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martes, 31 de agosto de 2010

Pura filosofía

Por Albert Valor

Es el Barça un equipo cortés que no se quita lo valiente. Y son pocos los efectivos. Pero pueden hacer mucho. Hay mucho deseo, que diría el comandante. No existe el miedo, cantaría Shakira. No hay cansancio. No hay hastío. Sólo pasión. Ibra se fue con la música a otra parte. Justo ahora. Precisamente ahora que Villa había completado el ecosistema, el sueco hubiera resultado idóneo para pasar de la balada al hard rock. Durante el año hay muchos conciertos. No lo olvidemos.

En poco más de dos años, algo se ha tornado axioma. Es cierto que Eto’o fue histórico. O que Ibra podría haberse quedado. Y quizá Villa sea el delantero hecho a medida. Quizá. Pero, cada día que pasa, parece claro quien está en lo alto de la cadena alimenticia. Desde el verano de 2008 el barcelonismo está encomendado a Guardiola. Todo pasa por su filtro. Él sí parece imprescindible. La cosa ha funcionado hasta ahora. Veamos si siguen los réditos.

De momento, todo sigue igual. Incluso el Real Madrid parece aún retraído por el eco de su enemigo. En Mallorca, los blancos se entregaron a la vanidad en tres cuartos de cancha y la portería rival fue siempre una entelequia. Pero esto acaba de empezar. Lo pasaremos genial. Seguro.

¿Y el Atleti? El Atleti nunca es lo que parece. Y es auténtico a su vez. Merece gozar del distintivo de supercampeón de Europa. Es algo que le queda bien. Probablemente no llegará a la pugna bipolar. Pero dará espectáculo. Eso también es seguro.

Se terminaron las vacaciones. Acaba el verano. Empieza la vida real. Pero vuelve el espectáculo. El mayor de todos ellos. Pienso, luego fútbol.

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Si eres cortés, puedes ser valiente

jueves, 29 de abril de 2010

El campeón se desentiende del ataque

Por Cristian Naranjo

Cantaban los Héroes que todo arde si se aplica la chispa adecuada. Y el Barça dispuso de 90 minutos de pólvora ante un equipo encantado de exponerse al fuego. Pero nadie prendió la mecha. No hubiera ocurrido ni jugando hasta el alba. Pues la chispa estaba en el bando contrario, recorriendo las venas sacrificadas de Samuel Eto'o, al que ya ni por actuar de lateral izquierdo se le caen las alhajas. Algo tendrá el camerunés, que embruja cada vestuario por el que pasa. Será el perfume del ganador. Será Esencia de Loewe. En verano no hubo nadie en el entorno azulgrana que cuestionara su venta. Desde esta noche, y formando parte de una plantilla de corte bajo, aspira al cortejo de su tercera Copa de Europa. Ahí es nada. Muy a su pesar no jugará de azulgrana, ni envuelto en la seda de Xavi y compañía. Lo hará rodeado de veteranos y algún que otro descartado, como es el caso de Sneijder. Ambos han encontrado regalo a su propia fe.

El ejercicio de impotencia del Barça es el que explica el reconocimiento al Inter de Mourinho. No hay nada que reprocharle al finalista, pues en todo momento ha sido el fiel reflejo de su entrenador: malo, mezquino, obsceno, grosero. Era previsible que el balón quemara en pies neroazzurri. No lo era tanto que al vigente campeón le pesara la bola. Sobró ansiedad en la mente. Faltó frescura en las piernas. Ni siquiera gozando una hora de superioridad encontró el Barça respuesta al oficio de Zanetti y su tropa. Sin inspiración ni desequilibrio, diluidos Xavi y Messi, sólo Piqué tuvo corazón para seguir creyendo. Por entonces ya era tarde. Malos y reiterados síntomas para el ataque de Guardiola, a quien Ibrahimović sigue respondiendo con partidos tan fantasmales que invitan a Piqué a escalar en solitario el Annapurna.

A estas alturas de curso, y tras quedar fuera de Europa con justicia, se confirma que a este Barça le falta oxígeno. Faltaron fichajes en verano, y los que se hicieron no mejoraron el equipo. Antes al contrario. Se constata que la delantera carece de fuego. Carece de chispa. El mismo Guardiola se la sacó de encima, argumentando en palabras vacías. Esta noche, menos de un año después, el destino le ha devuelto la jugada, recolocando a cada cual en su sitio. Y es que, digan lo que digan, Samuel Eto'o es cosa fina. Etiqueta negra. Esencia de Loewe.

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jueves, 1 de abril de 2010

Hay que ver...

Por Albert Valor

¡Fútbol, como eres! Una hora de combinaciones, paredes, desmarques y remates que ya es objeto de fábula. Un puñado de ocasiones marradas en la primera parte, el Arsenal encerrado en su campo y algunos, maldiciendo a Ibrahimović. Esos mismos impacientes, callaron luego en diez minutos. En menos, en treinta segundos. Lo que tardaron Piqué y el sueco en inventarse el 0-1 tras la reanudación. Y casi a continuación, prácticamente lo mismo. Esta vez Xavi creó el preludio. En el primero, Zlatan definió con delicia, por arriba. En el segundo, malicia. Un simple cañonazo. No sólo el partido parecía finiquitado. También la eliminatoria.

Pero entonces, llegó la parte mala. Primero, la entrada de Walcott al campo, que trajo consigo un problema de cintura para Maxwell y el primer gol en la cuenta gunner. Y después, lo peor, que llegó todo junto, en una sola bocanada. Amarilla para Piqué, que no jugará la vuelta, y penalti y expulsión de Puyol, que también lo verá desde el palco. Con todo esto, el gol del empate fue lo menos malo. Tampoco estará Cesc. El Barça se aliviará por su baja por acumulación de tarjetas y el fútbol estará en vilo por su lesión.

Nunca un 2-2 en cancha ajena en un partido de ida de la Champions League tuvo un sabor tan avinagrado. Y es que pudo ser un 2-5. Pero no hay mal que por bien no venga. A fin de cuentas, el objetivo es hacer gozar al respetable. Y eso se consiguió. Vaya si se consiguió. Pese a que casi todos tuvieron sus fallos, todos estuvieron bien. Y ahí también entra el árbitro. Piensen en los protagonistas del choque. Todos tuvieron luces y sombras: Ibrahimović, Maxwell, Cesc, Dani Alves, Busquets, Nasri, Puyol, Piqué, Valdés, Wenger, Bussaca… Como excepciones, quizá Almunia y Walcott. El motivo por el que el internacional inglés fue hoy suplente, más aún tras la lesión de Arshavin, es a estas horas indescifrable.

Con todo ello, se hace lógica la lectura final. Partidazo y sensaciones encontradas para ambos contendientes. El Barça, contento por su exhibición y apenado por el resultado final y sus bajas en la zaga. El Arsenal, violentado por ser objeto de risión a lo largo de sesenta minutos y la baja de Cesc y sintiéndose afortunado por salir vivo. Si quieren más, pongan la tele el martes. O vayan al Camp Nou. Todo, a eso de las nueve menos cuarto.

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lunes, 29 de marzo de 2010

Fuego

Por Albert Valor

Sí. Ya se desató el incendio. La Liga arde. Quema. Abrasa. El Barça ganó en Mallorca. Ibrahimović hizo un gol tan horrendo como capital. Y la presión, para el Madrid.

Presión. Presión y derby. Derby contra el Atlético. Dos conceptos que el Real Madrid manejó durante la última década a las mil maravillas. Salió timorato el equipo de Pellegrini, y el gol de Reyes le otorgaba suspense al encuentro. Un tanto que en realidad, fue la chispa que prendió la mecha. A partir de ahí se acabó el Atleti. Una vez más, se valieron los locales de la adversidad para crecerse. La remontada llegó en la reanudación. Estuvo oportuno Xabi Alonso. Y genial, una vez más, Álvaro Arbeloa, El señor de los ladrillos. ¡Cuánto aprendió este chico en Inglaterra!

El resto fue producto de la inercia. Gol de Pipita y penalti transformado por Forlán para que las aficiones vivieran con tensión el rush final. Aún no se sabe quien será el campeón. Quedan 9 jornadas. Un mundo. Y dos semanas para el Clásico. De momento, sólo sabemos que ambos contendientes suman 74 puntos en 29 jornadas. Sólo se fueron al limbo 13 unidades. Una barbaridad, sí.

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sábado, 6 de marzo de 2010

Cifras y letras

Un análisis de Cristian Naranjo

Besar unos labios nuevos, reírse con los amigos hasta quebrarse el tórax o disfrutar del cine en buena compañía. Pocos placeres tan apetecibles como el fútbol en HD, que cuando falta, se hace notar. El balón es condición sine qua non, porque acostumbra a estar ahí para poder volver a sus cifras y letras. La letra es el juego; las cifras, el gol. En la Liga, el equipo literato por antonomasia desde hace un lustro es el Barcelona; lo más parecido a dos generaciones de brillantes poetas. De Rijkaard a Guardiola: la del 98 y la del 27. Ésta última con un joven en estado de gracia. El poeta fue Pedro Salinas; el futbolista, Pedrito Rodríguez, para quien la luna siempre parece estar llena a juzgar por el viento que impulsa sus certeros trallazos. En el contexto de la poesía, se diría que el juego de Pedro vive al límite de la paradoja sin solución de continuidad. Cuando menos interviene, más mortífero se muestra. Su estilo es directo y profundo: sólo aparece para partir en dos los encuentros. Es un pragmático en mitad del éter.

