Mostrando entradas con la etiqueta Champions. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Champions. Mostrar todas las entradas

domingo, 31 de marzo de 2013

Los hijos del hambre

Por Albert Valor


Siempre se dijo que la Juventus de Turín es el equipo de Italia. Por el contrario -aunque algunos hinchas lo niegan- el entrañable Torino contaba con el favoritismo de la mayoría de los habitantes de la capital del Piamonte. Sea como fuere, y aunque en el mundo del fútbol siempre divergen filias y fobias, toda Italia debería estarle agradecida a la Juve. Por liderar una renovación a través del dominio del balón y porque su columna vertebral haya posibilitado la resurrección del combinado nacional. Italia está hoy remozada y es subcampeona de Europa. Y Buffon, Barzagli, Bonucci, Chiellini, Pirlo o Marchisio son pilares de esa escuadra.

Retomando ya la eliminatoria estrella de estos cuartos de final, podemos concluir que el choque entre Bayern y Juventus rezuma aromas de viejo fútbol por todos los poros. Dos equipos que nunca dejaron de formar parte de la aristocracia continental. Pero que quieren liderar el tumulto de la nueva Europa futbolística. Esencia y vanguardismo. Poso y nuevos tintes. Es un todo en uno.

Y viene lanzada la Vecchia Signora al asalto de Munich. Victoria de mérito en San Siro ante su rival de siempre que a buen seguro refuerza la convicción en su estilo. Un patrón que le ha llevado a liderar un renacimiento que el fútbol italiano ansiaba como el comer. Muchos lo ven todavía hoy arcaico. Es lo que tiene dejarse llevar por la corriente de opinión, el viento que sopla de Twitter y, lo más importante, la falta de determinación para sentarse frente al televisor a ver un partido de Serie A.

En Italia, los Lodi, Candreva, Immobile, Niang, Belfodil o Borja Valero, se unen a los Cassano, Miccoli, Totti, Diamanti o Luca Toni para desembocar en un campeonato que va a más y que quiere jugar al fútbol. Quizá le cueste todavía un tiempo recuperar esa plaza de Champions League que ha perdido recientemente –y de manera justa- en favor de la Bundesliga. Pero es un valor claramente al alza, de eso no cabe duda.

Si hablamos en clave bianconera, nunca un sistema le hizo tanto bien a un modo de entender del fútbol. Guiado por la máxima de que a un equipo lo hacen los futbolistas –nunca al revés- Conte aplicó ese 3-5-2 nada más llegar al banquillo turinés. Jugar con tres centrales no tiene porque ser defensivo. Y obviamente, contar con Pirlo lo hace todo más fácil. Es increíble que un jugador de mediocampo tenga todavía margen de mejora pasada la treintena. El regista de Brescia forma parte de ese selecto grupo en el que también están Xavi, Scholes o Giggs. Si Andrea hubiese nacido británico, quizá sería un One Club Man. La realidad, no obstante, dice que la Juve tuvo la suerte de encontrarlo en el otoño de su carrera. Conte pudo así darle el timón para que fuera piedra angular de una refundación balompédica.


Aunque en ese esquema también los carrileros juegan un papel determinante. La figura clásica del hombre de banda en Italia se construye en base a la herencia de Giancinto Facchetti. Hablamos de un fenómeno de la naturaleza. Rondar el 1,90 no le impedía ser una bala ni mandar en toda su parcela. El lateral izquierdo –que a su vez era diestro- de aquel súper Inter de Helenio Herrera de los 60 es un referente no sólo en Italia, sino en el mundo entero. Es de aquella estirpe de jugadores como Garrincha, Sindelaar o Samitier. Jugadores que trascienden épocas y se instalan en la memoria colectiva. Eternos, como las canciones.

Quizá el último lateral italiano que ha recordado a Facchetti haya sido Davide Santon, que hoy milita en las filas del Newcastle tras no haber triunfado en el Inter.

Precisamente ese es el molde en torno al cual se construye el perfil de carrilero que precisa el esquema de la Juve de hoy. Uno tiende a imaginarse a tipos veloces, de ida y vuelta, de estatura media o incluso baja. Nada más lejos de la realidad. Son, ante todo, tipos espigados y fornidos. No son precisamente lentos. Pero su mayor valor es ser portentosos, algo que les permite gobernar la banda de fondo a fondo. Quizá ello se deba a la idiosincrasia de la sociedad italiana. Inventar perfiles que se hacen a sí mismos y huyen de cánones preestablecidos. Lo curioso es que Lichtsteiner y Asamoah, los titulares de Conte, no hayan nacido en Italia. Sí lo hicieron Padoin y Peluso, que poco a poco irrumpen en el once, aunque tendrán pocas opciones de participar contra el Bayern.

Pero el mayor activo de este equipo es lo interiorizada y asumida que tienen sus piezas la concepción del juego. Ello se logra con una coordinación coral, casi perfecta, en la que tienen mucho que ver dos ternas: la de centrales y la de centrocampistas. Ambas sociedades son también las que aúpan a los carrileros y las que consiguen el equilibrio en la transición defensa-ataque –y viceversa-. Y es que, ante todo, el 3-5-2 es un sistema de ayudas.

Atrás, el consorcio Chiellini-Bonucci-Barzagli está ya plenamente consolidado. Suponen una gran ayuda para los carrileros, a los que liberan de tareas defensivas. Son, además, un cerrojo. Pensemos: si ya cuesta abordar la retaguardia de un equipo italiano, imaginemos si éste se defiende con tres centrales.

Por otro lado, la sala de máquinas juventina roza la perfección. Y es que el medio del campo piamontés es un espectáculo. Ya se ha mentado antes a Pirlo, que domina los tiempos de este deporte a su antojo. El símbolo en ciernes de la institución y un chileno adaptado a base de casta y calidad ayudan a pintar el lienzo y completan una media que ve puerta con facilidad. Claudio Marchisio, Arturo Vidal y Andrea Pirlo; también conocidos como MVP.


Y aún así, Paul Pogba, penúltimo descubrimiento del entrenador, oposita para gozar de minutos. El talentoso volante ha recibido incluso la llamada de la selección francesa. No está mal para un chaval de 20 años recién cumplidos. Aunque una cosa ha de quedar clara: el bueno de Pogba no es –ni lo será nunca- alguien llamado a ser el ancla de un equipo. Su sitio está justo por delante. Parece que Conte, tras algunas probaturas, ya lo ha verificado. Y Deschamps, tras algún desajuste en el último partido contra España, también lo debe haber empezado a ver claro. Estamos ante un diamante en bruto, con cosas del mejor Essien, de Seydou Feita o de Touré Yayá.

Mauricio Isla, meritorio habitual que se ha visto lastrado por las lesiones, ha participado también en algunos partidos en la zona ancha. Aunque sus opciones de tener minutos en la eliminatoria contra el Bayern pasan por jugar en banda si Asamoah no está a tope. Recodemos que la Copa África ha mermado las prestaciones del ghanés a ojos del entrenador. Tampoco convendría olvidar a Giaccherini. Es el gran damnificado de la temporada. Pero su implicación está fuera de toda duda. Conte ya ha dejado claro que mientras él sea el responsable, el jugador formará parte de la plantilla. Giaccherini ya aprovechó sus minutos ante el Catania marcando un gol de incalculable valor. Fue en la celebración de aquel tanto donde, además de mostrarse el compromiso del autor, se le enseñó a toda Europa que si hay un equipo unido y que cree en sus posibilidades, ese es la Juventus.

Pero, claro está, la Juventus también tiene puntos flacos. Su gran debe está en ataque. Quizá más por falta de continuidad que de aptitudes, ya que tiene un amplio ramillete de futbolistas para esa zona. Todos con diferentes características y prestaciones. Pero ninguno de ellos parece agarrarse el puesto con determinación. Tras corroborarse ya que Nicklas Bendtner y Nicolás Anelka han quedado como figurantes, Alessandro Matri, Sebastián Giovinco, Mirko Vucinic y Fabio Quagliarella se reparten minutos, siendo este último el gran perjudicado hasta la fecha.

A buen seguro que Quaglia es el que alberga más fútbol dentro de sí, pero el acto de indisciplina con Alessio en San Siro durante el partido contra el AC Milan en la primera vuelta le costó caro. Por suerte para él, su golazo de este fin de semana –también a la sombra de La Madonnina, aunque ante el Inter- podría jugar a su favor en un posible indulto. Apuntaría al once del Allianz Arena.


El resto se disputaría la otra plaza. En cuanto a Giovinco, fue el propio Conte el que pidió que se le recuperara con presteza del Parma. Incluso empezó titular, pero poco a poco ha ido perdiendo protagonismo. A Sebas se le augura un gran porvenir desde hace años, pero a sus 26 años no termina de explotar. Por si fuera poco, la parroquia del Stadium le ha silbado en demasía últimamente.

Matri -que también mojó ante el Inter con un gol de ariete clásico- lleva una temporada a buen nivel. Es un jugador de buenos movimientos. Recuerda a Luca Toni, aunque tiene menos contundencia. Respecto a Vucinic, también ha estado en entredicho. Quizá le falte gol; nunca clase. Especialmente bello fue su gol en Bolonia antes del parón de selecciones.

Para la próxima temporada, la dirección deportiva ya ha movido ficha. Lo de Fernando Llorente parece prácticamente hecho, aunque se espera que caiga alguno más. Han sonado infinidad de nombres, entre ellos Pablo Osvaldo, ‘Papu’ Gómez o Alexis Sánchez. Pero el que parece hombre clave para desequilibrar arriba es el montenegrino Jovetic. No es de extrañar que desde algunos mentideros ya se le llame Juvetic.

Desde 2010, el Bayern ha jugado dos finales de la Copa de Europa y viene haciendo evidente su ascendente dominancia. Así que para esta eliminatoria la Juventus no es favorita. Pero viene con carrerilla, desde muy atrás. Pocos equipos tendrán más apetito. Conte declaró hace poco: La Juventus apenas se acaba de sentar a la mesa. Tiene mucha, mucha hambre.” Esas palabras son un síntoma, además de una declaración de intenciones. Si ese anhelo no se mezcla con ansiedad, el equipo transalpino tendrá mucho que decir en estos cuartos de final.

