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domingo, 18 de julio de 2010

Un lince para las bandas del Barça

Por Cristian Naranjo

Adriano Correia. Contrastado, joven -25-, rápido, físico, técnico, polivalente... Y ambidiestro. Junto con Filipe Luis y Coentrão, lo más parecido que había en el mercado a Dani Alves para el ala izquierda. Dijo Rosell antes de ser presidente que una de sus prioridades deportivas era reforzar los laterales. Y no ha tardado en hacerlo. Me aventuro a pronosticar que, pese a su pérdida de protagonismo en Sevilla, le venderá caro el puesto a Abidal, además de mandar a Maxwell al fondo del ropero.

A priori encaja a la perfección con el retrato robot que busca Guardiola: talento, compromiso y adaptación al sistema. Por otro lado, mi sensación es que el fichaje de Adriano complica la llegada de un extremo y pone en cuarentena la de Cesc. El nombre de Mata se ha silenciado y Robinho ya no ocupa portadas. Por desgracia, Arshavin y Elia, tampoco. La prioridad absoluta pasa a ser Fàbregas; pero la guita escasea, y el Arsenal está en plan Rebeca: duro de pelar.

Por ahora el nuevo Barça emite buenas vibraciones, aunque el vacío de Touré, pérdida notable, aún está por cubrir.
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sábado, 3 de julio de 2010

Simpatía por Badia

Por Cristian Naranjo

Poco brillante, dicen algunos. ¿Disculpen? Fíjense si es técnico, y hasta qué punto está seguro de ello, que se permite recortes propios de un mediapunta en posiciones defensivas. Y lo mejor es que el 80% de esos regates los hace con sentido. Recordemos que el regate corto es la forma más rápida de saltar una línea de presión. Evidentemente, no es la más segura. Pero ocurre que a Busquets, de cada 10 que intenta, 6 le salen de cine y 3 acaban en falta. Y ese balón que pierde es el margen de error que se puede permitir jugando por delante de la defensa y teniendo detrás a Puyol y Piqué.

Ante todo, dejo claro que yo fui escéptico durante buena parte de la primera temporada de Pep, porque lo consideraba un mediocentro puramente defensivo, y para eso me gustaba más Touré ─indiscutible futbolista─, o el equilibrio y llegada de Keita. Con el tiempo, Busquets ha demostrado galones para ser titular en cualquier equipo del universo... Que pretenda jugar a fútbol ─que, en el fondo, son muy pocos─.
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miércoles, 30 de diciembre de 2009

El millor any de la nostra vida

Un reportaje fotográfico de Albert Valor
La eternidad en imágenes

































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miércoles, 21 de octubre de 2009

Olor a óxido en Arístides Maillol

Por Cristian Naranjo

¿Es posible que un equipo, acumulando el 75% de posesión, lanzando once córners, rematando trece veces a puerta y generando al menos tres ocasiones francas de gol, pueda perder el partido en su propio estadio? Sí, es posible. Ha sucedido esta noche, en la calle Arístides Maillol. Qué gran invento esto del fútbol cuando se revela a las leyes de la lógica. El Rubin Kazan, un neófito en Europa, ha sido capaz de hipotecarle la competición al Barcelona de forma justa, limpia y sorprendente. Con apenas cuatro cáñamos, pocas veces un equipo había logrado tanto con tan poco en el Camp Nou, donde algo huele a óxido más que a gasolina. En mitad de un ambiente gélido y lánguido el conjunto ruso se sintió como en casa, demostrando tener aprendido el temario. Salió a replegarse sin renunciar al gol y lo encontró antes de empezar. Primer fallo garrafal del Barcelona y primer golpe a Valdés: incontestable, violento y directo a la sien. Hay quien dirá que fue un disparo fortuito, de pura casualidad. No fue así. Por desconocido que sea, Ryazantsev reventó la puerta con un obús inteligente, perfecto, fruto de un golpeo intencionado, plástico y soberbio. El 0-1 propició el escenario ideal para el Rubin, que se ganó en dos minutos el oxígeno de cuarenta y cinco. Al Barça no le quedó otra que jugar como menos le gusta: a contrapelo.

De los últimos encuentros azulgranas uno extrae que quizá sea hora de revisar el mito de las bandas cambiadas. Con noventa minutos por delante, los de Guardiola volvieron a atascarse como en Mónaco, Getafe, San Siro, Valencia y también en el Camp Nou frente a Sporting, Dinamo y, sobre todo, Almería. Digan lo que digan los resultados, por más que el Barça siga hablando mientras todos escuchan, lo cierto es que le vienen chirriando algunos mecanismos desde el inicio de curso. Da la sensación que cada rival, aprovechando apuntes en limpio del anterior, le complica un poco más la existencia. No hay nada más excitante que batir al campeón. Fue el caso del equipo de Berdiýew, que mejoró el ejercicio del resto porque se adelantó en el marcador, algo que nadie conseguía desde el Chelsea en Stamford Bridge. Debe Guardiola mirarse a la cara y comenzar a plantearse cosas, porque a este paso Pedro y Messi van a montar una factoría de embudos.

