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sábado, 10 de abril de 2010

La Liga más bipolar se decide en Chamartín

Un análisis de Cristian Naranjo

El fútbol inventó partidos como éste para echar por tierra cualquier tipo de pronóstico. Vaticinar lo que puede ocurrir es poco menos que un engaño al pueblo; es como enfrentar a los mejores de cada clase en el patio del instituto, y tratar de adivinar el resultado. No tendría sentido. Cuando reina la incertidumbre, el espectáculo se convierte en el único favorito.

Llega el Barça al clásico en curva exponencial, con todos sus efectivos útiles al rojo, y un Messi que echa chispas; que quema; que abrasa. El preciosismo ha dado paso al empirismo que practica el argentino. No hay nada gratuito en sus botas, convencido como está de cerrar los partidos por derribo. Messi está hecho de material conductor. Conduce la alta tensión.

Sería un error, no obstante, limitarse al análisis individual. Las estadísticas dicen que Messi lleva marcados 40 goles ─¡siendo mediapunta!─ esta temporada. De todos ellos, sólo uno con Argentina. Dice Relaño que conoce un modo, el único, para pararle: ponerle a Maradona de entrenador. Los números hablan de cuán importante es tener a la estrella rodeada de secundarios de altura. Xavi, Busquets, Keyta, Iniesta, Pedro, Alves... Prácticamente todos internacionales, jugadores de postín, y sin embargo comprometidos como soldados rasos. Todos trabajan por igual en la presión, siempre constante y agresiva. Es el modo de que el balón le llegue deprisa y a menudo al demonio rosarino. La 'vieja' es la clave. Quien la haga suya, se llevará el partido y la Liga. Es casi imposible meterle mano al Barça cuando acapara la posesión. Porque defiende al mismo tiempo que ataca. En la ida, el Madrid consiguió decomisarle por momentos el cuero. Y los de Guardiola sangraron. ¿Quién le echará el guante, pues, al esférico? Quién sabe... Pero claven su mirada en el dorsal '6' azulgrana. Dicen que juega bastante bien.

Por su parte, el Madrid se explica como un libro abierto. Pellegrini apuntalará la defensa con Arbeloa en el lateral zurdo, acompañando a Garay, Albiol y Ramos, que será el encargado de saltar a por Messi cuando éste gane posición de tres cuartos. El sistema se basará en continuas ayudas e intensidad máxima; una pequeña pérdida de atención puede ser fatal en este tipo de partidos. En cambio, si la defensa funciona, el equipo blanco crecerá en confianza y se verá capaz de poner cerco a la meta contraria. Xabi Alonso, Gago, Van der Vaart y Marcelo parten como teóricos titulares en la media, dibujando un 4-4-2 muy flexible en las alas.

Granero es la imagen de la inconstancia, Lass ha desaparecido de las formaciones por indisciplina, y la lámpara de Guti no da para 90 minutos. Increíble pero cierto: Van der Vaart y Gago, desahuciados hace unos meses, titulares sin discusión en el encuentro del año. Paradojas del fútbol. El holandés será el encargado, junto con Marcelo, de inyectarle dinamismo al juego. Ambos están dotados para el pase, y no les asaltan dudas al mirar a puerta. Serán el complemento atacante a los portentos de la primera línea.

Siempre con el gol en el entrecejo, Cristiano e Higuaín pueden desatar el huracán en cualquier momento. Un desmarque a traición, un crudo proyectil, un remate heterodoxo o académico… Con espacios y cuota de balón, el portugués y el argentino pueden derruir cualquier estructura. Esta noche serán el equivalente a Messi. De salida, ellos ya son dos. Veremos si el '10' del Barça consigue invocar de nuevo a Satanás. Se hace difícil pensar en un buen resultado para los azulgrana sin la magia negra del número uno.
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lunes, 2 de noviembre de 2009

Benzema y Chygrynskyy se ganan el patíbulo

Por Cristian Naranjo

Mientras Benzema comenzaba a esconderse de sí mismo en el Bernabéu, el clásico tono del Plus daba cuenta de lo ocurrido en Chapín. El 'Trueno de Zenica' ─gran Relaño en este caso, aunque últimamente parezca un casquero─, adelantaba a un Sevilla low cost con un gol 'excelso', de imposible planteamiento para el inmaduro francés. A estas alturas los antecedentes no dejan lugar a dudas: los buenos eran Negredo y André-Pierre Gignac.

Tras quedarse con diez en una decisión surrealista de Lahoz, el Madrid volvió a la Guerra Santa, a la épica griega, sin tapujos ni disimulo. Sin sonrojarse. Y en ese tipo de escenarios, Higuaín se maneja como Eneas. El artillero argentino ─aunque de nacimiento también francés ─, mandó al cajón las dos bolas de que dispuso en ventaja, resolviendo así el partido y lanzando al Getafe a la lona, que se presentó mustio en Concha Espina, dispuesto a encajar, no pegar y arrojar la toalla pese al favor arbitral. El segundo balón al 'Pipita' ─que va camino de 'Piponazo', como su abuelo─ se lo entregó Benzema en una contra, única faceta en que luce el lionés. Tras dos meses de competición, otra evidencia palpable es la jerarquía de la delantera blanca: Higuaín, Raúl, Benzema. Ese debiera ser el orden, nunca al revés, pero sucede que en el Madrid el mandamás es el sacerdote y no el ingeniero. La titularidad de los nuevos galácticos no se discute; es el decreto que da forma a la doctrina del ser supremo.

Con una plantilla configurada a marchas forzadas, a base de nombres conocidos pero inconexos, el equipo merengue vive instalado en un oxímoron irresoluble: presidencia, afición y entrenador aspiran a ganar trazando triángulos, a encandilar, y sin embargo sus geómetras tienen querencia por las líneas de fuga. Entre Alonso, Lass, Kaka', Guti y Granero, toda una escalera de color, sigue sin hallar el técnico ni a Pitágoras ni a Brunelleschi. Los cinco se quedan a las puertas de la matemática y la arquitectura, mientras que sí dominan todas las fórmulas del contragolpe.

Semana a semana ha ido quedando al descubierto que tanto Kaka', como Granero y Guti, son media puntas por naturaleza, lo cual puede extrañar pero no sorprender, dado que la posición de trequartista es al soccer lo que la del quaterback al fútbol americano: la más golosa de todas las posibles. La consecuencia es que sobre el campo se solapan, se desdibujan y no acaban de enlazar. Quedan Lass, demasiado alborotado como para marcar el ritmo, y Xabi, teóricamente el más dotado para la elaboración, pero que vive en la praxis a veinte metros del área y no a cinco; primero porque no tiene un socio de inicio de jugada ─que bien podría ser Gago─, y segundo por la costumbre adquirida tanto en Liverpool como en la 'Roja' de ejercer de ancla más que de manija. Mientras el petirrojo de Donosti no se decida a soltar amarras, el Madrid seguirá sin encontrar discurso.

El silbido final en Chamartín sirvió de transición hacia Pamplona, donde Osasuna esperaba con largos cuchillos al líder. Arrancó sólido, ambicioso y reconocible el Barcelona, pero pronto cedió terreno, presencia y buena parte del balón ante el brío de los de Camacho, que cuajaron un partido digno de elogio, cimentado en un primer tiempo de altura y en que jamás se deshilacharon en el segundo, cuando el Barça se adueñó de la noche. Con todo, el campeón se hubiera llevado los tres puntos con justicia de no ser por Rubinos. Y por los errores propios, todos ellos de bulto y protagonizados por los centrales suplentes. La acción donde Ibrahimović se escapaba al galope no requiere más comentario.

En cuanto a la 'Dormita di Márquez', como titulaba La Gazzetta dello Sport, fue de jaula, por el coste que supuso y por reincidencia. A lo largo de su trayectoria en azulgrana, el mejicano ha acumulado una extensa lista de pájaras, varias de ellas de juzgado. No obstante, lo que alarma no son tanto sus errores puntuales como el precario estado de forma en que se encuentra. A su mejor nivel, Márquez también sufría similares desconexiones ─'burritos', según Rac1─, pero sus enormes y genuinas virtudes lo exculpaban. Es el capitán de la 'Tri' un futbolista tan fino como temerario, y que por tanto exige una puesta a punto, más que perfecta, pluscuamperfecta. Pero en cualquier caso Rafa Márquez sigue siendo un defensa señorial y recuperable a todas luces.

Si el sesteo del central fetiche de Guardiola fue grave, lo de Chygrynskyy, que pasa por ser la otra niña de sus ojos, fue como para simular un accidente de madrugada. El técnico hubo de sustituirle porque se avecinaba la roja después que Aranda, un delantero suburbial de trayectoria humilde, se añadiera al grupo de 'Yo también he roto a Chygrynskyy'. Aunque los medios catalanes escurran el bulto, nadie en Barcelona acierta a concebir cómo un futbolista tan torpe, plomizo y gélido pudo enamorar a todo un cuerpo técnico, en bloque. El ucranio es algo más que disminuido: presenta encefalograma plano en comparación con la joyería de Piqué y el alto voltaje de Puyol. Inexpresivo, melenudo y lánguido como un sauce llorón, el ucranio pide a gritos apelativos como 'Jesucristo Superstar', 'Androide C-21' o 'Yo soy Sam'. En realidad, lo que demanda con fervor es subirse al patíbulo.