Por cierto, que no se ha dicho nada de Buffon. No hace falta. Abran fuego, señores.


*************************************************************

domingo, 20 de mayo de 2012

La fuerza del destino

Por Albert Valor


A Didier Drogba le esperaba un duro regreso a casa tras la Copa África disputada en enero. Héroe nacional e icono de todo el continente, debía en ese ahora dar la cara. Y, como siempre, no osó ni por un momento bajar la cabeza. Él falló un penalti decisivo durante el partido que dio paso a la tanda de penaltis que coronó a Zambia. Una vez más, Costa de Marfil se quedaba sin la CAN. Una vez más, siendo la inmensa favorita. Su gente no cayó en la crítica fácil. En África, los futbolistas no son dioses porque levanten copas. Lo son porque ponen a los suyos en el mapa.

La suerte en las grandes citas siempre solía dar la espalda a Didier. Y no sólo con su selección. Le pasaba lo mismo con su querido Chelsea. Pero tras ese duro revés, algo empezó a cambiar. En Stamford Bridge todo apuntaba al fin de una era, más tras una derrota en el San Paolo de Napoli en el partido de ida de octavos de final de la Champions League. La ciudad del sur de Italia ya acogía a los Lavezzi, Cavani, Hamsik y cía como los herederos del glorioso equipo de Maradona y Careca. Un 3-1 ante un equipo en senda perdedora parecía un buen botín. Nada más lejos de la realidad. Justo en ese momento, apareció en escena un hombre sin el que no se entiende esta historia: Roberto Di Matteo. Miembro de aquel último Chelsea romántico previo a los petrodólares, aquel de los Flo, Zola, Le Saux, Poyet o Desailly, el ítalo-suizo pasó a ocupar el banquillo que André Villas-Boas se veía obligado a abandonar. Así es el fútbol. Él quería liderar un cambio de ciclo en el Chelsea que todo el planeta futbolístico vislumbraba y reclamaba ya. Los Terry, Lampard o el propio Drogba, vetustos y hastiados de fracasar en el intento, debían dejar paso a la nueva savia. Pero el fútbol y el destino no creían lo mismo. Y pueden tener razón o no. Pero siempre hay que hacer lo que ellos digan.

Di Matteo se enfundó su traje y decidió que la vieja guardia debía volver a escena. El primer resultado en un partido importante le dio la vuelta a toda la dinámica: remontada en Stamford Bridge ante el Nápoles consumada en la prórroga. Los goles, de Terry, Lampard, Drogba e Ivanovic. Empezaban los guiños. El sorteo resultó asequible para unos cuartos de final que se superaron con sufrimiento ante un atrevido pero tierno Benfica. La auténtica piedra llegaba en semifinales. Derrotar al Barcelona sonaba a utopía. A sueño de noche primaveral, prácticamente. Entonces nadie reparaba en ello, pero el fútbol le seguía debiendo mucho al Chelsea.

El resultado lo conoce todo el mundo. Decenas de ocasiones marradas por el Barça en los dos partidos de la serie, penalti al larguero –cometido por Drogba- y tres disparos a puerta por parte blue. Y tres goles. Excesivo botín, pensaron algunos. No. El destino. Además, anotar en el añadido del primer tiempo del partido de ida y repetir en el partido de vuelta suele darte opciones. En apenas unas semanas, el Chelsea pasó de la depresión a estar en dos finales, ya que también se plantó en el envite por el título de la FA Cup. En ella, Ramires, héroe en las semifinales europeas, también resultó pieza clave y los de Di Matteo salieron vencedores frente al Liverpool.

Y entonces, la gran final. Es en este momento cuando la historia debe centrarse otra vez en Didider Drogba, esa pantera de hormigón. A 7’ del final, el Bayern anota el 1-0. Parece definitivo. Por fin un anfitrión volverá a ser campeón de Europa. Pero no. Tras ver como los alemanes les han lanzado puñados de córners, Mata se dispone a lanzar el primero para la cuenta blue cuando el partido ya agoniza. Alguien se eleva sobre todos. ¡Zás! Sí. Drogba empata. La enésima pesadilla de los aficionados de Stamford Bridge empieza a tornarse sueño. Prórroga. Y nada más empezar, penalti de Drogba. Ahora sí. Parece que la suerte se agota. Otra vez no. Robben vuelve a marrar una oportunidad decisiva en un partido grande. Drogba sabe lo que es eso. Ya sólo queda la tanda. Una ruleta rusa. El Bayern nunca ha perdido en esa suerte en Copa de Europa. El Chelsea nunca ha ganado. Pero eso ya no importa. Mata falla, pero también Olic y Schweinsteiger. Queda un penalti. Y en el campo, sólo hay un tipo al que Neuer no se le hará gigante. Toda la historia del Chelsea se concentra de pronto en la pétrea figura de Drogba. Qué suerte. Ciertamente, no hay nadie más fiable. Y gol. Dentro. De pronto, el resbalón de Terry, el gol de Iniesta, Ovrebo o los derrapes en Anfield Road en dos semifinales quedan definitivamente atrás. Para el marfileño, las decepciones en la Copa África son ahora parte del camino hasta aquí.

Puede parecer que a veces la gloria sonríe a tipos que ni lo comen ni lo beben, como Di Matteo. Pero no es exactamente así. Él fue el elegido para vehicular toda la gloria que ansiaba una generación. Él, que tantas decepciones sufrió con el Chelsea pre-Abramovich de finales del siglo XX, también lo merecía. Es la fuerza del destino.

Didier Drogba, por su parte, seguirá siendo uno de los iconos de la historia del fútbol africano junto a Samuel Eto’o, George Weah o Roger Milla. Y desde ayer, también es el mito absoluto del primer equipo londinense que alza la Copa de Europa. El fútbol se acuerda de todos. Siempre.

*************************************************************

martes, 7 de junio de 2011

Martes, 20 de noviembre de 2001

Por Albert Valor


Hay un partido. Un duelo entre Liverpool y Barça hace ya casi diez años. En Anfield. Lo recuerdo como si fuera ahora mismo. Esa temporada, el Madrid acabaría ganando la Novena en Glasgow. Ese día, en mitad del desierto, el Barça lo bordó en un partido que da sentido a su filosofía. Entonces, las urgencias históricas hacían difícil la postulación del modelo. Pese a todo, la exhibición dio mucho que hablar. Noventa minutos tocando. Resultado final, 1-3. Si pueden, veánlo. Lo dan mucho en Barça TV. De hecho, ahora mismo se está emitiendo.

Aquel día, el Barça presentaba la siguiente alineación: Bonano; Christanval, Andersson, De Boer, Coco; Gabri (Rochemback, 56'), Xavi, Cocu; Rivaldo, Kluivert (Reiziger, 89') y Luis Enrique (Overmars, 16').

Los goles los hicieron Kluivert (41'), Rochemback (65') y Overmars (84'). Owen adelantó a los 'reds' en el 27'.

Reixach estaba en el banquillo. Pero lo que había sobre el campo, poco tiene que ver con lo de hoy. Sólo una coincidencia: Xavi. La turbina.


http://www.youtube.com/watch?v=ZwrnLQHZZZ0


*************************************************************

jueves, 17 de marzo de 2011

Alto copete

Por Albert Valor


Se avecina la parte noble de la temporada. Ya sólo quedan ocho. En la primera semana, los nombres del Shaktar Donetsk y el Tottenham Hotspur entraban en la aristocracia de la Champions por la puerta grande y por vez primera. Los ucranios vencieron en ida y vuelta a una Roma que ya está pasada de moda. Sobran nombres y falta fútbol en la capital italiana. Luego están los Spurs, apuesta encarecida del PLF desde hace tiempo y candidatos a revelación de la competición. Luego hablaremos más de ellos. De momento, la victoria en San Siro es su mejor carta de presentación. El Barça, un clásico, se colaba con un argumento tan antiguo como el propio balompié: el balón. Messi fue ángel en casa se confirmó como el diablo con la mayor horquilla de la historia moderna del Arsenal. También como la más real de las pesadillas de Manuel Almunia.

El Schalke 04 completaba la nómina de los primeros clasificados. Es la germana una institución con gloria intermitente en las dos últimas décadas. Y ahora, se ha encomendado al jerarca de la Champions. Su mayor problema será que en el futuro el halo de González Blanco empequeñecerá la gesta de todo un conjunto. Partidazo de Farfán. Fresca la aparición la de Gavranovic. Trepidante el partido de Gelsenkirchen. Y maldita la suerte del Valencia, que apostó por jugar al fútbol pero se olvidó de detallar en las áreas. Se esperaba más de Mata y de Aduriz. Otra vez será.

La jornada de ayer martes dejó dos nombres propios. El de Chicharito, avezado lanchero del gol en las islas que pone al United en una cita a la que no falta en el último lustro, y el de Samuel Eto’o. No sólo fue el mejor con un gol, una asistencia y un partidazo. Fue también el mejor de toda la serie y dejó en anécdota los imperdonables errores de Julio Cesar. Un auténtico MVP. Con Samuel sí hay paraíso. Y tripletes. Si Raúl es el rey de esta competición, el camerunés es su mejor amante.

Los últimos en pedir tanda, la vieja gloria y el nuevo clásico. El Real Madrid, grande desde que la Copa de Europa es Copa de Europa, vuelve a tener sangre azul. Estará porque se le esperaba. Y Mourinho podrá colocar otro asterisco en su currículum. El Chelsea, juguete del mecenas Abramovich, intentará de nuevo su asignatura pendiente. La orejuda siempre tiene pretendientes y algunos aún sueñan con agarrarla.

Como decíamos, mención aparte merece el Tottenham. Este histórico de la Premier llega a la parrilla final desde muy atrás. Sus laureles ochenteros ya estaban caducos. El año pasado, se atrevió a romper el Big Four y el talonario de los jeques del City y se coló en la mejor fiesta. De momento, los dos grandes de Milán se han arrugado ante ellos. Si yo fuera uno de los favoritos, no los querría ni en pintura. Crouch, Lennon, Bale, Modric o Dawson –y su fútbol- podrían pasar por cualquier rendija. En White Hart Lane, la proporción entre pasión y propuesta futbolística está equilibrada. Y Harry Redknapp tiene buena culpa de ello.