Tras el descanso hubo un atisbo de redención por parte de los culés, que encontraron por fin al gigante cíngaro bajo el tablero. Con una nueva acción de fuoriclasse ─sale a tres por partido─, Ibrahimović engrasó ligeramente la máquina, que comenzó a mejorar por inercia, así como por la fatiga y las dudas del Rubin. A lomos de Touré Yaya, el mejor esta noche por diferencia abrumadora, el Barça se desplegó tanto como pudo. Insistió en la basculación típica del balonmano, tratando de imprimirle velocidad al cuero, esperando el haz de luz, ese resquicio en la cueva, que no iba a llegar. Más bien al contrario. Rebasado el 70', en otra pérdida imperdonable, el 'Chori' Domínguez salió de la mazmorra y habilitó con precisión a Karadeniz, que iba en botas de siete leguas en comparación con Márquez. Sigue cayendo en barrena el mejicano, cuya mixtura con Piqué es temeraria en Europa debido al perfil de ambos. Ni siquiera Guardiola, siempre alerta como un controlador aéreo, podía prever que echaría en falta la electricidad de Puyol, imprescindible en los duelos definitivos. Porque si bien quedan tres partidos, el Barcelona se ha hipotecado sin saber cómo. Viendo la situación del grupo los tres serán de resultado incierto y a cara de perro. La Liga de Campeones no concede descuidos y los de Guardiola ya han tropezado. Ir a Kazan, recibir a un Inter necesitado, con Eto'o al mando, y acabar en la sombría Kiev es como tener el calendario lleno de cardos. Algo huele a óxido en el Camp Nou, cuyo equipo ha perdido duende, lo han abandonado las musas e incluso ese puntito de suerte que todo campeón necesita.
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martes, 1 de septiembre de 2009

El debe y el haber del nuevo Barça

Un análisis de Cristian Naranjo

Volvió la Liga y volvió el campeón. Trámite saldado ante el Sporting. Suma y sigue el Barça en su asombroso duelo al Sol. Hasta ahora ningún equipo había ganado en el campo cinco entorchados de una tacada. Al menos que se sepa. Ha perdido el Barcelona un argumento poderoso como Eto'o, pero mantiene intactas las constantes vitales; esas señas de identidad que le han aupado a la cima: talento, conjunción y sobre todo trabajo. Mucho trabajo. El equipo engendrado por Guardiola tiene más estética que épica, pero en Mónaco, ante el pegajoso Shakhtar de Lucescu, volvió a dejar claro que está preparado para cualquier epopeya. El eterno rival se ha reconstruido de arriba a abajo, mientras que Beguiristain sólo ha alcanzado un fichaje de peso. Además Ibrahimović no es un refuerzo, sino un recambio. A falta de presupuesto, Guardiola ha priorizado apuntalar la defensa con una incógnita de la Europa profunda. Una decisión arriesgada, al más puro estilo Cruyff. Con todo y con eso este Barça sigue transmitiendo confianza. Posee algunos jugadores superlativos, que rozan la perfección partido tras partido. Mención especial merece Touré, un coloso que domina todas las facetas del juego. Es un privilegiado física, técnica y tácticamente, lo cual equivale a ser el futbolista integral. Él solo abarca latifundios, y su polivalencia es oxígeno para Guardiola, que no dudó en situarle de central en los partidos definitivos de la pasada temporada. A saber: Londres, Valencia y Roma. La decisión demostró no ser un experimento, sino un recurso de garantías. Aparentemente lento, el africano exhibió una poderosa zancada y una inteligencia admirable. Touré no sólo respondió a la necesidad del entrenador, sino que rindió al nivel de los mejores centrales del mercado. Nadie hubiera adivinado su posición natural a juzgar por aquellos tres partidos. Y la versatilidad del marfileño no acaba ahí. Guardiola también lo ha probado de mediocampo en adelante, con la intención de explotar la llegada y el trallazo de que dispone.

