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jueves, 28 de junio de 2012

Una 'Roja' de leyenda

Por Cristian Naranjo
Avanza España hasta la final de la Eurocopa tras deshacerse de Portugal en la suerte de los penaltis, en un partido equilibrado al máximo, donde las defensas se impusieron a los ataques  excepto en la prórroga, cuando la Roja sí hizo méritos para desnivelar el choque.

Portugal se comportó como una firme candidata al título de principio a fin, cimentada en la solidez infinita de Pepe, sostenida por su trío de mediocentros, y afilada por ambos extremos con Nani y Cristiano.

No fue un partido vistoso ni de grandes ocasiones, pero sí de emociones fuertes; todas ellas acordes al calado de la cita. Del Bosque apostó por introducir un único cambio en el once: Negredo por Cesc; un intento por fijar a los centrales lusos, dos auténticos menires. La apuesta no terminó de funcionar. España solo se ganó dos tiros francos en la primera parte: uno de Arbeloa en el minuto 8 y otro de Iniesta en el '28. Ambos tiros se perdieron por encima del larguero. 

Las ocasiones más claras para la Roja no llegarían hasta la prórroga, momento en que el once de Del Bosque consiguió voltear el campo. Iniesta tuvo el partido en la primera parte del tiempo añadido, tras una irrupción portentosa de Jordi Alba por la izquierda. Rui Patricio se sacó de encima el remate, en una demostración de reflejos. El guardemeta luso también reaccionó de fábula a un tiro raso de Navas. Fue la última acometida de España, que no fue la de las grandes noches, pero que se mostró infranqueable de mediocampo hacia atrás, en buena parte gracias a su pareja de centrales; la mejor del torneo sin atisbo de duda. 

Arbeloa aplicó masilla en su banda, mientras que Alba (nuevo jugador de Barça) volvió a exhibirse en la izquierda. Alonso y Busquets compartieron parterre. Ambos son innegociables para un Del Bosque que duerme más tranquilo con el doble pivote. El de Badia, ojo derecho del salmantino, volvió a completar un encuentro extraordinario. Jamás se despoja del chaqué. Por más que se embarre el jardín.

El seleccionador español cambió el escenario de mediocampo en adelante en el transcurso de la segunda parte,  dando entrada a Fábregas por Negredo, Navas por Silva y Pedro por Xavi. Cesc se incrustó por delante de los mediocentros con un éxito rotundo, ofreciendo siempre una línea de pase. Pedro aportó el voltaje habitual por la izquierda, complicándole la vida en cada acción a Joao Pereira. No puede decirse lo mismo de Navas, en quien Del Bosque confía ciegamente, pero que no desbordó a Coentrao por más que lo intentó.

El partido se consumía inexorablemente, con una España que apuraba sus opciones, y una Portugal que a punto estuvo de cazar el gol definitivo en una contra mortal.

La prórroga cambió el panorama. La Roja se reordenó entorno a Iniesta, y encontró carbón en la banda de Alba. El partido se rompió en favor de la Selección, que buscó con ahínco el tanto que la eximiera de los penaltis. España no es el tipo de equipo que especula con el resultado. Solo sabe ir a ganar. Ha mutado su metabolismo. La ruleta de los once metros fue la constatación de que atraviesa por un momento histórico y dulce. Casillas descolgó sus alas, Iniesta anotó sin alterar el pulsómetro, los dos centrales lucieron galones (queda para el recuerdo la panenka de Ramos) y Fábregas coronó el ejercicio, como ya hiciera en 2008 frente a Italia en cuartos de final.

Dos años después de asombrar al mundo, España se cita con Europa en un contexto de profunda crisis económica, inversamente proporcional a su auge deportivo, pues disputará su tercera final consecutiva. Todo un hito, solo al alcance de las combinados más grandes. Nadie ha encadenado antes la serie Eurocopa-Mundial-Eurocopa. España está en condiciones de hacerlo. Las apuestas dicen que se jugará el trofeo con el motor económico del continente: la Alemania de Joachim Löw. Pero la Italia de Pirlo y Buffon, la tapada del torneo, se batirá el cobre hasta el pitido final.

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miércoles, 22 de diciembre de 2010

Sweet Christmas

Por Albert Valor

Arrecia ya el frío invierno. Llegó la Navidad. Pero en Can Barça es primavera. Pasión de juventud. Alegría de vivir, de jugar al fútbol. Y la trinchera más temida, convertida en dancefloor. Un empate copero no empañará el recital. La fiesta merece seguir en 2011.

El Barça de Ronaldinho lo era por motivos obvios. Su silueta de purasangre era la mejor fotografía del equipo. Después, en aquellos dos años sin títulos ni lustre, escuché decir a Paco González que del mismo modo que la imagen del Barça se personalizaba anteriormente en el Gaúcho, se podía personalizar en aquel ahora en Gudjhonsen. El Barça de hoy es el Barça de Guardiola. El Barça de Xavi e Iniesta. El Barça de Leo Messi. Ninguna de sus piezas desmerece. Pero es la figura de Pedro Rodríguez Ledesma, un canario introvertido, sencillo y con la mandíbula deshilachada, la que mejor resume a este equipo. Pasión de juventud y alegría de vivir. Correr, correr y correr. Tocar, tocar y tocar. Gol, gol y gol.

Uno recuerda a menudo aquella época oscura de la institución a principios de siglo. Aquel tupido y estúpido lustro que partió en verano del 99 y se liquidó en la primavera del 2005 con aquel gol de Eto’o en el Ciutat de València. Un constante via crucis en forma de equipo de fútbol. Nunca llegaba el Domingo de Resurrección. Ni siquiera el aguinaldo. Y muchos culés quisieran borrarlo. De un plumazo. Pero no. Aquello fue la génesis. La ceniza que prendió la hoguera. En el día a día, no existe angustia sin alegría.

Unos cuantos apuntes como Post-Data: Di María es zurdo cerrado. Cerradísimo. No utiliza la derecha ni para subir al autobús. Pero cada día gusta más su pureza. Su fútbol añejo. ¿Y Benzema? En un mes donde ha recibido tantas críticas como en su peor época, ha marcado dos 'hat-tricks'. Así es el fútbol…

Ah! Me gusta el Levante. Hoy, su ‘once experimental’ se llevó un carro. Pero no olvidemos que los granota se empezaron a desangrar por errores individuales. De todos modos, Juanlu, Rubén Suárez, Caicedo, Sergio y algunos más, son bandera de buen fútbol. Y Luis García Plaza, un gran técnico.


Hasta la próxima.

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martes, 30 de noviembre de 2010

Cumpleaños feliz

Por Albert Valor



El Barcelona jugó ayer en el edén.
Nadie esperaba algo similar.

Calibre es la palabra.
Siempre lo define todo.

Pasión, el método.
Siempre prende la mecha.

Te amo, Barça. Feliz cumpleaños.
111 y más vivo que nunca.

Pasión de juventud. La alegría de vivir.
La felicidad puede estar cerca.


Pedro Rodríguez Ledesma.
Pasión de juventud.

David Villa.
La alegría de vivir.

Xavi e Iniesta.
Termómetro y calibre.
Mamá y papá.
Y viceversa.

