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viernes, 12 de febrero de 2010

En busca de la profundidad

Por Cristian Naranjo

Desde que Ronaldinho decidiera abandonarse a los placeres de la vida alegre, la banda izquierda del ataque del Barça no ha encontrado un inquilino de fiar. Thierry Henry ha sido su arrendatario los dos últimos años sin llegar a ser nunca un buen pagador. Encajado con calzador en el sistema de Rijkaard, y pese a ser reanimado después por Guardiola, el francés no ha alcanzado la quinta esencia de su fútbol de cashmire. La sensación es que se ha ido oxidando desde el día en que llegó, siempre a la sombra de nueves más puros o menos versátiles que él.

Así las cosas, una parcela del Camp Nou pide a gritos ser recalificada en beneficio de un futbolista tan esdrújulo como específico. Insertar en banda a otro nueve de primer orden como Rooney, Villa o Agüero supondría reincidir en el déficit de profundidad y desborde que tanto obsesiona a Guardiola.

Quizá el más indicado para ocupar esa plaza sea Ribéry. Por experiencia, talento y características, no hay jugador como él cuando se trata de mezclar el cuchillo con la burla, tal y como hace el Joker. Velocidad viperina, desmarques incisivos y malicia al encarar. Todo es siniestro en Ribéry. Tanto, que va camino de una temporada in albis a causa de sospechosas y continuas molestias. Lo sucedido en verano habla de blancas intenciones. Sería una sorpresa que Florentino no ejecutara su fichaje a final de curso.

Congelado como está el futuro de Scarface, los tabloides catalanes tampoco olvidan a David Silva, el poeta de Arguineguín. Zurdo aterciopelado y de cálido carácter, el canario aseguraría una adaptación instantánea y un buen ratio de gol; cualidades preciadas pero demasiado similares a las de otro isleño emergente, que a base de fulgor juvenil ha borrado el diminutivo de su camiseta. Se trata de Pedro, anteriormente conocido como Pedrito. Los dos canarios galvanizarían la banda, pero a Guardiola seguirían faltándole líneas de fuga en busca de la profundidad.

Y mientras la prensa sigue vendiendo ejemplares a base de percutir siempre los mismos yunques, un tercer nombre reverbera en la mente de algunos sibaritas: Andréi Arshavin, el cañón soviético. Posiblemente el tipo de jugador que más se parezca a Messi, con todo lo que ello comporte. A excepción de la precocidad. A sus 28 años, de forma tardía, Arshavin por fin ha encontrado el cuajo y la consagración en Londres. Aunque sueña desde antaño en azulgrana, cuando en 2008 Beguiristain decidió no comprarle por algo más de quince millones. Si por el bien del Barcelona fuera el ruso el escogido por Guardiola, esta vez el dinero no sería óbice. Lo soviético cotiza al alza. Y en Londres lo saben. Si un Chygrynskyy vale 30 millones, ¿cuánto cuesta hoy un Arshavin?
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sábado, 31 de octubre de 2009

Noches tintadas de azul y grana

Reflexiones insomnes de Cristian Naranjo
para 'Sir' Eduard Ferreres

Sobre Johan, Pep y Samuel

Y lo sabes, Sir. Y lo sabes ─en referencia a un comentario sobre Chygrynskyy de la última entrada─. Tú sabes que estoy en lo cierto. Guardiola está aplicando, y en ocasiones mejorando, todo lo bueno de Cruyff. ¿Dónde está el pero? En que también ha empezado a calcar los mismos errores de autor. Después de Atenas, Cruyff se desprendió de sus cuatro grandes para traer a Escaig, Korneiev, Eskurza, Prosinecki, Hagi y más tarde a Kodro, además de subir al primer equipo a figuras como Sánchez Jara, su yerno Angoy, y su hijo Jordi. Quería una revolución y la tuvo: una revolución patética, fracasada, lamentable.

Casi quince años después, Guardiola desechó a Ronaldinho, Deco y también a Eto'o, al que no quería porque prefería a 'Manolito' Adebayor ─jugador sedoso, por cierto─. Eran tres de los más gigantes que han pasado por aquí. No vamos a descubrirlos ahora. Finalmente se fueron los dos brasileños, y al poco se comprobó que la decisión fue acertada. Aunque personalmente opino que nunca se sabrá qué hubiera pasado con ellos aquí. Quizá eran recuperables para la causa, o quizá no habríamos ganado nada. El caso es que sólo se quedó Eto'o. Y con él, con su espíritu animal, volvimos a ganarlo todo. Y yo vuelvo a preguntarme una y otra vez: ¿En qué cabeza cabe desprenderse de un nueve en su plenitud, que ha marcado 36 goles (120 en el cómputo total) y ha dado tres Ligas y dos Champions? Pues tan sólo en la de un genio algo trastocado, como lo fue Cruyff y como lo es Guardiola. ¿A quién se le ocurriría despreciar a un buen central de perfil defensivo, rápido, intenso y contundente ─Cáceres─, para fichar a un 'no defensa' del género tronco, todavía más lento que Márquez ─que ya es decir─? Pues primero se le ocurrió a Cruyff ─no tengo dudas sobre su influencia en las operaciones del trueque de nueves y del zaguero ucranio─. Y después, Guardiola le obedeció. No discuto el fichaje de Ibrahimović en ningún sentido; desde el primer momento entendí lo que se buscaba con el cíngaro. En cambio sí discuto que el señalado para saltar fuera el 'Negro' y no el gendarme francés, un punta reconvertido, cuatro años mayor, físicamente débil y pasado de vueltas.

Tener a Eto'o en el campo suponía siempre un plus, por físico, carácter ganador e instinto. Y además, en el tramo final demostró que también servía para entrar por banda. No habría delantera más feroz que Messi, 'Ibra' y Eto'o. El debate brillaría por su ausencia. Gente como Henry, a moldear banquillo o mejor al desguace. Gente como Pedro, de revulsivo y sacacorchos ─gran complemento de segundas partes y partidos menores─. Gente como Bojan, al Júpiter si pretende ser titular algún día. ¿Gente como Robinho? Esa delantera no daría lugar a un refuerzo invernal con pedigrí mediático. No lo veo claro, Sir. Salta a la vista que sin Eto'o la plantilla ha perdido tantos goles como voltios. Ni Henry, ni Robinho, ni siquiera Ribéry tienen esa presencia escénica de: 'Hola, soy Eto'o, he venido a buscar otra Copa de Europa'. El díscolo escandinavo es un jugador de bodega, un gran reserva del fútbol, sólo apto para gastrónomos de paladar exquisito. Pero ha venido como recambio, no como refuerzo. Ahí esta el matiz. Con Henry en el IMSERSO y Bojan en el recreo, es Pedro el que habita la banda, pero la tiene arrendada, no en propiedad. Si viene Robinho, bienvenido sea: el lado izquierdo del ataque tendrá nuevo inquilino. Pero no dejará de ser otro pespunte sobre la marcha.

El centro del campo no presenta mejores síntomas. Iniesta aún tardará en ser Iniesta; los africanos están llamados a otra guerra; Busquets ha perdido apresto durante el verano; y Xavi, la placa base, sostiene a duras penas el sistema. En defensa, más de lo mismo: pocos eslabones en la cadena, algunos de ellos débiles o muy débiles. A saber: Márquez, Maxwell y, sobre todo, Chygrynskyy. El mejicano ya está ajado por el tiempo aunque puede resurgir; el brasileño simplemente cubrirá el expediente; y el ucranio evoca a personajes que poco tienen que ver con la esfera de cuero: Jesucristo, Frankenstein o el hombre de las nieves entre otros. Del profeta posee la extrema benevolencia y el discurso. Poco después de fichar por el Barça declaró: "Este club es como una religión". Y de hecho predica con el ejemplo: es un central de lo más religioso, máxime con el balón en juego. Al personaje de Mary Shelley recuerdan sus movimientos mecánicos y al ralentí, como si fuera un sonámbulo de hojalata. Y en cuanto al hombre de las nieves, 'Dima' se asemeja en el pelaje y en ese aspecto desaliñado y abominable, pero no en el carácter. Antes al contrario. Chygrynskyy no muerde. No tiene fauces: sólo come hierba.

Por arte de birle y birloque, este verano se ha malgastado mucho a cambio de bien poco. Tanto como 100 millones en billetes usados, todos al agua en un maletín, por cambiar a un delantero 'súper' por otro que puede serlo, en condicional. 48+20 'quilos' se fueron por ahí. Otros 25 en 'Yo, robot'. 14 más en 'Romarinho' Keirrison. Y los cinco últimos en Maxwell, en este caso bien invertidos por relación calidad-precio.

Es ciertamente triste que con el equipo que había, más una inversión considerable, y después de haber criticado airadamente el desembolso de Florentino, tengamos que acudir a las rebajas de enero, unas rebajas que en términos económicos son en realidad una subida de precios. En fin, veremos qué ocurre cuando se abra el plazo. Hasta entonces no se sabrá qué hay de cierto al respecto de Robson de Souza.

Ya queda menos para el regreso de 'Papá' al Camp Nou. El sentido común se impondrá a los cuatro merluzos disidentes, y se llevará el abrazo absoluto que merece. Si bien el debate al respecto de los sueldos en el deporte sería interminable, lo que sí tengo claro es que tras hacer algo grande sí merecen la gloria y el homenaje del aficionado. No hay que olvidar que un futbolista 'solamente juega para ganar', y no según el volumen de la chequera. En el campo son todos iguales. No corren más los mejor pagados. En todo caso al contrario. El ejemplo está en Milán: fue bañarse en oro y éxito, y 'Ronie' dejó de correr.

Esa misma semana, 28/29-N, se jugará el gran clásico, una vez más el del siglo. No tengo pronóstico, pues son siempre partidos de triple en la quiniela. Pero otra cosa que tengo clara es que con Eto'o me sentiría más rápido, más fuerte, más seguro. Mucho más. El de la piel azul saldría a dejársela por nosotros, como hizo siempre, fiel a su cita con las grandes ocasiones.
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miércoles, 5 de agosto de 2009

La limpieza étnica, el precio de una constelación

Un reportaje de Cristian Naranjo

Hablar del Madrid actual supone hablar de Florentino Pérez, de sus galácticos y de sus cheques en blanco. El constructor ha culminado la incorporación de Xabi Alonso, su séptimo fichaje ─sin contar a Negredo, que se irá por donde vino─. Finalmente, el donostiarra se convierte en el cerebro de Pellegrini, al que supuestamente no le convence Gago. El ritmo al que funciona el mediocentro español dobla las revoluciones del argentino, cuyo fútbol aún conserva el tran tran propio de su tierra. Es un jugador muy académico y por tanto válido: recibe, toca, se mueve, vuelve a recibir y vuelve a pasar. Todo pulcro y correcto, pero sin enseñar las fauces. En definitiva, no admite comparación con Xabi Alonso, el complemento idóneo para una turbina como Lass. Alfredo Relaño escribía estos días que el donostiarra está para dirigir el tráfico y unir las perlas. Dos símiles magistralmente hallados. A sus 27 años, el ex jugador del Liverpool se ha convertido en la mejor versión posible de sí mismo. Se lo debe todo a Rafa Benítez, que lo ha cincelado hasta conseguir al pivote perfecto. Era un grandioso futbolista cuando se marchó a Inglaterra, hace ya un quinquenio. Aún es un misterio por qué entonces no cuajó su fichaje por el Madrid, si ciertamente los protagonistas eran los mismos: Florentino, Valdano y la predisposición del jugador.

