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domingo, 18 de abril de 2010

Pasión y cólera

Por Albert Valor

Tarde de derbi en Cornellà-El Prat. El sábado se presentaba movidito desde tres horas antes del encuentro. Los cánticos de la hinchada perica resonaban con fuerza en los aledaños. A medida que se aproximaban las 20:00 horas, los decibelios se elevaban. El Barça tuvo lo que esperaba. No fue un ambiente hostil. Fue en infierno con pelaje de estadio de balompié. El nuevo coliseo del RCDE rugió y hasta tuvo pulso por momentos. Dicen que la Bombonera late. Que vengan a ver si no lo hace también la nueva casa de los espanyolistas.

No fue una caldera. Fue mucho más. Fue, simple y llanamente, la cacerola donde Lucifer cocina sus brebajes. La olla donde los caníbales de las películas cocinan a sus víctimas. Queda claro entonces que al Espanyol lo llevó en volandas su gente. Una mezcla a partes iguales de pasión y cólera. De pasión puramente espanyolista. De cólera netamente antibarcelonista. Negarlo sería evadir un axioma. Decíamos que al Espanyol lo llevó en volandas su gente. También el planteamiento de Pochettino. La presión asfixiante realizada por cada uno de los integrantes del once periquito, desde Osvaldo hasta Kameni, le impidió al Barcelona ser él mismo. Mención especial en esta parada para el propio Osvaldo, para Raúl Baena y para José Callejón. El andaluz no sólo ayudó a Dídac Vilà a frenar a Dani Alves. También le creó problemas punzando por el costado, además de provocar la expulsión del lateral brasileño justo cuando el Barça empezaba a salir de la cueva. Habrá dormido a gusto esta noche el centrocampista.

Ahora, tras neutralizar al referente actual del fútbol mundial, el club que preside Sánchez Llibre debería preguntarse si sale a cuenta este orgasmo una vez al año a cambio de dejarse perder tantos puntos contra rivales de poca enjundia. Si el Espanyol se define algún día, será candidato a mucho más año sí año también. El que sí eligió hace ya tiempo su sino es Gerard Piqué. Él se decantó por ser profeta en su hogar y objeto de vilipendio en casa del enemigo. Para bien o para mal, el ‘3’ del Barça y de la Roja nunca se esconde. Y siempre está concentrado en el juego. Un valladar. El otro referente culé de la noche, Satánico Messi, apenas pudo lucir su repertorio excepto en dos chispazos y fue esta vez un pobre diablo. Del partido en sí nos queda todo eso y, una vez más, la intervención decisiva de Víctor Valdés.

Parecía existir una teoría para mutilar el juego del Barça, pero nadie conseguía ponerla en práctica. Quien sabe si el plan de Pochettino acabe creando escuela. Aunque tampoco hay duda en que Guardiola seguirá buscando una pócima para salir airoso de futuros enfrentamientos en el área metropolitana.

Cuando Undiano señaló el fin, rugieron 40.000 gargantas. De rabia. De pasión. De cólera. También de alegría. Muchos pensarán que no hay nada que celebrar en un empate a cero contra un equipo con diez desde el minuto 60. Pero realmente sí lo hay. Son la bestia negra del mejor equipo del mundo en el último año y medio. Son la piedra en el camino del mejor Barça de todos los tiempos.

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viernes, 29 de enero de 2010

Sensaciones de la primera evaluación

Por Albert Valor



Ante ustedes un cúmulo de pensamientos entorno a lo que ha deparado nuestro querido fútbol hasta la mitad del curso. Todo ello, en una semana a caballo entre la primera y la segunda vuelta. Época en que las universidades dirimen los exámenes semestrales. No se trata de ningún de ningún análisis exhaustivo ni de ningún balance, simplemente son una serie de reflexiones con el balón como protagonista. Si se hubieran hecho hace un mes, quizá serían otras. Si escribiera desde Zaragoza, a buen seguro mis percepciones serían distintas. Si estuviera en A Coruña, quizá hablaría de Filipe Luis. Pero estoy en Barcelona. Y desde aquí les emplazo. Hablemos de fútbol.

Y si lo hagámoslo una vez han quedado remendadas las semifinales de la Copa del Rey. Mejor que mejor. Y es que a uno le queda la sensación de que este torneo se está revalorizando poco a poco pese a que la RFEF se empeñe en lo contrario. Quizá porque el Barça lo ganó el año pasado, puede que por el partido de vuelta de octavos entre sevillistas y azulgranas en el Pizjuán hace dos semanas. Quiso el destino –y Palop- que en una segunda parte de cuento el Barça tuviera una docena de ocasiones y sólo le entrara una. La primera eliminación barcelonista en 18 meses a cambio de que un torneo denostado nos brindara el mayor espectáculo visto hasta ahora en la 2009-2010. Todo ello supone un resquicio de esperanza para los aspirantes a destronar al hexacampeón, pero también para la propia Copa. Ahora, las eliminatorias Sevilla-Getafe y Racing-Atlético, que se juegan durante las próximas semanas, darán paso a la final de una competición que vuelve a ser una de las estrellas de la función. Que dure.

De la Liga hay que decir que es como la vida. Sigue igual. Hastiados de escuchar como se ha frito y refrito el tema de Cristiano Ronaldo y su codazo, braceo o desliz, la realidad es que no se puede analizar al conjunto de Concha Espina sin la figura de su crack. El Madrid tiene cada día más empaque, verdad. Pero lo cierto es que todavía no tiene más plan que la pomposidad de CR9. Le falta una hoja de ruta. Todo el mundo sabe que quiere llegar a la cima del Annapurna. Lo que no se sabe aún es cómo. ¿Con Xabi Alonso como ancla? ¿Basando su juego de ataque en las subidas de los laterales? ¿Contando con Guti –ayer villano, hoy mesías- como lámpara maravillosa? En cada partido vemos una pizca de cada una de estas intenciones, pero siempre de un modo anárquico, así como desordenado.

Y para desviarse aún más de lo que realmente importa, Florentino, Valdano, Pellegrini y la práctica totalidad de la plantilla se encuentran estos días ante comités, ruedas de prensa y cadenas de radio llorando por el perdón de la flor más tierna del rosal. Creían que de amor no se podrían pinchar, pero lo cierto es que el portugués, su personalidad y sus hechuras son un pack indivisible. No habrá perdón. Sólo queda Raúl para Riazor. Él no es una rosa. Más bien es un cactus. No necesita tanta agua. Ni tanto cariño. Pero al fin y al cabo, forma parte del mismo jardín.

