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jueves, 23 de julio de 2009

Galácticos

Por Cristian Naranjo

El fútbol no cierra por vacaciones. En Europa terminan los campeonatos tan pronto como se activa la ruleta de los fichajes. Despachos, restaurantes y mansiones son testigos de excepción de las operaciones más significativas. Este verano se está produciendo un hecho insólito: los reyes de las barajas europeas están cambiando de palo. El Madrid de Florentino abrió la veda contratando en cuestión de días al mejor jugador de la Serie A y al más valioso de la Premier League. A Kaka' y a Cristiano les seguiría Benzema, el delantero con más renombre de la Ligue 1 francesa. Un montante total que roza los 200 millones de euros. Florentino no entiende de contextos económicos. Siempre encuentra resquicios por los que hacer realidad sus ambiciones. Expropiadas tres de las grandes ligas, el siguiente objetivo es el más protegido. Ribéry, tasado por el Bayern en 80 millones, supondría completar un póker de ases inédito en la historia moderna del fútbol. Si bien el constructor ya reunió a Figo, Zidane, Ronaldo y Beckham, lo consiguió en cuatro estíos y no de una tacada. De momento, desde el Madrid no se ponen de acuerdo respecto a las posibilidades de incorporar a Scarface. Mientras que Valdano aseguró que el francés ya no era asunto del club, Pardeza ha declarado que no está descartado. Diferentes versiones, generadas merced a la duplicidad en el cargo de interlocutor de Florentino. No se adivina diferencia entre las funciones de Valdano, Pardeza y Butragueño, tres viejas glorias reconvertidas a portavoces del mismo faraón.

En medio de la vorágine insostenible en la que había entrado el Madrid, se precisaba un atisbo de cordura. El discurso sensato del que carecieron los responsables de comunicarlo, no llegó hasta la irrupción de Manuel Pellegrini. El chileno, un hombre tan sereno y reflexivo como Valdano, le mostró al Director General sus credenciales de ingeniero. Dijo no a la erradicación holandesa, afirmando tener planes para Sneijder. En el primer amistoso, colocó sin complicarse todas las piezas del ajedrez. Su dibujo, un 4-4-2 casi tan vetusto como el propio fútbol, no es más que el reflejo de su naturalidad. Posesiones largas y no más de tres toques. Así hizo funcionar al Villarreal y así tratará de cambiarle la cara al Madrid. Se modifican los nombres y sus habilidades, pero no el ideario de Pellegrini, inalterable como su gesto. El chileno ha dado luz verde a la incorporación de Granero con la idea de situarlo por la derecha y no en el eje, que a la espera de Xabi Alonso es territorio de Gago y Lass. Más sentido común. Finalmente, al técnico no le altera el sueño la situación de Ribéry. Él conoce la mejor alternativa. Joven, talentoso e infinitamente más barato, Cazorla se presenta como la solución terrenal al deslumbrante extremo francés. Nadie como Pellegrini conoce las prestaciones del asturiano, que añadiría voltios a la banda sin alterar el statu quo del vestuario.