En conjunto, el Barça suele interpretar de forma celestial el lenguaje del fútbol. Tanto, que cuando el balón está en posesión azulgrana se hace polígamo; tiene que repartirse entre Iniesta, Messi, Busquets... Aunque todos saben que la niña de sus ojos es Xavi Hernández, el creador del campo semántico. Por sus botas pasan más llamadas que por una antigua centralita, y él siempre logra la conexión adecuada: recibe, toca, se mueve, recorta, se gira… En cada momento, la figura retórica que exige el soneto. Tal y como sucedía con Federico García Lorca, cuando está Xavi no hace ni frío ni calor: hace Xavi.

Otra de las plumas insignes del Barça es sin duda Ibrahimović, el delantero Art decó por definición; un aristócrata infiltrado en la plebe, cuyo juego desafía lo paradójico para acercarse al oxímoron. Es enorme, luego no precisa de catalejos en la grada y se deja ver desde cualquier atalaya, pero sin embargo no tiene en el remate de cabeza su especialidad. El cíngaro parece jugar con ansiedad y a contrapié, rumiando en exceso en cada acción, como con miedo al fallo; a precipitar la jugada. Y no obstante se acelera cuando el instante requiere pausa. Por momentos está tan fuera de contexto como una columna en mitad del baile. Y hasta donde se sabe, en las pistas los pilares suelen ser un estorbo. Para desgracia de todo buen aficionado, por ahora los hechos dicen que el fútbol de Ibrahimović evoca más al de Gudjohnsen que al del cisne Van Basten, un álter ego al que está tardando en invocar.

Samuel Eto'o era la antítesis del delantero estático: se las llevaba todas por mero amor propio, por confianza en sí, esa variable intangible que tanto influye en cualquiera de los órdenes vitales. Los primeros silbidos hacia el punta de origen balcánico suponen la añoranza implícita del camerunés. Por más que los media sigan silenciándolo, Pep Guardiola cometió un grave error para con Eto'o. Y en cambio volvió a demostrar finura y gusto en la herramienta elegida para motivar a los suyos. La historia de Iñaki Ochoa es un sobrecogedor canto a la libertad y un desafío a los límites de la amistad. Acabó mal, pero fue un milagro de 14 rostros. El reportaje, una obra maestra, eriza y detiene la respiración; simplemente, hace llorar. Es el espíritu de equipo al servicio de un rescate imposible, reconstruido a la perfección por Informe Robinson. En este caso, y como de costumbre, un diez para el minucioso técnico por transmitir ética además de épica.

Lo que Guardiola buscaba era un golpe de efecto en un momento bajo del equipo. Y es que, trasladando los escritos al campo, se diría que el exceso de letra produce hastío, al igual que la cajeta empalaga y las cifras confunden. Para el Barça es siempre temporada de fresas, pero este año le cuesta montar la nata; bruñir el juego. Más deberes para el míster, a quien se le acumulan los exámenes en la mesa. Su ariete púrpura necesita mejorar y lo hará; y el equipo con él. Otros, como Chygrynskyy o Henry, lo tienen más crudo. Hace tiempo que el francés abandonó los tacones de aguja para ponerse cómodo. Y el ucranio ocupa el último pupitre desde su llegada, sin dar indicio alguno de resurrección cristiana. Su expediente es tan simple como triste: cero coma cero en todo, a excepción de un aprobado en geometría, por unos pases que en ningún caso le redimen. Por momentos pareciera que al central le falta alguno de los sentidos. ¿Acaso la vista? ¿Acaso el oído? El caso perfecto para el Dr. Hannibal Lecter, que gusta de examinar a jóvenes introvertidos, esbeltos y de larga cabellera. Un caso perdido a todas luces. El segundo salto al vacío de Guardiola.

En Concha Espina se viven momentos bien distintos. El Madrid es pura praxis. Funciona con valores absolutos. Es el culmen del facta non verba. Mientras que el Barcelona hace de la letra su bandera, las cifras son cosa de Cristiano Ronaldo, Higuaín y compañía. Sumas y más sumas al servicio de Pellegrini. El atleta portugués va camino de borrar el estigma de su nombre, que traía consigo abandono, desidia y nocturnidad. Más que actuar, Cristiano sobreactúa. Pero el luso está justificando la inversión de sus archimillonarios patrocinadores. Es el ejemplo de que ser egocéntrico no es óbice para mantenerse en la cumbre.

Por su parte, Gonzalo Higuaín es algo más que un delantero a la vieja usanza. Más bien pertenece al medievo. Lo constata su aspecto rudo y desaliñado, así como la crudeza de su fútbol febril; vestigios de un superviviente a la peste bubónica. El 'Pipa' juega como reivindicando al gremio de carpinteros, pues jamás esconde sus herramientas: el martillo y el serrucho. Sus cifras dictan sentencia: más que un martillo, martillo pilón.

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sábado, 27 de febrero de 2010

Fantasía y señorío

Por Cristian Naranjo y Albert Valor


Erró ligeramente James Cameron cuando designó a Sam Worthington como protagonista de su laureada Avatar. No es que el chico no haya dado la talla. Es que hay un sujeto que da mucho más el perfil. Aunque, bien es cierto, no se le puede hallar en Hollywood. Se trata de Zlatan Ibrahimović, que a estas alturas ya no necesita presentaciones. El sueco no precisa de la creación virtual para tener dimensiones de Omatikaya. Su silueta multiplica por uno y medio a la de los que tiene en derredor. Goza de largos zancos y su nariz es característica. Acaso podría discutirse su pigmentación cutánea. La piel de Ibra no es azul, pero sí lo es su sangre. Como si de un noble se tratara. Zlatan nunca se manchará las manos por el Barça, nunca se dejará la piel. Y ello es contradictorio, porque como los Omatikaya, pareciera que todo en él está diseñado para compartir. Pero no es así. Como si su linaje se lo impusiese, él siempre se mostrará apuesto y elegante, pero nunca trabajará más de la cuenta. Si lo expresásemos en los términos acuñados por la superproducción de Cameron, diríamos que aún no ha creado el vínculo. Y precisamente en base a muchos vínculos, el Barça creó el pasado curso un mundo parecido al de Pandora. Todo era perfecto. Todo fluía. Y lo más bonito, todo era real.

Puede todo esto parecer una crítica, pero no es tal. Zlatan es Zlatan, con sus más y sus menos. Nunca correrá como un negro, eso ya lo sabe el respetable. Pero siempre brillará como las vestiduras de un insigne caballero. No es que sea un Omatikaya. Pero tiene sangre azul. Y también, como los grandes éxitos de taquilla, sabe convivir con la mercadotecnia y las multitudes. Esperemos que todo ello le baste para salvaguardar el Árbol Madre.

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miércoles, 30 de diciembre de 2009

El millor any de la nostra vida

Un reportaje fotográfico de Albert Valor
La eternidad en imágenes

































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miércoles, 9 de diciembre de 2009

Por amor

Por Cristian Naranjo

Sábado tarde. Mientras ahí fuera arrecia el frío de esperar lo extraordinario, la mejor compañía sigue siendo Lady Fútbol. En Italia, un Milan al alza aprovechó la visita de la Samp para barrer la casa sin quitarse las pantuflas, en un nuevo ejercicio de prodigiosa lentitud similar al que llevara a cabo en Chamartín. Más tarde, Juve e Inter ahondaron en la idea de cómo jugar de perlas al calcio y de pena al fútbol sin sonrojo ni complejo alguno, lo cual no hace sino acentuar la decadencia de la Lega. En la Premier, alguien se atrevió por fin con el Chelsea de Ancelotti, el equipo más empedrado, zafio y cínico del continente. Por una vez encontró premio a tanto derroche el antihéroe Tévez, y con su gol se apretó la tabla en beneficio del United, que cada jornada se muestra más acorazado con Rooney como eje de rotación. Se fueron los goles de Cristiano, pero a cambio Sir Alex ha dotado al equipo de un carácter más homogéneo y gremial.

Y por lo que a nuestro fútbol respecta, a estas alturas el Madrid ya debe saber que sin un modelo tampoco arribará muy lejos en 2010 por más rupias que invierta el hombre del maletín. A pocos días de presentarse en Mestalla el conjunto blanco es todo un enigma: ha crecido en confianza tras recuperar a su estrella, pero acumula tantas derrotas como rivales con cuajo ha enfrentado. Cayó con justicia en Sevilla, fue narcotizado por el Milán y no aprovechó la opción de puntuar en el Camp Nou. Todo ello sin obviar la lección de juego impartida por los pupilos de Anquela en Copa del Rey, un torneo maldito para el club de Concha Espina desde el '93. Anoche los de Pellegrini cerraron el grupo de Champions con un triunfo algo ambiguo en el Vélodrome, puesto que las costuras del once son tan visibles como el imponente trapecio de Cristiano Ronaldo. Quien quiera que diseñe los esquemas del Madrid está tardando demasiado en percibir que la disfunción se encuentra en el medio terreno, y que sólo la inclusión de un contrafuerte por detrás de Lass y Alonso podría paliar el problema. Apestado Gago, el Diarra malí no se antoja como una mala opción. Pero, chi lo sa, es tan azarosa la rueca del fútbol que Guti y Granero han dimitido en favor de Van der Vaart. Por suerte para el aficionado no todo son malas noticias: Benzema ha abdicado antes de tomar posesión y su trono por fin pertenece a Higuaín, un delantero menos mundano y pomposo, de mayor raza y hemoglobina.

