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jueves, 22 de marzo de 2012

Reflexiones desde el fondo del alma

Por Albert Valor


Es curioso. Es curioso haber visto por fin a tu Granada jugar en el Camp Nou. Es curioso haber esperado toda mi infancia y parte de mi juventud para ver ese estampado a rayas horizontales y rojiblancas en la elite. Es curioso que fuese sólo cuatro días después de haberte dado el último beso.

Es curioso que también el martes nos tocara guardar silencio por Estanislao Basora. Tenía un año menos que tú. Y sólo murió dos días después, el bueno de Basora. Ese extremo al que tú viste jugar junto a César. César. Qué decir de César. Recuerdo todo lo que me contabas de él. Que metía goles desde todos los sitios. De todas las maneras. Hasta con el culo. Recuerdo también cuando me explicabas aquel año en que, ya fichado por el Barça, jugó un año en el Granada que compaginó con su servicio militar. A fin de cuentas, fue uno de esos jugadores cuya impronta pasa de abuelos a nietos. Hasta el martes, el máximo goleador de la historia culé. Hasta el martes porque un diablillo del que tú ya casi no pudiste disfrutar le superó. Algunos dicen que será el mejor de todos los tiempos. Valdano, en cambio, le ha comparado ya con Superman. Dice que cuando se va a casa es Clark Kent, y sólo es en el campo cuando se pone la capa y hace de superhéroe. Lo seguro es que, como tú hiciste con El Pelucas, yo hablaré de Messi a los hijos de mis hijos.

Para cerrar el círculo, otra curiosidad. Y es que hasta el marcador fue de tu época. Un bizarro y abultado 5-3 que bien podrían haber registrado en Les Corts. Nada que ver con el fútbol encorsetado de hoy día.

En un solo partido, se agolparon sentimientos acumulados durante toda la semana. Se revivieron tus recuerdos de mediados de siglo. Y, por supuesto, rememoré la deliciosa infancia que me regalaste. Y lo más curioso de todo es que, tras meses de letargo, todo esto me despertara las ganas de regresar a este blog. Descansa en paz, yayo.

PD: Tú mismo lo dirías, con esa mezcla tan tuya de seny catalán y encanto andaluz. Que sí, que vale. Que hemos recortado cuatro puntos en cuatro días. Pero ni antes era una hecatombe ni ahora vamos a ganar el triplete. Calma.


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jueves, 29 de abril de 2010

El campeón se desentiende del ataque

Por Cristian Naranjo

Cantaban los Héroes que todo arde si se aplica la chispa adecuada. Y el Barça dispuso de 90 minutos de pólvora ante un equipo encantado de exponerse al fuego. Pero nadie prendió la mecha. No hubiera ocurrido ni jugando hasta el alba. Pues la chispa estaba en el bando contrario, recorriendo las venas sacrificadas de Samuel Eto'o, al que ya ni por actuar de lateral izquierdo se le caen las alhajas. Algo tendrá el camerunés, que embruja cada vestuario por el que pasa. Será el perfume del ganador. Será Esencia de Loewe. En verano no hubo nadie en el entorno azulgrana que cuestionara su venta. Desde esta noche, y formando parte de una plantilla de corte bajo, aspira al cortejo de su tercera Copa de Europa. Ahí es nada. Muy a su pesar no jugará de azulgrana, ni envuelto en la seda de Xavi y compañía. Lo hará rodeado de veteranos y algún que otro descartado, como es el caso de Sneijder. Ambos han encontrado regalo a su propia fe.

El ejercicio de impotencia del Barça es el que explica el reconocimiento al Inter de Mourinho. No hay nada que reprocharle al finalista, pues en todo momento ha sido el fiel reflejo de su entrenador: malo, mezquino, obsceno, grosero. Era previsible que el balón quemara en pies neroazzurri. No lo era tanto que al vigente campeón le pesara la bola. Sobró ansiedad en la mente. Faltó frescura en las piernas. Ni siquiera gozando una hora de superioridad encontró el Barça respuesta al oficio de Zanetti y su tropa. Sin inspiración ni desequilibrio, diluidos Xavi y Messi, sólo Piqué tuvo corazón para seguir creyendo. Por entonces ya era tarde. Malos y reiterados síntomas para el ataque de Guardiola, a quien Ibrahimović sigue respondiendo con partidos tan fantasmales que invitan a Piqué a escalar en solitario el Annapurna.

A estas alturas de curso, y tras quedar fuera de Europa con justicia, se confirma que a este Barça le falta oxígeno. Faltaron fichajes en verano, y los que se hicieron no mejoraron el equipo. Antes al contrario. Se constata que la delantera carece de fuego. Carece de chispa. El mismo Guardiola se la sacó de encima, argumentando en palabras vacías. Esta noche, menos de un año después, el destino le ha devuelto la jugada, recolocando a cada cual en su sitio. Y es que, digan lo que digan, Samuel Eto'o es cosa fina. Etiqueta negra. Esencia de Loewe.

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domingo, 18 de abril de 2010

Pasión y cólera

Por Albert Valor

Tarde de derbi en Cornellà-El Prat. El sábado se presentaba movidito desde tres horas antes del encuentro. Los cánticos de la hinchada perica resonaban con fuerza en los aledaños. A medida que se aproximaban las 20:00 horas, los decibelios se elevaban. El Barça tuvo lo que esperaba. No fue un ambiente hostil. Fue en infierno con pelaje de estadio de balompié. El nuevo coliseo del RCDE rugió y hasta tuvo pulso por momentos. Dicen que la Bombonera late. Que vengan a ver si no lo hace también la nueva casa de los espanyolistas.

No fue una caldera. Fue mucho más. Fue, simple y llanamente, la cacerola donde Lucifer cocina sus brebajes. La olla donde los caníbales de las películas cocinan a sus víctimas. Queda claro entonces que al Espanyol lo llevó en volandas su gente. Una mezcla a partes iguales de pasión y cólera. De pasión puramente espanyolista. De cólera netamente antibarcelonista. Negarlo sería evadir un axioma. Decíamos que al Espanyol lo llevó en volandas su gente. También el planteamiento de Pochettino. La presión asfixiante realizada por cada uno de los integrantes del once periquito, desde Osvaldo hasta Kameni, le impidió al Barcelona ser él mismo. Mención especial en esta parada para el propio Osvaldo, para Raúl Baena y para José Callejón. El andaluz no sólo ayudó a Dídac Vilà a frenar a Dani Alves. También le creó problemas punzando por el costado, además de provocar la expulsión del lateral brasileño justo cuando el Barça empezaba a salir de la cueva. Habrá dormido a gusto esta noche el centrocampista.

Ahora, tras neutralizar al referente actual del fútbol mundial, el club que preside Sánchez Llibre debería preguntarse si sale a cuenta este orgasmo una vez al año a cambio de dejarse perder tantos puntos contra rivales de poca enjundia. Si el Espanyol se define algún día, será candidato a mucho más año sí año también. El que sí eligió hace ya tiempo su sino es Gerard Piqué. Él se decantó por ser profeta en su hogar y objeto de vilipendio en casa del enemigo. Para bien o para mal, el ‘3’ del Barça y de la Roja nunca se esconde. Y siempre está concentrado en el juego. Un valladar. El otro referente culé de la noche, Satánico Messi, apenas pudo lucir su repertorio excepto en dos chispazos y fue esta vez un pobre diablo. Del partido en sí nos queda todo eso y, una vez más, la intervención decisiva de Víctor Valdés.

Parecía existir una teoría para mutilar el juego del Barça, pero nadie conseguía ponerla en práctica. Quien sabe si el plan de Pochettino acabe creando escuela. Aunque tampoco hay duda en que Guardiola seguirá buscando una pócima para salir airoso de futuros enfrentamientos en el área metropolitana.

Cuando Undiano señaló el fin, rugieron 40.000 gargantas. De rabia. De pasión. De cólera. También de alegría. Muchos pensarán que no hay nada que celebrar en un empate a cero contra un equipo con diez desde el minuto 60. Pero realmente sí lo hay. Son la bestia negra del mejor equipo del mundo en el último año y medio. Son la piedra en el camino del mejor Barça de todos los tiempos.

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martes, 13 de abril de 2010

You'll never be alone

Por Albert Valor


Dublín, capital de Irlanda. Icono de la independencia conseguida años atrás por el pueblo irish y ciudad cosmopolita. Allí, la belleza femenina se construye a través de la mirada. El segundo paso es la turgencia. El tercero, el maquillaje, estudiosamente barroco. El recreo preferido se basa en la ingestión descontrolada de cerveza. La medida más popular es la pinta. Principalmente rellena de cerveza negra, con Guiness como la estrella de la función. Pero lo más curioso de todo, y en contra de las previsiones iniciales, es que puede ser el lugar perfecto para vivir un Real Madrid-Barça.

La cita aparecía como la excusa perfecta para ver el partido con un amigo el día de su cumpleaños. Pero pronto nos dimos cuenta de que sería mucho más que eso. A eso de las 19:00 –en Irlanda es una hora menos, con lo cual sólo quedaban dos horas para el partido– llegamos al templo. Lugar situado en O'Conell Street y conocido popularmente como O'Conelletes. Toda una declaración de intenciones por parte de esa especie de peña blaugrana en la Isla Esmeralda.

Lo dicho. Faltaban dos horas para el duelo pero ya asomaban camisetas, banderas y bufandas culés por todas partes. Del Madrid también, pero a cuentagotas. Nos entreteníamos mientras viendo el final de un Bayer Leverkusen–Bayern de Munich que finalizó 1–1 y el inicio del un Fiorentina–Inter en que Keirrison abría el marcador. Y por supuesto, la cerveza apareció también como el perfecto pasatiempo. Las pintas llegaban rebosantes a las mesas y se consumían en minutos. Menguaba la espera y crecía el nivel de cocción. De nuestras cabezas y de nuestros corazones.

Y con poco más de media hora por delante, empezaron los cánticos. El 95% de ellos fueron pro barcelonistas. Y cuando una ráfaga de calma les permitía tal osadía, los vikingos entonaban alguna canción. Lo que también se conoce, es que las gargantas ya no callaron hasta el borde de la medianoche. Si no había 150 azulgranas en aquel pub, no había ninguno. Madridistas, bastantes menos. Pero no por ello dejará de tenerse en cuenta su presencia.

