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martes, 30 de noviembre de 2010

Cumpleaños feliz

Por Albert Valor



El Barcelona jugó ayer en el edén.
Nadie esperaba algo similar.

Calibre es la palabra.
Siempre lo define todo.

Pasión, el método.
Siempre prende la mecha.

Te amo, Barça. Feliz cumpleaños.
111 y más vivo que nunca.

Pasión de juventud. La alegría de vivir.
La felicidad puede estar cerca.


Pedro Rodríguez Ledesma.
Pasión de juventud.

David Villa.
La alegría de vivir.

Xavi e Iniesta.
Termómetro y calibre.
Mamá y papá.
Y viceversa.

Leo Messi. El átomo.
Origen y fin de todo.

Gerard Piqué.
Gallardía y soberbia.

Carles Puyol. El capitán.
El alma. El 5.

Dani Alves.
El bicharraco.

Sergio Busquets.
El fútbol de la calle también lleva pajarita.

Eric Abidal.
Tiene que haber mosqueteros.

Víctor Valdés. Doble V.
Vicios y virtudes.


Querer es poder. Creer es indispensable.
Pero no lo olviden. Calibre es la palabra.

Pasión de juventud. La alegría de vivir.

Y dosis de realidad.


Feliz Cumpleaños


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domingo, 26 de septiembre de 2010

Las 'Busisolutions' *

Por Albert Valor

Podríamos quedarnos con que la Catedral fue el primer campo en la historia del fútbol que abucheó de manera notable a Andrés Iniesta. O con el detonante de todo eso; la rigurosa expulsión de Amorebieta que dibujó el devenir del encuentro. O con la actuación de Keita, el esbirro silencioso, que parece que nunca esté pero siempre dispara. O con las paradas de Gorka Iraizoz. El mejor del partido. O con la convulsión de Villa para con el gol. Ni marcó en San Mamés ni lo hará en el próximo partido. Alguien debía caer en la trampa de Gurpegi. Podríamos destacar también el último arreón del Athletic. Hasta el rabo todo es león.

Pero nos quedamos con el gol de Busquets. El de Badia definió como el mejor Van Basten. Lo de este chico es un escándalo. En PLF somos fans de ti. Desde que debutaste contra el Racing hace dos septiembres. Desde el primer día. Desde siempre, en realidad.

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* 'Busisolutions': Término acuñado por Alfonso Arús en su programa deportivo de éxito en los años 90 en TV3, el popular Força Barça -un programa que a día de hoy podríamos considerar el preludio del actual Crackòvia-. Con esta expresión pretendía mofarse de las curiosas habilidades del portero suplente del Dream Team, Carles Busquets. Curiosamente, su hijo Sergio parece haberles dado un sentido real en la actualidad.

martes, 31 de agosto de 2010

Pura filosofía

Por Albert Valor

Es el Barça un equipo cortés que no se quita lo valiente. Y son pocos los efectivos. Pero pueden hacer mucho. Hay mucho deseo, que diría el comandante. No existe el miedo, cantaría Shakira. No hay cansancio. No hay hastío. Sólo pasión. Ibra se fue con la música a otra parte. Justo ahora. Precisamente ahora que Villa había completado el ecosistema, el sueco hubiera resultado idóneo para pasar de la balada al hard rock. Durante el año hay muchos conciertos. No lo olvidemos.

En poco más de dos años, algo se ha tornado axioma. Es cierto que Eto’o fue histórico. O que Ibra podría haberse quedado. Y quizá Villa sea el delantero hecho a medida. Quizá. Pero, cada día que pasa, parece claro quien está en lo alto de la cadena alimenticia. Desde el verano de 2008 el barcelonismo está encomendado a Guardiola. Todo pasa por su filtro. Él sí parece imprescindible. La cosa ha funcionado hasta ahora. Veamos si siguen los réditos.

De momento, todo sigue igual. Incluso el Real Madrid parece aún retraído por el eco de su enemigo. En Mallorca, los blancos se entregaron a la vanidad en tres cuartos de cancha y la portería rival fue siempre una entelequia. Pero esto acaba de empezar. Lo pasaremos genial. Seguro.

¿Y el Atleti? El Atleti nunca es lo que parece. Y es auténtico a su vez. Merece gozar del distintivo de supercampeón de Europa. Es algo que le queda bien. Probablemente no llegará a la pugna bipolar. Pero dará espectáculo. Eso también es seguro.

Se terminaron las vacaciones. Acaba el verano. Empieza la vida real. Pero vuelve el espectáculo. El mayor de todos ellos. Pienso, luego fútbol.

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Si eres cortés, puedes ser valiente

viernes, 16 de julio de 2010

Sudáfrica 2010: España encuentra su primera estrella. Así se hizo.

Un reportaje de Cristian Naranjo

3 de julio. Sábado noche. Acabábamos de liquidar, no sin apuros, a la incómoda Paraguay de Gerardo Martino. 1-0. Gol de Villa en el 81'. En el 58', Casillas paró un penalti. Era momento, pues, de festejar el pase a semifinales, hito histórico de la selección en los mundiales. Pero, cómo celebrar algo tan preciado, cuando se tiene tan cerca y a la vez tan lejos. Cómo recaer en la trampa de soñar despierto, tras casi un siglo mordiendo el polvo. Cómo calcular las distancias, la medida de las pulgadas, cuando el terreno es ajeno a lo humano. Por qué beberse la pista de baile a martillo –me preguntaba–, si al fin y al cabo no existen en el fútbol los cimientos; si nadie paga luego la cuenta de doña decepción y don remordimiento.

Como todos los juegos que molan, el Mundial está lleno de castillos en el aire y puertas secretas, que conducen a princesas que siempre se llaman Daniela. Ni siquiera Super Mario, en el tajo desde el '81, tiene respuesta a tanto acertijo. En cuanto a mí, a cuatro noches de batirnos con Alemania, preso de la sed de estrellas, no se me ocurrió nada mejor que tratar de adivinar lo que estaba por venir. Error. O no. Todo depende de quién sea el coyote, y quién el correcaminos.

Lo primero en que pensé fue en la frase de Maradona que rescaté de por ahí: "Siempre queda una pelota para la epopeya". No cabía esperar menos de un duelo contra la todopoderosa Die Mannschaft –'el equipo'–, que llegaba a la cita como flamante sensación del torneo y con la robótica mejorada respecto a 2008. Es cierto que Joachim Löw perdía por sanción a Thomas Müller, su Mazinger Z particular, pero a esas alturas de campeonato si algo había demostrado la selección germana era la fiabilidad del conjunto de su ingeniería. Competitiva por naturaleza, acostumbrada a verse entre las cuatro mejores, para Alemania disputar una 'semi' –onceava en su historia– era como un día más en la oficina.

De España, más cerca que nunca pero lejos todavía de alcanzar su estrella supernova, esperaba todo lo mejor. Desde el revolcón frente a Suiza, el rendimiento de 'la Roja' dibujaba una curva que invitaba al optimismo. A la confianza. Y a la fe. Esperaba que Casillas se cosiera las alas; que Ramos hiciera de su banda un cortijo; que Piqué y Puyol electrificaran el perímetro a su espalda; que Capdevila, arriba y abajo, continuara pintando su cerca; que Busquets siguiera siendo el jardinero fiel; que Xabi Alonso liberara más palomas mensajeras; que Xavi Hernández marcara la sístole y diástole del partido; que Iniesta fuera Iniesta; que Villa tampoco desayunara ese día; y que Torres, desangelado hasta el momento, volviera a ser el cazador elegido: la voraz hambruna del coyote, junto a la rapidez del correcaminos.

Finalmente, el destino de los sucesos es tan esquivo al pronóstico que el 'Indio' Torres apenas tuvo 25 minutos más en el resto del torneo. Se acabó imponiendo el fulgor de Pedrito. Y en contra de cualquier apuesta previa, el hombre del día resultó siendo el jugador más defensivo; el menos técnico y goleador. Ironías del fútbol. Una más. Guiño a todos aquellos centrales del corte de Puyol: melena, casta y corazón. Sin nada más… Y nada menos. Imposible ganar sin jugadores así.