Y Abidal. Qué decir de Abidal. Se perdió la final de Roma en 2009. Y ahora se perderá lo mejor de la temporada. Maldito cáncer. No te rindas, atleta.

*************************************************************

martes, 8 de marzo de 2011

'Avanti, Barça'

Por Cristian Naranjo

Tras el 3-1 queda todo dicho:
Luces de bohemia y fuegos de artificio para los genios del oficio.-

***

jueves, 4 de noviembre de 2010

Ejerciendo el gol

Por Cristian Naranjo

Hablemos de fútbol. La explosión de furia de Pippo Inzaghi en el festejo de sus goles bien merecía seguir atento al televisor. Casi 20 años en la élite. Más de 300 alaridos con el portero a su espalda. Hasta 70 recuerdos de Europa en su mochila. De profesión, goleador. En el gremio desde siempre. De los Inzaghi de toda la vida.

Filippo vino al mundo un verano en Piacenza, hace 37 temporadas, con el 9 adjudicado. Pueden apostar: al nacer no lloró. Más bien estalló. De rabia. De furia. De júbilo. Gritando el tanto de su equipo. Poniendo al límite todas sus fibras y facciones. Ejerciendo el gol.-

*************************************************************

jueves, 29 de abril de 2010

El campeón se desentiende del ataque

Por Cristian Naranjo

Cantaban los Héroes que todo arde si se aplica la chispa adecuada. Y el Barça dispuso de 90 minutos de pólvora ante un equipo encantado de exponerse al fuego. Pero nadie prendió la mecha. No hubiera ocurrido ni jugando hasta el alba. Pues la chispa estaba en el bando contrario, recorriendo las venas sacrificadas de Samuel Eto'o, al que ya ni por actuar de lateral izquierdo se le caen las alhajas. Algo tendrá el camerunés, que embruja cada vestuario por el que pasa. Será el perfume del ganador. Será Esencia de Loewe. En verano no hubo nadie en el entorno azulgrana que cuestionara su venta. Desde esta noche, y formando parte de una plantilla de corte bajo, aspira al cortejo de su tercera Copa de Europa. Ahí es nada. Muy a su pesar no jugará de azulgrana, ni envuelto en la seda de Xavi y compañía. Lo hará rodeado de veteranos y algún que otro descartado, como es el caso de Sneijder. Ambos han encontrado regalo a su propia fe.

El ejercicio de impotencia del Barça es el que explica el reconocimiento al Inter de Mourinho. No hay nada que reprocharle al finalista, pues en todo momento ha sido el fiel reflejo de su entrenador: malo, mezquino, obsceno, grosero. Era previsible que el balón quemara en pies neroazzurri. No lo era tanto que al vigente campeón le pesara la bola. Sobró ansiedad en la mente. Faltó frescura en las piernas. Ni siquiera gozando una hora de superioridad encontró el Barça respuesta al oficio de Zanetti y su tropa. Sin inspiración ni desequilibrio, diluidos Xavi y Messi, sólo Piqué tuvo corazón para seguir creyendo. Por entonces ya era tarde. Malos y reiterados síntomas para el ataque de Guardiola, a quien Ibrahimović sigue respondiendo con partidos tan fantasmales que invitan a Piqué a escalar en solitario el Annapurna.

A estas alturas de curso, y tras quedar fuera de Europa con justicia, se confirma que a este Barça le falta oxígeno. Faltaron fichajes en verano, y los que se hicieron no mejoraron el equipo. Antes al contrario. Se constata que la delantera carece de fuego. Carece de chispa. El mismo Guardiola se la sacó de encima, argumentando en palabras vacías. Esta noche, menos de un año después, el destino le ha devuelto la jugada, recolocando a cada cual en su sitio. Y es que, digan lo que digan, Samuel Eto'o es cosa fina. Etiqueta negra. Esencia de Loewe.

*************************************************************

lunes, 26 de abril de 2010

Epopeya

Por Cristian Naranjo

¡Quién pudiera estar en la piel de Guardiola esta semana! Por obra de los azares del fútbol, curiosamente el partido más decisivo y complejo del año se presenta también como el más simple de preparar. Pues no hay en el filo de la navaja lugar para pizarras. Ni más táctica posible que la de atacar y atacar.

*************************************************************
http://www.youtube.com/watch?v=P0EvTDy_2lI
Pasaje obligado a soñadores

miércoles, 21 de abril de 2010

La vieja Copa de Europa

Por Cristian Naranjo

En Liga de Campeones el balón adquiere las propiedades del queroseno. Redobla su valor, se vuelve líquido y se inflama a la mínima chispa. En esa coyuntura, cada pelota perdida es algo más que un desperdicio incalculable. Es un arma arrojadiza en manos del adversario. Se trata pues de no malgastar el combustible, y de utilizarlo con malicia.

Parecía el Barcelona doctorado en tales premisas europeas. Pero no. Como ya sucediera el sábado en Cornellà-El Prat, los de Guardiola desdibujaron su impecable retrato a base de inconexos garabatos. Todo lo contrario que el Inter, que fue la versión más picassiana de sí mismo. Fiel reflejo de su técnico, el conjunto neroazzurro se dedicó a no derrochar el crudo. En ningún caso aspiró a sentar escuela. Antes al contrario: geometría simple y efectiva. Cada línea encontrando continuidad en un vértice. Eso es todo. ¿Arte cubista? Arte, al fin y al cabo.

Si se asume que en Europa cada pelota es una oportunidad preciosa, se diría que el Barça se dedicó a perder rubíes al ritmo del crono. Disminuido Xavi, desajustado Busquets, desangelado Ibrahimović e irrelevante Messi. Falló el abecé del campeón la noche más peliaguda. San Siro fue un escenario oscuro, lleno de recovecos y trampas, en el que las veteranas y afiladas fauces interistas hicieron fortuna. No necesitaron mediocampo. Regidos por el moderno paradigma del Calcio, según el cual el fútbol se dirime en las áreas, se lo saltaron. Directamente. Sin bagatelas ni paños calientes. A eso juega el bueno de 'Mou'.

Entre los románticos, esta competición todavía responde al nombre de 'Copa de Europa'. Lleva casi once lustros siendo la dama más anhelada. Bien saben sus pretendientes que por ella no pasan los años. Pizpireta y consentida como pocas, no responde su conducta a lógica alguna. No tiene nada que hacer con ella el excesivamente meloso. Ni tampoco el mezquino puede tenerlas todas consigo. Es mujer azarosa y aguda. No existe en ella justicia. Y, sin embargo, conoce el arte de dictar sentencia. Como cada temporada, sólo ella escogerá Casanova.

Hasta ahora, su candidato predilecto había sido el bien parecido Barcelona de Guardiola. Mas tras pecar de ingenuo en la última cita, al vigente campeón no le queda más salida que pasar al ataque. Desde el minuto cero. Será un examen al arrojo y al coraje. A la valentía. Y a la maldad, pues el cortejo y la lírica se le dan por supuestos al equipo del Doctor X. En Madrid aguarda la única juez del romance. La vieja Copa de Europa. Se trata de ser el chico malo. Sólo por una noche.

*************************************************************

miércoles, 7 de abril de 2010

Satánico Messi

Por Cristian Naranjo

El fenómeno argentino hace trizas al Arsenal
en un primer tiempo de delirio colectivo

Primeros de abril. Llegó el tramo definitivo del curso. Apenas dos meses para el desenlace. Y ahí, en primera línea, vuelve a estar el Barcelona. Escuadra de autor por definición, el equipo de Guardiola acostumbra a rallar a gran nivel cuando decide levantarse temprano, desayunar a base de cereales y fruta y salir a correr un rato, varias horas antes de concentrarse de lleno en el partido. Es la metáfora de que si el actual jerarca de Europa encara la cita con la liturgia y el protocolo necesarios, el rival lo tiene crudo. Así lo prueba la límpida trayectoria del seis veces campeón en 2009. Salió pues el Barça con el rictus congelado ante un Arsenal pulcro, vestido de blanco y diplomática ralla. Un traje hecho camiseta. El once de Wenger, sesgado por las bajas de Fàbregas y Arshavin ─equivalentes a mamá y papá─, funcionó en base a las mismas directrices que en la ida: superpoblar la tierra media. Xavi padeció el acoso, y los primeros minutos no encontraron dueño. A la inversa que en el Emirates, no se barruntaba tormenta en el Camp Nou. Si bien fue Almunia quien vio caer las primeras gotas.

En el '18, en mitad del ir y venir del cuero, enganchó el Arsenal la jugada que buscaba: recuperación en zona alta y despliegue veloz en beneficio de Bendtner, que puso a prueba el riego sanguíneo de la grada. 0-1. Tocaba correr con arena en los bolsillos. Pero justo entonces, antes de que al aficionado le turbara el miedo, apareció Él. Se presentó ante todos el mismo Satanás. Y decidió quedarse solo en el escenario. No recuerda la moderna Liga de Campeones una exhibición parecida en el plano individual a la de anoche. El electrón es zurdo. Se llama Leo Messi. En el '21 volteó el statu quo con un trallazo demoníaco. En el '37, concretando de cine con la diestra, anunció el monopolio que estaba por venir. Y en el '42, a modo de postre, cerró el encuentro con una vaselina de algodón de azúcar que ya es marca de la casa. Messi es al fútbol algo más que Dios para el catolicismo. Es el todopoderoso y su enemigo. Es el seny i la rauxa. Es Jesucristo y es Lucifer. Es un Beattle y un Rolling Stone.

Desde anoche, la Champions League es señora de Leo Messi. Por fin se conoce el porqué de las grandes orejas que identifican al trofeo. La orejuda estaba esperando a su pequeño ratón animado. A su caballero. A su demonio. Nunca antes la habían cortejado de ese modo tan bipolar; tan descarnado; tan pasional. Cuatro goles en la vuelta de unos cuartos de final. Fotografía de la ambición. Forma humana de un humilde canto rodado. Tan diabólico, tan celestial… Bienvenidos a la dictadura de Lionel Messi: su satánica majestad.

*************************************************************

jueves, 1 de abril de 2010

Hay que ver...