Leo Messi. El átomo.
Origen y fin de todo.

Gerard Piqué.
Gallardía y soberbia.

Carles Puyol. El capitán.
El alma. El 5.

Dani Alves.
El bicharraco.

Sergio Busquets.
El fútbol de la calle también lleva pajarita.

Eric Abidal.
Tiene que haber mosqueteros.

Víctor Valdés. Doble V.
Vicios y virtudes.


Querer es poder. Creer es indispensable.
Pero no lo olviden. Calibre es la palabra.

Pasión de juventud. La alegría de vivir.

Y dosis de realidad.


Feliz Cumpleaños


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sábado, 19 de junio de 2010

En defensa del talento

Por Cristian Naranjo

"Sabemos que somos buenos y muy creativos", declaraba Van Marwijk tras el Holanda – Dinamarca. Si bien es obvio que la 'Oranje' tiene pegada (véase trallazo de Sneijder), la sensación es que hace décadas que dejó de ser mecánica. Huérfana de Robben es otra aspirante al título, otra más, que juega básicamente a nada. Como mínimo, muy por debajo de sus enormes posibilidades. Y eso supone una gran decepción para quienes gustamos de mejores platos. La cuestión del doble pivote en paralelo roza lo indignante. Nos preguntamos si no sería más eficaz quitar a un tractor como De Jong ─o Van Bommel─ y retrasar a Van der Vaart para dar entrada, ya desde el inicio, a Eljero Elia, que es pura electricidad zurda. Sinceramente, no se entiende. Y más ante selecciones menores como Japón.

Por no hablar del conflicto interno de Del Bosque. ¿A qué espera el bueno del charro para sacar a un pivote y meter más amperios en ataque? Se habla de Cesc y es de justicia, pero ni tanto ni tan poco. Tampoco se trata de acumular a todos los socráticos en tres cuartos. Precisamente ante Suiza nos condenó el efecto embudo. La 'Roja' pide a gritos un felino. Y ahora mismo, el rey de la selva es Pedro.

Con todo, y tal como dijo Del Bosque en una ocasión, en fútbol todo es opinable, pero nada demostrable. La historia de los Mundiales está llena de campeones avaros. Sin ir más lejos, la Italia de 2006 lo ejemplifica. También la del '82, que dio la sorpresa y campeonó tras apear por el camino a la última gran selección brasileña. La de Júnior, Sócrates, Zico y Falcao. Y es que, nos guste o no, la primera premisa para ganar un Mundial es defender a la perfección. Mucho me temo que Sudáfrica 2010 no será la excepción.

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martes, 13 de abril de 2010

You'll never be alone

Por Albert Valor


Dublín, capital de Irlanda. Icono de la independencia conseguida años atrás por el pueblo irish y ciudad cosmopolita. Allí, la belleza femenina se construye a través de la mirada. El segundo paso es la turgencia. El tercero, el maquillaje, estudiosamente barroco. El recreo preferido se basa en la ingestión descontrolada de cerveza. La medida más popular es la pinta. Principalmente rellena de cerveza negra, con Guiness como la estrella de la función. Pero lo más curioso de todo, y en contra de las previsiones iniciales, es que puede ser el lugar perfecto para vivir un Real Madrid-Barça.

La cita aparecía como la excusa perfecta para ver el partido con un amigo el día de su cumpleaños. Pero pronto nos dimos cuenta de que sería mucho más que eso. A eso de las 19:00 –en Irlanda es una hora menos, con lo cual sólo quedaban dos horas para el partido– llegamos al templo. Lugar situado en O'Conell Street y conocido popularmente como O'Conelletes. Toda una declaración de intenciones por parte de esa especie de peña blaugrana en la Isla Esmeralda.

Lo dicho. Faltaban dos horas para el duelo pero ya asomaban camisetas, banderas y bufandas culés por todas partes. Del Madrid también, pero a cuentagotas. Nos entreteníamos mientras viendo el final de un Bayer Leverkusen–Bayern de Munich que finalizó 1–1 y el inicio del un Fiorentina–Inter en que Keirrison abría el marcador. Y por supuesto, la cerveza apareció también como el perfecto pasatiempo. Las pintas llegaban rebosantes a las mesas y se consumían en minutos. Menguaba la espera y crecía el nivel de cocción. De nuestras cabezas y de nuestros corazones.

Y con poco más de media hora por delante, empezaron los cánticos. El 95% de ellos fueron pro barcelonistas. Y cuando una ráfaga de calma les permitía tal osadía, los vikingos entonaban alguna canción. Lo que también se conoce, es que las gargantas ya no callaron hasta el borde de la medianoche. Si no había 150 azulgranas en aquel pub, no había ninguno. Madridistas, bastantes menos. Pero no por ello dejará de tenerse en cuenta su presencia.

Hablando con la gente, nos dimos cuenta de que allí, pocos turistas había. Prácticamente todos estaban viviendo en Dublín. Gente de Ripollet, Barcelona, Valencia, Murcia, Ciudad Real, Santander, Jaén, Cádiz… incluso de Puerto Rico. La madridista de la foto –amiga, por cierto– podría dar fe de ello. En definitiva, personas que han encontrado cobijo en otra latitud. Bien empezando otra vida, bien labrándose un futuro más prometedor, bien tomándose un paréntesis para, por ejemplo, aprender inglés. Con cada aficionado en su puesto, adivinamos alguna presencia ajena a la dualidad del Clásico. Presencia que refrenda la abnegación de algunas hinchadas. En semifinales de la FA Cup, el Chelsea le había endosado una sangrante derrota al Aston Villa. 3-0 fue el resultado del partido disputado en Wembley. Pero eso no fue óbice para que los más osados de los villanos desconectaran y se dispusieran a observar que los españoles también son capaces de animar de principio a fin. Y sobre todo que, para evitar la sequedad de garganta, también utilizan el trago.

Del partido, poco puede decirse que no se sepa ya. Fue la segunda parte de algo ya vivido. Segunda parte de un allanamiento de morada. Segundo capítulo de un cuento para unos. Segundo fascículo de una pesadilla para otros. Además, en el propio hogar. Fue también la confirmación de Xavi y Messi como referentes de esta era y de las venideras. Y la consolidación de Pedro, que mostró, una vez más, su aptitud para partidos de alta alcurnia. Se confirmó también que el Santiago Bernabéu es el terreno preferido por la tropa barcelonista para liberar todo su repertorio. Y por supuesto, se confirmó que Florentino deberá gastar más este verano. Pero el partido nos expuso otra vez la realidad de ambos. Todo el mundo sabe ya la verdad. Por mucho que los madridistas se hinchen de valor y asalten el título en las siete jornadas que quedan, el mejor equipo de esta Liga ya se conoce desde el sábado.

Entre pinta y pinta, entre cada golpe a la garganta, un pensamiento sugería otra percepción. Si todo eso sucedía en Dublín, podía estar pasando también en París, Londres o Berlín. Y por qué no, en Miami, Buenos Aires o hasta en Tokio o Melbourne. Barça, you’ll never be alone. Tú tampoco, Real. Y que así sea hasta el fin de los días.