Hasta hace unos días, se daba por hecho que los grandes fichajes mediáticos sólo estaban al alcance de los lingotes de Florentino. Ni el United, ni el Milan, ni el Barcelona, entre otros grandes, parecían dispuestos a poner en riesgo su economía a cambio de una carta, por alta que fuera. Las declaraciones de los responsables invitaban a la austeridad y el transcurso de las jornadas así lo constataba. Joan Laporta criticaba el derroche de Florentino mientras negociaba con el Valencia por Villa. La operación con el asturiano ya se daba por hecha, hasta que de tanto tensar reventó la cuerda. Fue entonces cuando se precipitaron los acontecimientos. Zlatan Ibrahimović, el obelisco deseado por Guardiola para lucir el '9' del Barça, volvió a la primera línea informativa. En una operación arriesgada, el sueco debía acabar en la Ciudad Condal a cambio de 45 millones más el traspaso de Eto'o y la cesión de Hleb. Con el acuerdo entre clubes, Ibrahimović no titubeó y aceptó el traspaso. Sólo quedaba la conformidad de Eto'o. Tras varios días de especulaciones sobre las intenciones del camerunés de torpedear el fichaje, la operación ha cristalizado definitivamente hace unas horas. La afición del Barcelona ya tiene un nuevo tótem al que adorar. Guardiola por fin posee el bastión que anhelaba. Laporta ha conseguido al galáctico que necesitaba para rubricar su mandato y contraatacar ante Florentino. Futbolísticamente, lo que puede aportar Ibrahimović al Barcelona es por todos conocido: tamaño, fuerza, potencia, remates de toda clase y fantasía a puñados. Ciertamente, el Barcelona gana un gran activo deportivo y económico. Adquiere al ariete más completo y resplandeciente del mercado, que a buen seguro hará las delicias de los socios culés. Estamos pues ante un jugador poliédrico, en tanto que su lista de atractivos es variopinta y extensa. Pero no deja de ser finita.

Para bien o para mal, el apellido Ibrahimović, hijo de Ibrahim, estará ligado para siempre al de Eto'o Fils. El camerunés ya forma parte del pasado del Barcelona. Nunca fue un gran ídolo de la afición. No dejó grandes gestos técnicos ni tampoco obras de arte. No tenía sensibilidad en las botas, lo cual lo enemistaba con el balón. No corría de forma natural, sino que sus pies se arqueaban. Sólo tenía una pierna buena y no destacaba por sus disparos de media distancia. Tampoco era infalible ante el portero. Finalmente, no iba bien de cabeza, ni dentro ni fuera del campo. Tenía pues el Barcelona un delantero que acumulaba una extensa lista de defectos. Ocurre que la sociedad en general y el deporte en particular no sólo privilegian al talentoso. Como futbolista, Eto'o sólo tenía tres variables a su favor: velocidad, raza y ambición. Aparentemente, sus virtudes eran escasas. Sólo aparentemente. Mientras que Ibrahimović es un delantero de diseño, que esconde recursos en cada centímetro de su cuerpo, Eto'o no es un futbolista chic. Sin embargo, las virtudes del sueco se acaban. En algún lugar remoto, pero se acaban. Puede que en una final de la Copa de Europa, justo donde empiezan los recursos del camerunés, que con tres activos tiene suficiente. Eto'o, transparente como un riachuelo, no esconde su secreto. Todos los delanteros de primer orden, la mayoría potencialmente mejores que él, revientan porque encuentran su límite. El secreto de Samuel Eto'o es tan simple como único. Su velocidad, su raza y su ambición no conocen fronteras.

Sólo el tiempo dará el resultado fehaciente de la operación. Por lo pronto, el Barcelona firma un delantero de referencia además de un filón mediático ─con todo lo que ello comporta en la actualidad─. No obstante, invierte 45 millones y pierde a un delantero de incalculable valor. Algunos goles de Eto'o, indelebles en la retina de los hinchas azulgranas, han pasado a la posteridad. No hay dinero que pague maniobras como la de Eto'o en Roma. Esos tiempos en los que el Barcelona y Eto'o, juntos, fueron los mejores, ya no volverán. Así lo ha decidido Guardiola. Así lo ha querido el Barça y gran parte de la masa social. Su carácter ganador ya forma parte de otro vestuario. Que nadie dude del peligro que adquiere el Inter ahora. Con Mourinho en la banda y Eto'o en el campo, todo es posible. Incluida la Champions. Que sea el tiempo quien dé y quite razones.