Por su parte, el perfumado Barcelona de Guardiola ha entrado de nuevo en la otra dimensión, pues parece haber entendido que no basta con disecar el balón, sino que más bien se trata de hacer llover. Y pese a que la banda izquierda siga huérfana de simetría y artificio por el ocaso de Henry, cuando hubo de tronar, tronó. Merced al fuego de un dragón rojo y el veneno de una culebra mortal, el Barça ha regresado al futuro. Puede que con Ibrahimović y Messi rayando lo celestial, secundados por el entusiasmo de Pedrito y la ambivalencia de Iniesta, sea suficiente para opositar a la reválida doméstica y europea, pero esa banda zurda anhela querubines de mejillas pigmentadas o algún indio de tren inferior compacto y centro de gravedad bajo. Con la potencia incontrolable de Pato, Arshavin o Agüero, el Barça convertiría por vez primera el deporte rey en ciencia exacta. Saldría campeón de cuanto quisiera sin margen de error. Pero sucede que ni el fútbol ni la existencia viven de quimeras. Mientras no se filtre un golpe de suerte en mitad de la ventisca, mientras no caigan del cielo las rosas y el tiempo apenas se merezca el beneficio de la duda, la única opción es volver a los barracones de uno mismo. Al origen. Al amor por las cosas. A ese desván donde espera rescate todo aquello que siempre estará ahí, comenzando por la sangre, los hermanos, la libertad… y el balón.
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miércoles, 25 de noviembre de 2009

La cruda realidad

Por Albert Valor

Hace 24 horas, el barcelonismo tiritaba. Los enemigos públicos culés, en cambio, se frotaban las manos y hasta los ojos. No era para menos. Samuel Eto’o y Jose Mourinho llegaban –supuestamente- con el cuchillo entre los dientes para apear al campeón de todo a las primeras de cambio. La prensa catalana –y la afición, ¿para qué negarlo?- se lamentaba de las bajas de Ibrahimović y Messi y tomaba como elementos de juicio los últimos tropiezos del equipo ante rivales aguerridos. En la capital, en cambio, las portadas eran para Samuel. Decían de él que volvía a jugar para el Real Madrid.

Y llegó la hora. En el túnel de vestuarios, Eto’o saludó y abrazó uno por uno a todos sus ex compañeros. Lo mismo hizo tras escuchar la emocionante melodía de la Champions. El Camp Nou le brindó la ovación merecida y Bussaca pitó el inicio. Cabe decir en este momento que la realización del evento por parte de TVE fue de lo peor visto en años, ya que obvió la salida al campo de los equipos y parte del momento en que los jugadores escuchaban de cara al palco la musiquita europea para conceder una entrevista vacía e inoportuna a ¡Luis Figo! Pregunten a cualquier barcelonista que estuviera viendo el partido en el sofá de su casa. No entraremos ahora a valorar qué significa o deja de significar el portugués para la parroquia culé, pero en ese momento lo importante era ver y escuchar íntegramente el reencuentro de Eto’o con su afición y por supuesto, la previa del partido -¿no?-.

Del partido en sí poco se puede decir que la gente no sepa ya. Monólogo culé ante la apatía –o quizá haya que decir incapacidad- del Inter. Uno escuchará ahora que los nerazurros no fueron un rival de peso. Lo mismo que se escuchó el año pasado acerca de Olympique de Lyon, Bayern de Munich, Manchester United, Sevilla o Real Madrid. Pero algún mérito habrá que conceder al Barcelona. Porque un equipo en el que cada jugador toca, se mueve y se vuelve a ofrecer para recibir nuevamente el balón es muy difícil de defender. Y eso es lo que hizo ayer el Barça contra los italianos y lo que hizo también en el pasado reciente contra todos los equipos antes mencionados. Jugar al fútbol según el libreto de Guardiola. Los goles del cabecilla Gerard Piqué y de Pedro, que golpeó al balón con toda la ilusión de la juventud –expresión acuñada por Alfredo Martínez, ¡grande!-, son lo de menos. Con el 2-0, el Barça sintió plasmada su superioridad y levantó el pie, pero si no hubieran sido esos los goles hubieran sido otros. La gallardía de Sergio Busquets en la zona ancha y la constante percusión de Alves por su costado son también sujetos dignos de mención. Incluso la solidaridad de Henry debe ser elogiada.

Y ahora queda hablar del protagonista real del encuentro. Y digo real porque a fin de cuentas, pasara lo que pasara, todo el mundo acabaría hablando de él. Y así fue. Porque hasta Mourinho, discreto y extrañamente comedido, pasó desapercibido. Pero para desgracia para el fútbol, para demostrar la incapacidad de la mayoría de la masa culé una vez más y para dejar en evidencia a los oportunistas que sólo quieren polémica, Eto’o fue protagonista para que se hablara mal de él. Que si vino con la camiseta del Barça debajo, que adónde va dando besos a todo el mundo, que no hizo nada en todo el partido, que si al final del partido estaba concediendo una entrevista a la televisión sonriendo y abrazado a Gerard Piqué… la lista de improperios es interminable. Y es que la realidad es que al africano forma junto a Guti, Raúl, Cristiano Ronaldo, Beckham o Ronaldinho y alguno más ese grupo de futbolistas a los que criticar es una tarea a la que todo el mundo se apunta. Y es que, ¿qué haría usted si volviera a la empresa donde estuvo cinco años trabajando, conoció a tanta gente que le marcó, fue feliz e hizo feliz a tantas personas? Eso por un lado. Por otro, el rendimiento deportivo del camerunés. No hizo nada, quizá sea verdad. Quizá sea verdad para aquellos que consideran que si un delantero no mete un gol no es nada. Y Eto’o es un goleador. Un goleador al que ayer no le llegaron balones en condiciones –y quizá es ahí donde habría que ensalzar la figura de Xavi e Iniesta-. No sé que partido vieron ustedes, yo sólo sé que en el minuto 80, con el partido ya perdido para el Inter, Samuel aún presionaba la salida de balón del Barcelona. Eso sí, más solo que la una.

El cambio ya está hecho. Eto’o ya es pasado. Y Zlatan, su recambio, todo un jugadorazo. Pero por favor, no olvidemos a quien nos ha hecho tan grandes. En 2004, con la llegada de Samuel, el Barça lucía en sus vitrinas una solitaria Copa de Europa. A su marcha, el pasado verano, lucía tres. Dos más. Una en 105 años y dos en 5. Y no es que él sea el único responsable. Aunque sí que es el único denominador común junto con Valdés, Puyol e Iniesta y alguno más –aunque Xavi no jugó en París, recuerden- de ambas consecuciones. Sin las paradas de Víctor, la tenacidad del de la Pobla o la clarividencia que aporta el manchego tampoco habrían sido posibles las dos orejudas. Pero mami, algo será lo que tiene el negro.

Una vez más el fútbol ha demostrado su grandeza. Siempre dejando lugar a todo tipo de preguntas, comentarios y deseos. Eso sí, después de un partido, se pueden desmontar los vaticinios más indudables, y quien dijo digo, ahora dice Diego. Fíjense que se ha llegado escuchar que tras el partido de ayer, ¿no será que Messi e Ibra sean quizá el problema? De chiste. Sin duda, lo que siempre sucede es que el balón deja al descubierto la cruda realidad. A todos los niveles.

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sábado, 31 de octubre de 2009

Noches tintadas de azul y grana

Reflexiones insomnes de Cristian Naranjo
para 'Sir' Eduard Ferreres

Sobre Johan, Pep y Samuel

Y lo sabes, Sir. Y lo sabes ─en referencia a un comentario sobre Chygrynskyy de la última entrada─. Tú sabes que estoy en lo cierto. Guardiola está aplicando, y en ocasiones mejorando, todo lo bueno de Cruyff. ¿Dónde está el pero? En que también ha empezado a calcar los mismos errores de autor. Después de Atenas, Cruyff se desprendió de sus cuatro grandes para traer a Escaig, Korneiev, Eskurza, Prosinecki, Hagi y más tarde a Kodro, además de subir al primer equipo a figuras como Sánchez Jara, su yerno Angoy, y su hijo Jordi. Quería una revolución y la tuvo: una revolución patética, fracasada, lamentable.

Casi quince años después, Guardiola desechó a Ronaldinho, Deco y también a Eto'o, al que no quería porque prefería a 'Manolito' Adebayor ─jugador sedoso, por cierto─. Eran tres de los más gigantes que han pasado por aquí. No vamos a descubrirlos ahora. Finalmente se fueron los dos brasileños, y al poco se comprobó que la decisión fue acertada. Aunque personalmente opino que nunca se sabrá qué hubiera pasado con ellos aquí. Quizá eran recuperables para la causa, o quizá no habríamos ganado nada. El caso es que sólo se quedó Eto'o. Y con él, con su espíritu animal, volvimos a ganarlo todo. Y yo vuelvo a preguntarme una y otra vez: ¿En qué cabeza cabe desprenderse de un nueve en su plenitud, que ha marcado 36 goles (120 en el cómputo total) y ha dado tres Ligas y dos Champions? Pues tan sólo en la de un genio algo trastocado, como lo fue Cruyff y como lo es Guardiola. ¿A quién se le ocurriría despreciar a un buen central de perfil defensivo, rápido, intenso y contundente ─Cáceres─, para fichar a un 'no defensa' del género tronco, todavía más lento que Márquez ─que ya es decir─? Pues primero se le ocurrió a Cruyff ─no tengo dudas sobre su influencia en las operaciones del trueque de nueves y del zaguero ucranio─. Y después, Guardiola le obedeció. No discuto el fichaje de Ibrahimović en ningún sentido; desde el primer momento entendí lo que se buscaba con el cíngaro. En cambio sí discuto que el señalado para saltar fuera el 'Negro' y no el gendarme francés, un punta reconvertido, cuatro años mayor, físicamente débil y pasado de vueltas.

