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jueves, 31 de mayo de 2012

A propósito de 'Ibi'

Por Cristian Naranjo


24 de diciembre de 2010. Tras aprovechar una oportunidad del mercado invernal, el FC Barcelona oficializaba el fichaje de Ibrahim Afellay, joven pero experimentado centrocampista holandés, con  la idea de explotar su polivalencia en ataque, amén de su conocido disparo a puerta. A sus 24 años, cualidades no le faltaban. Tampoco ilusión por crecer; ni hambre. Sin embargo, nada iba a ser fácil para Ibi en su primera temporada en Barcelona. La competencia sería feroz; la exigencia, gigantesca. Ante sí, el reto de hacerse un hueco en el mejor equipo de la era postmoderna.

Participó de forma discontinua en el devenir triunfal del equipo de Guardiola, culminando su balance personal con un regate sobre Marcelo y un posterior centro que, remachado por Messi, acabaron valiendo su peso en plata; el del trofeo de la Liga de Campeones, conquistado en Wembley.

Llegó el verano, el nuevo curso, y los éxitos no impidieron a la secretaría técnica culé seguir acorazando la plantilla. Aterrizaron Cesc y Alexis. Y se acoplaron al instante. Más competencia para un Ibi, cada vez más necesitado y carente de minutos. Y, para colmo, en un entrenamiento rutinario, la lesión del ligamento cruzado anterior. Toda una temporada lanzada por el despeñadero. O quizá no. Porque Afellay llega a punto de nieve a la Eurocopa de Polonia y Ucrania. Ocho meses después de ser operado, ha tenido tiempo de afianzar su rodilla derecha, con lo que llega fresco como pocos a la cita continental. Y además, parece que Van Marwijk apuesta por él para una plaza en la mediapunta de su 4-2-3-1, acompañado por Robben y Sneijder, y en competencia directa con Huntelaar y Kuyt. De la confianza del técnico, de la inspiración del futbolista y del papel que juegue Holanda en la Euro, dependerá buena parte del futuro deportivo de un artillero que a sus 26 años tiene todo lo necesario en la mochila.

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jueves, 22 de marzo de 2012

Reflexiones desde el fondo del alma

Por Albert Valor


Es curioso. Es curioso haber visto por fin a tu Granada jugar en el Camp Nou. Es curioso haber esperado toda mi infancia y parte de mi juventud para ver ese estampado a rayas horizontales y rojiblancas en la elite. Es curioso que fuese sólo cuatro días después de haberte dado el último beso.

Es curioso que también el martes nos tocara guardar silencio por Estanislao Basora. Tenía un año menos que tú. Y sólo murió dos días después, el bueno de Basora. Ese extremo al que tú viste jugar junto a César. César. Qué decir de César. Recuerdo todo lo que me contabas de él. Que metía goles desde todos los sitios. De todas las maneras. Hasta con el culo. Recuerdo también cuando me explicabas aquel año en que, ya fichado por el Barça, jugó un año en el Granada que compaginó con su servicio militar. A fin de cuentas, fue uno de esos jugadores cuya impronta pasa de abuelos a nietos. Hasta el martes, el máximo goleador de la historia culé. Hasta el martes porque un diablillo del que tú ya casi no pudiste disfrutar le superó. Algunos dicen que será el mejor de todos los tiempos. Valdano, en cambio, le ha comparado ya con Superman. Dice que cuando se va a casa es Clark Kent, y sólo es en el campo cuando se pone la capa y hace de superhéroe. Lo seguro es que, como tú hiciste con El Pelucas, yo hablaré de Messi a los hijos de mis hijos.

Para cerrar el círculo, otra curiosidad. Y es que hasta el marcador fue de tu época. Un bizarro y abultado 5-3 que bien podrían haber registrado en Les Corts. Nada que ver con el fútbol encorsetado de hoy día.

En un solo partido, se agolparon sentimientos acumulados durante toda la semana. Se revivieron tus recuerdos de mediados de siglo. Y, por supuesto, rememoré la deliciosa infancia que me regalaste. Y lo más curioso de todo es que, tras meses de letargo, todo esto me despertara las ganas de regresar a este blog. Descansa en paz, yayo.

PD: Tú mismo lo dirías, con esa mezcla tan tuya de seny catalán y encanto andaluz. Que sí, que vale. Que hemos recortado cuatro puntos en cuatro días. Pero ni antes era una hecatombe ni ahora vamos a ganar el triplete. Calma.


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miércoles, 8 de junio de 2011

Obrigado

Por Albert Valor

Ayer se fue definitivamente la bomba nuclear con botas, que diría Segurola. La manada, que diría Valdano. Aún se recuerdan tus primeras estampidas en España. La celebración del avión, coetánia a la del zaragocista Rambert, forma parte ya del museo de las delicias. Eres leyenda, Ro.


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martes, 7 de junio de 2011

Martes, 20 de noviembre de 2001

Por Albert Valor


Hay un partido. Un duelo entre Liverpool y Barça hace ya casi diez años. En Anfield. Lo recuerdo como si fuera ahora mismo. Esa temporada, el Madrid acabaría ganando la Novena en Glasgow. Ese día, en mitad del desierto, el Barça lo bordó en un partido que da sentido a su filosofía. Entonces, las urgencias históricas hacían difícil la postulación del modelo. Pese a todo, la exhibición dio mucho que hablar. Noventa minutos tocando. Resultado final, 1-3. Si pueden, veánlo. Lo dan mucho en Barça TV. De hecho, ahora mismo se está emitiendo.