En la misma línea, para la historia quedará otra mágica contradicción: España conquista el trofeo siendo, con mucho, el campeón con peor número de goles a favor –8–. Tampoco nadie había obrado el milagro de superar los cuatro partidos definitivos sin encajar ninguno. La memoria de millones de aficionados se encargará de resolver el aparente sinsentido: aquel equipo –se ensancharán al decir– defendía como ningún otro. Tenía grandes defensas; Piqué, Puyol y Ramos eran extraordinarios. Pero el mejor defensor de todos… Era Xavi.

Todavía una paradoja más: el gol definitivo no lo fue a marcar precisamente el tipo con mejores registros. Ni siquiera un delantero. Perteneciente al gremio de corte y confección, Andrés Iniesta suele jugar sin demasiadas balas en el revólver. Renegar de los disparos al aire, su particular modo de afinar puntería. Acostumbrado a actuar como centrocampista puro, su labor principal consiste en enhebrar la aguja; casi nunca en dar la última puntada. El arte del gol requiere altas dosis de egocentrismo y voracidad de escenario. Liturgias. Nada que ver con Iniesta, que perfeccionista por definición, se reconoce más en otras facetas del juego que en el disparo. Como si le supiera a poco eso de firmar la obra; siempre más cerca del proletario que del artista endiosado.

Hubo una noche, en cambio, en que el manchego aprendió el valor del último minuto y le encontró el lado bueno al hecho de no malgastar munición. Fue un partido terrible en Londres, en un pisadero llamado The Bridge. En el Soccer City de Johannesburgo, final de la Copa del Mundo, la situación tampoco era la mejor. Ya no se oía una vuvuzela, síntoma de que se acabaron las bromas. Tras 115 minutos al límite del reglamento, la Holanda de Van Marwijk estaba a punto de dejar en nada el enorme despliegue de 'la Roja'.

Demasiadas agresiones soportadas. Excesiva tensión acumulada. Frustración. Rabia contenida. Estaba en juego la honra de centenas de ex futbolistas. De millones de aficionados. La selección quería y creía, pero el tiempo se escurría en cada ataque perdido. Casi a caballo del delirio, asomaban ya los temidos penaltis. Con menos de cinco minutos por jugarse, a España le quedaba una sola baza: percutir la zona de Mathijsen, hecho unos zorros y absolutamente desbordado desde la expulsión de Heitinga. Con Xavi, Fàbregas, Iniesta y Navas, cuatro formidables pasadores a su servicio, el 'Indio' Torres debía tener alguna opción de remate. El segundero apretaba, pero 'la Roja' seguía creyendo. Sinatra tenía razón: lo mejor estaba por llegar.

Descarado como casi nadie hasta entonces en Holanda, Eljero Elia se aventuró a penetrar en terreno vedado. Eléctrico, trató de colarse entre Fàbregas y Ramos. Sólo se vive una vez. Ese balón perdido acabó en botas de su equivalente en España. Jesús Navas se fue hacia arriba con el galopar propio de un potrillo. Su mérito fue convertir, con su alocado sprint, la jugada en contraataque. A partir de ahí, la embestida cobró sentido. Apareció Iniesta en la jugada, que cedió de espuela para Cesc. Éste trató de abrir de primeras hacia Torres. El pase lo interrumpió por un instante Robben, pero ya sin fuerzas para nada. Navas llegó para descargar en banda, donde a pierna cambiada el 'Niño' intentó un centro imposible, destinado a morir en la orilla. Por suerte, a esas alturas de la jugada, tras 20 segundos de achique a contrapelo, en la selección oranje ya nadie sabía quién actuaba de central zurdo. Van der Vaart pasaba por allí. Con un despeje horrible, se convirtió en el autor del penúltimo pase.

80 años y 19 Mundiales después, el balón de los balones cayó a pies de Iniesta. Lejos de ser el ariete del equipo, algo sí estaba asegurado: lo gestionaría con cabeza. Jamás sabremos qué pulsaciones marcaba en el momento del control. Tampoco importa demasiado. Sabemos que la bajó con la clase que define a esta selección, y que el remate llevó la furia de los antiguos.

De apariencia frágil, a la hora de la verdad, cuando las cosas se pusieron realmente feas, a Iniesta no le tembló el gatillo. Conocía el valor de esa pelota. La pelota de la epopeya. En el tambor, una sola bala. Cosido a patadas, sin tiempo para sudores fríos, llegó el momento de la descarga. Pocas cosas tan sanas, tan épicas y justas, como la venganza deportiva. Al final, Andrés Iniesta no tuvo elección: el destino se citó en sus botas. A sangre fría, honorando para siempre a Luis Enrique, disparó con plata de primera ley contra el pecho de Stekelenburg. Galvanizado en ese proyectil, el argento de la Eurocopa trajo consigo el oro bruñido en siglos por Jules Rimet. Faltaban estrellas al sur de la ciudad. También al este del edén. Pero a partir de Iniesta será distinto. Por fin descansa en suelo español el Santo Grial del fútbol. La copa amarilla, madre de todos los trofeos, nunca estuvo en mejores manos. El mundo estrena firmamento, color rojo enamorado.
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viernes, 2 de julio de 2010

'Dinamita' Villa

Por Cristian Naranjo

El 'Guaje' Villa siempre tuvo la ambición como sexto sentido, la avaricia como tercer apellido y el amor propio como camino. Era de esperar que no se arrugara en el Mundial. No lo haría ni compitiendo frente a todo el Sistema Solar. Si alguna vez te ves en problemas, busca la uve en tus contactos. Allí estará Villa, dispuesto a mancharse las manos.

PLF Vintage...
Junio de 2008. Suecia-España. Eurocopa, Primera fase:
http://piensoluegofutbol.blogspot.com/2008/06/david-ambicin-villa.html

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miércoles, 30 de junio de 2010

Proverbio

Por Cristian Naranjo

Desde el momento en que España conformó su actual estilo de toque, juega cada tarde como transmitiendo la defensa de una causa justa. Estructurado alrededor de Xavi, Iniesta, Busquets y Alonso, no habría equipo capaz de basarse en la destrucción como sistema. No podría siquiera ser inventado en mezquinos tubos de ensayo. Por una cuestión de genoma, la actual quinta de seleccionados no conoce otro plan que no sea el de enroscar una y otra vez el cuero. Pese a que, como en todos los órdenes, construir conlleva tres veces más esfuerzo que derruir, la Roja asumió hace tiempo que alguien tenía que salvar la lírica. Con esa premisa abordó y conquistó la Eurocopa.

Dos años después, y con exacta filosofía, se ha abierto paso en el Mundial; no sin dificultades. La derrota frente a Suiza invitó a dudar; ante Honduras se restableció la ilusión; y contra Chile se instaló de nuevo un pequeño amargor respecto a la forma física y el esquema. Con todo, el combinado ya estaba en octavos, donde esperaba una peliaguda Portugal. El duelo ibérico debía dirimir quién aspiraba realmente al Mundial. Y fue España, domesticando una tarde más la bola, quien salió vencedora y reforzada del choque. Se consolidan Busquets y Alonso; crecen Xavi, Iniesta y Ramos; Villa se muestra en estado de gracia; Puyol y Piqué son una red de seguridad.