Hablando con la gente, nos dimos cuenta de que allí, pocos turistas había. Prácticamente todos estaban viviendo en Dublín. Gente de Ripollet, Barcelona, Valencia, Murcia, Ciudad Real, Santander, Jaén, Cádiz… incluso de Puerto Rico. La madridista de la foto –amiga, por cierto– podría dar fe de ello. En definitiva, personas que han encontrado cobijo en otra latitud. Bien empezando otra vida, bien labrándose un futuro más prometedor, bien tomándose un paréntesis para, por ejemplo, aprender inglés. Con cada aficionado en su puesto, adivinamos alguna presencia ajena a la dualidad del Clásico. Presencia que refrenda la abnegación de algunas hinchadas. En semifinales de la FA Cup, el Chelsea le había endosado una sangrante derrota al Aston Villa. 3-0 fue el resultado del partido disputado en Wembley. Pero eso no fue óbice para que los más osados de los villanos desconectaran y se dispusieran a observar que los españoles también son capaces de animar de principio a fin. Y sobre todo que, para evitar la sequedad de garganta, también utilizan el trago.

Del partido, poco puede decirse que no se sepa ya. Fue la segunda parte de algo ya vivido. Segunda parte de un allanamiento de morada. Segundo capítulo de un cuento para unos. Segundo fascículo de una pesadilla para otros. Además, en el propio hogar. Fue también la confirmación de Xavi y Messi como referentes de esta era y de las venideras. Y la consolidación de Pedro, que mostró, una vez más, su aptitud para partidos de alta alcurnia. Se confirmó también que el Santiago Bernabéu es el terreno preferido por la tropa barcelonista para liberar todo su repertorio. Y por supuesto, se confirmó que Florentino deberá gastar más este verano. Pero el partido nos expuso otra vez la realidad de ambos. Todo el mundo sabe ya la verdad. Por mucho que los madridistas se hinchen de valor y asalten el título en las siete jornadas que quedan, el mejor equipo de esta Liga ya se conoce desde el sábado.

Entre pinta y pinta, entre cada golpe a la garganta, un pensamiento sugería otra percepción. Si todo eso sucedía en Dublín, podía estar pasando también en París, Londres o Berlín. Y por qué no, en Miami, Buenos Aires o hasta en Tokio o Melbourne. Barça, you’ll never be alone. Tú tampoco, Real. Y que así sea hasta el fin de los días.

PD: Tampoco usted, don Andrés, estará nunca solo. El barcelonismo siempre le esperará. El tiempo que haga falta. No lo olvide. Tampoco nosotros nos olvidaremos de usted. *************************************************************

sábado, 10 de abril de 2010

La Liga más bipolar se decide en Chamartín

Un análisis de Cristian Naranjo

El fútbol inventó partidos como éste para echar por tierra cualquier tipo de pronóstico. Vaticinar lo que puede ocurrir es poco menos que un engaño al pueblo; es como enfrentar a los mejores de cada clase en el patio del instituto, y tratar de adivinar el resultado. No tendría sentido. Cuando reina la incertidumbre, el espectáculo se convierte en el único favorito.

Llega el Barça al clásico en curva exponencial, con todos sus efectivos útiles al rojo, y un Messi que echa chispas; que quema; que abrasa. El preciosismo ha dado paso al empirismo que practica el argentino. No hay nada gratuito en sus botas, convencido como está de cerrar los partidos por derribo. Messi está hecho de material conductor. Conduce la alta tensión.

Sería un error, no obstante, limitarse al análisis individual. Las estadísticas dicen que Messi lleva marcados 40 goles ─¡siendo mediapunta!─ esta temporada. De todos ellos, sólo uno con Argentina. Dice Relaño que conoce un modo, el único, para pararle: ponerle a Maradona de entrenador. Los números hablan de cuán importante es tener a la estrella rodeada de secundarios de altura. Xavi, Busquets, Keyta, Iniesta, Pedro, Alves... Prácticamente todos internacionales, jugadores de postín, y sin embargo comprometidos como soldados rasos. Todos trabajan por igual en la presión, siempre constante y agresiva. Es el modo de que el balón le llegue deprisa y a menudo al demonio rosarino. La 'vieja' es la clave. Quien la haga suya, se llevará el partido y la Liga. Es casi imposible meterle mano al Barça cuando acapara la posesión. Porque defiende al mismo tiempo que ataca. En la ida, el Madrid consiguió decomisarle por momentos el cuero. Y los de Guardiola sangraron. ¿Quién le echará el guante, pues, al esférico? Quién sabe... Pero claven su mirada en el dorsal '6' azulgrana. Dicen que juega bastante bien.

Por su parte, el Madrid se explica como un libro abierto. Pellegrini apuntalará la defensa con Arbeloa en el lateral zurdo, acompañando a Garay, Albiol y Ramos, que será el encargado de saltar a por Messi cuando éste gane posición de tres cuartos. El sistema se basará en continuas ayudas e intensidad máxima; una pequeña pérdida de atención puede ser fatal en este tipo de partidos. En cambio, si la defensa funciona, el equipo blanco crecerá en confianza y se verá capaz de poner cerco a la meta contraria. Xabi Alonso, Gago, Van der Vaart y Marcelo parten como teóricos titulares en la media, dibujando un 4-4-2 muy flexible en las alas.

Granero es la imagen de la inconstancia, Lass ha desaparecido de las formaciones por indisciplina, y la lámpara de Guti no da para 90 minutos. Increíble pero cierto: Van der Vaart y Gago, desahuciados hace unos meses, titulares sin discusión en el encuentro del año. Paradojas del fútbol. El holandés será el encargado, junto con Marcelo, de inyectarle dinamismo al juego. Ambos están dotados para el pase, y no les asaltan dudas al mirar a puerta. Serán el complemento atacante a los portentos de la primera línea.

Siempre con el gol en el entrecejo, Cristiano e Higuaín pueden desatar el huracán en cualquier momento. Un desmarque a traición, un crudo proyectil, un remate heterodoxo o académico… Con espacios y cuota de balón, el portugués y el argentino pueden derruir cualquier estructura. Esta noche serán el equivalente a Messi. De salida, ellos ya son dos. Veremos si el '10' del Barça consigue invocar de nuevo a Satanás. Se hace difícil pensar en un buen resultado para los azulgrana sin la magia negra del número uno.
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miércoles, 7 de abril de 2010

Satánico Messi

Por Cristian Naranjo

El fenómeno argentino hace trizas al Arsenal
en un primer tiempo de delirio colectivo

Primeros de abril. Llegó el tramo definitivo del curso. Apenas dos meses para el desenlace. Y ahí, en primera línea, vuelve a estar el Barcelona. Escuadra de autor por definición, el equipo de Guardiola acostumbra a rallar a gran nivel cuando decide levantarse temprano, desayunar a base de cereales y fruta y salir a correr un rato, varias horas antes de concentrarse de lleno en el partido. Es la metáfora de que si el actual jerarca de Europa encara la cita con la liturgia y el protocolo necesarios, el rival lo tiene crudo. Así lo prueba la límpida trayectoria del seis veces campeón en 2009. Salió pues el Barça con el rictus congelado ante un Arsenal pulcro, vestido de blanco y diplomática ralla. Un traje hecho camiseta. El once de Wenger, sesgado por las bajas de Fàbregas y Arshavin ─equivalentes a mamá y papá─, funcionó en base a las mismas directrices que en la ida: superpoblar la tierra media. Xavi padeció el acoso, y los primeros minutos no encontraron dueño. A la inversa que en el Emirates, no se barruntaba tormenta en el Camp Nou. Si bien fue Almunia quien vio caer las primeras gotas.

En el '18, en mitad del ir y venir del cuero, enganchó el Arsenal la jugada que buscaba: recuperación en zona alta y despliegue veloz en beneficio de Bendtner, que puso a prueba el riego sanguíneo de la grada. 0-1. Tocaba correr con arena en los bolsillos. Pero justo entonces, antes de que al aficionado le turbara el miedo, apareció Él. Se presentó ante todos el mismo Satanás. Y decidió quedarse solo en el escenario. No recuerda la moderna Liga de Campeones una exhibición parecida en el plano individual a la de anoche. El electrón es zurdo. Se llama Leo Messi. En el '21 volteó el statu quo con un trallazo demoníaco. En el '37, concretando de cine con la diestra, anunció el monopolio que estaba por venir. Y en el '42, a modo de postre, cerró el encuentro con una vaselina de algodón de azúcar que ya es marca de la casa. Messi es al fútbol algo más que Dios para el catolicismo. Es el todopoderoso y su enemigo. Es el seny i la rauxa. Es Jesucristo y es Lucifer. Es un Beattle y un Rolling Stone.

Desde anoche, la Champions League es señora de Leo Messi. Por fin se conoce el porqué de las grandes orejas que identifican al trofeo. La orejuda estaba esperando a su pequeño ratón animado. A su caballero. A su demonio. Nunca antes la habían cortejado de ese modo tan bipolar; tan descarnado; tan pasional. Cuatro goles en la vuelta de unos cuartos de final. Fotografía de la ambición. Forma humana de un humilde canto rodado. Tan diabólico, tan celestial… Bienvenidos a la dictadura de Lionel Messi: su satánica majestad.

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lunes, 22 de marzo de 2010

Se acaban los calificativos

Por Albert Valor

'Messirato'. 'Infinito Messi'. 'Messi, patrimonio de la humanidad. Todos los equipos del mundo deberían poder disfrutarlo al menos durante un partido'. 'La dictadura de Messi'. Esos sean, quizá, los titulares más originales que se han escrito sobre el incalificable '10' del Barça. Vaya por delante que el cuadro de jugadas que nos brindó el azulgrana no se da siquiera en construcciones oníricas. Es imposible incluso soñar con algo parecido. Y la verdad es que tanto hechizo acumulado, tanto en tan poco tiempo, va a secar las plumas de todos los redactores y se va a acabar cayendo en enunciados ordinarios.