Aquel día, el Barça presentaba la siguiente alineación: Bonano; Christanval, Andersson, De Boer, Coco; Gabri (Rochemback, 56'), Xavi, Cocu; Rivaldo, Kluivert (Reiziger, 89') y Luis Enrique (Overmars, 16').

Los goles los hicieron Kluivert (41'), Rochemback (65') y Overmars (84'). Owen adelantó a los 'reds' en el 27'.

Reixach estaba en el banquillo. Pero lo que había sobre el campo, poco tiene que ver con lo de hoy. Sólo una coincidencia: Xavi. La turbina.


http://www.youtube.com/watch?v=ZwrnLQHZZZ0


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jueves, 12 de mayo de 2011

Aún falta algo

Por Albert Valor

Barcelona se echó ayer a la calle. El Barça es campeón de Liga. 3 de 3 con Guardiola. Desde la tranquilidad de mi habitáculo, pienso en trazar un cuaderno de bitácora. Aunque Pep ya ha hablado. Cinco ligas en siete años demuestran que se ha hecho un buen trabajo. Cinco que podrían haber sido seis. E incluso siete. Pero la panacea no es para el que sestea. Y al final de la era Rijkaard, el equipo cayó en la autocomplacencia. Resultado: dos ligas para el Madrid en un lapso en la hegemonía culé de estos inicios de siglo. Pero estos deslices son algo que no ha permitido ni permitirá el de Santpedor. Con todo, queda por saber si la excelsitud del juego culé acabará por vencer algún día las manías persecutorias. Entiéndase Villarato.

La temporada ha sido larga. Aquella derrota ante el Hércules queda ya muy lejos. Pregunten en Alicante, sino. Y el 5-0 parece ya de otra época, con esa tormenta primaveral de Clásicos Básicos cercana a su vez. Pese a ser Pascua, la bacanal entre los dos grandes derivó en la Semana [menos] Santa. Pero aún así, a un servidor le parece que el curso futbolístico todavía no ha alcanzado el súmmum. Como si aún faltara algo. Como si el conejo no hubiera salido aún de la chistera. Como si Villa no fuera del todo Villa. Y es que para el barcelonista, el doble triplete a caballo entre Eto’o e Ibrahimovic sigue siendo la inevitable referencia. Y para un español, el gol de Iniesta en Johannesburgo trajo consigo toda la gloria que el fútbol le debía a la ‘Roja’. El sueño hecho realidad de una noche de verano. Así que ahora, el hincha de a pie no se conforma con cualquier golazo. Esperemos que la final de la Champions colme nuestras ansiosas expectativas. Ya sólo queda esa bala. Veremos. Aunque en PLF no nos olvidamos del Levante. Ni de Camuñas.

PD: No corren tiempos felices en Alicante y Almería. Sus equipos van a dejar la elite. Valdez, Drenthe, Piatti, Ulloa, Kalu Uche o Crusat quedarán libres. Que yo sepa, el Barça necesita atacantes de relleno en su plantilla. Con gol y garantías, a poder ser. También andan medio sueltos por ahí Forlán y Güiza. A río revuelto, ganancia de pescadores.


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jueves, 17 de marzo de 2011

Alto copete

Por Albert Valor


Se avecina la parte noble de la temporada. Ya sólo quedan ocho. En la primera semana, los nombres del Shaktar Donetsk y el Tottenham Hotspur entraban en la aristocracia de la Champions por la puerta grande y por vez primera. Los ucranios vencieron en ida y vuelta a una Roma que ya está pasada de moda. Sobran nombres y falta fútbol en la capital italiana. Luego están los Spurs, apuesta encarecida del PLF desde hace tiempo y candidatos a revelación de la competición. Luego hablaremos más de ellos. De momento, la victoria en San Siro es su mejor carta de presentación. El Barça, un clásico, se colaba con un argumento tan antiguo como el propio balompié: el balón. Messi fue ángel en casa se confirmó como el diablo con la mayor horquilla de la historia moderna del Arsenal. También como la más real de las pesadillas de Manuel Almunia.

El Schalke 04 completaba la nómina de los primeros clasificados. Es la germana una institución con gloria intermitente en las dos últimas décadas. Y ahora, se ha encomendado al jerarca de la Champions. Su mayor problema será que en el futuro el halo de González Blanco empequeñecerá la gesta de todo un conjunto. Partidazo de Farfán. Fresca la aparición la de Gavranovic. Trepidante el partido de Gelsenkirchen. Y maldita la suerte del Valencia, que apostó por jugar al fútbol pero se olvidó de detallar en las áreas. Se esperaba más de Mata y de Aduriz. Otra vez será.

La jornada de ayer martes dejó dos nombres propios. El de Chicharito, avezado lanchero del gol en las islas que pone al United en una cita a la que no falta en el último lustro, y el de Samuel Eto’o. No sólo fue el mejor con un gol, una asistencia y un partidazo. Fue también el mejor de toda la serie y dejó en anécdota los imperdonables errores de Julio Cesar. Un auténtico MVP. Con Samuel sí hay paraíso. Y tripletes. Si Raúl es el rey de esta competición, el camerunés es su mejor amante.

