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jueves, 28 de mayo de 2009

La 'Guardiola Mecànica' tritura al United

Por Cristian Naranjo


Londres, Paris, Roma. Esta vez ha sido la capital italiana la que ha encumbrado al Barça como campeón de Europa. Con este título, logrado con total merecimiento, el club azulgrana se instaura en la élite europea junto a su rival de hoy. Con tres entorchados, el Barça se iguala con el United y se despega de clubes como el Benfica o el Notthingham Forest, alejados hoy en día de la burguesía europea.

No sé quién inventó una frase que ha hecho fortuna: "Las finales no se juegan; las finales se ganan". La Champions League, antigua Copa de Europa, suele ceñirse a ese guión en tanto que el miedo a perder impide a los finalistas desarrollar su juego. Ocurre muy a menudo que el campeón de la competición no se corresponde ni de lejos con el mejor equipo de Europa. Como ya hiciera la selección española sobre el Ernst Happel de Viena, el Barça de Guardiola ha reventado un nuevo tópico: las finales se ganan jugándolas. El azulgrana, no será nunca un equipo capaz de ganar sin proponer nada, sin imponerse al rival. Ese gen, especialmente italiano pero también inglés, no forma parte de su ADN. El Barça, un clásico de Europa por historia ─siempre ha participado en competición continental─ y palmarés, ha estado en seis finales de la máxima competición y ha levantado tres trofeos, un balance que aún le sitúa lejos de Real Madrid, Milan y Liverpool. Ocurre sin embargo que el Barça mereció ganar en Berna ─donde se estrelló contra los palos cuadrados que se cambiarían al curso siguiente─, en Sevilla, en Londres, en Paris y finalmente en Roma. Se trata de un club tan educado, aseado y exquisito, que además de ganar necesita merecerlo. Así es el Barça y así son los culés. Siempre existirán equipos mezquinos, capaces de sacar el máximo rendimiento del mínimo mérito, pero se trata de fútbol, el deporte más grande porque traza multitud de caminos para alcanzar el éxito. No es el caso del Barça, que morirá con su estilo año tras año. El 'Dream Team' ganó la orejuda en su punto álgido; el gran Barça de Rijkaard firmó su obra cumbre en Paris y la 'Guardiola Mecànica' se ha coronado maravillando hasta a Ferguson.

Hasta el momento en que el derechazo de Iniesta hiciera estallar el candado de Cech, no se recordaba una final tan pareja entre dos contendientes de tal magnitud. El Manchester llegaba al partido como vigente campeón y como flamante vencedor de la que dicen es la mejor liga del mundo. Además, Ferguson contaba con todos sus efectivos a excepción de Fletcher, una baja insensible a tenor de su profundidad de banquillo. Nada que ver con el Barça, que se presentaba en el Olímpico de Roma con tres bajas de peso en la misma zona del campo. Márquez, Abidal y sobre todo Alves dejaban un hueco enorme en la retaguardia culé. No obstante, el gran momento del Barça, sellado con la consecución de los dos títulos domésticos, igualaba las manos de Ferguson y Guardiola. En Manchester, se daba como claro favorito al equipo inglés, hasta el punto de no concederle opción alguna al Barça. En Barcelona, se respiraba confianza, optimismo y sobre todo prudencia. Se imponía el 'seny català'.

Llegaban pues a Roma los dos mejores equipos del mundo dispuestos a dirimir quién era superior. El campeón de la Premier League a un lado. Al otro, el ganador de la Liga española. En una punta Cristiano Ronaldo. En la otra, Messi. El vigente Balón de Oro contra el próximo vencedor. Rooney contra Eto’o. Van der Sar contra Valdés. Había tantos duelos igualados ─tantos como once─, que la única solución pasaba por el pitido inicial del árbitro.