PD: Tampoco usted, don Andrés, estará nunca solo. El barcelonismo siempre le esperará. El tiempo que haga falta. No lo olvide. Tampoco nosotros nos olvidaremos de usted. *************************************************************

sábado, 6 de marzo de 2010

Cifras y letras

Un análisis de Cristian Naranjo

Besar unos labios nuevos, reírse con los amigos hasta quebrarse el tórax o disfrutar del cine en buena compañía. Pocos placeres tan apetecibles como el fútbol en HD, que cuando falta, se hace notar. El balón es condición sine qua non, porque acostumbra a estar ahí para poder volver a sus cifras y letras. La letra es el juego; las cifras, el gol. En la Liga, el equipo literato por antonomasia desde hace un lustro es el Barcelona; lo más parecido a dos generaciones de brillantes poetas. De Rijkaard a Guardiola: la del 98 y la del 27. Ésta última con un joven en estado de gracia. El poeta fue Pedro Salinas; el futbolista, Pedrito Rodríguez, para quien la luna siempre parece estar llena a juzgar por el viento que impulsa sus certeros trallazos. En el contexto de la poesía, se diría que el juego de Pedro vive al límite de la paradoja sin solución de continuidad. Cuando menos interviene, más mortífero se muestra. Su estilo es directo y profundo: sólo aparece para partir en dos los encuentros. Es un pragmático en mitad del éter.

En conjunto, el Barça suele interpretar de forma celestial el lenguaje del fútbol. Tanto, que cuando el balón está en posesión azulgrana se hace polígamo; tiene que repartirse entre Iniesta, Messi, Busquets... Aunque todos saben que la niña de sus ojos es Xavi Hernández, el creador del campo semántico. Por sus botas pasan más llamadas que por una antigua centralita, y él siempre logra la conexión adecuada: recibe, toca, se mueve, recorta, se gira… En cada momento, la figura retórica que exige el soneto. Tal y como sucedía con Federico García Lorca, cuando está Xavi no hace ni frío ni calor: hace Xavi.

Otra de las plumas insignes del Barça es sin duda Ibrahimović, el delantero Art decó por definición; un aristócrata infiltrado en la plebe, cuyo juego desafía lo paradójico para acercarse al oxímoron. Es enorme, luego no precisa de catalejos en la grada y se deja ver desde cualquier atalaya, pero sin embargo no tiene en el remate de cabeza su especialidad. El cíngaro parece jugar con ansiedad y a contrapié, rumiando en exceso en cada acción, como con miedo al fallo; a precipitar la jugada. Y no obstante se acelera cuando el instante requiere pausa. Por momentos está tan fuera de contexto como una columna en mitad del baile. Y hasta donde se sabe, en las pistas los pilares suelen ser un estorbo. Para desgracia de todo buen aficionado, por ahora los hechos dicen que el fútbol de Ibrahimović evoca más al de Gudjohnsen que al del cisne Van Basten, un álter ego al que está tardando en invocar.

Samuel Eto'o era la antítesis del delantero estático: se las llevaba todas por mero amor propio, por confianza en sí, esa variable intangible que tanto influye en cualquiera de los órdenes vitales. Los primeros silbidos hacia el punta de origen balcánico suponen la añoranza implícita del camerunés. Por más que los media sigan silenciándolo, Pep Guardiola cometió un grave error para con Eto'o. Y en cambio volvió a demostrar finura y gusto en la herramienta elegida para motivar a los suyos. La historia de Iñaki Ochoa es un sobrecogedor canto a la libertad y un desafío a los límites de la amistad. Acabó mal, pero fue un milagro de 14 rostros. El reportaje, una obra maestra, eriza y detiene la respiración; simplemente, hace llorar. Es el espíritu de equipo al servicio de un rescate imposible, reconstruido a la perfección por Informe Robinson. En este caso, y como de costumbre, un diez para el minucioso técnico por transmitir ética además de épica.

Lo que Guardiola buscaba era un golpe de efecto en un momento bajo del equipo. Y es que, trasladando los escritos al campo, se diría que el exceso de letra produce hastío, al igual que la cajeta empalaga y las cifras confunden. Para el Barça es siempre temporada de fresas, pero este año le cuesta montar la nata; bruñir el juego. Más deberes para el míster, a quien se le acumulan los exámenes en la mesa. Su ariete púrpura necesita mejorar y lo hará; y el equipo con él. Otros, como Chygrynskyy o Henry, lo tienen más crudo. Hace tiempo que el francés abandonó los tacones de aguja para ponerse cómodo. Y el ucranio ocupa el último pupitre desde su llegada, sin dar indicio alguno de resurrección cristiana. Su expediente es tan simple como triste: cero coma cero en todo, a excepción de un aprobado en geometría, por unos pases que en ningún caso le redimen. Por momentos pareciera que al central le falta alguno de los sentidos. ¿Acaso la vista? ¿Acaso el oído? El caso perfecto para el Dr. Hannibal Lecter, que gusta de examinar a jóvenes introvertidos, esbeltos y de larga cabellera. Un caso perdido a todas luces. El segundo salto al vacío de Guardiola.

En Concha Espina se viven momentos bien distintos. El Madrid es pura praxis. Funciona con valores absolutos. Es el culmen del facta non verba. Mientras que el Barcelona hace de la letra su bandera, las cifras son cosa de Cristiano Ronaldo, Higuaín y compañía. Sumas y más sumas al servicio de Pellegrini. El atleta portugués va camino de borrar el estigma de su nombre, que traía consigo abandono, desidia y nocturnidad. Más que actuar, Cristiano sobreactúa. Pero el luso está justificando la inversión de sus archimillonarios patrocinadores. Es el ejemplo de que ser egocéntrico no es óbice para mantenerse en la cumbre.

Por su parte, Gonzalo Higuaín es algo más que un delantero a la vieja usanza. Más bien pertenece al medievo. Lo constata su aspecto rudo y desaliñado, así como la crudeza de su fútbol febril; vestigios de un superviviente a la peste bubónica. El 'Pipa' juega como reivindicando al gremio de carpinteros, pues jamás esconde sus herramientas: el martillo y el serrucho. Sus cifras dictan sentencia: más que un martillo, martillo pilón.

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miércoles, 30 de diciembre de 2009

El millor any de la nostra vida

Un reportaje fotográfico de Albert Valor
La eternidad en imágenes

































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sábado, 31 de octubre de 2009

Noches tintadas de azul y grana

Reflexiones insomnes de Cristian Naranjo
para 'Sir' Eduard Ferreres

Sobre Johan, Pep y Samuel

Y lo sabes, Sir. Y lo sabes ─en referencia a un comentario sobre Chygrynskyy de la última entrada─. Tú sabes que estoy en lo cierto. Guardiola está aplicando, y en ocasiones mejorando, todo lo bueno de Cruyff. ¿Dónde está el pero? En que también ha empezado a calcar los mismos errores de autor. Después de Atenas, Cruyff se desprendió de sus cuatro grandes para traer a Escaig, Korneiev, Eskurza, Prosinecki, Hagi y más tarde a Kodro, además de subir al primer equipo a figuras como Sánchez Jara, su yerno Angoy, y su hijo Jordi. Quería una revolución y la tuvo: una revolución patética, fracasada, lamentable.