Los últimos en pedir tanda, la vieja gloria y el nuevo clásico. El Real Madrid, grande desde que la Copa de Europa es Copa de Europa, vuelve a tener sangre azul. Estará porque se le esperaba. Y Mourinho podrá colocar otro asterisco en su currículum. El Chelsea, juguete del mecenas Abramovich, intentará de nuevo su asignatura pendiente. La orejuda siempre tiene pretendientes y algunos aún sueñan con agarrarla.

Como decíamos, mención aparte merece el Tottenham. Este histórico de la Premier llega a la parrilla final desde muy atrás. Sus laureles ochenteros ya estaban caducos. El año pasado, se atrevió a romper el Big Four y el talonario de los jeques del City y se coló en la mejor fiesta. De momento, los dos grandes de Milán se han arrugado ante ellos. Si yo fuera uno de los favoritos, no los querría ni en pintura. Crouch, Lennon, Bale, Modric o Dawson –y su fútbol- podrían pasar por cualquier rendija. En White Hart Lane, la proporción entre pasión y propuesta futbolística está equilibrada. Y Harry Redknapp tiene buena culpa de ello.

Y Abidal. Qué decir de Abidal. Se perdió la final de Roma en 2009. Y ahora se perderá lo mejor de la temporada. Maldito cáncer. No te rindas, atleta.

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martes, 8 de marzo de 2011

'Avanti, Barça'

Por Cristian Naranjo

Tras el 3-1 queda todo dicho:
Luces de bohemia y fuegos de artificio para los genios del oficio.-

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miércoles, 22 de diciembre de 2010

Sweet Christmas

Por Albert Valor

Arrecia ya el frío invierno. Llegó la Navidad. Pero en Can Barça es primavera. Pasión de juventud. Alegría de vivir, de jugar al fútbol. Y la trinchera más temida, convertida en dancefloor. Un empate copero no empañará el recital. La fiesta merece seguir en 2011.

El Barça de Ronaldinho lo era por motivos obvios. Su silueta de purasangre era la mejor fotografía del equipo. Después, en aquellos dos años sin títulos ni lustre, escuché decir a Paco González que del mismo modo que la imagen del Barça se personalizaba anteriormente en el Gaúcho, se podía personalizar en aquel ahora en Gudjhonsen. El Barça de hoy es el Barça de Guardiola. El Barça de Xavi e Iniesta. El Barça de Leo Messi. Ninguna de sus piezas desmerece. Pero es la figura de Pedro Rodríguez Ledesma, un canario introvertido, sencillo y con la mandíbula deshilachada, la que mejor resume a este equipo. Pasión de juventud y alegría de vivir. Correr, correr y correr. Tocar, tocar y tocar. Gol, gol y gol.

Uno recuerda a menudo aquella época oscura de la institución a principios de siglo. Aquel tupido y estúpido lustro que partió en verano del 99 y se liquidó en la primavera del 2005 con aquel gol de Eto’o en el Ciutat de València. Un constante via crucis en forma de equipo de fútbol. Nunca llegaba el Domingo de Resurrección. Ni siquiera el aguinaldo. Y muchos culés quisieran borrarlo. De un plumazo. Pero no. Aquello fue la génesis. La ceniza que prendió la hoguera. En el día a día, no existe angustia sin alegría.

Unos cuantos apuntes como Post-Data: Di María es zurdo cerrado. Cerradísimo. No utiliza la derecha ni para subir al autobús. Pero cada día gusta más su pureza. Su fútbol añejo. ¿Y Benzema? En un mes donde ha recibido tantas críticas como en su peor época, ha marcado dos 'hat-tricks'. Así es el fútbol…

Ah! Me gusta el Levante. Hoy, su ‘once experimental’ se llevó un carro. Pero no olvidemos que los granota se empezaron a desangrar por errores individuales. De todos modos, Juanlu, Rubén Suárez, Caicedo, Sergio y algunos más, son bandera de buen fútbol. Y Luis García Plaza, un gran técnico.


Hasta la próxima.

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martes, 30 de noviembre de 2010

Cumpleaños feliz

Por Albert Valor



El Barcelona jugó ayer en el edén.
Nadie esperaba algo similar.

Calibre es la palabra.
Siempre lo define todo.

Pasión, el método.
Siempre prende la mecha.

Te amo, Barça. Feliz cumpleaños.
111 y más vivo que nunca.

Pasión de juventud. La alegría de vivir.
La felicidad puede estar cerca.


Pedro Rodríguez Ledesma.
Pasión de juventud.

David Villa.
La alegría de vivir.

Xavi e Iniesta.
Termómetro y calibre.
Mamá y papá.
Y viceversa.

Leo Messi. El átomo.
Origen y fin de todo.

Gerard Piqué.
Gallardía y soberbia.

Carles Puyol. El capitán.
El alma. El 5.

Dani Alves.
El bicharraco.

Sergio Busquets.
El fútbol de la calle también lleva pajarita.

Eric Abidal.
Tiene que haber mosqueteros.

Víctor Valdés. Doble V.
Vicios y virtudes.


Querer es poder. Creer es indispensable.
Pero no lo olviden. Calibre es la palabra.

Pasión de juventud. La alegría de vivir.

Y dosis de realidad.


Feliz Cumpleaños


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lunes, 15 de noviembre de 2010

¿Quién dijo no a la bipolaridad?