En definitiva, extrapolado todo a lo estadístico, la tabla dice que pese a los brazos caídos de Benzema, con las solventes victorias de Sevilla y Valencia en territorio andaluz, y gracias a centrales de cuyo nombre Cervantes tampoco querría acordarse, el campeonato se estruja más que nunca. Habemus Ligam.
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jueves, 22 de octubre de 2009

Fiesta en el geriátrico

Por Cristian Naranjo

Ya desde el inicio de las clases se viene cuestionando al Madrid por su juego discontinuo y áspero, más cercano a la lija que a la seda. No son críticas gratuitas pero tampoco endógenas: responden al síndrome del triplete azulgrana. Es la famosa teoría de los vasos comunicantes, según la cual el estado moral de unos depende directamente de los otros. En este caso, son mayoría los observadores que atribuyen el derroche de Florentino a la gran temporada culé. Dejando de lado la causa, la consecuencia es que el Madrid ha renovado su cuadriga. De los 250 millones gastados, más de la mitad sufragaron dos corceles incontenibles; un Cavallino Rampante y un Pegaso. A saber: Cristiano Ronaldo y Kaka'. El portugués asegura una lluvia de goles, en tanto que el brasileño se caracteriza por una inteligencia y elegancia que remiten a Julian Ross. Salvo que a él no le duele el corazón. Futbolistas ambos indiscutibles, superlativos, de talla mundial, cuya ausencia acusaría cualquier formación. El Madrid ha perdido al más determinante cara a puerta y lo está sufriendo en los lances de altura, como ocurrió en Sevilla y esta noche frente al Milán. Sobre el césped, a priori, sí estaba el escolapio Kaka', ilusionado por el careo ante sus ex compañeros. En la práctica, sólo la alineación dio fe de su concurso. No existió, y comienza a imponerse la sensación que el media punta se esfuma en noches exigentes. A la pobre actuación del evangelista se unió Benzema, todo un especialista en desapariciones, así como Granero, que de capitán ha pasado a grumete. Tampoco funcionó el doble pivote, donde sigue sin adivinarse qué tarea tiene asignada cada uno. Es una realidad: hoy por hoy Xabi Alonso y Lassana Diarra, más que mezclar, se cortan.

Si el equipo de Pellegrini llegaba al clásico europeo inmerso en dudas y rodeado de críticas, el de Leonardo ─qué nombre más renacentista y bello, ¿no es cierto?─ se presentaba con graves heridas de bala. En plena caída libre desde que levantara su séptima Liga de Campeones, presidido por un demente que ha limpiado las arcas, estructurado en base a futbolistas neolíticos como Kaladze, Seedorf e Inzaghi y huérfano de Kaka', el Milan es hoy un sucio borrón de su leyenda. No hay forma de explicar cómo un gigante de Europa ha podido dejarse llevar así, exprimiendo una generación obsoleta desde incluso antes de aquella final de 2007 en Atenas. Deportivamente fue un suicidio acudir al desguace a por Ronaldo y Ronaldinho, incapaces ambos de mover su cuerpo de mamut. Y no es otra que la afición rossonera la que sufre las consecuencias de la corrupción de sus dirigentes, a los que no es necesario nombrar. Por todo ello llegaba el Milan herido de muerte y el Madrid, rompiendo apuestas, no lo remató. En el último lustro no había tenido el equipo blanco un partido en Europa más propicio para exhibir su bestial pegada. Ante un once deslavazado y hecho jirones, formado por ancianos del deporte, los de Pellegrini volvieron a colmar de razones a los escépticos.

Tras cinco años sin pasar de octavos a nivel continental los merengues habían perdido su temible aura. De la mano de Florentino, inédita y salvaje inversión mediante, todo parecía haber cambiado en Chamartín. Por chamba, todo menos Raúl, el único superviviente del naufragio. Ausente Cristiano Ronaldo y desdibujado Kaka', el Madrid se conjuró una vez más entorno al añejo pescador, que rodeado de sangre fresca aún puede permitirse brillar. Como recitaría Manolo García en relación a aquélla mujer madura, pese a ser uva de la vieja parra Raúl está bendecido por un dios: el de los años bien llevados. Larga vida al eterno capitán, que abrió el marcador de nuevo a su manera, recogiendo las conservas del área como haría Carpanta. Fue Dida quien le cedió los calamares. Quizá le supo mal la segada de Zambrotta a Benzema. A partir de ahí, lo sucedido fue más abstracto que un film de Lars von Trier. No tiene justificación alguna que el Madrid haga una fiesta en el geriátrico, regalándole el campo y el cuero a un grupo de jugadores vetustos, prejubilados, carentes de todo físico. El once blanco ninguneó al Milán, le permitió desplegarse a ritmo de caracol, ganar la zona de tres cuartos y maniobrar sin lastre en la frontal, donde Pirlo, Seedorf y Ronaldinho aún pueden resultar mortales. El italiano empató el marcador ya en la segunda parte, con un respingo precioso que sorprendió a un Casillas contagiado de tanta mediocridad. Acto seguido llegó el segundo en plena revolución senil, merced a un envío a la espalda de Pepe y Albiol que Casillas salió a abortar en falso, abriéndole paso a Pato para que definiera a placer. El tanto, que se antoja sencillo, va precedido de un asombroso quiebro al guardameta con el tronco. El joven brasileño es un escándalo.

Corría el 66' y al Madrid le tocaba recurrir a la épica, esa que tantas veces le salvó el culo a última hora. Entró Drenthe por Granero y activó la batidora. Gracias al holandés el conjunto blanco ganó revoluciones como para exigir a Dida, cuyos guantes tenían restos del desayuno. En el 76', tras una carga de ocasiones y por una cuestión de justicia, Drenthe empató el choque con un zurdazo seco adonde les duele a los porteros. El pase, del más listo del recreo. Siempre 'Tom Cruise'. 2-2 y una minutada por delante. Viento de cara para el Madrid, obligado a cerrar el choque ante un rival que iba en pantuflas por el Bernabéu. No fue así. Un minuto después del empate, Ronaldinho se calzó las botas por primera vez, dejó de rueda a Pepe y su centro terminó a pies de Seedorf, que lo enganchó a bote pronto mandándolo arriba. No fue sino el trailer de lo que estaba por venir. En el 85' Pato exigió lo mejor de Casillas. En el 86', fruto de un córner limpio, llegó el 2-3. El árbitro lo anuló por decoro. Ni así, aprovechando el juego del mentiroso, pudo el Madrid adelantarse en la recta final. De nuevo fueron los saurios los que pusieron cerco al marco contrario, avanzando a paso lento pero a campo abierto, sin oposición alguna. En mitad del ida y vuelta, la zurda de Seedorf alcanzó la media luna y dirigió el balón con plumas de ganso a Alexandre Rodrigues da Silva, 'Pato', que rubricó su exhibición con un remate en suspensión, al primer toque y acolchado de interior. Gol de figura mundial en el mejor escenario posible. No debería tardar mucho el brasileño en migrar de Milán.

Finalmente 2-3 en el Bernabéu en una velada tan fría como la de anoche en el Camp Nou. Si por algo destaca la Liga de Campeones es por ser caprichosa. Depara trampas en lugares inesperados y no concede indultos: quien perdona, lo paga. Los dos grandes ya están apercibidos. Sobre todo el Barcelona, obligado a ganar en Rusia y después ante un Inter que ya prepara el abrigo de borrego. De no ser así deberá ir a Kiev a batirse el cobre de los octavos. Hipotecarse en Europa supone un interés muy elevado, en ocasiones insalvable, como le ocurre a un Atlético para quien lo trágico siempre ha sido magnético. Sólo el Sevilla se mantiene en pie, heráldico, con nueve puntos y goleando fuera de casa. El equipo de Jiménez desprende aromas de jazmín de España, el más oloroso y radiante de su especie.
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viernes, 25 de septiembre de 2009

Cristiano y Messi ya dan lustre a la Liga

Un análisis de Cristian Naranjo

Cuatro jornadas, cuatro victorias. Pleno de puntos para Madrid y Barcelona, que están firmando el arranque liguero más parejo de su historia. Con un total de 27 goles a favor entre ambos, los grandes no han tardado en poner de manifiesto la bicefalia de la Liga. Si en Santander los marcianos fueron 'Ibra', Messi y Xavi, anteanoche recogieron el testigo Cristiano, Guti y Kaka' en el Madrigal. Frente a un Villarreal en recesión, por fin con tres centrocampistas abrigando al astro brasileño, el conjunto blanco dominó una primera parte marcada por el súbito eslalon de Ronaldo, jugador que por sus cifras comienza a hacer honor a su nombre y dorsal. No obstante, al analizar el choque en panorámica, un referente obligado como Santiago Segurola hubiera aseverado: "En el mejor de los casos, fue un partido mediocre". Se podría ir más allá. Tratándose de un aspirante al triplete tuvo una actuación lacrimosa, cercana al cinismo de la Vecchia Signora, a la que se asemeja peligrosamente. A pesar de la reunión de ges en la cocina, formada por Guti, Granero y Gago, el Madrid sigue abonado a la comida rápida: hamburguesas por doquier a cargo de Cristiano.