Queda la incógnita de Torres, desconocido por ahora. Y en menor medida también la de Casillas. Respecto al lateral izquierdo, poco más se le puede exigir al veterano Capdevila. Si el debate existe es porque el banquillo de Del Bosque invita al sonrojo: Cesc, Llorente, Pedro, Javi Martínez, Valdés… Cualquiera sería indiscutible con la Italia de Lippi, la Inglaterra de Capello o la Francia de Domenech. En la Roja, en cambio, calientan banquillo. Anoche, el gol de la victoria llegó con Llorente sobre el campo. A nadie escapa que el Superman de Lezama mejoró las prestaciones de Torres; pero el tanto definitivo se fraguó, ante todo, porque la selección entendió que su juego necesita de algo más importante que el coraje. Para ser efectiva, España también necesita… Paciencia.
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martes, 20 de octubre de 2009

Ni siquiera el Barça parte la baraja

Por Cristian Naranjo

Por fin volvió lo serio tras el infumable paréntesis de selecciones. Tres jornadas de Liga y una de Champions después, todo sigue prácticamente donde estaba con la diferencia que los aspirantes a estar arriba han desacelerado. El Madrid cayó con justicia en Nervión y los de Jiménez gastaron los tres puntos en A Coruña. Por su parte, el Barça sigue resolviendo trámites con mayor o menor brillo, pero tropezó en Valencia mereciendo perder. Messi, Xavi y compañía han malacostumbrado a la parroquia culé. El año pasado, enfrentar al Barça era enfrentarse a una lluvia de pinzas, al mordisco herbívoro del Diplodocus; a una tortura china. Porque martirizaba a pellizcos, trituraba poco a poco y mataba a cosquillas. Torneaba los partidos a su antojo, les daba las vueltas necesarias, pero siempre conseguía su propósito: ganar jugando. Lo cierto es que de un tiempo a esta parte ha perdido fuelle, en parte porque los rivales ya conocen las reglas. Hoy por hoy, de los cuatro supuestos opositores, el conjunto che es el que traza una parábola más ascendente, aunque los siete puntos respecto al líder hablan de su irregularidad. Sea como fuere, tener a la 'Guardiola Mecánica' contra las cuerdas rebanándole la posesión dice mucho de Emery y sus abejas ─analogía de Pedro Morata─, que cuando se convierten en avispas atacan en nube y picotean en masa, con la 'Abeja Reina' Villa a la cabeza. Como a la postre el asturiano no jugó, los ataques valencianistas no gozaron de la malicia necesaria. Para quebrantar el triángulo agudo e infranqueable que forman Piqué, Puyol y Valdés no basta con ser abejas en versión Rumasa.

Un medio terreno sostenido por Ever Banega, sensación de esta Liga ─que no revelación, porque ya había demostrado su pureza─, desplegado entorno a 'Hakuna Matata' Silva ─término de Javier Pérez Sala─ y completado por 'Doña Rogelia' Hernández y 'Súper Ratón' Mata necesita el aguijón de Villa para hacer daño. El Valencia acumuló un saco de llegadas claras contra Valdés, que si bien estuvo de dulce ─¿cuántas veces van?─ también se benefició de la candidez propia de la 'Abeja Maya'. Mata y Pablo, dos futbolistas al alza, no acertaron a concretar y al final volaron dos puntos de Mestalla. Y gracias, porque el segundo tiempo perteneció por entero al Barcelona, que tuvo el partido en las botas del canarión Pedro, otro fenómeno en ciernes, con un don para el gol pero carente de desborde. Del hecho de juntar a tres enanos arriba, sin referencia alguna, Pep Guardiola sólo sacó una ocasión clara en cada tiempo, principalmente la segunda. La 'Pulga' Messi tampoco tuvo su día y tropezó una y otra vez con Dealbert y David Navarro, que como diría Montes estuvieron aplicados y obedientes como Eric Snow. Obtusos e incapaces de generarse huecos, el rosarino y el canario se hicieron el haraquiri el uno al otro. Los pequeños echaron en falta al 'Narigón' Ibrahimović, que hubiera aculado y porfiado con los centrales en el poste bajo. Con todo, fue un duelo entretenido y de poder a poder al que sólo le faltó decantarse por un gol, en este caso más peleado por parte del Valencia en una noche desangelada del Barcelona.

Lo ocurrido en el Sánchez Pizjuán es bien fácil de condensar, donde el Madrid de Florentino ─que no de Pellegrini, otro entrenador ovejuno─ puso de manifiesto todas sus carencias. El propio Valdano, digno sucesor de Benedetti, las sintetizó a la perfección días después de lo ocurrido: "Tenemos un equipo mucho más dotado para la aceleración que para la posesión". Traducido: el Madrid, que tiene el vestuario lleno de caballos con pedigrí, el 'Pegaso' Kaka' incluido, apenas cuenta con un par de jinetes que puedan darle sentido a su juego. Sus tres principales referencias de ataque están diseñadas para el contragolpe ─Ribéry será la cuarta─ y sin embargo aspiran a otra cosa, a la utópica excelencia, un mero eufemismo para no nombrar al 'Pep Team', la auténtica obsesión de Florentino. El Madrid tiene serios problemas. Ha gastado 250 millones en cambiar las sábanas de Valdebebas y, un mes y medio después, todavía huele a Schuster, Mijatovic y Juande. Mirarse cada mañana en el espejo del enemigo en busca de la imitación sólo puede llevar al complejo. El Bernabéu debe caer en la cuenta de que el Barcelona resucitó como Ave Fénix de sus propias cenizas, de sus propios valores, de su propio modelo. El árbol crece más fuerte cuanto mejores son sus raíces. El Madrid, en cambio, no tiene a quién remitirse. La 'Quinta del Buitre' queda ya muy lejos y Florentino no ha sido capaz de construir uno de sus puentes hacia ella. Sólo hay noticias de Butragueño, cuyo apodo celestial al presidente le asegura un despacho vitalicio. Haciendo qué, no se conoce. Es lo de menos. De modo que el Madrid seguirá funcionando por mucho tiempo al ralentí, viviendo del rompe y rasga, de la comida rápida y apilando rollos de una noche, pero sin encontrar el amor verdadero. Eso sí, ganará partidos por docenas, muchos de ellos por goleada, hasta que un equipo maduro le enseñe cómo se castiga un hígado. Sucedió en Sevilla, donde por momentos se masculló la humillación. Volverá a ocurrir. Sin ir más lejos, otro modesto ─y van cuatro en sendos partidos─ se apoderó del Bernabéu este sábado. A Marcelo se le acumulan las pesadillas: primero fue Navas y ahora Diego Costa. Un tal Robinho se está frotando las manos. Señores, ha vuelto el 'Fútbol' en mayúsculas. El 'Negro' Montes, apodado con acierto por Segurola, tenía toda la razón: efectivamente, la vida puede ser maravillosa.
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miércoles, 15 de julio de 2009

'Monsieur' Henry y el rompecabezas imposible

Por Cristian Naranjo

Pasan los días y el Barcelona sigue instalado en una coyuntura delicada. Los fichajes no cuajan y los transferibles se aferran a la plantilla como a una tabla de salvación. Ni tan siquiera fructifica la contratación de Filipe Luís, destinado a ocupar la plaza liberada por Sylvinho. El joven brasileño arde en deseos de ser azulgrana y así se lo ha manifestado a Lendoiro, que de momento no desenrosca la tuerca. Hay un abismo entre los 9 millones que ofrece el Barça y los 14 que demanda el Deportivo. Tremendo negocio al que aspira Lendoiro: multiplicar por siete lo que le costó el jugador hace un año. No presenta buen aspecto la situación para el Barcelona, al que los clubes vendedores siempre esperan con las hachas en alto. Si la operación del lateral está complicada, no menos espinosa es la aspiración de fichar un central. Chygrynskiy y Bruno Alves, los deseados, no supondrían un desembolso menor de 25 millones. Una aberración teniendo en cuenta por cuánto se contrató a Cáceres y a Piqué. El primero llegó mediante el pago de la cláusula de rescisión. Apenas ha participado. Por contra, el catalán aterrizó sin hacer ruido por seis millones y se ha erigido como un estandarte inamovible. Por delante de los centrales hay otro hueco vacante. Mascherano es el mediocentro defensivo escogido por Guardiola y Beguiristain. En este caso, el muro a saltar va más allá de lo monetario. Mientras que Benítez sí accedería a traspasar a Xabi Alonso, ni se plantea desprenderse del ancla de su navío. Todo son complicaciones para un Barcelona que aspira al caviar beluga a precio de sucedáneo.

