Por Cristian Naranjo
"Sabemos que somos buenos y muy creativos", declaraba Van Marwijk tras el Holanda – Dinamarca. Si bien es obvio que la 'Oranje' tiene pegada (véase trallazo de Sneijder), la sensación es que hace décadas que dejó de ser mecánica. Huérfana de Robben es otra aspirante al título, otra más, que juega básicamente a nada. Como mínimo, muy por debajo de sus enormes posibilidades. Y eso supone una gran decepción para quienes gustamos de mejores platos. La cuestión del doble pivote en paralelo roza lo indignante. Nos preguntamos si no sería más eficaz quitar a un tractor como De Jong ─o Van Bommel─ y retrasar a Van der Vaart para dar entrada, ya desde el inicio, a Eljero Elia, que es pura electricidad zurda. Sinceramente, no se entiende. Y más ante selecciones menores como Japón.Por no hablar del conflicto interno de Del Bosque. ¿A qué espera el bueno del charro para sacar a un pivote y meter más amperios en ataque? Se habla de Cesc y es de justicia, pero ni tanto ni tan poco. Tampoco se trata de acumular a todos los socráticos en tres cuartos. Precisamente ante Suiza nos condenó el efecto embudo. La 'Roja' pide a gritos un felino. Y ahora mismo, el rey de la selva es Pedro.
Con todo, y tal como dijo Del Bosque en una ocasión, en fútbol todo es opinable, pero nada demostrable. La historia de los Mundiales está llena de campeones avaros. Sin ir más lejos, la Italia de 2006 lo ejemplifica. También la del '82, que dio la sorpresa y campeonó tras apear por el camino a la última gran selección brasileña. La de Júnior, Sócrates, Zico y Falcao. Y es que, nos guste o no, la primera premisa para ganar un Mundial es defender a la perfección. Mucho me temo que Sudáfrica 2010 no será la excepción.
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