Resultado a parte, irreprochable a todos los efectos, el equipo blanco insinúa síntomas conocidos. Esto es: elevados niveles de mordiente y escasa elaboración; alto contenido calórico a cambio de bien pocos nutrientes. Esta vez ni siquiera participó Kaka', que pasa por ser el único gastrónomo de primer nivel. Tampoco hizo acto de presencia Granero, ese corsario indiscutible para estructurar el buque. Apenas si apareció Guti, de cuya zurda sólo brotan claveles. Por el contrario, inopinadamente y para sonrojo de sus críticos, el mejor en los fogones fue Gago, que superó la prueba con intensidad máxima atrás y fuego lento pero seguro en la creación. El argentino ha sido sentenciado antes de tiempo por seguidores y periodistas. Se ha sido injusto con su fútbol, siempre laborioso y solidario. Etiquetado desde la cuna como sucesor de Redondo, Fernando Gago nunca ha podido brillar con luz propia. Vino muy joven, procedente de una liga menor, y se le exigió que resolviera el mal endémico de un equipo mayor: la ausencia de discurso. No llegó al lugar correcto en el momento adecuado. Y ahora, el fichaje de Xabi Alonso le cierra todas las compuertas. Definitivamente, Concha Espina no es su sitio. Tarde o temprano deberá buscar otros retos que impulsen de nuevo su carrera. Hay vida después del Madrid. Muchos pueden constatarlo.

En mitad de la nada, hubo más protagonistas secundarios. Lassana Diarra, fontanero al servició de Pellegrini, se confirma como integrante del club de Super Mario. Aprobó con nota el remiendo, al tiempo que Sergio Ramos completaba un asombroso despliegue de facultades. Son pocos pero elegidos los que, a día de hoy, consideran más central que lateral al sevillano. Ni Schuster, ni Juande Ramos, ni Aragonés, ni Del Bosque, ni Pellegrini forman parte de esa lista. Por el contrario, Manu Sarabia, comentarista de Canal+, sí es uno de ellos. El ex futbolista participa de la opinión de que, liberado del tráfico de banda, con un radio de acción menor, las virtudes de Ramos se multiplican: puede exhibir su contundencia y celeridad en el corte, así como su portentoso salto. Por no hablar de las capacidades ofensivas.

Sea como fuere, las palabras mayores de la Liga las pronuncian otros. Con cinco tantos cada uno, Cristiano y Messi no han esperado para opositar a la jefatura del campeonato. Caracterizados por ser jóvenes velocistas incubados en la banda, el portugués y el argentino son hoy en día mucho más que extremos. La línea de cal no es sino su punto de salida para destrozar el crono. A Cristiano le han bastado las últimas citas para acreditarse como el pistolero más rápido de Texas, en tanto que el revólver de Messi acumula cinco muescas en tres partidos. Uno a babor y otro a estribor, generalmente ambos ejercen el oficio a pierna cambiada, y sus diagonales son brocas del 9 para las defensas.

De cuerpo compacto y tejidos fibrosos, los ases de Barça y Madrid son simétricamente cruciales para sus equipos. El rasgo distintivo de Messi es que, además de ser una centella, el balón siempre está de su parte, zurcido a su bota con hilo de oro. Salvo excepción, la izquierda es el pincel con que traza esos zigzags de vértigo que acostumbran a ser carne de portada. Es justo ahí donde reside el valor añadido del genio azulgrana: su juego margina el exhibicionismo en beneficio del pragmatismo. Es fácilmente comprobable la sencillez con que juega Messi, cuyas cuatro acciones básicas le bastan para ser dominante. Sólo con esprintar, asociarse, fintar y tirar ─habilidades inherentes a cualquier delantero─ tiene suficiente para ser el mejor. ¿Motivo? Es insuperable por velocidad, regatea como nadie en carrera, opta por la pared en el momento preciso y sólo engatilla en posición franca. Resultado: pura cicuta para los rivales. Una pluma del nivel de Alfredo Relaño, director de As, publicaba este miércoles: "Messi es un genio del regate corto, el cambio de dirección, la visión y la capacidad para ponerla en los rincones". Palabra de veterano.

Si el desequilibrio de Messi va ligado a su punta de velocidad, el de Cristiano no sería posible sin su físico de atleta. Merced a una musculatura acerada, fruto de la genética y el intenso trabajo, el luso marca diferencias en todas las facetas del juego, casi siempre por mera potencia. Es explosivo al correr. Es explosivo al saltar. Es explosivo al disparar. Parece salido de un laboratorio. Mientras que Messi estuvo al borde del raquitismo, Cristiano aúna, en sus 185 centímetros, las proporciones del Hombre de Vitruvio con las características del deportista total. Eclosionó irrevocablemente en Manchester hace dos temporadas, cuando rebasó los 40 goles, 31 de ellos en liga. Ese curso plasmó en el campo su extenso catálogo de maniobras demoníacas, básicamente diseñadas para abatir porterías. Jugadas en solitario, cohetes multicolor, remates siderales, fusilamientos a sangre fría, cócteles molotov… Todo ese abanico de recursos, unido a su condición de imán para los medios, convenció a Florentino Pérez de que CR9 era el robot que buscaba. Una vez en España, Cristiano se ha adaptado al medio igual que el oso polar al ártico: cinco partidos oficiales, siete dianas. Inmejorable. Relaño le sintetiza así: "Es un fenómeno físico y técnico, de carrera incontenible, disparo tremendo, llegada, cabezazo y magníficos tiros libres". Lo cual, qué duda cabe, es mucho.

Procedentes de Funchal y de Rosario respectivamente, ambos de origen humilde, Lionel Messi y Cristiano Ronaldo han alcanzado la cumbre del fútbol. Tienen títulos como para desbordar márgenes: Ligas, Premiers, Ligas de Campeones, copas domésticas y una ristra de galardones individuales. Cristiano agrega, además, la extinta Copa Intercontinental y el Balón de Oro: un premio discutible, pero clásico y de prestigio. Cristiano lo consiguió en una temporada de frenesí. En contrario a Messi, que recibirá a final de año el primero de varios, a modo de reconocimiento planetario, con absoluta unanimidad y por clamor popular. Tras lacrar un ejercicio artístico, triunfal e irrefutable, la joya rosarina, el último de los carasucias, ya desprende aromas de emperador. Por más que lo idolatre, no piensa detenerse como hizo Ronaldinho. Sus declaraciones, así como su mirada, anuncian más. Según Miguel Rico, en este caso un reputado periodista de Mundo Deportivo, los 80 mejores partidos de Messi aún están por llegar. A tenor de su edad, es probable que los de Cristiano también. Por simple evolución de la especie, cada vez son más los futbolistas precoces que, reclamados por la élite, alcanzan la cima tan pronto como despuntan. Los dos iconos de la Liga, ya curtidos con 22 y 24 años, son el mejor ejemplo. El devenir de sus carreras determinará, en buena medida, el próximo lustro de los dos grandes. El luso, un jugador selvático, tiene a su favor la versatilidad, porque además de ser una liebre lleva lanzamisiles en ambas piernas y un hacha en la frente. Sin embargo, será un llanero solitario, el simple trazo de un lienzo surrealista. Por su parte, Messi engrana un mecanismo que nunca se detiene, repleto de ruedas dentadas como Xavi, Iniesta, Busquets, Touré, Alves o Piqué. Poseedor de una gambeta única, Lionel Messi es el cometa Halley del fútbol, un individuo astral dentro de un sistema que funciona a la luz de Guardiola, el auténtico galáctico en esta Liga de estrellas.

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miércoles, 23 de septiembre de 2009

La caja de música pertenece a Granero

Un análisis de Cristian Naranjo

La realidad no admite dudas: el Madrid está de vuelta. De la mano de Florentino Pérez, poco menos que el dios Ra de Concha Espina, el club blanco ha recuperado sus rasgos distintivos. El reencuentro con la esencia que le llevó a gobernar Europa a principios del 2000 es hoy un hecho. De aquellos tiempos sólo han sobrevivido los canteranos. No está Del Bosque ni queda rastro de los antiguos galácticos, pero el modelo ha sido reinventado. La regresión no atañe sólo al presidente. Con él han llegado Valdano, Butragueño, otro entrenador dócil y una nueva promoción de deslumbrantes estrellas. Florentino tenía naftalina para todos. 250 millones después, el Madrid ha completado un cambio radical. El equipo seguirá funcionando sin pentagrama, pero encenderá una fogata en cada llegada.

Pese a la rutilancia de Cristiano Ronaldo, Kaka' y Benzema, son mayoría los informadores de la capital que consideran el fichaje de Xabi Alonso como el definitivo para cimentar la reconstrucción del Madrid. No les falta razón, pues en su ausencia se han activado todas las sirenas de alarma. Ayer tarde, a poco más de 24 horas del Villarreal-Real Madrid, se produjo un encuentro de altura entre dos doctores en fútbol: Julio César Iglesias y Santiago Segurola. Hablaron del esquema de Pellegrini, de las rotaciones, de la cuestionable titularidad de Raúl, de la validez de Guti, de Fàbregas y, sobre todo, de la desigualdad entre Xabi Alonso y su sustituto. Es una evidencia que el donostiarra supera en todas las facetas a Gago, vigente titular hasta su llegada. Con el cambio, el club blanco se ha asegurado un doble pivote extraordinario, que debiera garantizar la fijación de las líneas con cola de impacto. Ocurre que, sorprendentemente, entre Alonso y Lass el más agitador y perpendicular es el futbolista de raza negra. No es una cuestión baladí. El mediocentro tolosarra destaca por ser completo y equilibrado. Es magistrado en desplazamientos en largo, y en Inglaterra ha crecido incorporando el sentido táctico y defensivo. En relación a Gago, lo rebasa claramente en la asignatura de música. Los biorritmos del bonaerense están muy por debajo de lo que exige el Bernabéu ─que ya le ha repudiado─, mientras que la distribución de Alonso goza de distintas velocidades. El español es por tanto un jugador más enriquecedor porque reúne un mayor número de registros. Con todo y con eso, pese a estar a años luz el uno del otro, Xabi Alonso no es abrumadoramente más apto que Gago. El por qué reside en la posición que ocupan, así como en los efectivos que dispone Pellegrini en mitad de la cancha. Es constatable que ambos abarcan la misma parcela y comparten funciones. A efectos reales los dos acaban por dedicarse a lo mismo, por más que el recién llegado se imponga de manera indiscutible. Con el donostiarra el Madrid gana categoría al tiempo que conserva a su recambio, pero en contra de lo esperado el dibujo no varía. El guipuzcoano ha asumido las tareas de inicio y contención, renunciando así a la proyección que tenía en Liverpool.