Le escuchaba decir el otro día Santiago Segurola que la principal cualidad de Messi es sorprender. Sorprender al rival. Sorprender al público. Sorprendernos a todos. Cuando ya creíamos que el gol a los ingleses era cosa exclusiva de Diego Armando Maradona, llegó Leo para sacarle la mejor fotocopia -incluso anotó unas semanas más tarde uno con la mano-. Cuando aún no le veíamos como un especialista en el juego aéreo, marcó un gol de cabeza en una final de la Copa de Europa. Cuando creíamos que el guante lo tenía en la zurda, ayer nos descubrió que tiene otro en la testa y, sin saltar, cabeceó con dulce de leche, como a cámara lenta, un centro no menos liviano de Pedro. Y, por si no era suficiente, nos dejaba otra obra de arte en el 0-2. En Rac1 se acordaron de Ronaldo y de su gol al Compostela. Olía a desenlace el gol que completaba el hat-trick diez minutos después. Pero nada más lejos de la realidad. Aunque sea la realidad de Messi. Tras dos chispazos zaragocistas, el argentino cercenó la remontada maña provocando un penalti.

Petón decía en la Ser que nunca vio una actuación tan completa de un futbolista en un partido. Que si la prensa deportiva puntúa a los jugadores sobre 3, él le pondría un 6. Y todo esto, con un flemón. Y como de citas célebres va la cosa, ahí queda la de Alfredo Relaño en su columna de hoy en As: "Messi sería bueno hasta con apendicitis". La verdad es que todo ello colma los límites de esa realidad tan vulgar que vive por momentos la Liga española. Dos tripletes en competición doméstica en una semana y, entremedio, la exhibición europea ante el Stuttgart.

Parece que el fin de semana ha sido monopolio de Messi. Parece difícil hablar de otra cosa. Pero en PLF sacamos pecho por otro personaje que nos dejó el duelo de La Romareda. Se hablaba antes de esa remontada abortada por el rosarino. Una reacción que tenía nombre y apellido. Adrián Colunga, que apenas jugó media hora, tendrá el honor de decir que marcó dos goles en aquel encuentro. Aquél que aún elevará el recuerdo de Leo Messi dentro de tres o cuatro décadas, cuando los abuelos expliquen batallas a los nietos. El asturiano mostró ayer que habitar a la espalda de las defensas y romper fueras de juego es para él un modo de vida. Su estilo para hallar el gol, sutil y eléctrico a partes iguales, tendrá pronto un reconocimiento en la elite. Mientras, la Liga seguirá viviendo del presunto hijo de Dios. 'Messirato', titulan algunos. Una fantasía. Un mito. Y viviente.

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viernes, 19 de marzo de 2010

Palabra del 'profesor'

Por Albert Valor

Para Ángel Cappa, argentino de cuna, el mejor del mundo no es Leo Messi. Ni siquiera Cristiano Ronaldo. Para el 'profesor', el mejor "lleva la casaca con el número 8". Obviamente, se refiere a Andrés Iniesta. Dice del manchego que le recuerda al gran Ricardo Bochini. Que ambos juegan en diagonal, rompiendo entre líneas con fútbol de alto copete. Añade además que, como el 'Bocha', Andrés nunca está en el suelo. Que siempre termina impoluto los partidos. Con la ropa limpia. Nunca se enfanga. Y a pesar de ello, lo da todo por el escudo que lleva en el pecho.

PD: Otro estudioso, Juanma Lillo, dejó otro retal para definir al de Fuentealbilla en una reciente entrevista a un conocido periódico deportivo: "Iniesta es el paradigma de todo un equipo en un solo futbolista".

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lunes, 8 de febrero de 2010

Reminiscencias maradonianas

Por Albert Valor



Mientras algunos comentarios se extravían en ese agujero negro que ya es el villarato y el debate sobre si los arbitrajes son a favor o en contra de uno o de otro, en PLF preferimos saborear el fútbol. Y si esta jornada alguien ha beneficiado al Barça, ése ha sido Messi. El Camp Nou sigue esperando el regreso de los goles de Ibrahimović y de la percusión de Dani Alves. Entretanto, se deleita con el polifacético repertorio del argentino. El primer gol se cuela por un bosque de torsos tras un empalme genuino. Y el segundo… ¡qué decir del segundo! Torres, el 'Cata' y Rafa aún lo están persiguiendo. Xavi aún está solo para recibir y marcar a placer. Y los zagueros, presos de impotencia, aún reclaman fuera de juego.

Todo el mundo se acordó de aquel gol maradoniano en las semifinales de Copa de 2007. Y en la Barcelona culé, aún se dan con un canto en los dientes al recordar que Carles Reixach, Josep Maria Minguella y Joan Gaspart adoptaron un buen día a aquella pulga rosarina. Gracias, Leo. El barcelonismo te adora. Y aunque eso ya se sepa, conviene recordarlo de vez en cuando.

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miércoles, 30 de diciembre de 2009

El millor any de la nostra vida

Un reportaje fotográfico de Albert Valor
La eternidad en imágenes

































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miércoles, 9 de diciembre de 2009

Por amor

Por Cristian Naranjo

Sábado tarde. Mientras ahí fuera arrecia el frío de esperar lo extraordinario, la mejor compañía sigue siendo Lady Fútbol. En Italia, un Milan al alza aprovechó la visita de la Samp para barrer la casa sin quitarse las pantuflas, en un nuevo ejercicio de prodigiosa lentitud similar al que llevara a cabo en Chamartín. Más tarde, Juve e Inter ahondaron en la idea de cómo jugar de perlas al calcio y de pena al fútbol sin sonrojo ni complejo alguno, lo cual no hace sino acentuar la decadencia de la Lega. En la Premier, alguien se atrevió por fin con el Chelsea de Ancelotti, el equipo más empedrado, zafio y cínico del continente. Por una vez encontró premio a tanto derroche el antihéroe Tévez, y con su gol se apretó la tabla en beneficio del United, que cada jornada se muestra más acorazado con Rooney como eje de rotación. Se fueron los goles de Cristiano, pero a cambio Sir Alex ha dotado al equipo de un carácter más homogéneo y gremial.

Y por lo que a nuestro fútbol respecta, a estas alturas el Madrid ya debe saber que sin un modelo tampoco arribará muy lejos en 2010 por más rupias que invierta el hombre del maletín. A pocos días de presentarse en Mestalla el conjunto blanco es todo un enigma: ha crecido en confianza tras recuperar a su estrella, pero acumula tantas derrotas como rivales con cuajo ha enfrentado. Cayó con justicia en Sevilla, fue narcotizado por el Milán y no aprovechó la opción de puntuar en el Camp Nou. Todo ello sin obviar la lección de juego impartida por los pupilos de Anquela en Copa del Rey, un torneo maldito para el club de Concha Espina desde el '93. Anoche los de Pellegrini cerraron el grupo de Champions con un triunfo algo ambiguo en el Vélodrome, puesto que las costuras del once son tan visibles como el imponente trapecio de Cristiano Ronaldo. Quien quiera que diseñe los esquemas del Madrid está tardando demasiado en percibir que la disfunción se encuentra en el medio terreno, y que sólo la inclusión de un contrafuerte por detrás de Lass y Alonso podría paliar el problema. Apestado Gago, el Diarra malí no se antoja como una mala opción. Pero, chi lo sa, es tan azarosa la rueca del fútbol que Guti y Granero han dimitido en favor de Van der Vaart. Por suerte para el aficionado no todo son malas noticias: Benzema ha abdicado antes de tomar posesión y su trono por fin pertenece a Higuaín, un delantero menos mundano y pomposo, de mayor raza y hemoglobina.

Por su parte, el perfumado Barcelona de Guardiola ha entrado de nuevo en la otra dimensión, pues parece haber entendido que no basta con disecar el balón, sino que más bien se trata de hacer llover. Y pese a que la banda izquierda siga huérfana de simetría y artificio por el ocaso de Henry, cuando hubo de tronar, tronó. Merced al fuego de un dragón rojo y el veneno de una culebra mortal, el Barça ha regresado al futuro. Puede que con Ibrahimović y Messi rayando lo celestial, secundados por el entusiasmo de Pedrito y la ambivalencia de Iniesta, sea suficiente para opositar a la reválida doméstica y europea, pero esa banda zurda anhela querubines de mejillas pigmentadas o algún indio de tren inferior compacto y centro de gravedad bajo. Con la potencia incontrolable de Pato, Arshavin o Agüero, el Barça convertiría por vez primera el deporte rey en ciencia exacta. Saldría campeón de cuanto quisiera sin margen de error. Pero sucede que ni el fútbol ni la existencia viven de quimeras. Mientras no se filtre un golpe de suerte en mitad de la ventisca, mientras no caigan del cielo las rosas y el tiempo apenas se merezca el beneficio de la duda, la única opción es volver a los barracones de uno mismo. Al origen. Al amor por las cosas. A ese desván donde espera rescate todo aquello que siempre estará ahí, comenzando por la sangre, los hermanos, la libertad… y el balón.
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miércoles, 25 de noviembre de 2009

La cruda realidad

Por Albert Valor

Hace 24 horas, el barcelonismo tiritaba. Los enemigos públicos culés, en cambio, se frotaban las manos y hasta los ojos. No era para menos. Samuel Eto’o y Jose Mourinho llegaban –supuestamente- con el cuchillo entre los dientes para apear al campeón de todo a las primeras de cambio. La prensa catalana –y la afición, ¿para qué negarlo?- se lamentaba de las bajas de Ibrahimović y Messi y tomaba como elementos de juicio los últimos tropiezos del equipo ante rivales aguerridos. En la capital, en cambio, las portadas eran para Samuel. Decían de él que volvía a jugar para el Real Madrid.

Y llegó la hora. En el túnel de vestuarios, Eto’o saludó y abrazó uno por uno a todos sus ex compañeros. Lo mismo hizo tras escuchar la emocionante melodía de la Champions. El Camp Nou le brindó la ovación merecida y Bussaca pitó el inicio. Cabe decir en este momento que la realización del evento por parte de TVE fue de lo peor visto en años, ya que obvió la salida al campo de los equipos y parte del momento en que los jugadores escuchaban de cara al palco la musiquita europea para conceder una entrevista vacía e inoportuna a ¡Luis Figo! Pregunten a cualquier barcelonista que estuviera viendo el partido en el sofá de su casa. No entraremos ahora a valorar qué significa o deja de significar el portugués para la parroquia culé, pero en ese momento lo importante era ver y escuchar íntegramente el reencuentro de Eto’o con su afición y por supuesto, la previa del partido -¿no?-.

