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lunes, 2 de noviembre de 2009

Benzema y Chygrynskyy se ganan el patíbulo

Por Cristian Naranjo

Mientras Benzema comenzaba a esconderse de sí mismo en el Bernabéu, el clásico tono del Plus daba cuenta de lo ocurrido en Chapín. El 'Trueno de Zenica' ─gran Relaño en este caso, aunque últimamente parezca un casquero─, adelantaba a un Sevilla low cost con un gol 'excelso', de imposible planteamiento para el inmaduro francés. A estas alturas los antecedentes no dejan lugar a dudas: los buenos eran Negredo y André-Pierre Gignac.

Tras quedarse con diez en una decisión surrealista de Lahoz, el Madrid volvió a la Guerra Santa, a la épica griega, sin tapujos ni disimulo. Sin sonrojarse. Y en ese tipo de escenarios, Higuaín se maneja como Eneas. El artillero argentino ─aunque de nacimiento también francés ─, mandó al cajón las dos bolas de que dispuso en ventaja, resolviendo así el partido y lanzando al Getafe a la lona, que se presentó mustio en Concha Espina, dispuesto a encajar, no pegar y arrojar la toalla pese al favor arbitral. El segundo balón al 'Pipita' ─que va camino de 'Piponazo', como su abuelo─ se lo entregó Benzema en una contra, única faceta en que luce el lionés. Tras dos meses de competición, otra evidencia palpable es la jerarquía de la delantera blanca: Higuaín, Raúl, Benzema. Ese debiera ser el orden, nunca al revés, pero sucede que en el Madrid el mandamás es el sacerdote y no el ingeniero. La titularidad de los nuevos galácticos no se discute; es el decreto que da forma a la doctrina del ser supremo.

Con una plantilla configurada a marchas forzadas, a base de nombres conocidos pero inconexos, el equipo merengue vive instalado en un oxímoron irresoluble: presidencia, afición y entrenador aspiran a ganar trazando triángulos, a encandilar, y sin embargo sus geómetras tienen querencia por las líneas de fuga. Entre Alonso, Lass, Kaka', Guti y Granero, toda una escalera de color, sigue sin hallar el técnico ni a Pitágoras ni a Brunelleschi. Los cinco se quedan a las puertas de la matemática y la arquitectura, mientras que sí dominan todas las fórmulas del contragolpe.

Semana a semana ha ido quedando al descubierto que tanto Kaka', como Granero y Guti, son media puntas por naturaleza, lo cual puede extrañar pero no sorprender, dado que la posición de trequartista es al soccer lo que la del quaterback al fútbol americano: la más golosa de todas las posibles. La consecuencia es que sobre el campo se solapan, se desdibujan y no acaban de enlazar. Quedan Lass, demasiado alborotado como para marcar el ritmo, y Xabi, teóricamente el más dotado para la elaboración, pero que vive en la praxis a veinte metros del área y no a cinco; primero porque no tiene un socio de inicio de jugada ─que bien podría ser Gago─, y segundo por la costumbre adquirida tanto en Liverpool como en la 'Roja' de ejercer de ancla más que de manija. Mientras el petirrojo de Donosti no se decida a soltar amarras, el Madrid seguirá sin encontrar discurso.

El silbido final en Chamartín sirvió de transición hacia Pamplona, donde Osasuna esperaba con largos cuchillos al líder. Arrancó sólido, ambicioso y reconocible el Barcelona, pero pronto cedió terreno, presencia y buena parte del balón ante el brío de los de Camacho, que cuajaron un partido digno de elogio, cimentado en un primer tiempo de altura y en que jamás se deshilacharon en el segundo, cuando el Barça se adueñó de la noche. Con todo, el campeón se hubiera llevado los tres puntos con justicia de no ser por Rubinos. Y por los errores propios, todos ellos de bulto y protagonizados por los centrales suplentes. La acción donde Ibrahimović se escapaba al galope no requiere más comentario.