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jueves, 9 de julio de 2009

Nubes y claros del presidente

Por Cristian Naranjo

En un ambiente de ruido y nerviosismo como el que se ha instalado en el entorno barcelonista, las apariciones de Laporta no ayudan en nada. Más bien avivan el fuego de la impaciencia. Referirse permanentemente al eterno rival denota un complejo de inferioridad acuciante. Es cierto que los fichajes de Florentino han elevado el precio de mercado, pero no es necesario remarcarlo a la que se cruza una alcachofa. Laporta lo ha hecho, criticando así la política madridista con múltiples discursos que siempre transmiten lo mismo: enojo y cierta envidia por las operaciones del Madrid. Y es que el presidente del Barça siempre se ha caracterizado por su capacidad de hacer subir el pan. Su egocentrismo, soberbia e inestabilidad emocional le juegan a menudo malas pasadas. Para remediarlo intenta medirse o aplicarse la ley del silencio, pero el Laporta original siempre vuelve para dinamitar el statu quo. Nadie olvida el lastimoso episodio del aeropuerto ni la comparecencia airada ante los socios compromisarios, sucesos que constatan su facilidad para perder los estribos, así como su carácter cambiante. Las últimas informaciones apuntan a un divorcio total entre Laporta y Pep Guardiola debido a las diferencias de concepción del modelo de club. Los fichajes no cristalizan y las bajas no se producen, comenzando por Eto'o. El camerunés no se decide a aceptar las ofertas que llegan desde Manchester y la situación se enquista por momentos. La confesión de Laporta, en la que reconoce que el delantero no se pone al teléfono, es propia de los programas radiofónicos nocturnos, donde se relatan las miserias. Sintomáticamente, los momentos más brillantes del primer equipo suelen coincidir con el mutis del presidente. Ya ocurría con Núñez y Gaspart, y quién sabe si será un mal endémico. No hay mejor muestra que la última temporada, donde el Barcelona funcionó como un reloj suizo de la mano de Guardiola y con Laporta escondido.

No sólo al presidente le pierden los micrófonos. Hablar del Barcelona supone hablar de Cruyff, cuyo retiro para jugar a golf y promocionar su marca deportiva no es tal. El holandés siempre ha jugado un papel importante en el club, cobijado en la sombra y apareciendo en un momento dado ─nunca mejor dicho─. Su estrecho vínculo con Laporta ha propiciado que oficiosamente sea el asesor del presidente, algo así como Zidane para Florentino. Parece ser que Cruyff bendijo a Rijkaard y Guardiola. De hecho, desde su artículo semanal en El Periódico marca las directrices a seguir por el club. Su última intervención no tuvo desperdicio. Aseguró taxativamente que lo mejor es traspasar a Eto'o, que los fichajes del Madrid servirán para incentivar al Barça y que el dispendio económico de Florentino es posible gracias a la candidatura olímpica de Madrid 2016. Una reflexión de lo más interesante y clarificadora. Entre cientos de tópicos balbuceados, Cruyff a veces se descuelga con declaraciones propias de su grandeza. De todos modos, el intervencionismo del holandés en segundo plano es otro de los aspectos imputables a Laporta.

Lo cierto es que el presidente del Barça anda inquieto por más que predique tranquilidad. La entrada en escena de Florentino le ha llevado a despedazar su hoja de ruta. Aunque diga lo contrario, la idea era completar su mandato con incorporaciones de renombre que complementaran el efecto del triplete. Era la manera de garantizar en un gran porcentaje la consecución de más títulos y por ende allanar el camino de la candidatura continuista, encabezada por Xavier Sala i Martín. Laporta quedará para la historia como el presidente más laureado del club. Seis temporadas y un título importante por cada una de ellas: dos Ligas de Campeones, tres Ligas y una Copa del Rey. Envidiable. Con él en la presidencia llegaron el hechizo de Ronaldinho y la raza de Eto'o. Se consolidó el modelo de La Masia hasta el punto de levantar el Santo Grial europeo con siete canteranos en el campo. Admirable. Se acertó siempre a la hora de escoger entrenador. Con Rijkaard y Guardiola llovieron los títulos. Finalmente, se potenció de forma mayúscula la marca Barça a nivel mundial, hasta el punto de convertir al barcelonismo a millones de personas. Muchos pondrán en duda la responsabilidad de Laporta en los éxitos. Los mismos le criticarán aceradamente por sus errores. Evidentemente, ha fallado en algunas cuestiones de peso. A parte de sus esporádicas salidas de tono, se le achacó falta de ética por no dimitir tras la moción de censura. Seguramente no acertó manteniendo a Rijkaard tras una temporada de barbecho. En otro orden de cosas, se ha acusado a Laporta de politizar el fútbol. Fuera de Catalunya no cuaja la idea de vincular al Barça con el catalanismo, cuando viene siendo así desde el franquismo. Por último, Beguiristain genera muchas dudas como secretario técnico, aunque los títulos también le avalan a él. Este verano aún tiene calcetines por zurcir y habrá que esperar a que enhebre la aguja. En cualquier caso, el verano de 2010 ya no queda tan lejos. Ahí finaliza la era Laporta. Será el momento de pasar cuentas.