De todos modos, se encuentra el equipo blanco un tanto acomplejado aún por el Barça y su marcha de bólido. Y pese a ello, tenían razón los agoreros. Es verdad, en 2010 el Barça ya no será como el del año pasado. Ya no ganará la Copa. Eso sí, el precio a pagar ya lo conoce el Sevilla. Tras la eliminatoria copera, 4-0 en partido liguero y ni pa’ ti ni pa’ mi. Esa secuencia de enfrentamientos demostró, ante todo, dos cosas. Lo trascendente en el fútbol, pese a quien pese, son los goles. El nivel del juego viene inmediatamente después. No es que el culé se pueda quejar de lo primero. Menos aún de los segundo. Y es que el Barça siempre juega igual. Igual de bien. Porque la belleza es un todo, no está hecha de retales. O se tiene o no se tiene.

De retales sí está hecho el Mallorca, lo cual no significa que en su singladura no tenga cabida la poesía. En la isla hacen mudanza cada doce meses, pero el bueno de Manzano siempre acierta con los muebles. No es que tenga un convenio de colaboración con Ikea ni nada por el estilo. Pero si se le va Arango, él se reencuentra con Borja Valero, si Güiza emigra al principio de Asia, él adopta a Aritz Aduriz, y si el Atlético recupera a Cléber, Mario Suárez se convierte en algo más que un mediocentro de contención. Los isleños ocupan plaza europea ahora mismo y del Ono Estadi no ha salido ni un punto. Su única pena es haberse quedado a un gol de las ‘semis’ del torneo del KO. Hasta ahora y pese a ello, son la grata sorpresa del campeonato. Vencen y convencen.

Luego está el Espanyol. Su caso merece mención aparte en este primer semestre del curso. Bien es cierto que la desgracia siempre se ceba con esta centenaria institución. Es verdad que los árbitros siempre lo utilizan como carne de cañón –como el pasado domingo, sin ir más lejos-. Pero detalles como el conocido hace unas horas, dejan lugar para una reflexión. Milan Smiljanic, centrocampista que lleva desde septiembre sin ficha por no disponer la plantilla de una plaza de extracomunitario para él, ha sido cedido al Sporting hasta final de temporada. Justo ahora que Iván Pillud ha obtenido el pasaporte italiano. Justo ahora que Moisés Hurtado, mediocentro titular, está lesionado para un mes. ¿No parece extraño? Más aún cuando el Espanyol, un club que siempre adolece de una precaria situación económica, busca ahora un centrocampista con urgencia. Y además, resulta que Óscar Sielva, una de las perlas de la cantera, está cedido en el Cartagena y apenas cuenta con minutos. Todo muy surrealista, la verdad.

Está claro que hechos como la muerte de Dani Jarque justo cuando el club vivía momentos de éxtasis con la inauguración del nuevo campo, hacen pensar que esta gente no se puede llevar dos alegrías seguidas. Y les aseguro que esa afición no lo merece. Pero también es cierto que, en el último lustro, el Espanyol ha evadido tres descensos casi seguros sin saber aún como. Pero es que cuando las cosas no se hacen del todo bien, siempre se abren grietas.

Podrían tratarse más dimes y diretes, y quizá saldría a la palestra el talento de Canales o el de otras perlas como Medunjanin o Azpilicueta, o se hablaría de la tremenda temporada del Deportivo de Lotina. A buen seguro que todos ellos tendrán cabida en PLF en algún momento. Pero otra vez será. De momento, y como diría Bugs Bunny, esto es todo, amigos.

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lunes, 14 de septiembre de 2009

Los capos no entienden de perdones

Un análisis de Cristian Naranjo

La etiquetada por algunos como 'Liga de las Galaxias', que ha desfasado literalmente a la de las estrellas por obra y gracia de Florentino, ya cuenta dos jornadas. Posiblemente insuficientes para adivinar el destino final de unos y otros; francamente concluyentes respecto a la identidad de los aspirantes al título. Esta vez las predicciones no admiten margen de error: los dos gigantes, otro año más, se postulan como únicos candidatos al cetro estatal. Real Madrid y Barcelona, en orden invertido, ya encabezan la tabla merced a trayectorias equivalentes pero no calcadas. El equipo capitalino abrió la Liga convirtiendo el Bernabéu en un campo de tiro, mientras que el vigente campeón controló su encuentro hasta resolverlo por vía aérea. La diferencia entre el ejercicio del Bernabéu y el del Camp Nou estribó básicamente en las formas. El Barcelona monopolizó el juego en términos de posesión, llegadas al área, disparos a puerta, córners y ocasiones de gol. Circunstancialmente sólo encontró respuestas a balón parado, pero siempre se mantuvo fiel a su idea. Por contra, el once de Pellegrini funcionó de forma discontinua, a dentelladas, sin presentar un patrón definido. Le concedió en todo momento oxígeno al Depor, que no cesó en el empeño por crear peligro. Tanto es así que el choque únicamente se decidió en un definitivo cara o cruz entre Valerón y Lass. En cualquier caso el Madrid venció por una cuestión de infantería y se agenció el mismo número de puntos que los facultados azulgranas. Estilos ambivalentes; resultados convergentes.

Para disputar el encuentro de ayer los dos visitaron la ciudad del enemigo. El Barça para enfrentarse al Getafe de Míchel y el Madrid para estrenar oficialmente el inmaculado estadio de Cornellà-El Prat. La resolución de ambos partidos quedó a medio camino entre lo similar y lo idéntico: los jugadores caros sentenciaron tras el perdón de los humildes. Para el conjunto de Míchel, Albín y Soldado olisquearon la miel en dos ocasiones bien ganadas. Moisés y David García corrieron la misma suerte en el Espanyol. Sucede que el tópico del cine negro es tan recurrente como veraz: la misericordia ante los capos se paga con la vida. Así de implacable va a transcurrir la Liga más hemisférica de la historia. Sujeto a los contratiempos que siempre conllevan las citas internacionales, Guardiola les confirió a Messi, Iniesta y Alves la categoría de soldados de tercera línea. A estas alturas son innegables las dotes de estratega del técnico azulgrana. Conocedor del potencial de su pacífica milicia, el de Santpedor escondió en un hoyo a sus hombres más valiosos, dando entrada a los más bisoños. De este modo evitó el sobreesfuerzo de sus figuras y les brindó a los jóvenes la ocasión de crecer en confianza sintiéndose importantes. Por tanto Pedro y Jeffren actuaron juntos de inicio, en una decisión arriesgada, cuestionable, y sin embargo abrumadoramente certera. Los canteranos de menor rango no percutieron las bandas, pero contribuyeron a madurar el partido con su limpio y ordenado juego de posición. Los números dicen que Guardiola cuenta con escasos efectivos, de modo que tiene que maximizar recursos y repartir protagonismos.