Por Albert Valor

Para aspirar a un Liga, dos son los tipos de envites de los que hay que salir gallardo. Los de alto copete y los partidos machos. Los primeros te ponen en órbita. Los otros, siempre dan y quitan mucho. Barça y Madrid, Madrid y Barça, esbozaron sus aspiraciones domésticas jugando en estos dos escenarios sideralmente opuestos. El Camp Nou se vistió de gala para ver el duelo entre el segundo y el tercero de la tabla. Y el espectáculo no anduvo a la zaga del cartel. En Gijón, El Madrid jugó un partido canalla. Preciado, el Sporting y el Molinón le esperaban con la guadaña entre los dientes. Es increíble ver como los proscritos de Mourinho deciden partidos que están en el alambre. Pedro León y Benzema ya rescataron un punto en San Siro. Ayer, Karim salió media hora y fue el mejor de un buen Madrid. Algo bueno debe haber en las doctrinas del luso.

Los enemigos íntimos pasaron apuros este fin de semana. Pero los dos sacaron adelante sus retos. El tercero está ya a cinco puntos del bullicio. Y parece que el Clásico del día 29 también será bipolar. Será un partido de alto standing. Sí. Pero también será un partido macho. Seguro.

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domingo, 26 de septiembre de 2010

Las 'Busisolutions' *

Por Albert Valor

Podríamos quedarnos con que la Catedral fue el primer campo en la historia del fútbol que abucheó de manera notable a Andrés Iniesta. O con el detonante de todo eso; la rigurosa expulsión de Amorebieta que dibujó el devenir del encuentro. O con la actuación de Keita, el esbirro silencioso, que parece que nunca esté pero siempre dispara. O con las paradas de Gorka Iraizoz. El mejor del partido. O con la convulsión de Villa para con el gol. Ni marcó en San Mamés ni lo hará en el próximo partido. Alguien debía caer en la trampa de Gurpegi. Podríamos destacar también el último arreón del Athletic. Hasta el rabo todo es león.

Pero nos quedamos con el gol de Busquets. El de Badia definió como el mejor Van Basten. Lo de este chico es un escándalo. En PLF somos fans de ti. Desde que debutaste contra el Racing hace dos septiembres. Desde el primer día. Desde siempre, en realidad.

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* 'Busisolutions': Término acuñado por Alfonso Arús en su programa deportivo de éxito en los años 90 en TV3, el popular Força Barça -un programa que a día de hoy podríamos considerar el preludio del actual Crackòvia-. Con esta expresión pretendía mofarse de las curiosas habilidades del portero suplente del Dream Team, Carles Busquets. Curiosamente, su hijo Sergio parece haberles dado un sentido real en la actualidad.

martes, 31 de agosto de 2010

Pura filosofía

Por Albert Valor

Es el Barça un equipo cortés que no se quita lo valiente. Y son pocos los efectivos. Pero pueden hacer mucho. Hay mucho deseo, que diría el comandante. No existe el miedo, cantaría Shakira. No hay cansancio. No hay hastío. Sólo pasión. Ibra se fue con la música a otra parte. Justo ahora. Precisamente ahora que Villa había completado el ecosistema, el sueco hubiera resultado idóneo para pasar de la balada al hard rock. Durante el año hay muchos conciertos. No lo olvidemos.

En poco más de dos años, algo se ha tornado axioma. Es cierto que Eto’o fue histórico. O que Ibra podría haberse quedado. Y quizá Villa sea el delantero hecho a medida. Quizá. Pero, cada día que pasa, parece claro quien está en lo alto de la cadena alimenticia. Desde el verano de 2008 el barcelonismo está encomendado a Guardiola. Todo pasa por su filtro. Él sí parece imprescindible. La cosa ha funcionado hasta ahora. Veamos si siguen los réditos.

De momento, todo sigue igual. Incluso el Real Madrid parece aún retraído por el eco de su enemigo. En Mallorca, los blancos se entregaron a la vanidad en tres cuartos de cancha y la portería rival fue siempre una entelequia. Pero esto acaba de empezar. Lo pasaremos genial. Seguro.

¿Y el Atleti? El Atleti nunca es lo que parece. Y es auténtico a su vez. Merece gozar del distintivo de supercampeón de Europa. Es algo que le queda bien. Probablemente no llegará a la pugna bipolar. Pero dará espectáculo. Eso también es seguro.

Se terminaron las vacaciones. Acaba el verano. Empieza la vida real. Pero vuelve el espectáculo. El mayor de todos ellos. Pienso, luego fútbol.

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Si eres cortés, puedes ser valiente

domingo, 18 de julio de 2010

Un lince para las bandas del Barça

Por Cristian Naranjo

Adriano Correia. Contrastado, joven -25-, rápido, físico, técnico, polivalente... Y ambidiestro. Junto con Filipe Luis y Coentrão, lo más parecido que había en el mercado a Dani Alves para el ala izquierda. Dijo Rosell antes de ser presidente que una de sus prioridades deportivas era reforzar los laterales. Y no ha tardado en hacerlo. Me aventuro a pronosticar que, pese a su pérdida de protagonismo en Sevilla, le venderá caro el puesto a Abidal, además de mandar a Maxwell al fondo del ropero.

A priori encaja a la perfección con el retrato robot que busca Guardiola: talento, compromiso y adaptación al sistema. Por otro lado, mi sensación es que el fichaje de Adriano complica la llegada de un extremo y pone en cuarentena la de Cesc. El nombre de Mata se ha silenciado y Robinho ya no ocupa portadas. Por desgracia, Arshavin y Elia, tampoco. La prioridad absoluta pasa a ser Fàbregas; pero la guita escasea, y el Arsenal está en plan Rebeca: duro de pelar.