Por Albert Valor

¡Fútbol, como eres! Una hora de combinaciones, paredes, desmarques y remates que ya es objeto de fábula. Un puñado de ocasiones marradas en la primera parte, el Arsenal encerrado en su campo y algunos, maldiciendo a Ibrahimović. Esos mismos impacientes, callaron luego en diez minutos. En menos, en treinta segundos. Lo que tardaron Piqué y el sueco en inventarse el 0-1 tras la reanudación. Y casi a continuación, prácticamente lo mismo. Esta vez Xavi creó el preludio. En el primero, Zlatan definió con delicia, por arriba. En el segundo, malicia. Un simple cañonazo. No sólo el partido parecía finiquitado. También la eliminatoria.

Pero entonces, llegó la parte mala. Primero, la entrada de Walcott al campo, que trajo consigo un problema de cintura para Maxwell y el primer gol en la cuenta gunner. Y después, lo peor, que llegó todo junto, en una sola bocanada. Amarilla para Piqué, que no jugará la vuelta, y penalti y expulsión de Puyol, que también lo verá desde el palco. Con todo esto, el gol del empate fue lo menos malo. Tampoco estará Cesc. El Barça se aliviará por su baja por acumulación de tarjetas y el fútbol estará en vilo por su lesión.

Nunca un 2-2 en cancha ajena en un partido de ida de la Champions League tuvo un sabor tan avinagrado. Y es que pudo ser un 2-5. Pero no hay mal que por bien no venga. A fin de cuentas, el objetivo es hacer gozar al respetable. Y eso se consiguió. Vaya si se consiguió. Pese a que casi todos tuvieron sus fallos, todos estuvieron bien. Y ahí también entra el árbitro. Piensen en los protagonistas del choque. Todos tuvieron luces y sombras: Ibrahimović, Maxwell, Cesc, Dani Alves, Busquets, Nasri, Puyol, Piqué, Valdés, Wenger, Bussaca… Como excepciones, quizá Almunia y Walcott. El motivo por el que el internacional inglés fue hoy suplente, más aún tras la lesión de Arshavin, es a estas horas indescifrable.

Con todo ello, se hace lógica la lectura final. Partidazo y sensaciones encontradas para ambos contendientes. El Barça, contento por su exhibición y apenado por el resultado final y sus bajas en la zaga. El Arsenal, violentado por ser objeto de risión a lo largo de sesenta minutos y la baja de Cesc y sintiéndose afortunado por salir vivo. Si quieren más, pongan la tele el martes. O vayan al Camp Nou. Todo, a eso de las nueve menos cuarto.

*************************************************************

miércoles, 17 de marzo de 2010

Eficacia en la trascendencia

Por Albert Valor

En las noches mágicas, Eto’o es Esencia de Loewe. Feroz pero inmejorable. La escopeta de Samuel nunca falla. Nunca en las grandes citas. Decían que 'Mou' conocía los recovecos y pormenores de Stamford Brigde, las debilidades del Chelsea. También el camerunés. Y bien que lo sabía su entrenador. Se especulaban improperios de todo tipo estas jornadas pretéritas en las que el ariete 'chupó' banquillo.

Pero si a Eto'o le tiras balas, te responde con bombas. Siempre llega a tiempo para sellar alguna boca impertinente. Siempre. Porque pese a que algunos no puedan soportarlo, siempre aparece en las grandes citas. Siempre en las grandes plazas. Y The Bridge lo es.

Se le puede achacar falta de técnica, sí. Pero el gol de ayer ya lo quisiera para sí el mejor Van Basten. Control en carrera de un balón que cae con fuerza –bien tocado, eso sí–, carrera ganada a Ivanovic y definición con el exterior a dos metros de Turnbull. Dan igual cuáles sean sus carencias como futbolista. Fecha marcada en rojo, gol de Eto'o.

Parece además que en Italia añadirá una nueva prestación a su sello de garantía. Si en el Barça disponía de multitud de ocasiones para surgir y resultar decisivo, parece que no será así en el Inter. Ayer apenas apareció tres veces en un partido a cara de can. Así que parece que su oportunismo también crecerá.

Si mi equipo fuera cuartofinalista de Champions, no quisiera evitar ni al sanguinario Manchester ni al sorprendente y peludo Lyon. Tampoco al Arsenal ni al Bayern. Ni siquiera al Inter. Me conformaría con no cruzarme con la escopeta de Samuel Eto’o. Esa que nunca falla. Nunca en las grandes citas.
*************************************************************

miércoles, 17 de febrero de 2010

Otra vez la primera cita

Por Albert Valor

El Real Madrid tornaba ayer al ruedo tras un luengo periodo de aridez. Después de haber sido el mayor casanova europeo que se recuerda, los años sin conquistas pesan como las bolas de aquellos presidiarios de ropaje rayado. Por si fuera poco, los cortejos exitosos de sus rivales de siempre aún le atan más la soga alrededor del cuello. Ayer tenía la primera cita con la orejuda, una señorita que en otros contextos sería objeto de burla, pero que en éste es la que más libido despierta entre los aspirantes. Creía llegar el Madrid al envite con sus mejores galas. Con su mejor reloj, con su corbata más sedosa, con su traje favorito y con su colonia más cara. Aunque descuidó un poco los zapatos. Sí, el calzado es importante. Siempre hay que pisar fuerte. Quizá por eso se sintió extraño. O quizá fue porque no le gustara el lugar. Como si no le inspirase confianza. Se presume que la zona le traía malos recuerdos, puede que por desencuentros pasados. Y la verdad es que no estuvo bien. No impresionó a la dama. Tampoco aprovechó sus momentos de flaqueza. Y por si fuera poco, en un momento de nervios, manchó de café la blanca blusa de la damisela. Mal empezó la cosa.

Lo único que sabe ahora es que volverá a verla. Puede que tenga más de una cita con ella, pero la siguiente será crucial. Quizá definitiva. Lo malo es que no será hasta dentro de tres semanas. Lo bueno es que ese día la invita a casa a cenar. Estará en su terreno, sí. Pero eso no garantiza nada. Mucho tendrá que demostrar. Y ante todo, se verá ante el imperativo de atacar. Atacar con estilo. Con personalidad. Con amor propio. Sin miedo a que otro error le amargue la existencia. Esta vez ya no habrá subterfugios. A la orejuda no se le antojan los ordinarios. Ni los cobardes.


*************************************************************

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Por amor

Por Cristian Naranjo

Sábado tarde. Mientras ahí fuera arrecia el frío de esperar lo extraordinario, la mejor compañía sigue siendo Lady Fútbol. En Italia, un Milan al alza aprovechó la visita de la Samp para barrer la casa sin quitarse las pantuflas, en un nuevo ejercicio de prodigiosa lentitud similar al que llevara a cabo en Chamartín. Más tarde, Juve e Inter ahondaron en la idea de cómo jugar de perlas al calcio y de pena al fútbol sin sonrojo ni complejo alguno, lo cual no hace sino acentuar la decadencia de la Lega. En la Premier, alguien se atrevió por fin con el Chelsea de Ancelotti, el equipo más empedrado, zafio y cínico del continente. Por una vez encontró premio a tanto derroche el antihéroe Tévez, y con su gol se apretó la tabla en beneficio del United, que cada jornada se muestra más acorazado con Rooney como eje de rotación. Se fueron los goles de Cristiano, pero a cambio Sir Alex ha dotado al equipo de un carácter más homogéneo y gremial.

Y por lo que a nuestro fútbol respecta, a estas alturas el Madrid ya debe saber que sin un modelo tampoco arribará muy lejos en 2010 por más rupias que invierta el hombre del maletín. A pocos días de presentarse en Mestalla el conjunto blanco es todo un enigma: ha crecido en confianza tras recuperar a su estrella, pero acumula tantas derrotas como rivales con cuajo ha enfrentado. Cayó con justicia en Sevilla, fue narcotizado por el Milán y no aprovechó la opción de puntuar en el Camp Nou. Todo ello sin obviar la lección de juego impartida por los pupilos de Anquela en Copa del Rey, un torneo maldito para el club de Concha Espina desde el '93. Anoche los de Pellegrini cerraron el grupo de Champions con un triunfo algo ambiguo en el Vélodrome, puesto que las costuras del once son tan visibles como el imponente trapecio de Cristiano Ronaldo. Quien quiera que diseñe los esquemas del Madrid está tardando demasiado en percibir que la disfunción se encuentra en el medio terreno, y que sólo la inclusión de un contrafuerte por detrás de Lass y Alonso podría paliar el problema. Apestado Gago, el Diarra malí no se antoja como una mala opción. Pero, chi lo sa, es tan azarosa la rueca del fútbol que Guti y Granero han dimitido en favor de Van der Vaart. Por suerte para el aficionado no todo son malas noticias: Benzema ha abdicado antes de tomar posesión y su trono por fin pertenece a Higuaín, un delantero menos mundano y pomposo, de mayor raza y hemoglobina.

Por su parte, el perfumado Barcelona de Guardiola ha entrado de nuevo en la otra dimensión, pues parece haber entendido que no basta con disecar el balón, sino que más bien se trata de hacer llover. Y pese a que la banda izquierda siga huérfana de simetría y artificio por el ocaso de Henry, cuando hubo de tronar, tronó. Merced al fuego de un dragón rojo y el veneno de una culebra mortal, el Barça ha regresado al futuro. Puede que con Ibrahimović y Messi rayando lo celestial, secundados por el entusiasmo de Pedrito y la ambivalencia de Iniesta, sea suficiente para opositar a la reválida doméstica y europea, pero esa banda zurda anhela querubines de mejillas pigmentadas o algún indio de tren inferior compacto y centro de gravedad bajo. Con la potencia incontrolable de Pato, Arshavin o Agüero, el Barça convertiría por vez primera el deporte rey en ciencia exacta. Saldría campeón de cuanto quisiera sin margen de error. Pero sucede que ni el fútbol ni la existencia viven de quimeras. Mientras no se filtre un golpe de suerte en mitad de la ventisca, mientras no caigan del cielo las rosas y el tiempo apenas se merezca el beneficio de la duda, la única opción es volver a los barracones de uno mismo. Al origen. Al amor por las cosas. A ese desván donde espera rescate todo aquello que siempre estará ahí, comenzando por la sangre, los hermanos, la libertad… y el balón.
*************************************************************

miércoles, 25 de noviembre de 2009

La cruda realidad

Por Albert Valor

Hace 24 horas, el barcelonismo tiritaba. Los enemigos públicos culés, en cambio, se frotaban las manos y hasta los ojos. No era para menos. Samuel Eto’o y Jose Mourinho llegaban –supuestamente- con el cuchillo entre los dientes para apear al campeón de todo a las primeras de cambio. La prensa catalana –y la afición, ¿para qué negarlo?- se lamentaba de las bajas de Ibrahimović y Messi y tomaba como elementos de juicio los últimos tropiezos del equipo ante rivales aguerridos. En la capital, en cambio, las portadas eran para Samuel. Decían de él que volvía a jugar para el Real Madrid.