Chygrynskyy fue el otro beneficiado por el barbecho del técnico. El ucranio sigue siendo un desconocido para gran parte de los aficionados. El encuentro de ayer no es el indicado para valorar en panorámica sus condiciones, aunque la mayoría ya son de dominio público. Su perfil natural es el zurdo, y no obstante domina el desplazamiento en largo con ambos pies. Los cambios de orientación desde su posición al extremo opuesto están garantizados. Alcanza por ende el Barcelona un inicio de jugada todavía más depurado, necesario en situaciones de ahogo por la presión del rival. También gana Guardiola más simetría y finura en su esquema, en tanto que puede componer un once completamente sutil substituyendo a los menos dotados técnicamente ─Abidal y Puyol─. El orden simétrico viene dado por la condición de zurdos tanto de Chygrynskyy como de Keita, que en ese sentido también enriquecerán las variantes tácticas del equipo. Por último, el central del Este también permitirá a Guardiola hacer permutas de posición con los hombres más polivalentes. En conclusión, Chygrynskyy será un jugador de gran valor en un elevado porcentaje de partidos. Y en cambio su fichaje sigue ofreciendo dudas por su elevado coste en contraposición a la venta de Eto'o por 20 millones. La otra variante por desvelar es su capacidad de respuesta en fase defensiva. En la final de la Supercopa de Europa, un gran escenario para analizarle, estuvo siempre muy cobijado excepto en la jugada del gol, donde estuvo tan flojo como el resto de defensas. Apunta un cierto déficit de intensidad en relación con Puyol y Piqué. No obstante por alto va fenomenal, de tal modo que, cuanto menos, merece el beneficio de la duda. Guardiola es un avanzado a su tiempo, casi un visionario. Ha demandado personalmente a Chygrynskyy por activa y por pasiva. No hay mejor argumento para avalar su fichaje que la insistencia del timonel. Para el técnico será un reto personal convertirle en un defensor de referencia.

Por lo demás no merece la pena profundizar en el duelo. Sería abusivo, barroco e innecesario enfrascarse en un partido sin vuelta de hoja. El Barcelona se guardó el balón para sí ante el elegante Getafe de Míchel, que tuvo sus opciones de adelantarse en dos remates claros. No lo hizo y firmó su defunción cuando entró en escena la flor y nata del fútbol mundial. Con los guerrilleros silenciosos sobre el campo no hubo color. El cambio de ritmo que imprimieron Messi, Iniesta y Alves finiquitó el choque. Asimismo Kaka' hizo lo propio en el futuro fortín de Cornellà-El Prat, que acabó convertido en el Circo del Sol. El bucanero Granero emitió un código de barras que el brasileño leyó a la velocidad de Bolt. El resultado, más que un simple tabique, fue una casa adosada a las afueras. El 0-1 martilleó el ánimo de los pupilos de Pochettino, que habían merecido abrir el marcador previamente. No fue así, de forma que Kaka' abandonó las funciones de aparejador y prosiguió con su espectáculo circense en el papel de funambulita. No tardó en añadirse al festival un domador como Guti, a cuya morfología le sobra todo excepto su inmisericorde zurda. Ya marcó el curso anterior en campo blanquiazul y anoche repitió tras un pase con diamantes de Kaka', el jugador que realmente va a lavarle la cara a este Madrid. 0-2 y a sestear. Incluso Cristiano se incorporó a la fiesta ejerciendo como payaso para delirio del personal. Hizo el 0-3 al contraataque a servicio de Guti. Dos jornadas participando de forma testimonial, dos goles. El ex-futbolista 'Poli' Rincón, madridista recalcitrante, se soltó con el tanto del portugués: "¡Hostia, qué golazo, es que la pone ahí, la pone ahí!". En fin, para todo aquél que haya visto la jugada sobran las palabras ante semejante afirmación. Por lo visto en la capital le piden pocos réditos a una multinacional que ha costado más de 90 millones. El partido de Cornellà tampoco tuvo más enjundia ─gran palabra, hallazgo de Albert Valor, y salida de la firma de Alfredo Relaño, un analista magistral al que los colores le rebosan demasiado a menudo─.

Por presupuesto, por inversión, por espesor y calidad de plantilla, por desequilibrio, por tener un bloque consolidado, por registros goleadores y defensivos, por ser el actual tricampeón, por tener a los mejores del mundo… Y sobre todo por inercia. Éstos son los principales motivos por los cuales Barcelona o Madrid están condenados a llevarse el campeonato. El Atlético no puede llegar lejos en ninguna competición por plantilla, entrenador, secretario técnico, presidente y propietarios. No es un club. Es un burdel. El Sevilla acumula revólveres arriba, pero el resto del once y el banquillo no le alcanzan para superar el listón del curso anterior. Y finalmente, el único rival en ciernes con el que posiblemente podrán pugnar es el Valencia, que acumula 6 puntos con marcadores abultados. Emery ha armado un buen bloque que va camino de consolidarse, con un Banega demostrando quién es, una defensa bien apuntalada con Dealbert y Saltor y una vanguardia salvaje, las abejas, como denomina Pedro Morata al cuarteto formado por Silva, Villa, Mata y Pablo Hernández. Un once francamente bueno a la par que atractivo para el espectador. Emery no dispone de un gran fondo de armario, pero tiene la rebeldía de Joaquin y a Vicente en la recámara, al que sería vital recuperar. Sería sano para la Liga y sus aficionados que un club grande como el Valencia se uniera a la pelea cuando nadie lo esperase.