Al seguir avanzando por el esquema de Guardiola se llega a una posición clave. Xavi e Iniesta, los dos relojeros, regentan casi en exclusiva los interiores. Sergio Busquets no desmerece con el balón en los pies, pero su perfil responde al de un retén defensivo. Keïta es la otra alternativa, mucho más intermitente y oscura, como las luces de socorro. Así las cosas, no es de extrañar que el Barcelona dirija sus miras hacia Cesc Fàbregas. El capitán del Arsenal encajaría como un guante en el sistema de Guardiola. Su fichaje aseguraría la posesión total y permitiría a Iniesta actuar de falso extremo zurdo. El impedimento es una vez más el precio. Santo y seña de su equipo e imprescindible para Wenger, su mentor, Fàbregas sólo podría abandonar Inglaterra por una cifra cercana a los 50 millones. Muchos euros para unos bolsillos en crisis. Ya en la delantera, el mismo dinero que aleja al Barça del resto de sus pretendidos es el que sitúa a Ribéry a años luz de su alcance. 80 millones sólo son accesibles para un jeque, un magnate o un megalómano como Florentino. La misma regla es aplicable al traspaso de Villa. 50 millones es una cifra hinchada con mancha, inabordable con cinturones estrechos. Más mundanos son los 36 que marca la cláusula de Forlán, un producto en exposición, preparado para ser empaquetado y llevado a domicilio. En este caso, el problema no es el dinero sino las buenas relaciones entre Barça y Atlético, que se verían truncadas si el uruguayo acabara en el Camp Nou. Las opciones para ocupar la punta de flecha acaban ahí. Benzema terminó en Madrid por un precio ajustado e Ibrahimović fue sólo fruto de una ilusión. Otros nombres, como Luis Fabiano o Güiza, no figuran entre los preferidos por la secretaría técnica.

El atasco en el que se encuentra el Barcelona es por tanto notable. Las semanas pasan y los precios no descienden. Los refuerzos no llegan y la afición se impacienta. Urgen medidas imaginativas, así como establecer un orden de prioridades. El fichaje de un lateral es ciertamente más necesario que el de un central. Entre otras cosas, porque Filipe Luís relegará al banquillo a Abidal. El mismo mecanismo es válido para la pradera. Mascherano es un muro de cemento armado, pero Cesc le añadiría más registros melódicos al equipo, al tiempo que generaría la ilusión propia de los mediáticos. Y arriba, el mismo sistema de selección natural. Con Ribéry imposible, no tiene sentido rastrear el mercado en busca de substitutos. Ninguno estaría a su nivel, por más que Arshavin y Cazorla pudieran rellenar el flanco con garantías. El resto de nombres, sobre los que se ha especulado más, son de risa. El último en sonar con fuerza ha sido Mata. Un buen jugador sin más, que sin ser extremo destaca por ser cumplidor y tener gol. Lo mismo que ha acreditado Henry. El francés lleva dos temporadas exiliado en la banda, demostrando ser útil fuera de su área de influencia. Aún así, se busca substituto con intensidad para las dos demarcaciones que ocupa. Con Eto'o echado a los pies de los caballos y con Villa muy lejos, la hora de Henry como '9' puede haber llegado. Con un simple giro de 90 grados, Tití podría verse como inquilino del vértice. Sólo sería necesario un fichaje: un centrocampista o un extremo. Cualquiera de las dos opciones desplazaría a Henry de forma natural. La primera llevaría a Iniesta a la banda y a Tití al centro, mientras que la segunda supondría mover al delantero francés para dar entrada al extremo. Parece más viable la primera opción, dado que Fàbregas no oculta sus deseos azulgranas. En cualquier caso, es demostrable que el Barcelona no requiere seis refuerzos exógenos: un lateral, un centrocampista y un extremo deberían ser suficientes. Filipe Luís, Fàbregas y quién sabe si Ribéry, más canteranos como Thiago Alcántara devolverían al Barcelona a su posición de poder. No tiene sentido temer por el '9'. La punta puede quedar en manos de Henry, un aristócrata del gol.
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jueves, 9 de julio de 2009

Dos puzzles y una sola pieza

Por Albert Valor

El Barça y el Real Madrid siempre estarán condenados a encontrarse. Y en épocas de compras, la cosa no suele variar. Hace años la rifa por Christian Karembeu fue maratoniana, casi pegajosa, y hace no tanto fue David Beckham el deseado. El Madrid siempre salió ganando en estas pujas; parece ser que la música de Chamartín siempre despierta un indudable pálpito. Este año los capítulos se han ido sucediendo entre el campeón del triplete y el denominado mejor club del siglo XX. La primera subasta fue por Ribéry. Tras dejarse querer por el Barça tras los cuartos de la Champions League y proclamar a los cuatro vientos lo feliz que le haría jugar en el Camp Nou, Scarface cambió el discurso como lo haría mi primo de siete años y vino luego con el cuento de que iría al Madrid o a ninguna parte. Tras desdecirse ya no sabemos de qué exactamente, parece que al final se quedará en la tétrica y fría Bundesliga a las órdenes del positifo Louis Van Gaal y que no recalará en la Liga BBVA, almenos el curso venidero.

El segundo fascículo de la Gran Enciclopedia del Verano lo protagonizó David Villa. Tras mostrar una imparcialidad total e increíble en estos días, demostrando no sólo profesionalidad sino también educación, el Guaje pasó angustiado la concentración de la selección española durante la Copa Confederaciones mientras Marca y As proclamaban a los cuatro vientos sus deseos de vestir la casaca blanca. Sport y Mundo Deportivo, claro, hacían lo propio en sentido opuesto. El Real Madrid, y más especialmente Florentino, sabe que no es de recibo esperar a un jugador hasta última hora –ya le ocurrió con Robinho o con Ronaldo-, y el mecenas blanco, que dice haber aprendido de los errores pasados, decidió lanzar las redes hacia el cabizbajo pero talentoso Karim Benzema. Tras la retirada madridista de la puja por el asturiano, ahora el Barça se ve con el camino despejado –si algo ha dicho ya Villa es que no quiere moverse de España- y casi obligado a adquirir una cromo que, pensándolo bien, no es el que le falta en su colección.

Teniendo en cuenta la edad de Henry –y obviando la aptitud de Hleb, otro tema que también podría salir a debate- y la precipitada baja de Sylvinho, en el Camp Nou, lo que realmente urge es un lateral izquierdo y un hombre de banda, también para la sinistra. Y es aquí donde debería empezar el tercer tomo de las subastas veraniegas. Desde PLF ya se habla hace días de un hombre cuya calidad es tan grande como la sorpresa que causa su ausencia en las portadas: Santi Cazorla.

Por un lado, tenemos a un Real Madrid que, teniendo a Manuel Pellegrini como entrenador, tenía que interesarse por el jugador en cuestión de días; quizá los suficientes como para que el boom suscitado en la capital por las llegadas de Kaka' y Cristiano hubiera pasado de largo. En el otro vértice está el Barça, que no hace más que irse por los cerros de Úbeda. Sin atender a las necesidades que le pide la naturaleza de su propio sistema de juego, se interesa en centrales de clase media –como si en la plantilla no hubiera zagueros de garantías- y en delanteros centro -no vamos a decir que discretos- cuando tiene en sus filas no ya al mejor delantero del mundo, sino al jugador extranjero más productivo de su centenaria historia.

Qué quieren que les diga, si un delantero marca goles en cada una de las finales de Copa de Europa a las que llega el equipo y tiene una media de 25 goles ligueros desde su llegada, ya puede ser díscolo, maleducado o juerguista. Lo que hace ganar partidos son los goles. Y si algo ha demostrado Samuel Eto’o es que no anda escaso de ello, sobre todo en las citas marcadas en rojo.

El único tanteo aceptable que se ha realizado hasta el momento, por mucho que sea una plaza sobradamente cubierta, es el de Javier Mascherano. Su llegada podría retrasar ocasionalmente a Touré al centro de la defensa si las condiciones –o las bajas- lo exigieran o hacerle jugar como interior. Con esa segunda variante, el centro del campo lo completaría Xavi, e Iniesta podría ocupar el flanco izquierdo del ataque.