Gerard Piqué es otro de los superdotados del Barça. No ofrece dudas la jerarquía del canterano, consolidado como un mariscal en el eje defensivo. Es evidente que, por fortaleza y manejo del cuero, podría aspirar al mediocentro si así lo requiere el equipo. Futbolistas tan completos son un tesoro para los entrenadores. Con Touré y Piqué, Guardiola dispone de utensilios dos en uno, lo cual compensa algunas carencias de la plantilla. En ataque es Iniesta el que se multiplica. El manchego es junto a Xavi la lúcida cabeza pensante del Barcelona. Su talento le permite funcionar en cualquier parcela, ya sea cocinando el juego o amortizando la banda izquierda. Y donde no lleguen los doctorados llegarán los hambrientos aspirantes. De hecho ha sido Pedro, un emergente canterano, el que literalmente ha solucionado las dos supercopas. El juego espumoso y dinámico del canario amenaza con romper en una de las sensaciones de la temporada. El gran protagonismo de la cantera será insólito, sorprendente y fascinante. Los revulsivos del equipo para las segundas partes acostumbrarán a ser Pedro, Bojan y Busquets. Las soluciones de urgencia, Muniesa, Fontàs, Dos Santos y compañía. La fórmula que diseñó Cruyff, basada en la proporción de ocho canteranos por tres extranjeros en cada once, es hoy una realidad.

La efervescencia de la fábrica azulgrana es una red de seguridad, pero es natural la congoja del aficionado culé ante el despliegue de Florentino, en contraste con los cuestionables movimientos de Beguiristain y Guardiola. La puñalada a Eto'o ha sido una ruina económica, además de una incalculable pérdida deportiva. Los sospechosos fichajes de Henrique y Keirrison huelen a perro muerto. Unos 24 millones al limbo por dos futbolistas mediocres, cuyo disfraz de promesas se ha tragado Txiqui. Por no hablar de Cáceres y Hleb. Otros 30 millones desperdiciados en dos nombres que sí eran contrastados. Sorprende que Guardiola, que fue quien los solicitó, no responda ante el derroche. De momento el técnico no interviene en la parcela económica. Todo llegará. Que tome nota el candidato que pretenda abordar la presidencia. Guardiola está destinado a convertirse en mánager de forma natural, con plenos poderes deportivos y financieros. Como Wenger, Ferguson o Benítez. Y como el propio Cruyff. El mejor fichaje de la historia del Barcelona sería el contrato vitalicio para Pep Guardiola. Por capacidad y compromiso es el único candidato posible. Su arenga al grupo, ante la inminente prórroga frente al Shakhtar, no admite descripción verbal. Es una prueba de que el club debe estar en manos de un barcelonista de cuna, y el de Santpedor es sangre de la sangre del Barcelona.

Sea como fuere, el ser humano no puede vivir de desgracias pasadas, ni tampoco de esperanzas futuras. Es una ley natural. Como canta Julieta, el presente es lo único que hay. Y el presente cuenta que el Barcelona se ha dejado 100 millones de euros a cambio de meros sustitutos. La inversión exigía sufragar la llegada de Ribéry, Fàbregas o Mascherano. No ha sido así. Y finalmente la plantilla ha quedado innegablemente corta. Ibrahimović, el fichaje estrella, acusará la presión de todas las miradas. Sabe que está obligado a eclosionar desde ya, o la sombra de Eto'o se irá ensanchando. A nadie escapa que el sueco está repleto de quilates, con lo que su incorporación ha de interpretarse como una inversión. El otro refuerzo válido es Chygrynskyy, el deseado. El central es algo más que el amor de verano de Guardiola. Le ha llegado al corazón. Tanto se ha enamorado que ha pedido al ucranio por activa y por pasiva, y no le ha importado estrujar las cuentas. Deportivamente Chygrynskyy es una duda por despejar. Dice Pep que tiene el nivel exigido desplazando el balón. La final de la Supercopa no arrojó demasiada luz sobre sus condiciones. Tuvo a seis hombres dándole cobijo, y apenas intervino en el juego. Se sabe que es de tallo largo, zurdo y que parece Jesucristo. Domina los espacios, pero el gol de Pedro le dejó en mal lugar. Se comprobó que no destaca por ser un defensa intenso. Y reflexionando un poco se concluye, sin margen de error, que no será posible que mueva el cuero como Márquez o Piqué. Dice Pitxi Alonso que es mejor jugador que defensa. Reveladora definición. Sin duda estamos ante un central considerablemente fino y presumiblemente blando. Pronto se conocerá en qué queda, tras pasar por el tamiz de Guardiola.