El resto de ligas de primer nivel futbolístico también han reanudado el trajín. En Inglaterra, el Chelsea se está mostrando intratable y suma 15 puntos de 15 posibles pese a no haber renovado el plantel. Sin embargo son United, City y Tottenham, con 12 puntos, los que ponen el juego. Mark Hughes ha conseguido ensamblar en tiempo récord los relucientes fichajes, en especial a Adebayor, una experiencia para los sentidos, al que pretendió Guardiola de forma decidida. Si Robinho regresa motivado de la lesión, el City acumulará más veneno. El Tottenham de Harry Redknapp es sin duda el equipo más simpático de la Premier, porque apuesta por un fútbol vertical, veloz y atractivo. Lennon, Defoe, Robbie Keane y Luka Modrić, sustentados por jugadores todoterreno como Huddlestone, Jenas o Palacios están haciendo las delicias de los aficionados más selectos. Por su parte el vigente campeón, el United, ha perdido purpurina con la marcha de Cristiano pero se ha petrificado como un bloque más unido y uniforme, donde Valencia y Owen están funcionando y en el que el líder es por fin un entregado a la causa como Rooney. Del Arsenal de Wenger poco que decir. Jugadores potencialmente muy buenos pero inconstantes para una liga tan competitiva. Y Benítez a lo suyo, arrastrando al Liverpool por territorio inglés, con eminencias como Kyrgiakos y Voronin. Mala señal que la estrella sea Benayoun ─buen futbolista, pero no para liderar a un grande─.

En la Bundesliga, el Bayern recupera la confianza con una goleada en Dortmund ─1-5─. Gol de falta de Ribéry incluido y celebrado a lo grande con Van Gaal. Mucha belleza junta. Ahora el galo dice que quiere renovar con el Bayern. Quien lo entienda, que lo compre. Y en el Calcio, dardos envenenados hacia Guardiola. Gol de puro ariete y liderato para la Juve de Martín Cáceres, un nuevo Puyol en potencia. Era necesario que alguien pusiera en evidencia a Guardiola por una vez. A nadie escapa que hoy por hoy es el entrenador por antonomasia, pero no son de recibo las felaciones públicas ─denominación de origen José María García─ que recibe por parte de la prensa catalana. Tanto es así que Eto'o ha prendido la mecha de la Liga de Campeones con un gol sublime que también sirve para rebatirle. Gol de genio con acuse de recibo hacia el Camp Nou. Llega la liga entre las ligas, la Champions. Y llega el primer combate de altura: Inter-Barça, con enormes cuentas pendientes. Vuelve Ibrahimović a San Siro y lo hace desafiante. Vuelve Eto'o, pero juega en el adversario. Duelo de centrales privilegiados: Lucio-Piqué. Desafío en ambas porterías: Julio César-Valdés. Electricidad entre los dos mejores laterales del planeta: Maicon-Alves. Contraste de caracteres en los banquillos: Mourinho-Guardiola. Y, por supuesto, choque de caballerías: Eto'o-Ibrahimović. La Liga de Campeones es la mejor plataforma para dictar sentencia. Que nadie olvide quién aparece en el momento justo de los partidos decisivos. Si alguien tiene que retratar a Guardiola, que lo haga Eto'o, el capo por excelencia.
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domingo, 2 de agosto de 2009

Enemigos íntimos

Un reportaje de Cristian Naranjo

El periodo estival avanza inexorablemente al encuentro de las grandes competiciones. Sin ir más lejos, la Champions y su hermana pequeña, la Europa League, ya han echado a andar en sus rondas previas. Puede dar fe de ello el Athletic, que se dejó hace unos días media eliminatoria en San Mamés frente al pintoresco Young Boys suizo. El resto de equipos españoles, exentos todavía de partidos oficiales, invierten el tiempo en entrenar duro, jugar partidos amistosos y reforzar sus planteles. Hasta el momento, los dos gigantes de la Liga, Madrid y Barça, están dibujando trayectorias diametralmente opuestas tanto en el plano deportivo como a nivel de despachos. Las diferencias no responden más que al reflejo del anterior curso, donde el Barcelona hizo las delicias de sus aficionados a base de arte, goleadas y conquistas. Por su parte, el Madrid fue cayendo de las competiciones hasta poder optar sólo a la Liga, de la que finalmente también se descolgó. Guardiola y sus bajitos le precipitaron al vacío con un vendaval de juego incontestable. En un clásico, el resultado de 2-6 tiene necesariamente un efecto demoledor. Tras ese partido, aficionados, dirigentes y medios de comunicación colgaron el cartel de cerrado por reformas en el club blanco. Urgía una revolución en todos los estratos, comenzando por la presidencia y pasando por el cuerpo técnico y la plantilla. Florentino Pérez, señalado como el salvador, asumió la responsabilidad de reflotar a un equipo devastado por sus resultados mediocres y las victorias del eterno rival.

Con 300 millones de euros a su disposición, Florentino sólo tuvo que señalar sus objetos de deseo: Kaka', Cristiano Ronaldo y Benzema. Valdano y Pardeza entre otros, se han dedicado a un trabajo menor y sin embargo requerido: recuperar a los principales exponentes de la cantera madridista. Arbeloa y especialmente Granero se ganarán por derecho propio una plaza fija en el once de Pellegrini. Albiol y a buen seguro Xabi Alonso elevarán a cuatro el número de incorporaciones nacionales. No en vano, una de las líneas maestras del nuevo proyecto era españolizar el equipo. Se camufló con ese nombre la aspiración de repetir el modelo del Barcelona, capaz de ganar una Liga de Campeones con siete canteranos.

Más allá de las cantidades invertidas, Florentino y su equipo no han errado ningún tiro. Todas las incorporaciones y las que aún están por llegar tienen aptitudes suficientes para remodelar cualquier plantilla. Ahora bien, los descartes, ya sean de Pellegrini o de la directiva, están causando migrañas. Huntelaar, Van der Vaart, Negredo… buenos jugadores todos ellos, pero al fin y al cabo desechados. Supondrían un hallazgo para cientos de equipos. En el Madrid son un problema. A la espera de ir deshaciendo poco a poco ese nudo, el proceso para hacer nuevos fichajes no se detiene. Una vez que Xabi Alonso ha agotado todas las vías para expresar su voluntad, José Ángel Sánchez y Christian Purslow, directores ejecutivos de Madrid y Liverpool, están condenados a entenderse. El donostiarra podría ser el último refuerzo para Pellegrini, siempre y cuando Florentino no fabrique billetes para comprar a Ribéry.