Casi quince años después, Guardiola desechó a Ronaldinho, Deco y también a Eto'o, al que no quería porque prefería a 'Manolito' Adebayor ─jugador sedoso, por cierto─. Eran tres de los más gigantes que han pasado por aquí. No vamos a descubrirlos ahora. Finalmente se fueron los dos brasileños, y al poco se comprobó que la decisión fue acertada. Aunque personalmente opino que nunca se sabrá qué hubiera pasado con ellos aquí. Quizá eran recuperables para la causa, o quizá no habríamos ganado nada. El caso es que sólo se quedó Eto'o. Y con él, con su espíritu animal, volvimos a ganarlo todo. Y yo vuelvo a preguntarme una y otra vez: ¿En qué cabeza cabe desprenderse de un nueve en su plenitud, que ha marcado 36 goles (120 en el cómputo total) y ha dado tres Ligas y dos Champions? Pues tan sólo en la de un genio algo trastocado, como lo fue Cruyff y como lo es Guardiola. ¿A quién se le ocurriría despreciar a un buen central de perfil defensivo, rápido, intenso y contundente ─Cáceres─, para fichar a un 'no defensa' del género tronco, todavía más lento que Márquez ─que ya es decir─? Pues primero se le ocurrió a Cruyff ─no tengo dudas sobre su influencia en las operaciones del trueque de nueves y del zaguero ucranio─. Y después, Guardiola le obedeció. No discuto el fichaje de Ibrahimović en ningún sentido; desde el primer momento entendí lo que se buscaba con el cíngaro. En cambio sí discuto que el señalado para saltar fuera el 'Negro' y no el gendarme francés, un punta reconvertido, cuatro años mayor, físicamente débil y pasado de vueltas.

Tener a Eto'o en el campo suponía siempre un plus, por físico, carácter ganador e instinto. Y además, en el tramo final demostró que también servía para entrar por banda. No habría delantera más feroz que Messi, 'Ibra' y Eto'o. El debate brillaría por su ausencia. Gente como Henry, a moldear banquillo o mejor al desguace. Gente como Pedro, de revulsivo y sacacorchos ─gran complemento de segundas partes y partidos menores─. Gente como Bojan, al Júpiter si pretende ser titular algún día. ¿Gente como Robinho? Esa delantera no daría lugar a un refuerzo invernal con pedigrí mediático. No lo veo claro, Sir. Salta a la vista que sin Eto'o la plantilla ha perdido tantos goles como voltios. Ni Henry, ni Robinho, ni siquiera Ribéry tienen esa presencia escénica de: 'Hola, soy Eto'o, he venido a buscar otra Copa de Europa'. El díscolo escandinavo es un jugador de bodega, un gran reserva del fútbol, sólo apto para gastrónomos de paladar exquisito. Pero ha venido como recambio, no como refuerzo. Ahí esta el matiz. Con Henry en el IMSERSO y Bojan en el recreo, es Pedro el que habita la banda, pero la tiene arrendada, no en propiedad. Si viene Robinho, bienvenido sea: el lado izquierdo del ataque tendrá nuevo inquilino. Pero no dejará de ser otro pespunte sobre la marcha.

El centro del campo no presenta mejores síntomas. Iniesta aún tardará en ser Iniesta; los africanos están llamados a otra guerra; Busquets ha perdido apresto durante el verano; y Xavi, la placa base, sostiene a duras penas el sistema. En defensa, más de lo mismo: pocos eslabones en la cadena, algunos de ellos débiles o muy débiles. A saber: Márquez, Maxwell y, sobre todo, Chygrynskyy. El mejicano ya está ajado por el tiempo aunque puede resurgir; el brasileño simplemente cubrirá el expediente; y el ucranio evoca a personajes que poco tienen que ver con la esfera de cuero: Jesucristo, Frankenstein o el hombre de las nieves entre otros. Del profeta posee la extrema benevolencia y el discurso. Poco después de fichar por el Barça declaró: "Este club es como una religión". Y de hecho predica con el ejemplo: es un central de lo más religioso, máxime con el balón en juego. Al personaje de Mary Shelley recuerdan sus movimientos mecánicos y al ralentí, como si fuera un sonámbulo de hojalata. Y en cuanto al hombre de las nieves, 'Dima' se asemeja en el pelaje y en ese aspecto desaliñado y abominable, pero no en el carácter. Antes al contrario. Chygrynskyy no muerde. No tiene fauces: sólo come hierba.

Por arte de birle y birloque, este verano se ha malgastado mucho a cambio de bien poco. Tanto como 100 millones en billetes usados, todos al agua en un maletín, por cambiar a un delantero 'súper' por otro que puede serlo, en condicional. 48+20 'quilos' se fueron por ahí. Otros 25 en 'Yo, robot'. 14 más en 'Romarinho' Keirrison. Y los cinco últimos en Maxwell, en este caso bien invertidos por relación calidad-precio.

Es ciertamente triste que con el equipo que había, más una inversión considerable, y después de haber criticado airadamente el desembolso de Florentino, tengamos que acudir a las rebajas de enero, unas rebajas que en términos económicos son en realidad una subida de precios. En fin, veremos qué ocurre cuando se abra el plazo. Hasta entonces no se sabrá qué hay de cierto al respecto de Robson de Souza.

Ya queda menos para el regreso de 'Papá' al Camp Nou. El sentido común se impondrá a los cuatro merluzos disidentes, y se llevará el abrazo absoluto que merece. Si bien el debate al respecto de los sueldos en el deporte sería interminable, lo que sí tengo claro es que tras hacer algo grande sí merecen la gloria y el homenaje del aficionado. No hay que olvidar que un futbolista 'solamente juega para ganar', y no según el volumen de la chequera. En el campo son todos iguales. No corren más los mejor pagados. En todo caso al contrario. El ejemplo está en Milán: fue bañarse en oro y éxito, y 'Ronie' dejó de correr.

Esa misma semana, 28/29-N, se jugará el gran clásico, una vez más el del siglo. No tengo pronóstico, pues son siempre partidos de triple en la quiniela. Pero otra cosa que tengo clara es que con Eto'o me sentiría más rápido, más fuerte, más seguro. Mucho más. El de la piel azul saldría a dejársela por nosotros, como hizo siempre, fiel a su cita con las grandes ocasiones.
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miércoles, 21 de octubre de 2009

Olor a óxido en Arístides Maillol

Por Cristian Naranjo

¿Es posible que un equipo, acumulando el 75% de posesión, lanzando once córners, rematando trece veces a puerta y generando al menos tres ocasiones francas de gol, pueda perder el partido en su propio estadio? Sí, es posible. Ha sucedido esta noche, en la calle Arístides Maillol. Qué gran invento esto del fútbol cuando se revela a las leyes de la lógica. El Rubin Kazan, un neófito en Europa, ha sido capaz de hipotecarle la competición al Barcelona de forma justa, limpia y sorprendente. Con apenas cuatro cáñamos, pocas veces un equipo había logrado tanto con tan poco en el Camp Nou, donde algo huele a óxido más que a gasolina. En mitad de un ambiente gélido y lánguido el conjunto ruso se sintió como en casa, demostrando tener aprendido el temario. Salió a replegarse sin renunciar al gol y lo encontró antes de empezar. Primer fallo garrafal del Barcelona y primer golpe a Valdés: incontestable, violento y directo a la sien. Hay quien dirá que fue un disparo fortuito, de pura casualidad. No fue así. Por desconocido que sea, Ryazantsev reventó la puerta con un obús inteligente, perfecto, fruto de un golpeo intencionado, plástico y soberbio. El 0-1 propició el escenario ideal para el Rubin, que se ganó en dos minutos el oxígeno de cuarenta y cinco. Al Barça no le quedó otra que jugar como menos le gusta: a contrapelo.