Lo cierto es que es Lassana Diarra y no Xabi Alonso el que ejerce de playmaker junto a Kaka', de modo que el Madrid pierde el hilo en ataque. Lass, curiosamente de origen malí como Mahamadou, ha supuesto un hallazgo por su ambivalencia. Ha acreditado su potencial ofensivo tanto con pases cartesianos como con bombas inteligentes, pero no destaca por ser ordenado. Le falta sensibilidad para mantener el compás de juego inherente a los grandes timoneles; en contraste con Alonso, que sí incorpora brújula. Se hace francamente extraño ver al tolosarra por detrás de Lass teniendo en cuenta la naturaleza de uno y otro. El francés no es ni mucho menos un mal socio para Kaka', pero no es la opción más sensata. Al respecto, el maestro Segurola apunta: "Creo que Xabi Alonso está más cómodo con un jugador como Lass a su alrededor, preferiblemente por detrás". En cualquier caso así ha quedado el once tipo de Pellegrini, con sólo dos centrocampistas puros, un medio netamente ofensivo como Kaka' y tres delanteros natos como Cristiano, Raúl y Benzema. En Madrid ya nadie debate sobre cuál es en la práctica el dibujo del técnico chileno. El 4-2-4 es plenamente reconocible. En líneas generales es un esquema tan racional como su propio creador. Tanto la media goleadora ─¡4 dianas por partido!─ como los resultados lo avalan. Y sin embargo hay matices que generan ciertas suspicacias. En la primera jornada frente al Deportivo, durante los primeros minutos en Cornellà, por momentos en Zúrich y por supuesto ante el Xerez, el astronómico Madrid padeció una seria fractura entre la vanguardia y la retaguardia. Ante la disidencia defensiva de la línea de ataque, abundó la desconexión entre líneas. Consecuentemente, los blancos se dejaron arrebatar la posesión, cedieron terreno y concedieron excesivas ocasiones, muchas de ellas a balón parado.

Por más abultados que hayan sido sus marcadores, es un secreto a voces que el desgobierno es la tónica general en los partidos del equipo blanco. Dado que en Madrid unos cuantos periodistas entienden de la materia, las reflexiones acerca de los desajustes no se han hecho esperar. Para algunos, la opción fácil ha sido disparar contra Gago. Los que participan de esa opinión olvidan que Xabi Alonso estaba sobre el campo cuando Valerón tuvo el 2-3 en el Bernabéu o cuando el Espanyol pudo adelantarse en Cornellà. Por otro lado, los especialistas más insignes han colocado el bisturí en la raíz del problema: el centro del campo. Con buen criterio, apuntan que la sangría defensiva podría paliarse dando entrada a un tercer centrocampista en detrimento de un delantero. No hay forma de esconder que el modelo a seguir es el Barcelona. Lass haría las veces de Touré, Xabi Alonso las de Xavi Hernández, y Granero ─o Guti─ las de Iniesta, con Kaka' gozando de total autonomía. Salvando las inevitables distancias, con esa fórmula el Madrid encontraría la anhelada caja de música. Un simple cambio de pieza lo haría posible: Granero por Raúl. Es una opción que no escapa a Pellegrini, porque de hecho la ejecuta en las segundas partes. La barrera que impide el cambio definitivo de sistema no es otra que la grandeza de los damnificados: Raúl, Benzema y Cristiano. En otras palabras, el macho alfa de la plantilla y dos galácticos recién estrenados, que además están metiendo goles a porrillo. Por lógica y necesaria que sea, no es una decisión fácil para Pellegrini dar la titularidad a Granero o Guti a costa de prender fuego al vestuario. De momento, el técnico chileno ha tomado el camino del centro. A través de sus rotaciones, estudiadas a conciencia, está consolidando un pilar esencial: la harmonía del grupo. Tanto es así, que ahora incluso Drenthe se siente útil.

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domingo, 30 de agosto de 2009

El Madrid de Florentino enseña la dinamita

Por Cristian Naranjo

Se confirma lo que ya se presentía. El Madrid casi nunca alcanzará la continuidad en su juego. Tampoco la excelencia. Pero en su primer partido ha acreditado poseer el mayor arsenal del campeonato. Kaka', Cristiano, Benzema, Lass y Xabi Alonso garantizan el fuego a discreción, mientras que en el banquillo aguardan otros cañoneros de primera, como Granero o Higuaín. Incluso Drenthe tiene misiles en reserva, por más que Pellegrini lo haya fijado en el lateral. Y a la artillería pesada se une Raúl, el último superviviente de la primera era galáctica. El eterno capitán sigue resistiendo año tras año por más que cambie el estado de las cosas. El resto de figuras han sido substituidas con paralelismos evidentes. Cristiano emula a Beckham. Kaka' a Zidane. Benzema a Ronaldo. Marcelo, por qué no, a Roberto Carlos. Raúl, inalterable, sigue siendo Raúl. Sólo falta Ribéry, el extremo que haría las veces de Figo. Individualmente no encontrará rival el Madrid. Todos sus efectivos de ataque poseen la pegada de los buenos boxeadores. En cambio el juego colectivo ofrece más dudas. Xabi Alonso es el mejor surtidor del mundo, pero no aporta excesivo dinamismo. Y Lass es un hallazgo de petróleo, pero no un especialista a la hora de temporizar. Finalmente será Kaka' el único encargado de comandar el frente de ataque, con su juego basado en la mezcla de asociación y conducción. Sólo el evangelista, con mucho el mejor fichaje de Florentino, decidirá cuando activar y cuando parar el cronómetro del Madrid. No deja de ser arriesgado fiarlo todo a un solo cerebro, por lo que jugadores como Granero o Guti irán ganando protagonismo. Cristiano Ronaldo tampoco ayuda a la fluidez del juego. El portugués está acostumbrado a guardarse el balón y a encarar con espacios. La Liga no es la Premier, de modo que su fútbol se acartonará por momentos.

Pellegrini ya ha encontrado su esquema básico, un clásico 4-4-2 con Kaka' gozando de total autonomía y Raúl manteniéndose en vanguardia. De momento el Madrid es una aglutinación de talento, pero carece de mecanismos grupales. El equipo todavía no es tal. Le falta el cuajo que da el rodaje. Tiene un largo camino por recorrer, que culminará en una estructura mejor armada. Difícilmente en un estilo definido. Los nuevos galácticos funcionarán a fogonazos. La lluvia de proyectiles producirá destrozos y marcadores abultados. El Madrid arrasará pueblos y ciudades, al tiempo que su juego se alejará de conceptos como aseo o ecología. Así se impuso anoche al Depor de Lotina, un equipo pulcro que jamás dio su brazo a torcer. Kaka' no tardó en exhibir sus galones de bombardero. Ningún intento lejano encontró portería, pero todos tenían un alto contenido de veneno. El brasileño es mucho más que un francotirador. Lo demostró a los 26 minutos, encontrando un pasadizo secreto hacia Benzema. El lionés tiró a reventar. Pero la jugada, necesariamente mortal, la culminó Raúl tras barrer el polvo del área como sólo él sabe hacerlo. Primer gol de la Liga. De nuevo Raúl, el último superviviente.

El Depor, valiente de principio a fin, no se encogió. Más bien al contrario. Se fue arriba con determinación y encontró el premio en una falta magistralmente tocada por Juca, cuyo balón encontró a Riki como paloma mensajera. 1-1. El empate tampoco anestesió al Madrid, que reanudó la ofensiva con todas las unidades. A los cinco minutos el partido volvió a decantarse. Esta vez fue Lass, un superdotado física y técnicamente, el que detectó un resquicio en el área. Allí acudió Raúl, como veterano de guerra, para chocar con Aranzubia y emplazar al árbitro al punto de penalti. En la moviola la acción ofrece algunas dudas, porque el '7' blanco recurre al contacto con descaro. En directo y a ojos del árbitro, sí pareció penalti. La responsabilidad de lanzarlo recayó sobre Cristiano, inédito hasta entonces. Con un golpe seco a la base del poste, el portugués se estrenó en la liga española. Apenas volvió a ser noticia en todo el encuentro.

El descanso no atenazó a los deportivistas, que volvieron a equilibrar la balanza al minuto 1. Valerón, que ha renacido con 34 años, convirtió un centro con nieve de Guardado en una obra de arte. El 'Flaco' domesticó el balón con los tacos y lo mandó a gol con la potencia justa y la colocación precisa. Así es Valerón, un mago capaz de desaparecer para volver al partido en el momento oportuno. Por estética, hasta el momento el gol de la Liga. Con el 2-2 el partido se descontroló, y el Bernabéu volvió a convertirse en caldo de cultivo para la épica. Cristiano amenazó con su mejor recurso. Su disparo desde el perímetro, altamente tóxico, no encontró puerta por bien poco. El Depor también pudo aprovecharse del ruido. De nuevo Guardado acuchilló su banda en beneficio de Valerón, que como los grandes genios marró el remate fácil tras acertar en el difícil. Es conocido lo que suele ocurrir después del fallo ante un grande. La piedad se paga con la derrota. En el '60, al poco tiempo del perdón a Casillas, Lass cogió su fusil. El motorcito francés certificó ser un jugador ambiguo y nocivo, porque nunca se sabe donde acaban sus facultades defensivas y donde empieza su potencial atacante. Lo que se presiente es que posee más clase que mordiente, lo cual ya supuso un naufragio en Liverpool y frente al Barcelona en el Bernabéu. Es un buen recuperador, pero no alcanza la intensidad de los mejores en ese puesto. No sería un problema en un equipo más blindado, pero en un Madrid tan desnudo atrás la trampa está servida.