Y llegó la hora. En el túnel de vestuarios, Eto’o saludó y abrazó uno por uno a todos sus ex compañeros. Lo mismo hizo tras escuchar la emocionante melodía de la Champions. El Camp Nou le brindó la ovación merecida y Bussaca pitó el inicio. Cabe decir en este momento que la realización del evento por parte de TVE fue de lo peor visto en años, ya que obvió la salida al campo de los equipos y parte del momento en que los jugadores escuchaban de cara al palco la musiquita europea para conceder una entrevista vacía e inoportuna a ¡Luis Figo! Pregunten a cualquier barcelonista que estuviera viendo el partido en el sofá de su casa. No entraremos ahora a valorar qué significa o deja de significar el portugués para la parroquia culé, pero en ese momento lo importante era ver y escuchar íntegramente el reencuentro de Eto’o con su afición y por supuesto, la previa del partido -¿no?-.

Del partido en sí poco se puede decir que la gente no sepa ya. Monólogo culé ante la apatía –o quizá haya que decir incapacidad- del Inter. Uno escuchará ahora que los nerazurros no fueron un rival de peso. Lo mismo que se escuchó el año pasado acerca de Olympique de Lyon, Bayern de Munich, Manchester United, Sevilla o Real Madrid. Pero algún mérito habrá que conceder al Barcelona. Porque un equipo en el que cada jugador toca, se mueve y se vuelve a ofrecer para recibir nuevamente el balón es muy difícil de defender. Y eso es lo que hizo ayer el Barça contra los italianos y lo que hizo también en el pasado reciente contra todos los equipos antes mencionados. Jugar al fútbol según el libreto de Guardiola. Los goles del cabecilla Gerard Piqué y de Pedro, que golpeó al balón con toda la ilusión de la juventud –expresión acuñada por Alfredo Martínez, ¡grande!-, son lo de menos. Con el 2-0, el Barça sintió plasmada su superioridad y levantó el pie, pero si no hubieran sido esos los goles hubieran sido otros. La gallardía de Sergio Busquets en la zona ancha y la constante percusión de Alves por su costado son también sujetos dignos de mención. Incluso la solidaridad de Henry debe ser elogiada.

Y ahora queda hablar del protagonista real del encuentro. Y digo real porque a fin de cuentas, pasara lo que pasara, todo el mundo acabaría hablando de él. Y así fue. Porque hasta Mourinho, discreto y extrañamente comedido, pasó desapercibido. Pero para desgracia para el fútbol, para demostrar la incapacidad de la mayoría de la masa culé una vez más y para dejar en evidencia a los oportunistas que sólo quieren polémica, Eto’o fue protagonista para que se hablara mal de él. Que si vino con la camiseta del Barça debajo, que adónde va dando besos a todo el mundo, que no hizo nada en todo el partido, que si al final del partido estaba concediendo una entrevista a la televisión sonriendo y abrazado a Gerard Piqué… la lista de improperios es interminable. Y es que la realidad es que al africano forma junto a Guti, Raúl, Cristiano Ronaldo, Beckham o Ronaldinho y alguno más ese grupo de futbolistas a los que criticar es una tarea a la que todo el mundo se apunta. Y es que, ¿qué haría usted si volviera a la empresa donde estuvo cinco años trabajando, conoció a tanta gente que le marcó, fue feliz e hizo feliz a tantas personas? Eso por un lado. Por otro, el rendimiento deportivo del camerunés. No hizo nada, quizá sea verdad. Quizá sea verdad para aquellos que consideran que si un delantero no mete un gol no es nada. Y Eto’o es un goleador. Un goleador al que ayer no le llegaron balones en condiciones –y quizá es ahí donde habría que ensalzar la figura de Xavi e Iniesta-. No sé que partido vieron ustedes, yo sólo sé que en el minuto 80, con el partido ya perdido para el Inter, Samuel aún presionaba la salida de balón del Barcelona. Eso sí, más solo que la una.

El cambio ya está hecho. Eto’o ya es pasado. Y Zlatan, su recambio, todo un jugadorazo. Pero por favor, no olvidemos a quien nos ha hecho tan grandes. En 2004, con la llegada de Samuel, el Barça lucía en sus vitrinas una solitaria Copa de Europa. A su marcha, el pasado verano, lucía tres. Dos más. Una en 105 años y dos en 5. Y no es que él sea el único responsable. Aunque sí que es el único denominador común junto con Valdés, Puyol e Iniesta y alguno más –aunque Xavi no jugó en París, recuerden- de ambas consecuciones. Sin las paradas de Víctor, la tenacidad del de la Pobla o la clarividencia que aporta el manchego tampoco habrían sido posibles las dos orejudas. Pero mami, algo será lo que tiene el negro.

Una vez más el fútbol ha demostrado su grandeza. Siempre dejando lugar a todo tipo de preguntas, comentarios y deseos. Eso sí, después de un partido, se pueden desmontar los vaticinios más indudables, y quien dijo digo, ahora dice Diego. Fíjense que se ha llegado escuchar que tras el partido de ayer, ¿no será que Messi e Ibra sean quizá el problema? De chiste. Sin duda, lo que siempre sucede es que el balón deja al descubierto la cruda realidad. A todos los niveles.

*************************************************************

jueves, 22 de octubre de 2009

Fiesta en el geriátrico

Por Cristian Naranjo

Ya desde el inicio de las clases se viene cuestionando al Madrid por su juego discontinuo y áspero, más cercano a la lija que a la seda. No son críticas gratuitas pero tampoco endógenas: responden al síndrome del triplete azulgrana. Es la famosa teoría de los vasos comunicantes, según la cual el estado moral de unos depende directamente de los otros. En este caso, son mayoría los observadores que atribuyen el derroche de Florentino a la gran temporada culé. Dejando de lado la causa, la consecuencia es que el Madrid ha renovado su cuadriga. De los 250 millones gastados, más de la mitad sufragaron dos corceles incontenibles; un Cavallino Rampante y un Pegaso. A saber: Cristiano Ronaldo y Kaka'. El portugués asegura una lluvia de goles, en tanto que el brasileño se caracteriza por una inteligencia y elegancia que remiten a Julian Ross. Salvo que a él no le duele el corazón. Futbolistas ambos indiscutibles, superlativos, de talla mundial, cuya ausencia acusaría cualquier formación. El Madrid ha perdido al más determinante cara a puerta y lo está sufriendo en los lances de altura, como ocurrió en Sevilla y esta noche frente al Milán. Sobre el césped, a priori, sí estaba el escolapio Kaka', ilusionado por el careo ante sus ex compañeros. En la práctica, sólo la alineación dio fe de su concurso. No existió, y comienza a imponerse la sensación que el media punta se esfuma en noches exigentes. A la pobre actuación del evangelista se unió Benzema, todo un especialista en desapariciones, así como Granero, que de capitán ha pasado a grumete. Tampoco funcionó el doble pivote, donde sigue sin adivinarse qué tarea tiene asignada cada uno. Es una realidad: hoy por hoy Xabi Alonso y Lassana Diarra, más que mezclar, se cortan.

Si el equipo de Pellegrini llegaba al clásico europeo inmerso en dudas y rodeado de críticas, el de Leonardo ─qué nombre más renacentista y bello, ¿no es cierto?─ se presentaba con graves heridas de bala. En plena caída libre desde que levantara su séptima Liga de Campeones, presidido por un demente que ha limpiado las arcas, estructurado en base a futbolistas neolíticos como Kaladze, Seedorf e Inzaghi y huérfano de Kaka', el Milan es hoy un sucio borrón de su leyenda. No hay forma de explicar cómo un gigante de Europa ha podido dejarse llevar así, exprimiendo una generación obsoleta desde incluso antes de aquella final de 2007 en Atenas. Deportivamente fue un suicidio acudir al desguace a por Ronaldo y Ronaldinho, incapaces ambos de mover su cuerpo de mamut. Y no es otra que la afición rossonera la que sufre las consecuencias de la corrupción de sus dirigentes, a los que no es necesario nombrar. Por todo ello llegaba el Milan herido de muerte y el Madrid, rompiendo apuestas, no lo remató. En el último lustro no había tenido el equipo blanco un partido en Europa más propicio para exhibir su bestial pegada. Ante un once deslavazado y hecho jirones, formado por ancianos del deporte, los de Pellegrini volvieron a colmar de razones a los escépticos.

Tras cinco años sin pasar de octavos a nivel continental los merengues habían perdido su temible aura. De la mano de Florentino, inédita y salvaje inversión mediante, todo parecía haber cambiado en Chamartín. Por chamba, todo menos Raúl, el único superviviente del naufragio. Ausente Cristiano Ronaldo y desdibujado Kaka', el Madrid se conjuró una vez más entorno al añejo pescador, que rodeado de sangre fresca aún puede permitirse brillar. Como recitaría Manolo García en relación a aquélla mujer madura, pese a ser uva de la vieja parra Raúl está bendecido por un dios: el de los años bien llevados. Larga vida al eterno capitán, que abrió el marcador de nuevo a su manera, recogiendo las conservas del área como haría Carpanta. Fue Dida quien le cedió los calamares. Quizá le supo mal la segada de Zambrotta a Benzema. A partir de ahí, lo sucedido fue más abstracto que un film de Lars von Trier. No tiene justificación alguna que el Madrid haga una fiesta en el geriátrico, regalándole el campo y el cuero a un grupo de jugadores vetustos, prejubilados, carentes de todo físico. El once blanco ninguneó al Milán, le permitió desplegarse a ritmo de caracol, ganar la zona de tres cuartos y maniobrar sin lastre en la frontal, donde Pirlo, Seedorf y Ronaldinho aún pueden resultar mortales. El italiano empató el marcador ya en la segunda parte, con un respingo precioso que sorprendió a un Casillas contagiado de tanta mediocridad. Acto seguido llegó el segundo en plena revolución senil, merced a un envío a la espalda de Pepe y Albiol que Casillas salió a abortar en falso, abriéndole paso a Pato para que definiera a placer. El tanto, que se antoja sencillo, va precedido de un asombroso quiebro al guardameta con el tronco. El joven brasileño es un escándalo.