Xabi Alonso se convierte pues en la cuarta adquisición nacional de la nueva directiva blanca, que ha cumplido con creces la promesa de españolizar el Madrid. Esta vez, el cuento de los 'Zidanes y Pavones' sí era cierto. Aunque rebautizado por el propio Florentino: "Di Stéfanos, Amancios y Raúles". Esa terna suena excesivamente vintage, por no decir que desprende olor a ácaro. El primero en actualizar el nombre de la política de reunir a mediáticos, canteranos y españoles ha sido Luis Nieto, del diario As. "Cristianos y Graneros" es el título más apropiado para el faraónico proyecto de Florentino Pérez, absolutamente inédito en la historia del fútbol moderno. Ha fichado estrellas mediáticas, sus inversiones predilectas; ha adquirido jugadores nacionales y ha repescado canteranos. La majestuosidad de la obra reside en su precio y en el tiempo en que lo ha logrado: ¡252 millones de euros en un solo verano! Tras cerciorase de que urgía echar el resto por tratar de desbancar a la 'Guardiola Mecánica', Florentino y su séquito se lo han apostado todo a una carta. En menos de un año se conocerá si realmente han jugado bien su mano o si por el contrario la suerte del fútbol funde para siempre su gestión. Por ahora, los representantes del proyecto disparan con bala. Cristiano aspira a convertirse en el mejor futbolista de todos los tiempos, mientras que Granero no titubea: da por acabado el reinado azulgrana.

Cuando se conocieron los créditos que le otorgaron al club blanco Caja Madrid y el Banco Santander, los 300 millones parecían interminables. El resultado de la inversión no debía ser otro que un campo minado de estrellas. Cristiano Ronaldo, Kaka' y Ribéry parecían alcanzables. Los dos primeros fichajes fructificaron pronto. Eran operaciones que contaron con la connivencia de United y Milan. La llegada del tercer galáctico se dio por hecha durante días, dada la estrecha relación de Ribéry y Migliaccio con Zidane. Scarface estaba decidido a ocupar la banda izquierda del Bernabéu y la mesa, con manteles nuevos y cubertería de plata incluida, ya estaba puesta. Pero entonces sucedió algo extraño en el mundo del fútbol. Por norma, cuando un equipo grande quiere a un jugador, éste presiona hasta forzar su marcha, ante la que el club de origen no puede negarse en redondo. Los tres lados se unen y se forma el polígono. Es una ley tácita, que casi siempre se da. Este verano, en cambio, se han sentado algunos precedentes. Equipos como el Valencia con Villa y el Bayern con Ribéry se han hecho fuertes, hasta el punto de conseguir la continuidad del jugador a base de demandar cantidades sobredimensionadas. Sin embargo no está todo dicho en el caso del galo. Para discernir el desenlace de su romance con el Madrid sólo hay que remitirse a la jurisprudencia reciente. El United de Ferguson consiguió retener a Cristiano Ronaldo, pero una sola temporada.

Más allá de las pretensiones económicas del Bayern y de la actitud de sus responsables, se presume intrigante el siguiente movimiento de Florentino, que a buen seguro apurará las opciones de ligar su trío de ases. Por su parte, Valdano podría ir de farol asegurando que la plantilla está totalmente cerrada. Con todos sus principales objetivos cumplidos, nada parece imposible para el presidente madridista. Sólo las estrellas azulgranas son terreno vedado ─aunque a algunos periodistas les ha asegurado off the record que su verdadero sueño es Messi─. Conjeturas aparte, por ahora la diferencia entre el 'debe' y el 'haber' del Madrid esta temporada es abismal. Con sólo 15 millones obtenidos por venta de jugadores, el saldo negativo asciende a 237 millones. Desprenderse a granel de los descartes se presume como única alternativa para acometer el fichaje de Ribéry, que pasa por ser el deseo expreso de Zidane. Exquisito paladar el del maestro marsellés.

Con nueve altas y nueve bajas, por ahora la plantilla blanca no ha crecido ni ha menguado respecto a la temporada pasada. Los ocho fichajes y el regreso de Garay han impedido el adelgazamiento del plantel, al que en estos momentos le sobran un mínimo de tres jugadores pese a la rescisión de contrato a Míchel Salgado. El cerco se sigue estrechando en torno a Negredo y al clan holandés a excepción de Van Nistelrooy, con quien el club parece sentirse en deuda. Si a la espera del último galáctico sobran tres hombres, todo apunta en primer lugar hacia el delantero vallecano, quien no tiene reparos en buscar destino. Siempre es una lástima y una injusticia que a igualdad de condiciones caiga antes el producto nacional que el foráneo. En segundo término, el que parece sentenciado es Van der Vaart, cuyo divorcio con Pellegrini ya es público. El holandés llegó a Madrid como uno de los supuestos galácticos de Calderón. Apenas jugó y ha tenido problemas de adaptación en el vestuario, que sigue comandado por el cacique Raúl. Sólo un año después de su aterrizaje lo arrinconan contra la puerta de emergencia.

Van der Vaart es una víctima más de la trituradora de los equipos grandes. Suelen equivocarse al comprar, lo hacen muy caro y siempre tienen dificultades para dar salida a sus descartes. Les cuelan cobre a precio de platino y ellos lo convierten en morralla, mientras los intermediarios chupan del proceso. El último caso evidente se ha dado en el Barça. Henrique y Keirrison pertenecían, ambos, al Palmeiras y a la empresa Traffic. Sus fichajes han supuesto un desembolso cercano a los 30 millones. Tras su cesión en Alemania, Henrique está fracasando en la pretemporada. La prueba de que Guardiola no confía en él es su apuesta decidida por Chygrynskiy, un central ucranio ─con los pros y contras que ello conlleva─. El caso de Keirrison supone la misma operación, pero aún más cara al tratarse de un delantero. Jugará en el Benfica y con suerte marcará 15 ó 20 goles, la gran mayoría al primer toque y algunos de penalti. Como no es mejor jugador que Saviola, su próximo compañero en la delantera, volverá de la cesión y habrá que cederle de nuevo. Así hasta que alguien muerda el anzuelo y lo compre por la mitad de lo que el Barça pagó. Una ruina económica y deportiva, que convierte el capital del club en comisiones para unos pocos. Todo muy sospechoso, corrupto y maloliente. El asunto de Van der Vaart es distinto. No es mal futbolista. Él llevaba la manija del Ajax primero y del Hamburgo después, dos buenos equipos en sus respectivas ligas, lo cual le acredita como un futbolista aprovechable. En su día lo pretendió el Valencia. No sería una mala noticia para Emery contar con sus servicios. Villa, Silva, Mata, Van der Vaart y Emaná. Suena de perlas.

Finalmente, de entre Huntelaar, Sneijder, Drenthe y Robben debería salir al menos uno. Del rebelde cazador ya se ha escrito en PLF. La repudia que sufre por parte del club sólo se entiende por sus dificultades de adaptación. De otro modo debería convertirse en el relevo natural de Van Nistelrooy. Benzema tiene más caché, más potencia y más brillo, pero Huntelaar nació ariete. De aspecto desairado, facciones futuristas y cuerpo enjuto, lleva el gol tatuado en su piel sonrosada, e inyectado en sus ojos indolentes. Sneijder es otro jugador engendrado por la prolífica escuela del Ajax. Compañero de generación de Huntelaar y Van der Vaart, su caso es divergente. Completó una primera temporada sensacional, con una buena dinámica de juego, trufada de cañonazos. Por su naturalidad, daba la sensación de que había estado siempre en el Madrid, siempre en la Liga. Parecía totalmente acoplado al mecanismo de Schuster. Pero no. Su luz se fundió. Perdió continuidad y acabó cumpliendo un papel casi tan secundario como el de Van der Vaart. Se dice que entre los dos formaron el gueto holandés, y él mismo reconoció en rueda de prensa que salía mucho por las noches. Con todo, es un jugadorazo completo como pocos. Presumiblemente se quedará por un acuerdo con su representante. A Pellegrini le gusta y por tanto tendrá minutos. Con Drenthe también parece contar el técnico, pese a las críticas de prensa y afición. Se dice de él que su juego es alocado e indisciplinado tácticamente. Pero es insultantemente joven y tiene recorrido para ilustrarse. Hacerle actuar de interior, a quince metros de la banda, sería una opción interesante para explotar su nervio de pequeño Tyson. No ocurrirá. Su única vía para tener minutos es el lateral zurdo.

Y por último Robben. El más caro y sin duda el más talentoso de la saga oranje. Nadie duda de su clase ni de sus virtudes de extremo sin aleaciones. Velocidad, desborde, verticalidad y gol. Es especialista en todo lo que compete a un futbolista clásico de banda, en unos tiempos donde los buenos extremos puros son especie protegida. Cuando las lesiones lo han respetado ha desequilibrado siempre, tanto para asistir como para marcar. Durante un tramo de la última Liga sostuvo al equipo de Juande a base de diagonales imposibles. Tanto es así que la prensa madrileña lo llegó a comparar con Messi. Salvando las distancias, él también tiene lo más difícil de encontrar en un futbolista: la capacidad para eliminar rivales. Ante todo se trata de un jugador especial, que parece salido de El curioso caso de Benjamin Button, porque transmite la sensación de envejecer al revés: de viejo a joven. Quizá por eso, como dice Albert Valor, sus músculos sean de cristal de Bohemia. De todos modos, si no llega Ribéry deberá alternarse en la franja izquierda con los minutos que le preste Granero, cuyo enorme rendimiento le hará titular.