De hecho el Depor también descubrió las vergüenzas defensivas del once de Pellegrini. Los flancos hicieron aguas por derecha e izquierda, y el equipo blanquiazul tuvo el 2-3 en los pies de Valerón. Se presumen muchos partidos de ida y vuelta en el Bernabéu, donde la contundencia de los galácticos jugará un papel esencial. En cualquier caso, Lass resolvió el primer escollo de la temporada con una maravilla: recorte en la frontal y disparo ajustado. Queda toda una Liga por delante para seguir escudriñando al Madrid. El gol y el espectáculo están garantizados en Concha Espina. La retaguardia ofrece más dudas. Y el banquillo, que hace días daba miedo, ha quedado algo reducido sin Robben y Sneijder. Que nadie lo dude: Florentino echará el resto por Ribéry. Lo niega Valdano. Lo niega Pellegrini. Se niega el Bayern. De momento Scarface y Robben ya forman la pareja de extremos más letal del planeta. Pero algo sigue oliendo mal. Florentino quiere completar el álbum a toda costa con el último galáctico. Pretende conseguir el perfume definitivo, y considera necesario añadir una última esencia. Sin duda sería una mezcla explosiva reunir al mejor de cada gran liga. Sería la culminación de un proyecto faraónico, inédito en la historia del fútbol. El auténtico sueño prohibido es Messi. El único sucedáneo del mercado es Ribéry. Querer es poder para Florentino, que ya contrató a Beckham después de negarlo tres veces. La historia, en tanto que es cíclica, siempre se repite.

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miércoles, 5 de agosto de 2009

La limpieza étnica, el precio de una constelación

Un reportaje de Cristian Naranjo

Hablar del Madrid actual supone hablar de Florentino Pérez, de sus galácticos y de sus cheques en blanco. El constructor ha culminado la incorporación de Xabi Alonso, su séptimo fichaje ─sin contar a Negredo, que se irá por donde vino─. Finalmente, el donostiarra se convierte en el cerebro de Pellegrini, al que supuestamente no le convence Gago. El ritmo al que funciona el mediocentro español dobla las revoluciones del argentino, cuyo fútbol aún conserva el tran tran propio de su tierra. Es un jugador muy académico y por tanto válido: recibe, toca, se mueve, vuelve a recibir y vuelve a pasar. Todo pulcro y correcto, pero sin enseñar las fauces. En definitiva, no admite comparación con Xabi Alonso, el complemento idóneo para una turbina como Lass. Alfredo Relaño escribía estos días que el donostiarra está para dirigir el tráfico y unir las perlas. Dos símiles magistralmente hallados. A sus 27 años, el ex jugador del Liverpool se ha convertido en la mejor versión posible de sí mismo. Se lo debe todo a Rafa Benítez, que lo ha cincelado hasta conseguir al pivote perfecto. Era un grandioso futbolista cuando se marchó a Inglaterra, hace ya un quinquenio. Aún es un misterio por qué entonces no cuajó su fichaje por el Madrid, si ciertamente los protagonistas eran los mismos: Florentino, Valdano y la predisposición del jugador.

Xabi Alonso se convierte pues en la cuarta adquisición nacional de la nueva directiva blanca, que ha cumplido con creces la promesa de españolizar el Madrid. Esta vez, el cuento de los 'Zidanes y Pavones' sí era cierto. Aunque rebautizado por el propio Florentino: "Di Stéfanos, Amancios y Raúles". Esa terna suena excesivamente vintage, por no decir que desprende olor a ácaro. El primero en actualizar el nombre de la política de reunir a mediáticos, canteranos y españoles ha sido Luis Nieto, del diario As. "Cristianos y Graneros" es el título más apropiado para el faraónico proyecto de Florentino Pérez, absolutamente inédito en la historia del fútbol moderno. Ha fichado estrellas mediáticas, sus inversiones predilectas; ha adquirido jugadores nacionales y ha repescado canteranos. La majestuosidad de la obra reside en su precio y en el tiempo en que lo ha logrado: ¡252 millones de euros en un solo verano! Tras cerciorase de que urgía echar el resto por tratar de desbancar a la 'Guardiola Mecánica', Florentino y su séquito se lo han apostado todo a una carta. En menos de un año se conocerá si realmente han jugado bien su mano o si por el contrario la suerte del fútbol funde para siempre su gestión. Por ahora, los representantes del proyecto disparan con bala. Cristiano aspira a convertirse en el mejor futbolista de todos los tiempos, mientras que Granero no titubea: da por acabado el reinado azulgrana.

Cuando se conocieron los créditos que le otorgaron al club blanco Caja Madrid y el Banco Santander, los 300 millones parecían interminables. El resultado de la inversión no debía ser otro que un campo minado de estrellas. Cristiano Ronaldo, Kaka' y Ribéry parecían alcanzables. Los dos primeros fichajes fructificaron pronto. Eran operaciones que contaron con la connivencia de United y Milan. La llegada del tercer galáctico se dio por hecha durante días, dada la estrecha relación de Ribéry y Migliaccio con Zidane. Scarface estaba decidido a ocupar la banda izquierda del Bernabéu y la mesa, con manteles nuevos y cubertería de plata incluida, ya estaba puesta. Pero entonces sucedió algo extraño en el mundo del fútbol. Por norma, cuando un equipo grande quiere a un jugador, éste presiona hasta forzar su marcha, ante la que el club de origen no puede negarse en redondo. Los tres lados se unen y se forma el polígono. Es una ley tácita, que casi siempre se da. Este verano, en cambio, se han sentado algunos precedentes. Equipos como el Valencia con Villa y el Bayern con Ribéry se han hecho fuertes, hasta el punto de conseguir la continuidad del jugador a base de demandar cantidades sobredimensionadas. Sin embargo no está todo dicho en el caso del galo. Para discernir el desenlace de su romance con el Madrid sólo hay que remitirse a la jurisprudencia reciente. El United de Ferguson consiguió retener a Cristiano Ronaldo, pero una sola temporada.

Más allá de las pretensiones económicas del Bayern y de la actitud de sus responsables, se presume intrigante el siguiente movimiento de Florentino, que a buen seguro apurará las opciones de ligar su trío de ases. Por su parte, Valdano podría ir de farol asegurando que la plantilla está totalmente cerrada. Con todos sus principales objetivos cumplidos, nada parece imposible para el presidente madridista. Sólo las estrellas azulgranas son terreno vedado ─aunque a algunos periodistas les ha asegurado off the record que su verdadero sueño es Messi─. Conjeturas aparte, por ahora la diferencia entre el 'debe' y el 'haber' del Madrid esta temporada es abismal. Con sólo 15 millones obtenidos por venta de jugadores, el saldo negativo asciende a 237 millones. Desprenderse a granel de los descartes se presume como única alternativa para acometer el fichaje de Ribéry, que pasa por ser el deseo expreso de Zidane. Exquisito paladar el del maestro marsellés.

Con nueve altas y nueve bajas, por ahora la plantilla blanca no ha crecido ni ha menguado respecto a la temporada pasada. Los ocho fichajes y el regreso de Garay han impedido el adelgazamiento del plantel, al que en estos momentos le sobran un mínimo de tres jugadores pese a la rescisión de contrato a Míchel Salgado. El cerco se sigue estrechando en torno a Negredo y al clan holandés a excepción de Van Nistelrooy, con quien el club parece sentirse en deuda. Si a la espera del último galáctico sobran tres hombres, todo apunta en primer lugar hacia el delantero vallecano, quien no tiene reparos en buscar destino. Siempre es una lástima y una injusticia que a igualdad de condiciones caiga antes el producto nacional que el foráneo. En segundo término, el que parece sentenciado es Van der Vaart, cuyo divorcio con Pellegrini ya es público. El holandés llegó a Madrid como uno de los supuestos galácticos de Calderón. Apenas jugó y ha tenido problemas de adaptación en el vestuario, que sigue comandado por el cacique Raúl. Sólo un año después de su aterrizaje lo arrinconan contra la puerta de emergencia.

Van der Vaart es una víctima más de la trituradora de los equipos grandes. Suelen equivocarse al comprar, lo hacen muy caro y siempre tienen dificultades para dar salida a sus descartes. Les cuelan cobre a precio de platino y ellos lo convierten en morralla, mientras los intermediarios chupan del proceso. El último caso evidente se ha dado en el Barça. Henrique y Keirrison pertenecían, ambos, al Palmeiras y a la empresa Traffic. Sus fichajes han supuesto un desembolso cercano a los 30 millones. Tras su cesión en Alemania, Henrique está fracasando en la pretemporada. La prueba de que Guardiola no confía en él es su apuesta decidida por Chygrynskiy, un central ucranio ─con los pros y contras que ello conlleva─. El caso de Keirrison supone la misma operación, pero aún más cara al tratarse de un delantero. Jugará en el Benfica y con suerte marcará 15 ó 20 goles, la gran mayoría al primer toque y algunos de penalti. Como no es mejor jugador que Saviola, su próximo compañero en la delantera, volverá de la cesión y habrá que cederle de nuevo. Así hasta que alguien muerda el anzuelo y lo compre por la mitad de lo que el Barça pagó. Una ruina económica y deportiva, que convierte el capital del club en comisiones para unos pocos. Todo muy sospechoso, corrupto y maloliente. El asunto de Van der Vaart es distinto. No es mal futbolista. Él llevaba la manija del Ajax primero y del Hamburgo después, dos buenos equipos en sus respectivas ligas, lo cual le acredita como un futbolista aprovechable. En su día lo pretendió el Valencia. No sería una mala noticia para Emery contar con sus servicios. Villa, Silva, Mata, Van der Vaart y Emaná. Suena de perlas.