Tener a Eto'o en el campo suponía siempre un plus, por físico, carácter ganador e instinto. Y además, en el tramo final demostró que también servía para entrar por banda. No habría delantera más feroz que Messi, 'Ibra' y Eto'o. El debate brillaría por su ausencia. Gente como Henry, a moldear banquillo o mejor al desguace. Gente como Pedro, de revulsivo y sacacorchos ─gran complemento de segundas partes y partidos menores─. Gente como Bojan, al Júpiter si pretende ser titular algún día. ¿Gente como Robinho? Esa delantera no daría lugar a un refuerzo invernal con pedigrí mediático. No lo veo claro, Sir. Salta a la vista que sin Eto'o la plantilla ha perdido tantos goles como voltios. Ni Henry, ni Robinho, ni siquiera Ribéry tienen esa presencia escénica de: 'Hola, soy Eto'o, he venido a buscar otra Copa de Europa'. El díscolo escandinavo es un jugador de bodega, un gran reserva del fútbol, sólo apto para gastrónomos de paladar exquisito. Pero ha venido como recambio, no como refuerzo. Ahí esta el matiz. Con Henry en el IMSERSO y Bojan en el recreo, es Pedro el que habita la banda, pero la tiene arrendada, no en propiedad. Si viene Robinho, bienvenido sea: el lado izquierdo del ataque tendrá nuevo inquilino. Pero no dejará de ser otro pespunte sobre la marcha.

El centro del campo no presenta mejores síntomas. Iniesta aún tardará en ser Iniesta; los africanos están llamados a otra guerra; Busquets ha perdido apresto durante el verano; y Xavi, la placa base, sostiene a duras penas el sistema. En defensa, más de lo mismo: pocos eslabones en la cadena, algunos de ellos débiles o muy débiles. A saber: Márquez, Maxwell y, sobre todo, Chygrynskyy. El mejicano ya está ajado por el tiempo aunque puede resurgir; el brasileño simplemente cubrirá el expediente; y el ucranio evoca a personajes que poco tienen que ver con la esfera de cuero: Jesucristo, Frankenstein o el hombre de las nieves entre otros. Del profeta posee la extrema benevolencia y el discurso. Poco después de fichar por el Barça declaró: "Este club es como una religión". Y de hecho predica con el ejemplo: es un central de lo más religioso, máxime con el balón en juego. Al personaje de Mary Shelley recuerdan sus movimientos mecánicos y al ralentí, como si fuera un sonámbulo de hojalata. Y en cuanto al hombre de las nieves, 'Dima' se asemeja en el pelaje y en ese aspecto desaliñado y abominable, pero no en el carácter. Antes al contrario. Chygrynskyy no muerde. No tiene fauces: sólo come hierba.

Por arte de birle y birloque, este verano se ha malgastado mucho a cambio de bien poco. Tanto como 100 millones en billetes usados, todos al agua en un maletín, por cambiar a un delantero 'súper' por otro que puede serlo, en condicional. 48+20 'quilos' se fueron por ahí. Otros 25 en 'Yo, robot'. 14 más en 'Romarinho' Keirrison. Y los cinco últimos en Maxwell, en este caso bien invertidos por relación calidad-precio.

Es ciertamente triste que con el equipo que había, más una inversión considerable, y después de haber criticado airadamente el desembolso de Florentino, tengamos que acudir a las rebajas de enero, unas rebajas que en términos económicos son en realidad una subida de precios. En fin, veremos qué ocurre cuando se abra el plazo. Hasta entonces no se sabrá qué hay de cierto al respecto de Robson de Souza.

Ya queda menos para el regreso de 'Papá' al Camp Nou. El sentido común se impondrá a los cuatro merluzos disidentes, y se llevará el abrazo absoluto que merece. Si bien el debate al respecto de los sueldos en el deporte sería interminable, lo que sí tengo claro es que tras hacer algo grande sí merecen la gloria y el homenaje del aficionado. No hay que olvidar que un futbolista 'solamente juega para ganar', y no según el volumen de la chequera. En el campo son todos iguales. No corren más los mejor pagados. En todo caso al contrario. El ejemplo está en Milán: fue bañarse en oro y éxito, y 'Ronie' dejó de correr.

Esa misma semana, 28/29-N, se jugará el gran clásico, una vez más el del siglo. No tengo pronóstico, pues son siempre partidos de triple en la quiniela. Pero otra cosa que tengo clara es que con Eto'o me sentiría más rápido, más fuerte, más seguro. Mucho más. El de la piel azul saldría a dejársela por nosotros, como hizo siempre, fiel a su cita con las grandes ocasiones.
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miércoles, 21 de octubre de 2009

Olor a óxido en Arístides Maillol

Por Cristian Naranjo

¿Es posible que un equipo, acumulando el 75% de posesión, lanzando once córners, rematando trece veces a puerta y generando al menos tres ocasiones francas de gol, pueda perder el partido en su propio estadio? Sí, es posible. Ha sucedido esta noche, en la calle Arístides Maillol. Qué gran invento esto del fútbol cuando se revela a las leyes de la lógica. El Rubin Kazan, un neófito en Europa, ha sido capaz de hipotecarle la competición al Barcelona de forma justa, limpia y sorprendente. Con apenas cuatro cáñamos, pocas veces un equipo había logrado tanto con tan poco en el Camp Nou, donde algo huele a óxido más que a gasolina. En mitad de un ambiente gélido y lánguido el conjunto ruso se sintió como en casa, demostrando tener aprendido el temario. Salió a replegarse sin renunciar al gol y lo encontró antes de empezar. Primer fallo garrafal del Barcelona y primer golpe a Valdés: incontestable, violento y directo a la sien. Hay quien dirá que fue un disparo fortuito, de pura casualidad. No fue así. Por desconocido que sea, Ryazantsev reventó la puerta con un obús inteligente, perfecto, fruto de un golpeo intencionado, plástico y soberbio. El 0-1 propició el escenario ideal para el Rubin, que se ganó en dos minutos el oxígeno de cuarenta y cinco. Al Barça no le quedó otra que jugar como menos le gusta: a contrapelo.

De los últimos encuentros azulgranas uno extrae que quizá sea hora de revisar el mito de las bandas cambiadas. Con noventa minutos por delante, los de Guardiola volvieron a atascarse como en Mónaco, Getafe, San Siro, Valencia y también en el Camp Nou frente a Sporting, Dinamo y, sobre todo, Almería. Digan lo que digan los resultados, por más que el Barça siga hablando mientras todos escuchan, lo cierto es que le vienen chirriando algunos mecanismos desde el inicio de curso. Da la sensación que cada rival, aprovechando apuntes en limpio del anterior, le complica un poco más la existencia. No hay nada más excitante que batir al campeón. Fue el caso del equipo de Berdiýew, que mejoró el ejercicio del resto porque se adelantó en el marcador, algo que nadie conseguía desde el Chelsea en Stamford Bridge. Debe Guardiola mirarse a la cara y comenzar a plantearse cosas, porque a este paso Pedro y Messi van a montar una factoría de embudos.

Tras el descanso hubo un atisbo de redención por parte de los culés, que encontraron por fin al gigante cíngaro bajo el tablero. Con una nueva acción de fuoriclasse ─sale a tres por partido─, Ibrahimović engrasó ligeramente la máquina, que comenzó a mejorar por inercia, así como por la fatiga y las dudas del Rubin. A lomos de Touré Yaya, el mejor esta noche por diferencia abrumadora, el Barça se desplegó tanto como pudo. Insistió en la basculación típica del balonmano, tratando de imprimirle velocidad al cuero, esperando el haz de luz, ese resquicio en la cueva, que no iba a llegar. Más bien al contrario. Rebasado el 70', en otra pérdida imperdonable, el 'Chori' Domínguez salió de la mazmorra y habilitó con precisión a Karadeniz, que iba en botas de siete leguas en comparación con Márquez. Sigue cayendo en barrena el mejicano, cuya mixtura con Piqué es temeraria en Europa debido al perfil de ambos. Ni siquiera Guardiola, siempre alerta como un controlador aéreo, podía prever que echaría en falta la electricidad de Puyol, imprescindible en los duelos definitivos. Porque si bien quedan tres partidos, el Barcelona se ha hipotecado sin saber cómo. Viendo la situación del grupo los tres serán de resultado incierto y a cara de perro. La Liga de Campeones no concede descuidos y los de Guardiola ya han tropezado. Ir a Kazan, recibir a un Inter necesitado, con Eto'o al mando, y acabar en la sombría Kiev es como tener el calendario lleno de cardos. Algo huele a óxido en el Camp Nou, cuyo equipo ha perdido duende, lo han abandonado las musas e incluso ese puntito de suerte que todo campeón necesita.
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miércoles, 23 de septiembre de 2009

'Ibra' y Messi ajustician mientras Xavi se exhibe

Por Cristian Naranjo

Ejercicio de demolición en el Sardinero por parte del Barcelona, un equipo totalmente empapado por los principios de su entrenador. Educado, elegante y perfumado, el once azulgrana sí alcanzó esta vez la excelencia demandada por Guardiola, a quien no le había convencido la goleada al Atlético. Con porcentajes de posesión insultantes, combinaciones rápidas en corto y naturalidad a la hora de acabar los ataques, el tricampeón le hizo pagar al Racing, más que los platos, la vajilla entera. El conjunto cántabro se pertrechó tan bien como pudo tras las socorridas líneas de cuatro, pero la suya no fue una resistencia armada. Los ensayos de Henry, Keita e Ibrahimović fueron relámpagos de anuncio, pues los truenos no tardarían en llegar. El once local retrasó el derribo 20 minutos, pero a partir de ahí se desangró hasta perder las constantes vitales.