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viernes, 3 de julio de 2009

Andrea Pirlo: el artista silencioso

Por Cristian Naranjo

Un verano más, el mercado de fichajes está constatando la ausencia de inspiración por parte de secretarios técnicos, directores deportivos y presidentes. Con la crisis como pretexto, los grandes clubes rastrean sus carteras de seguimiento pero no concretan nada más allá de traspasos menores, caso de Diego Milito, Motta, Tymoschuk o Mario Gómez entre algunos otros. De hecho, sólo Inter y Bayern están haciendo inversiones fuertes además de Florentino, amo y señor de la cámara acorazada y especialista en fichar estrellas mediáticas. 214 millones lleva gastados ─o invertidos─ de momento. Sólo de momento. Tras Albiol y Benzema podrían llegar Ribéry, Xabi Alonso y Silva. Una pesca de arrastre que está cambiándole la cara al Madrid a golpe de billetes morados. Sólo el hombre del millón de dólares es capaz de obrar el milagro: convertir un once mediocre en uno de cientos de quilates. Cuando Florentino sale de compras, tiemblan los mercados. Sin duda, sus movimientos parecen propios del Monopoli o del sueño de una noche de verano. Todo parece suceder en un plano ficticio, pero es real.

Construcciones Galácticas S.A. al margen, si de algo carecen los grandes del fútbol europeo a excepción del Barcelona, que los fabrica en serie, es de un buen mediocentro, una figura clave para entender el fútbol moderno. Guardiola tiene a su disposición a Xavi, Iniesta y Busquets. Con ellos como bandera, el equipo azulgrana sorprendió al mundo consiguiendo un triplete de la forma más lírica posible: haciendo del fútbol algo realmente bello. El Barça ya tiene por tanto una mina en sus tres mediocentros, pero en boca de su presidente ansía uno más. Cesc Fàbregas aportaría más forma y más cuerpo al equipo, necesitado de una incorporación de fuste tras el fiasco de Ribéry. Aún no se conoce el precio que le pondrá el Arsenal a su salida. La cantidad no bajará de los 40 millones, una salvajada teniendo en cuenta que es un producto de la propia factoría.

La efigie del mediocentro conduce inevitablemente a Andrea Pirlo, un futbolista que a sus 30 años es ya considerado un anciano en Italia. Casualmente, el Milan no tiene sitio para él y sí para el oxidado Ronaldinho. Una calamidad. Pirlo es repudiado por su club y también por las hinchadas debido a su etnia gitana. La ola de xenofobia surgida en Italia se ha vertido sobre él al igual que sobre Ibrahimović. De hecho, el país construido por Berlusconi a base de corrupción y de guiños hacia los ricos cada vez está más dividido y carcomido. En esas condiciones se encuentra Pirlo, deseoso por cambiar las costas italianas por las españolas. El Chelsea le quiere, pero la decisión del jugador y del club van de la mano: será traspasado a un equipo de la Liga. Candidatos hay varios. Interesados, sólo uno por desgracia.