Corría el 66' y al Madrid le tocaba recurrir a la épica, esa que tantas veces le salvó el culo a última hora. Entró Drenthe por Granero y activó la batidora. Gracias al holandés el conjunto blanco ganó revoluciones como para exigir a Dida, cuyos guantes tenían restos del desayuno. En el 76', tras una carga de ocasiones y por una cuestión de justicia, Drenthe empató el choque con un zurdazo seco adonde les duele a los porteros. El pase, del más listo del recreo. Siempre 'Tom Cruise'. 2-2 y una minutada por delante. Viento de cara para el Madrid, obligado a cerrar el choque ante un rival que iba en pantuflas por el Bernabéu. No fue así. Un minuto después del empate, Ronaldinho se calzó las botas por primera vez, dejó de rueda a Pepe y su centro terminó a pies de Seedorf, que lo enganchó a bote pronto mandándolo arriba. No fue sino el trailer de lo que estaba por venir. En el 85' Pato exigió lo mejor de Casillas. En el 86', fruto de un córner limpio, llegó el 2-3. El árbitro lo anuló por decoro. Ni así, aprovechando el juego del mentiroso, pudo el Madrid adelantarse en la recta final. De nuevo fueron los saurios los que pusieron cerco al marco contrario, avanzando a paso lento pero a campo abierto, sin oposición alguna. En mitad del ida y vuelta, la zurda de Seedorf alcanzó la media luna y dirigió el balón con plumas de ganso a Alexandre Rodrigues da Silva, 'Pato', que rubricó su exhibición con un remate en suspensión, al primer toque y acolchado de interior. Gol de figura mundial en el mejor escenario posible. No debería tardar mucho el brasileño en migrar de Milán.

Finalmente 2-3 en el Bernabéu en una velada tan fría como la de anoche en el Camp Nou. Si por algo destaca la Liga de Campeones es por ser caprichosa. Depara trampas en lugares inesperados y no concede indultos: quien perdona, lo paga. Los dos grandes ya están apercibidos. Sobre todo el Barcelona, obligado a ganar en Rusia y después ante un Inter que ya prepara el abrigo de borrego. De no ser así deberá ir a Kiev a batirse el cobre de los octavos. Hipotecarse en Europa supone un interés muy elevado, en ocasiones insalvable, como le ocurre a un Atlético para quien lo trágico siempre ha sido magnético. Sólo el Sevilla se mantiene en pie, heráldico, con nueve puntos y goleando fuera de casa. El equipo de Jiménez desprende aromas de jazmín de España, el más oloroso y radiante de su especie.
*************************************************************

miércoles, 21 de octubre de 2009

Olor a óxido en Arístides Maillol

Por Cristian Naranjo

¿Es posible que un equipo, acumulando el 75% de posesión, lanzando once córners, rematando trece veces a puerta y generando al menos tres ocasiones francas de gol, pueda perder el partido en su propio estadio? Sí, es posible. Ha sucedido esta noche, en la calle Arístides Maillol. Qué gran invento esto del fútbol cuando se revela a las leyes de la lógica. El Rubin Kazan, un neófito en Europa, ha sido capaz de hipotecarle la competición al Barcelona de forma justa, limpia y sorprendente. Con apenas cuatro cáñamos, pocas veces un equipo había logrado tanto con tan poco en el Camp Nou, donde algo huele a óxido más que a gasolina. En mitad de un ambiente gélido y lánguido el conjunto ruso se sintió como en casa, demostrando tener aprendido el temario. Salió a replegarse sin renunciar al gol y lo encontró antes de empezar. Primer fallo garrafal del Barcelona y primer golpe a Valdés: incontestable, violento y directo a la sien. Hay quien dirá que fue un disparo fortuito, de pura casualidad. No fue así. Por desconocido que sea, Ryazantsev reventó la puerta con un obús inteligente, perfecto, fruto de un golpeo intencionado, plástico y soberbio. El 0-1 propició el escenario ideal para el Rubin, que se ganó en dos minutos el oxígeno de cuarenta y cinco. Al Barça no le quedó otra que jugar como menos le gusta: a contrapelo.

De los últimos encuentros azulgranas uno extrae que quizá sea hora de revisar el mito de las bandas cambiadas. Con noventa minutos por delante, los de Guardiola volvieron a atascarse como en Mónaco, Getafe, San Siro, Valencia y también en el Camp Nou frente a Sporting, Dinamo y, sobre todo, Almería. Digan lo que digan los resultados, por más que el Barça siga hablando mientras todos escuchan, lo cierto es que le vienen chirriando algunos mecanismos desde el inicio de curso. Da la sensación que cada rival, aprovechando apuntes en limpio del anterior, le complica un poco más la existencia. No hay nada más excitante que batir al campeón. Fue el caso del equipo de Berdiýew, que mejoró el ejercicio del resto porque se adelantó en el marcador, algo que nadie conseguía desde el Chelsea en Stamford Bridge. Debe Guardiola mirarse a la cara y comenzar a plantearse cosas, porque a este paso Pedro y Messi van a montar una factoría de embudos.

Tras el descanso hubo un atisbo de redención por parte de los culés, que encontraron por fin al gigante cíngaro bajo el tablero. Con una nueva acción de fuoriclasse ─sale a tres por partido─, Ibrahimović engrasó ligeramente la máquina, que comenzó a mejorar por inercia, así como por la fatiga y las dudas del Rubin. A lomos de Touré Yaya, el mejor esta noche por diferencia abrumadora, el Barça se desplegó tanto como pudo. Insistió en la basculación típica del balonmano, tratando de imprimirle velocidad al cuero, esperando el haz de luz, ese resquicio en la cueva, que no iba a llegar. Más bien al contrario. Rebasado el 70', en otra pérdida imperdonable, el 'Chori' Domínguez salió de la mazmorra y habilitó con precisión a Karadeniz, que iba en botas de siete leguas en comparación con Márquez. Sigue cayendo en barrena el mejicano, cuya mixtura con Piqué es temeraria en Europa debido al perfil de ambos. Ni siquiera Guardiola, siempre alerta como un controlador aéreo, podía prever que echaría en falta la electricidad de Puyol, imprescindible en los duelos definitivos. Porque si bien quedan tres partidos, el Barcelona se ha hipotecado sin saber cómo. Viendo la situación del grupo los tres serán de resultado incierto y a cara de perro. La Liga de Campeones no concede descuidos y los de Guardiola ya han tropezado. Ir a Kazan, recibir a un Inter necesitado, con Eto'o al mando, y acabar en la sombría Kiev es como tener el calendario lleno de cardos. Algo huele a óxido en el Camp Nou, cuyo equipo ha perdido duende, lo han abandonado las musas e incluso ese puntito de suerte que todo campeón necesita.
*************************************************************

jueves, 17 de septiembre de 2009

No todos los días son Iniesta

Una crónica de Cristian Naranjo

Ni vencedores ni vencidos. Indiscutibles tablas en San Siro. No todos los días son Iniesta. Como suele suceder cuando se espera mucho de algo, sea lo que sea, a la postre acaba defraudando. Inter y Barça empataron justamente en un partido donde se les fundieron los plomos en tres cuartos. Fue una grata sorpresa el planteamiento inicial de Mourinho, que no contradijo la naturaleza de sus jugadores. Finalmente apostó por Muntari en lugar de Stanković, y aún así el Inter le discutió el cuero al reputado campeón. Al menos durante el primer tiempo, los neroazzurri no despreciaron la posesión. Y a pesar de su desventaja en el porcentaje final ─37-63%─, los datos revelan que el Inter no mereció menos que el Barcelona. Inició más ataques ─112 por 103─, remató lo mismo a puerta ─3 veces─ y exigió más a Valdés ─12 intervenciones a 7─. Sólo los disparos desviados ─5-11─, así como la sensación de monopolio de la segunda parte ponen en duda la estadística global. El conjunto de Guardiola halló la continuidad tras el descanso, cuando el técnico corrigió los desajustes sobre la marcha. El esférico se puso entonces a la entera disposición del Barcelona. Xavi encabezó una revolución tan loable como estéril: sólo el Inter calibró a Valdés. De hecho el equipo culé no volvió a crear auténtico peligro desde el octavo minuto, momento en el que el choque deliraba. Es cuanto menos significativo. Por idéntica anomalía se vio fuera en Stamford Bridge, pasó serios apuros en Mónaco y volvió a tener problemas en Getafe. Anoche confirmó los peores augurios. Parafraseando a García Márquez, enfrentar al Barça ya no es crónica de una muerte anunciada. Por más que Guardiola se anticipe a las dificultades fichando a defensas que ataquen y delanteros que asistan, el único éxito que asegura es el de la campaña Som Un, de Nike.

Es evidente que el Barcelona ha perdido duende tras las vacaciones. Se lesionó Iniesta y el elegido para suplirle es Keita en lugar de Busquets. Se prescindió de Eto'o, mientras que Ibrahimović y Chygrynskyy fueron las principales incorporaciones. El central ha mostrado detalles de interés, pero no puede competir en Europa. El sueco tampoco ha tardado en enseñar la amplitud de su gran angular. Tiene la visión de un mediapunta y su fútbol abre nuevas compuertas en ataque. Pero también cierra otras, quizá las principales. Anoche tuvo la ocasión más franca del partido en el minuto 7. Amortiguó un balón magistralmente con el pecho, y en boca de gol lo mandó a la grada. Así es Ibrahimović, un futbolista de contrastes. Sea ansiedad o simple desacierto, la ineficacia del nueve titular es una lacra para cualquier equipo. Concretamente, con ese fallo se diluyó todo el picante del Barcelona, que gozó casi siempre de una superioridad ficticia. Eran los despliegues del Inter, puntuales y decididos, los que olían a plomo. Diego Milito fue una amenaza constante, y todas las arrancadas de Eto'o las hubiera firmado el caballo de Atila. Júlio César tuvo menos trabajo que Valdés, cuyo concurso fue crucial. El de Hospitalet, que ha desechado el rechace como recurso, sigue acreditando su categoría ante la ceguera de Del Bosque.