Por ahora el nuevo Barça emite buenas vibraciones, aunque el vacío de Touré, pérdida notable, aún está por cubrir.
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jueves, 3 de junio de 2010

De cómo la Roja ya no sonroja

Por Albert Valor

Cuentan las malas lenguas -y la historia, y la realidad- que la selección española siempre fue un equipo perdedor. Decepcionante. Afligido. Se recuerda un cuarto puesto en el Mundial de Brasil, en el lejano 1950, y una Eurocopa ganada en pleno apogeo del Franquismo a la Unión Soviética, allá por los sesenta. Ambos logros aparecen en los anales de la historia de la RFEF, pero a duras penas la televisión en blanco y negro puede dar fe de ello.

Desde entonces, el fútbol español vivió en un difuso barbecho. Los fracasos se acumulaban, y cómo muestra fehaciente tenemos el célebre error de Cardeñosa en el '78 o el gol fallado por Julio Salinas cuando España ya se asomaba a las semifinales en USA '94. Se apeló durante aquellas generaciones a la famosa furia. Y aunque es lógico que cuando un futbolista se enfunda la camiseta de su nación afloren la pasión y el ímpetu, la realidad es que la testosterona pareció ser más propia de combinados como el teutón o el albiceleste.

Pero llegó un buen día llegó un hombre, un sabio dicen algunos, que decidió cambiar -para siempre y en todos los aspectos, para bien y para mal- el porvenir de la selección. Respondía al nombre de Luis. Luis Aragonés. Decidió, en primer lugar, cambiar el patrón de juego. Si teníamos a los mejores jugadores en el medio campo, había que poseer el balón. Y no sólo poseerlo. También dominarlo. E incluso admirarlo. Mimarlo. Tratarlo bien. El cuero, actor principal de esta superproducción que es el fútbol, debía ser nuestra arma. También ocupando las bandas. No era capital jugar con extremos. Simplemente ocuparlas con gente válida. Así, con una idea clara de juego, se podía ganar o perder. Pero se creía en algo. Y el lema tenía, por fin, una razón de ser. Cabe decir que el primer intento, en el Mundial de Alemania en 2006, resultó fallido. Pero, claro está, los proyectos necesitan tiempo.

Otro punto delicado fue prescindir de los servicios de un mito. De una leyenda como Raúl González Blanco. Aunque nunca alzó ningún trofeo con la casaca roja, se convirtió en el máximo goleador de todos los tiempos y en un significativo capitán. Una buena temporada en el Real Madrid a pesar de superar ya la treintena, hizo que la prensa capitalina se echara encima del seleccionador por tal acción. Pero si de algo no se podía tachar a Aragonés era de cobarde. Él decidió que jugadores como Villa o Torres eran ya mejores futbolistas y en consecuencia actuó. Y para tener en el banquillo a Raúl, prefirió segundos espadas como Dani Güiza o Sergio García. Gente que sabría que jugaría poco. Pero gente que con el hecho de ocupar el banquillo durante un campeonato internacional ya se sentiría como un palomo buchón.

Luego están Xavi e Iniesta. También Silva, Cesc o Xabi Alonso. Pero el quid de la cuestión está en ellos dos. Por aquel entonces, en 2008, el Barça venía de dos temporadas malas. Muy malas. Xavi había sido una sombra de sí mismo, e Iniesta parecía estancado en su juego a pesar de sus retales de magia. La línea discontinua que había trazado el equipo culé durante aquellos dos cursos parecía haberles afectado demasiado. Además, se les acusaba de no defender. Pero una vez más, Aragonés mostró su personalidad. Creyó en ellos y les animó a dar un paso al frente durante la Eurocopa de naciones. A dominar el centro del campo haciendo lo que mejor sabían hacer, que era mover el esférico. Pero también a defender con y sin la pelota y a tener más verticalidad y protagonismo directo en el juego de ataque. Así se erigieron en líderes durante aquel torneo y del glorioso Barça que Guardiola forjó a continuación.

Se dice que la selección de hoy le debe mucho al Barça. Y es cierto, le debe muchos jugadores y gran parte de su excelso nivel. Pero también el Barça le debe algo al combinado nacional. Ahí fue dónde Xavi e Iniesta se creyeron que podían ser dos centrocampistas de referencia mundial. Apostando por la asociación permanente. Y hasta las últimas consecuencias. Todo ha sido hasta ahora una perfecta simbiosis que los aficionados del Barcelona y de la selección han gozado de lo lindo.

Durante la Euro conquistada en Viena, tuvimos a gente enganchada al equipo desde el minuto uno. También a los oportunistas que se engancharon progresivamente, a la vez que España enamoraba con el balón como argumento. Están los que obviaron, obvian y obviarán a la Roja hasta el fin de los días. Y no debe ser algo criticable. Es algo lícito, de hecho. No se pueden borrar de un plumazo los referentes históricos y sociales. Cada ser humano puede tener su punto de vista. Y razonado con argumentos sólidos siempre será respetable. Pero esta selección ya no tiene tintes sociales ni políticos. Es, simplemente, puro fútbol.