De los últimos encuentros azulgranas uno extrae que quizá sea hora de revisar el mito de las bandas cambiadas. Con noventa minutos por delante, los de Guardiola volvieron a atascarse como en Mónaco, Getafe, San Siro, Valencia y también en el Camp Nou frente a Sporting, Dinamo y, sobre todo, Almería. Digan lo que digan los resultados, por más que el Barça siga hablando mientras todos escuchan, lo cierto es que le vienen chirriando algunos mecanismos desde el inicio de curso. Da la sensación que cada rival, aprovechando apuntes en limpio del anterior, le complica un poco más la existencia. No hay nada más excitante que batir al campeón. Fue el caso del equipo de Berdiýew, que mejoró el ejercicio del resto porque se adelantó en el marcador, algo que nadie conseguía desde el Chelsea en Stamford Bridge. Debe Guardiola mirarse a la cara y comenzar a plantearse cosas, porque a este paso Pedro y Messi van a montar una factoría de embudos.

Tras el descanso hubo un atisbo de redención por parte de los culés, que encontraron por fin al gigante cíngaro bajo el tablero. Con una nueva acción de fuoriclasse ─sale a tres por partido─, Ibrahimović engrasó ligeramente la máquina, que comenzó a mejorar por inercia, así como por la fatiga y las dudas del Rubin. A lomos de Touré Yaya, el mejor esta noche por diferencia abrumadora, el Barça se desplegó tanto como pudo. Insistió en la basculación típica del balonmano, tratando de imprimirle velocidad al cuero, esperando el haz de luz, ese resquicio en la cueva, que no iba a llegar. Más bien al contrario. Rebasado el 70', en otra pérdida imperdonable, el 'Chori' Domínguez salió de la mazmorra y habilitó con precisión a Karadeniz, que iba en botas de siete leguas en comparación con Márquez. Sigue cayendo en barrena el mejicano, cuya mixtura con Piqué es temeraria en Europa debido al perfil de ambos. Ni siquiera Guardiola, siempre alerta como un controlador aéreo, podía prever que echaría en falta la electricidad de Puyol, imprescindible en los duelos definitivos. Porque si bien quedan tres partidos, el Barcelona se ha hipotecado sin saber cómo. Viendo la situación del grupo los tres serán de resultado incierto y a cara de perro. La Liga de Campeones no concede descuidos y los de Guardiola ya han tropezado. Ir a Kazan, recibir a un Inter necesitado, con Eto'o al mando, y acabar en la sombría Kiev es como tener el calendario lleno de cardos. Algo huele a óxido en el Camp Nou, cuyo equipo ha perdido duende, lo han abandonado las musas e incluso ese puntito de suerte que todo campeón necesita.
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martes, 20 de octubre de 2009

Ni siquiera el Barça parte la baraja

Por Cristian Naranjo

Por fin volvió lo serio tras el infumable paréntesis de selecciones. Tres jornadas de Liga y una de Champions después, todo sigue prácticamente donde estaba con la diferencia que los aspirantes a estar arriba han desacelerado. El Madrid cayó con justicia en Nervión y los de Jiménez gastaron los tres puntos en A Coruña. Por su parte, el Barça sigue resolviendo trámites con mayor o menor brillo, pero tropezó en Valencia mereciendo perder. Messi, Xavi y compañía han malacostumbrado a la parroquia culé. El año pasado, enfrentar al Barça era enfrentarse a una lluvia de pinzas, al mordisco herbívoro del Diplodocus; a una tortura china. Porque martirizaba a pellizcos, trituraba poco a poco y mataba a cosquillas. Torneaba los partidos a su antojo, les daba las vueltas necesarias, pero siempre conseguía su propósito: ganar jugando. Lo cierto es que de un tiempo a esta parte ha perdido fuelle, en parte porque los rivales ya conocen las reglas. Hoy por hoy, de los cuatro supuestos opositores, el conjunto che es el que traza una parábola más ascendente, aunque los siete puntos respecto al líder hablan de su irregularidad. Sea como fuere, tener a la 'Guardiola Mecánica' contra las cuerdas rebanándole la posesión dice mucho de Emery y sus abejas ─analogía de Pedro Morata─, que cuando se convierten en avispas atacan en nube y picotean en masa, con la 'Abeja Reina' Villa a la cabeza. Como a la postre el asturiano no jugó, los ataques valencianistas no gozaron de la malicia necesaria. Para quebrantar el triángulo agudo e infranqueable que forman Piqué, Puyol y Valdés no basta con ser abejas en versión Rumasa.

Un medio terreno sostenido por Ever Banega, sensación de esta Liga ─que no revelación, porque ya había demostrado su pureza─, desplegado entorno a 'Hakuna Matata' Silva ─término de Javier Pérez Sala─ y completado por 'Doña Rogelia' Hernández y 'Súper Ratón' Mata necesita el aguijón de Villa para hacer daño. El Valencia acumuló un saco de llegadas claras contra Valdés, que si bien estuvo de dulce ─¿cuántas veces van?─ también se benefició de la candidez propia de la 'Abeja Maya'. Mata y Pablo, dos futbolistas al alza, no acertaron a concretar y al final volaron dos puntos de Mestalla. Y gracias, porque el segundo tiempo perteneció por entero al Barcelona, que tuvo el partido en las botas del canarión Pedro, otro fenómeno en ciernes, con un don para el gol pero carente de desborde. Del hecho de juntar a tres enanos arriba, sin referencia alguna, Pep Guardiola sólo sacó una ocasión clara en cada tiempo, principalmente la segunda. La 'Pulga' Messi tampoco tuvo su día y tropezó una y otra vez con Dealbert y David Navarro, que como diría Montes estuvieron aplicados y obedientes como Eric Snow. Obtusos e incapaces de generarse huecos, el rosarino y el canario se hicieron el haraquiri el uno al otro. Los pequeños echaron en falta al 'Narigón' Ibrahimović, que hubiera aculado y porfiado con los centrales en el poste bajo. Con todo, fue un duelo entretenido y de poder a poder al que sólo le faltó decantarse por un gol, en este caso más peleado por parte del Valencia en una noche desangelada del Barcelona.