El punto conseguido tampoco hubiera sido posible sin Puyol, y especialmente sin Piqué. Los centrales catalanes se vaciaron para sujetar al dueto africano-argentino, constatando que la merma de nivel no pasa por su zona. No menos brillante estuvo la línea defensiva del Inter, comandada por Lucio y Chivu, dos zagueros infranqueables. Maicon y Alves apenas tuvieron pista libre, pero son dos machetes sobrenaturales. Espeso y falto de inspiración, el Barça se encomendó a una aventura individual. Empresa difícil para un once que vive del colectivo. Ibrahimović no volvió a desatarse de los centrales. Henry, motivado, no probó suficiente a Maicon. Le sustituyó Iniesta, que no tuvo tiempo de engrasar. De modo que Messi, el último de los carasucias ─así se conoce en Rosario a los futbolistas de potrero─, era el tercero en discordia. Libre de ataduras por detrás del punta cíngaro, el argentino arrancó una veintena de veces. La intensidad de Chivu y Lucio le dificultó la existencia tanto como su renuncia a ocupar la banda. El entendimiento con Ibrahimović aún tardará en consolidarse, y de momento se taponan a menudo. En conjunto, la sensación final que dejó el choque es que el Inter, pese a estar en plena reforma, ofreció lo mejor de sí. No regaló el balón en la primera parte y sí dio un paso atrás en la segunda, pero sin soltar nunca la guadaña. Por el contrario, el Barcelona estuvo lejos de su máximo nivel. El regreso de Iniesta y Márquez alimenta las opciones de Guardiola, que no obstante tiene muchos deberes en el frente de ataque.

El empate en San Siro es un saldo valioso para afrontar la fase de grupos, con lo que el equipo azulgrana continúa sin ningún borrón. El tricampeón crecerá necesariamente. Será candidato a todo, aunque su plantilla no desprende la fiabilidad deseada. En verano, el Barça vertió la gran ocasión de blindarse con algún otro jugador de peso. A la espera de Fàbregas, un delantero de banda como Arshavin y un pivote como Poulsen hubieran bastado. Beguiristain prefiere apostar por plebeyos como Henrique y Keirrison, mientras que Guardiola propició un negocio ruinoso a fin y efecto de desprenderse de Eto'o. El entrenador también priorizó el fichaje de un central pese a poder elegir entre Muniesa y Fontàs. Con todo, el Barcelona sigue siendo un equipo serio pero no invulnerable. Hay informaciones que dan respuesta a la obsesión por desterrar a Eto'o. Las publicaciones aseveran que la convivencia entre el camerunés y Henry era insostenible debido a su egocentrismo. Tanto es así que la pretensión de Guardiola era desprenderse de los dos. Sólo ante la dificultad de adquirir un extremo, el técnico aceptó al francés. A tenor de la información, es sangrante la permanencia de Henry, que jamás se acercó a su rendimiento en Londres, que pasa de la treintena y que no deja de ser un punta reconvertido, en detrimento de Eto'o: más joven, más fiable y más goleador. Analizado en global, el balance del mercado de verano es desalentador y peligroso. La plantilla es más corta y los fichajes están en cuarentena. No admite debate que el Barcelona ha desperdiciado la opción de alargar su hegemonía. El estado de las cosas ha cambiado. En este curso, cada compromiso será una dura prueba para una plantilla que no puede ir a más. Acaparar el cuero y triangular no será suficiente. Bien pronto se hará necesaria la máxima eficacia. Tanto en Liga como en Europa, no todos los días son Iniesta.
*************************************************************

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Muñecas rusas en San Siro

Una previa de Cristian Naranjo

Los enfrentamientos de primer nivel no requieren excesiva presentación. Es el caso de un inmejorable pulso de campeones entre Inter de Milán y Barcelona, en el que todos los protagonistas implicados le son familiares al gran público. El choque de esta noche es lo más parecido a una muñeca rusa, en tanto que su interior alberga multitud de duelos individuales. El cara a cara que concita más expectación es sin duda el que medirá a los mejores nueves del continente, aunque ni por asomo será el único. Con el inesperado trueque Ibrahimović-Eto'o, Inter y Barça permutaron literalmente sus respectivas suertes. Es por eso que, generada en los medios, no extraña la premura por concluir quién sale vencedor y quién vencido del intercambio. Finalmente, periodistas y aficionados empatan en cuanto al ansia por recibir respuestas. Y sin embargo, lo que distingue a estos partidos es la total incertidumbre al respecto de su desenlace. Predecir el ganador de la hipotética escaramuza entre arietes es poco menos que imposible. Aún así se hace inevitable el augurio.

Caracterizado por la estridencia de su carácter, Ibrahimović regresa a un estadio que conoce bien. No es previsible que le afecte la presión. Tampoco a Eto'o. El delantero africano juega en casa y las citas de máxima exigencia no tienen secreto para él. A priori no hay apuesta más segura que los goles del camerunés. Sus números cantan. En Mallorca es poco menos que una leyenda merced a la histórica conquista de la Copa del Rey. Con el Barcelona logró cinco títulos mayores en sendos cursos, alcanzando cifras desorbitadas ─32 tantos de media─ siempre que no estuvo lesionado. De hecho, las dos temporadas de sequía azulgrana coincidieron con su mal estado. Los datos no acaban ahí. Disputó dos finales de la Liga de Campeones. Ganó ambas. Sólo sus goles lo hicieron posible. Más que estadística, es historia. Se trata del bagaje de un delantero demoledor. Es el currículo de Samuel Eto'o Fils, el portador del mazo más contundente de Europa. Por lo que se refiere a Ibrahimović, nada que objetar a su condición de Capocannoniere ni al resto de sus títulos personales y colectivos, donde destacan tres Scudettos consecutivos. Triunfar en la Lega Calcio entraña una dificultad añadida con respecto al resto de ligas europeas. Los planteamientos avaros, profundamente arraigados en Italia, complican la supervivencia de los atacantes más técnicos, mientras que privilegian a los arietes acorazados. De modo que los éxitos de Ibrahimović se explican por sí solos. Es un futbolista salvaje, al que sólo un club como el Barcelona podía darle el impulso que demandaba su clase. Es innegable el atractivo de un careo entre dos puntas tan opuestos y sin embargo tan calcados de temperamento.

Otra de confrontaciones con más contraste reside en los banquillos. Mourinho y Guardiola son viejos amigos. Allá por finales de los 90 compartieron vestuario. El portugués, tras ejercer de intérprete de Robson, se convirtió en entrenador en ciernes de la mano de Van Gaal. Guardiola todavía ejercía de capitán en su penúltima temporada de azulgrana. A buen seguro el técnico del Barça absorbió conocimientos de 'Mou' con la facilidad de una esponja. El camino inverso también alcanza la evidencia. Guardiola ha marcado tendencia al confirmar que es más probable ganar jugando bien. No son pocos los entrenadores que se han aplicado el concepto. Es explícito que uno de ellos es Mourinho, que no esconde su aspiración a cambiar de estilo. Sin ir más lejos esta noche va a reunir en el centro de la cancha a sus centrocampistas más finos: Motta, Stanković, Zanetti y Sneijder. No deja de ser significativo, más allá de que en esta ocasión el Inter asuma el papel de secundario. El equipo neroazzurro dispondrá dos líneas de cuatro por detrás del balón. El objetivo será neutralizar a Xavi justo cuando cruce el centro del rectángulo. A partir de ahí, la solución es un libro abierto: balones al pura sangre. El Barcelona también va a depender de las individualidades. Más que un partido de fútbol, esta noche dará lugar a una gala de estrellas. Messi está obligado a reventar la cintura de Chivu o Santon, y la cita exige la explosión de Ibrahimović. Con todo y con eso la clave del encuentro estará en la media. Si Xavi consigue abrir su cajón de sastre el equipo de Guardiola tendrá mucho ganado. Para finalizar, será delicioso cotejar a Lucio con Piqué y a Maicon con Alves. Lo más granado del fútbol mundial se da cita en San Siro.
*************************************************************

lunes, 14 de septiembre de 2009

Los capos no entienden de perdones

Un análisis de Cristian Naranjo

La etiquetada por algunos como 'Liga de las Galaxias', que ha desfasado literalmente a la de las estrellas por obra y gracia de Florentino, ya cuenta dos jornadas. Posiblemente insuficientes para adivinar el destino final de unos y otros; francamente concluyentes respecto a la identidad de los aspirantes al título. Esta vez las predicciones no admiten margen de error: los dos gigantes, otro año más, se postulan como únicos candidatos al cetro estatal. Real Madrid y Barcelona, en orden invertido, ya encabezan la tabla merced a trayectorias equivalentes pero no calcadas. El equipo capitalino abrió la Liga convirtiendo el Bernabéu en un campo de tiro, mientras que el vigente campeón controló su encuentro hasta resolverlo por vía aérea. La diferencia entre el ejercicio del Bernabéu y el del Camp Nou estribó básicamente en las formas. El Barcelona monopolizó el juego en términos de posesión, llegadas al área, disparos a puerta, córners y ocasiones de gol. Circunstancialmente sólo encontró respuestas a balón parado, pero siempre se mantuvo fiel a su idea. Por contra, el once de Pellegrini funcionó de forma discontinua, a dentelladas, sin presentar un patrón definido. Le concedió en todo momento oxígeno al Depor, que no cesó en el empeño por crear peligro. Tanto es así que el choque únicamente se decidió en un definitivo cara o cruz entre Valerón y Lass. En cualquier caso el Madrid venció por una cuestión de infantería y se agenció el mismo número de puntos que los facultados azulgranas. Estilos ambivalentes; resultados convergentes.