Finalmente, de entre Huntelaar, Sneijder, Drenthe y Robben debería salir al menos uno. Del rebelde cazador ya se ha escrito en PLF. La repudia que sufre por parte del club sólo se entiende por sus dificultades de adaptación. De otro modo debería convertirse en el relevo natural de Van Nistelrooy. Benzema tiene más caché, más potencia y más brillo, pero Huntelaar nació ariete. De aspecto desairado, facciones futuristas y cuerpo enjuto, lleva el gol tatuado en su piel sonrosada, e inyectado en sus ojos indolentes. Sneijder es otro jugador engendrado por la prolífica escuela del Ajax. Compañero de generación de Huntelaar y Van der Vaart, su caso es divergente. Completó una primera temporada sensacional, con una buena dinámica de juego, trufada de cañonazos. Por su naturalidad, daba la sensación de que había estado siempre en el Madrid, siempre en la Liga. Parecía totalmente acoplado al mecanismo de Schuster. Pero no. Su luz se fundió. Perdió continuidad y acabó cumpliendo un papel casi tan secundario como el de Van der Vaart. Se dice que entre los dos formaron el gueto holandés, y él mismo reconoció en rueda de prensa que salía mucho por las noches. Con todo, es un jugadorazo completo como pocos. Presumiblemente se quedará por un acuerdo con su representante. A Pellegrini le gusta y por tanto tendrá minutos. Con Drenthe también parece contar el técnico, pese a las críticas de prensa y afición. Se dice de él que su juego es alocado e indisciplinado tácticamente. Pero es insultantemente joven y tiene recorrido para ilustrarse. Hacerle actuar de interior, a quince metros de la banda, sería una opción interesante para explotar su nervio de pequeño Tyson. No ocurrirá. Su única vía para tener minutos es el lateral zurdo.

Y por último Robben. El más caro y sin duda el más talentoso de la saga oranje. Nadie duda de su clase ni de sus virtudes de extremo sin aleaciones. Velocidad, desborde, verticalidad y gol. Es especialista en todo lo que compete a un futbolista clásico de banda, en unos tiempos donde los buenos extremos puros son especie protegida. Cuando las lesiones lo han respetado ha desequilibrado siempre, tanto para asistir como para marcar. Durante un tramo de la última Liga sostuvo al equipo de Juande a base de diagonales imposibles. Tanto es así que la prensa madrileña lo llegó a comparar con Messi. Salvando las distancias, él también tiene lo más difícil de encontrar en un futbolista: la capacidad para eliminar rivales. Ante todo se trata de un jugador especial, que parece salido de El curioso caso de Benjamin Button, porque transmite la sensación de envejecer al revés: de viejo a joven. Quizá por eso, como dice Albert Valor, sus músculos sean de cristal de Bohemia. De todos modos, si no llega Ribéry deberá alternarse en la franja izquierda con los minutos que le preste Granero, cuyo enorme rendimiento le hará titular.

Fichar galácticos, españoles y canteranos. La premisa de Florentino era clara y ha sido cumplida a rajatabla. Obviando los precios, el Madrid se ha reforzado mucho y bien. Ha renovado el armario entero, merced a llevarse lo mejor de cada casa, sin salirse del presupuesto proyectado. Ha podido incorporar a ocho jugadores de nivel mundial a pesar de sus dificultades para traspasar a los descartes. Desde un punto de vista formal, un ejercicio perfecto, que dará sus frutos a medio plazo. Con el objetivo de la décima Copa de Europa en el Bernabéu, Florentino ha querido asegurar el tiro con un proyecto de tres años condensado en uno. Una gran muestra del respeto que siente por la temporada del Barça. Una apuesta decidida por borrar cuanto antes el recuerdo de unas temporadas aciagas en Europa. Posiblemente, en el hipotético once ideal de la afición sólo falta un nombre más: Franck Ribéry. Para afrontar su espinoso fichaje, Florentino debe recuperar millones a través de los traspasos. Negredo, Van der Vaart y Huntelaar parecen los elegidos. Aunque desprenderse de dos grandes delanteros jóvenes no es una medida inteligente a priori, es más lógico que mal vender a jugadores de la talla de Sneijder o Robben. Traspasar a más de dos holandeses no respondería a motivos deportivos; supondría evidenciar la intención por eliminar cualquier vestigio calderoniano, una medida fea y prepotente que suelen adoptar los presidentes neófitos, como si el club fuera su casa. Deshacer la facción holandesa, teniendo en cuenta que jugadores como Miguel Torres ─que si fuera feo ya estaría en el Getafe─ seguirán en plantilla, equivaldría a un genocidio deportivo. Y como es sabido, la limpieza étnica nunca tiene sentido.
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domingo, 2 de agosto de 2009

Enemigos íntimos

Un reportaje de Cristian Naranjo

El periodo estival avanza inexorablemente al encuentro de las grandes competiciones. Sin ir más lejos, la Champions y su hermana pequeña, la Europa League, ya han echado a andar en sus rondas previas. Puede dar fe de ello el Athletic, que se dejó hace unos días media eliminatoria en San Mamés frente al pintoresco Young Boys suizo. El resto de equipos españoles, exentos todavía de partidos oficiales, invierten el tiempo en entrenar duro, jugar partidos amistosos y reforzar sus planteles. Hasta el momento, los dos gigantes de la Liga, Madrid y Barça, están dibujando trayectorias diametralmente opuestas tanto en el plano deportivo como a nivel de despachos. Las diferencias no responden más que al reflejo del anterior curso, donde el Barcelona hizo las delicias de sus aficionados a base de arte, goleadas y conquistas. Por su parte, el Madrid fue cayendo de las competiciones hasta poder optar sólo a la Liga, de la que finalmente también se descolgó. Guardiola y sus bajitos le precipitaron al vacío con un vendaval de juego incontestable. En un clásico, el resultado de 2-6 tiene necesariamente un efecto demoledor. Tras ese partido, aficionados, dirigentes y medios de comunicación colgaron el cartel de cerrado por reformas en el club blanco. Urgía una revolución en todos los estratos, comenzando por la presidencia y pasando por el cuerpo técnico y la plantilla. Florentino Pérez, señalado como el salvador, asumió la responsabilidad de reflotar a un equipo devastado por sus resultados mediocres y las victorias del eterno rival.

Con 300 millones de euros a su disposición, Florentino sólo tuvo que señalar sus objetos de deseo: Kaka', Cristiano Ronaldo y Benzema. Valdano y Pardeza entre otros, se han dedicado a un trabajo menor y sin embargo requerido: recuperar a los principales exponentes de la cantera madridista. Arbeloa y especialmente Granero se ganarán por derecho propio una plaza fija en el once de Pellegrini. Albiol y a buen seguro Xabi Alonso elevarán a cuatro el número de incorporaciones nacionales. No en vano, una de las líneas maestras del nuevo proyecto era españolizar el equipo. Se camufló con ese nombre la aspiración de repetir el modelo del Barcelona, capaz de ganar una Liga de Campeones con siete canteranos.

Más allá de las cantidades invertidas, Florentino y su equipo no han errado ningún tiro. Todas las incorporaciones y las que aún están por llegar tienen aptitudes suficientes para remodelar cualquier plantilla. Ahora bien, los descartes, ya sean de Pellegrini o de la directiva, están causando migrañas. Huntelaar, Van der Vaart, Negredo… buenos jugadores todos ellos, pero al fin y al cabo desechados. Supondrían un hallazgo para cientos de equipos. En el Madrid son un problema. A la espera de ir deshaciendo poco a poco ese nudo, el proceso para hacer nuevos fichajes no se detiene. Una vez que Xabi Alonso ha agotado todas las vías para expresar su voluntad, José Ángel Sánchez y Christian Purslow, directores ejecutivos de Madrid y Liverpool, están condenados a entenderse. El donostiarra podría ser el último refuerzo para Pellegrini, siempre y cuando Florentino no fabrique billetes para comprar a Ribéry.