A los 10 segundos de juego, el United ya se había ganado su condición de favorito. Su apuesta por apretar al Barça en todo el campo y por jugarle de tú a tú fue una genial sorpresa por parte de Ferguson, que comenzaba a imponerse en el duelo de banquillos. Hasta los 10 minutos, el equipo azulgrana no existió. Le temblaban las piernas y sus neuronas estaban desconectadas. Estaba siendo desintegrado por el vigente campeón, que se presentó al partido imperial en defensa y explosivo en ataque. Rooney y Park asfixiaban la salida de balón culé, y Cristiano Ronaldo era una continua amenaza para el marco de Valdés. A juzgar por lo visto durante esos primeros minutos, la final podría haber acabado con un nada descabellado 0-4. De hecho, a más de un culé le vinieron a la memoria Massaro, Savicevic, Desailly y compañía.

Ocurre que en el Barça juega un tal Iniesta, un maestro de varios gremios que tiene seda en las botas y una ballesta en ristre. El '8' azulgrana domina todas las dimensiones del juego: tiempo, espacio, profundidad. Xavi es un jugador fenomenal. Su juego de toque y movimiento es fundamental para el Barça y para la selección. Cualquier centrocampista de Europa quedaría retratado ─Carrick o Anderson, por ejemplo─ al ser comparado con él. Cualquiera excepto uno. Sólo hay alguien tan técnico e inteligente como él. La paradoja es que juega en su mismo equipo. Y es que Iniesta es tan delicioso como Xavi pero es mucho más nocivo, porque añade cambio de ritmo y regate. Mientras se habla de las cifras astronómicas que valen Cristiano Ronaldo o Kaka', Iniesta se sigue reivindicando como un futbolista sin precio.

Corría el minuto 10 y el de Fuentealbilla conectó con el balón con espacio por delante. Cambió de ritmo y avanzó hasta la zona de tres cuartos, donde advirtió a un antílope desmarcándose. Era Samuel Eto'o, el mejor '9' del mundo. Después de las cifras que ha alcanzado y de haberse dejado el alma para levantar tres Ligas y una Champions League, muchos infiltrados entre la masa culé, carentes de gusto, memoria y respeto, todavía tenían la osadía de criticarle antes de la final. Ojalá el gol de esta noche, repleto de potencia, furia y fuerza animal, selle sus sucias bocas para siempre. Este verano, directiva, secretaría técnica, entrenador y jugador deberán decidir su futuro. No en vano el contrato de Eto'o expira en 2010 y es el momento de llegar a un consenso. Ahora que se ha convertido en el héroe de otra final, cientos se apuntarán al carro y clamarán por su renovación. Con tres Ligas, una Copa y dos Copas de Europa, Eto'o puede salir del Barça con la mirada al frente y con la tranquilidad de haber sido el jugador extranjero con mayor influencia en la centenaria historia del Barça. Casi nada. Ni Kubala, ni Cruyff, ni Ronaldinho lograron tanto.

El gol de Eto'o devolvió el partido a su igualdad original. El equipo azulgrana se oxigenó a través del balón, aunque el United seguía disputándole la posesión y creándole mucho peligro con la explosividad de Cristiano. Una arrancada del portugués hizo temblar los cimientos de la defensa culé, y sólo Piqué, en clara obstrucción, pudo detenerle. Giggs ejecutó la peligrosísima falta, que se marchó por encima de la escuadra de Valdés. Fue la mejor acción del portugués en todo el partido, incapaz de añadir inteligencia a su físico de velocista. Mientras Cristiano no entienda el juego, jamás alcanzará su auténtico potencial. ¿Se lo imaginan pegado a la banda, poniendo a disposición del equipo su velocidad? Sería demoledor.

Hasta el minuto 25, los dos equipos se repartieron las posesiones y los ataques. El United tenía más sensación de peligro, aunque no llegaba a inquietar a Valdés. Las faltas laterales y córners, que se presumían un suplicio para el de Hospitalet, jamás le pusieron en aprietos. La defensa zonal de Guardiola, complementada con dejar a tres unidades arriba para intimidar al Manchester, fue una apuesta magistral. Tanto es así, que el United no pudo rematar un solo balón en ventaja. Además, Puyol, Touré y sobre todo Piqué estuvieron imponentes por arriba.