Con la plantilla prácticamente diseñada a la espera de cerrar las últimas altas y bajas, Pellegrini ha podido acumular entrenos y probar a sus futbolistas en cuatro amistosos. Dicen los entendidos que esa clase de partidos no sirven para sacar conclusiones, que son meros entrenamientos con público. Esa opinión no se ajusta a la realidad. En primer lugar, Pellegrini ha dispuesto el dibujo táctico que pretende aplicar. Un sistema moderno, a medio camino entre el 4-4-2 y el 4-3-3, donde las bandas sólo son ocupadas llegado el momento. Al chileno no le convence que los extremos, ya sean Cristiano o Robben, actúen en paralelo a la banda. Prefiere apostar por la movilidad de todos los elementos de ataque como instrumento para sorprender al contrario. En segundo término, el técnico también ha dado a conocer qué espera de los jugadores que presumiblemente no parten como titulares: Míchel Salgado, Metzelder, Garay, Miguel Torres, Drenthe, Guti, Higuaín, Sneijder, Negredo, Granero… todos han tenido minutos para tratar de convencer a Pellegrini. Sólo algunos lo han logrado. Entre ellos Granero, a quien no le ha sido difícil avalar su fichaje: calidad en ambas piernas, inteligencia táctica y violencia en el disparo. Esas son las armas del 'Pirata', que está llamado a ser una de las sensaciones del campeonato que se avecina. Además de Granero han habido más sorpresas. Metzelder, Drenthe y por supuesto Higuaín han rallado a buen nivel. En tercer y último lugar, Pellegrini ha podido constatar el potencial de sus dos fichajes estrella para la vanguardia. La sensación es que a ambos les queda mucho recorrido para alcanzar el nivel esperado. Benzema ha enseñado sus cañones, pero del viejo Ronaldo sólo parece poseer la forma de correr. Si del francés se ha podido extraer poco, menos jugo se ha obtenido de Cristiano. El portugués desprende sensación de ansiedad, de no poder plasmar lo que imagina. Es francamente preocupante lo indeciso que se muestra al encarar. Y sobre todo, que entre Pellegrini y él hayan olvidado sus virtudes de extremo puro, supone un atraso mayúsculo. De todos modos, es pronto para ser categóricos. La Liga arranca en un mes, y será en ella donde cada uno dará su auténtica medida.

Situado en un lugar totalmente opuesto al Madrid, el Barcelona vive un momento dulce, heredado de la conquista del trébol y reforzado por una adquisición de campanillas: Zlatan Ibrahimović. Mientras que Florentino ha gastado cerca de 220 millones en seis fichajes, el Barça ha optado por confiar en la plantilla del triplete a excepción de Sylvinho y Eto'o, que han sido reemplazados con solvencia. Mientras no llegue un centrocampista, los gastos del equipo azulgrana ascienden a 86 millones, teniendo en cuenta que Eto'o ha sido valorado en 20. Dado que la lista de efectivos de Pep Guardiola es corta, y debido a la ausencia de los internacionales, el de Santpedor optó por llevarse al stage a un abanico de canteranos: Muniesa, Fontàs, Jonathan Dos Santos, Jeffren, Gai Assulin, Rueda, Montoya y Espasandín. De ellos, Guardiola escogió a cuatro para que formaran parte de la gira americana. En los tres partidos amistosos disputados hasta la fecha, todos los jóvenes, casi sin excepción, han mostrado un buen nivel. En Inglaterra, frente a Tottenham y Al-Ahly, Muniesa, Fontàs, Dos Santos y Assulin se presentaron al gran público. De hecho, Guardiola eligió a tres de ellos para la gira, con el único cambio de Assulin por Jeffren, en una decisión posiblemente discutible. El israelí transmite desparpajo y frescura pese a su precocidad. Por su parte, Jeffren es un extremo más académico y está maduro, pero no se le intuyen cualidades especiales.

Así, mientras el Madrid completa las alineaciones con descartes, el Barça apuesta por la cantera. El paralelismo es francamente inevitable. En sus tres partidos, ya sea repleto de canteranos o con los internacionales, el equipo de Guardiola ha sido fiel a su identidad: posesiones largas y persistir en el ataque. Frente a Los Ángeles Galaxy, el nuevo lateral izquierdo, Maxwell, demostró por qué Beguiristain se fijó en él. Messi, Touré, Henry, Puyol y el resto de pilares se mostraron muy frescos pese a las cargas de trabajo a las que se están sometiendo estos días. Mantener esa chispa será la clave de la temporada, y parece que el equipo no se ha desenchufado de la fórmula del éxito. Una gran noticia para culés y buenos aficionados al deporte rey.

En la gira americana no puede participar activamente el fichaje más caro de la historia del Barça. Una lesión en la mano se lo impide. En sus primeras entrevistas a la prensa catalana, Ibrahimović se muestra como un jugador extremadamente ambicioso. No tiene reparos en asegurar que estará en la fotografía del equipo ganador de la Champions en el Bernabéu. No existe mayor reto para un azulgrana, y que un recién llegado aspire a conseguirlo es una carta de presentación asombrosa. Al parecer el sueco no ha querido perder la ocasión de dar muestras de su carácter. Ibrahimović es la pieza que faltaba en el ajedrez de Guardiola, que pierde un caballo como Eto'o, pero gana una torre. El camerunés no vivía del artificio. Sólo estaba para el gol. Justo al contrario que el delantero cíngaro, un ariete tecnológico, fruto del mestizaje cultural. De Ibrahimović se puede esperar todo. En ocasiones parece desmontable y repleto de herramientas, como el Inspector Gadget. Pero sobre todo se asemeja a Gulliver, un gigante entre liliputienses. El sueco viene a dar si cabe más lustro a la Liga española, engrandecida por los últimos fichajes. En unas semanas, su debut será un hecho. Será el momento de comenzar a valorar qué gana el Barcelona con el delantero agitanado. Lo que ha perdido es conocido: la raza en sí misma.