Fichar galácticos, españoles y canteranos. La premisa de Florentino era clara y ha sido cumplida a rajatabla. Obviando los precios, el Madrid se ha reforzado mucho y bien. Ha renovado el armario entero, merced a llevarse lo mejor de cada casa, sin salirse del presupuesto proyectado. Ha podido incorporar a ocho jugadores de nivel mundial a pesar de sus dificultades para traspasar a los descartes. Desde un punto de vista formal, un ejercicio perfecto, que dará sus frutos a medio plazo. Con el objetivo de la décima Copa de Europa en el Bernabéu, Florentino ha querido asegurar el tiro con un proyecto de tres años condensado en uno. Una gran muestra del respeto que siente por la temporada del Barça. Una apuesta decidida por borrar cuanto antes el recuerdo de unas temporadas aciagas en Europa. Posiblemente, en el hipotético once ideal de la afición sólo falta un nombre más: Franck Ribéry. Para afrontar su espinoso fichaje, Florentino debe recuperar millones a través de los traspasos. Negredo, Van der Vaart y Huntelaar parecen los elegidos. Aunque desprenderse de dos grandes delanteros jóvenes no es una medida inteligente a priori, es más lógico que mal vender a jugadores de la talla de Sneijder o Robben. Traspasar a más de dos holandeses no respondería a motivos deportivos; supondría evidenciar la intención por eliminar cualquier vestigio calderoniano, una medida fea y prepotente que suelen adoptar los presidentes neófitos, como si el club fuera su casa. Deshacer la facción holandesa, teniendo en cuenta que jugadores como Miguel Torres ─que si fuera feo ya estaría en el Getafe─ seguirán en plantilla, equivaldría a un genocidio deportivo. Y como es sabido, la limpieza étnica nunca tiene sentido.
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domingo, 2 de agosto de 2009

Enemigos íntimos

Un reportaje de Cristian Naranjo

El periodo estival avanza inexorablemente al encuentro de las grandes competiciones. Sin ir más lejos, la Champions y su hermana pequeña, la Europa League, ya han echado a andar en sus rondas previas. Puede dar fe de ello el Athletic, que se dejó hace unos días media eliminatoria en San Mamés frente al pintoresco Young Boys suizo. El resto de equipos españoles, exentos todavía de partidos oficiales, invierten el tiempo en entrenar duro, jugar partidos amistosos y reforzar sus planteles. Hasta el momento, los dos gigantes de la Liga, Madrid y Barça, están dibujando trayectorias diametralmente opuestas tanto en el plano deportivo como a nivel de despachos. Las diferencias no responden más que al reflejo del anterior curso, donde el Barcelona hizo las delicias de sus aficionados a base de arte, goleadas y conquistas. Por su parte, el Madrid fue cayendo de las competiciones hasta poder optar sólo a la Liga, de la que finalmente también se descolgó. Guardiola y sus bajitos le precipitaron al vacío con un vendaval de juego incontestable. En un clásico, el resultado de 2-6 tiene necesariamente un efecto demoledor. Tras ese partido, aficionados, dirigentes y medios de comunicación colgaron el cartel de cerrado por reformas en el club blanco. Urgía una revolución en todos los estratos, comenzando por la presidencia y pasando por el cuerpo técnico y la plantilla. Florentino Pérez, señalado como el salvador, asumió la responsabilidad de reflotar a un equipo devastado por sus resultados mediocres y las victorias del eterno rival.

Con 300 millones de euros a su disposición, Florentino sólo tuvo que señalar sus objetos de deseo: Kaka', Cristiano Ronaldo y Benzema. Valdano y Pardeza entre otros, se han dedicado a un trabajo menor y sin embargo requerido: recuperar a los principales exponentes de la cantera madridista. Arbeloa y especialmente Granero se ganarán por derecho propio una plaza fija en el once de Pellegrini. Albiol y a buen seguro Xabi Alonso elevarán a cuatro el número de incorporaciones nacionales. No en vano, una de las líneas maestras del nuevo proyecto era españolizar el equipo. Se camufló con ese nombre la aspiración de repetir el modelo del Barcelona, capaz de ganar una Liga de Campeones con siete canteranos.

Más allá de las cantidades invertidas, Florentino y su equipo no han errado ningún tiro. Todas las incorporaciones y las que aún están por llegar tienen aptitudes suficientes para remodelar cualquier plantilla. Ahora bien, los descartes, ya sean de Pellegrini o de la directiva, están causando migrañas. Huntelaar, Van der Vaart, Negredo… buenos jugadores todos ellos, pero al fin y al cabo desechados. Supondrían un hallazgo para cientos de equipos. En el Madrid son un problema. A la espera de ir deshaciendo poco a poco ese nudo, el proceso para hacer nuevos fichajes no se detiene. Una vez que Xabi Alonso ha agotado todas las vías para expresar su voluntad, José Ángel Sánchez y Christian Purslow, directores ejecutivos de Madrid y Liverpool, están condenados a entenderse. El donostiarra podría ser el último refuerzo para Pellegrini, siempre y cuando Florentino no fabrique billetes para comprar a Ribéry.

Con la plantilla prácticamente diseñada a la espera de cerrar las últimas altas y bajas, Pellegrini ha podido acumular entrenos y probar a sus futbolistas en cuatro amistosos. Dicen los entendidos que esa clase de partidos no sirven para sacar conclusiones, que son meros entrenamientos con público. Esa opinión no se ajusta a la realidad. En primer lugar, Pellegrini ha dispuesto el dibujo táctico que pretende aplicar. Un sistema moderno, a medio camino entre el 4-4-2 y el 4-3-3, donde las bandas sólo son ocupadas llegado el momento. Al chileno no le convence que los extremos, ya sean Cristiano o Robben, actúen en paralelo a la banda. Prefiere apostar por la movilidad de todos los elementos de ataque como instrumento para sorprender al contrario. En segundo término, el técnico también ha dado a conocer qué espera de los jugadores que presumiblemente no parten como titulares: Míchel Salgado, Metzelder, Garay, Miguel Torres, Drenthe, Guti, Higuaín, Sneijder, Negredo, Granero… todos han tenido minutos para tratar de convencer a Pellegrini. Sólo algunos lo han logrado. Entre ellos Granero, a quien no le ha sido difícil avalar su fichaje: calidad en ambas piernas, inteligencia táctica y violencia en el disparo. Esas son las armas del 'Pirata', que está llamado a ser una de las sensaciones del campeonato que se avecina. Además de Granero han habido más sorpresas. Metzelder, Drenthe y por supuesto Higuaín han rallado a buen nivel. En tercer y último lugar, Pellegrini ha podido constatar el potencial de sus dos fichajes estrella para la vanguardia. La sensación es que a ambos les queda mucho recorrido para alcanzar el nivel esperado. Benzema ha enseñado sus cañones, pero del viejo Ronaldo sólo parece poseer la forma de correr. Si del francés se ha podido extraer poco, menos jugo se ha obtenido de Cristiano. El portugués desprende sensación de ansiedad, de no poder plasmar lo que imagina. Es francamente preocupante lo indeciso que se muestra al encarar. Y sobre todo, que entre Pellegrini y él hayan olvidado sus virtudes de extremo puro, supone un atraso mayúsculo. De todos modos, es pronto para ser categóricos. La Liga arranca en un mes, y será en ella donde cada uno dará su auténtica medida.

Situado en un lugar totalmente opuesto al Madrid, el Barcelona vive un momento dulce, heredado de la conquista del trébol y reforzado por una adquisición de campanillas: Zlatan Ibrahimović. Mientras que Florentino ha gastado cerca de 220 millones en seis fichajes, el Barça ha optado por confiar en la plantilla del triplete a excepción de Sylvinho y Eto'o, que han sido reemplazados con solvencia. Mientras no llegue un centrocampista, los gastos del equipo azulgrana ascienden a 86 millones, teniendo en cuenta que Eto'o ha sido valorado en 20. Dado que la lista de efectivos de Pep Guardiola es corta, y debido a la ausencia de los internacionales, el de Santpedor optó por llevarse al stage a un abanico de canteranos: Muniesa, Fontàs, Jonathan Dos Santos, Jeffren, Gai Assulin, Rueda, Montoya y Espasandín. De ellos, Guardiola escogió a cuatro para que formaran parte de la gira americana. En los tres partidos amistosos disputados hasta la fecha, todos los jóvenes, casi sin excepción, han mostrado un buen nivel. En Inglaterra, frente a Tottenham y Al-Ahly, Muniesa, Fontàs, Dos Santos y Assulin se presentaron al gran público. De hecho, Guardiola eligió a tres de ellos para la gira, con el único cambio de Assulin por Jeffren, en una decisión posiblemente discutible. El israelí transmite desparpajo y frescura pese a su precocidad. Por su parte, Jeffren es un extremo más académico y está maduro, pero no se le intuyen cualidades especiales.

Así, mientras el Madrid completa las alineaciones con descartes, el Barça apuesta por la cantera. El paralelismo es francamente inevitable. En sus tres partidos, ya sea repleto de canteranos o con los internacionales, el equipo de Guardiola ha sido fiel a su identidad: posesiones largas y persistir en el ataque. Frente a Los Ángeles Galaxy, el nuevo lateral izquierdo, Maxwell, demostró por qué Beguiristain se fijó en él. Messi, Touré, Henry, Puyol y el resto de pilares se mostraron muy frescos pese a las cargas de trabajo a las que se están sometiendo estos días. Mantener esa chispa será la clave de la temporada, y parece que el equipo no se ha desenchufado de la fórmula del éxito. Una gran noticia para culés y buenos aficionados al deporte rey.

En la gira americana no puede participar activamente el fichaje más caro de la historia del Barça. Una lesión en la mano se lo impide. En sus primeras entrevistas a la prensa catalana, Ibrahimović se muestra como un jugador extremadamente ambicioso. No tiene reparos en asegurar que estará en la fotografía del equipo ganador de la Champions en el Bernabéu. No existe mayor reto para un azulgrana, y que un recién llegado aspire a conseguirlo es una carta de presentación asombrosa. Al parecer el sueco no ha querido perder la ocasión de dar muestras de su carácter. Ibrahimović es la pieza que faltaba en el ajedrez de Guardiola, que pierde un caballo como Eto'o, pero gana una torre. El camerunés no vivía del artificio. Sólo estaba para el gol. Justo al contrario que el delantero cíngaro, un ariete tecnológico, fruto del mestizaje cultural. De Ibrahimović se puede esperar todo. En ocasiones parece desmontable y repleto de herramientas, como el Inspector Gadget. Pero sobre todo se asemeja a Gulliver, un gigante entre liliputienses. El sueco viene a dar si cabe más lustro a la Liga española, engrandecida por los últimos fichajes. En unas semanas, su debut será un hecho. Será el momento de comenzar a valorar qué gana el Barcelona con el delantero agitanado. Lo que ha perdido es conocido: la raza en sí misma.

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Epílogo
Aunque los medios reflejen lo contrario, hay vida lejos de la brillantina galáctica que aglutinan los dos grandes. Algunos equipos de tamaño mediano y otros incluso más humildes, sin apenas presupuesto, se mueven en el bazar de fichajes con la agilidad de los peces. Es el caso de Villarreal, Sevilla, Espanyol y Valladolid. El equipo amarillo se ha reforzado con el prometedor lateral Iván Marcano y con Nilmar, delantero brasileño capaz de hacer las maravillas con las que sueña Keirrison. El Sevilla, con Monchi a la cabeza de la secretaría técnica, ha optado este verano por los caballos ganadores. Las incorporaciones de Zokora y Sergio Sánchez así lo atestiguan. Por su parte, Valladolid y Espanyol, clubes sufridores por antonomasia, se han movido de forma ejemplar. Con 7 millones y uno respectivamente, pucelanos y periquitos han importado a jugadores como Manucho, Pelé, Nakamura o Ben Sahar. Ellos también son galácticos. De corte bajo, más humildes, pero galácticos al fin y al cabo.

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viernes, 17 de julio de 2009

He aquí la cuestión

Por Albert Valor


De haberlo pensado durante horas, nunca se nos hubiera ocurrido tal carambola. El sabor a hiel del retorno de tierras ucranianas tras la segunda negativa de Chygrynskiy se tornó meloso en unas horas. Para ello, bastó una escala en Milán. Ibrahimović jugará en el Barça a partir de los próximos días. A cambio, unos 45 millones, Eto’o envuelto con un lazo y la cesión de Hleb.

Jugada maestra, pensarán algunos. Entre ellos, Pep Guardiola. Para el de Santpedor, el sueño de una noche de verano. Se lleva al delantero que anhelaba desde los primeros días del estío y, de paso, se libra de verse las caras con el camerunés.