En la primera mitad, según estadísticas de la UEFA, los dos equipos presentaban un empate técnico en cuanto a pases ejecutados y distancia recorrida se refiere. La segunda parte, para orgullo de los culés, fue una historia bien distinta. Ferguson sustituyó a Anderson por Tévez y ahí comenzó a perder la final, ya que en su búsqueda de pegada se olvidó de la clave del encuentro: la zona ancha. Busquets ─sobresaliente; sólo le recuerdo una mala entrega─, Xavi, Iniesta y Messi comenzaron a conectar descaradamente y el partido se convirtió en un monólogo de gran categoría. Impotente y rudimentario, Ferguson optó por seguir acumulando delanteros. Entró Berbatov por Park Ji-Sung, lo cual no le dio rédito alguno al United. Los pequeños del Barça campaban ya a sus anchas en busca del gol que cerrara el partido. Lo tuvo Xavi en un lanzamiento de falta y pudo llegar antes o después. Finalmente, en el 70', el de Terrassa encontró un espacio virgen en tres cuartos de cancha. Ante la pasividad del United, tuvo tiempo de pensar, caracolear e insuflarle cloroformo al balón. Demasiadas ventajas para un superdotado como Xavi, que detectó el desmarque de Messi y le puso un balón tocado y con algodones. El argentino, voraz de protagonismo, no desaprovechó el regalo y le puso el lazo con un remate propio del mejor ariete. Quedaban 20 minutos para la heroica, una faceta que domina como nadie el United. Sin embargo, como expresaba acertadamente Jorge Valdano, "el fútbol es un estado de ánimo". En esos momentos, el United estaba destrozado física y anímicamente. Sus jugadores habían sido bailados, retratados, humillados. Ferguson se volvió a equivocar introduciendo a un motor diésel como Scholes por Giggs ─decepcionante, inédito en todas las facetas─. Y así se fue consumiendo el partido, con Cristiano, Scholes y Vidic desquiciados. No eran más que el retrato de un equipo superado por la evidencia: el mejor equipo sobre la faz de la Tierra se llama Futbol Club Barcelona.


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miércoles, 20 de mayo de 2009

El Barça de Iniesta; el United de Rooney

Por Cristian Naranjo

Falta justo una semana para el partido más esperado de lo que llevamos de siglo XXI. La final de la Liga de Campeones, que ha de enfrentar a los dos equipos más en forma del mundo, se presenta como el mayor espectáculo posible. Si el Barça llega fuerte, el Manchester llega mejor. Por primera vez en muchos años se enfrentan en una final los dos equipos que han acreditado ser mejores a lo largo de la competición.

El Barça llegará a Roma con todos los deberes hechos y los exámenes superados con matrícula de honor. No en vano se ha proclamado campeón de Liga y Copa con un fútbol celestial, arrollando a sus principales rivales a medida que se iban interponiendo en su camino. Como si del caballo de Atila se tratara, por los campos donde ha pasado el Barça esta temporada no ha vuelto a crecer la hierba. Sevilla, Villarreal, Madrid, Londres, Valencia… El equipo de Guardiola se dio un festín en el Bernabéu y en Mestalla, donde trituró a Madrid y Athletic respectivamente. El fútbol que hacen los blaugranas se basa en conceptos sencillos de asimilar pero harto difíciles de lograr. En primer lugar, el Barça tiene al menos un once inicial de jugadores extraordinarios. De esos once, no podrán jugar ni Márquez por lesión ni Alves por sanción. Iniesta y Henry, en cambio, están entre algodones a la espera de poderse recuperar a tiempo de sus dolencias. A pesar de las posibles bajas, Guardiola presentará un once temible porque saldrá con lo mejor que tiene y al ataque, como ha demostrado durante toda la temporada. El Barça sólo sabe jugar a ganar. Sus jugadores están programados para atacar del minuto 1 al 90. En segundo lugar, el equipo cuenta con la coherencia de su entrenador, capaz de sacar el máximo de sus jugadores allá donde los ubique. Y en tercer y último lugar, los culés cuentan con un aliado, con un doceavo hombre: el balón. Y es que el equipo que comanda Xavi no lo suelta ni mediando las armas. La mitad del once tiene un manejo extraordinario de la pelota, lo cual protege al equipo y desespera a los rivales.