Pero si lo que se buscan son especialistas para las posiciones requeridas, ya se ha perdido demasiado tiempo. Con las infructuosas negociaciones que se han llevado a cabo ya por Ribéry, Villa o Ibrahimović, ¿no hubiera sido más fácil ir a por Cazorla desde el principio? ¿Es que acaso no encaja en el perfil del equipo tanto o más que Robinho, Mata, Malouda o el propio Ribéry? ¿No ha demostrado ya su capacidad de asociación con Xavi e Iniesta en la selección? Siendo un especialista de banda con desborde y técnica, ¿no ha dejado patente el acierto de cara a gol que se le supone a un jugador en ese puesto? Lamentablemente, ni siquiera a estas horas se ha mostrado el más mínimo interés por él, pero si éste llegara ahora, otra vez estaría el Real de por medio.

Un Real que ya ha hecho lo más difícil. Basta ya de demagogia de mercadillo con los fichajes galácticos que se han hecho en la casa blanca y con las inversiones realizadas. Es evidente que han sido muy elevadas y que causan sonrojo en el contexto económico actual, pero los jugadores que vienen a cambio son muy buenos. En Chamartín se están haciendo las cosas bien –almenos a priori-. El único problema para los blancos es que es ahora cuando después de más de 200 millones invertidos se pueden ver –siempre a priori, recuerden- al nivel que marca el tricampeón. Quizá el problema lo tenga el Barça consigo mismo. Sólo con la cuarta parte de lo que ha invertido Florentino Pérez, ya se podrían haber rellenado los dos huecos realmente vacantes. El tiempo restante sería ahora para encontrar una guinda.

Pero no. Ahora las prisas serán cada vez más sofocantes. Y si por fin se muestra interés en alguien que venga a mejorar lo que ya hay, ya saben lo que pasará. Tendremos el tercer tomo del verano. Y no se preocupen, quizá esa siguiente entrega la protagonice Cazorla o quizá no, pero por si acaso hay otro nombre que también puede empezar a estar entre dos aguas más pronto de lo que esperábamos. Apunten: Cesc Fábregas. Al tiempo.

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miércoles, 1 de julio de 2009

Benzema reabre el fuego

Por Cristian Naranjo

Ya es oficial. Benzema será finalmente el inquilino del vértice madridista, en una operación cifrada en 35 millones fijos más 6 variables. Debido al prohibitivo precio de Ibrahimović y a la decisión de no enemistarse con Valencia y Atlético, el equipo de Florentino ha optado por atar al joven delantero francés, pretendido por otros grandes de Europa como el Manchester United. Así como la adquisición de Villa o Forlán hubieran sido apuestas a caballo ganador, decidirse por Benzema no deja de ser arriesgado. Con su equipo destronado, esta temporada sus números no son los de un goleador de referencia. Ha logrado 17 tantos en 36 partidos, de modo que sólo ha alcanzado el tercer puesto en el ranking de goleadores de la Ligue 1. De hecho ha sido eclipsado por el otro gran goleador de Le Championnat, el tanque Pierre-Alain Gignac, que se ha alzado con el título de máximo artillero. Con todo, decantarse por Benzema denota valentía y confianza en la juventud y el potencial del jugador. Tiene rasgos de Ronaldo, pero no lo es. No alcanza ni de lejos sus cifras en el PSV, aunque su zancada y su potencia le convierten en lo más similar a El Fenómeno hasta la fecha. Espera una Liga apasionante, donde habrá tiempo para juicios más fundados.

El acuerdo del Madrid por Benzema arroja un haz de luz sobre el mercado de fichajes y asegura el efecto dominó. De entrada, supone la renuncia definitiva de Florentino Pérez a Villa, por quien había apostado fuertemente hasta que el Valencia le declarara intransferible. A su vez, la retirada del Madrid y el posterior fichaje del joven francés sirven en bandeja toledana la posibilidad de que el Guaje recale en el Camp Nou. A pesar de los litros de tinta malgastados por la prensa madrileña, la decisión de Villa ya estaba tomada en favor del Barça. Cuenta su tío que siempre le llamó más el azulgrana, aunque en Tuilla no desagradaba la opción blanca. Así pues, el delantero asturiano se perfila como la piedra angular de la futura delantera culé, donde presumiblemente no compartirá tercio ni con Eto'o ni con Ribéry. Seducido por Zidane y Migliaccio, el francés se acerca irremisiblemente al club de Concha Espina. Los 70 millones de euros que exige el Bayern sólo están al alcance de un megalómano como Florentino. Con esa cantidad, Beguiristain debe reforzar las tres líneas. No será tarea fácil.

La operación Villa supondrá un desembolso mínimo de 43 millones, acabe o no Keirrison haciendo las veces de moneda de cambio. Por su parte, Lendoiro se ha enrocado con Filipe Luís: no le dejará marchar por menos de 15 millones. Para apuntalar la zona ancha sigue siendo prioritario el equilibrio de Mascherano, aunque por Benítez es considerado el macho alfa de su vestuario. Una gran alternativa aunque de distinto corte sería Cesc, llamado a volver al Camp Nou tarde o temprano con el permiso de Wenger. Sea como fuere, las cuentas de Laporta no resultan a tenor de las previsiones. Sólo los traspasos de Filipe y Villa conllevarían un gasto de 58 millones, una cantidad tan bestial como innecesaria teniendo en cuenta que Sylvinho y Eto'o han cubierto sus áreas con excelencia. El primero ya es libre, camino de Brasil. El segundo saldrá por la puerta secreta, como los rateros. Sonrojante negocio; tremenda injusticia. Definitivamente se ha instalado la sensación de que Florentino marca la agenda del Barça. Acaso el trébol se ha marchitado bajo los billetes del constructor.

Es innegable que los dos gigantes del fútbol español se están marcando en corto desde la apertura del mercado. Tras concretar las adquisiciones de los primeros galácticos, Florentino, Valdano y Pardeza calcaron el rastro de Beguiristain: Ribéry, Mascherano, Ibrahimović. El secretario técnico azulgrana también ha hecho lo propio, yendo a rebufo del Madrid por Villa. Los dos clubes están destapando las vergüenzas de su proyecto, por más que el Barça se esté mostrando más cauto. Florentino no titubea. Busca caras conocidas y se caracteriza por no regatear en exceso, una estrategia tan dudosa como lícita. Laporta y Beguiristain, tan académicos al principio, presentan ahora un trastorno obsesivo compulsivo. Tenían los deberes hechos, pero los precios de mercado y la negativa de Ribéry han tornado la cautela en nerviosismo. Así, todos los pasos posteriores han sido equivocados: buscar en medianías el sustituto del francés; dejar escapar a Zhirkov para comprar a Filipe por un precio excesivo; obcecarse con Mascherano teniendo un camino menos angosto hacia Cesc; decidir la venta de Eto'o a todo trance; buscar un sustituto del mismo perfil y convertirlo en el fichaje más caro de la historia del club; arriesgarse con Keirrison a que finalmente sea carne de banquillo junto a Bojan; plantearse siquiera la compra de centrales como Chyhrynskyi o Bruno Alves. De pronto, las tornas han cambiado. Ahora es Beguiristain el que da palos de ciego.

Suele ocurrir que las operaciones del verano marcan el devenir de la temporada. Aún escuece en Barcelona el traspaso de Figo al eterno rival, con el posterior desperdicio de la cláusula por parte de Gaspart. Al año siguiente, Florentino volvió a sorprender con la adquisición de Zidane por 12.000 millones de las extintas pesetas. El Barça, en cambio, decidió apostar por la juventud de Saviola, Rochemback y Geovanni. El desenlace es por todos conocido. Zidane ganó una Liga de Campeones con un remate para la historia y deslumbró al mundo con su fútbol de salón. Las tres apuestas del Barça fracasaron. Todas con estrépito. Dos años más tarde, los vasos comunicantes permutaron. Beckham, pretendido por Laporta, acabó en Madrid con honores de galáctico definitivo. En Barcelona, tras una dura pugna con el United, acabó el elegido para portar la sonrisa del fútbol. Aunque sólo son vestigios del pasado, la polémica generada alrededor de Eto'o no supone un buen augurio.