Ibrahimović abrió en canal el partido con su cuarto gol en Liga, que le convierte en el ariete más productivo de la historia del Barça a estas alturas. Principal valedor de su fichaje, hasta la estadística le va de cara a Pep Guardiola. El delantero cíngaro ha destapado definitivamente la caja de Pandora, y de sus botas ya surgen piedras preciosas. Marcó el 1-0 subiendo a la azotea, remató al poste acto seguido y engendró la sentencia con la coz de Pegaso. Lejos quedan sus primeros minutos de azulgrana, cuando dejaba detalles tan lujosos como estériles. Ahora, a su alrededor todo son fuegos de artificio. Y es que además de mágicas, las acciones de Ibrahimović fueron cruciales para sellar la victoria. Unos metros por detrás, la ambición volvió a poseer a Messi, cuya superioridad sobre el resto de mortales es abrumadora. Su forma de aunar talento, aceleración y voracidad es devastadora para los rivales, incapaces de contener el maremoto. Tras un asombroso arranque de Liga, el techo de los 23 goles no se antoja insuperable para un futbolista ilimitado como el argentino.

Así las cosas, cada uno por su cuenta, Ibrahimović y Messi se erigieron como protagonistas del choque con todo merecimiento. Sin embargo, sucede que en el Barcelona juega un doctor honoris causa, un mediocentro que funciona con diésel y sin el cual no sería posible la hegemonía azulgrana. Gracias a Xavi, un encantador de serpientes en toda regla, el Barça se asegura una línea de conducta sobre el campo: posesión, combinación, compás, agilidad de transición y profundidad. Con el de Terrassa en la alineación, por más desacertada que esté, la 'Guardiola Mecánica' nunca jugará mal. Denominador común de equipos campeones como el club catalán y la selección española, Xavi es la Espasa-Calpe del deporte rey: es el fútbol en sí mismo.

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martes, 22 de septiembre de 2009

Pep Guardiola: del axioma al teorema

Por Cristian Naranjo

Al término del partido frente al Atlético, mientras los ecos del triunfo todavía retumbaban en las tripas del Camp Nou, el entrenador del Barcelona compareció en rueda de prensa con su habitual discurso relativizador. En mitad de un huracán de agasajos a Messi, se descolgó asegurando que su equipo no le convenció. Apenas si citó al astro argentino y sin embargo se deshizo en elogios hacia el sacrificio de Ibrahimović y Henry. En materia de alabanzas nadie conoce el arte del goteo como el entrenador azulgrana, cuyas declaraciones son las propias de un licenciado cum laude. Ducho a la hora de preservar el orden del gallinero, siempre en paralelo al ideario de Cruyff, Guardiola se conoce al dedillo el abecé de algunas ciencias sociales como la pedagogía o la psicología grupal. Obsesionado con mantener el equilibrio emocional, el técnico culé suele apostar por los elogios en los días grises y por sesgar la euforia tras las grandes victorias. Los medios no juegan con él. Él juega con los medios. Y en este caso el orden de factores sí altera el producto. La unanimidad entorno a las decisiones de Guardiola es la tónica general de las corrientes de opinión, de modo que sus ideas fuerza se retroalimentan.

La política del cuestionamiento continuo sólo puede surgir de una mente preclara. Para cualquier otro sería inconcebible mostrarse frío ante un resultado de 5-2, donde se ha exhibido la estrella del equipo. No es hipocresía: a Guardiola no le valen las goleadas si no son fruto del estilo propio. En concreto no le agradan los encuentros de ida y venida porque, según argumenta, la celeridad en ataque propicia un interlineado excesivo, que acarrea el rápido despliegue del rival. Por contra, prefiere dominar el tempo y masticar la jugada hasta que se genere el espacio. En su última aparición, previa al desplazamiento a Santander, el técnico perseveró en la misma idea: "El sábado creo que hicimos 7 u 8 disparos a puerta y nos llegaron 5 ó 6 veces con peligro. Fuimos eficaces, pero no tuvimos el control". Renegar abiertamente del acierto ofensivo no responde sino a profundas convicciones. Sólo así se explica un ejercicio de contradicción tan insólito, bajo el cual un empate a cero puede pesar más que un resultado abultado.

Lo cierto es que, tras analizar en profundidad las declaraciones de Guardiola, se extrae que al técnico le obsesiona rebatir la evidencia para evitar la ciclotimia. Lejos de reconocer la productividad del frente de ataque acusó al equipo de falta de precisión al decidir. En contraste, ensalzó la intensidad defensiva de todo el grupo la noche en que Chygrynskyy se desnortó en medio del páramo. Tampoco ha perdido la ocasión estos días de alabar a Abel Resino ─1 punto en tres jornadas─, Henry ─aún sin muescas en el revólver─ y Busquets ─deficiente inicio de temporada─ entre otros. Es el mecanismo de la compensación, basado en repartir el mérito con calculadora. Hay una frase del propio Pep Guardiola que condensa todo su libro de estilo, alcanzando la categoría de dogma: "El fútbol es un juego coral". Así piensa y así procede el preparador culé, auténtico artífice del estado de júbilo.

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jueves, 17 de septiembre de 2009

No todos los días son Iniesta

Una crónica de Cristian Naranjo

Ni vencedores ni vencidos. Indiscutibles tablas en San Siro. No todos los días son Iniesta. Como suele suceder cuando se espera mucho de algo, sea lo que sea, a la postre acaba defraudando. Inter y Barça empataron justamente en un partido donde se les fundieron los plomos en tres cuartos. Fue una grata sorpresa el planteamiento inicial de Mourinho, que no contradijo la naturaleza de sus jugadores. Finalmente apostó por Muntari en lugar de Stanković, y aún así el Inter le discutió el cuero al reputado campeón. Al menos durante el primer tiempo, los neroazzurri no despreciaron la posesión. Y a pesar de su desventaja en el porcentaje final ─37-63%─, los datos revelan que el Inter no mereció menos que el Barcelona. Inició más ataques ─112 por 103─, remató lo mismo a puerta ─3 veces─ y exigió más a Valdés ─12 intervenciones a 7─. Sólo los disparos desviados ─5-11─, así como la sensación de monopolio de la segunda parte ponen en duda la estadística global. El conjunto de Guardiola halló la continuidad tras el descanso, cuando el técnico corrigió los desajustes sobre la marcha. El esférico se puso entonces a la entera disposición del Barcelona. Xavi encabezó una revolución tan loable como estéril: sólo el Inter calibró a Valdés. De hecho el equipo culé no volvió a crear auténtico peligro desde el octavo minuto, momento en el que el choque deliraba. Es cuanto menos significativo. Por idéntica anomalía se vio fuera en Stamford Bridge, pasó serios apuros en Mónaco y volvió a tener problemas en Getafe. Anoche confirmó los peores augurios. Parafraseando a García Márquez, enfrentar al Barça ya no es crónica de una muerte anunciada. Por más que Guardiola se anticipe a las dificultades fichando a defensas que ataquen y delanteros que asistan, el único éxito que asegura es el de la campaña Som Un, de Nike.

Es evidente que el Barcelona ha perdido duende tras las vacaciones. Se lesionó Iniesta y el elegido para suplirle es Keita en lugar de Busquets. Se prescindió de Eto'o, mientras que Ibrahimović y Chygrynskyy fueron las principales incorporaciones. El central ha mostrado detalles de interés, pero no puede competir en Europa. El sueco tampoco ha tardado en enseñar la amplitud de su gran angular. Tiene la visión de un mediapunta y su fútbol abre nuevas compuertas en ataque. Pero también cierra otras, quizá las principales. Anoche tuvo la ocasión más franca del partido en el minuto 7. Amortiguó un balón magistralmente con el pecho, y en boca de gol lo mandó a la grada. Así es Ibrahimović, un futbolista de contrastes. Sea ansiedad o simple desacierto, la ineficacia del nueve titular es una lacra para cualquier equipo. Concretamente, con ese fallo se diluyó todo el picante del Barcelona, que gozó casi siempre de una superioridad ficticia. Eran los despliegues del Inter, puntuales y decididos, los que olían a plomo. Diego Milito fue una amenaza constante, y todas las arrancadas de Eto'o las hubiera firmado el caballo de Atila. Júlio César tuvo menos trabajo que Valdés, cuyo concurso fue crucial. El de Hospitalet, que ha desechado el rechace como recurso, sigue acreditando su categoría ante la ceguera de Del Bosque.

El punto conseguido tampoco hubiera sido posible sin Puyol, y especialmente sin Piqué. Los centrales catalanes se vaciaron para sujetar al dueto africano-argentino, constatando que la merma de nivel no pasa por su zona. No menos brillante estuvo la línea defensiva del Inter, comandada por Lucio y Chivu, dos zagueros infranqueables. Maicon y Alves apenas tuvieron pista libre, pero son dos machetes sobrenaturales. Espeso y falto de inspiración, el Barça se encomendó a una aventura individual. Empresa difícil para un once que vive del colectivo. Ibrahimović no volvió a desatarse de los centrales. Henry, motivado, no probó suficiente a Maicon. Le sustituyó Iniesta, que no tuvo tiempo de engrasar. De modo que Messi, el último de los carasucias ─así se conoce en Rosario a los futbolistas de potrero─, era el tercero en discordia. Libre de ataduras por detrás del punta cíngaro, el argentino arrancó una veintena de veces. La intensidad de Chivu y Lucio le dificultó la existencia tanto como su renuncia a ocupar la banda. El entendimiento con Ibrahimović aún tardará en consolidarse, y de momento se taponan a menudo. En conjunto, la sensación final que dejó el choque es que el Inter, pese a estar en plena reforma, ofreció lo mejor de sí. No regaló el balón en la primera parte y sí dio un paso atrás en la segunda, pero sin soltar nunca la guadaña. Por el contrario, el Barcelona estuvo lejos de su máximo nivel. El regreso de Iniesta y Márquez alimenta las opciones de Guardiola, que no obstante tiene muchos deberes en el frente de ataque.