Así las cosas, el once que con toda seguridad presentará Guardiola será el siguiente: Valdés en portería, dando seguridad por alto, con los pies y cerrando el candado en el uno para uno; Puyol en el flanco derecho por la ausencia del maratoniano Alves. Qué decir del gran capitán. Todo fiabilidad y entrega; Touré Yaya como central diestro para ocupar el lugar que deja vacante Puyol. El marfileño, una delicia como mediocentro de cierre, cumple también como central. Aporta exuberancia física, salida limpia de balón y sólo ofrece una duda: ¿sabrá defender la velocidad al espacio de Rooney y Cristiano Ronaldo?; a Touré lo acompañará un hombre totalmente consolidado como central titular del Barça. Piqué asegura contundencia por bajo y por alto, inteligencia táctica y excelente salida de balón en corto y en largo. Como Touré carece de velocidad en espacios abiertos y lo puede pasar mal con los delanteros del United; como lateral zurdo actuará por exigencias del guión Keita. Guardiola no tiene reparos en descubrir que su comodín para casos de emergencia es el malí, un jugador que no termina de ejecutar con excelencia ninguna faceta del juego pero que cumple en todas ellas. Al menos en opinión de Guardiola. El africano tiene un aceptable trato de balón, va fenomenal por alto y sabrá cubrir su zona con solvencia; por delante de la defensa repetirá como en Stamford Bridge Sergio Busquets. Guardiola apuesta ciegamente por él a pesar de su juventud. Sin embargo, contra Chelsea no existió. Según Ramon Besa: “Tampoco Busquets funcionaba: tímido en ataque, presionó a destiempo y defendió mal en la jugada del gol”. De hecho, está por ver cómo reaccionará el canterano en un partido que puede marcar el despegue o el declive de su carrera. De su acierto en el corte, en la conducción y en la entrega depende en gran medida el transcurso de la final. Sea como fuere, Busquets asegura intensidad en el juego y poderío aéreo; como volante derecho y llevando la batuta del juego estará el doctor Xavi, alguien de quien está todo dicho y escrito. El de Terrassa es el jugador más fiable del equipo. En lo que va de temporada no se ha lesionado ni tampoco se ha escondido en ningún partido. La Eurocopa le transformó. De ser un buen centrocampista pasó a ser un jugador de enciclopedia. Todo lo que ejecuta lo hace con sentido. Controla, gira, alza la mirada, toca y se mueve… Santiago Segurola decía que Zidane era un reloj con botas. Xavi es el Big Ben; a su lado estará el bautizado por Joaquim Maria Puyal como ‘Don Andrés’. El de Fuentealbilla llegará justo para disputar la final. Por tanto, no sería de extrañar que llegara falto de ritmo. No obstante, siempre ha respondido cuando ha vuelto de una lesión. Iniesta es al Barça lo que las burbujas a la Coca-Cola. Es la chispa que estalla en el paladar de los aficionados. Es tan bueno como Xavi pero además tiene desborde y verticalidad. Un lujo y una necesidad para su equipo; en la derecha del ataque aunque permutando de posición actuará el antílope africano Samuel Eto’o. Son muchos los que le critican por su falta de puntería en los últimos partidos, olvidando quien abrió el camino de la victoria en Paris. Eto’o es el mejor delantero de Europa y volverá a demostrarlo en Roma; en el centro del ataque y suspendido entre líneas jugará el ‘pequeño Diego’. El argentino pondrá la imaginación y el desequilibrio que necesita el Barça para hacer daño al Manchester. Messi es capaz de llegar al gol de mil maneras distintas. Se asociará con Xavi e Iniesta para convertir el partido en un rondo constante; finalmente, como vértice izquierdo del equipo culé flotará monsieur Henry. Al igual que Iniesta, el francés llegará justo para disputar la final. Su lesión es de rodilla, lo cual complica su recuperación, pero todo apunta a que estará a punto para saltar al Olímpico de Roma. Titi es básico para el equipo porque aporta amplitud, profundidad, asistencia y sobre todo gol, mucho gol. Esta temporada se ha reivindicado a base de tantos importantes en momentos importantes, justo cuando deben aparecer las estrellas. Tenerle sobre el campo será una forma de intimidar al Manchester desde el inicio.