El Atlético, en una decisión interesante dado el talento del jugador, apuesta por Pirlo como eje de rotación. El Milan solicita 18 millones, cifra que podría ser escurrida con una negociación inteligente. Metrónomos como Pirlo no estorban en ningún cajón. No es demostrable que Madrid y Barça no le necesiten. El Liverpool sólo venderá a Xabi Alonso a precio de platino mientras que el Arsenal hará lo propio con Cesc. No existe en el mercado futbolista más fino que Pirlo, capaz de conducir a una selección de selecciones como Italia a ganar el Mundial en 2006, donde su fútbol fue tan sedoso como práctico. Su pase de gol a Grosso en la semifinal frente a Alemania fue de manual. Un reverso propio de un artista. Zidane fue Zidane durante todo el torneo, incluyendo la final, donde acaparó todo el caudal de ataque galo. Sin embargo, su actuación no ensombreció la labor del trequartista, que tuvo actuaciones eficaces, silenciosas, estelares. En la reciente Copa Confederaciones Italia fracasó rotundamente con la salvedad de Pirlo, que tiene la virtud de lucir siempre por adversas que sean las circunstancias. En 2006, con motivo del Mundial, el sabio Enric González lo definió así: "El juego no es juego si no se toma en serio. (...) Pirlo conoce el secreto del juego. Juega serio, como un niño". Así es el dorsal 21 de la azzurra. Un mediocentro brutal. Un artista de corte bajo en mitad de una jauría.

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jueves, 2 de julio de 2009

Granero, un producto de diseño proletario

Por Cristian Naranjo

Hoy cumple años Esteban Félix Granero, un futbolista extremadamente joven y extremadamente bueno. Nacido en Pozuelo de Alarcón, fue descubierto por el Madrid en un torneo de organización propia. Pasó por todas las categorías del club hasta alcanzar el primer equipo en 2007, de donde saltó al Getafe sin probar las mieles del Bernabéu. Su primera temporada en primera línea fue brillante, sobre todo en las competiciones paralelas a la Liga. Demostró su categoría en Copa del Rey y en UEFA, donde alcanzó el subcampeonato y los cuartos respectivamente. Su actuación en la final de Copa ante el Valencia fue memorable a pesar de la derrota. Conducciones, diagonales, centros y disparos, sobre todo disparos, secos como un latigazo, como las pedradas de una honda, como los cañonazos de la Perla Negra. Con el madrileño a la cabeza, el Getafe volvió a reivindicarse como el equipo de todos.

A los grandes jugadores se les suele identificar con un apodo. A Granero se le conoce como el 'Pirata' por su aspecto desaliñado. Melena fuera de control y barba cerrada son sus distintivos, que le acercan más al rock de Pereza que a la purpurina de los galácticos. Un producto que no deja de ser de diseño; un estilo que parece un manifiesto a favor de la cultura barriobajera. En el mundo actual, donde sólo existe lo mediático, se precisan referentes de la clase obrera. Granero forma parte de ese estrato de futbolistas. Más fútbol y menos marketing. Sin embargo, los grandes clubes siguen mirando hacia otro lado. Calderón prefirió la fama de van der Vaart. Florentino Pérez seguirá derrochando millones en el extranjero y en Valencia sin reparar en el tesoro que tiene en el extrarradio. Una lástima.


Granero es al Madrid lo que Cesc al Barça. Al respecto del catalán, Joan Laporta aseguró anoche que tiene ADN azulgrana y que por tanto debe acabar jugando en el Barça. Una declaración de intenciones similar alimentaría el sueño del 'Pirata', que ha manifestado en multitud de ocasiones que su deseo es acabar triunfando en Madrid. Su gran amigo De la Red estaba a un paso de conseguirlo cuando sobrevino su desplome a modo de maldición. Definitivamente el Madrid está divorciado de su cantera, de donde han surgido magníficos futbolistas que han acabado por reforzar a sus rivales: Granero, Mata, Negredo y Filipe Luís entre otros. Una generación desperdiciada a excepción de Miguel Torres, quien precisamente pasa por ser un lateral discreto.