Del partido en sí poco se puede decir que la gente no sepa ya. Monólogo culé ante la apatía –o quizá haya que decir incapacidad- del Inter. Uno escuchará ahora que los nerazurros no fueron un rival de peso. Lo mismo que se escuchó el año pasado acerca de Olympique de Lyon, Bayern de Munich, Manchester United, Sevilla o Real Madrid. Pero algún mérito habrá que conceder al Barcelona. Porque un equipo en el que cada jugador toca, se mueve y se vuelve a ofrecer para recibir nuevamente el balón es muy difícil de defender. Y eso es lo que hizo ayer el Barça contra los italianos y lo que hizo también en el pasado reciente contra todos los equipos antes mencionados. Jugar al fútbol según el libreto de Guardiola. Los goles del cabecilla Gerard Piqué y de Pedro, que golpeó al balón con toda la ilusión de la juventud –expresión acuñada por Alfredo Martínez, ¡grande!-, son lo de menos. Con el 2-0, el Barça sintió plasmada su superioridad y levantó el pie, pero si no hubieran sido esos los goles hubieran sido otros. La gallardía de Sergio Busquets en la zona ancha y la constante percusión de Alves por su costado son también sujetos dignos de mención. Incluso la solidaridad de Henry debe ser elogiada.

Y ahora queda hablar del protagonista real del encuentro. Y digo real porque a fin de cuentas, pasara lo que pasara, todo el mundo acabaría hablando de él. Y así fue. Porque hasta Mourinho, discreto y extrañamente comedido, pasó desapercibido. Pero para desgracia para el fútbol, para demostrar la incapacidad de la mayoría de la masa culé una vez más y para dejar en evidencia a los oportunistas que sólo quieren polémica, Eto’o fue protagonista para que se hablara mal de él. Que si vino con la camiseta del Barça debajo, que adónde va dando besos a todo el mundo, que no hizo nada en todo el partido, que si al final del partido estaba concediendo una entrevista a la televisión sonriendo y abrazado a Gerard Piqué… la lista de improperios es interminable. Y es que la realidad es que al africano forma junto a Guti, Raúl, Cristiano Ronaldo, Beckham o Ronaldinho y alguno más ese grupo de futbolistas a los que criticar es una tarea a la que todo el mundo se apunta. Y es que, ¿qué haría usted si volviera a la empresa donde estuvo cinco años trabajando, conoció a tanta gente que le marcó, fue feliz e hizo feliz a tantas personas? Eso por un lado. Por otro, el rendimiento deportivo del camerunés. No hizo nada, quizá sea verdad. Quizá sea verdad para aquellos que consideran que si un delantero no mete un gol no es nada. Y Eto’o es un goleador. Un goleador al que ayer no le llegaron balones en condiciones –y quizá es ahí donde habría que ensalzar la figura de Xavi e Iniesta-. No sé que partido vieron ustedes, yo sólo sé que en el minuto 80, con el partido ya perdido para el Inter, Samuel aún presionaba la salida de balón del Barcelona. Eso sí, más solo que la una.

El cambio ya está hecho. Eto’o ya es pasado. Y Zlatan, su recambio, todo un jugadorazo. Pero por favor, no olvidemos a quien nos ha hecho tan grandes. En 2004, con la llegada de Samuel, el Barça lucía en sus vitrinas una solitaria Copa de Europa. A su marcha, el pasado verano, lucía tres. Dos más. Una en 105 años y dos en 5. Y no es que él sea el único responsable. Aunque sí que es el único denominador común junto con Valdés, Puyol e Iniesta y alguno más –aunque Xavi no jugó en París, recuerden- de ambas consecuciones. Sin las paradas de Víctor, la tenacidad del de la Pobla o la clarividencia que aporta el manchego tampoco habrían sido posibles las dos orejudas. Pero mami, algo será lo que tiene el negro.

Una vez más el fútbol ha demostrado su grandeza. Siempre dejando lugar a todo tipo de preguntas, comentarios y deseos. Eso sí, después de un partido, se pueden desmontar los vaticinios más indudables, y quien dijo digo, ahora dice Diego. Fíjense que se ha llegado escuchar que tras el partido de ayer, ¿no será que Messi e Ibra sean quizá el problema? De chiste. Sin duda, lo que siempre sucede es que el balón deja al descubierto la cruda realidad. A todos los niveles.

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miércoles, 21 de octubre de 2009

Olor a óxido en Arístides Maillol

Por Cristian Naranjo

¿Es posible que un equipo, acumulando el 75% de posesión, lanzando once córners, rematando trece veces a puerta y generando al menos tres ocasiones francas de gol, pueda perder el partido en su propio estadio? Sí, es posible. Ha sucedido esta noche, en la calle Arístides Maillol. Qué gran invento esto del fútbol cuando se revela a las leyes de la lógica. El Rubin Kazan, un neófito en Europa, ha sido capaz de hipotecarle la competición al Barcelona de forma justa, limpia y sorprendente. Con apenas cuatro cáñamos, pocas veces un equipo había logrado tanto con tan poco en el Camp Nou, donde algo huele a óxido más que a gasolina. En mitad de un ambiente gélido y lánguido el conjunto ruso se sintió como en casa, demostrando tener aprendido el temario. Salió a replegarse sin renunciar al gol y lo encontró antes de empezar. Primer fallo garrafal del Barcelona y primer golpe a Valdés: incontestable, violento y directo a la sien. Hay quien dirá que fue un disparo fortuito, de pura casualidad. No fue así. Por desconocido que sea, Ryazantsev reventó la puerta con un obús inteligente, perfecto, fruto de un golpeo intencionado, plástico y soberbio. El 0-1 propició el escenario ideal para el Rubin, que se ganó en dos minutos el oxígeno de cuarenta y cinco. Al Barça no le quedó otra que jugar como menos le gusta: a contrapelo.

De los últimos encuentros azulgranas uno extrae que quizá sea hora de revisar el mito de las bandas cambiadas. Con noventa minutos por delante, los de Guardiola volvieron a atascarse como en Mónaco, Getafe, San Siro, Valencia y también en el Camp Nou frente a Sporting, Dinamo y, sobre todo, Almería. Digan lo que digan los resultados, por más que el Barça siga hablando mientras todos escuchan, lo cierto es que le vienen chirriando algunos mecanismos desde el inicio de curso. Da la sensación que cada rival, aprovechando apuntes en limpio del anterior, le complica un poco más la existencia. No hay nada más excitante que batir al campeón. Fue el caso del equipo de Berdiýew, que mejoró el ejercicio del resto porque se adelantó en el marcador, algo que nadie conseguía desde el Chelsea en Stamford Bridge. Debe Guardiola mirarse a la cara y comenzar a plantearse cosas, porque a este paso Pedro y Messi van a montar una factoría de embudos.

Tras el descanso hubo un atisbo de redención por parte de los culés, que encontraron por fin al gigante cíngaro bajo el tablero. Con una nueva acción de fuoriclasse ─sale a tres por partido─, Ibrahimović engrasó ligeramente la máquina, que comenzó a mejorar por inercia, así como por la fatiga y las dudas del Rubin. A lomos de Touré Yaya, el mejor esta noche por diferencia abrumadora, el Barça se desplegó tanto como pudo. Insistió en la basculación típica del balonmano, tratando de imprimirle velocidad al cuero, esperando el haz de luz, ese resquicio en la cueva, que no iba a llegar. Más bien al contrario. Rebasado el 70', en otra pérdida imperdonable, el 'Chori' Domínguez salió de la mazmorra y habilitó con precisión a Karadeniz, que iba en botas de siete leguas en comparación con Márquez. Sigue cayendo en barrena el mejicano, cuya mixtura con Piqué es temeraria en Europa debido al perfil de ambos. Ni siquiera Guardiola, siempre alerta como un controlador aéreo, podía prever que echaría en falta la electricidad de Puyol, imprescindible en los duelos definitivos. Porque si bien quedan tres partidos, el Barcelona se ha hipotecado sin saber cómo. Viendo la situación del grupo los tres serán de resultado incierto y a cara de perro. La Liga de Campeones no concede descuidos y los de Guardiola ya han tropezado. Ir a Kazan, recibir a un Inter necesitado, con Eto'o al mando, y acabar en la sombría Kiev es como tener el calendario lleno de cardos. Algo huele a óxido en el Camp Nou, cuyo equipo ha perdido duende, lo han abandonado las musas e incluso ese puntito de suerte que todo campeón necesita.
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martes, 20 de octubre de 2009

Ni siquiera el Barça parte la baraja

Por Cristian Naranjo

Por fin volvió lo serio tras el infumable paréntesis de selecciones. Tres jornadas de Liga y una de Champions después, todo sigue prácticamente donde estaba con la diferencia que los aspirantes a estar arriba han desacelerado. El Madrid cayó con justicia en Nervión y los de Jiménez gastaron los tres puntos en A Coruña. Por su parte, el Barça sigue resolviendo trámites con mayor o menor brillo, pero tropezó en Valencia mereciendo perder. Messi, Xavi y compañía han malacostumbrado a la parroquia culé. El año pasado, enfrentar al Barça era enfrentarse a una lluvia de pinzas, al mordisco herbívoro del Diplodocus; a una tortura china. Porque martirizaba a pellizcos, trituraba poco a poco y mataba a cosquillas. Torneaba los partidos a su antojo, les daba las vueltas necesarias, pero siempre conseguía su propósito: ganar jugando. Lo cierto es que de un tiempo a esta parte ha perdido fuelle, en parte porque los rivales ya conocen las reglas. Hoy por hoy, de los cuatro supuestos opositores, el conjunto che es el que traza una parábola más ascendente, aunque los siete puntos respecto al líder hablan de su irregularidad. Sea como fuere, tener a la 'Guardiola Mecánica' contra las cuerdas rebanándole la posesión dice mucho de Emery y sus abejas ─analogía de Pedro Morata─, que cuando se convierten en avispas atacan en nube y picotean en masa, con la 'Abeja Reina' Villa a la cabeza. Como a la postre el asturiano no jugó, los ataques valencianistas no gozaron de la malicia necesaria. Para quebrantar el triángulo agudo e infranqueable que forman Piqué, Puyol y Valdés no basta con ser abejas en versión Rumasa.