Por primera vez en muchos años, la secretaría técnica del Barcelona toma la sartén por el mango. Primero, se advirtió a Manuel Llorente, se pisó el ego de Lendoiro y se desvaneció la ilusión de Filipe Luís. Don Augusto, ante la tentativa de vender paletilla a precio de cinco jotas, se queda ahora a un jugador descontento. Pero la adquisición de Maxwell no fue sólo un farol intimidatorio. Llorente podrá seguir ahora mimando al Guaje, y explicarle de paso por qué se quedará un tiempo más a orillas del Turia. El asturiano ya no deberá plantearse si merece la pena perder dinero para recalar en el Camp Nou. El Barça ya tiene a su delantero.

Jugada maestra, pensarán algunos. No exactamente. Tras menospreciar hasta la saciedad al delantero que más gloria le ha reportado en su historia, el Barcelona tenía ya poco margen de maniobra. Todo tipo de improperios se han lanzado sobre el camerunés hasta el día de hoy. Eso, unido a la mala gestión del club para darle una salida, ha llevado al Barça a pinchar unos cuantos huesos. O Eto’o se quedaba cual bomba de relojería o se le regalaba al primero que pasara. Teniendo en cuenta que la opción del '8' interista se tanteó a principios de junio, ese plan no se vislumbraba ya ni en el horizonte. Pero al final, el roto ha encontrado su remiendo. Mucho dinero, sí. Un ligero cálculo mental nos da un montante de no menos de 60 millones. 40 en efectivo y los 20 que pueda costar un infravaloradísimo Eto'o. Juzguen ustedes mismos el precio de la cesión de Hleb.

La operación pretende ser el ungüento perfecto para el sarpullido que ya le salía a muchos culés viendo como se prescindía gratuitamente del mejor goleador del último lustro. Además, Hleb se marcha un año. Más pomada para los detractores del bielorruso. Veremos si se reivindica o acaba de retocar su nicho.

Llega Zlatan Ibrahimović. El perfil que pedía el técnico. Si se prescindía del africano, poco variaba en lo deportivo la entrada en escena de Villa. Teniendo a un delantero veloz, de raza y goleador como el que más, ¿realmente valía la pena regalarlo? ¿Sería de recibo pagar luego 50 millones por un –magnífico- futbolista con unos gramos más de técnica y un océano menos de visceralidad?

Con la llegada del sueco, se cierra un abanico y se abre otra retahíla. Se pierde fiereza pero se gana técnica. Los centros de Alves serán mejor aprovechados, aunque costará más ver punterazos gloriosos. Los recursos de barrio serán sustituidos por las jugadas de Play Station. A fin de cuentas, el instinto dará paso a la fantasía con todo lo que ello conlleva.

Zlatan y Samuel. Eto’o e Ibrahimović. A buen seguro seguirán repartiendo polémica allá adonde van, ahora con las chaquetas cambiadas. De momento, demos la bienvenida a la Liga a otra pieza del museo futbolístico. Al camerunés, démosle mil gracias. El barcelonismo jamás podrá olvidarlo.

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miércoles, 15 de julio de 2009

'Monsieur' Henry y el rompecabezas imposible

Por Cristian Naranjo

Pasan los días y el Barcelona sigue instalado en una coyuntura delicada. Los fichajes no cuajan y los transferibles se aferran a la plantilla como a una tabla de salvación. Ni tan siquiera fructifica la contratación de Filipe Luís, destinado a ocupar la plaza liberada por Sylvinho. El joven brasileño arde en deseos de ser azulgrana y así se lo ha manifestado a Lendoiro, que de momento no desenrosca la tuerca. Hay un abismo entre los 9 millones que ofrece el Barça y los 14 que demanda el Deportivo. Tremendo negocio al que aspira Lendoiro: multiplicar por siete lo que le costó el jugador hace un año. No presenta buen aspecto la situación para el Barcelona, al que los clubes vendedores siempre esperan con las hachas en alto. Si la operación del lateral está complicada, no menos espinosa es la aspiración de fichar un central. Chygrynskiy y Bruno Alves, los deseados, no supondrían un desembolso menor de 25 millones. Una aberración teniendo en cuenta por cuánto se contrató a Cáceres y a Piqué. El primero llegó mediante el pago de la cláusula de rescisión. Apenas ha participado. Por contra, el catalán aterrizó sin hacer ruido por seis millones y se ha erigido como un estandarte inamovible. Por delante de los centrales hay otro hueco vacante. Mascherano es el mediocentro defensivo escogido por Guardiola y Beguiristain. En este caso, el muro a saltar va más allá de lo monetario. Mientras que Benítez sí accedería a traspasar a Xabi Alonso, ni se plantea desprenderse del ancla de su navío. Todo son complicaciones para un Barcelona que aspira al caviar beluga a precio de sucedáneo.

Al seguir avanzando por el esquema de Guardiola se llega a una posición clave. Xavi e Iniesta, los dos relojeros, regentan casi en exclusiva los interiores. Sergio Busquets no desmerece con el balón en los pies, pero su perfil responde al de un retén defensivo. Keïta es la otra alternativa, mucho más intermitente y oscura, como las luces de socorro. Así las cosas, no es de extrañar que el Barcelona dirija sus miras hacia Cesc Fàbregas. El capitán del Arsenal encajaría como un guante en el sistema de Guardiola. Su fichaje aseguraría la posesión total y permitiría a Iniesta actuar de falso extremo zurdo. El impedimento es una vez más el precio. Santo y seña de su equipo e imprescindible para Wenger, su mentor, Fàbregas sólo podría abandonar Inglaterra por una cifra cercana a los 50 millones. Muchos euros para unos bolsillos en crisis. Ya en la delantera, el mismo dinero que aleja al Barça del resto de sus pretendidos es el que sitúa a Ribéry a años luz de su alcance. 80 millones sólo son accesibles para un jeque, un magnate o un megalómano como Florentino. La misma regla es aplicable al traspaso de Villa. 50 millones es una cifra hinchada con mancha, inabordable con cinturones estrechos. Más mundanos son los 36 que marca la cláusula de Forlán, un producto en exposición, preparado para ser empaquetado y llevado a domicilio. En este caso, el problema no es el dinero sino las buenas relaciones entre Barça y Atlético, que se verían truncadas si el uruguayo acabara en el Camp Nou. Las opciones para ocupar la punta de flecha acaban ahí. Benzema terminó en Madrid por un precio ajustado e Ibrahimović fue sólo fruto de una ilusión. Otros nombres, como Luis Fabiano o Güiza, no figuran entre los preferidos por la secretaría técnica.

El atasco en el que se encuentra el Barcelona es por tanto notable. Las semanas pasan y los precios no descienden. Los refuerzos no llegan y la afición se impacienta. Urgen medidas imaginativas, así como establecer un orden de prioridades. El fichaje de un lateral es ciertamente más necesario que el de un central. Entre otras cosas, porque Filipe Luís relegará al banquillo a Abidal. El mismo mecanismo es válido para la pradera. Mascherano es un muro de cemento armado, pero Cesc le añadiría más registros melódicos al equipo, al tiempo que generaría la ilusión propia de los mediáticos. Y arriba, el mismo sistema de selección natural. Con Ribéry imposible, no tiene sentido rastrear el mercado en busca de substitutos. Ninguno estaría a su nivel, por más que Arshavin y Cazorla pudieran rellenar el flanco con garantías. El resto de nombres, sobre los que se ha especulado más, son de risa. El último en sonar con fuerza ha sido Mata. Un buen jugador sin más, que sin ser extremo destaca por ser cumplidor y tener gol. Lo mismo que ha acreditado Henry. El francés lleva dos temporadas exiliado en la banda, demostrando ser útil fuera de su área de influencia. Aún así, se busca substituto con intensidad para las dos demarcaciones que ocupa. Con Eto'o echado a los pies de los caballos y con Villa muy lejos, la hora de Henry como '9' puede haber llegado. Con un simple giro de 90 grados, Tití podría verse como inquilino del vértice. Sólo sería necesario un fichaje: un centrocampista o un extremo. Cualquiera de las dos opciones desplazaría a Henry de forma natural. La primera llevaría a Iniesta a la banda y a Tití al centro, mientras que la segunda supondría mover al delantero francés para dar entrada al extremo. Parece más viable la primera opción, dado que Fàbregas no oculta sus deseos azulgranas. En cualquier caso, es demostrable que el Barcelona no requiere seis refuerzos exógenos: un lateral, un centrocampista y un extremo deberían ser suficientes. Filipe Luís, Fàbregas y quién sabe si Ribéry, más canteranos como Thiago Alcántara devolverían al Barcelona a su posición de poder. No tiene sentido temer por el '9'. La punta puede quedar en manos de Henry, un aristócrata del gol.
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jueves, 9 de julio de 2009

Nubes y claros del presidente

Por Cristian Naranjo

En un ambiente de ruido y nerviosismo como el que se ha instalado en el entorno barcelonista, las apariciones de Laporta no ayudan en nada. Más bien avivan el fuego de la impaciencia. Referirse permanentemente al eterno rival denota un complejo de inferioridad acuciante. Es cierto que los fichajes de Florentino han elevado el precio de mercado, pero no es necesario remarcarlo a la que se cruza una alcachofa. Laporta lo ha hecho, criticando así la política madridista con múltiples discursos que siempre transmiten lo mismo: enojo y cierta envidia por las operaciones del Madrid. Y es que el presidente del Barça siempre se ha caracterizado por su capacidad de hacer subir el pan. Su egocentrismo, soberbia e inestabilidad emocional le juegan a menudo malas pasadas. Para remediarlo intenta medirse o aplicarse la ley del silencio, pero el Laporta original siempre vuelve para dinamitar el statu quo. Nadie olvida el lastimoso episodio del aeropuerto ni la comparecencia airada ante los socios compromisarios, sucesos que constatan su facilidad para perder los estribos, así como su carácter cambiante. Las últimas informaciones apuntan a un divorcio total entre Laporta y Pep Guardiola debido a las diferencias de concepción del modelo de club. Los fichajes no cristalizan y las bajas no se producen, comenzando por Eto'o. El camerunés no se decide a aceptar las ofertas que llegan desde Manchester y la situación se enquista por momentos. La confesión de Laporta, en la que reconoce que el delantero no se pone al teléfono, es propia de los programas radiofónicos nocturnos, donde se relatan las miserias. Sintomáticamente, los momentos más brillantes del primer equipo suelen coincidir con el mutis del presidente. Ya ocurría con Núñez y Gaspart, y quién sabe si será un mal endémico. No hay mejor muestra que la última temporada, donde el Barcelona funcionó como un reloj suizo de la mano de Guardiola y con Laporta escondido.