Para disputar el encuentro de ayer los dos visitaron la ciudad del enemigo. El Barça para enfrentarse al Getafe de Míchel y el Madrid para estrenar oficialmente el inmaculado estadio de Cornellà-El Prat. La resolución de ambos partidos quedó a medio camino entre lo similar y lo idéntico: los jugadores caros sentenciaron tras el perdón de los humildes. Para el conjunto de Míchel, Albín y Soldado olisquearon la miel en dos ocasiones bien ganadas. Moisés y David García corrieron la misma suerte en el Espanyol. Sucede que el tópico del cine negro es tan recurrente como veraz: la misericordia ante los capos se paga con la vida. Así de implacable va a transcurrir la Liga más hemisférica de la historia. Sujeto a los contratiempos que siempre conllevan las citas internacionales, Guardiola les confirió a Messi, Iniesta y Alves la categoría de soldados de tercera línea. A estas alturas son innegables las dotes de estratega del técnico azulgrana. Conocedor del potencial de su pacífica milicia, el de Santpedor escondió en un hoyo a sus hombres más valiosos, dando entrada a los más bisoños. De este modo evitó el sobreesfuerzo de sus figuras y les brindó a los jóvenes la ocasión de crecer en confianza sintiéndose importantes. Por tanto Pedro y Jeffren actuaron juntos de inicio, en una decisión arriesgada, cuestionable, y sin embargo abrumadoramente certera. Los canteranos de menor rango no percutieron las bandas, pero contribuyeron a madurar el partido con su limpio y ordenado juego de posición. Los números dicen que Guardiola cuenta con escasos efectivos, de modo que tiene que maximizar recursos y repartir protagonismos.

Chygrynskyy fue el otro beneficiado por el barbecho del técnico. El ucranio sigue siendo un desconocido para gran parte de los aficionados. El encuentro de ayer no es el indicado para valorar en panorámica sus condiciones, aunque la mayoría ya son de dominio público. Su perfil natural es el zurdo, y no obstante domina el desplazamiento en largo con ambos pies. Los cambios de orientación desde su posición al extremo opuesto están garantizados. Alcanza por ende el Barcelona un inicio de jugada todavía más depurado, necesario en situaciones de ahogo por la presión del rival. También gana Guardiola más simetría y finura en su esquema, en tanto que puede componer un once completamente sutil substituyendo a los menos dotados técnicamente ─Abidal y Puyol─. El orden simétrico viene dado por la condición de zurdos tanto de Chygrynskyy como de Keita, que en ese sentido también enriquecerán las variantes tácticas del equipo. Por último, el central del Este también permitirá a Guardiola hacer permutas de posición con los hombres más polivalentes. En conclusión, Chygrynskyy será un jugador de gran valor en un elevado porcentaje de partidos. Y en cambio su fichaje sigue ofreciendo dudas por su elevado coste en contraposición a la venta de Eto'o por 20 millones. La otra variante por desvelar es su capacidad de respuesta en fase defensiva. En la final de la Supercopa de Europa, un gran escenario para analizarle, estuvo siempre muy cobijado excepto en la jugada del gol, donde estuvo tan flojo como el resto de defensas. Apunta un cierto déficit de intensidad en relación con Puyol y Piqué. No obstante por alto va fenomenal, de tal modo que, cuanto menos, merece el beneficio de la duda. Guardiola es un avanzado a su tiempo, casi un visionario. Ha demandado personalmente a Chygrynskyy por activa y por pasiva. No hay mejor argumento para avalar su fichaje que la insistencia del timonel. Para el técnico será un reto personal convertirle en un defensor de referencia.

Por lo demás no merece la pena profundizar en el duelo. Sería abusivo, barroco e innecesario enfrascarse en un partido sin vuelta de hoja. El Barcelona se guardó el balón para sí ante el elegante Getafe de Míchel, que tuvo sus opciones de adelantarse en dos remates claros. No lo hizo y firmó su defunción cuando entró en escena la flor y nata del fútbol mundial. Con los guerrilleros silenciosos sobre el campo no hubo color. El cambio de ritmo que imprimieron Messi, Iniesta y Alves finiquitó el choque. Asimismo Kaka' hizo lo propio en el futuro fortín de Cornellà-El Prat, que acabó convertido en el Circo del Sol. El bucanero Granero emitió un código de barras que el brasileño leyó a la velocidad de Bolt. El resultado, más que un simple tabique, fue una casa adosada a las afueras. El 0-1 martilleó el ánimo de los pupilos de Pochettino, que habían merecido abrir el marcador previamente. No fue así, de forma que Kaka' abandonó las funciones de aparejador y prosiguió con su espectáculo circense en el papel de funambulita. No tardó en añadirse al festival un domador como Guti, a cuya morfología le sobra todo excepto su inmisericorde zurda. Ya marcó el curso anterior en campo blanquiazul y anoche repitió tras un pase con diamantes de Kaka', el jugador que realmente va a lavarle la cara a este Madrid. 0-2 y a sestear. Incluso Cristiano se incorporó a la fiesta ejerciendo como payaso para delirio del personal. Hizo el 0-3 al contraataque a servicio de Guti. Dos jornadas participando de forma testimonial, dos goles. El ex-futbolista 'Poli' Rincón, madridista recalcitrante, se soltó con el tanto del portugués: "¡Hostia, qué golazo, es que la pone ahí, la pone ahí!". En fin, para todo aquél que haya visto la jugada sobran las palabras ante semejante afirmación. Por lo visto en la capital le piden pocos réditos a una multinacional que ha costado más de 90 millones. El partido de Cornellà tampoco tuvo más enjundia ─gran palabra, hallazgo de Albert Valor, y salida de la firma de Alfredo Relaño, un analista magistral al que los colores le rebosan demasiado a menudo─.

Por presupuesto, por inversión, por espesor y calidad de plantilla, por desequilibrio, por tener un bloque consolidado, por registros goleadores y defensivos, por ser el actual tricampeón, por tener a los mejores del mundo… Y sobre todo por inercia. Éstos son los principales motivos por los cuales Barcelona o Madrid están condenados a llevarse el campeonato. El Atlético no puede llegar lejos en ninguna competición por plantilla, entrenador, secretario técnico, presidente y propietarios. No es un club. Es un burdel. El Sevilla acumula revólveres arriba, pero el resto del once y el banquillo no le alcanzan para superar el listón del curso anterior. Y finalmente, el único rival en ciernes con el que posiblemente podrán pugnar es el Valencia, que acumula 6 puntos con marcadores abultados. Emery ha armado un buen bloque que va camino de consolidarse, con un Banega demostrando quién es, una defensa bien apuntalada con Dealbert y Saltor y una vanguardia salvaje, las abejas, como denomina Pedro Morata al cuarteto formado por Silva, Villa, Mata y Pablo Hernández. Un once francamente bueno a la par que atractivo para el espectador. Emery no dispone de un gran fondo de armario, pero tiene la rebeldía de Joaquin y a Vicente en la recámara, al que sería vital recuperar. Sería sano para la Liga y sus aficionados que un club grande como el Valencia se uniera a la pelea cuando nadie lo esperase.

El resto de ligas de primer nivel futbolístico también han reanudado el trajín. En Inglaterra, el Chelsea se está mostrando intratable y suma 15 puntos de 15 posibles pese a no haber renovado el plantel. Sin embargo son United, City y Tottenham, con 12 puntos, los que ponen el juego. Mark Hughes ha conseguido ensamblar en tiempo récord los relucientes fichajes, en especial a Adebayor, una experiencia para los sentidos, al que pretendió Guardiola de forma decidida. Si Robinho regresa motivado de la lesión, el City acumulará más veneno. El Tottenham de Harry Redknapp es sin duda el equipo más simpático de la Premier, porque apuesta por un fútbol vertical, veloz y atractivo. Lennon, Defoe, Robbie Keane y Luka Modrić, sustentados por jugadores todoterreno como Huddlestone, Jenas o Palacios están haciendo las delicias de los aficionados más selectos. Por su parte el vigente campeón, el United, ha perdido purpurina con la marcha de Cristiano pero se ha petrificado como un bloque más unido y uniforme, donde Valencia y Owen están funcionando y en el que el líder es por fin un entregado a la causa como Rooney. Del Arsenal de Wenger poco que decir. Jugadores potencialmente muy buenos pero inconstantes para una liga tan competitiva. Y Benítez a lo suyo, arrastrando al Liverpool por territorio inglés, con eminencias como Kyrgiakos y Voronin. Mala señal que la estrella sea Benayoun ─buen futbolista, pero no para liderar a un grande─.

En la Bundesliga, el Bayern recupera la confianza con una goleada en Dortmund ─1-5─. Gol de falta de Ribéry incluido y celebrado a lo grande con Van Gaal. Mucha belleza junta. Ahora el galo dice que quiere renovar con el Bayern. Quien lo entienda, que lo compre. Y en el Calcio, dardos envenenados hacia Guardiola. Gol de puro ariete y liderato para la Juve de Martín Cáceres, un nuevo Puyol en potencia. Era necesario que alguien pusiera en evidencia a Guardiola por una vez. A nadie escapa que hoy por hoy es el entrenador por antonomasia, pero no son de recibo las felaciones públicas ─denominación de origen José María García─ que recibe por parte de la prensa catalana. Tanto es así que Eto'o ha prendido la mecha de la Liga de Campeones con un gol sublime que también sirve para rebatirle. Gol de genio con acuse de recibo hacia el Camp Nou. Llega la liga entre las ligas, la Champions. Y llega el primer combate de altura: Inter-Barça, con enormes cuentas pendientes. Vuelve Ibrahimović a San Siro y lo hace desafiante. Vuelve Eto'o, pero juega en el adversario. Duelo de centrales privilegiados: Lucio-Piqué. Desafío en ambas porterías: Julio César-Valdés. Electricidad entre los dos mejores laterales del planeta: Maicon-Alves. Contraste de caracteres en los banquillos: Mourinho-Guardiola. Y, por supuesto, choque de caballerías: Eto'o-Ibrahimović. La Liga de Campeones es la mejor plataforma para dictar sentencia. Que nadie olvide quién aparece en el momento justo de los partidos decisivos. Si alguien tiene que retratar a Guardiola, que lo haga Eto'o, el capo por excelencia.
*************************************************************