Un medio terreno sostenido por Ever Banega, sensación de esta Liga ─que no revelación, porque ya había demostrado su pureza─, desplegado entorno a 'Hakuna Matata' Silva ─término de Javier Pérez Sala─ y completado por 'Doña Rogelia' Hernández y 'Súper Ratón' Mata necesita el aguijón de Villa para hacer daño. El Valencia acumuló un saco de llegadas claras contra Valdés, que si bien estuvo de dulce ─¿cuántas veces van?─ también se benefició de la candidez propia de la 'Abeja Maya'. Mata y Pablo, dos futbolistas al alza, no acertaron a concretar y al final volaron dos puntos de Mestalla. Y gracias, porque el segundo tiempo perteneció por entero al Barcelona, que tuvo el partido en las botas del canarión Pedro, otro fenómeno en ciernes, con un don para el gol pero carente de desborde. Del hecho de juntar a tres enanos arriba, sin referencia alguna, Pep Guardiola sólo sacó una ocasión clara en cada tiempo, principalmente la segunda. La 'Pulga' Messi tampoco tuvo su día y tropezó una y otra vez con Dealbert y David Navarro, que como diría Montes estuvieron aplicados y obedientes como Eric Snow. Obtusos e incapaces de generarse huecos, el rosarino y el canario se hicieron el haraquiri el uno al otro. Los pequeños echaron en falta al 'Narigón' Ibrahimović, que hubiera aculado y porfiado con los centrales en el poste bajo. Con todo, fue un duelo entretenido y de poder a poder al que sólo le faltó decantarse por un gol, en este caso más peleado por parte del Valencia en una noche desangelada del Barcelona.

Lo ocurrido en el Sánchez Pizjuán es bien fácil de condensar, donde el Madrid de Florentino ─que no de Pellegrini, otro entrenador ovejuno─ puso de manifiesto todas sus carencias. El propio Valdano, digno sucesor de Benedetti, las sintetizó a la perfección días después de lo ocurrido: "Tenemos un equipo mucho más dotado para la aceleración que para la posesión". Traducido: el Madrid, que tiene el vestuario lleno de caballos con pedigrí, el 'Pegaso' Kaka' incluido, apenas cuenta con un par de jinetes que puedan darle sentido a su juego. Sus tres principales referencias de ataque están diseñadas para el contragolpe ─Ribéry será la cuarta─ y sin embargo aspiran a otra cosa, a la utópica excelencia, un mero eufemismo para no nombrar al 'Pep Team', la auténtica obsesión de Florentino. El Madrid tiene serios problemas. Ha gastado 250 millones en cambiar las sábanas de Valdebebas y, un mes y medio después, todavía huele a Schuster, Mijatovic y Juande. Mirarse cada mañana en el espejo del enemigo en busca de la imitación sólo puede llevar al complejo. El Bernabéu debe caer en la cuenta de que el Barcelona resucitó como Ave Fénix de sus propias cenizas, de sus propios valores, de su propio modelo. El árbol crece más fuerte cuanto mejores son sus raíces. El Madrid, en cambio, no tiene a quién remitirse. La 'Quinta del Buitre' queda ya muy lejos y Florentino no ha sido capaz de construir uno de sus puentes hacia ella. Sólo hay noticias de Butragueño, cuyo apodo celestial al presidente le asegura un despacho vitalicio. Haciendo qué, no se conoce. Es lo de menos. De modo que el Madrid seguirá funcionando por mucho tiempo al ralentí, viviendo del rompe y rasga, de la comida rápida y apilando rollos de una noche, pero sin encontrar el amor verdadero. Eso sí, ganará partidos por docenas, muchos de ellos por goleada, hasta que un equipo maduro le enseñe cómo se castiga un hígado. Sucedió en Sevilla, donde por momentos se masculló la humillación. Volverá a ocurrir. Sin ir más lejos, otro modesto ─y van cuatro en sendos partidos─ se apoderó del Bernabéu este sábado. A Marcelo se le acumulan las pesadillas: primero fue Navas y ahora Diego Costa. Un tal Robinho se está frotando las manos. Señores, ha vuelto el 'Fútbol' en mayúsculas. El 'Negro' Montes, apodado con acierto por Segurola, tenía toda la razón: efectivamente, la vida puede ser maravillosa.
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jueves, 15 de octubre de 2009

Pasado, presente y futuro

Por Albert Valor

¿Saben aquello que se dice a veces de hacerle un monumento al fútbol? Pues bien, ayer Uruguay y Argentina hicieron todo lo contrario. Si se dice de manera educada, el partido fue un borrón. Sin exagerar, puede que el peor partido visto por un servidor. Bien es verdad que el partido prometía emoción, nervios y tensión por lo que ambos se jugaban, y por ello nos podíamos imaginar un partido trabado, poco aseado y sin ninguno de los contendientes enlazando más de tres pases. Aunque quizá no se enlazaran ni dos. La mejor jugada fue, quizá, axiomas del fútbol, la del gol. Y eso ya es decir mucho. O muchísimo. El caso es que Messi sacó una falta lateral hacia atrás, hacia la media luna, y allí esperaba Verón para ponerla en el arco. La puso, pero, en una cenefa de rebotes que terminó a pies de Bolatti, que tocó con el interior para después tocar el cielo.

No se podrá decir que Maradona, con sus cambios, no ha revolucionado los partidos. El pasado sábado, ante Perú, dando entrada a Demichelis por Higuaín, dejó si cabe más confundida a la defensa, que acabó por recibir el gol del empate al borde del descuento. Eso sí, su otro hombre de refresco, Palermo, anotó después el gol que le sirvió para hacer la 'foquita' en el césped –o piscina– del Monumental. Y lo de ayer ya se sabe: cuando todos sus compatriotas lo maldecían por sacar otra vez al infravalorado delantero madridista y dar entrada a Bolatti, fue éste último, contra todo pronóstico, el que le dio los billetes para, al menos, tres partidos del Mundial del año que viene.

El resto del partido no arrojó más aclaraciones que las ya reseñadas. Se recuerda un tiro de Forlán, una amarilla a Heinze al poco de comenzar, un par de buenos detalles de Verón y el bullicio que siempre aporta Higuaín –esta vez estéril–. De los demás poco o nada. De Luis Suárez, pretendido por el Barça y el Atlético, poco. De Di María, nada. De Messi, nada de nada. Quizá tengan razón algunos críticos del rosarino, que alcanza el súmmum con el Barça de domingo a miércoles –de miércoles a domingo–, y que luego se pierde por los campos de la América Latina. Cierto es que la albiceleste no juega para él, que no le aporta nada, ningún bien, pero cierto es también que el pibe juega con miedo, acongojado. La suerte para Leo es que ya el sábado los Xavi, Iniesta, Touré y cía llegan para rescatarle del olvido y del sopor.

Así pues, y cambiando de tercio, queda claro que Tabárez y Maradona podrán darse con un canto en los dientes. El segundo sabe que, con o sin él en Sudáfrica, ha conseguido el objetivo. El primero tiene la repesca, que no es poco. No es poco viendo que pese al lamentable partido de ayer, por leyes balompédicas, casi siempre hay uno que pierde y otro que gana, y ayer les tocó a los suyos. Y no es poco sabiendo que, pese a ello, Ecuador, un notable equipo de fútbol, no les dejó fuera tras haber ocupado durante muchas jornadas plazas mundialistas en el grupo suramericano. Y no es poco sabiendo que el rival en el repechaje es Costa Rica. Habrá que tomarse el cruce en serio, pero los Los Ticos no son una potencia mundial, precisamente.

Quedan ahora ocho meses por delante. No me cabe duda de que ambos combinados ganarán identidad en este tiempo y por ende, también algo de fútbol. No es que haya visto jugar mucho a Uruguay, pero creo que en esta fase de clasificación ha sido capaz de bastante más de lo que ayer se vio. De la mejora de Argentina, estoy casi seguro. No sé si Diego seguirá o no, si aceptará ayuda o no. O si Riquelme volverá. O si Messi saldrá de la cueva. Lo que sé es que la concentración previa a la Copa del Mundo establecerá nexos de unión en un grupo que, una vez clasificado, hará un buen papel en el torneo. De momento, quedémonos con lo mejor de ayer. La imagen de Bilardo y El Diego llorando abrazados en el césped del Estadio Centenario de Montevideo puede significar un antes y un después.

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viernes, 25 de septiembre de 2009

Cristiano y Messi ya dan lustre a la Liga

Un análisis de Cristian Naranjo

Cuatro jornadas, cuatro victorias. Pleno de puntos para Madrid y Barcelona, que están firmando el arranque liguero más parejo de su historia. Con un total de 27 goles a favor entre ambos, los grandes no han tardado en poner de manifiesto la bicefalia de la Liga. Si en Santander los marcianos fueron 'Ibra', Messi y Xavi, anteanoche recogieron el testigo Cristiano, Guti y Kaka' en el Madrigal. Frente a un Villarreal en recesión, por fin con tres centrocampistas abrigando al astro brasileño, el conjunto blanco dominó una primera parte marcada por el súbito eslalon de Ronaldo, jugador que por sus cifras comienza a hacer honor a su nombre y dorsal. No obstante, al analizar el choque en panorámica, un referente obligado como Santiago Segurola hubiera aseverado: "En el mejor de los casos, fue un partido mediocre". Se podría ir más allá. Tratándose de un aspirante al triplete tuvo una actuación lacrimosa, cercana al cinismo de la Vecchia Signora, a la que se asemeja peligrosamente. A pesar de la reunión de ges en la cocina, formada por Guti, Granero y Gago, el Madrid sigue abonado a la comida rápida: hamburguesas por doquier a cargo de Cristiano.

Resultado a parte, irreprochable a todos los efectos, el equipo blanco insinúa síntomas conocidos. Esto es: elevados niveles de mordiente y escasa elaboración; alto contenido calórico a cambio de bien pocos nutrientes. Esta vez ni siquiera participó Kaka', que pasa por ser el único gastrónomo de primer nivel. Tampoco hizo acto de presencia Granero, ese corsario indiscutible para estructurar el buque. Apenas si apareció Guti, de cuya zurda sólo brotan claveles. Por el contrario, inopinadamente y para sonrojo de sus críticos, el mejor en los fogones fue Gago, que superó la prueba con intensidad máxima atrás y fuego lento pero seguro en la creación. El argentino ha sido sentenciado antes de tiempo por seguidores y periodistas. Se ha sido injusto con su fútbol, siempre laborioso y solidario. Etiquetado desde la cuna como sucesor de Redondo, Fernando Gago nunca ha podido brillar con luz propia. Vino muy joven, procedente de una liga menor, y se le exigió que resolviera el mal endémico de un equipo mayor: la ausencia de discurso. No llegó al lugar correcto en el momento adecuado. Y ahora, el fichaje de Xabi Alonso le cierra todas las compuertas. Definitivamente, Concha Espina no es su sitio. Tarde o temprano deberá buscar otros retos que impulsen de nuevo su carrera. Hay vida después del Madrid. Muchos pueden constatarlo.