Con la plantilla prácticamente diseñada a la espera de cerrar las últimas altas y bajas, Pellegrini ha podido acumular entrenos y probar a sus futbolistas en cuatro amistosos. Dicen los entendidos que esa clase de partidos no sirven para sacar conclusiones, que son meros entrenamientos con público. Esa opinión no se ajusta a la realidad. En primer lugar, Pellegrini ha dispuesto el dibujo táctico que pretende aplicar. Un sistema moderno, a medio camino entre el 4-4-2 y el 4-3-3, donde las bandas sólo son ocupadas llegado el momento. Al chileno no le convence que los extremos, ya sean Cristiano o Robben, actúen en paralelo a la banda. Prefiere apostar por la movilidad de todos los elementos de ataque como instrumento para sorprender al contrario. En segundo término, el técnico también ha dado a conocer qué espera de los jugadores que presumiblemente no parten como titulares: Míchel Salgado, Metzelder, Garay, Miguel Torres, Drenthe, Guti, Higuaín, Sneijder, Negredo, Granero… todos han tenido minutos para tratar de convencer a Pellegrini. Sólo algunos lo han logrado. Entre ellos Granero, a quien no le ha sido difícil avalar su fichaje: calidad en ambas piernas, inteligencia táctica y violencia en el disparo. Esas son las armas del 'Pirata', que está llamado a ser una de las sensaciones del campeonato que se avecina. Además de Granero han habido más sorpresas. Metzelder, Drenthe y por supuesto Higuaín han rallado a buen nivel. En tercer y último lugar, Pellegrini ha podido constatar el potencial de sus dos fichajes estrella para la vanguardia. La sensación es que a ambos les queda mucho recorrido para alcanzar el nivel esperado. Benzema ha enseñado sus cañones, pero del viejo Ronaldo sólo parece poseer la forma de correr. Si del francés se ha podido extraer poco, menos jugo se ha obtenido de Cristiano. El portugués desprende sensación de ansiedad, de no poder plasmar lo que imagina. Es francamente preocupante lo indeciso que se muestra al encarar. Y sobre todo, que entre Pellegrini y él hayan olvidado sus virtudes de extremo puro, supone un atraso mayúsculo. De todos modos, es pronto para ser categóricos. La Liga arranca en un mes, y será en ella donde cada uno dará su auténtica medida.

Situado en un lugar totalmente opuesto al Madrid, el Barcelona vive un momento dulce, heredado de la conquista del trébol y reforzado por una adquisición de campanillas: Zlatan Ibrahimović. Mientras que Florentino ha gastado cerca de 220 millones en seis fichajes, el Barça ha optado por confiar en la plantilla del triplete a excepción de Sylvinho y Eto'o, que han sido reemplazados con solvencia. Mientras no llegue un centrocampista, los gastos del equipo azulgrana ascienden a 86 millones, teniendo en cuenta que Eto'o ha sido valorado en 20. Dado que la lista de efectivos de Pep Guardiola es corta, y debido a la ausencia de los internacionales, el de Santpedor optó por llevarse al stage a un abanico de canteranos: Muniesa, Fontàs, Jonathan Dos Santos, Jeffren, Gai Assulin, Rueda, Montoya y Espasandín. De ellos, Guardiola escogió a cuatro para que formaran parte de la gira americana. En los tres partidos amistosos disputados hasta la fecha, todos los jóvenes, casi sin excepción, han mostrado un buen nivel. En Inglaterra, frente a Tottenham y Al-Ahly, Muniesa, Fontàs, Dos Santos y Assulin se presentaron al gran público. De hecho, Guardiola eligió a tres de ellos para la gira, con el único cambio de Assulin por Jeffren, en una decisión posiblemente discutible. El israelí transmite desparpajo y frescura pese a su precocidad. Por su parte, Jeffren es un extremo más académico y está maduro, pero no se le intuyen cualidades especiales.

Así, mientras el Madrid completa las alineaciones con descartes, el Barça apuesta por la cantera. El paralelismo es francamente inevitable. En sus tres partidos, ya sea repleto de canteranos o con los internacionales, el equipo de Guardiola ha sido fiel a su identidad: posesiones largas y persistir en el ataque. Frente a Los Ángeles Galaxy, el nuevo lateral izquierdo, Maxwell, demostró por qué Beguiristain se fijó en él. Messi, Touré, Henry, Puyol y el resto de pilares se mostraron muy frescos pese a las cargas de trabajo a las que se están sometiendo estos días. Mantener esa chispa será la clave de la temporada, y parece que el equipo no se ha desenchufado de la fórmula del éxito. Una gran noticia para culés y buenos aficionados al deporte rey.

En la gira americana no puede participar activamente el fichaje más caro de la historia del Barça. Una lesión en la mano se lo impide. En sus primeras entrevistas a la prensa catalana, Ibrahimović se muestra como un jugador extremadamente ambicioso. No tiene reparos en asegurar que estará en la fotografía del equipo ganador de la Champions en el Bernabéu. No existe mayor reto para un azulgrana, y que un recién llegado aspire a conseguirlo es una carta de presentación asombrosa. Al parecer el sueco no ha querido perder la ocasión de dar muestras de su carácter. Ibrahimović es la pieza que faltaba en el ajedrez de Guardiola, que pierde un caballo como Eto'o, pero gana una torre. El camerunés no vivía del artificio. Sólo estaba para el gol. Justo al contrario que el delantero cíngaro, un ariete tecnológico, fruto del mestizaje cultural. De Ibrahimović se puede esperar todo. En ocasiones parece desmontable y repleto de herramientas, como el Inspector Gadget. Pero sobre todo se asemeja a Gulliver, un gigante entre liliputienses. El sueco viene a dar si cabe más lustro a la Liga española, engrandecida por los últimos fichajes. En unas semanas, su debut será un hecho. Será el momento de comenzar a valorar qué gana el Barcelona con el delantero agitanado. Lo que ha perdido es conocido: la raza en sí misma.

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Epílogo
Aunque los medios reflejen lo contrario, hay vida lejos de la brillantina galáctica que aglutinan los dos grandes. Algunos equipos de tamaño mediano y otros incluso más humildes, sin apenas presupuesto, se mueven en el bazar de fichajes con la agilidad de los peces. Es el caso de Villarreal, Sevilla, Espanyol y Valladolid. El equipo amarillo se ha reforzado con el prometedor lateral Iván Marcano y con Nilmar, delantero brasileño capaz de hacer las maravillas con las que sueña Keirrison. El Sevilla, con Monchi a la cabeza de la secretaría técnica, ha optado este verano por los caballos ganadores. Las incorporaciones de Zokora y Sergio Sánchez así lo atestiguan. Por su parte, Valladolid y Espanyol, clubes sufridores por antonomasia, se han movido de forma ejemplar. Con 7 millones y uno respectivamente, pucelanos y periquitos han importado a jugadores como Manucho, Pelé, Nakamura o Ben Sahar. Ellos también son galácticos. De corte bajo, más humildes, pero galácticos al fin y al cabo.

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jueves, 23 de julio de 2009

Galácticos

Por Cristian Naranjo

El fútbol no cierra por vacaciones. En Europa terminan los campeonatos tan pronto como se activa la ruleta de los fichajes. Despachos, restaurantes y mansiones son testigos de excepción de las operaciones más significativas. Este verano se está produciendo un hecho insólito: los reyes de las barajas europeas están cambiando de palo. El Madrid de Florentino abrió la veda contratando en cuestión de días al mejor jugador de la Serie A y al más valioso de la Premier League. A Kaka' y a Cristiano les seguiría Benzema, el delantero con más renombre de la Ligue 1 francesa. Un montante total que roza los 200 millones de euros. Florentino no entiende de contextos económicos. Siempre encuentra resquicios por los que hacer realidad sus ambiciones. Expropiadas tres de las grandes ligas, el siguiente objetivo es el más protegido. Ribéry, tasado por el Bayern en 80 millones, supondría completar un póker de ases inédito en la historia moderna del fútbol. Si bien el constructor ya reunió a Figo, Zidane, Ronaldo y Beckham, lo consiguió en cuatro estíos y no de una tacada. De momento, desde el Madrid no se ponen de acuerdo respecto a las posibilidades de incorporar a Scarface. Mientras que Valdano aseguró que el francés ya no era asunto del club, Pardeza ha declarado que no está descartado. Diferentes versiones, generadas merced a la duplicidad en el cargo de interlocutor de Florentino. No se adivina diferencia entre las funciones de Valdano, Pardeza y Butragueño, tres viejas glorias reconvertidas a portavoces del mismo faraón.

En medio de la vorágine insostenible en la que había entrado el Madrid, se precisaba un atisbo de cordura. El discurso sensato del que carecieron los responsables de comunicarlo, no llegó hasta la irrupción de Manuel Pellegrini. El chileno, un hombre tan sereno y reflexivo como Valdano, le mostró al Director General sus credenciales de ingeniero. Dijo no a la erradicación holandesa, afirmando tener planes para Sneijder. En el primer amistoso, colocó sin complicarse todas las piezas del ajedrez. Su dibujo, un 4-4-2 casi tan vetusto como el propio fútbol, no es más que el reflejo de su naturalidad. Posesiones largas y no más de tres toques. Así hizo funcionar al Villarreal y así tratará de cambiarle la cara al Madrid. Se modifican los nombres y sus habilidades, pero no el ideario de Pellegrini, inalterable como su gesto. El chileno ha dado luz verde a la incorporación de Granero con la idea de situarlo por la derecha y no en el eje, que a la espera de Xabi Alonso es territorio de Gago y Lass. Más sentido común. Finalmente, al técnico no le altera el sueño la situación de Ribéry. Él conoce la mejor alternativa. Joven, talentoso e infinitamente más barato, Cazorla se presenta como la solución terrenal al deslumbrante extremo francés. Nadie como Pellegrini conoce las prestaciones del asturiano, que añadiría voltios a la banda sin alterar el statu quo del vestuario.