No sólo al presidente le pierden los micrófonos. Hablar del Barcelona supone hablar de Cruyff, cuyo retiro para jugar a golf y promocionar su marca deportiva no es tal. El holandés siempre ha jugado un papel importante en el club, cobijado en la sombra y apareciendo en un momento dado ─nunca mejor dicho─. Su estrecho vínculo con Laporta ha propiciado que oficiosamente sea el asesor del presidente, algo así como Zidane para Florentino. Parece ser que Cruyff bendijo a Rijkaard y Guardiola. De hecho, desde su artículo semanal en El Periódico marca las directrices a seguir por el club. Su última intervención no tuvo desperdicio. Aseguró taxativamente que lo mejor es traspasar a Eto'o, que los fichajes del Madrid servirán para incentivar al Barça y que el dispendio económico de Florentino es posible gracias a la candidatura olímpica de Madrid 2016. Una reflexión de lo más interesante y clarificadora. Entre cientos de tópicos balbuceados, Cruyff a veces se descuelga con declaraciones propias de su grandeza. De todos modos, el intervencionismo del holandés en segundo plano es otro de los aspectos imputables a Laporta.

Lo cierto es que el presidente del Barça anda inquieto por más que predique tranquilidad. La entrada en escena de Florentino le ha llevado a despedazar su hoja de ruta. Aunque diga lo contrario, la idea era completar su mandato con incorporaciones de renombre que complementaran el efecto del triplete. Era la manera de garantizar en un gran porcentaje la consecución de más títulos y por ende allanar el camino de la candidatura continuista, encabezada por Xavier Sala i Martín. Laporta quedará para la historia como el presidente más laureado del club. Seis temporadas y un título importante por cada una de ellas: dos Ligas de Campeones, tres Ligas y una Copa del Rey. Envidiable. Con él en la presidencia llegaron el hechizo de Ronaldinho y la raza de Eto'o. Se consolidó el modelo de La Masia hasta el punto de levantar el Santo Grial europeo con siete canteranos en el campo. Admirable. Se acertó siempre a la hora de escoger entrenador. Con Rijkaard y Guardiola llovieron los títulos. Finalmente, se potenció de forma mayúscula la marca Barça a nivel mundial, hasta el punto de convertir al barcelonismo a millones de personas. Muchos pondrán en duda la responsabilidad de Laporta en los éxitos. Los mismos le criticarán aceradamente por sus errores. Evidentemente, ha fallado en algunas cuestiones de peso. A parte de sus esporádicas salidas de tono, se le achacó falta de ética por no dimitir tras la moción de censura. Seguramente no acertó manteniendo a Rijkaard tras una temporada de barbecho. En otro orden de cosas, se ha acusado a Laporta de politizar el fútbol. Fuera de Catalunya no cuaja la idea de vincular al Barça con el catalanismo, cuando viene siendo así desde el franquismo. Por último, Beguiristain genera muchas dudas como secretario técnico, aunque los títulos también le avalan a él. Este verano aún tiene calcetines por zurcir y habrá que esperar a que enhebre la aguja. En cualquier caso, el verano de 2010 ya no queda tan lejos. Ahí finaliza la era Laporta. Será el momento de pasar cuentas.

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Dos puzzles y una sola pieza

Por Albert Valor

El Barça y el Real Madrid siempre estarán condenados a encontrarse. Y en épocas de compras, la cosa no suele variar. Hace años la rifa por Christian Karembeu fue maratoniana, casi pegajosa, y hace no tanto fue David Beckham el deseado. El Madrid siempre salió ganando en estas pujas; parece ser que la música de Chamartín siempre despierta un indudable pálpito. Este año los capítulos se han ido sucediendo entre el campeón del triplete y el denominado mejor club del siglo XX. La primera subasta fue por Ribéry. Tras dejarse querer por el Barça tras los cuartos de la Champions League y proclamar a los cuatro vientos lo feliz que le haría jugar en el Camp Nou, Scarface cambió el discurso como lo haría mi primo de siete años y vino luego con el cuento de que iría al Madrid o a ninguna parte. Tras desdecirse ya no sabemos de qué exactamente, parece que al final se quedará en la tétrica y fría Bundesliga a las órdenes del positifo Louis Van Gaal y que no recalará en la Liga BBVA, almenos el curso venidero.

El segundo fascículo de la Gran Enciclopedia del Verano lo protagonizó David Villa. Tras mostrar una imparcialidad total e increíble en estos días, demostrando no sólo profesionalidad sino también educación, el Guaje pasó angustiado la concentración de la selección española durante la Copa Confederaciones mientras Marca y As proclamaban a los cuatro vientos sus deseos de vestir la casaca blanca. Sport y Mundo Deportivo, claro, hacían lo propio en sentido opuesto. El Real Madrid, y más especialmente Florentino, sabe que no es de recibo esperar a un jugador hasta última hora –ya le ocurrió con Robinho o con Ronaldo-, y el mecenas blanco, que dice haber aprendido de los errores pasados, decidió lanzar las redes hacia el cabizbajo pero talentoso Karim Benzema. Tras la retirada madridista de la puja por el asturiano, ahora el Barça se ve con el camino despejado –si algo ha dicho ya Villa es que no quiere moverse de España- y casi obligado a adquirir una cromo que, pensándolo bien, no es el que le falta en su colección.

Teniendo en cuenta la edad de Henry –y obviando la aptitud de Hleb, otro tema que también podría salir a debate- y la precipitada baja de Sylvinho, en el Camp Nou, lo que realmente urge es un lateral izquierdo y un hombre de banda, también para la sinistra. Y es aquí donde debería empezar el tercer tomo de las subastas veraniegas. Desde PLF ya se habla hace días de un hombre cuya calidad es tan grande como la sorpresa que causa su ausencia en las portadas: Santi Cazorla.

Por un lado, tenemos a un Real Madrid que, teniendo a Manuel Pellegrini como entrenador, tenía que interesarse por el jugador en cuestión de días; quizá los suficientes como para que el boom suscitado en la capital por las llegadas de Kaka' y Cristiano hubiera pasado de largo. En el otro vértice está el Barça, que no hace más que irse por los cerros de Úbeda. Sin atender a las necesidades que le pide la naturaleza de su propio sistema de juego, se interesa en centrales de clase media –como si en la plantilla no hubiera zagueros de garantías- y en delanteros centro -no vamos a decir que discretos- cuando tiene en sus filas no ya al mejor delantero del mundo, sino al jugador extranjero más productivo de su centenaria historia.

Qué quieren que les diga, si un delantero marca goles en cada una de las finales de Copa de Europa a las que llega el equipo y tiene una media de 25 goles ligueros desde su llegada, ya puede ser díscolo, maleducado o juerguista. Lo que hace ganar partidos son los goles. Y si algo ha demostrado Samuel Eto’o es que no anda escaso de ello, sobre todo en las citas marcadas en rojo.

El único tanteo aceptable que se ha realizado hasta el momento, por mucho que sea una plaza sobradamente cubierta, es el de Javier Mascherano. Su llegada podría retrasar ocasionalmente a Touré al centro de la defensa si las condiciones –o las bajas- lo exigieran o hacerle jugar como interior. Con esa segunda variante, el centro del campo lo completaría Xavi, e Iniesta podría ocupar el flanco izquierdo del ataque.

Pero si lo que se buscan son especialistas para las posiciones requeridas, ya se ha perdido demasiado tiempo. Con las infructuosas negociaciones que se han llevado a cabo ya por Ribéry, Villa o Ibrahimović, ¿no hubiera sido más fácil ir a por Cazorla desde el principio? ¿Es que acaso no encaja en el perfil del equipo tanto o más que Robinho, Mata, Malouda o el propio Ribéry? ¿No ha demostrado ya su capacidad de asociación con Xavi e Iniesta en la selección? Siendo un especialista de banda con desborde y técnica, ¿no ha dejado patente el acierto de cara a gol que se le supone a un jugador en ese puesto? Lamentablemente, ni siquiera a estas horas se ha mostrado el más mínimo interés por él, pero si éste llegara ahora, otra vez estaría el Real de por medio.

Un Real que ya ha hecho lo más difícil. Basta ya de demagogia de mercadillo con los fichajes galácticos que se han hecho en la casa blanca y con las inversiones realizadas. Es evidente que han sido muy elevadas y que causan sonrojo en el contexto económico actual, pero los jugadores que vienen a cambio son muy buenos. En Chamartín se están haciendo las cosas bien –almenos a priori-. El único problema para los blancos es que es ahora cuando después de más de 200 millones invertidos se pueden ver –siempre a priori, recuerden- al nivel que marca el tricampeón. Quizá el problema lo tenga el Barça consigo mismo. Sólo con la cuarta parte de lo que ha invertido Florentino Pérez, ya se podrían haber rellenado los dos huecos realmente vacantes. El tiempo restante sería ahora para encontrar una guinda.

Pero no. Ahora las prisas serán cada vez más sofocantes. Y si por fin se muestra interés en alguien que venga a mejorar lo que ya hay, ya saben lo que pasará. Tendremos el tercer tomo del verano. Y no se preocupen, quizá esa siguiente entrega la protagonice Cazorla o quizá no, pero por si acaso hay otro nombre que también puede empezar a estar entre dos aguas más pronto de lo que esperábamos. Apunten: Cesc Fábregas. Al tiempo.

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martes, 7 de julio de 2009

Ronaldo 2.0

Por Cristian Naranjo

Llegó el día de la bestia. Esta noche ha sido presentado Cristiano, la versión evolucionada del primer Ronaldo: más alto, más bello y sobre todo más artificioso. Con 85.000 aficionados reventando las gradas, la ceremonia de recibimiento al portugués ha sido propia de una estrella del rock. Ningún jugador en el mundo había sido tan costoso ni había generado tanta expectación a su alrededor. Aparecer teñido de blanco nuclear, con el 9 a la espalda y con la inscripción 'Ronaldo' ha sido toda una declaración de intenciones: no le pesan ni el estadio, ni la camiseta, ni el dorsal. Tanto es así que se ha atrevido incluso a eliminar cualquier rastro de su primer nombre. Ronaldo a secas, con todo lo que conlleva. Más allá de las estudiadas estrategias comerciales, al portugués no le falta osadía. Esa combinación de nombre y dorsal tenía un único dueño conocido y una marca registrada: R9. Son palabras mayores las referidas al Ronaldo original, pues suponen hablar de cianuro para porteros. En su momento también fue el jugador más caro de la historia y el más mediático. Los tiempos cambian y los referentes también. El brasileño no se ajusta a los cánones actuales, mientras que Cristiano marca la pauta de toda una generación: pedruscos por pendientes y el culto al cuerpo llevado al extremo. Cualquier aspirante a metrosexual debe mirarse en el espejo de Cristiano, cuya figura parece haber sido tallada en la ebanistería. Ni siquiera Beckham, cada vez más alejado del fútbol de élite y más próximo a las pasarelas, parece ya hacerle sombra.