Bien es cierto que la segunda temporada del 'Pirata' en Getafe ha sido para olvidar. El equipo azulón se salvó in extremis de la guadaña del descenso y Víctor Muñoz no acertó a exprimirle todo su jugo. Todo cambió con la llegada de Míchel, que le situó más centrado, con libertad de movimientos y sin tantas obligaciones defensivas. El '11' volvió a explotar, anotando varios goles en las últimas jornadas y contribuyendo a la salvación de su equipo. Granero está preparado a todas luces para dar el salto a un grande. Nada parece indicar que Florentino le quiera incluir en su faraónico proyecto. Tampoco Granero ha nacido para la esclavitud sino para la anarquía. Al fin y al cabo, los piratas viven con el objetivo de surcar los mares para ser libres. Todo apunta a que el destino del 'Pirata' está lejos del centralismo de Madrid. Su libertad pasa por alcanzar el mar Mediterráneo.

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miércoles, 1 de julio de 2009

Benzema reabre el fuego

Por Cristian Naranjo

Ya es oficial. Benzema será finalmente el inquilino del vértice madridista, en una operación cifrada en 35 millones fijos más 6 variables. Debido al prohibitivo precio de Ibrahimović y a la decisión de no enemistarse con Valencia y Atlético, el equipo de Florentino ha optado por atar al joven delantero francés, pretendido por otros grandes de Europa como el Manchester United. Así como la adquisición de Villa o Forlán hubieran sido apuestas a caballo ganador, decidirse por Benzema no deja de ser arriesgado. Con su equipo destronado, esta temporada sus números no son los de un goleador de referencia. Ha logrado 17 tantos en 36 partidos, de modo que sólo ha alcanzado el tercer puesto en el ranking de goleadores de la Ligue 1. De hecho ha sido eclipsado por el otro gran goleador de Le Championnat, el tanque Pierre-Alain Gignac, que se ha alzado con el título de máximo artillero. Con todo, decantarse por Benzema denota valentía y confianza en la juventud y el potencial del jugador. Tiene rasgos de Ronaldo, pero no lo es. No alcanza ni de lejos sus cifras en el PSV, aunque su zancada y su potencia le convierten en lo más similar a El Fenómeno hasta la fecha. Espera una Liga apasionante, donde habrá tiempo para juicios más fundados.

El acuerdo del Madrid por Benzema arroja un haz de luz sobre el mercado de fichajes y asegura el efecto dominó. De entrada, supone la renuncia definitiva de Florentino Pérez a Villa, por quien había apostado fuertemente hasta que el Valencia le declarara intransferible. A su vez, la retirada del Madrid y el posterior fichaje del joven francés sirven en bandeja toledana la posibilidad de que el Guaje recale en el Camp Nou. A pesar de los litros de tinta malgastados por la prensa madrileña, la decisión de Villa ya estaba tomada en favor del Barça. Cuenta su tío que siempre le llamó más el azulgrana, aunque en Tuilla no desagradaba la opción blanca. Así pues, el delantero asturiano se perfila como la piedra angular de la futura delantera culé, donde presumiblemente no compartirá tercio ni con Eto'o ni con Ribéry. Seducido por Zidane y Migliaccio, el francés se acerca irremisiblemente al club de Concha Espina. Los 70 millones de euros que exige el Bayern sólo están al alcance de un megalómano como Florentino. Con esa cantidad, Beguiristain debe reforzar las tres líneas. No será tarea fácil.