En mitad de la nada, hubo más protagonistas secundarios. Lassana Diarra, fontanero al servició de Pellegrini, se confirma como integrante del club de Super Mario. Aprobó con nota el remiendo, al tiempo que Sergio Ramos completaba un asombroso despliegue de facultades. Son pocos pero elegidos los que, a día de hoy, consideran más central que lateral al sevillano. Ni Schuster, ni Juande Ramos, ni Aragonés, ni Del Bosque, ni Pellegrini forman parte de esa lista. Por el contrario, Manu Sarabia, comentarista de Canal+, sí es uno de ellos. El ex futbolista participa de la opinión de que, liberado del tráfico de banda, con un radio de acción menor, las virtudes de Ramos se multiplican: puede exhibir su contundencia y celeridad en el corte, así como su portentoso salto. Por no hablar de las capacidades ofensivas.

Sea como fuere, las palabras mayores de la Liga las pronuncian otros. Con cinco tantos cada uno, Cristiano y Messi no han esperado para opositar a la jefatura del campeonato. Caracterizados por ser jóvenes velocistas incubados en la banda, el portugués y el argentino son hoy en día mucho más que extremos. La línea de cal no es sino su punto de salida para destrozar el crono. A Cristiano le han bastado las últimas citas para acreditarse como el pistolero más rápido de Texas, en tanto que el revólver de Messi acumula cinco muescas en tres partidos. Uno a babor y otro a estribor, generalmente ambos ejercen el oficio a pierna cambiada, y sus diagonales son brocas del 9 para las defensas.

De cuerpo compacto y tejidos fibrosos, los ases de Barça y Madrid son simétricamente cruciales para sus equipos. El rasgo distintivo de Messi es que, además de ser una centella, el balón siempre está de su parte, zurcido a su bota con hilo de oro. Salvo excepción, la izquierda es el pincel con que traza esos zigzags de vértigo que acostumbran a ser carne de portada. Es justo ahí donde reside el valor añadido del genio azulgrana: su juego margina el exhibicionismo en beneficio del pragmatismo. Es fácilmente comprobable la sencillez con que juega Messi, cuyas cuatro acciones básicas le bastan para ser dominante. Sólo con esprintar, asociarse, fintar y tirar ─habilidades inherentes a cualquier delantero─ tiene suficiente para ser el mejor. ¿Motivo? Es insuperable por velocidad, regatea como nadie en carrera, opta por la pared en el momento preciso y sólo engatilla en posición franca. Resultado: pura cicuta para los rivales. Una pluma del nivel de Alfredo Relaño, director de As, publicaba este miércoles: "Messi es un genio del regate corto, el cambio de dirección, la visión y la capacidad para ponerla en los rincones". Palabra de veterano.

Si el desequilibrio de Messi va ligado a su punta de velocidad, el de Cristiano no sería posible sin su físico de atleta. Merced a una musculatura acerada, fruto de la genética y el intenso trabajo, el luso marca diferencias en todas las facetas del juego, casi siempre por mera potencia. Es explosivo al correr. Es explosivo al saltar. Es explosivo al disparar. Parece salido de un laboratorio. Mientras que Messi estuvo al borde del raquitismo, Cristiano aúna, en sus 185 centímetros, las proporciones del Hombre de Vitruvio con las características del deportista total. Eclosionó irrevocablemente en Manchester hace dos temporadas, cuando rebasó los 40 goles, 31 de ellos en liga. Ese curso plasmó en el campo su extenso catálogo de maniobras demoníacas, básicamente diseñadas para abatir porterías. Jugadas en solitario, cohetes multicolor, remates siderales, fusilamientos a sangre fría, cócteles molotov… Todo ese abanico de recursos, unido a su condición de imán para los medios, convenció a Florentino Pérez de que CR9 era el robot que buscaba. Una vez en España, Cristiano se ha adaptado al medio igual que el oso polar al ártico: cinco partidos oficiales, siete dianas. Inmejorable. Relaño le sintetiza así: "Es un fenómeno físico y técnico, de carrera incontenible, disparo tremendo, llegada, cabezazo y magníficos tiros libres". Lo cual, qué duda cabe, es mucho.

Procedentes de Funchal y de Rosario respectivamente, ambos de origen humilde, Lionel Messi y Cristiano Ronaldo han alcanzado la cumbre del fútbol. Tienen títulos como para desbordar márgenes: Ligas, Premiers, Ligas de Campeones, copas domésticas y una ristra de galardones individuales. Cristiano agrega, además, la extinta Copa Intercontinental y el Balón de Oro: un premio discutible, pero clásico y de prestigio. Cristiano lo consiguió en una temporada de frenesí. En contrario a Messi, que recibirá a final de año el primero de varios, a modo de reconocimiento planetario, con absoluta unanimidad y por clamor popular. Tras lacrar un ejercicio artístico, triunfal e irrefutable, la joya rosarina, el último de los carasucias, ya desprende aromas de emperador. Por más que lo idolatre, no piensa detenerse como hizo Ronaldinho. Sus declaraciones, así como su mirada, anuncian más. Según Miguel Rico, en este caso un reputado periodista de Mundo Deportivo, los 80 mejores partidos de Messi aún están por llegar. A tenor de su edad, es probable que los de Cristiano también. Por simple evolución de la especie, cada vez son más los futbolistas precoces que, reclamados por la élite, alcanzan la cima tan pronto como despuntan. Los dos iconos de la Liga, ya curtidos con 22 y 24 años, son el mejor ejemplo. El devenir de sus carreras determinará, en buena medida, el próximo lustro de los dos grandes. El luso, un jugador selvático, tiene a su favor la versatilidad, porque además de ser una liebre lleva lanzamisiles en ambas piernas y un hacha en la frente. Sin embargo, será un llanero solitario, el simple trazo de un lienzo surrealista. Por su parte, Messi engrana un mecanismo que nunca se detiene, repleto de ruedas dentadas como Xavi, Iniesta, Busquets, Touré, Alves o Piqué. Poseedor de una gambeta única, Lionel Messi es el cometa Halley del fútbol, un individuo astral dentro de un sistema que funciona a la luz de Guardiola, el auténtico galáctico en esta Liga de estrellas.

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miércoles, 23 de septiembre de 2009

'Ibra' y Messi ajustician mientras Xavi se exhibe

Por Cristian Naranjo

Ejercicio de demolición en el Sardinero por parte del Barcelona, un equipo totalmente empapado por los principios de su entrenador. Educado, elegante y perfumado, el once azulgrana sí alcanzó esta vez la excelencia demandada por Guardiola, a quien no le había convencido la goleada al Atlético. Con porcentajes de posesión insultantes, combinaciones rápidas en corto y naturalidad a la hora de acabar los ataques, el tricampeón le hizo pagar al Racing, más que los platos, la vajilla entera. El conjunto cántabro se pertrechó tan bien como pudo tras las socorridas líneas de cuatro, pero la suya no fue una resistencia armada. Los ensayos de Henry, Keita e Ibrahimović fueron relámpagos de anuncio, pues los truenos no tardarían en llegar. El once local retrasó el derribo 20 minutos, pero a partir de ahí se desangró hasta perder las constantes vitales.

Ibrahimović abrió en canal el partido con su cuarto gol en Liga, que le convierte en el ariete más productivo de la historia del Barça a estas alturas. Principal valedor de su fichaje, hasta la estadística le va de cara a Pep Guardiola. El delantero cíngaro ha destapado definitivamente la caja de Pandora, y de sus botas ya surgen piedras preciosas. Marcó el 1-0 subiendo a la azotea, remató al poste acto seguido y engendró la sentencia con la coz de Pegaso. Lejos quedan sus primeros minutos de azulgrana, cuando dejaba detalles tan lujosos como estériles. Ahora, a su alrededor todo son fuegos de artificio. Y es que además de mágicas, las acciones de Ibrahimović fueron cruciales para sellar la victoria. Unos metros por detrás, la ambición volvió a poseer a Messi, cuya superioridad sobre el resto de mortales es abrumadora. Su forma de aunar talento, aceleración y voracidad es devastadora para los rivales, incapaces de contener el maremoto. Tras un asombroso arranque de Liga, el techo de los 23 goles no se antoja insuperable para un futbolista ilimitado como el argentino.

Así las cosas, cada uno por su cuenta, Ibrahimović y Messi se erigieron como protagonistas del choque con todo merecimiento. Sin embargo, sucede que en el Barcelona juega un doctor honoris causa, un mediocentro que funciona con diésel y sin el cual no sería posible la hegemonía azulgrana. Gracias a Xavi, un encantador de serpientes en toda regla, el Barça se asegura una línea de conducta sobre el campo: posesión, combinación, compás, agilidad de transición y profundidad. Con el de Terrassa en la alineación, por más desacertada que esté, la 'Guardiola Mecánica' nunca jugará mal. Denominador común de equipos campeones como el club catalán y la selección española, Xavi es la Espasa-Calpe del deporte rey: es el fútbol en sí mismo.

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martes, 22 de septiembre de 2009

Pep Guardiola: del axioma al teorema

Por Cristian Naranjo

Al término del partido frente al Atlético, mientras los ecos del triunfo todavía retumbaban en las tripas del Camp Nou, el entrenador del Barcelona compareció en rueda de prensa con su habitual discurso relativizador. En mitad de un huracán de agasajos a Messi, se descolgó asegurando que su equipo no le convenció. Apenas si citó al astro argentino y sin embargo se deshizo en elogios hacia el sacrificio de Ibrahimović y Henry. En materia de alabanzas nadie conoce el arte del goteo como el entrenador azulgrana, cuyas declaraciones son las propias de un licenciado cum laude. Ducho a la hora de preservar el orden del gallinero, siempre en paralelo al ideario de Cruyff, Guardiola se conoce al dedillo el abecé de algunas ciencias sociales como la pedagogía o la psicología grupal. Obsesionado con mantener el equilibrio emocional, el técnico culé suele apostar por los elogios en los días grises y por sesgar la euforia tras las grandes victorias. Los medios no juegan con él. Él juega con los medios. Y en este caso el orden de factores sí altera el producto. La unanimidad entorno a las decisiones de Guardiola es la tónica general de las corrientes de opinión, de modo que sus ideas fuerza se retroalimentan.