Esta noche no ha actuado Chygrynskyy, ni Touré, ni tampoco Iniesta. Y con Messi en Buenos Aires, el equipo volvió a recaer sobre los jóvenes opositores. La alineación, francamente desangelada, no modificó el nuevo esquema de Guardiola. Alves y Maxwell habitaron en campo contrario, mientras que Piqué hizo de aguador junto a Busquets. Arriba, Bojan y Pedro fueron los cachorros de papá Ibrahimović. Las rotaciones supusieron apuros poco habituales en un equipo tan curtido. La respuesta a tanto revuelo fue deficiente también gracias a Preciado, que ha armado un equipo serio. La presión en media cancha incordió y mucho al Barça, cuyo riego sanguíneo se resintió. Por extensión, la chispa escaseó en ataque. Ibrahimović estaba bien sujetado por Gregory, y Pedro no hizo acto de presencia. De modo que fue Bojan el portador de todo el peligro. El canterano protagonizó las mejores tentativas de un once mermado, al que le costó encontrar la ganzúa del partido. A pesar de todo el once de Guardiola acaparó la posesión, las llegadas y los tiros a puerta, pero la noticia fue que no pasara el rodillo.

Como premio a tantas expediciones al ataque, el Barcelona halló un yacimiento de córners que solucionaron el atasco. Keita, una de las debilidades de Guardiola, resolvió el partido con sus patas de flamenco. El malí es una rara avis, sólo comparable a algunos pocos como Kanouté. De mirada ausente y constitución enclenque, es un jugador que constata el engaño al que induce la apariencia. Tácticamente es un centrocampista de gran valor. Siempre acude a cubrir cualquier boquete, y se ofrece constantemente al compañero. Sucede que al tener de socios a Xavi e Iniesta, queda retratado en cuanto a velocidad de movimiento. Y sí es cierto que funciona con un ritmo cansino. En Londres o Mónaco supuso un problema porque ralentizó la circulación. Sin embargo lo compensa con una buena zurda, llegada y gol. Capacidades nada desdeñables. Su fichaje no fue discutido por proceder de Sevilla, pero pocos conocían su idiosincrasia. Una temporada después, Keita ha certificado ser válido en un equipo ganador. La religión musulmana mantiene equilibrados a este tipo de jugadores. Les dota de cierta frialdad. Pero se ha comprobado que no les merma en la parcela competitiva. Guardiola tiene un sacacorchos. Sin ir más lejos, esta noche el Barcelona sólo ha encontrado alivio en los zancos de Keita, que ha tocado techo en cada salto. Dos de ellos han acabado en gol y el tercero en la madera. Ha sido el mejor por detrás de Bojan, cuyo concurso fue vital. Se hace mayor el de Linyola, que mariposeó por el área hasta lograr el 1-0. El encuentro prácticamente se cerró ahí, pero el campeón fue de menos a más.

El 2-0 aseguró los tres puntos, y en la segunda parte sí se gustó el Barcelona. Ibrahimović jugó los 90 minutos pese a su discutible estado de forma. Trufó la actuación con gestos que definen su estilo. De momento se desplaza como un elefante sin trompa. Aún le falta contundencia, en parte porque en su manual prima la estética. Hoy ha firmado el 3-0 con el remate propio de un '9' puro. Pero que nadie cuente con las cifras de Eto'o. Ibrahimović es otra cosa. Es una bestia distinta, a la que Guardiola debe domesticar a marchas forzosas. Dice Paco González que el técnico de Santpedor ha querido poner solución a un problema que aún no existe. No parece mal encaminado. Es un entrenador que ha marcado tendencia a todos los niveles. Y paralelamente es un tipo muy peculiar, de ideas tan claras como fijas. Sobre todo obsesivo e intervencionista. Más que sesera, Guardiola ha demostrado tener un vademécum. Tira de él a menudo. Casi siempre con éxito. Ocurre que, cuando falla, lo hace con estrépito. De momento el Madrid de Pellegrini es una filatelia repleta de sellos caros. Sí. Correcto. Pero cualquier anomalía en el plan de rodaje sería mortal para el Barcelona. El tiempo apremia, y no está permitido fallar en Can Barça: de las botas de Kaka' sólo puede surgir arte. Arte renacentista.

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jueves, 28 de mayo de 2009

La 'Guardiola Mecànica' tritura al United

Por Cristian Naranjo


Londres, Paris, Roma. Esta vez ha sido la capital italiana la que ha encumbrado al Barça como campeón de Europa. Con este título, logrado con total merecimiento, el club azulgrana se instaura en la élite europea junto a su rival de hoy. Con tres entorchados, el Barça se iguala con el United y se despega de clubes como el Benfica o el Notthingham Forest, alejados hoy en día de la burguesía europea.