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jueves, 25 de junio de 2009

Del Bosque olvida los apuntes de Aragonés

Por Cristian Naranjo

España perdió anoche mucho más que una eliminatoria: también se dejó por el sendero su identidad; la que le dio la Eurocopa. Nunca renunció ni al balón ni al ataque, pero se quedó a medio camino entre jugar con dos alas abiertas y apostar por todos los bajitos en el medio. El resultado fue un ataque embarullado, impaciente y sucio. El planteamiento de Del Bosque fracasó con estrépito, por más que se crearan un alud de ocasiones. Riera no es jugador para la selección. Siendo un extremo puro, no domina el juego de toque y movimiento. Cuando recibe, su tendencia natural es encarar, faceta en la que además no obtiene buenos porcentajes. Del mismo modo que Joaquín desapareció de la selección cuando dejó de desbordar, Riera no debería haber acudido nunca. En su categoría le supera por mucho Capel, con quien Del Bosque ya no parece contar. El salmantino ha pecado de intervencionismo. Ha tratado de hacer modificaciones propias y ha naufragado en esta Copa Confederaciones. Con Iniesta fuera de combate Cazorla debería ser indiscutible, del mismo modo que Silva, cojo, ofrece más prestaciones que otros. Por otro lado, Villa y Torres son siameses por decreto, cuando precisamente la selección ha maravillado con cinco centrocampistas. Por no hablar de Capdevila y Ramos, que piden a gritos un recambio. Con todo, España jugó lastrada, diezmada y sobre todo desnaturalizada.

No le faltó voluntad a la selección, que fue tan generosa en el esfuerzo como siempre. Disparó un sinfín de veces a la portería de Howard a partir del segundo tiempo. Ejecutó un córner tras otro. Llevó siempre el peso del partido y lo intentó por todas las vías. El problema es que los internacionales trataron de talar un árbol de Alaska con sierras de marquetería. No acertaron a abrir el marcador y fueron incapaces de levantar las hachas. En los partidos que enfrentan a dos equipos separados por un desierto, es clave el nivel de practicidad del favorito: se trata de alcanzar el primer gol por la vía rápida para recrearse después. España, que sólo contempla la dirección del zigzagueo, se estrelló una vez tras otra contra Onyewu, Demerit y Howard, tres auténticos yunques. De hecho el central de ascendencia africana está siendo elevado a los altares por muchos. Craso error. Acaso nadie recuerda el Mundial 2006. España superó a Túnez con todas las dificultades posibles. En el equipo tunecino jugaba Jaidi, un bloque de mármol. Defendió como un coloso hasta que Raúl empató el partido en el 71'. Se cantaron las excelencias de Jaidi hasta ese momento. A partir de entonces, nunca más se volvió a oír su nombre porque Túnez acabó perdiendo el encuentro. Sin el desacierto de España, lo mismo hubiera ocurrido con Onyewu, que sin embargo ahora recibirá ofertas a mansalva. Así de paradójico es el fútbol, un juego donde los pequeños detalles marcan la frontera entre el éxito y el fracaso. Siendo justos, hay que reconocerle al central su capacidad para achicar agua, aunque dudo que conozca otro arte que el despeje.

Los Estados Unidos se adelantaron con un buen gol de Altidore, el suplente de Antoñito en el Xerez. Su mensaje corto a Capdevila resultó ser una premonición. No sólo se llevó el partido, sino que marcó deshaciéndose del lateral. Por supuesto fue una jugada de contraataque, una de tantas de las que dispuso el conjunto americano en la primera mitad. El reverso del bisonte Altidore retrató la descolocación de España, desbordada por el fulgurante arranque de los estadounidenses. El gol estableció un punto de no retorno. El partido se convirtió en un nuevo monólogo de España, que explicó su historia a través del balón pero que no encontró su objetivo: hacer reír. Del Bosque esperó una larga condena para introducir los cambios. Cazorla no encontró su sitio y Mata entró con todo decidido, justo después de que Dempsey ajusticiara a la selección. Derrota indignante por la escasa tradición del rival y por la ineptitud de Del Bosque, incapaz de modificar el guión a medio rodaje. El Mundial debería ser su última oportunidad. Los equipos campeones no tienen banco de pruebas. Se caracterizan por convencer siempre, sin tiempo para equivocarse. Quién sabe si pronto se despertará la nostalgia por Aragonés, el creador de la máquina perfecta. Xavi, Xabi Alonso, Cesc, Iniesta, Silva y Cazorla. Lo demás es todo mentira.

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domingo, 21 de junio de 2009

De cómo los grandes han perdido el norte

Por Cristian Naranjo

Calma tensa en el bazar de fichajes los últimos días. Hay objetos que han sido retirados de la venta, caso de Ribéry, Villa o Mascherano, todos ellos pretendidos por Madrid y Barça, que parecen decididos a discutir sobre quién es más crío de los dos: culo veo, culo quiero. Así ha sido desde que Florentino irrumpiera en el mercado, y así seguirá a menos que los grandes clubes se reencuentren con la brújula del Capitán Sparrow, esa que señala el camino hacia lo que realmente se desea. Milan y Manchester, de quienes se esperaba un trueno en forma de fichaje, han optado por que sea el tiempo el que haga su trabajo y no la precipitación de gastar por gastar, como si de restañar un desengaño amoroso se tratara. Habría que revisar aquello de que un clavo quita otro clavo. Que se lo pregunten a Gaspart.

Otros gigantes de Europa, como Bayern, Inter, Juventus, Liverpool o Chelsea apenas han agitado el árbol. La Vecchia Signora se hizo con los servicios de Diego hace semanas, en una operación de lo más inteligente porque fructificó antes de la segunda era de Florentino. Hasta el momento, no se conocen más operaciones importantes. No falta movimiento en el bazar, sino decisión para comprar. Florentino se la ha quedado toda para sí, aunque sin una hoja de ruta definida, su papel es el del elefante entrando en la cacharrería. Tras reventar la banca con Kaka' y Cristiano Ronaldo, su principal estrategia ha consistido en copiar los planes del enemigo: Ribéry, Mascherano, Ibrahimović… A falta de un modelo definido, el Madrid apuesta por las caras conocidas.

El Barça de Guardiola, en cambio, con el trébol decorando su solapa, protege su plantilla entre algodones para evitar cualquier contratiempo en forma de fuga. Nadie se escapará, ni tan siquiera el rebelde Valdés. Con un equipo campeón, el Barça se centra en reforzar las posiciones señaladas, en un intento por reverdecer laureles y evitar el fracaso posterior a París. Va en busca Beguiristain de un lateral zurdo, un centrocampista defensivo, un jugador de banda izquierda y un ariete. Para cada vacante hay un nombre en mayúscula y varios sucedáneos, señal inequívoca del trabajo del secretario técnico y su equipo. Los nombres responden a sospechosos habituales: Filipe Luís, Mascherano, Ribéry e Ibrahimović. Las alternativas, también: Zhirkov, Robinho, Mata, Ashley Young, Villa, Forlán y Benzema entre muchos otros. Sin embargo, debido a las incongruencias que suele cometer el fútbol, Santi Cazorla no aparece en la lista de la compra de Beguiristain, pese a estar cortado por el mismo patrón que Ribéry: técnica, velocidad, habilidad en el regate y gol. Nunca se descifrará el por qué los españoles no cotizan igual que los extranjeros. Misterios irresolubles del fútbol.