La política del cuestionamiento continuo sólo puede surgir de una mente preclara. Para cualquier otro sería inconcebible mostrarse frío ante un resultado de 5-2, donde se ha exhibido la estrella del equipo. No es hipocresía: a Guardiola no le valen las goleadas si no son fruto del estilo propio. En concreto no le agradan los encuentros de ida y venida porque, según argumenta, la celeridad en ataque propicia un interlineado excesivo, que acarrea el rápido despliegue del rival. Por contra, prefiere dominar el tempo y masticar la jugada hasta que se genere el espacio. En su última aparición, previa al desplazamiento a Santander, el técnico perseveró en la misma idea: "El sábado creo que hicimos 7 u 8 disparos a puerta y nos llegaron 5 ó 6 veces con peligro. Fuimos eficaces, pero no tuvimos el control". Renegar abiertamente del acierto ofensivo no responde sino a profundas convicciones. Sólo así se explica un ejercicio de contradicción tan insólito, bajo el cual un empate a cero puede pesar más que un resultado abultado.

Lo cierto es que, tras analizar en profundidad las declaraciones de Guardiola, se extrae que al técnico le obsesiona rebatir la evidencia para evitar la ciclotimia. Lejos de reconocer la productividad del frente de ataque acusó al equipo de falta de precisión al decidir. En contraste, ensalzó la intensidad defensiva de todo el grupo la noche en que Chygrynskyy se desnortó en medio del páramo. Tampoco ha perdido la ocasión estos días de alabar a Abel Resino ─1 punto en tres jornadas─, Henry ─aún sin muescas en el revólver─ y Busquets ─deficiente inicio de temporada─ entre otros. Es el mecanismo de la compensación, basado en repartir el mérito con calculadora. Hay una frase del propio Pep Guardiola que condensa todo su libro de estilo, alcanzando la categoría de dogma: "El fútbol es un juego coral". Así piensa y así procede el preparador culé, auténtico artífice del estado de júbilo.

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jueves, 17 de septiembre de 2009

No todos los días son Iniesta

Una crónica de Cristian Naranjo

Ni vencedores ni vencidos. Indiscutibles tablas en San Siro. No todos los días son Iniesta. Como suele suceder cuando se espera mucho de algo, sea lo que sea, a la postre acaba defraudando. Inter y Barça empataron justamente en un partido donde se les fundieron los plomos en tres cuartos. Fue una grata sorpresa el planteamiento inicial de Mourinho, que no contradijo la naturaleza de sus jugadores. Finalmente apostó por Muntari en lugar de Stanković, y aún así el Inter le discutió el cuero al reputado campeón. Al menos durante el primer tiempo, los neroazzurri no despreciaron la posesión. Y a pesar de su desventaja en el porcentaje final ─37-63%─, los datos revelan que el Inter no mereció menos que el Barcelona. Inició más ataques ─112 por 103─, remató lo mismo a puerta ─3 veces─ y exigió más a Valdés ─12 intervenciones a 7─. Sólo los disparos desviados ─5-11─, así como la sensación de monopolio de la segunda parte ponen en duda la estadística global. El conjunto de Guardiola halló la continuidad tras el descanso, cuando el técnico corrigió los desajustes sobre la marcha. El esférico se puso entonces a la entera disposición del Barcelona. Xavi encabezó una revolución tan loable como estéril: sólo el Inter calibró a Valdés. De hecho el equipo culé no volvió a crear auténtico peligro desde el octavo minuto, momento en el que el choque deliraba. Es cuanto menos significativo. Por idéntica anomalía se vio fuera en Stamford Bridge, pasó serios apuros en Mónaco y volvió a tener problemas en Getafe. Anoche confirmó los peores augurios. Parafraseando a García Márquez, enfrentar al Barça ya no es crónica de una muerte anunciada. Por más que Guardiola se anticipe a las dificultades fichando a defensas que ataquen y delanteros que asistan, el único éxito que asegura es el de la campaña Som Un, de Nike.

Es evidente que el Barcelona ha perdido duende tras las vacaciones. Se lesionó Iniesta y el elegido para suplirle es Keita en lugar de Busquets. Se prescindió de Eto'o, mientras que Ibrahimović y Chygrynskyy fueron las principales incorporaciones. El central ha mostrado detalles de interés, pero no puede competir en Europa. El sueco tampoco ha tardado en enseñar la amplitud de su gran angular. Tiene la visión de un mediapunta y su fútbol abre nuevas compuertas en ataque. Pero también cierra otras, quizá las principales. Anoche tuvo la ocasión más franca del partido en el minuto 7. Amortiguó un balón magistralmente con el pecho, y en boca de gol lo mandó a la grada. Así es Ibrahimović, un futbolista de contrastes. Sea ansiedad o simple desacierto, la ineficacia del nueve titular es una lacra para cualquier equipo. Concretamente, con ese fallo se diluyó todo el picante del Barcelona, que gozó casi siempre de una superioridad ficticia. Eran los despliegues del Inter, puntuales y decididos, los que olían a plomo. Diego Milito fue una amenaza constante, y todas las arrancadas de Eto'o las hubiera firmado el caballo de Atila. Júlio César tuvo menos trabajo que Valdés, cuyo concurso fue crucial. El de Hospitalet, que ha desechado el rechace como recurso, sigue acreditando su categoría ante la ceguera de Del Bosque.

El punto conseguido tampoco hubiera sido posible sin Puyol, y especialmente sin Piqué. Los centrales catalanes se vaciaron para sujetar al dueto africano-argentino, constatando que la merma de nivel no pasa por su zona. No menos brillante estuvo la línea defensiva del Inter, comandada por Lucio y Chivu, dos zagueros infranqueables. Maicon y Alves apenas tuvieron pista libre, pero son dos machetes sobrenaturales. Espeso y falto de inspiración, el Barça se encomendó a una aventura individual. Empresa difícil para un once que vive del colectivo. Ibrahimović no volvió a desatarse de los centrales. Henry, motivado, no probó suficiente a Maicon. Le sustituyó Iniesta, que no tuvo tiempo de engrasar. De modo que Messi, el último de los carasucias ─así se conoce en Rosario a los futbolistas de potrero─, era el tercero en discordia. Libre de ataduras por detrás del punta cíngaro, el argentino arrancó una veintena de veces. La intensidad de Chivu y Lucio le dificultó la existencia tanto como su renuncia a ocupar la banda. El entendimiento con Ibrahimović aún tardará en consolidarse, y de momento se taponan a menudo. En conjunto, la sensación final que dejó el choque es que el Inter, pese a estar en plena reforma, ofreció lo mejor de sí. No regaló el balón en la primera parte y sí dio un paso atrás en la segunda, pero sin soltar nunca la guadaña. Por el contrario, el Barcelona estuvo lejos de su máximo nivel. El regreso de Iniesta y Márquez alimenta las opciones de Guardiola, que no obstante tiene muchos deberes en el frente de ataque.

El empate en San Siro es un saldo valioso para afrontar la fase de grupos, con lo que el equipo azulgrana continúa sin ningún borrón. El tricampeón crecerá necesariamente. Será candidato a todo, aunque su plantilla no desprende la fiabilidad deseada. En verano, el Barça vertió la gran ocasión de blindarse con algún otro jugador de peso. A la espera de Fàbregas, un delantero de banda como Arshavin y un pivote como Poulsen hubieran bastado. Beguiristain prefiere apostar por plebeyos como Henrique y Keirrison, mientras que Guardiola propició un negocio ruinoso a fin y efecto de desprenderse de Eto'o. El entrenador también priorizó el fichaje de un central pese a poder elegir entre Muniesa y Fontàs. Con todo, el Barcelona sigue siendo un equipo serio pero no invulnerable. Hay informaciones que dan respuesta a la obsesión por desterrar a Eto'o. Las publicaciones aseveran que la convivencia entre el camerunés y Henry era insostenible debido a su egocentrismo. Tanto es así que la pretensión de Guardiola era desprenderse de los dos. Sólo ante la dificultad de adquirir un extremo, el técnico aceptó al francés. A tenor de la información, es sangrante la permanencia de Henry, que jamás se acercó a su rendimiento en Londres, que pasa de la treintena y que no deja de ser un punta reconvertido, en detrimento de Eto'o: más joven, más fiable y más goleador. Analizado en global, el balance del mercado de verano es desalentador y peligroso. La plantilla es más corta y los fichajes están en cuarentena. No admite debate que el Barcelona ha desperdiciado la opción de alargar su hegemonía. El estado de las cosas ha cambiado. En este curso, cada compromiso será una dura prueba para una plantilla que no puede ir a más. Acaparar el cuero y triangular no será suficiente. Bien pronto se hará necesaria la máxima eficacia. Tanto en Liga como en Europa, no todos los días son Iniesta.
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lunes, 14 de septiembre de 2009

Los capos no entienden de perdones

Un análisis de Cristian Naranjo

La etiquetada por algunos como 'Liga de las Galaxias', que ha desfasado literalmente a la de las estrellas por obra y gracia de Florentino, ya cuenta dos jornadas. Posiblemente insuficientes para adivinar el destino final de unos y otros; francamente concluyentes respecto a la identidad de los aspirantes al título. Esta vez las predicciones no admiten margen de error: los dos gigantes, otro año más, se postulan como únicos candidatos al cetro estatal. Real Madrid y Barcelona, en orden invertido, ya encabezan la tabla merced a trayectorias equivalentes pero no calcadas. El equipo capitalino abrió la Liga convirtiendo el Bernabéu en un campo de tiro, mientras que el vigente campeón controló su encuentro hasta resolverlo por vía aérea. La diferencia entre el ejercicio del Bernabéu y el del Camp Nou estribó básicamente en las formas. El Barcelona monopolizó el juego en términos de posesión, llegadas al área, disparos a puerta, córners y ocasiones de gol. Circunstancialmente sólo encontró respuestas a balón parado, pero siempre se mantuvo fiel a su idea. Por contra, el once de Pellegrini funcionó de forma discontinua, a dentelladas, sin presentar un patrón definido. Le concedió en todo momento oxígeno al Depor, que no cesó en el empeño por crear peligro. Tanto es así que el choque únicamente se decidió en un definitivo cara o cruz entre Valerón y Lass. En cualquier caso el Madrid venció por una cuestión de infantería y se agenció el mismo número de puntos que los facultados azulgranas. Estilos ambivalentes; resultados convergentes.