El empate en San Siro es un saldo valioso para afrontar la fase de grupos, con lo que el equipo azulgrana continúa sin ningún borrón. El tricampeón crecerá necesariamente. Será candidato a todo, aunque su plantilla no desprende la fiabilidad deseada. En verano, el Barça vertió la gran ocasión de blindarse con algún otro jugador de peso. A la espera de Fàbregas, un delantero de banda como Arshavin y un pivote como Poulsen hubieran bastado. Beguiristain prefiere apostar por plebeyos como Henrique y Keirrison, mientras que Guardiola propició un negocio ruinoso a fin y efecto de desprenderse de Eto'o. El entrenador también priorizó el fichaje de un central pese a poder elegir entre Muniesa y Fontàs. Con todo, el Barcelona sigue siendo un equipo serio pero no invulnerable. Hay informaciones que dan respuesta a la obsesión por desterrar a Eto'o. Las publicaciones aseveran que la convivencia entre el camerunés y Henry era insostenible debido a su egocentrismo. Tanto es así que la pretensión de Guardiola era desprenderse de los dos. Sólo ante la dificultad de adquirir un extremo, el técnico aceptó al francés. A tenor de la información, es sangrante la permanencia de Henry, que jamás se acercó a su rendimiento en Londres, que pasa de la treintena y que no deja de ser un punta reconvertido, en detrimento de Eto'o: más joven, más fiable y más goleador. Analizado en global, el balance del mercado de verano es desalentador y peligroso. La plantilla es más corta y los fichajes están en cuarentena. No admite debate que el Barcelona ha desperdiciado la opción de alargar su hegemonía. El estado de las cosas ha cambiado. En este curso, cada compromiso será una dura prueba para una plantilla que no puede ir a más. Acaparar el cuero y triangular no será suficiente. Bien pronto se hará necesaria la máxima eficacia. Tanto en Liga como en Europa, no todos los días son Iniesta.
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miércoles, 16 de septiembre de 2009

Muñecas rusas en San Siro

Una previa de Cristian Naranjo

Los enfrentamientos de primer nivel no requieren excesiva presentación. Es el caso de un inmejorable pulso de campeones entre Inter de Milán y Barcelona, en el que todos los protagonistas implicados le son familiares al gran público. El choque de esta noche es lo más parecido a una muñeca rusa, en tanto que su interior alberga multitud de duelos individuales. El cara a cara que concita más expectación es sin duda el que medirá a los mejores nueves del continente, aunque ni por asomo será el único. Con el inesperado trueque Ibrahimović-Eto'o, Inter y Barça permutaron literalmente sus respectivas suertes. Es por eso que, generada en los medios, no extraña la premura por concluir quién sale vencedor y quién vencido del intercambio. Finalmente, periodistas y aficionados empatan en cuanto al ansia por recibir respuestas. Y sin embargo, lo que distingue a estos partidos es la total incertidumbre al respecto de su desenlace. Predecir el ganador de la hipotética escaramuza entre arietes es poco menos que imposible. Aún así se hace inevitable el augurio.

Caracterizado por la estridencia de su carácter, Ibrahimović regresa a un estadio que conoce bien. No es previsible que le afecte la presión. Tampoco a Eto'o. El delantero africano juega en casa y las citas de máxima exigencia no tienen secreto para él. A priori no hay apuesta más segura que los goles del camerunés. Sus números cantan. En Mallorca es poco menos que una leyenda merced a la histórica conquista de la Copa del Rey. Con el Barcelona logró cinco títulos mayores en sendos cursos, alcanzando cifras desorbitadas ─32 tantos de media─ siempre que no estuvo lesionado. De hecho, las dos temporadas de sequía azulgrana coincidieron con su mal estado. Los datos no acaban ahí. Disputó dos finales de la Liga de Campeones. Ganó ambas. Sólo sus goles lo hicieron posible. Más que estadística, es historia. Se trata del bagaje de un delantero demoledor. Es el currículo de Samuel Eto'o Fils, el portador del mazo más contundente de Europa. Por lo que se refiere a Ibrahimović, nada que objetar a su condición de Capocannoniere ni al resto de sus títulos personales y colectivos, donde destacan tres Scudettos consecutivos. Triunfar en la Lega Calcio entraña una dificultad añadida con respecto al resto de ligas europeas. Los planteamientos avaros, profundamente arraigados en Italia, complican la supervivencia de los atacantes más técnicos, mientras que privilegian a los arietes acorazados. De modo que los éxitos de Ibrahimović se explican por sí solos. Es un futbolista salvaje, al que sólo un club como el Barcelona podía darle el impulso que demandaba su clase. Es innegable el atractivo de un careo entre dos puntas tan opuestos y sin embargo tan calcados de temperamento.

Otra de confrontaciones con más contraste reside en los banquillos. Mourinho y Guardiola son viejos amigos. Allá por finales de los 90 compartieron vestuario. El portugués, tras ejercer de intérprete de Robson, se convirtió en entrenador en ciernes de la mano de Van Gaal. Guardiola todavía ejercía de capitán en su penúltima temporada de azulgrana. A buen seguro el técnico del Barça absorbió conocimientos de 'Mou' con la facilidad de una esponja. El camino inverso también alcanza la evidencia. Guardiola ha marcado tendencia al confirmar que es más probable ganar jugando bien. No son pocos los entrenadores que se han aplicado el concepto. Es explícito que uno de ellos es Mourinho, que no esconde su aspiración a cambiar de estilo. Sin ir más lejos esta noche va a reunir en el centro de la cancha a sus centrocampistas más finos: Motta, Stanković, Zanetti y Sneijder. No deja de ser significativo, más allá de que en esta ocasión el Inter asuma el papel de secundario. El equipo neroazzurro dispondrá dos líneas de cuatro por detrás del balón. El objetivo será neutralizar a Xavi justo cuando cruce el centro del rectángulo. A partir de ahí, la solución es un libro abierto: balones al pura sangre. El Barcelona también va a depender de las individualidades. Más que un partido de fútbol, esta noche dará lugar a una gala de estrellas. Messi está obligado a reventar la cintura de Chivu o Santon, y la cita exige la explosión de Ibrahimović. Con todo y con eso la clave del encuentro estará en la media. Si Xavi consigue abrir su cajón de sastre el equipo de Guardiola tendrá mucho ganado. Para finalizar, será delicioso cotejar a Lucio con Piqué y a Maicon con Alves. Lo más granado del fútbol mundial se da cita en San Siro.
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lunes, 14 de septiembre de 2009

Los capos no entienden de perdones

Un análisis de Cristian Naranjo

La etiquetada por algunos como 'Liga de las Galaxias', que ha desfasado literalmente a la de las estrellas por obra y gracia de Florentino, ya cuenta dos jornadas. Posiblemente insuficientes para adivinar el destino final de unos y otros; francamente concluyentes respecto a la identidad de los aspirantes al título. Esta vez las predicciones no admiten margen de error: los dos gigantes, otro año más, se postulan como únicos candidatos al cetro estatal. Real Madrid y Barcelona, en orden invertido, ya encabezan la tabla merced a trayectorias equivalentes pero no calcadas. El equipo capitalino abrió la Liga convirtiendo el Bernabéu en un campo de tiro, mientras que el vigente campeón controló su encuentro hasta resolverlo por vía aérea. La diferencia entre el ejercicio del Bernabéu y el del Camp Nou estribó básicamente en las formas. El Barcelona monopolizó el juego en términos de posesión, llegadas al área, disparos a puerta, córners y ocasiones de gol. Circunstancialmente sólo encontró respuestas a balón parado, pero siempre se mantuvo fiel a su idea. Por contra, el once de Pellegrini funcionó de forma discontinua, a dentelladas, sin presentar un patrón definido. Le concedió en todo momento oxígeno al Depor, que no cesó en el empeño por crear peligro. Tanto es así que el choque únicamente se decidió en un definitivo cara o cruz entre Valerón y Lass. En cualquier caso el Madrid venció por una cuestión de infantería y se agenció el mismo número de puntos que los facultados azulgranas. Estilos ambivalentes; resultados convergentes.

Para disputar el encuentro de ayer los dos visitaron la ciudad del enemigo. El Barça para enfrentarse al Getafe de Míchel y el Madrid para estrenar oficialmente el inmaculado estadio de Cornellà-El Prat. La resolución de ambos partidos quedó a medio camino entre lo similar y lo idéntico: los jugadores caros sentenciaron tras el perdón de los humildes. Para el conjunto de Míchel, Albín y Soldado olisquearon la miel en dos ocasiones bien ganadas. Moisés y David García corrieron la misma suerte en el Espanyol. Sucede que el tópico del cine negro es tan recurrente como veraz: la misericordia ante los capos se paga con la vida. Así de implacable va a transcurrir la Liga más hemisférica de la historia. Sujeto a los contratiempos que siempre conllevan las citas internacionales, Guardiola les confirió a Messi, Iniesta y Alves la categoría de soldados de tercera línea. A estas alturas son innegables las dotes de estratega del técnico azulgrana. Conocedor del potencial de su pacífica milicia, el de Santpedor escondió en un hoyo a sus hombres más valiosos, dando entrada a los más bisoños. De este modo evitó el sobreesfuerzo de sus figuras y les brindó a los jóvenes la ocasión de crecer en confianza sintiéndose importantes. Por tanto Pedro y Jeffren actuaron juntos de inicio, en una decisión arriesgada, cuestionable, y sin embargo abrumadoramente certera. Los canteranos de menor rango no percutieron las bandas, pero contribuyeron a madurar el partido con su limpio y ordenado juego de posición. Los números dicen que Guardiola cuenta con escasos efectivos, de modo que tiene que maximizar recursos y repartir protagonismos.