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jueves, 29 de abril de 2010

El campeón se desentiende del ataque

Por Cristian Naranjo

Cantaban los Héroes que todo arde si se aplica la chispa adecuada. Y el Barça dispuso de 90 minutos de pólvora ante un equipo encantado de exponerse al fuego. Pero nadie prendió la mecha. No hubiera ocurrido ni jugando hasta el alba. Pues la chispa estaba en el bando contrario, recorriendo las venas sacrificadas de Samuel Eto'o, al que ya ni por actuar de lateral izquierdo se le caen las alhajas. Algo tendrá el camerunés, que embruja cada vestuario por el que pasa. Será el perfume del ganador. Será Esencia de Loewe. En verano no hubo nadie en el entorno azulgrana que cuestionara su venta. Desde esta noche, y formando parte de una plantilla de corte bajo, aspira al cortejo de su tercera Copa de Europa. Ahí es nada. Muy a su pesar no jugará de azulgrana, ni envuelto en la seda de Xavi y compañía. Lo hará rodeado de veteranos y algún que otro descartado, como es el caso de Sneijder. Ambos han encontrado regalo a su propia fe.

El ejercicio de impotencia del Barça es el que explica el reconocimiento al Inter de Mourinho. No hay nada que reprocharle al finalista, pues en todo momento ha sido el fiel reflejo de su entrenador: malo, mezquino, obsceno, grosero. Era previsible que el balón quemara en pies neroazzurri. No lo era tanto que al vigente campeón le pesara la bola. Sobró ansiedad en la mente. Faltó frescura en las piernas. Ni siquiera gozando una hora de superioridad encontró el Barça respuesta al oficio de Zanetti y su tropa. Sin inspiración ni desequilibrio, diluidos Xavi y Messi, sólo Piqué tuvo corazón para seguir creyendo. Por entonces ya era tarde. Malos y reiterados síntomas para el ataque de Guardiola, a quien Ibrahimović sigue respondiendo con partidos tan fantasmales que invitan a Piqué a escalar en solitario el Annapurna.

A estas alturas de curso, y tras quedar fuera de Europa con justicia, se confirma que a este Barça le falta oxígeno. Faltaron fichajes en verano, y los que se hicieron no mejoraron el equipo. Antes al contrario. Se constata que la delantera carece de fuego. Carece de chispa. El mismo Guardiola se la sacó de encima, argumentando en palabras vacías. Esta noche, menos de un año después, el destino le ha devuelto la jugada, recolocando a cada cual en su sitio. Y es que, digan lo que digan, Samuel Eto'o es cosa fina. Etiqueta negra. Esencia de Loewe.

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lunes, 26 de abril de 2010

Epopeya

Por Cristian Naranjo

¡Quién pudiera estar en la piel de Guardiola esta semana! Por obra de los azares del fútbol, curiosamente el partido más decisivo y complejo del año se presenta también como el más simple de preparar. Pues no hay en el filo de la navaja lugar para pizarras. Ni más táctica posible que la de atacar y atacar.

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http://www.youtube.com/watch?v=P0EvTDy_2lI
Pasaje obligado a soñadores

miércoles, 21 de abril de 2010

La vieja Copa de Europa

Por Cristian Naranjo

En Liga de Campeones el balón adquiere las propiedades del queroseno. Redobla su valor, se vuelve líquido y se inflama a la mínima chispa. En esa coyuntura, cada pelota perdida es algo más que un desperdicio incalculable. Es un arma arrojadiza en manos del adversario. Se trata pues de no malgastar el combustible, y de utilizarlo con malicia.

Parecía el Barcelona doctorado en tales premisas europeas. Pero no. Como ya sucediera el sábado en Cornellà-El Prat, los de Guardiola desdibujaron su impecable retrato a base de inconexos garabatos. Todo lo contrario que el Inter, que fue la versión más picassiana de sí mismo. Fiel reflejo de su técnico, el conjunto neroazzurro se dedicó a no derrochar el crudo. En ningún caso aspiró a sentar escuela. Antes al contrario: geometría simple y efectiva. Cada línea encontrando continuidad en un vértice. Eso es todo. ¿Arte cubista? Arte, al fin y al cabo.

Si se asume que en Europa cada pelota es una oportunidad preciosa, se diría que el Barça se dedicó a perder rubíes al ritmo del crono. Disminuido Xavi, desajustado Busquets, desangelado Ibrahimović e irrelevante Messi. Falló el abecé del campeón la noche más peliaguda. San Siro fue un escenario oscuro, lleno de recovecos y trampas, en el que las veteranas y afiladas fauces interistas hicieron fortuna. No necesitaron mediocampo. Regidos por el moderno paradigma del Calcio, según el cual el fútbol se dirime en las áreas, se lo saltaron. Directamente. Sin bagatelas ni paños calientes. A eso juega el bueno de 'Mou'.

Entre los románticos, esta competición todavía responde al nombre de 'Copa de Europa'. Lleva casi once lustros siendo la dama más anhelada. Bien saben sus pretendientes que por ella no pasan los años. Pizpireta y consentida como pocas, no responde su conducta a lógica alguna. No tiene nada que hacer con ella el excesivamente meloso. Ni tampoco el mezquino puede tenerlas todas consigo. Es mujer azarosa y aguda. No existe en ella justicia. Y, sin embargo, conoce el arte de dictar sentencia. Como cada temporada, sólo ella escogerá Casanova.

Hasta ahora, su candidato predilecto había sido el bien parecido Barcelona de Guardiola. Mas tras pecar de ingenuo en la última cita, al vigente campeón no le queda más salida que pasar al ataque. Desde el minuto cero. Será un examen al arrojo y al coraje. A la valentía. Y a la maldad, pues el cortejo y la lírica se le dan por supuestos al equipo del Doctor X. En Madrid aguarda la única juez del romance. La vieja Copa de Europa. Se trata de ser el chico malo. Sólo por una noche.