La brillantina de su presentación le ha venido como anillo al dedo al portugués, acostumbrado a los excesos: gastar mucho dinero, conducir deportivos de muchos caballos y hacer muchas abdominales. Miles de ellas. Cristiano no ha nacido para ser discreto como Messi sino para hacerlo todo a lo grande. Así, desproporcionados, han sido su traspaso y su presentación. Tanto como lo es su fútbol, repleto de arabescos y de herramientas para llegar al gol. Cristiano Ronaldo posee una navaja suiza de la que aún no conoce todas sus posibilidades. Su ramillete de aptitudes es por todos conocido: potencia, velocidad, disparo, remate aéreo, desborde y ante todo un gran sentido del gol. Un purasangre a dos patas. Tiene todas las condiciones para llegar a ser un grandioso futbolista, pero cojea en la azotea. Peca de individualista, de altivo, de no saber descifrar el juego colectivo y de tener mal perder. El Madrid ha apostado fuerte por él con el convencimiento de limar sus aristas. De conseguirlo, estaríamos ante un monstruo de enormes dimensiones. Los primeros partidos servirán para adivinar qué intenciones tiene Pellegrini con respecto a él. El fútbol de Cristiano tiene multitud de variantes posibles, pero todas pasan por el predominio de su figura en el juego. La contrapartida de reunir a la Liga de los hombres extraordinarios es que todos están acostumbrados a hacer acopio de protagonismo. Kaka', Cristiano, Benzema y quien sabe si Ribéry. Todos antropocéntricos y ninguno de perfil silencioso. La mejor mano del tapete no siempre asegura la jugada. Obviando el montante invertido, Florentino está tropezando dos veces en el mismo escollo. Los mejores jugadores no garantizan la galvanización del mejor once. Es lógica la euforia desencadenada en la capital, pero en el madridismo sigue latente la idea de cuál es el modelo anhelado. Incluir un motor de gran cilindrada como Cristiano en un equipo asegura una explosión de revoluciones. Por eso ha costado 94 millones. La brisa marina que suponen Xavi e Iniesta, por contra, no tiene precio.

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domingo, 5 de julio de 2009

Andréi Arshavin o la Revolución Bolchevique

Por Cristian Naranjo

La banda izquierda del Barcelona sigue buscando inquilino desesperadamente. Ribéry, Robinho, Malouda, Ashley Young, Van Persie, Silva y Mata. Sobre la posible incorporación de todos ellos se ha especulado en las últimas semanas. Con la primera opción descartada debido a las intenciones de Scarface, el baile de nombres se ha intensificado. Mucho se escribió sobre la posible cesión de Robinho, aunque el City la desestimó. La renovación de Malouda por el Chelsea le alejó definitivamente del Camp Nou. Ashley Young se contempla como una opción de futuro. Su fichaje no respondería al perfil de jugador contrastado que busca Beguiristain. Con Van Persie, el escollo es su relación calidad-precio. No ofrece totales garantías y su incorporación supondría un navajazo en el capital disponible. En cuanto a Silva no se tienen dudas sobre su categoría, aunque su perfil no se corresponde con el de un señor de la cal. A veces ocurre que un jugador fantástico no tiene cabida en un dibujo determinado. Es el caso del canario, ideal para un 4-4-2 pero inconcreto para el 4-3-3, donde desdibujaría el esquema mental de Guardiola. Finalmente, la alternativa que ha tomado más cuerpo en los últimos días es la de Juan Mata, burgalés de sangre asturiana, que garantizaría la empatía con Villa. La situación económica del Valencia es poco menos que desesperada, lo cual obliga a sus dirigentes a estudiar cualquier tipo de oferta. No obstante, venderán caras sus pieles. El todopoderoso Florentino ya se retiró de la puja por Villa ante las pretensiones valencianistas, razón de más para que en Barcelona preparen la chequera. 55 millones por la dupla de delanteros podrían no bastar.

Mientras Beguiristain apuesta todas sus fichas a la opción ché, las preferencias de la afición azulgrana van en otra dirección. Andréi Arshavin es el elegido por la hinchada. A sus 28 años, su historia es la de una explosión tardía. Tras una larga trayectoria en el Zenit ruso, donde empezó jugando de mediocentro, se dio a conocer al gran público en la pasada Eurocopa. Una actuación descomunal ante Holanda en los cuartos de final le valió el reconocimiento mundial. Se escribieron maravillas de él. Muchas de ellas sobredimensionadas, como compararle con Maradona. Se convirtió en objeto de deseo de los grandes de Europa y sólo faltó un suspiro para su fichaje por el Barça, su equipo soñado. Finalmente, nadie creyó firmemente en él y comenzó la temporada con el Zenit, hasta que ya en 2009 el Arsenal se hizo con sus servicios en una gran operación ─13'3 millones─. En sólo media temporada, Arshavin justificó con creces su fichaje con las virtudes que le definen: desequilibrio y clase, mucha clase. Los goles tampoco le esquivaron ─7 en 12 encuentros─. Especialmente memorable fue la tarde del 21 de abril, cuando consiguió hacer cuatro agujeros en las vetustas porterías de Anfield.

A Arshavin se le acusa de indolente e indisciplinado. Hay quien teme que por sus venas corra la misma sangre que por las de Hleb. No son dos casos comparables. El bielorruso no ha rendido por inadaptación al medio. Acostumbrado a ser el dueño de la banda en el 4-5-1 de Wenger, no ha encontrado su posición en el dibujo de Guardiola. La intermitencia en las alineaciones y la merma de confianza en sí mismo no le han ayudado. Arshavin es otro mundo. Tiene genética de ganador y es descarado por naturaleza. Buscará el balón, encarará, centrará, trazará diagonales… Sin ser Messi ni Ribéry, sí puede ponerse su careta. Ante los escépticos, ha acreditado ser válido para las grandes ligas. Se equivocaría el Barcelona echando el resto por un segundo delantero reconvertido a extremo como Mata. No es un especialista, por más que conozca el arte de la aguja y el ovillo. Aportaría goles y formaría una buena sociedad con Villa, pero su fichaje supondría una solución cómoda y conformista. El asturiano interesante para el flanco azulgrana es Cazorla, sobre el que nadie se pronuncia. Si es un jugador con pies de algodón, valiente y con inspiración lo que anhela el Barcelona, el hombre no es Mata. Adquirir a Cazorla sería respetar el orden establecido; ir sobre seguro. La auténtica revolución tiene nombre: se llama Andréi Arshavin.

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viernes, 3 de julio de 2009

Andrea Pirlo: el artista silencioso

Por Cristian Naranjo

Un verano más, el mercado de fichajes está constatando la ausencia de inspiración por parte de secretarios técnicos, directores deportivos y presidentes. Con la crisis como pretexto, los grandes clubes rastrean sus carteras de seguimiento pero no concretan nada más allá de traspasos menores, caso de Diego Milito, Motta, Tymoschuk o Mario Gómez entre algunos otros. De hecho, sólo Inter y Bayern están haciendo inversiones fuertes además de Florentino, amo y señor de la cámara acorazada y especialista en fichar estrellas mediáticas. 214 millones lleva gastados ─o invertidos─ de momento. Sólo de momento. Tras Albiol y Benzema podrían llegar Ribéry, Xabi Alonso y Silva. Una pesca de arrastre que está cambiándole la cara al Madrid a golpe de billetes morados. Sólo el hombre del millón de dólares es capaz de obrar el milagro: convertir un once mediocre en uno de cientos de quilates. Cuando Florentino sale de compras, tiemblan los mercados. Sin duda, sus movimientos parecen propios del Monopoli o del sueño de una noche de verano. Todo parece suceder en un plano ficticio, pero es real.

Construcciones Galácticas S.A. al margen, si de algo carecen los grandes del fútbol europeo a excepción del Barcelona, que los fabrica en serie, es de un buen mediocentro, una figura clave para entender el fútbol moderno. Guardiola tiene a su disposición a Xavi, Iniesta y Busquets. Con ellos como bandera, el equipo azulgrana sorprendió al mundo consiguiendo un triplete de la forma más lírica posible: haciendo del fútbol algo realmente bello. El Barça ya tiene por tanto una mina en sus tres mediocentros, pero en boca de su presidente ansía uno más. Cesc Fàbregas aportaría más forma y más cuerpo al equipo, necesitado de una incorporación de fuste tras el fiasco de Ribéry. Aún no se conoce el precio que le pondrá el Arsenal a su salida. La cantidad no bajará de los 40 millones, una salvajada teniendo en cuenta que es un producto de la propia factoría.

La efigie del mediocentro conduce inevitablemente a Andrea Pirlo, un futbolista que a sus 30 años es ya considerado un anciano en Italia. Casualmente, el Milan no tiene sitio para él y sí para el oxidado Ronaldinho. Una calamidad. Pirlo es repudiado por su club y también por las hinchadas debido a su etnia gitana. La ola de xenofobia surgida en Italia se ha vertido sobre él al igual que sobre Ibrahimović. De hecho, el país construido por Berlusconi a base de corrupción y de guiños hacia los ricos cada vez está más dividido y carcomido. En esas condiciones se encuentra Pirlo, deseoso por cambiar las costas italianas por las españolas. El Chelsea le quiere, pero la decisión del jugador y del club van de la mano: será traspasado a un equipo de la Liga. Candidatos hay varios. Interesados, sólo uno por desgracia.

El Atlético, en una decisión interesante dado el talento del jugador, apuesta por Pirlo como eje de rotación. El Milan solicita 18 millones, cifra que podría ser escurrida con una negociación inteligente. Metrónomos como Pirlo no estorban en ningún cajón. No es demostrable que Madrid y Barça no le necesiten. El Liverpool sólo venderá a Xabi Alonso a precio de platino mientras que el Arsenal hará lo propio con Cesc. No existe en el mercado futbolista más fino que Pirlo, capaz de conducir a una selección de selecciones como Italia a ganar el Mundial en 2006, donde su fútbol fue tan sedoso como práctico. Su pase de gol a Grosso en la semifinal frente a Alemania fue de manual. Un reverso propio de un artista. Zidane fue Zidane durante todo el torneo, incluyendo la final, donde acaparó todo el caudal de ataque galo. Sin embargo, su actuación no ensombreció la labor del trequartista, que tuvo actuaciones eficaces, silenciosas, estelares. En la reciente Copa Confederaciones Italia fracasó rotundamente con la salvedad de Pirlo, que tiene la virtud de lucir siempre por adversas que sean las circunstancias. En 2006, con motivo del Mundial, el sabio Enric González lo definió así: "El juego no es juego si no se toma en serio. (...) Pirlo conoce el secreto del juego. Juega serio, como un niño". Así es el dorsal 21 de la azzurra. Un mediocentro brutal. Un artista de corte bajo en mitad de una jauría.

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jueves, 2 de julio de 2009

Granero, un producto de diseño proletario

Por Cristian Naranjo

Hoy cumple años Esteban Félix Granero, un futbolista extremadamente joven y extremadamente bueno. Nacido en Pozuelo de Alarcón, fue descubierto por el Madrid en un torneo de organización propia. Pasó por todas las categorías del club hasta alcanzar el primer equipo en 2007, de donde saltó al Getafe sin probar las mieles del Bernabéu. Su primera temporada en primera línea fue brillante, sobre todo en las competiciones paralelas a la Liga. Demostró su categoría en Copa del Rey y en UEFA, donde alcanzó el subcampeonato y los cuartos respectivamente. Su actuación en la final de Copa ante el Valencia fue memorable a pesar de la derrota. Conducciones, diagonales, centros y disparos, sobre todo disparos, secos como un latigazo, como las pedradas de una honda, como los cañonazos de la Perla Negra. Con el madrileño a la cabeza, el Getafe volvió a reivindicarse como el equipo de todos.