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lunes, 15 de junio de 2009

La belleza indescifrable, el talonario y el balón

Por Cristian Naranjo

Continúa el ruido de tambores en el mercado de fichajes. Con Kaka' y Cristiano Ronaldo comprados a precio de diamante, Florentino no ha hecho más que comenzar su caprichoso proyecto, la segunda era galáctica, basado en ir a la compra con un crédito ilimitado a adquirir los productos más caros del mercado. El caviar beluga de antaño era Zidane. En una clara recesión futbolística, este curso ha sido Cristiano, un jugador profundamente sobrevalorado y de carácter altivo. No es difícil ir de compras con un cheque en blanco, y sucede que en la bolsa del fútbol los que cotizan más al alza son los delanteros. A por ellos va Florentino con el ansia propia de un millonario sin criterio, carne de cañón para hábiles vendedores. En lugar de preguntarse qué necesita, Florentino cavila sobre cuál sería la operación más desorbitada: Kaka', Cristiano, Iniesta… Messi. En ese proceso, tan simple como deplorable, consiste su política de fichajes.

Sin ir más lejos, todo estaba listo para el anuncio del tercer nombre. David Villa, a razón de 42 millones de euros, estaba a un paso de ser jugador del Madrid. No pudo evitarlo el Chelsea, otro club que tiene el dinero por castigo, pero sí el Barça de Guardiola, capaz de convertir a cualquiera a la propia religión. Desde Madrid se daba por hecha la operación dado el profundo madridismo del Guaje. Nada más lejos de la realidad. Villa está decidido a salir del Valencia para ir a un grande de España. Si bien es cierto que no tendría reparo en recalar en Chamartín, no es menos cierto que los sentimientos de la infancia y la ascendencia de referentes como Quini y Luis Enrique pesan a la hora de tomar una decisión de tal relevancia. Por otro lado, la sensación que transmite el estado del fichaje es que a igualdad de condiciones el Valencia prefiere negociar con el Barça, dada la antipatía del club de Mestalla hacia el Madrid. Así las cosas, la tercera gran operación de Florentino estaba a punto de caramelo porque Laporta no había entrado en acción, descolgándose con una oferta competitiva: 40 millones más incentivos y las cesiones de Bojan y Cáceres. El futuro del Guaje aún es una incógnita, pero lo cierto es que, rotas las negociaciones entre Madrid y Valencia, el Barça tiene el camino allanado.

Es de esperar que la gran mayoría de culés se feliciten si fructifica el fichaje. No será el caso de los inteligentes. Nunca puede ser un buen negocio desprenderse de un delantero de referencia como Eto'o para fichar a otro a golpe de talonario, por más que sea del mismo nivel. En caso de no renovar su contrato, la sombra del camerunés será demasiado alargada para cualquiera que le sustituya. A saber: tercer máximo goleador de la historia del Barça y autor de dos goles en sendas finales de Champions. Un currículo inalcanzable. Sorprendentemente, todavía hay quien sigue dudando, ya sea por su temperamento o por su fútbol. Siempre encuentran pretexto. Se ha llegado a decir de él que tiene que correr el doble que otros delanteros para conseguir la misma cifra de goles, en un intento por criticar su efectividad. Una aberración. Es francamente exigible que Laporta olvide la pelea de gallos con Florentino y se centre en el auténtico objetivo: Franck Ribéry. Actualmente, no existe mejor negocio que invertir 60 millones por el francés, un futbolista dominante por desequilibrio, que dotaría de mil variantes a un ataque culé necesitado de otro jugador de banda. Scarface es habilidad, regate, velocidad, juego de equipo y gol. Aúna las aptitudes exigidas y los valores de humildad y sencillez que busca Guardiola. Al ideal griego de belleza que supone Cristiano Ronaldo, el Barça respondería con un bajito de rostro surcado, evidenciando el abismo que separa un modelo del otro.

La solución a la dicotomía sólo la tiene el jugador. A elegir, dos modelos diametralmente opuestos: la chequera y los mediáticos de Florentino o la seducción de integrar la 'Guardiola Mecànica'. Las bazas madridistas consisten en amontonar fajos de billetes en la mesa de Rummenigge y estrellas de cartón sobre el campo, un modelo capitalista exacerbado. El Barça, en cambio, no puede hipotecarse más, pero de su lado juega el mejor futbolista de la historia: el balón. Por ahora, sólo conoce las respuestas Ribéry, quien de momento se muestra tan indescifrable como su belleza.

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viernes, 29 de mayo de 2009

Más allá del hallazgo de un trébol

Por Cristian Naranjo

Noche histórica en el Camp Nou, donde nunca antes se habían celebrado de una vez Copa, Liga y Champions. Los artífices de la gesta se fundieron con una afición entregada. Se oyeron cánticos de toda clase y se llevaron a cabo numerosas olas. Ante un estadio tan eufórico como repleto, Pep Guardiola y sus hombres dedicaron unas palabras a la parroquia culé. Entre los que empuñaron el micro, destacaron especialmente Touré y Messi, totalmente desbocados. Habló todo el núcleo duro de la plantilla azulgrana. Guardiola, Puyol, Xavi, Iniesta, Piqué, Valdés, Touré, Alves, Eto’o, Henry, Bojan, Sylvinho, Abidal, Gudjohnsen, Márquez y Jorquera brindaron el trébol de títulos a su hinchada, certificando la perfecta comunión existente entre equipo y afición. Las ovaciones proliferaron en honor a los jugadores favoritos de la grada, entre los que esta vez sí se encontraba Samuel Eto'o, cuyo futuro está en el aire.

Y así transcurrió la noche más mágica del barcelonismo, con casi 100.000 personas en el estadio y una plantilla rebosante de felicidad. Ser del Barça es hoy más trendy que nunca gracias a gente como Guardiola, Iniesta y Messi. Mientras los futbolistas daban su segunda vuelta de honor y la fiesta se acercaba al cierre, un servidor se hacía mil preguntas en la grada. Finalmente, una vez celebrados, los títulos ya forman parte del pasado y la vitrina. El fútbol no se detiene y genera nuevos retos de forma constate. La 'Guardiola Mecànica' tiene una oportunidad irrepetible para convertirse en el mejor equipo de la historia azulgrana. Posee todos los mimbres necesarios: un modelo definido, paz institucional, un ramillete de grandes jugadores hambrientos y el mejor entrenador posible. Sucede que en fútbol, dos más dos nunca suelen ser cuatro. Del Barça de Rijkaard, que contaba con la misma plantilla más el talento de Ronaldinho y Deco, también se esperaba que marcara una era. No fue así. El equipo se deshizo tras celebrar la Champions de París en el Camp Nou, hace ahora un trienio. En esa ocasión, Puyol aseguró que aquella copa sería el inicio de un ciclo glorioso. Anoche, quizás escarmentado, no prometió nada. Este Barcelona es tan fresco y juvenil que no se plantea el porvenir. Sólo quiere Rock & Roll. Queda un verano por delante antes de que se reabra el telón de las competiciones. La Supercopa de Europa, la de España y el Mundial de Clubes se añadirán a los retos de la Liga, la Copa y la Champions. ¿Podrá este Barça superarse a sí mismo y encontrar otro trébol de más hojas? Con Guardiola al mando, un técnico tan preparado como afortunado, todo es posible. Por si acaso, esta vez Laporta no caerá en el error de hablar de aspiraciones futuras. Reinará el método del paso a paso que impondrá el entrenador. Una gran noticia.