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domingo, 18 de abril de 2010

Pasión y cólera

Por Albert Valor

Tarde de derbi en Cornellà-El Prat. El sábado se presentaba movidito desde tres horas antes del encuentro. Los cánticos de la hinchada perica resonaban con fuerza en los aledaños. A medida que se aproximaban las 20:00 horas, los decibelios se elevaban. El Barça tuvo lo que esperaba. No fue un ambiente hostil. Fue en infierno con pelaje de estadio de balompié. El nuevo coliseo del RCDE rugió y hasta tuvo pulso por momentos. Dicen que la Bombonera late. Que vengan a ver si no lo hace también la nueva casa de los espanyolistas.

No fue una caldera. Fue mucho más. Fue, simple y llanamente, la cacerola donde Lucifer cocina sus brebajes. La olla donde los caníbales de las películas cocinan a sus víctimas. Queda claro entonces que al Espanyol lo llevó en volandas su gente. Una mezcla a partes iguales de pasión y cólera. De pasión puramente espanyolista. De cólera netamente antibarcelonista. Negarlo sería evadir un axioma. Decíamos que al Espanyol lo llevó en volandas su gente. También el planteamiento de Pochettino. La presión asfixiante realizada por cada uno de los integrantes del once periquito, desde Osvaldo hasta Kameni, le impidió al Barcelona ser él mismo. Mención especial en esta parada para el propio Osvaldo, para Raúl Baena y para José Callejón. El andaluz no sólo ayudó a Dídac Vilà a frenar a Dani Alves. También le creó problemas punzando por el costado, además de provocar la expulsión del lateral brasileño justo cuando el Barça empezaba a salir de la cueva. Habrá dormido a gusto esta noche el centrocampista.

Ahora, tras neutralizar al referente actual del fútbol mundial, el club que preside Sánchez Llibre debería preguntarse si sale a cuenta este orgasmo una vez al año a cambio de dejarse perder tantos puntos contra rivales de poca enjundia. Si el Espanyol se define algún día, será candidato a mucho más año sí año también. El que sí eligió hace ya tiempo su sino es Gerard Piqué. Él se decantó por ser profeta en su hogar y objeto de vilipendio en casa del enemigo. Para bien o para mal, el ‘3’ del Barça y de la Roja nunca se esconde. Y siempre está concentrado en el juego. Un valladar. El otro referente culé de la noche, Satánico Messi, apenas pudo lucir su repertorio excepto en dos chispazos y fue esta vez un pobre diablo. Del partido en sí nos queda todo eso y, una vez más, la intervención decisiva de Víctor Valdés.

Parecía existir una teoría para mutilar el juego del Barça, pero nadie conseguía ponerla en práctica. Quien sabe si el plan de Pochettino acabe creando escuela. Aunque tampoco hay duda en que Guardiola seguirá buscando una pócima para salir airoso de futuros enfrentamientos en el área metropolitana.

Cuando Undiano señaló el fin, rugieron 40.000 gargantas. De rabia. De pasión. De cólera. También de alegría. Muchos pensarán que no hay nada que celebrar en un empate a cero contra un equipo con diez desde el minuto 60. Pero realmente sí lo hay. Son la bestia negra del mejor equipo del mundo en el último año y medio. Son la piedra en el camino del mejor Barça de todos los tiempos.

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martes, 13 de abril de 2010

You'll never be alone

Por Albert Valor


Dublín, capital de Irlanda. Icono de la independencia conseguida años atrás por el pueblo irish y ciudad cosmopolita. Allí, la belleza femenina se construye a través de la mirada. El segundo paso es la turgencia. El tercero, el maquillaje, estudiosamente barroco. El recreo preferido se basa en la ingestión descontrolada de cerveza. La medida más popular es la pinta. Principalmente rellena de cerveza negra, con Guiness como la estrella de la función. Pero lo más curioso de todo, y en contra de las previsiones iniciales, es que puede ser el lugar perfecto para vivir un Real Madrid-Barça.

La cita aparecía como la excusa perfecta para ver el partido con un amigo el día de su cumpleaños. Pero pronto nos dimos cuenta de que sería mucho más que eso. A eso de las 19:00 –en Irlanda es una hora menos, con lo cual sólo quedaban dos horas para el partido– llegamos al templo. Lugar situado en O'Conell Street y conocido popularmente como O'Conelletes. Toda una declaración de intenciones por parte de esa especie de peña blaugrana en la Isla Esmeralda.

Lo dicho. Faltaban dos horas para el duelo pero ya asomaban camisetas, banderas y bufandas culés por todas partes. Del Madrid también, pero a cuentagotas. Nos entreteníamos mientras viendo el final de un Bayer Leverkusen–Bayern de Munich que finalizó 1–1 y el inicio del un Fiorentina–Inter en que Keirrison abría el marcador. Y por supuesto, la cerveza apareció también como el perfecto pasatiempo. Las pintas llegaban rebosantes a las mesas y se consumían en minutos. Menguaba la espera y crecía el nivel de cocción. De nuestras cabezas y de nuestros corazones.

Y con poco más de media hora por delante, empezaron los cánticos. El 95% de ellos fueron pro barcelonistas. Y cuando una ráfaga de calma les permitía tal osadía, los vikingos entonaban alguna canción. Lo que también se conoce, es que las gargantas ya no callaron hasta el borde de la medianoche. Si no había 150 azulgranas en aquel pub, no había ninguno. Madridistas, bastantes menos. Pero no por ello dejará de tenerse en cuenta su presencia.