A los grandes jugadores se les suele identificar con un apodo. A Granero se le conoce como el 'Pirata' por su aspecto desaliñado. Melena fuera de control y barba cerrada son sus distintivos, que le acercan más al rock de Pereza que a la purpurina de los galácticos. Un producto que no deja de ser de diseño; un estilo que parece un manifiesto a favor de la cultura barriobajera. En el mundo actual, donde sólo existe lo mediático, se precisan referentes de la clase obrera. Granero forma parte de ese estrato de futbolistas. Más fútbol y menos marketing. Sin embargo, los grandes clubes siguen mirando hacia otro lado. Calderón prefirió la fama de van der Vaart. Florentino Pérez seguirá derrochando millones en el extranjero y en Valencia sin reparar en el tesoro que tiene en el extrarradio. Una lástima.


Granero es al Madrid lo que Cesc al Barça. Al respecto del catalán, Joan Laporta aseguró anoche que tiene ADN azulgrana y que por tanto debe acabar jugando en el Barça. Una declaración de intenciones similar alimentaría el sueño del 'Pirata', que ha manifestado en multitud de ocasiones que su deseo es acabar triunfando en Madrid. Su gran amigo De la Red estaba a un paso de conseguirlo cuando sobrevino su desplome a modo de maldición. Definitivamente el Madrid está divorciado de su cantera, de donde han surgido magníficos futbolistas que han acabado por reforzar a sus rivales: Granero, Mata, Negredo y Filipe Luís entre otros. Una generación desperdiciada a excepción de Miguel Torres, quien precisamente pasa por ser un lateral discreto.

Bien es cierto que la segunda temporada del 'Pirata' en Getafe ha sido para olvidar. El equipo azulón se salvó in extremis de la guadaña del descenso y Víctor Muñoz no acertó a exprimirle todo su jugo. Todo cambió con la llegada de Míchel, que le situó más centrado, con libertad de movimientos y sin tantas obligaciones defensivas. El '11' volvió a explotar, anotando varios goles en las últimas jornadas y contribuyendo a la salvación de su equipo. Granero está preparado a todas luces para dar el salto a un grande. Nada parece indicar que Florentino le quiera incluir en su faraónico proyecto. Tampoco Granero ha nacido para la esclavitud sino para la anarquía. Al fin y al cabo, los piratas viven con el objetivo de surcar los mares para ser libres. Todo apunta a que el destino del 'Pirata' está lejos del centralismo de Madrid. Su libertad pasa por alcanzar el mar Mediterráneo.

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miércoles, 1 de julio de 2009

Benzema reabre el fuego

Por Cristian Naranjo

Ya es oficial. Benzema será finalmente el inquilino del vértice madridista, en una operación cifrada en 35 millones fijos más 6 variables. Debido al prohibitivo precio de Ibrahimović y a la decisión de no enemistarse con Valencia y Atlético, el equipo de Florentino ha optado por atar al joven delantero francés, pretendido por otros grandes de Europa como el Manchester United. Así como la adquisición de Villa o Forlán hubieran sido apuestas a caballo ganador, decidirse por Benzema no deja de ser arriesgado. Con su equipo destronado, esta temporada sus números no son los de un goleador de referencia. Ha logrado 17 tantos en 36 partidos, de modo que sólo ha alcanzado el tercer puesto en el ranking de goleadores de la Ligue 1. De hecho ha sido eclipsado por el otro gran goleador de Le Championnat, el tanque Pierre-Alain Gignac, que se ha alzado con el título de máximo artillero. Con todo, decantarse por Benzema denota valentía y confianza en la juventud y el potencial del jugador. Tiene rasgos de Ronaldo, pero no lo es. No alcanza ni de lejos sus cifras en el PSV, aunque su zancada y su potencia le convierten en lo más similar a El Fenómeno hasta la fecha. Espera una Liga apasionante, donde habrá tiempo para juicios más fundados.

El acuerdo del Madrid por Benzema arroja un haz de luz sobre el mercado de fichajes y asegura el efecto dominó. De entrada, supone la renuncia definitiva de Florentino Pérez a Villa, por quien había apostado fuertemente hasta que el Valencia le declarara intransferible. A su vez, la retirada del Madrid y el posterior fichaje del joven francés sirven en bandeja toledana la posibilidad de que el Guaje recale en el Camp Nou. A pesar de los litros de tinta malgastados por la prensa madrileña, la decisión de Villa ya estaba tomada en favor del Barça. Cuenta su tío que siempre le llamó más el azulgrana, aunque en Tuilla no desagradaba la opción blanca. Así pues, el delantero asturiano se perfila como la piedra angular de la futura delantera culé, donde presumiblemente no compartirá tercio ni con Eto'o ni con Ribéry. Seducido por Zidane y Migliaccio, el francés se acerca irremisiblemente al club de Concha Espina. Los 70 millones de euros que exige el Bayern sólo están al alcance de un megalómano como Florentino. Con esa cantidad, Beguiristain debe reforzar las tres líneas. No será tarea fácil.

La operación Villa supondrá un desembolso mínimo de 43 millones, acabe o no Keirrison haciendo las veces de moneda de cambio. Por su parte, Lendoiro se ha enrocado con Filipe Luís: no le dejará marchar por menos de 15 millones. Para apuntalar la zona ancha sigue siendo prioritario el equilibrio de Mascherano, aunque por Benítez es considerado el macho alfa de su vestuario. Una gran alternativa aunque de distinto corte sería Cesc, llamado a volver al Camp Nou tarde o temprano con el permiso de Wenger. Sea como fuere, las cuentas de Laporta no resultan a tenor de las previsiones. Sólo los traspasos de Filipe y Villa conllevarían un gasto de 58 millones, una cantidad tan bestial como innecesaria teniendo en cuenta que Sylvinho y Eto'o han cubierto sus áreas con excelencia. El primero ya es libre, camino de Brasil. El segundo saldrá por la puerta secreta, como los rateros. Sonrojante negocio; tremenda injusticia. Definitivamente se ha instalado la sensación de que Florentino marca la agenda del Barça. Acaso el trébol se ha marchitado bajo los billetes del constructor.

Es innegable que los dos gigantes del fútbol español se están marcando en corto desde la apertura del mercado. Tras concretar las adquisiciones de los primeros galácticos, Florentino, Valdano y Pardeza calcaron el rastro de Beguiristain: Ribéry, Mascherano, Ibrahimović. El secretario técnico azulgrana también ha hecho lo propio, yendo a rebufo del Madrid por Villa. Los dos clubes están destapando las vergüenzas de su proyecto, por más que el Barça se esté mostrando más cauto. Florentino no titubea. Busca caras conocidas y se caracteriza por no regatear en exceso, una estrategia tan dudosa como lícita. Laporta y Beguiristain, tan académicos al principio, presentan ahora un trastorno obsesivo compulsivo. Tenían los deberes hechos, pero los precios de mercado y la negativa de Ribéry han tornado la cautela en nerviosismo. Así, todos los pasos posteriores han sido equivocados: buscar en medianías el sustituto del francés; dejar escapar a Zhirkov para comprar a Filipe por un precio excesivo; obcecarse con Mascherano teniendo un camino menos angosto hacia Cesc; decidir la venta de Eto'o a todo trance; buscar un sustituto del mismo perfil y convertirlo en el fichaje más caro de la historia del club; arriesgarse con Keirrison a que finalmente sea carne de banquillo junto a Bojan; plantearse siquiera la compra de centrales como Chyhrynskyi o Bruno Alves. De pronto, las tornas han cambiado. Ahora es Beguiristain el que da palos de ciego.

Suele ocurrir que las operaciones del verano marcan el devenir de la temporada. Aún escuece en Barcelona el traspaso de Figo al eterno rival, con el posterior desperdicio de la cláusula por parte de Gaspart. Al año siguiente, Florentino volvió a sorprender con la adquisición de Zidane por 12.000 millones de las extintas pesetas. El Barça, en cambio, decidió apostar por la juventud de Saviola, Rochemback y Geovanni. El desenlace es por todos conocido. Zidane ganó una Liga de Campeones con un remate para la historia y deslumbró al mundo con su fútbol de salón. Las tres apuestas del Barça fracasaron. Todas con estrépito. Dos años más tarde, los vasos comunicantes permutaron. Beckham, pretendido por Laporta, acabó en Madrid con honores de galáctico definitivo. En Barcelona, tras una dura pugna con el United, acabó el elegido para portar la sonrisa del fútbol. Aunque sólo son vestigios del pasado, la polémica generada alrededor de Eto'o no supone un buen augurio.

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domingo, 21 de junio de 2009

De cómo los grandes han perdido el norte

Por Cristian Naranjo

Calma tensa en el bazar de fichajes los últimos días. Hay objetos que han sido retirados de la venta, caso de Ribéry, Villa o Mascherano, todos ellos pretendidos por Madrid y Barça, que parecen decididos a discutir sobre quién es más crío de los dos: culo veo, culo quiero. Así ha sido desde que Florentino irrumpiera en el mercado, y así seguirá a menos que los grandes clubes se reencuentren con la brújula del Capitán Sparrow, esa que señala el camino hacia lo que realmente se desea. Milan y Manchester, de quienes se esperaba un trueno en forma de fichaje, han optado por que sea el tiempo el que haga su trabajo y no la precipitación de gastar por gastar, como si de restañar un desengaño amoroso se tratara. Habría que revisar aquello de que un clavo quita otro clavo. Que se lo pregunten a Gaspart.

Otros gigantes de Europa, como Bayern, Inter, Juventus, Liverpool o Chelsea apenas han agitado el árbol. La Vecchia Signora se hizo con los servicios de Diego hace semanas, en una operación de lo más inteligente porque fructificó antes de la segunda era de Florentino. Hasta el momento, no se conocen más operaciones importantes. No falta movimiento en el bazar, sino decisión para comprar. Florentino se la ha quedado toda para sí, aunque sin una hoja de ruta definida, su papel es el del elefante entrando en la cacharrería. Tras reventar la banca con Kaka' y Cristiano Ronaldo, su principal estrategia ha consistido en copiar los planes del enemigo: Ribéry, Mascherano, Ibrahimović… A falta de un modelo definido, el Madrid apuesta por las caras conocidas.

El Barça de Guardiola, en cambio, con el trébol decorando su solapa, protege su plantilla entre algodones para evitar cualquier contratiempo en forma de fuga. Nadie se escapará, ni tan siquiera el rebelde Valdés. Con un equipo campeón, el Barça se centra en reforzar las posiciones señaladas, en un intento por reverdecer laureles y evitar el fracaso posterior a París. Va en busca Beguiristain de un lateral zurdo, un centrocampista defensivo, un jugador de banda izquierda y un ariete. Para cada vacante hay un nombre en mayúscula y varios sucedáneos, señal inequívoca del trabajo del secretario técnico y su equipo. Los nombres responden a sospechosos habituales: Filipe Luís, Mascherano, Ribéry e Ibrahimović. Las alternativas, también: Zhirkov, Robinho, Mata, Ashley Young, Villa, Forlán y Benzema entre muchos otros. Sin embargo, debido a las incongruencias que suele cometer el fútbol, Santi Cazorla no aparece en la lista de la compra de Beguiristain, pese a estar cortado por el mismo patrón que Ribéry: técnica, velocidad, habilidad en el regate y gol. Nunca se descifrará el por qué los españoles no cotizan igual que los extranjeros. Misterios irresolubles del fútbol.