Con el verano llegará el momento de renegociar la plantilla. Beguiristain tendrá la difícil tarea de mejorar un plantel histórico, aunque francamente mejorable. La Champions ha sido conquistada con 12 jugadores, lo cual demuestra la precariedad del banquillo, donde sólo Keita ofrecía unas mínimas garantías. Del intercambio de cromos de 'Txiki' en el mercado dependerán buena parte de las aspiraciones de Barça 2009-2010. Hleb ─temporada nefasta, confirmada con su no convocatoria en Roma─, Gudjohnsen ─un jugador cuya comparación con Iniesta y Xavi produce sonrojo─, Sylvinho ─un lateral que ha superado a Abidal en todo pero cuya carrera toca a su fin─, Cáceres ─pese a haber costado la friolera de 16 millones de euros, no se ha ganado la confianza de Guardiola, que ha llegado a reconvertir con acierto a Touré en central antes que contar con él─, Jorquera ─no llegará jamás a ser titular─ y Pinto ─una solución de emergencia que se ha alargado más de la cuenta─ son sospechosos habituales y deben ser traspasados o no renovados. A cambio, urgen jugadores de nivel muy superior. A saber: Zirkov, Lahm, Essien, Cesc Fàbregas, Silva, Robinho, Villa, Forlán y sobre todo Ribéry, por cuyo fichaje tiene que ir el Barça a la guerra si es necesario. El tándem del francés con Messi no tendría parangón en Europa. De hecho, dos regateadores de ese nivel en el mismo once, unidos a Iniesta y Xavi, serían imposibles de defender. La 'Guardiola Mecànica' contaría con un nuevo engranaje que la convertiría en la máquina perfecta, ya que la dotaría de más alternativas tácticas. Además, Ribéry asegura trabajo en equipo y un porcentaje mínimo de divismo, todo lo contrario que Cristiano Ronaldo, de quien ya duda hasta el Madrid.

Finalmente, Beguiristain y Guardiola tienen sobre la mesa la cuestión Eto'o. Termina contrato en 2010 y se precisa su renovación o su venta. Se dice que recalará junto a Tévez en el Manchester City, donde afloran los billetes. Los defectos de Eto'o siempre han saltado a la vista: es patizambo, no es ambidiestro, no es estético, desentona ante la técnica de su equipo y se ofusca a menudo con el gol. Sin embargo, sus virtudes son un bien escaso: velocidad de rayo, explosividad, hambre insaciable, instinto asesino y disciplina, mucha disciplina. Las alternativas al camerunés son conocidas por todos: o Villa o Forlán, dos goleadores acreditados que jamás alcanzarían las enormes cifras y el compromiso de Eto'o, capaz de sacrificarse jugando en la banda en beneficio del equipo. La edad tampoco les favorece: 27 y 30 años. Y mucho menos el precio de traspaso: ninguno de los dos bajaría de los 30 millones. A día de hoy, nadie sabe lo que pasa por la cabeza del camerunés, así como por las de Guardiola y 'Txiki'. A juzgar por los hechos, Eto'o es el producto de fabricación extranjera más rentable de la historia del Barça. Haría bien el club azulgrana, comenzando por su afición, en sentirse de una vez por todas orgulloso de su ariete. Le avalan sus cifras y la importancia capital de sus goles ─primer y único jugador de la historia del Barça en marcar en dos finales de Copa de Europa─. Por el bien de ambos, Samuel Eto'o Fils y Futbol Club Barcelona están condenados a unirse de nuevo en sagrado matrimonio y a intercambiarse otro "sí, quiero". El triunfo del amor, en la vida como en el fútbol, es la mejor noticia posible.

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lunes, 16 de junio de 2008

David 'Ambición' Villa

Por Cristian Naranjo

La Roja estuvo a un minuto de dinamitar la carga de ilusión generada tras la desmedida campaña de Cuatro y el festival ante Rusia. Un primer cuarto de hora de fútbol a cuatro vértices permitió a la selección seguir advirtiendo a Europa con el balón por bandera. Torres se aprovechó de su agilidad para acabar una jugada digna de ser enmarcada con honores y que además nació en la esquina, dato que habla de las mejoras introducidas por Aragonés en el sistema de ataque. A partir de ahí, Suecia estaba a priori condenada a jugar a contrapelo, tremendamente exigida por el toque de la selección. El guión parecía perfecto para los españoles, entregados de nuevo a la sapiencia de Xavi.

Fue entonces cuando llegaron las malas noticias. Al destape de las vergüenzas defensivas de la Roja se unió la lesión de Puyol, de largo el mejor central nacional a pesar de su bajón. El gol del hijo de Ibrahim ―el sufijo '-ovic' significa 'descendiente de' en los Balcanes― llegó precedido por el obligado cambio de piezas en la zona trasera. Entró Albiol, de perfil similar al de Marchena: grande, fuerte, contundente, y ahí terminan sus virtudes. Es una lástima que la categoría de la cobertura española no alcance la del resto de líneas; de ser así estaríamos ante un equipo dotado de tracción a las cuatro ruedas.

La retirada del yunque Ibra en la pausa descabezó a los suecos, resignados por fin a la ardua tarea de buscar con escaso éxito un objeto blanco entre casacas rojas. Si algo distingue a la selección es que ama el balón como Oliver Atom: lo mima, lo pule, lo guarda para sí. A tipos como Xavi ―94% de efectividad en el pase durante el partido―, Iniesta y Cesc habría que darles otro esférico a parte. De lo contrario, para que lo suelten hay que celebrar su réquiem.

Y así, mecida por un tuya-mía tan abrumador como estéril, la Roja se veía una vez más ante el vía crucis de evocar su legado perdedor. Ocurre que el fútbol se rige por leyes indescifrables que a veces derivan en sentencias insospechadas. En el 92', cuando ya nadie le esperaba, Villa emergió desde el fondo de las minas de Tuilla para seguir dando cuenta de su ambición. Los réditos que genere esa voracidad van a marcar el destino de la selección de cuartos en adelante. De momento el Guaje parece obstinado en querer versionar al mejor Eto'o. Un gran síntoma para España, casi siempre deficitaria de raza, acierto... y fe.

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miércoles, 11 de junio de 2008

De la mano de Iniesta y Villa

Por Cristian Naranjo



Tras debutar en la Eurocopa, no parece mala noticia estar entre las tres selecciones que han desplegado mejor juego hasta el momento junto con Holanda y Portugal. Y aunque suene a agrio presagio mundialista, marcar cuatro goles siempre es sinónimo de jolgorio justificado. No obstante, no es conveniente apuntarse al carro de la euforia de buenas a primeras. Al fin y al cabo se trata de España, la misma selección que lleva acumulando batacazos desde el 84. Mentira, no es del todo cierto. En este equipo habitan jugadores que huelen distinto. La lista la encabeza Iniesta, un tipo tan poco agraciado en el plano físico como portentoso en el mental; alguien que en caso de medir 1'85 y ser tan ubersexual como Zidane tendría plaza preferente en el olimpo. Después está Villa, el delantero perfecto para ir a la guerra: ambicioso, luchador, veloz, hábil... y acreditado como el que más en el arte de golear. Hoy le ha hecho un traje a los rusos de patrón asturiano. A su lado juega Torres, a priori el punta más titular de todos por su excelente temporada. La lacra del Niño es su incapacidad para producir en espacios reducidos. Ocurre que hoy Rusia ha salido a dar la cara y Torres se ha hinchado a tirar desmarques en carrera.

Iniesta, Villa y Torres, secundados por la raza de Ramos, el pundonor de Puyol, la brújula de Xavi, la llegada de Cesc, el vuelo de Casillas y el aporte de perfectos jugadores de fondo de armario como Cazorla y Güiza forman un grupo apto para defender a la selección con dignidad. Nadie sabe donde se estrellarán: puede que en cuartos, puede que en semis, puede que en la final… No me imagino a Casillas levantando el trofeo, pero sí creo en ir partido a partido resolviendo los problemas tal y como vayan apareciendo. Por lo pronto, no todos los equipos saldrán a atacar como lo ha hecho Rusia, lo cual aminora la pegada de la selección, acostumbrada a aburrirse y a aburrir cuando enfrenta a equipos cimentados en el culto al cerrojazo. El próximo escollo se llama Zlatan y se apellida Ibrahimovic. Hoy ha firmado el mejor gol de lo que llevamos de Eurocopa. Sin embargo, Aragonés no debe preocuparse tanto del imprevisible punta como del posible entramado defensivo ideado por Lagerbäck. Si la selección se apoya en Iniesta para trazar el camino y en Villa para penetrarlo, España tendrá mucho ganado en su aspiración por ser primera de grupo. Más adelante habrá tiempo para escudriñar la frontera de cuartos. Mientras tanto, hay vía libre para soñar.