Lo ocurrido en el Sánchez Pizjuán es bien fácil de condensar, donde el Madrid de Florentino ─que no de Pellegrini, otro entrenador ovejuno─ puso de manifiesto todas sus carencias. El propio Valdano, digno sucesor de Benedetti, las sintetizó a la perfección días después de lo ocurrido: "Tenemos un equipo mucho más dotado para la aceleración que para la posesión". Traducido: el Madrid, que tiene el vestuario lleno de caballos con pedigrí, el 'Pegaso' Kaka' incluido, apenas cuenta con un par de jinetes que puedan darle sentido a su juego. Sus tres principales referencias de ataque están diseñadas para el contragolpe ─Ribéry será la cuarta─ y sin embargo aspiran a otra cosa, a la utópica excelencia, un mero eufemismo para no nombrar al 'Pep Team', la auténtica obsesión de Florentino. El Madrid tiene serios problemas. Ha gastado 250 millones en cambiar las sábanas de Valdebebas y, un mes y medio después, todavía huele a Schuster, Mijatovic y Juande. Mirarse cada mañana en el espejo del enemigo en busca de la imitación sólo puede llevar al complejo. El Bernabéu debe caer en la cuenta de que el Barcelona resucitó como Ave Fénix de sus propias cenizas, de sus propios valores, de su propio modelo. El árbol crece más fuerte cuanto mejores son sus raíces. El Madrid, en cambio, no tiene a quién remitirse. La 'Quinta del Buitre' queda ya muy lejos y Florentino no ha sido capaz de construir uno de sus puentes hacia ella. Sólo hay noticias de Butragueño, cuyo apodo celestial al presidente le asegura un despacho vitalicio. Haciendo qué, no se conoce. Es lo de menos. De modo que el Madrid seguirá funcionando por mucho tiempo al ralentí, viviendo del rompe y rasga, de la comida rápida y apilando rollos de una noche, pero sin encontrar el amor verdadero. Eso sí, ganará partidos por docenas, muchos de ellos por goleada, hasta que un equipo maduro le enseñe cómo se castiga un hígado. Sucedió en Sevilla, donde por momentos se masculló la humillación. Volverá a ocurrir. Sin ir más lejos, otro modesto ─y van cuatro en sendos partidos─ se apoderó del Bernabéu este sábado. A Marcelo se le acumulan las pesadillas: primero fue Navas y ahora Diego Costa. Un tal Robinho se está frotando las manos. Señores, ha vuelto el 'Fútbol' en mayúsculas. El 'Negro' Montes, apodado con acierto por Segurola, tenía toda la razón: efectivamente, la vida puede ser maravillosa.
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martes, 1 de septiembre de 2009

El debe y el haber del nuevo Barça

Un análisis de Cristian Naranjo

Volvió la Liga y volvió el campeón. Trámite saldado ante el Sporting. Suma y sigue el Barça en su asombroso duelo al Sol. Hasta ahora ningún equipo había ganado en el campo cinco entorchados de una tacada. Al menos que se sepa. Ha perdido el Barcelona un argumento poderoso como Eto'o, pero mantiene intactas las constantes vitales; esas señas de identidad que le han aupado a la cima: talento, conjunción y sobre todo trabajo. Mucho trabajo. El equipo engendrado por Guardiola tiene más estética que épica, pero en Mónaco, ante el pegajoso Shakhtar de Lucescu, volvió a dejar claro que está preparado para cualquier epopeya. El eterno rival se ha reconstruido de arriba a abajo, mientras que Beguiristain sólo ha alcanzado un fichaje de peso. Además Ibrahimović no es un refuerzo, sino un recambio. A falta de presupuesto, Guardiola ha priorizado apuntalar la defensa con una incógnita de la Europa profunda. Una decisión arriesgada, al más puro estilo Cruyff. Con todo y con eso este Barça sigue transmitiendo confianza. Posee algunos jugadores superlativos, que rozan la perfección partido tras partido. Mención especial merece Touré, un coloso que domina todas las facetas del juego. Es un privilegiado física, técnica y tácticamente, lo cual equivale a ser el futbolista integral. Él solo abarca latifundios, y su polivalencia es oxígeno para Guardiola, que no dudó en situarle de central en los partidos definitivos de la pasada temporada. A saber: Londres, Valencia y Roma. La decisión demostró no ser un experimento, sino un recurso de garantías. Aparentemente lento, el africano exhibió una poderosa zancada y una inteligencia admirable. Touré no sólo respondió a la necesidad del entrenador, sino que rindió al nivel de los mejores centrales del mercado. Nadie hubiera adivinado su posición natural a juzgar por aquellos tres partidos. Y la versatilidad del marfileño no acaba ahí. Guardiola también lo ha probado de mediocampo en adelante, con la intención de explotar la llegada y el trallazo de que dispone.

Gerard Piqué es otro de los superdotados del Barça. No ofrece dudas la jerarquía del canterano, consolidado como un mariscal en el eje defensivo. Es evidente que, por fortaleza y manejo del cuero, podría aspirar al mediocentro si así lo requiere el equipo. Futbolistas tan completos son un tesoro para los entrenadores. Con Touré y Piqué, Guardiola dispone de utensilios dos en uno, lo cual compensa algunas carencias de la plantilla. En ataque es Iniesta el que se multiplica. El manchego es junto a Xavi la lúcida cabeza pensante del Barcelona. Su talento le permite funcionar en cualquier parcela, ya sea cocinando el juego o amortizando la banda izquierda. Y donde no lleguen los doctorados llegarán los hambrientos aspirantes. De hecho ha sido Pedro, un emergente canterano, el que literalmente ha solucionado las dos supercopas. El juego espumoso y dinámico del canario amenaza con romper en una de las sensaciones de la temporada. El gran protagonismo de la cantera será insólito, sorprendente y fascinante. Los revulsivos del equipo para las segundas partes acostumbrarán a ser Pedro, Bojan y Busquets. Las soluciones de urgencia, Muniesa, Fontàs, Dos Santos y compañía. La fórmula que diseñó Cruyff, basada en la proporción de ocho canteranos por tres extranjeros en cada once, es hoy una realidad.

La efervescencia de la fábrica azulgrana es una red de seguridad, pero es natural la congoja del aficionado culé ante el despliegue de Florentino, en contraste con los cuestionables movimientos de Beguiristain y Guardiola. La puñalada a Eto'o ha sido una ruina económica, además de una incalculable pérdida deportiva. Los sospechosos fichajes de Henrique y Keirrison huelen a perro muerto. Unos 24 millones al limbo por dos futbolistas mediocres, cuyo disfraz de promesas se ha tragado Txiqui. Por no hablar de Cáceres y Hleb. Otros 30 millones desperdiciados en dos nombres que sí eran contrastados. Sorprende que Guardiola, que fue quien los solicitó, no responda ante el derroche. De momento el técnico no interviene en la parcela económica. Todo llegará. Que tome nota el candidato que pretenda abordar la presidencia. Guardiola está destinado a convertirse en mánager de forma natural, con plenos poderes deportivos y financieros. Como Wenger, Ferguson o Benítez. Y como el propio Cruyff. El mejor fichaje de la historia del Barcelona sería el contrato vitalicio para Pep Guardiola. Por capacidad y compromiso es el único candidato posible. Su arenga al grupo, ante la inminente prórroga frente al Shakhtar, no admite descripción verbal. Es una prueba de que el club debe estar en manos de un barcelonista de cuna, y el de Santpedor es sangre de la sangre del Barcelona.