Para disputar el encuentro de ayer los dos visitaron la ciudad del enemigo. El Barça para enfrentarse al Getafe de Míchel y el Madrid para estrenar oficialmente el inmaculado estadio de Cornellà-El Prat. La resolución de ambos partidos quedó a medio camino entre lo similar y lo idéntico: los jugadores caros sentenciaron tras el perdón de los humildes. Para el conjunto de Míchel, Albín y Soldado olisquearon la miel en dos ocasiones bien ganadas. Moisés y David García corrieron la misma suerte en el Espanyol. Sucede que el tópico del cine negro es tan recurrente como veraz: la misericordia ante los capos se paga con la vida. Así de implacable va a transcurrir la Liga más hemisférica de la historia. Sujeto a los contratiempos que siempre conllevan las citas internacionales, Guardiola les confirió a Messi, Iniesta y Alves la categoría de soldados de tercera línea. A estas alturas son innegables las dotes de estratega del técnico azulgrana. Conocedor del potencial de su pacífica milicia, el de Santpedor escondió en un hoyo a sus hombres más valiosos, dando entrada a los más bisoños. De este modo evitó el sobreesfuerzo de sus figuras y les brindó a los jóvenes la ocasión de crecer en confianza sintiéndose importantes. Por tanto Pedro y Jeffren actuaron juntos de inicio, en una decisión arriesgada, cuestionable, y sin embargo abrumadoramente certera. Los canteranos de menor rango no percutieron las bandas, pero contribuyeron a madurar el partido con su limpio y ordenado juego de posición. Los números dicen que Guardiola cuenta con escasos efectivos, de modo que tiene que maximizar recursos y repartir protagonismos.

Chygrynskyy fue el otro beneficiado por el barbecho del técnico. El ucranio sigue siendo un desconocido para gran parte de los aficionados. El encuentro de ayer no es el indicado para valorar en panorámica sus condiciones, aunque la mayoría ya son de dominio público. Su perfil natural es el zurdo, y no obstante domina el desplazamiento en largo con ambos pies. Los cambios de orientación desde su posición al extremo opuesto están garantizados. Alcanza por ende el Barcelona un inicio de jugada todavía más depurado, necesario en situaciones de ahogo por la presión del rival. También gana Guardiola más simetría y finura en su esquema, en tanto que puede componer un once completamente sutil substituyendo a los menos dotados técnicamente ─Abidal y Puyol─. El orden simétrico viene dado por la condición de zurdos tanto de Chygrynskyy como de Keita, que en ese sentido también enriquecerán las variantes tácticas del equipo. Por último, el central del Este también permitirá a Guardiola hacer permutas de posición con los hombres más polivalentes. En conclusión, Chygrynskyy será un jugador de gran valor en un elevado porcentaje de partidos. Y en cambio su fichaje sigue ofreciendo dudas por su elevado coste en contraposición a la venta de Eto'o por 20 millones. La otra variante por desvelar es su capacidad de respuesta en fase defensiva. En la final de la Supercopa de Europa, un gran escenario para analizarle, estuvo siempre muy cobijado excepto en la jugada del gol, donde estuvo tan flojo como el resto de defensas. Apunta un cierto déficit de intensidad en relación con Puyol y Piqué. No obstante por alto va fenomenal, de tal modo que, cuanto menos, merece el beneficio de la duda. Guardiola es un avanzado a su tiempo, casi un visionario. Ha demandado personalmente a Chygrynskyy por activa y por pasiva. No hay mejor argumento para avalar su fichaje que la insistencia del timonel. Para el técnico será un reto personal convertirle en un defensor de referencia.

Por lo demás no merece la pena profundizar en el duelo. Sería abusivo, barroco e innecesario enfrascarse en un partido sin vuelta de hoja. El Barcelona se guardó el balón para sí ante el elegante Getafe de Míchel, que tuvo sus opciones de adelantarse en dos remates claros. No lo hizo y firmó su defunción cuando entró en escena la flor y nata del fútbol mundial. Con los guerrilleros silenciosos sobre el campo no hubo color. El cambio de ritmo que imprimieron Messi, Iniesta y Alves finiquitó el choque. Asimismo Kaka' hizo lo propio en el futuro fortín de Cornellà-El Prat, que acabó convertido en el Circo del Sol. El bucanero Granero emitió un código de barras que el brasileño leyó a la velocidad de Bolt. El resultado, más que un simple tabique, fue una casa adosada a las afueras. El 0-1 martilleó el ánimo de los pupilos de Pochettino, que habían merecido abrir el marcador previamente. No fue así, de forma que Kaka' abandonó las funciones de aparejador y prosiguió con su espectáculo circense en el papel de funambulita. No tardó en añadirse al festival un domador como Guti, a cuya morfología le sobra todo excepto su inmisericorde zurda. Ya marcó el curso anterior en campo blanquiazul y anoche repitió tras un pase con diamantes de Kaka', el jugador que realmente va a lavarle la cara a este Madrid. 0-2 y a sestear. Incluso Cristiano se incorporó a la fiesta ejerciendo como payaso para delirio del personal. Hizo el 0-3 al contraataque a servicio de Guti. Dos jornadas participando de forma testimonial, dos goles. El ex-futbolista 'Poli' Rincón, madridista recalcitrante, se soltó con el tanto del portugués: "¡Hostia, qué golazo, es que la pone ahí, la pone ahí!". En fin, para todo aquél que haya visto la jugada sobran las palabras ante semejante afirmación. Por lo visto en la capital le piden pocos réditos a una multinacional que ha costado más de 90 millones. El partido de Cornellà tampoco tuvo más enjundia ─gran palabra, hallazgo de Albert Valor, y salida de la firma de Alfredo Relaño, un analista magistral al que los colores le rebosan demasiado a menudo─.

Por presupuesto, por inversión, por espesor y calidad de plantilla, por desequilibrio, por tener un bloque consolidado, por registros goleadores y defensivos, por ser el actual tricampeón, por tener a los mejores del mundo… Y sobre todo por inercia. Éstos son los principales motivos por los cuales Barcelona o Madrid están condenados a llevarse el campeonato. El Atlético no puede llegar lejos en ninguna competición por plantilla, entrenador, secretario técnico, presidente y propietarios. No es un club. Es un burdel. El Sevilla acumula revólveres arriba, pero el resto del once y el banquillo no le alcanzan para superar el listón del curso anterior. Y finalmente, el único rival en ciernes con el que posiblemente podrán pugnar es el Valencia, que acumula 6 puntos con marcadores abultados. Emery ha armado un buen bloque que va camino de consolidarse, con un Banega demostrando quién es, una defensa bien apuntalada con Dealbert y Saltor y una vanguardia salvaje, las abejas, como denomina Pedro Morata al cuarteto formado por Silva, Villa, Mata y Pablo Hernández. Un once francamente bueno a la par que atractivo para el espectador. Emery no dispone de un gran fondo de armario, pero tiene la rebeldía de Joaquin y a Vicente en la recámara, al que sería vital recuperar. Sería sano para la Liga y sus aficionados que un club grande como el Valencia se uniera a la pelea cuando nadie lo esperase.

El resto de ligas de primer nivel futbolístico también han reanudado el trajín. En Inglaterra, el Chelsea se está mostrando intratable y suma 15 puntos de 15 posibles pese a no haber renovado el plantel. Sin embargo son United, City y Tottenham, con 12 puntos, los que ponen el juego. Mark Hughes ha conseguido ensamblar en tiempo récord los relucientes fichajes, en especial a Adebayor, una experiencia para los sentidos, al que pretendió Guardiola de forma decidida. Si Robinho regresa motivado de la lesión, el City acumulará más veneno. El Tottenham de Harry Redknapp es sin duda el equipo más simpático de la Premier, porque apuesta por un fútbol vertical, veloz y atractivo. Lennon, Defoe, Robbie Keane y Luka Modrić, sustentados por jugadores todoterreno como Huddlestone, Jenas o Palacios están haciendo las delicias de los aficionados más selectos. Por su parte el vigente campeón, el United, ha perdido purpurina con la marcha de Cristiano pero se ha petrificado como un bloque más unido y uniforme, donde Valencia y Owen están funcionando y en el que el líder es por fin un entregado a la causa como Rooney. Del Arsenal de Wenger poco que decir. Jugadores potencialmente muy buenos pero inconstantes para una liga tan competitiva. Y Benítez a lo suyo, arrastrando al Liverpool por territorio inglés, con eminencias como Kyrgiakos y Voronin. Mala señal que la estrella sea Benayoun ─buen futbolista, pero no para liderar a un grande─.

En la Bundesliga, el Bayern recupera la confianza con una goleada en Dortmund ─1-5─. Gol de falta de Ribéry incluido y celebrado a lo grande con Van Gaal. Mucha belleza junta. Ahora el galo dice que quiere renovar con el Bayern. Quien lo entienda, que lo compre. Y en el Calcio, dardos envenenados hacia Guardiola. Gol de puro ariete y liderato para la Juve de Martín Cáceres, un nuevo Puyol en potencia. Era necesario que alguien pusiera en evidencia a Guardiola por una vez. A nadie escapa que hoy por hoy es el entrenador por antonomasia, pero no son de recibo las felaciones públicas ─denominación de origen José María García─ que recibe por parte de la prensa catalana. Tanto es así que Eto'o ha prendido la mecha de la Liga de Campeones con un gol sublime que también sirve para rebatirle. Gol de genio con acuse de recibo hacia el Camp Nou. Llega la liga entre las ligas, la Champions. Y llega el primer combate de altura: Inter-Barça, con enormes cuentas pendientes. Vuelve Ibrahimović a San Siro y lo hace desafiante. Vuelve Eto'o, pero juega en el adversario. Duelo de centrales privilegiados: Lucio-Piqué. Desafío en ambas porterías: Julio César-Valdés. Electricidad entre los dos mejores laterales del planeta: Maicon-Alves. Contraste de caracteres en los banquillos: Mourinho-Guardiola. Y, por supuesto, choque de caballerías: Eto'o-Ibrahimović. La Liga de Campeones es la mejor plataforma para dictar sentencia. Que nadie olvide quién aparece en el momento justo de los partidos decisivos. Si alguien tiene que retratar a Guardiola, que lo haga Eto'o, el capo por excelencia.
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