Hablando con la gente, nos dimos cuenta de que allí, pocos turistas había. Prácticamente todos estaban viviendo en Dublín. Gente de Ripollet, Barcelona, Valencia, Murcia, Ciudad Real, Santander, Jaén, Cádiz… incluso de Puerto Rico. La madridista de la foto –amiga, por cierto– podría dar fe de ello. En definitiva, personas que han encontrado cobijo en otra latitud. Bien empezando otra vida, bien labrándose un futuro más prometedor, bien tomándose un paréntesis para, por ejemplo, aprender inglés. Con cada aficionado en su puesto, adivinamos alguna presencia ajena a la dualidad del Clásico. Presencia que refrenda la abnegación de algunas hinchadas. En semifinales de la FA Cup, el Chelsea le había endosado una sangrante derrota al Aston Villa. 3-0 fue el resultado del partido disputado en Wembley. Pero eso no fue óbice para que los más osados de los villanos desconectaran y se dispusieran a observar que los españoles también son capaces de animar de principio a fin. Y sobre todo que, para evitar la sequedad de garganta, también utilizan el trago.

Del partido, poco puede decirse que no se sepa ya. Fue la segunda parte de algo ya vivido. Segunda parte de un allanamiento de morada. Segundo capítulo de un cuento para unos. Segundo fascículo de una pesadilla para otros. Además, en el propio hogar. Fue también la confirmación de Xavi y Messi como referentes de esta era y de las venideras. Y la consolidación de Pedro, que mostró, una vez más, su aptitud para partidos de alta alcurnia. Se confirmó también que el Santiago Bernabéu es el terreno preferido por la tropa barcelonista para liberar todo su repertorio. Y por supuesto, se confirmó que Florentino deberá gastar más este verano. Pero el partido nos expuso otra vez la realidad de ambos. Todo el mundo sabe ya la verdad. Por mucho que los madridistas se hinchen de valor y asalten el título en las siete jornadas que quedan, el mejor equipo de esta Liga ya se conoce desde el sábado.

Entre pinta y pinta, entre cada golpe a la garganta, un pensamiento sugería otra percepción. Si todo eso sucedía en Dublín, podía estar pasando también en París, Londres o Berlín. Y por qué no, en Miami, Buenos Aires o hasta en Tokio o Melbourne. Barça, you’ll never be alone. Tú tampoco, Real. Y que así sea hasta el fin de los días.

PD: Tampoco usted, don Andrés, estará nunca solo. El barcelonismo siempre le esperará. El tiempo que haga falta. No lo olvide. Tampoco nosotros nos olvidaremos de usted. *************************************************************

jueves, 1 de abril de 2010

Hay que ver...

Por Albert Valor

¡Fútbol, como eres! Una hora de combinaciones, paredes, desmarques y remates que ya es objeto de fábula. Un puñado de ocasiones marradas en la primera parte, el Arsenal encerrado en su campo y algunos, maldiciendo a Ibrahimović. Esos mismos impacientes, callaron luego en diez minutos. En menos, en treinta segundos. Lo que tardaron Piqué y el sueco en inventarse el 0-1 tras la reanudación. Y casi a continuación, prácticamente lo mismo. Esta vez Xavi creó el preludio. En el primero, Zlatan definió con delicia, por arriba. En el segundo, malicia. Un simple cañonazo. No sólo el partido parecía finiquitado. También la eliminatoria.

Pero entonces, llegó la parte mala. Primero, la entrada de Walcott al campo, que trajo consigo un problema de cintura para Maxwell y el primer gol en la cuenta gunner. Y después, lo peor, que llegó todo junto, en una sola bocanada. Amarilla para Piqué, que no jugará la vuelta, y penalti y expulsión de Puyol, que también lo verá desde el palco. Con todo esto, el gol del empate fue lo menos malo. Tampoco estará Cesc. El Barça se aliviará por su baja por acumulación de tarjetas y el fútbol estará en vilo por su lesión.

Nunca un 2-2 en cancha ajena en un partido de ida de la Champions League tuvo un sabor tan avinagrado. Y es que pudo ser un 2-5. Pero no hay mal que por bien no venga. A fin de cuentas, el objetivo es hacer gozar al respetable. Y eso se consiguió. Vaya si se consiguió. Pese a que casi todos tuvieron sus fallos, todos estuvieron bien. Y ahí también entra el árbitro. Piensen en los protagonistas del choque. Todos tuvieron luces y sombras: Ibrahimović, Maxwell, Cesc, Dani Alves, Busquets, Nasri, Puyol, Piqué, Valdés, Wenger, Bussaca… Como excepciones, quizá Almunia y Walcott. El motivo por el que el internacional inglés fue hoy suplente, más aún tras la lesión de Arshavin, es a estas horas indescifrable.

Con todo ello, se hace lógica la lectura final. Partidazo y sensaciones encontradas para ambos contendientes. El Barça, contento por su exhibición y apenado por el resultado final y sus bajas en la zaga. El Arsenal, violentado por ser objeto de risión a lo largo de sesenta minutos y la baja de Cesc y sintiéndose afortunado por salir vivo. Si quieren más, pongan la tele el martes. O vayan al Camp Nou. Todo, a eso de las nueve menos cuarto.

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