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lunes, 15 de junio de 2009

La belleza indescifrable, el talonario y el balón

Por Cristian Naranjo

Continúa el ruido de tambores en el mercado de fichajes. Con Kaka' y Cristiano Ronaldo comprados a precio de diamante, Florentino no ha hecho más que comenzar su caprichoso proyecto, la segunda era galáctica, basado en ir a la compra con un crédito ilimitado a adquirir los productos más caros del mercado. El caviar beluga de antaño era Zidane. En una clara recesión futbolística, este curso ha sido Cristiano, un jugador profundamente sobrevalorado y de carácter altivo. No es difícil ir de compras con un cheque en blanco, y sucede que en la bolsa del fútbol los que cotizan más al alza son los delanteros. A por ellos va Florentino con el ansia propia de un millonario sin criterio, carne de cañón para hábiles vendedores. En lugar de preguntarse qué necesita, Florentino cavila sobre cuál sería la operación más desorbitada: Kaka', Cristiano, Iniesta… Messi. En ese proceso, tan simple como deplorable, consiste su política de fichajes.

Sin ir más lejos, todo estaba listo para el anuncio del tercer nombre. David Villa, a razón de 42 millones de euros, estaba a un paso de ser jugador del Madrid. No pudo evitarlo el Chelsea, otro club que tiene el dinero por castigo, pero sí el Barça de Guardiola, capaz de convertir a cualquiera a la propia religión. Desde Madrid se daba por hecha la operación dado el profundo madridismo del Guaje. Nada más lejos de la realidad. Villa está decidido a salir del Valencia para ir a un grande de España. Si bien es cierto que no tendría reparo en recalar en Chamartín, no es menos cierto que los sentimientos de la infancia y la ascendencia de referentes como Quini y Luis Enrique pesan a la hora de tomar una decisión de tal relevancia. Por otro lado, la sensación que transmite el estado del fichaje es que a igualdad de condiciones el Valencia prefiere negociar con el Barça, dada la antipatía del club de Mestalla hacia el Madrid. Así las cosas, la tercera gran operación de Florentino estaba a punto de caramelo porque Laporta no había entrado en acción, descolgándose con una oferta competitiva: 40 millones más incentivos y las cesiones de Bojan y Cáceres. El futuro del Guaje aún es una incógnita, pero lo cierto es que, rotas las negociaciones entre Madrid y Valencia, el Barça tiene el camino allanado.

Es de esperar que la gran mayoría de culés se feliciten si fructifica el fichaje. No será el caso de los inteligentes. Nunca puede ser un buen negocio desprenderse de un delantero de referencia como Eto'o para fichar a otro a golpe de talonario, por más que sea del mismo nivel. En caso de no renovar su contrato, la sombra del camerunés será demasiado alargada para cualquiera que le sustituya. A saber: tercer máximo goleador de la historia del Barça y autor de dos goles en sendas finales de Champions. Un currículo inalcanzable. Sorprendentemente, todavía hay quien sigue dudando, ya sea por su temperamento o por su fútbol. Siempre encuentran pretexto. Se ha llegado a decir de él que tiene que correr el doble que otros delanteros para conseguir la misma cifra de goles, en un intento por criticar su efectividad. Una aberración. Es francamente exigible que Laporta olvide la pelea de gallos con Florentino y se centre en el auténtico objetivo: Franck Ribéry. Actualmente, no existe mejor negocio que invertir 60 millones por el francés, un futbolista dominante por desequilibrio, que dotaría de mil variantes a un ataque culé necesitado de otro jugador de banda. Scarface es habilidad, regate, velocidad, juego de equipo y gol. Aúna las aptitudes exigidas y los valores de humildad y sencillez que busca Guardiola. Al ideal griego de belleza que supone Cristiano Ronaldo, el Barça respondería con un bajito de rostro surcado, evidenciando el abismo que separa un modelo del otro.

La solución a la dicotomía sólo la tiene el jugador. A elegir, dos modelos diametralmente opuestos: la chequera y los mediáticos de Florentino o la seducción de integrar la 'Guardiola Mecànica'. Las bazas madridistas consisten en amontonar fajos de billetes en la mesa de Rummenigge y estrellas de cartón sobre el campo, un modelo capitalista exacerbado. El Barça, en cambio, no puede hipotecarse más, pero de su lado juega el mejor futbolista de la historia: el balón. Por ahora, sólo conoce las respuestas Ribéry, quien de momento se muestra tan indescifrable como su belleza.

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lunes, 8 de junio de 2009

Balas vienen, balas van

Por Cristian Naranjo

Cerrado por vacaciones en las grandes ligas. Momento propicio para dimes y diretes, rumores y portadas infundadas. El mercadeo lo encabeza Florentino Pérez, con los Kaka', Silva, Villa, Ribéry, Xabi Alonso y compañía. En Madrid, se da por hecho que el constructor invertirá hasta 300 millones de euros en un solo verano. Todo sea por regalactizar de una tacada el club de Chamartín. Al parecer, en cuanto Florentino abra el fuego, el mercado sufrirá un efecto dominó. Nada va a evitar que sea Kaka' el primer fichaje en galvanizar. No menos de 65 millones de euros tendrán la culpa. Esa cifra pasará a las arcas del Milan, que a ciencia cierta tendrá que reinvertir el dinero para no enervar más a los tiffossi. Quién sabe si Berlusconi volverá a mirar hacia Barcelona, donde juega un delantero codiciado: Samuel Eto'o.

Por segundo año consecutivo, al camerunés le abren la puerta de atrás del Camp Nou, la misma por donde desfilaron Ronaldinho y Deco, como si su rendimiento fuera comparable. Al parecer a Guardiola, hombre de ideas fijas, no termina de convencerle el africano. Su carácter díscolo y extravagante no casa con su modelo, más cercano a la cultura de silencio y trabajo de Iniesta. Tampoco colman sus deseos las características técnicas de Eto’o, más rudimentarias de lo esperado: explosividad, zancada, fuerza e instinto. Un león hecho futbolista. Nada tienen que ver los violines que deleitan a Guardiola con el sonido selvático que desprende el camerunés. El de Santpedor aboga por un delantero de corte moderno, caracterizado por tener un amplio ramillete de capacidades: juego de espaldas, caída a bandas, remate de cabeza, disparo con ambas piernas, técnica depurada… Todas las características remiten a un nombre: Zlatan Ibrahimovic. Descartado Adebayor por sus bajas cifras goleadoras, el sueco es el sueño prohibido de Guardiola, aunque también suenan con fuerza Forlán, Villa y Benzema. Por una cuestión económica, cualquier opción parece llevar consigo la marcha de Eto'o, una decisión arriesgada a juzgar por los números del camerunés. Incomprensiblemente, nadie en el Barça parece discutir la continuidad de Bojan, falto de estatura y muy verde todavía.

El segundo nombre que aparece en la hoja de ruta de Florentino es la pieza más anhelada del mercado. Franck Ribéry, jugador del Bayern de Múnich, es considerado incorporación prioritaria por Real Madrid, Barça, Chelsea y Manchester United –para suplir la posible marcha de Cristiano Ronaldo–. Se avecina un serial de varios volúmenes, donde el giro final sólo lo conoce el jugador. En Madrid se dice que Zidane, asesor del presidente, ya le ha convencido. El Chelsea cuenta con la chequera en blanco de Abramóvich, mientras que el Barça tiene a su favor la boyante situación del equipo y la amistad entre la señora Ribéry y la señora Abidal. Todo dependerá de lo que priorice Scarface, si el dinero o la posibilidad de integrarse en un equipo de ensueño.

Pase lo que pase, es evidente que la política de fichajes de algunos equipos como Madrid o Chelsea sólo responden a palos de ciego. Mientras Florentino no piensa en otra cosa que en delanteros y Abramóvich no hace más que comprar cromos a precio de oro, el Barça de Beguiristain y Guardiola sabe lo que se hace. Hay cuatro o cinco demarcaciones que cubrir y un nombre prioritario para cada una de ellas. La idea es abordar a los primeros de la lista pero sin enloquecer. Si no es Ribéry será Robinho. Si no es Ibrahimovic será Forlán. Sorprendentemente, hay jugadores que suben como la espuma en la bolsa de la rumorología, mientras que de otros apenas se habla. En el Arsenal, sigue jugando un imberbe veinteañero capaz de dirigir él solo a un equipo de Champions. En caso de enfermar por alguien, haría bien Florentino de hacerlo por Cesc Fàbregas, la única pieza del mercado que tiene aromas de Masia, el valor más perseguido del mundo futbolístico. De no hacerlo, muchos culés se frotarían las manos. Nadie alcanza a imaginar el producto que saldría de la asociación de Xavi, Iniesta, Cesc y Messi, los cuatro heladeros más delicados. Un placer para los sentidos.

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miércoles, 29 de octubre de 2008

Hambre de gol

Por Cristian Naranjo

En verano, cuando se cocinan los designios del curso futbolístico, Pep Guardiola y Txiqui Beguiristain rumiaban acerca de cómo rediseñar la plantilla del Barça. Tras dos años en blanco, había llegado el momento de abrir los ventanales de un vestuario viciado por el autogobierno y la condescendencia de Rijkaard. Dicho y hecho: se defenestró a Ronaldinho y a Deco; se substituyó a Zambrotta por Alves; se vendió a Edmilson y se compró a Keita; se hizo lo propio con Giovanni y con Hleb; y así hasta llegar a un puesto clave para cualquier equipo, el del ‘9’.

Sorprendentemente, Guardiola tenía clara su apuesta por el melancólico Henry en detrimento de la raza de Eto’o. Tanto es así, que la cúpula directiva del Barça estaba convencida de la necesidad de vender al delantero africano para acometer después un fichaje de relumbrón. El elegido por Guardiola era Emmanuel Adebayor, el punta togolés del Arsenal. Al parecer, Pep valoraba la capacidad del africano para jugar de espaldas a portería, posibilitando la entrada de los extremos y de los volantes. ¿Acaso se olvidaba Guardiola de las cifras de Eto’o?

Nadie puede discutir la validez de jugadores como Benzema –posiblemente el ‘9’ más deseado en can Barça– o del mencionado Adebayor, pero a un delantero centro lo que se le debe exigir es el gol, la capacidad para convertir en valor absoluto todo el trabajo intangible del equipo. Precisamente por eso, por su hambruna, es por lo que destaca Eto’o. Más de 100 goles con la zamarra del Barça. Evidentemente, Guardiola era consciente de lo que hacía cuando seguía manteniendo su apuesta por un delantero foráneo. De hecho, la cuestión se alargó hasta que se descartaron todas las opciones: Eto’o no quería salir y ningún equipo estaba dispuesto a pagar los emolumentos que demandaba. A saber, 10 millones de euros por temporada. Por otro lado, los fichajes de Benzema y de Adebayor se enquistaron.

Así las cosas, Guardiola y Eto’o estaban condenados a entenderse. El entrenador, por más que rastreara el mercado cien años, no encontraría un delantero con la velocidad, la ambición, la raza y el gol del camerunés. Por su parte, Eto’o sabe que en ningún club como en el Barça podría explotar sus virtudes. De momento, el tiempo le está dando la razón al matrimonio. Cuando se llevan 8 jornadas de Liga, Eto’o ya suma 9 goles. Avidez pura.

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