La operación Villa supondrá un desembolso mínimo de 43 millones, acabe o no Keirrison haciendo las veces de moneda de cambio. Por su parte, Lendoiro se ha enrocado con Filipe Luís: no le dejará marchar por menos de 15 millones. Para apuntalar la zona ancha sigue siendo prioritario el equilibrio de Mascherano, aunque por Benítez es considerado el macho alfa de su vestuario. Una gran alternativa aunque de distinto corte sería Cesc, llamado a volver al Camp Nou tarde o temprano con el permiso de Wenger. Sea como fuere, las cuentas de Laporta no resultan a tenor de las previsiones. Sólo los traspasos de Filipe y Villa conllevarían un gasto de 58 millones, una cantidad tan bestial como innecesaria teniendo en cuenta que Sylvinho y Eto'o han cubierto sus áreas con excelencia. El primero ya es libre, camino de Brasil. El segundo saldrá por la puerta secreta, como los rateros. Sonrojante negocio; tremenda injusticia. Definitivamente se ha instalado la sensación de que Florentino marca la agenda del Barça. Acaso el trébol se ha marchitado bajo los billetes del constructor.

Es innegable que los dos gigantes del fútbol español se están marcando en corto desde la apertura del mercado. Tras concretar las adquisiciones de los primeros galácticos, Florentino, Valdano y Pardeza calcaron el rastro de Beguiristain: Ribéry, Mascherano, Ibrahimović. El secretario técnico azulgrana también ha hecho lo propio, yendo a rebufo del Madrid por Villa. Los dos clubes están destapando las vergüenzas de su proyecto, por más que el Barça se esté mostrando más cauto. Florentino no titubea. Busca caras conocidas y se caracteriza por no regatear en exceso, una estrategia tan dudosa como lícita. Laporta y Beguiristain, tan académicos al principio, presentan ahora un trastorno obsesivo compulsivo. Tenían los deberes hechos, pero los precios de mercado y la negativa de Ribéry han tornado la cautela en nerviosismo. Así, todos los pasos posteriores han sido equivocados: buscar en medianías el sustituto del francés; dejar escapar a Zhirkov para comprar a Filipe por un precio excesivo; obcecarse con Mascherano teniendo un camino menos angosto hacia Cesc; decidir la venta de Eto'o a todo trance; buscar un sustituto del mismo perfil y convertirlo en el fichaje más caro de la historia del club; arriesgarse con Keirrison a que finalmente sea carne de banquillo junto a Bojan; plantearse siquiera la compra de centrales como Chyhrynskyi o Bruno Alves. De pronto, las tornas han cambiado. Ahora es Beguiristain el que da palos de ciego.

Suele ocurrir que las operaciones del verano marcan el devenir de la temporada. Aún escuece en Barcelona el traspaso de Figo al eterno rival, con el posterior desperdicio de la cláusula por parte de Gaspart. Al año siguiente, Florentino volvió a sorprender con la adquisición de Zidane por 12.000 millones de las extintas pesetas. El Barça, en cambio, decidió apostar por la juventud de Saviola, Rochemback y Geovanni. El desenlace es por todos conocido. Zidane ganó una Liga de Campeones con un remate para la historia y deslumbró al mundo con su fútbol de salón. Las tres apuestas del Barça fracasaron. Todas con estrépito. Dos años más tarde, los vasos comunicantes permutaron. Beckham, pretendido por Laporta, acabó en Madrid con honores de galáctico definitivo. En Barcelona, tras una dura pugna con el United, acabó el elegido para portar la sonrisa del fútbol. Aunque sólo son vestigios del pasado, la polémica generada alrededor de Eto'o no supone un buen augurio.

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lunes, 15 de junio de 2009

La belleza indescifrable, el talonario y el balón

Por Cristian Naranjo

Continúa el ruido de tambores en el mercado de fichajes. Con Kaka' y Cristiano Ronaldo comprados a precio de diamante, Florentino no ha hecho más que comenzar su caprichoso proyecto, la segunda era galáctica, basado en ir a la compra con un crédito ilimitado a adquirir los productos más caros del mercado. El caviar beluga de antaño era Zidane. En una clara recesión futbolística, este curso ha sido Cristiano, un jugador profundamente sobrevalorado y de carácter altivo. No es difícil ir de compras con un cheque en blanco, y sucede que en la bolsa del fútbol los que cotizan más al alza son los delanteros. A por ellos va Florentino con el ansia propia de un millonario sin criterio, carne de cañón para hábiles vendedores. En lugar de preguntarse qué necesita, Florentino cavila sobre cuál sería la operación más desorbitada: Kaka', Cristiano, Iniesta… Messi. En ese proceso, tan simple como deplorable, consiste su política de fichajes.