Sea como fuere, el ser humano no puede vivir de desgracias pasadas, ni tampoco de esperanzas futuras. Es una ley natural. Como canta Julieta, el presente es lo único que hay. Y el presente cuenta que el Barcelona se ha dejado 100 millones de euros a cambio de meros sustitutos. La inversión exigía sufragar la llegada de Ribéry, Fàbregas o Mascherano. No ha sido así. Y finalmente la plantilla ha quedado innegablemente corta. Ibrahimović, el fichaje estrella, acusará la presión de todas las miradas. Sabe que está obligado a eclosionar desde ya, o la sombra de Eto'o se irá ensanchando. A nadie escapa que el sueco está repleto de quilates, con lo que su incorporación ha de interpretarse como una inversión. El otro refuerzo válido es Chygrynskyy, el deseado. El central es algo más que el amor de verano de Guardiola. Le ha llegado al corazón. Tanto se ha enamorado que ha pedido al ucranio por activa y por pasiva, y no le ha importado estrujar las cuentas. Deportivamente Chygrynskyy es una duda por despejar. Dice Pep que tiene el nivel exigido desplazando el balón. La final de la Supercopa no arrojó demasiada luz sobre sus condiciones. Tuvo a seis hombres dándole cobijo, y apenas intervino en el juego. Se sabe que es de tallo largo, zurdo y que parece Jesucristo. Domina los espacios, pero el gol de Pedro le dejó en mal lugar. Se comprobó que no destaca por ser un defensa intenso. Y reflexionando un poco se concluye, sin margen de error, que no será posible que mueva el cuero como Márquez o Piqué. Dice Pitxi Alonso que es mejor jugador que defensa. Reveladora definición. Sin duda estamos ante un central considerablemente fino y presumiblemente blando. Pronto se conocerá en qué queda, tras pasar por el tamiz de Guardiola.

Esta noche no ha actuado Chygrynskyy, ni Touré, ni tampoco Iniesta. Y con Messi en Buenos Aires, el equipo volvió a recaer sobre los jóvenes opositores. La alineación, francamente desangelada, no modificó el nuevo esquema de Guardiola. Alves y Maxwell habitaron en campo contrario, mientras que Piqué hizo de aguador junto a Busquets. Arriba, Bojan y Pedro fueron los cachorros de papá Ibrahimović. Las rotaciones supusieron apuros poco habituales en un equipo tan curtido. La respuesta a tanto revuelo fue deficiente también gracias a Preciado, que ha armado un equipo serio. La presión en media cancha incordió y mucho al Barça, cuyo riego sanguíneo se resintió. Por extensión, la chispa escaseó en ataque. Ibrahimović estaba bien sujetado por Gregory, y Pedro no hizo acto de presencia. De modo que fue Bojan el portador de todo el peligro. El canterano protagonizó las mejores tentativas de un once mermado, al que le costó encontrar la ganzúa del partido. A pesar de todo el once de Guardiola acaparó la posesión, las llegadas y los tiros a puerta, pero la noticia fue que no pasara el rodillo.

Como premio a tantas expediciones al ataque, el Barcelona halló un yacimiento de córners que solucionaron el atasco. Keita, una de las debilidades de Guardiola, resolvió el partido con sus patas de flamenco. El malí es una rara avis, sólo comparable a algunos pocos como Kanouté. De mirada ausente y constitución enclenque, es un jugador que constata el engaño al que induce la apariencia. Tácticamente es un centrocampista de gran valor. Siempre acude a cubrir cualquier boquete, y se ofrece constantemente al compañero. Sucede que al tener de socios a Xavi e Iniesta, queda retratado en cuanto a velocidad de movimiento. Y sí es cierto que funciona con un ritmo cansino. En Londres o Mónaco supuso un problema porque ralentizó la circulación. Sin embargo lo compensa con una buena zurda, llegada y gol. Capacidades nada desdeñables. Su fichaje no fue discutido por proceder de Sevilla, pero pocos conocían su idiosincrasia. Una temporada después, Keita ha certificado ser válido en un equipo ganador. La religión musulmana mantiene equilibrados a este tipo de jugadores. Les dota de cierta frialdad. Pero se ha comprobado que no les merma en la parcela competitiva. Guardiola tiene un sacacorchos. Sin ir más lejos, esta noche el Barcelona sólo ha encontrado alivio en los zancos de Keita, que ha tocado techo en cada salto. Dos de ellos han acabado en gol y el tercero en la madera. Ha sido el mejor por detrás de Bojan, cuyo concurso fue vital. Se hace mayor el de Linyola, que mariposeó por el área hasta lograr el 1-0. El encuentro prácticamente se cerró ahí, pero el campeón fue de menos a más.

El 2-0 aseguró los tres puntos, y en la segunda parte sí se gustó el Barcelona. Ibrahimović jugó los 90 minutos pese a su discutible estado de forma. Trufó la actuación con gestos que definen su estilo. De momento se desplaza como un elefante sin trompa. Aún le falta contundencia, en parte porque en su manual prima la estética. Hoy ha firmado el 3-0 con el remate propio de un '9' puro. Pero que nadie cuente con las cifras de Eto'o. Ibrahimović es otra cosa. Es una bestia distinta, a la que Guardiola debe domesticar a marchas forzosas. Dice Paco González que el técnico de Santpedor ha querido poner solución a un problema que aún no existe. No parece mal encaminado. Es un entrenador que ha marcado tendencia a todos los niveles. Y paralelamente es un tipo muy peculiar, de ideas tan claras como fijas. Sobre todo obsesivo e intervencionista. Más que sesera, Guardiola ha demostrado tener un vademécum. Tira de él a menudo. Casi siempre con éxito. Ocurre que, cuando falla, lo hace con estrépito. De momento el Madrid de Pellegrini es una filatelia repleta de sellos caros. Sí. Correcto. Pero cualquier anomalía en el plan de rodaje sería mortal para el Barcelona. El tiempo apremia, y no está permitido fallar en Can Barça: de las botas de Kaka' sólo puede surgir arte. Arte renacentista.

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sábado, 29 de agosto de 2009

La cantera extiende la supremacía azulgrana

Por Cristian Naranjo

Definitivamente el Barcelona de Pep Guardiola es un equipo ecológico y sostenible. No destruye a sus rivales. Más bien razona con ellos, para finalmente seducirles con argumentos irrefutables. El hilo de la conversación siempre lo teje Xavi, maestro costurero que hace fluir el discurso. A su alrededor gravitan el resto de contertulios, interviniendo en el momento preciso para dar fuste a las ideas del conjunto. La filosofía nace en el cerebro de Guardiola, la expone Xavi y cristaliza en los silogismos que proponen Iniesta y Messi. De ahí la sostenibilidad del equipo, cuyo núcleo procede de la propia cantera. Touré, Alves o Henry, entre otros foráneos, también juegan un papel necesario en la producción de melodía y harmonía, componentes indispensables en un buen grupo de oradores. Así lo propugna desde siempre Arrigo Sacchi. Los extranjeros aportan otras soluciones dialécticas. Son el complemento perfecto para una espina dorsal que pertenece a los futbolistas nacidos en La Masia.