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Epílogo
Aunque los medios reflejen lo contrario, hay vida lejos de la brillantina galáctica que aglutinan los dos grandes. Algunos equipos de tamaño mediano y otros incluso más humildes, sin apenas presupuesto, se mueven en el bazar de fichajes con la agilidad de los peces. Es el caso de Villarreal, Sevilla, Espanyol y Valladolid. El equipo amarillo se ha reforzado con el prometedor lateral Iván Marcano y con Nilmar, delantero brasileño capaz de hacer las maravillas con las que sueña Keirrison. El Sevilla, con Monchi a la cabeza de la secretaría técnica, ha optado este verano por los caballos ganadores. Las incorporaciones de Zokora y Sergio Sánchez así lo atestiguan. Por su parte, Valladolid y Espanyol, clubes sufridores por antonomasia, se han movido de forma ejemplar. Con 7 millones y uno respectivamente, pucelanos y periquitos han importado a jugadores como Manucho, Pelé, Nakamura o Ben Sahar. Ellos también son galácticos. De corte bajo, más humildes, pero galácticos al fin y al cabo.

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martes, 26 de mayo de 2009

El Fútbol es algo muy serio; el Barça, más todavía

Por Albert Valor


Quedan apenas treinta horas para la final y tengo un nudo prácticamente en cada articulación. Necesito escribir algo; no lo que siento, ya que narrar o describir lo que se siente es prácticamente imposible.

Esta mañana he adquirido lo que me faltaba para la ocasión. Ya tengo la camiseta y la bufanda, incluso tenía una bandera, pero he creído oportuno reforzar la equipación con un trapo algo más grande. En estos momentos estoy pensando en el sombrero y en el megáfono para completar la indumentaria de la victoria. Queda claro, mañana se puede ganar, también se puede perder, pero cuando un sentimiento como el barcelonista aflora tanto hay que intentar transmitirlo como se pueda o se quiera, y a mi me ha entrado la vena consumista.

Pienso mucho en los culés de verdad. En aquellos que llevan la camiseta el día después de una derrota, en el verano posterior a una mala temporada, en los que van al campo en los partidos de ida de dieciseisavos de final de Copa contra el Benidorm, en los que siempre animan, aunque sea en un Barça-Celta en la vigésima jornada del campeonato con el equipo octavo en la tabla. En los que se quedan sentados en su butaca hasta que el árbitro pita el final aunque el equipo pierda por 0-3.

Lastimosamente, nuestro club es una institución llena de instrusos. Llena de gente que se apunta al carro ganador, que siempre está cuando las cosas van bien, presumiendo de un sentimiento efímero y coincidente con el éxito. Hablo de aquellos que siempre pueden decir que han estado en el Barça-Madrid, en el Barça-Chelsea, y que luego ven como un tal Essien les marca un gol y no saben ni quien es. Mañana en el Olímpico habrá muchos de ese tipo. El otro día leía a Lluís Mascaró en la contra de Sport, y decía que llevaba toda la semana escuchando a jefecillos y altos cargos que decían: “Lluís, ¡que me voy a Roma! Oye, ¿son buenos esos del Manchester o qué?”

Ese es el verdadero problema de nuestro club. Ahí está el verdadero cáncer. La ventaja de clubes como el Espanyol o el Atleti, es que los aficionados de esos equipos no pueden ser oportunistas, ya que para serlo ya hay otros equipos como el Real Madrid o el propio Barça. Quien es perico se abona al sufrimiento, aprecia el valor de las victorias, está con los suyos en cada caída. Soy un hombre de fútbol además de culé, y lo que que aquí expongo lo sé de buena tinta porque he estado en el Lluís Companys en unas cuantas ocasiones, varias esta temporada, y lo que han sufrido los espanyolistas en estos últimos meses no está escrito. Esa sí que es una afición de verdad, del primer hincha hasta el último. Ser hincha de esos equipos es como ser culé en Madrid o madridista en Barcelona.

He de decir que no soy socio del Barça, y aún así, gracias al carnet que me facilita mi tío, voy cada temporada al estadio a ver unos 15 partidos entre Liga y Champions y siempre intento adquirir entradas para los partidos de Copa, que suelen ser siempre más baratas de lo habitual. Mañana no estaré en Roma, y tampoco he estado en ninguna otra final, ni de Champions ni de Copa. Además, me toca trabajar. A pesar de ello, sentiré la victoria o la derrota más que muchos otros que estén en Roma. La verdad es que de todos los que se hacen llamar culés, con todo lo que implica ser culé, quizá ni un 20% de los aficionados que estos días salen a la calle merecen lo que el equipo les está brindando este año.

A pesar de todo esto, mañana animaré al Barça hasta quedarme sin voz y desde donde esté, entonaré todos los cánticos para aportar mi granito de arena a la victoria final. Una vez más, Visca el Barça! Viva el Fútbol! Y sí, Fútbol empieza con mayúscula; es un nombre propio, es algo muy serio. El Barça, más todavía.

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miércoles, 20 de mayo de 2009

Litio en las venas

Por Cristian Naranjo

Tras nueve meses de ardua competición, las grandes ligas europeas avanzan inexorablemente hacia su final. En Italia, el Inter de Mourinho ha alzado su cuarto Scudetto consecutivo. Por su parte, el Manchester ha conseguido su tercer entorchado seguido. En Francia y Alemania, en cambio, aún no hay campeón. Lo que se sabe es que Bayern y Olimpique de Lyon han fracasado con estrépito.

En España, el Barça se ha proclamado campeón con todo merecimiento, maravillando a propios y extraños con un fútbol tan lírico como los poemas del desaparecido Benedetti. Guardiola, un novato de los banquillos, ha sabido optimizar su plantilla hasta niveles insospechados. El de Santpedor representa la nueva imagen del Barça. Es elegante, sobrio, educado y optimista, profundamente optimista. En una temporada ha mejorado con creces a su predecesor en el cargo. Como imagen corporativa, Rijkaard era el técnico ideal: jamás se metía en un embrollo en las ruedas de prensa. Dicen de él que era un gran psicólogo de vestuario. Sin embargo, nunca acreditó ser un gran entrenador. Cometía errores garrafales en días señalados. Guardiola se ha destapado como la gran revelación del curso. Con decisiones arriesgadas en momentos cruciales, ha conseguido ganar partidos y superar eliminatorias. Sin ir más lejos, en el clásico del Bernabéu sorprendió a todos haciendo flotar a Messi entre líneas. La asociación del argentino con Xavi e Iniesta destrozó al Madrid. Ese acierto de Guardiola sentenció la Liga.

En la parte baja de la tabla, el Espanyol ha logrado salir del pozo de Segunda cuando ya nadie lo esperaba gracias a otro entrenador joven y hambriento de éxito: Mauricio Pochettino. Mientras, Numancia y Recreativo son carne de segunda. Getafe, Osasuna y Sporting se jugarán en los dos últimos partidos quién de ellos acompaña a numantinos y obetenses a la Liga Adelante. Por desgracia, los tres merecen la salvación, ya sea por juego o por haber resistido.