No sé quién inventó una frase que ha hecho fortuna: "Las finales no se juegan; las finales se ganan". La Champions League, antigua Copa de Europa, suele ceñirse a ese guión en tanto que el miedo a perder impide a los finalistas desarrollar su juego. Ocurre muy a menudo que el campeón de la competición no se corresponde ni de lejos con el mejor equipo de Europa. Como ya hiciera la selección española sobre el Ernst Happel de Viena, el Barça de Guardiola ha reventado un nuevo tópico: las finales se ganan jugándolas. El azulgrana, no será nunca un equipo capaz de ganar sin proponer nada, sin imponerse al rival. Ese gen, especialmente italiano pero también inglés, no forma parte de su ADN. El Barça, un clásico de Europa por historia ─siempre ha participado en competición continental─ y palmarés, ha estado en seis finales de la máxima competición y ha levantado tres trofeos, un balance que aún le sitúa lejos de Real Madrid, Milan y Liverpool. Ocurre sin embargo que el Barça mereció ganar en Berna ─donde se estrelló contra los palos cuadrados que se cambiarían al curso siguiente─, en Sevilla, en Londres, en Paris y finalmente en Roma. Se trata de un club tan educado, aseado y exquisito, que además de ganar necesita merecerlo. Así es el Barça y así son los culés. Siempre existirán equipos mezquinos, capaces de sacar el máximo rendimiento del mínimo mérito, pero se trata de fútbol, el deporte más grande porque traza multitud de caminos para alcanzar el éxito. No es el caso del Barça, que morirá con su estilo año tras año. El 'Dream Team' ganó la orejuda en su punto álgido; el gran Barça de Rijkaard firmó su obra cumbre en Paris y la 'Guardiola Mecànica' se ha coronado maravillando hasta a Ferguson.

Hasta el momento en que el derechazo de Iniesta hiciera estallar el candado de Cech, no se recordaba una final tan pareja entre dos contendientes de tal magnitud. El Manchester llegaba al partido como vigente campeón y como flamante vencedor de la que dicen es la mejor liga del mundo. Además, Ferguson contaba con todos sus efectivos a excepción de Fletcher, una baja insensible a tenor de su profundidad de banquillo. Nada que ver con el Barça, que se presentaba en el Olímpico de Roma con tres bajas de peso en la misma zona del campo. Márquez, Abidal y sobre todo Alves dejaban un hueco enorme en la retaguardia culé. No obstante, el gran momento del Barça, sellado con la consecución de los dos títulos domésticos, igualaba las manos de Ferguson y Guardiola. En Manchester, se daba como claro favorito al equipo inglés, hasta el punto de no concederle opción alguna al Barça. En Barcelona, se respiraba confianza, optimismo y sobre todo prudencia. Se imponía el 'seny català'.

Llegaban pues a Roma los dos mejores equipos del mundo dispuestos a dirimir quién era superior. El campeón de la Premier League a un lado. Al otro, el ganador de la Liga española. En una punta Cristiano Ronaldo. En la otra, Messi. El vigente Balón de Oro contra el próximo vencedor. Rooney contra Eto’o. Van der Sar contra Valdés. Había tantos duelos igualados ─tantos como once─, que la única solución pasaba por el pitido inicial del árbitro.

A los 10 segundos de juego, el United ya se había ganado su condición de favorito. Su apuesta por apretar al Barça en todo el campo y por jugarle de tú a tú fue una genial sorpresa por parte de Ferguson, que comenzaba a imponerse en el duelo de banquillos. Hasta los 10 minutos, el equipo azulgrana no existió. Le temblaban las piernas y sus neuronas estaban desconectadas. Estaba siendo desintegrado por el vigente campeón, que se presentó al partido imperial en defensa y explosivo en ataque. Rooney y Park asfixiaban la salida de balón culé, y Cristiano Ronaldo era una continua amenaza para el marco de Valdés. A juzgar por lo visto durante esos primeros minutos, la final podría haber acabado con un nada descabellado 0-4. De hecho, a más de un culé le vinieron a la memoria Massaro, Savicevic, Desailly y compañía.

Ocurre que en el Barça juega un tal Iniesta, un maestro de varios gremios que tiene seda en las botas y una ballesta en ristre. El '8' azulgrana domina todas las dimensiones del juego: tiempo, espacio, profundidad. Xavi es un jugador fenomenal. Su juego de toque y movimiento es fundamental para el Barça y para la selección. Cualquier centrocampista de Europa quedaría retratado ─Carrick o Anderson, por ejemplo─ al ser comparado con él. Cualquiera excepto uno. Sólo hay alguien tan técnico e inteligente como él. La paradoja es que juega en su mismo equipo. Y es que Iniesta es tan delicioso como Xavi pero es mucho más nocivo, porque añade cambio de ritmo y regate. Mientras se habla de las cifras astronómicas que valen Cristiano Ronaldo o Kaka', Iniesta se sigue reivindicando como un futbolista sin precio.