Chygrynskyy fue el otro beneficiado por el barbecho del técnico. El ucranio sigue siendo un desconocido para gran parte de los aficionados. El encuentro de ayer no es el indicado para valorar en panorámica sus condiciones, aunque la mayoría ya son de dominio público. Su perfil natural es el zurdo, y no obstante domina el desplazamiento en largo con ambos pies. Los cambios de orientación desde su posición al extremo opuesto están garantizados. Alcanza por ende el Barcelona un inicio de jugada todavía más depurado, necesario en situaciones de ahogo por la presión del rival. También gana Guardiola más simetría y finura en su esquema, en tanto que puede componer un once completamente sutil substituyendo a los menos dotados técnicamente ─Abidal y Puyol─. El orden simétrico viene dado por la condición de zurdos tanto de Chygrynskyy como de Keita, que en ese sentido también enriquecerán las variantes tácticas del equipo. Por último, el central del Este también permitirá a Guardiola hacer permutas de posición con los hombres más polivalentes. En conclusión, Chygrynskyy será un jugador de gran valor en un elevado porcentaje de partidos. Y en cambio su fichaje sigue ofreciendo dudas por su elevado coste en contraposición a la venta de Eto'o por 20 millones. La otra variante por desvelar es su capacidad de respuesta en fase defensiva. En la final de la Supercopa de Europa, un gran escenario para analizarle, estuvo siempre muy cobijado excepto en la jugada del gol, donde estuvo tan flojo como el resto de defensas. Apunta un cierto déficit de intensidad en relación con Puyol y Piqué. No obstante por alto va fenomenal, de tal modo que, cuanto menos, merece el beneficio de la duda. Guardiola es un avanzado a su tiempo, casi un visionario. Ha demandado personalmente a Chygrynskyy por activa y por pasiva. No hay mejor argumento para avalar su fichaje que la insistencia del timonel. Para el técnico será un reto personal convertirle en un defensor de referencia.

Por lo demás no merece la pena profundizar en el duelo. Sería abusivo, barroco e innecesario enfrascarse en un partido sin vuelta de hoja. El Barcelona se guardó el balón para sí ante el elegante Getafe de Míchel, que tuvo sus opciones de adelantarse en dos remates claros. No lo hizo y firmó su defunción cuando entró en escena la flor y nata del fútbol mundial. Con los guerrilleros silenciosos sobre el campo no hubo color. El cambio de ritmo que imprimieron Messi, Iniesta y Alves finiquitó el choque. Asimismo Kaka' hizo lo propio en el futuro fortín de Cornellà-El Prat, que acabó convertido en el Circo del Sol. El bucanero Granero emitió un código de barras que el brasileño leyó a la velocidad de Bolt. El resultado, más que un simple tabique, fue una casa adosada a las afueras. El 0-1 martilleó el ánimo de los pupilos de Pochettino, que habían merecido abrir el marcador previamente. No fue así, de forma que Kaka' abandonó las funciones de aparejador y prosiguió con su espectáculo circense en el papel de funambulita. No tardó en añadirse al festival un domador como Guti, a cuya morfología le sobra todo excepto su inmisericorde zurda. Ya marcó el curso anterior en campo blanquiazul y anoche repitió tras un pase con diamantes de Kaka', el jugador que realmente va a lavarle la cara a este Madrid. 0-2 y a sestear. Incluso Cristiano se incorporó a la fiesta ejerciendo como payaso para delirio del personal. Hizo el 0-3 al contraataque a servicio de Guti. Dos jornadas participando de forma testimonial, dos goles. El ex-futbolista 'Poli' Rincón, madridista recalcitrante, se soltó con el tanto del portugués: "¡Hostia, qué golazo, es que la pone ahí, la pone ahí!". En fin, para todo aquél que haya visto la jugada sobran las palabras ante semejante afirmación. Por lo visto en la capital le piden pocos réditos a una multinacional que ha costado más de 90 millones. El partido de Cornellà tampoco tuvo más enjundia ─gran palabra, hallazgo de Albert Valor, y salida de la firma de Alfredo Relaño, un analista magistral al que los colores le rebosan demasiado a menudo─.

Por presupuesto, por inversión, por espesor y calidad de plantilla, por desequilibrio, por tener un bloque consolidado, por registros goleadores y defensivos, por ser el actual tricampeón, por tener a los mejores del mundo… Y sobre todo por inercia. Éstos son los principales motivos por los cuales Barcelona o Madrid están condenados a llevarse el campeonato. El Atlético no puede llegar lejos en ninguna competición por plantilla, entrenador, secretario técnico, presidente y propietarios. No es un club. Es un burdel. El Sevilla acumula revólveres arriba, pero el resto del once y el banquillo no le alcanzan para superar el listón del curso anterior. Y finalmente, el único rival en ciernes con el que posiblemente podrán pugnar es el Valencia, que acumula 6 puntos con marcadores abultados. Emery ha armado un buen bloque que va camino de consolidarse, con un Banega demostrando quién es, una defensa bien apuntalada con Dealbert y Saltor y una vanguardia salvaje, las abejas, como denomina Pedro Morata al cuarteto formado por Silva, Villa, Mata y Pablo Hernández. Un once francamente bueno a la par que atractivo para el espectador. Emery no dispone de un gran fondo de armario, pero tiene la rebeldía de Joaquin y a Vicente en la recámara, al que sería vital recuperar. Sería sano para la Liga y sus aficionados que un club grande como el Valencia se uniera a la pelea cuando nadie lo esperase.

El resto de ligas de primer nivel futbolístico también han reanudado el trajín. En Inglaterra, el Chelsea se está mostrando intratable y suma 15 puntos de 15 posibles pese a no haber renovado el plantel. Sin embargo son United, City y Tottenham, con 12 puntos, los que ponen el juego. Mark Hughes ha conseguido ensamblar en tiempo récord los relucientes fichajes, en especial a Adebayor, una experiencia para los sentidos, al que pretendió Guardiola de forma decidida. Si Robinho regresa motivado de la lesión, el City acumulará más veneno. El Tottenham de Harry Redknapp es sin duda el equipo más simpático de la Premier, porque apuesta por un fútbol vertical, veloz y atractivo. Lennon, Defoe, Robbie Keane y Luka Modrić, sustentados por jugadores todoterreno como Huddlestone, Jenas o Palacios están haciendo las delicias de los aficionados más selectos. Por su parte el vigente campeón, el United, ha perdido purpurina con la marcha de Cristiano pero se ha petrificado como un bloque más unido y uniforme, donde Valencia y Owen están funcionando y en el que el líder es por fin un entregado a la causa como Rooney. Del Arsenal de Wenger poco que decir. Jugadores potencialmente muy buenos pero inconstantes para una liga tan competitiva. Y Benítez a lo suyo, arrastrando al Liverpool por territorio inglés, con eminencias como Kyrgiakos y Voronin. Mala señal que la estrella sea Benayoun ─buen futbolista, pero no para liderar a un grande─.

En la Bundesliga, el Bayern recupera la confianza con una goleada en Dortmund ─1-5─. Gol de falta de Ribéry incluido y celebrado a lo grande con Van Gaal. Mucha belleza junta. Ahora el galo dice que quiere renovar con el Bayern. Quien lo entienda, que lo compre. Y en el Calcio, dardos envenenados hacia Guardiola. Gol de puro ariete y liderato para la Juve de Martín Cáceres, un nuevo Puyol en potencia. Era necesario que alguien pusiera en evidencia a Guardiola por una vez. A nadie escapa que hoy por hoy es el entrenador por antonomasia, pero no son de recibo las felaciones públicas ─denominación de origen José María García─ que recibe por parte de la prensa catalana. Tanto es así que Eto'o ha prendido la mecha de la Liga de Campeones con un gol sublime que también sirve para rebatirle. Gol de genio con acuse de recibo hacia el Camp Nou. Llega la liga entre las ligas, la Champions. Y llega el primer combate de altura: Inter-Barça, con enormes cuentas pendientes. Vuelve Ibrahimović a San Siro y lo hace desafiante. Vuelve Eto'o, pero juega en el adversario. Duelo de centrales privilegiados: Lucio-Piqué. Desafío en ambas porterías: Julio César-Valdés. Electricidad entre los dos mejores laterales del planeta: Maicon-Alves. Contraste de caracteres en los banquillos: Mourinho-Guardiola. Y, por supuesto, choque de caballerías: Eto'o-Ibrahimović. La Liga de Campeones es la mejor plataforma para dictar sentencia. Que nadie olvide quién aparece en el momento justo de los partidos decisivos. Si alguien tiene que retratar a Guardiola, que lo haga Eto'o, el capo por excelencia.
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martes, 1 de septiembre de 2009

El debe y el haber del nuevo Barça

Un análisis de Cristian Naranjo

Volvió la Liga y volvió el campeón. Trámite saldado ante el Sporting. Suma y sigue el Barça en su asombroso duelo al Sol. Hasta ahora ningún equipo había ganado en el campo cinco entorchados de una tacada. Al menos que se sepa. Ha perdido el Barcelona un argumento poderoso como Eto'o, pero mantiene intactas las constantes vitales; esas señas de identidad que le han aupado a la cima: talento, conjunción y sobre todo trabajo. Mucho trabajo. El equipo engendrado por Guardiola tiene más estética que épica, pero en Mónaco, ante el pegajoso Shakhtar de Lucescu, volvió a dejar claro que está preparado para cualquier epopeya. El eterno rival se ha reconstruido de arriba a abajo, mientras que Beguiristain sólo ha alcanzado un fichaje de peso. Además Ibrahimović no es un refuerzo, sino un recambio. A falta de presupuesto, Guardiola ha priorizado apuntalar la defensa con una incógnita de la Europa profunda. Una decisión arriesgada, al más puro estilo Cruyff. Con todo y con eso este Barça sigue transmitiendo confianza. Posee algunos jugadores superlativos, que rozan la perfección partido tras partido. Mención especial merece Touré, un coloso que domina todas las facetas del juego. Es un privilegiado física, técnica y tácticamente, lo cual equivale a ser el futbolista integral. Él solo abarca latifundios, y su polivalencia es oxígeno para Guardiola, que no dudó en situarle de central en los partidos definitivos de la pasada temporada. A saber: Londres, Valencia y Roma. La decisión demostró no ser un experimento, sino un recurso de garantías. Aparentemente lento, el africano exhibió una poderosa zancada y una inteligencia admirable. Touré no sólo respondió a la necesidad del entrenador, sino que rindió al nivel de los mejores centrales del mercado. Nadie hubiera adivinado su posición natural a juzgar por aquellos tres partidos. Y la versatilidad del marfileño no acaba ahí. Guardiola también lo ha probado de mediocampo en adelante, con la intención de explotar la llegada y el trallazo de que dispone.