Hasta hace unos días, se daba por hecho que los grandes fichajes mediáticos sólo estaban al alcance de los lingotes de Florentino. Ni el United, ni el Milan, ni el Barcelona, entre otros grandes, parecían dispuestos a poner en riesgo su economía a cambio de una carta, por alta que fuera. Las declaraciones de los responsables invitaban a la austeridad y el transcurso de las jornadas así lo constataba. Joan Laporta criticaba el derroche de Florentino mientras negociaba con el Valencia por Villa. La operación con el asturiano ya se daba por hecha, hasta que de tanto tensar reventó la cuerda. Fue entonces cuando se precipitaron los acontecimientos. Zlatan Ibrahimović, el obelisco deseado por Guardiola para lucir el '9' del Barça, volvió a la primera línea informativa. En una operación arriesgada, el sueco debía acabar en la Ciudad Condal a cambio de 45 millones más el traspaso de Eto'o y la cesión de Hleb. Con el acuerdo entre clubes, Ibrahimović no titubeó y aceptó el traspaso. Sólo quedaba la conformidad de Eto'o. Tras varios días de especulaciones sobre las intenciones del camerunés de torpedear el fichaje, la operación ha cristalizado definitivamente hace unas horas. La afición del Barcelona ya tiene un nuevo tótem al que adorar. Guardiola por fin posee el bastión que anhelaba. Laporta ha conseguido al galáctico que necesitaba para rubricar su mandato y contraatacar ante Florentino. Futbolísticamente, lo que puede aportar Ibrahimović al Barcelona es por todos conocido: tamaño, fuerza, potencia, remates de toda clase y fantasía a puñados. Ciertamente, el Barcelona gana un gran activo deportivo y económico. Adquiere al ariete más completo y resplandeciente del mercado, que a buen seguro hará las delicias de los socios culés. Estamos pues ante un jugador poliédrico, en tanto que su lista de atractivos es variopinta y extensa. Pero no deja de ser finita.

Para bien o para mal, el apellido Ibrahimović, hijo de Ibrahim, estará ligado para siempre al de Eto'o Fils. El camerunés ya forma parte del pasado del Barcelona. Nunca fue un gran ídolo de la afición. No dejó grandes gestos técnicos ni tampoco obras de arte. No tenía sensibilidad en las botas, lo cual lo enemistaba con el balón. No corría de forma natural, sino que sus pies se arqueaban. Sólo tenía una pierna buena y no destacaba por sus disparos de media distancia. Tampoco era infalible ante el portero. Finalmente, no iba bien de cabeza, ni dentro ni fuera del campo. Tenía pues el Barcelona un delantero que acumulaba una extensa lista de defectos. Ocurre que la sociedad en general y el deporte en particular no sólo privilegian al talentoso. Como futbolista, Eto'o sólo tenía tres variables a su favor: velocidad, raza y ambición. Aparentemente, sus virtudes eran escasas. Sólo aparentemente. Mientras que Ibrahimović es un delantero de diseño, que esconde recursos en cada centímetro de su cuerpo, Eto'o no es un futbolista chic. Sin embargo, las virtudes del sueco se acaban. En algún lugar remoto, pero se acaban. Puede que en una final de la Copa de Europa, justo donde empiezan los recursos del camerunés, que con tres activos tiene suficiente. Eto'o, transparente como un riachuelo, no esconde su secreto. Todos los delanteros de primer orden, la mayoría potencialmente mejores que él, revientan porque encuentran su límite. El secreto de Samuel Eto'o es tan simple como único. Su velocidad, su raza y su ambición no conocen fronteras.

Sólo el tiempo dará el resultado fehaciente de la operación. Por lo pronto, el Barcelona firma un delantero de referencia además de un filón mediático ─con todo lo que ello comporta en la actualidad─. No obstante, invierte 45 millones y pierde a un delantero de incalculable valor. Algunos goles de Eto'o, indelebles en la retina de los hinchas azulgranas, han pasado a la posteridad. No hay dinero que pague maniobras como la de Eto'o en Roma. Esos tiempos en los que el Barcelona y Eto'o, juntos, fueron los mejores, ya no volverán. Así lo ha decidido Guardiola. Así lo ha querido el Barça y gran parte de la masa social. Su carácter ganador ya forma parte de otro vestuario. Que nadie dude del peligro que adquiere el Inter ahora. Con Mourinho en la banda y Eto'o en el campo, todo es posible. Incluida la Champions. Que sea el tiempo quien dé y quite razones.

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martes, 21 de julio de 2009

Benzema se estrena; una generación se pierde

Por Cristian Naranjo

Florentino Pérez ya no puede evitar que la sonrisa le inunde el rostro. Su segundo proyecto, si cabe más galáctico que el anterior, ha echado a andar. Frente al campeón irlandés y ante 10.000 espectadores, Cristiano Ronaldo y Benzema oficiaron la presentación del Real Madrid 2009-10. A la espera de Kaka', aún de vacaciones, el portugués y el francés acapararon todas las miradas. Si bien los partidos de pretemporada no son más que meros entrenamientos con un rival enfrente, sí permiten adivinar conceptos que se repetirán en el futuro. Queda claro que el sistema de Pellegrini es un 4-4-2 que puede convertirse en un 4-3-3. Todo depende del once inicial. Es evidente que Guti no puede ejercer de extremo como Robben, ni tampoco Sneijder como doble pivote. Da la sensación de que serán habituales los cambios en el esquema en función de los protagonistas.

Del primer tiempo, donde actuaron la mayoría de previsibles titulares a excepción de Benzema, destacó la posesión estéril del Madrid, falto de un jugador pequeño, talentoso y vertical. Véase Iniesta. Véase Cesc. Xabi Alonso mejoraría a Gago, pero no le añadiría profundidad. El argentino es un jugador infravalorado. Siempre se ofrece para iniciar la jugada y acostumbra a saber qué hacer con el balón, ya sea tocar en corto o en oblicuo. Evidentemente, acusa el ritmo cansino heredado de la liga argentina. Ahí es donde Xabi Alonso sí marcaría la diferencia: en velocidad de circulación. Sin embargo, el fichaje del guipuzcoano no ayudaría a abrir pasillos interiores. El desequilibrio recaerá con toda seguridad sobre los hombres de banda, que serán Cristiano y Robben a la espera de lo que ocurra con Ribéry. El portugués no ha enseñado nada positivo. Frente a una defensa numantina, se ha mostrado impotente. En España, se encontrará con muchos campos así: estrechos y plagados de minas. De momento está lejos de su mejor estado de forma, cuando su efervescencia se convierte en peligro.

En punta, Pellegrini ha optado por los galones en detrimento de Benzema. Raúl, un año más, sigue aferrado al trono sin noticias de querer abdicar. Su fe es indestructible y su esfuerzo encomiable, pero su hora ha llegado. Va a tener por delante a Kaka', Benzema e Higuaín, más jóvenes y con más vigor, pero no se prevé una rendición. Seguirá peleando hasta sumergido en formol. De momento, por más que arrugue el gesto al correr, sigue generando respeto a su alrededor. Decenas de jugadores y un ramillete de entrenadores han ido desapareciendo. Él ha permanecido, como la palabra escrita. Pegado al gran capitán, absorbiendo sus enseñanzas, ha comparecido Higuaín. El argentino posee todas las virtudes necesarias para jubilar al '7', pero carece de purpurina. La llegada de Benzema, más mediático, le cierra las puertas de la titularidad.

Otro que no tendrá sitio en el once será Guti, un fino especialista en el último pase. Todo el crédito que ha recibido Raúl le ha faltado siempre al '14', taponado todas las temporadas por grandes fichajes. Antaño fue Zidane. Ahora es Kaka'. Esta noche ha actuado de interior izquierdo, ayudando en la fase de creación. Pellegrini, como casi todos los anteriores, le busca acomodo en posiciones que no le pertenecen. Nadie acierta a colocarle en su posición natural, unos metros por detrás de los puntas, trazando líneas mortales.

Con empate a nada en el marcador, el segundo tiempo sirvió para comprobar las aptitudes de Benzema. El joven francés avaló su fichaje en 45 minutos, con tres ocasiones claras y un gol. El juego del lionés está repleto de matices interesantes que remiten a su gran ídolo: el viejo Ronaldo. Potencia de arranque, calidad en el control y cañones en lugar de botas. Esas son las características de Karim Benzema, un delantero imponente a sus 21 años.

Además del estreno goleador de uno de los nuevos galácticos, la segunda mitad permitió analizar el juego de varios futbolistas en entredicho, caso de Drenthe, Sneijder y Van der Vaart. Como ocurre con Huntelaar y Robben, el núcleo de holandeses formado por Mijatovic está bajo sospecha. Por el momento, Pellegrini parece contar con Sneijder y Robben. Al primero lo quiere para nutrir el centro del campo, mientras que al extremo lo necesita para ocupar el flanco izquierdo, deshabitado sin la presencia de Ribéry. A Drenthe, en cambio, lo ve como una alternativa para el lateral. Por su parte, Van der Vaart ha jugado de falso extremo, siendo el mejor con Benzema. Sorprende la intención del club de desprenderse de gran parte del clan naranja. Se intuye como una pretensión de arrasar con el legado de Calderón. En caso de deberse a razones estrictamente deportivas, no es comprensible la necesidad de desprenderse de un jugador como Huntelaar, un delantero preparado para ejercer de sicario a sueldo. Otros que parecen sentenciados son Drenthe y Van der Vaart, dos futbolistas totalmente válidos para rellenar el centro del campo. El ex-director de orquesta del Ajax le vendría de perlas a cualquier equipo consagrado, como puede ser el Barcelona de Guardiola. Asimismo, Van der Vaart sería la estrella indiscutible de cualquier conjunto de clase media. Su juego, como el del resto de holandeses, ha sido víctima de la inestabilidad del Madrid. A Drenthe, se le tiene en la capital por un negado del fútbol. Sin embargo, nadie le ha visto colocado en su posición natural ─interior zurdo─, en un equipo hecho. Se equivoca el Madrid dándole salida de apestados a los oranje. Gente como Salgado, Marcelo, Torres o Javi García sí que apesta de verdad.

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