Corría el minuto 10 y el de Fuentealbilla conectó con el balón con espacio por delante. Cambió de ritmo y avanzó hasta la zona de tres cuartos, donde advirtió a un antílope desmarcándose. Era Samuel Eto'o, el mejor '9' del mundo. Después de las cifras que ha alcanzado y de haberse dejado el alma para levantar tres Ligas y una Champions League, muchos infiltrados entre la masa culé, carentes de gusto, memoria y respeto, todavía tenían la osadía de criticarle antes de la final. Ojalá el gol de esta noche, repleto de potencia, furia y fuerza animal, selle sus sucias bocas para siempre. Este verano, directiva, secretaría técnica, entrenador y jugador deberán decidir su futuro. No en vano el contrato de Eto'o expira en 2010 y es el momento de llegar a un consenso. Ahora que se ha convertido en el héroe de otra final, cientos se apuntarán al carro y clamarán por su renovación. Con tres Ligas, una Copa y dos Copas de Europa, Eto'o puede salir del Barça con la mirada al frente y con la tranquilidad de haber sido el jugador extranjero con mayor influencia en la centenaria historia del Barça. Casi nada. Ni Kubala, ni Cruyff, ni Ronaldinho lograron tanto.

El gol de Eto'o devolvió el partido a su igualdad original. El equipo azulgrana se oxigenó a través del balón, aunque el United seguía disputándole la posesión y creándole mucho peligro con la explosividad de Cristiano. Una arrancada del portugués hizo temblar los cimientos de la defensa culé, y sólo Piqué, en clara obstrucción, pudo detenerle. Giggs ejecutó la peligrosísima falta, que se marchó por encima de la escuadra de Valdés. Fue la mejor acción del portugués en todo el partido, incapaz de añadir inteligencia a su físico de velocista. Mientras Cristiano no entienda el juego, jamás alcanzará su auténtico potencial. ¿Se lo imaginan pegado a la banda, poniendo a disposición del equipo su velocidad? Sería demoledor.

Hasta el minuto 25, los dos equipos se repartieron las posesiones y los ataques. El United tenía más sensación de peligro, aunque no llegaba a inquietar a Valdés. Las faltas laterales y córners, que se presumían un suplicio para el de Hospitalet, jamás le pusieron en aprietos. La defensa zonal de Guardiola, complementada con dejar a tres unidades arriba para intimidar al Manchester, fue una apuesta magistral. Tanto es así, que el United no pudo rematar un solo balón en ventaja. Además, Puyol, Touré y sobre todo Piqué estuvieron imponentes por arriba.

En la primera mitad, según estadísticas de la UEFA, los dos equipos presentaban un empate técnico en cuanto a pases ejecutados y distancia recorrida se refiere. La segunda parte, para orgullo de los culés, fue una historia bien distinta. Ferguson sustituyó a Anderson por Tévez y ahí comenzó a perder la final, ya que en su búsqueda de pegada se olvidó de la clave del encuentro: la zona ancha. Busquets ─sobresaliente; sólo le recuerdo una mala entrega─, Xavi, Iniesta y Messi comenzaron a conectar descaradamente y el partido se convirtió en un monólogo de gran categoría. Impotente y rudimentario, Ferguson optó por seguir acumulando delanteros. Entró Berbatov por Park Ji-Sung, lo cual no le dio rédito alguno al United. Los pequeños del Barça campaban ya a sus anchas en busca del gol que cerrara el partido. Lo tuvo Xavi en un lanzamiento de falta y pudo llegar antes o después. Finalmente, en el 70', el de Terrassa encontró un espacio virgen en tres cuartos de cancha. Ante la pasividad del United, tuvo tiempo de pensar, caracolear e insuflarle cloroformo al balón. Demasiadas ventajas para un superdotado como Xavi, que detectó el desmarque de Messi y le puso un balón tocado y con algodones. El argentino, voraz de protagonismo, no desaprovechó el regalo y le puso el lazo con un remate propio del mejor ariete. Quedaban 20 minutos para la heroica, una faceta que domina como nadie el United. Sin embargo, como expresaba acertadamente Jorge Valdano, "el fútbol es un estado de ánimo". En esos momentos, el United estaba destrozado física y anímicamente. Sus jugadores habían sido bailados, retratados, humillados. Ferguson se volvió a equivocar introduciendo a un motor diésel como Scholes por Giggs ─decepcionante, inédito en todas las facetas─. Y así se fue consumiendo el partido, con Cristiano, Scholes y Vidic desquiciados. No eran más que el retrato de un equipo superado por la evidencia: el mejor equipo sobre la faz de la Tierra se llama Futbol Club Barcelona.