Los hombres de confianza de Guardiola, que no completarían dos onces, han formado algo más que un buen conjunto de pensadores. Han hallado la fórmula del éxito: hacer una familia del vestuario. Este Barcelona caerá algún día como cayeron todos los paradigmas dominantes, pero las bases de su ideología garantizan su regeneración infinita. De las cenizas de un canterano siempre nacerá el siguiente. Así lo acredita la hornada actual, con jugadores como Muniesa, Fontàs, Dos Santos o Thiago. En cualquier caso, para la historia y la memoria quedará la belleza de un fútbol despojado de acritud y miedo. Valdés; Alves, Piqué, Puyol, Abidal; Touré Yaya, Xavi, Iniesta; Messi, Eto'o y Henry. Una alineación plagada de argumentos indiscutibles; repleta de pasión, orgullo y compromiso. Casi todos al ataque, sin más artillería que los mimos al balón. Hubo un tiempo en que se consideraba incompatibles a Xavi e Iniesta en la medular. Se argumentaba que ambos eran bajitos, livianos y carentes de músculo, lo cual evidenciaba que no mezclaban bien. Es asombroso como Guardiola, ideólogo de la teoría, refutó el argumento de forma fulminante, apostándolo todo a la carta del talento. El resultado no encontró precedente en el fútbol español: Copa, Liga y Liga de Campeones.

Anoche, sobre el estadio Louis II, no compareció la prodigiosa sociedad blanquecina, dado que Iniesta aún se recupera de su sobreesfuerzo en Roma. Tampoco actuó Eto'o. Se hizo extraño no verle en el césped, en un partido que en buena parte le pertenecía a él. La final de Mónaco no era más que la herencia de su gol en Roma, donde acudió al rescate de la dama cuando ya estaba en las fauces del lobo. Ocurre que las mentes privilegiadas esconden parcelas encriptadas, en las que se fraguan las decisiones más dogmáticas. Es el caso de Guardiola, un genio capaz de prescindir de la cantidad de goles y sacrificio que asegura Eto'o. A cambio se presentó Ibrahimović en un partido de altura. Era la oportunidad de comprobar las evoluciones del díscolo delantero sueco, destinado a hacer las delicias de la afición azulgrana con remates imposibles, asistencias asombrosas y regates sui géneris. Hasta el momento se había mostrado falto de forma y desubicado. La primera parte de la final corroboró su bajo estado físico, pero desmintió algunas sospechas. Comienza a dar síntomas de su adaptación con pinceladas de fuoriclasse.

A parte del delantero cíngaro, la otra atracción del primer acto fue la disposición táctica de Guardiola, con Touré ejerciendo de líbero, los laterales de centrocampistas y Messi en la mediapunta. Las mezclas de probeta no funcionaron. Con un terreno de juego devastado, el discurso del Barcelona no fluyó con la agilidad habitual. Tampoco ayudó la propuesta de Lucescu, basada en interrumpir al rival sin proponer nada a cambio. Con todo, la final se desarrolló en forma de monólogo. Con el Barcelona de protagonista, no sería noticia si no fuera por la inocencia de sus ataques, abortados sin más problemas por los antiaéreos del Shakhtar. Chygrynskyy, pero sobre todo Kucher, se erigieron como dos fortalezas. Sólo Messi, siempre Messi, se armó de valor para penetrarlas.

La segunda mitad no alteró el orden establecido, con lo que el partido alcanzó un espesor desagradable. Los azulgrana se hincharon a lanzar córners en vano, y sólo Messi conseguía inquietar a Pyatov. La rueda de sustituciones, activada por Lucescu casi en el '80, por fin agitó el duelo. El experimentado entrenador rumano acertó con sus decisiones, basadas en añadir velocidad para enganchar la contra definitiva. Por suerte Guardiola hizo lo propio con Pedro, al que dio entrada en detrimento de Ibrahimović. El sueco dejó el campo extenuado, pero siguió avanzando detalles de su juego plástico y anárquico. Por su indolencia, será difícil encajarle en el esquema defensivo; por sutileza, está condenado a entenderse con Henry y Messi. Conjeturas a parte, fue Pedro el que cambió la cadencia del Barcelona. En su juego, fresco y punzante, el equipo de Guardiola encontró por primera vez argumentos de peso. A casi nadie le preocupa ya Ribéry. La cantera, por sí sola, ha generado una nueva estrella para el ataque. No es francés y su nombre no suena bonito, pero es garantía de calidad y compromiso. Se llama Pedro. Y anoche acabó con el indulto a Pyatov.

El Shakhtar, un equipo incómodo por definición, se resistió a claudicar y envió el partido a la prórroga. Lucescu dio entrada a Aghahowa para que castigara el cansancio de Puyol y Pique, mientras que Guardiola introdujo dos canteranos más: Bojan y Busquets. Con hasta ocho efectivos de La Masia afrontó el Barcelona el tramo decisivo del partido. Corría el minuto 100 y el depósito estaba en reserva, pero la ambición y el orgullo estaban intactos en el bando azulgrana. Tanto es así que las bombas de mortero parecieron caer sobre el área del Shakhtar. No eran más que las trenzas verbales de Messi y compañía. Se engrandecía el Barcelona pero también el conjunto ucranio, encomendado a una aventura de Aghahowa, Kobin o del clan brasileño. La balanza permanecía todavía en punto muerto, a la espera de decantarse de forma definitiva. Los penaltis suponían una amenaza para un equipo plagado de imberbes y carente de cañoneros como el Barcelona.

Pero entonces emergió la figura de Pedro, un futbolista cuya confianza en sí mismo lo ha catapultado. Con libertad para sobrevolar el área, el canario se dejó caer por la izquierda, desde donde encaró y buscó el centro para asociarse con Messi. Desde el instante en que el argentino recibió el balón hasta que terminó la jugada, pasaron sólo dos segundos. Más que suficientes para dos albañiles de sueños, que construyeron una pared de palabras con sólo mirarse. Los defensas del Shakthar, inmunes a cualquier balón aéreo, no lo vieron ni pasar por abajo. Chygrynskyy también quedó retratado, como en varias jugadas anteriores. El tuya-mía de Messi y Pedro, rubricado por el canario con una calidad extrema, cerró un partido que, excepcionalmente, jamás debería haberse disputado. El Barcelona se coronó supercampeón de Europa ya en Roma, con su baile asombroso frente al vigente campeón. En aquel partido se ganó el Barça su condición de jerarca de Europa. Era un equipo de ensueño, casi calcado a éste, pero con el hambre de Eto'o.

En cualquier caso la 'Guardiola Mecánica' sigue imparable, superando a rivales a través del razonamiento y no de la crueldad. Es un equipo ecológico porque conquista trofeos de forma limpia, justa y generando unanimidad. Incluso cuando sus jugadores no tienen el día, siempre proponen algo vistoso. No es el Barcelona un club al que históricamente le haya sonreído la fortuna en Europa. Su modelo no conoce la mezquindad italiana, ni los escuadrones alemanes o ingleses, ni tampoco los golpes de suerte del mismo Madrid. Siempre ha tenido que batirse el cobre para ganar. Sólo siendo el mejor, sin discusión, ha encontrado el premio de la victoria continental. Precisamente esa es la filosofía de Guardiola: sólo jugando bien se puede vencer. Es un modelo propio y genuino, casi inimitable, que no debe cambiar jamás. En la esencia del Barcelona anida su auténtico secreto: la belleza del juego como único argumento.

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