En la zona Champions, Sevilla parece tener una plaza asegurada, mientras que Atlético y Valencia lucharán hasta el final por el cuarto puesto. Lo mismo ocurre en zona UEFA con Villarreal y Deportivo.

Ha sido la Liga de Guardiola y de Juande, dos técnicos divergentes en todo: edad, estilo, filosofía, discurso, carisma… En todas las facetas supera Guardiola a Juande. Sin embargo, el de Pedro Muñoz ha mantenido a su equipo una vuelta entera con opciones de ganar el título. Supo colocar cada pieza en su casilla y estuvo a dos partidos de la remontada: el del Camp Nou y el del Bernabéu, donde el Barça descubrió las carencias del Madrid y evidenció el abismo que separa a ambos.

Y es que el fútbol está enfermo. Padece un incurable trastorno bipolar que afecta especialmente
a los dos grandes de la Liga. Barça y Madrid, además de ser vasos comunicantes, sufren cíclicamente euforias y depresiones por culpa de la falta de litio en su sangre. Suele ocurrir que cuando uno vive días de vino y rosas, el otro cae en un profundo socavón. Y así continuamente. Mientras que las euforias pasan de manera fugaz, las depresiones no tienen fecha de caducidad. Pueden durar un año, dos, o incluso perpetuarse en el tiempo si no se tratan correctamente. Por ejemplo, la última depresión del Barça ha durado dos temporadas. Con Guardiola ha vuelto a ganar y ha estallado la euforia, al tiempo que el Madrid ha caído en depresión. Si bien el trastorno bipolar es incurable, sí que tiene solución. Esta pasa por la estabilización de la enfermedad mediante tratamiento. Éste consigue evitar la fluctuación cíclica de la euforia a la depresión. La traducción al fútbol sería que el tratamiento más adecuado para los grandes de España es mirar hacia Inglaterra y comprobar cuál es la mentalidad de dirigentes y aficionados. Aquí es impensable una figura como la de Ferguson o Wenger. Se da el caso con algún jugador como Raúl. Nunca con un entrenador. Los proyectos a largo plazo no existen; sólo la inmediatez del resultado. O ganas ya o no eres nadie. Haría bien el Barça en ser el primero que rompa con la tradición del aquí y ahora. Guardiola lo tiene todo para desarrollar una larga carrera en el Barça. Conoce la casa a la perfección y tiene amplios conocimientos que sabe expresar como el mejor comunicador. Es humilde, tiene el cariño de la afición y además tiene porte. En definitiva, el Barça tiene un diamante en su propia caja fuerte. Sólo necesita conservarlo para lograr la estabilización futbolística. El litio que ha de correr por su sangre se llama Pep Guardiola.

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miércoles, 11 de febrero de 2009

¿Y si mi abuelo tenía razón?

Por Albert Valor


Mi abuelo, un respetable hombre que hoy tiene 84 años, me recordaba hace ya un tiempo, en las épocas en las que yo estaba empezando a amar este deporte que es el fútbol y él ya las había visto de todos los colores, que un día todo esto acabaría explotando por algún lado.

Eran las épocas en las que Ronaldo fichó por el Barça por 2.500 millones de pesetas, marcando todo un récord en un traspaso, allá por julio de 1996. Una operación que se vio superada en menos de un mes con el pase de Alan Shearer del Blackburn Rovers al Newcastle por 2.800 millones. Lo curioso es que un año después, esas cifras quedaron atrás, puesto que el mismo Ronaldo voló de Barcelona a Milán por 4.000 millones, más o menos la misma cifra que los azulgrana invirtieron en traerse a Rivaldo del Deportivo.

Tras un tiempo de tregua, más porque se invirtieron discretas millonadas en jugadores mediocres que por una verdadera calma en el mercado, en el 2000 se volvió a abrir la veda. Nada más acabar la temporada, Crespo cambió Parma por Roma para jugar en la Lazio del mecenas Cragnotti por unos 7.500 millones. Y en julio, llegó la bomba, un caso que aún hoy sirve de precedente en muchos contextos. Más allá de la traición que supuso para todos los barcelonistas que Figo recalase en el Real Madrid, casi de la noche a la mañana tras proclamar su estima por el club culé a los cuatro vientos, lo realmente histórico fueron las cifras de su traspaso. Florentino Pérez se hizo con el luso pagando los 10.000 millones de pesetas –o lo que es lo mismo, 60 millones de €- de su cláusula de rescisión.

[Al año siguiente, Zinedine Zidane marcó la cifra récord, unos números que aun a día de hoy no se han superado. El club de Concha Espina desembolsó 75 millones de € por el astro francés.]

En el momento en que vio a Figo presentándose como nuevo jugador merengue, flanqueado por Florentino y Di Stéfano, fue cuando el bueno de mi abuelo puso definitivamente el grito en el cielo. Después de haber visto como César -el jugador que más admiró en su juventud- pasaba del Granada al Barcelona por unos miles de pesetas, después de asistir a operaciones tan polémicas y llenas de misterio como las de Di Stéfano, tras ver como Maradona se convertía en el fichaje más caro del momento -1.000 millones de pesetas pagó Nuñez para traerlo de Boca-, tras indignarse por las cifras que movía Ronaldo, llegó el límite de su paciencia. Él –pese a ser granadino- sentía como todos los barcelonistas la traición del portugués, pero ante todo sentía vergüenza ajena y casi propia por ver que alguien estuviera dispuesto a pagar tales cantidades por un jugador. Aquel día, mi abuelo pronosticó que a este paso, el mundo del fútbol, esa esfera de representantes, intermediarios, clubes, televisiones e infinidad de implicados tal como lo conocemos hoy, acabaría desapareciendo o, en su defecto, reventando por algún lado. Quizá esto suene hoy utópico, pero los casos que poco a poco empiezan a invadir nuestro fútbol hacen que la situación, inimaginable hace poco más de un lustro, sea cada vez más insostenible.