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miércoles, 20 de mayo de 2009

El Barça de Iniesta; el United de Rooney

Por Cristian Naranjo

Falta justo una semana para el partido más esperado de lo que llevamos de siglo XXI. La final de la Liga de Campeones, que ha de enfrentar a los dos equipos más en forma del mundo, se presenta como el mayor espectáculo posible. Si el Barça llega fuerte, el Manchester llega mejor. Por primera vez en muchos años se enfrentan en una final los dos equipos que han acreditado ser mejores a lo largo de la competición.

El Barça llegará a Roma con todos los deberes hechos y los exámenes superados con matrícula de honor. No en vano se ha proclamado campeón de Liga y Copa con un fútbol celestial, arrollando a sus principales rivales a medida que se iban interponiendo en su camino. Como si del caballo de Atila se tratara, por los campos donde ha pasado el Barça esta temporada no ha vuelto a crecer la hierba. Sevilla, Villarreal, Madrid, Londres, Valencia… El equipo de Guardiola se dio un festín en el Bernabéu y en Mestalla, donde trituró a Madrid y Athletic respectivamente. El fútbol que hacen los blaugranas se basa en conceptos sencillos de asimilar pero harto difíciles de lograr. En primer lugar, el Barça tiene al menos un once inicial de jugadores extraordinarios. De esos once, no podrán jugar ni Márquez por lesión ni Alves por sanción. Iniesta y Henry, en cambio, están entre algodones a la espera de poderse recuperar a tiempo de sus dolencias. A pesar de las posibles bajas, Guardiola presentará un once temible porque saldrá con lo mejor que tiene y al ataque, como ha demostrado durante toda la temporada. El Barça sólo sabe jugar a ganar. Sus jugadores están programados para atacar del minuto 1 al 90. En segundo lugar, el equipo cuenta con la coherencia de su entrenador, capaz de sacar el máximo de sus jugadores allá donde los ubique. Y en tercer y último lugar, los culés cuentan con un aliado, con un doceavo hombre: el balón. Y es que el equipo que comanda Xavi no lo suelta ni mediando las armas. La mitad del once tiene un manejo extraordinario de la pelota, lo cual protege al equipo y desespera a los rivales.

Así las cosas, el once que con toda seguridad presentará Guardiola será el siguiente: Valdés en portería, dando seguridad por alto, con los pies y cerrando el candado en el uno para uno; Puyol en el flanco derecho por la ausencia del maratoniano Alves. Qué decir del gran capitán. Todo fiabilidad y entrega; Touré Yaya como central diestro para ocupar el lugar que deja vacante Puyol. El marfileño, una delicia como mediocentro de cierre, cumple también como central. Aporta exuberancia física, salida limpia de balón y sólo ofrece una duda: ¿sabrá defender la velocidad al espacio de Rooney y Cristiano Ronaldo?; a Touré lo acompañará un hombre totalmente consolidado como central titular del Barça. Piqué asegura contundencia por bajo y por alto, inteligencia táctica y excelente salida de balón en corto y en largo. Como Touré carece de velocidad en espacios abiertos y lo puede pasar mal con los delanteros del United; como lateral zurdo actuará por exigencias del guión Keita. Guardiola no tiene reparos en descubrir que su comodín para casos de emergencia es el malí, un jugador que no termina de ejecutar con excelencia ninguna faceta del juego pero que cumple en todas ellas. Al menos en opinión de Guardiola. El africano tiene un aceptable trato de balón, va fenomenal por alto y sabrá cubrir su zona con solvencia; por delante de la defensa repetirá como en Stamford Bridge Sergio Busquets. Guardiola apuesta ciegamente por él a pesar de su juventud. Sin embargo, contra Chelsea no existió. Según Ramon Besa: “Tampoco Busquets funcionaba: tímido en ataque, presionó a destiempo y defendió mal en la jugada del gol”. De hecho, está por ver cómo reaccionará el canterano en un partido que puede marcar el despegue o el declive de su carrera. De su acierto en el corte, en la conducción y en la entrega depende en gran medida el transcurso de la final. Sea como fuere, Busquets asegura intensidad en el juego y poderío aéreo; como volante derecho y llevando la batuta del juego estará el doctor Xavi, alguien de quien está todo dicho y escrito. El de Terrassa es el jugador más fiable del equipo. En lo que va de temporada no se ha lesionado ni tampoco se ha escondido en ningún partido. La Eurocopa le transformó. De ser un buen centrocampista pasó a ser un jugador de enciclopedia. Todo lo que ejecuta lo hace con sentido. Controla, gira, alza la mirada, toca y se mueve… Santiago Segurola decía que Zidane era un reloj con botas. Xavi es el Big Ben; a su lado estará el bautizado por Joaquim Maria Puyal como ‘Don Andrés’. El de Fuentealbilla llegará justo para disputar la final. Por tanto, no sería de extrañar que llegara falto de ritmo. No obstante, siempre ha respondido cuando ha vuelto de una lesión. Iniesta es al Barça lo que las burbujas a la Coca-Cola. Es la chispa que estalla en el paladar de los aficionados. Es tan bueno como Xavi pero además tiene desborde y verticalidad. Un lujo y una necesidad para su equipo; en la derecha del ataque aunque permutando de posición actuará el antílope africano Samuel Eto’o. Son muchos los que le critican por su falta de puntería en los últimos partidos, olvidando quien abrió el camino de la victoria en Paris. Eto’o es el mejor delantero de Europa y volverá a demostrarlo en Roma; en el centro del ataque y suspendido entre líneas jugará el ‘pequeño Diego’. El argentino pondrá la imaginación y el desequilibrio que necesita el Barça para hacer daño al Manchester. Messi es capaz de llegar al gol de mil maneras distintas. Se asociará con Xavi e Iniesta para convertir el partido en un rondo constante; finalmente, como vértice izquierdo del equipo culé flotará monsieur Henry. Al igual que Iniesta, el francés llegará justo para disputar la final. Su lesión es de rodilla, lo cual complica su recuperación, pero todo apunta a que estará a punto para saltar al Olímpico de Roma. Titi es básico para el equipo porque aporta amplitud, profundidad, asistencia y sobre todo gol, mucho gol. Esta temporada se ha reivindicado a base de tantos importantes en momentos importantes, justo cuando deben aparecer las estrellas. Tenerle sobre el campo será una forma de intimidar al Manchester desde el inicio.