Y enfrente, acechante y dispuesto a revalidar corona, espera el peligroso United. Campeón de Inglaterra con solvencia por tercer año seguido, el equipo de Ferguson cuenta con la plantilla más completa del mundo. El escocés tiene donde elegir, aunque su once inicial no brilla tanto como el del Barça. El United alineará a Van der Sar en portería. Experimentado, sobrio y dos veces campeón de Europa; como lateral diestro actuará un centrocampista reconvertido. Debido a su altura ─1’91 m.─, O’Shea no se distingue por ser un jugador rápido. Tampoco destaca por ser un gran marcador, por lo que Henry debe probarle en el uno para uno; en el eje de la zaga y sin discusión, Ferguson alineará a Vidic y a Ferdinand. Se dice de ellos que son la mejor pareja de centrales del mundo. Por contundencia en el corte, juego aéreo y velocidad desde luego lo son. Sin embargo, quizá les falte algo de salida de balón. Los delanteros del Barça tendrán que estar especialmente incisivos en la presión para cazar algún balón en zona decisiva o provocar un balonazo a zona propia; como lateral zurdo jugará el mejor del mundo en su puesto. El francés Evra es como el hermano bueno de Abidal: veloz, incansable, de amplio recorrido, buen defensor y buen atacante. Eto’o no debe intentar desbordarle porque será imposible. La opción es buscarle la espalda por velocidad, aunque será difícil; como pareja en el doble pivote actuarán Carrick y Scholes. El primero es un jugador muy completo: trabajador, bueno técnicamente y con buen disparo de media distancia. Scholes es parecido pero más ofensivo y de más recorrido. Los dos ingleses se presumen escasos para contener el caudal de juego que fabricarán entre los tres canteranos del Barça; ayudando en las tareas de destrucción y aportando despliegue físico y llegada actuará Park Ji Sung. El surcoreano es un fijo para Ferguson en las grandes citas debido a la cantidad de facetas del juego que domina y a su disciplina táctica; en banda izquierda cabe la duda de quién jugará, si el veterano Giggs o el joven Anderson. Es muy posible que Ferguson opte por ser conservador y le dé chance al experimentado galés. El brasileño destaca por su gran zancada y llegada al área, mientras que Giggs tiene una zurda sedosa para lanzar centros a la pareja de atacantes; una pareja formada por dos delanteros que no necesitan presentación: Rooney y Cristiano Ronaldo. El primero es el jugador más peligroso y completo del United: rápidísimo, inteligente, luchador, pasador, goleador… Tiene muchas de las virtudes de Eto’o pero es mucho mejor técnicamente que el africano; y finalmente el mediático Cristiano, un jugador situado por todos al nivel o incluso por encima de Messi. El futbolista por el cual suspira Florentino. Un jugador de fama mundial, más millonario y más bello que su pareja de ataque pero mucho peor jugador. Es cierto que tiene muchos registros para llegar al gol y que eso le convierte en peligroso por impredecible. Sin embargo, no se engañen, el principal peligro del United se llama Wayne Rooney.

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