Sin ir más lejos, todo estaba listo para el anuncio del tercer nombre. David Villa, a razón de 42 millones de euros, estaba a un paso de ser jugador del Madrid. No pudo evitarlo el Chelsea, otro club que tiene el dinero por castigo, pero sí el Barça de Guardiola, capaz de convertir a cualquiera a la propia religión. Desde Madrid se daba por hecha la operación dado el profundo madridismo del Guaje. Nada más lejos de la realidad. Villa está decidido a salir del Valencia para ir a un grande de España. Si bien es cierto que no tendría reparo en recalar en Chamartín, no es menos cierto que los sentimientos de la infancia y la ascendencia de referentes como Quini y Luis Enrique pesan a la hora de tomar una decisión de tal relevancia. Por otro lado, la sensación que transmite el estado del fichaje es que a igualdad de condiciones el Valencia prefiere negociar con el Barça, dada la antipatía del club de Mestalla hacia el Madrid. Así las cosas, la tercera gran operación de Florentino estaba a punto de caramelo porque Laporta no había entrado en acción, descolgándose con una oferta competitiva: 40 millones más incentivos y las cesiones de Bojan y Cáceres. El futuro del Guaje aún es una incógnita, pero lo cierto es que, rotas las negociaciones entre Madrid y Valencia, el Barça tiene el camino allanado.

Es de esperar que la gran mayoría de culés se feliciten si fructifica el fichaje. No será el caso de los inteligentes. Nunca puede ser un buen negocio desprenderse de un delantero de referencia como Eto'o para fichar a otro a golpe de talonario, por más que sea del mismo nivel. En caso de no renovar su contrato, la sombra del camerunés será demasiado alargada para cualquiera que le sustituya. A saber: tercer máximo goleador de la historia del Barça y autor de dos goles en sendas finales de Champions. Un currículo inalcanzable. Sorprendentemente, todavía hay quien sigue dudando, ya sea por su temperamento o por su fútbol. Siempre encuentran pretexto. Se ha llegado a decir de él que tiene que correr el doble que otros delanteros para conseguir la misma cifra de goles, en un intento por criticar su efectividad. Una aberración. Es francamente exigible que Laporta olvide la pelea de gallos con Florentino y se centre en el auténtico objetivo: Franck Ribéry. Actualmente, no existe mejor negocio que invertir 60 millones por el francés, un futbolista dominante por desequilibrio, que dotaría de mil variantes a un ataque culé necesitado de otro jugador de banda. Scarface es habilidad, regate, velocidad, juego de equipo y gol. Aúna las aptitudes exigidas y los valores de humildad y sencillez que busca Guardiola. Al ideal griego de belleza que supone Cristiano Ronaldo, el Barça respondería con un bajito de rostro surcado, evidenciando el abismo que separa un modelo del otro.

La solución a la dicotomía sólo la tiene el jugador. A elegir, dos modelos diametralmente opuestos: la chequera y los mediáticos de Florentino o la seducción de integrar la 'Guardiola Mecànica'. Las bazas madridistas consisten en amontonar fajos de billetes en la mesa de Rummenigge y estrellas de cartón sobre el campo, un modelo capitalista exacerbado. El Barça, en cambio, no puede hipotecarse más, pero de su lado juega el mejor futbolista de la historia: el balón. Por ahora, sólo conoce las respuestas Ribéry, quien de momento se muestra tan indescifrable como su belleza.

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