Y enfrente, acechante y dispuesto a revalidar corona, espera el peligroso United. Campeón de Inglaterra con solvencia por tercer año seguido, el equipo de Ferguson cuenta con la plantilla más completa del mundo. El escocés tiene donde elegir, aunque su once inicial no brilla tanto como el del Barça. El United alineará a Van der Sar en portería. Experimentado, sobrio y dos veces campeón de Europa; como lateral diestro actuará un centrocampista reconvertido. Debido a su altura ─1’91 m.─, O’Shea no se distingue por ser un jugador rápido. Tampoco destaca por ser un gran marcador, por lo que Henry debe probarle en el uno para uno; en el eje de la zaga y sin discusión, Ferguson alineará a Vidic y a Ferdinand. Se dice de ellos que son la mejor pareja de centrales del mundo. Por contundencia en el corte, juego aéreo y velocidad desde luego lo son. Sin embargo, quizá les falte algo de salida de balón. Los delanteros del Barça tendrán que estar especialmente incisivos en la presión para cazar algún balón en zona decisiva o provocar un balonazo a zona propia; como lateral zurdo jugará el mejor del mundo en su puesto. El francés Evra es como el hermano bueno de Abidal: veloz, incansable, de amplio recorrido, buen defensor y buen atacante. Eto’o no debe intentar desbordarle porque será imposible. La opción es buscarle la espalda por velocidad, aunque será difícil; como pareja en el doble pivote actuarán Carrick y Scholes. El primero es un jugador muy completo: trabajador, bueno técnicamente y con buen disparo de media distancia. Scholes es parecido pero más ofensivo y de más recorrido. Los dos ingleses se presumen escasos para contener el caudal de juego que fabricarán entre los tres canteranos del Barça; ayudando en las tareas de destrucción y aportando despliegue físico y llegada actuará Park Ji Sung. El surcoreano es un fijo para Ferguson en las grandes citas debido a la cantidad de facetas del juego que domina y a su disciplina táctica; en banda izquierda cabe la duda de quién jugará, si el veterano Giggs o el joven Anderson. Es muy posible que Ferguson opte por ser conservador y le dé chance al experimentado galés. El brasileño destaca por su gran zancada y llegada al área, mientras que Giggs tiene una zurda sedosa para lanzar centros a la pareja de atacantes; una pareja formada por dos delanteros que no necesitan presentación: Rooney y Cristiano Ronaldo. El primero es el jugador más peligroso y completo del United: rápidísimo, inteligente, luchador, pasador, goleador… Tiene muchas de las virtudes de Eto’o pero es mucho mejor técnicamente que el africano; y finalmente el mediático Cristiano, un jugador situado por todos al nivel o incluso por encima de Messi. El futbolista por el cual suspira Florentino. Un jugador de fama mundial, más millonario y más bello que su pareja de ataque pero mucho peor jugador. Es cierto que tiene muchos registros para llegar al gol y que eso le convierte en peligroso por impredecible. Sin embargo, no se engañen, el principal peligro del United se llama Wayne Rooney.

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