Hace poco nos enteramos de que un histórico como el Club Deportivo Logroñés había desaparecido definitivamente tras algunos descensos administrativos en los últimos años -descensos que también han vivido otros como el Real Oviedo y el Club Polideportivo Mérida-. Todos ellos estuvieron no hace tanto en Primera División. También es conocido el caso del Levante, que descendió por deméritos deportivos, pero que actualmente aun adeuda a jugadores y ex jugadores de la plantilla una importante suma de dinero. Todo ello, desde hace unos dos años. Existen también casos como el de Real Sociedad, que tras su descenso a Segunda se mantiene a duras penas tras ajustar hasta el límite su presupuesto, o los del Espanyol y el Valencia. Estos dos se han endeudado al máximo, y todo para cumplir el sueño de su afición. Los pericos quieren dejar ya el insípido Estadio de Montjuïc, por lo que han construido un hogar a la inglesa que esperan les devuelva sus años de gloria. El problema es que el crédito que demandaron para la construcción del nuevo estadio les hace tener un tope, tanto salarial como a la hora de invertir en fichajes, por lo que cada verano la directiva se las ve y se las desea para poder reforzar el equipo con una mínima garantía. Parece, eso sí, que con la construcción de un centro comercial contiguo al nuevo campo, la deuda podría quedar saldada. En otro orden de cosas, tenemos al Valencia. La construcción del Nuevo Mestalla tiene al club endeudado, tanto que los jugadores ya tienen cobros pendientes. A estas horas, se rumorea incluso con que las obras se detengan por tiempo indefinido.

A todos estos casos, sólo citados brevemente y que tienen toda una historia detrás con sus damnificados debido a gestiones y/u operaciones que en su día se hicieron mal, hay que añadir otros, quizá los que tocan más de cerca a familias de la calle, gente como cualquiera de nosotros. Son todos esos casos que hay en Segunda B y Tercera División, categorías semiprofesionales –también se dan casos en competiciones más inferiores, como preferente y regional-, es decir, con jugadores que además del fútbol tienen otro sustento, pero que evidentemente, necesitan su ficha para llegar a fin de mes, y a los que se les adeudan cantidades importantes de dinero. Cada vez es más frecuente ver a futbolistas en huelgas de hambre o encerrados en su vestuario para reclamar lo que se les debe. Incluso hace poco tuve la oportunidad de ver a la mujer de un futbolista esposada al poste de una portería reclamando en nombre de su marido. Por lo menos, estas situaciones, siempre sacan lo mejor del ser humano.

Toda esta exposición sólo pretende ser una humilde estampa que muestre la desangelada situación en la que está desembocando nuestro fútbol y el tsunami en el que puede acabar convertido todo. Puede que la previsión que hizo un día mi abuelo se acabe cumpliendo. Esperemos que no. ¿Qué haríamos sin fútbol? De momento, bastaría con poner algo de sentido común para frenar la sangría. De momento, me bastaría con no volver a escuchar que un equipo de fútbol quiere derrochar 100 millones de € por un futbolista.

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lunes, 17 de noviembre de 2008

RCD Espanyol: Una religión con un Dios

Por Albert Valor


Los cristianos adoran a Jesús. Los musulmanes a Mahoma. Los budistas adulan a Buda. Y los pericos tienen a Raúl Tamudo. No importa que sea el peor lanzador de penaltis de la historia de la Liga con los números en la mano -11 fallos de 40 lanzamientos-. Tampoco que lleve sólo cinco goles en 2008. Lo realmente importante es que él inició el camino para que la entidad ganara por fin dos Copas del Rey en la era moderna abriendo el marcador en las finales de 2000 y 2006. Importa también que él tuviera la testosterona suficiente como para arrebatarle un Liga al máximo rival marcando dos goles en el Camp Nou y besando el escudo con el mismo sentimiento que los devotos besan a su virgen. En definitiva, entre muchas otras gestas, importa que él sea el máximo goleador de la historia del Real Club Deportivo Espanyol de Barcelona.

Corría el 70’ de partido entre el Espanyol y el Numancia en el Lluís Companys y el árbitro, persuadido por la ratonería del capitán blanquiazul, pitaba penalti a favor de los locales. En ese momento, un par de aficionados, que debieron recordar el mal fario que persigue a Tamudo en los últimos tiempos desde el punto fatídico –el último error, hace dos semanas frente a Osasuna-, pronunciaron tímidamente: Luis, que lo tire Luis –por Luis García-. En ese momento, quizá por percibir tal osadía, la Curva Jove y Montjuïc entero empezó a corear el nombre de su capitán: no importaba que lo volviese a fallar, sólo que lo tirara, que no los dejara solos. Y claro, Raúl, ya tenía por aquel entonces la pelota en la mano y se disponía a colocarla en el punto fatídico. El disparo, claro, entró.

El Espanyol se ponía por delante en el marcador: 3-2. Está claro que el cierto centralismo que invade este país hace que los equipos de la capital sean los más seguidos y de los que más información se proyecta al resto del país. Eso provoca que a veces se monte más revuelo por una derrota del Getafe que por la de un histórico como los barceloneses. O que el apodo de ‘pupas’ sea siempre para el Atlético. Sabida es la tradicional desgracia colchonera, pero por lo menos en el Manzanares pueden tirar de talonario.

Se nota que pocos medios nacionales siguen al Espanyol, un equipo capaz de subir al cielo y de bajar a las catacumbas en segundos. Un equipo capaz de golear al súper Sevilla de Juande Ramos por 5-0 el mismo año que los nervionenses ganaron su primera UEFA frente al Middlesborough y de ganar una Copa para unas semanas más tarde eludir el descenso en la última jugada del campeonato. Un equipo capaz de acabar la primera vuelta de la 07-08 en puestos Champions y que acabó el curso a tres puntos de la quema. Un equipo que esta tarde, tras remontar por dos veces el marcador, ha perdido un partido que tenía ganado en poco más de cinco minutos contra un rival que no había sumado un solo punto fuera de su estadio. Un rival que le ha endosado cuatro goles con tres ocasiones y media.

Hoy he tenido la suerte de estar en Montjuïc invitado por un amigo –perico él-. Con el definitivo gol de Bellvís en el 93’, se ha levantado con media sonrisa y se ha marchado. Como si ya hubiera vivido eso antes. Como si lo viviera cada fin de semana. Con resignación. Hasta con ironía. Y es que, la verdad sea dicha, ser perico es más que una afición. Como indica uno de sus lemas, es más que sentimiento. Es una religión. Y siempre les quedará su Dios. Tamudios.

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