Gerard Piqué es otro de los superdotados del Barça. No ofrece dudas la jerarquía del canterano, consolidado como un mariscal en el eje defensivo. Es evidente que, por fortaleza y manejo del cuero, podría aspirar al mediocentro si así lo requiere el equipo. Futbolistas tan completos son un tesoro para los entrenadores. Con Touré y Piqué, Guardiola dispone de utensilios dos en uno, lo cual compensa algunas carencias de la plantilla. En ataque es Iniesta el que se multiplica. El manchego es junto a Xavi la lúcida cabeza pensante del Barcelona. Su talento le permite funcionar en cualquier parcela, ya sea cocinando el juego o amortizando la banda izquierda. Y donde no lleguen los doctorados llegarán los hambrientos aspirantes. De hecho ha sido Pedro, un emergente canterano, el que literalmente ha solucionado las dos supercopas. El juego espumoso y dinámico del canario amenaza con romper en una de las sensaciones de la temporada. El gran protagonismo de la cantera será insólito, sorprendente y fascinante. Los revulsivos del equipo para las segundas partes acostumbrarán a ser Pedro, Bojan y Busquets. Las soluciones de urgencia, Muniesa, Fontàs, Dos Santos y compañía. La fórmula que diseñó Cruyff, basada en la proporción de ocho canteranos por tres extranjeros en cada once, es hoy una realidad.

La efervescencia de la fábrica azulgrana es una red de seguridad, pero es natural la congoja del aficionado culé ante el despliegue de Florentino, en contraste con los cuestionables movimientos de Beguiristain y Guardiola. La puñalada a Eto'o ha sido una ruina económica, además de una incalculable pérdida deportiva. Los sospechosos fichajes de Henrique y Keirrison huelen a perro muerto. Unos 24 millones al limbo por dos futbolistas mediocres, cuyo disfraz de promesas se ha tragado Txiqui. Por no hablar de Cáceres y Hleb. Otros 30 millones desperdiciados en dos nombres que sí eran contrastados. Sorprende que Guardiola, que fue quien los solicitó, no responda ante el derroche. De momento el técnico no interviene en la parcela económica. Todo llegará. Que tome nota el candidato que pretenda abordar la presidencia. Guardiola está destinado a convertirse en mánager de forma natural, con plenos poderes deportivos y financieros. Como Wenger, Ferguson o Benítez. Y como el propio Cruyff. El mejor fichaje de la historia del Barcelona sería el contrato vitalicio para Pep Guardiola. Por capacidad y compromiso es el único candidato posible. Su arenga al grupo, ante la inminente prórroga frente al Shakhtar, no admite descripción verbal. Es una prueba de que el club debe estar en manos de un barcelonista de cuna, y el de Santpedor es sangre de la sangre del Barcelona.

Sea como fuere, el ser humano no puede vivir de desgracias pasadas, ni tampoco de esperanzas futuras. Es una ley natural. Como canta Julieta, el presente es lo único que hay. Y el presente cuenta que el Barcelona se ha dejado 100 millones de euros a cambio de meros sustitutos. La inversión exigía sufragar la llegada de Ribéry, Fàbregas o Mascherano. No ha sido así. Y finalmente la plantilla ha quedado innegablemente corta. Ibrahimović, el fichaje estrella, acusará la presión de todas las miradas. Sabe que está obligado a eclosionar desde ya, o la sombra de Eto'o se irá ensanchando. A nadie escapa que el sueco está repleto de quilates, con lo que su incorporación ha de interpretarse como una inversión. El otro refuerzo válido es Chygrynskyy, el deseado. El central es algo más que el amor de verano de Guardiola. Le ha llegado al corazón. Tanto se ha enamorado que ha pedido al ucranio por activa y por pasiva, y no le ha importado estrujar las cuentas. Deportivamente Chygrynskyy es una duda por despejar. Dice Pep que tiene el nivel exigido desplazando el balón. La final de la Supercopa no arrojó demasiada luz sobre sus condiciones. Tuvo a seis hombres dándole cobijo, y apenas intervino en el juego. Se sabe que es de tallo largo, zurdo y que parece Jesucristo. Domina los espacios, pero el gol de Pedro le dejó en mal lugar. Se comprobó que no destaca por ser un defensa intenso. Y reflexionando un poco se concluye, sin margen de error, que no será posible que mueva el cuero como Márquez o Piqué. Dice Pitxi Alonso que es mejor jugador que defensa. Reveladora definición. Sin duda estamos ante un central considerablemente fino y presumiblemente blando. Pronto se conocerá en qué queda, tras pasar por el tamiz de Guardiola.

Esta noche no ha actuado Chygrynskyy, ni Touré, ni tampoco Iniesta. Y con Messi en Buenos Aires, el equipo volvió a recaer sobre los jóvenes opositores. La alineación, francamente desangelada, no modificó el nuevo esquema de Guardiola. Alves y Maxwell habitaron en campo contrario, mientras que Piqué hizo de aguador junto a Busquets. Arriba, Bojan y Pedro fueron los cachorros de papá Ibrahimović. Las rotaciones supusieron apuros poco habituales en un equipo tan curtido. La respuesta a tanto revuelo fue deficiente también gracias a Preciado, que ha armado un equipo serio. La presión en media cancha incordió y mucho al Barça, cuyo riego sanguíneo se resintió. Por extensión, la chispa escaseó en ataque. Ibrahimović estaba bien sujetado por Gregory, y Pedro no hizo acto de presencia. De modo que fue Bojan el portador de todo el peligro. El canterano protagonizó las mejores tentativas de un once mermado, al que le costó encontrar la ganzúa del partido. A pesar de todo el once de Guardiola acaparó la posesión, las llegadas y los tiros a puerta, pero la noticia fue que no pasara el rodillo.

Como premio a tantas expediciones al ataque, el Barcelona halló un yacimiento de córners que solucionaron el atasco. Keita, una de las debilidades de Guardiola, resolvió el partido con sus patas de flamenco. El malí es una rara avis, sólo comparable a algunos pocos como Kanouté. De mirada ausente y constitución enclenque, es un jugador que constata el engaño al que induce la apariencia. Tácticamente es un centrocampista de gran valor. Siempre acude a cubrir cualquier boquete, y se ofrece constantemente al compañero. Sucede que al tener de socios a Xavi e Iniesta, queda retratado en cuanto a velocidad de movimiento. Y sí es cierto que funciona con un ritmo cansino. En Londres o Mónaco supuso un problema porque ralentizó la circulación. Sin embargo lo compensa con una buena zurda, llegada y gol. Capacidades nada desdeñables. Su fichaje no fue discutido por proceder de Sevilla, pero pocos conocían su idiosincrasia. Una temporada después, Keita ha certificado ser válido en un equipo ganador. La religión musulmana mantiene equilibrados a este tipo de jugadores. Les dota de cierta frialdad. Pero se ha comprobado que no les merma en la parcela competitiva. Guardiola tiene un sacacorchos. Sin ir más lejos, esta noche el Barcelona sólo ha encontrado alivio en los zancos de Keita, que ha tocado techo en cada salto. Dos de ellos han acabado en gol y el tercero en la madera. Ha sido el mejor por detrás de Bojan, cuyo concurso fue vital. Se hace mayor el de Linyola, que mariposeó por el área hasta lograr el 1-0. El encuentro prácticamente se cerró ahí, pero el campeón fue de menos a más.

El 2-0 aseguró los tres puntos, y en la segunda parte sí se gustó el Barcelona. Ibrahimović jugó los 90 minutos pese a su discutible estado de forma. Trufó la actuación con gestos que definen su estilo. De momento se desplaza como un elefante sin trompa. Aún le falta contundencia, en parte porque en su manual prima la estética. Hoy ha firmado el 3-0 con el remate propio de un '9' puro. Pero que nadie cuente con las cifras de Eto'o. Ibrahimović es otra cosa. Es una bestia distinta, a la que Guardiola debe domesticar a marchas forzosas. Dice Paco González que el técnico de Santpedor ha querido poner solución a un problema que aún no existe. No parece mal encaminado. Es un entrenador que ha marcado tendencia a todos los niveles. Y paralelamente es un tipo muy peculiar, de ideas tan claras como fijas. Sobre todo obsesivo e intervencionista. Más que sesera, Guardiola ha demostrado tener un vademécum. Tira de él a menudo. Casi siempre con éxito. Ocurre que, cuando falla, lo hace con estrépito. De momento el Madrid de Pellegrini es una filatelia repleta de sellos caros. Sí. Correcto. Pero cualquier anomalía en el plan de rodaje sería mortal para el Barcelona. El tiempo apremia, y no está permitido fallar en Can Barça: de las botas de Kaka' sólo puede surgir arte. Arte renacentista.

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