En cuanto a la 'Dormita di Márquez', como titulaba La Gazzetta dello Sport, fue de jaula, por el coste que supuso y por reincidencia. A lo largo de su trayectoria en azulgrana, el mejicano ha acumulado una extensa lista de pájaras, varias de ellas de juzgado. No obstante, lo que alarma no son tanto sus errores puntuales como el precario estado de forma en que se encuentra. A su mejor nivel, Márquez también sufría similares desconexiones ─'burritos', según Rac1─, pero sus enormes y genuinas virtudes lo exculpaban. Es el capitán de la 'Tri' un futbolista tan fino como temerario, y que por tanto exige una puesta a punto, más que perfecta, pluscuamperfecta. Pero en cualquier caso Rafa Márquez sigue siendo un defensa señorial y recuperable a todas luces.

Si el sesteo del central fetiche de Guardiola fue grave, lo de Chygrynskyy, que pasa por ser la otra niña de sus ojos, fue como para simular un accidente de madrugada. El técnico hubo de sustituirle porque se avecinaba la roja después que Aranda, un delantero suburbial de trayectoria humilde, se añadiera al grupo de 'Yo también he roto a Chygrynskyy'. Aunque los medios catalanes escurran el bulto, nadie en Barcelona acierta a concebir cómo un futbolista tan torpe, plomizo y gélido pudo enamorar a todo un cuerpo técnico, en bloque. El ucranio es algo más que disminuido: presenta encefalograma plano en comparación con la joyería de Piqué y el alto voltaje de Puyol. Inexpresivo, melenudo y lánguido como un sauce llorón, el ucranio pide a gritos apelativos como 'Jesucristo Superstar', 'Androide C-21' o 'Yo soy Sam'. En realidad, lo que demanda con fervor es subirse al patíbulo.

En definitiva, extrapolado todo a lo estadístico, la tabla dice que pese a los brazos caídos de Benzema, con las solventes victorias de Sevilla y Valencia en territorio andaluz, y gracias a centrales de cuyo nombre Cervantes tampoco querría acordarse, el campeonato se estruja más que nunca. Habemus Ligam.
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jueves, 22 de octubre de 2009

Fiesta en el geriátrico

Por Cristian Naranjo

Ya desde el inicio de las clases se viene cuestionando al Madrid por su juego discontinuo y áspero, más cercano a la lija que a la seda. No son críticas gratuitas pero tampoco endógenas: responden al síndrome del triplete azulgrana. Es la famosa teoría de los vasos comunicantes, según la cual el estado moral de unos depende directamente de los otros. En este caso, son mayoría los observadores que atribuyen el derroche de Florentino a la gran temporada culé. Dejando de lado la causa, la consecuencia es que el Madrid ha renovado su cuadriga. De los 250 millones gastados, más de la mitad sufragaron dos corceles incontenibles; un Cavallino Rampante y un Pegaso. A saber: Cristiano Ronaldo y Kaka'. El portugués asegura una lluvia de goles, en tanto que el brasileño se caracteriza por una inteligencia y elegancia que remiten a Julian Ross. Salvo que a él no le duele el corazón. Futbolistas ambos indiscutibles, superlativos, de talla mundial, cuya ausencia acusaría cualquier formación. El Madrid ha perdido al más determinante cara a puerta y lo está sufriendo en los lances de altura, como ocurrió en Sevilla y esta noche frente al Milán. Sobre el césped, a priori, sí estaba el escolapio Kaka', ilusionado por el careo ante sus ex compañeros. En la práctica, sólo la alineación dio fe de su concurso. No existió, y comienza a imponerse la sensación que el media punta se esfuma en noches exigentes. A la pobre actuación del evangelista se unió Benzema, todo un especialista en desapariciones, así como Granero, que de capitán ha pasado a grumete. Tampoco funcionó el doble pivote, donde sigue sin adivinarse qué tarea tiene asignada cada uno. Es una realidad: hoy por hoy Xabi Alonso y Lassana Diarra, más que mezclar, se cortan.

Si el equipo de Pellegrini llegaba al clásico europeo inmerso en dudas y rodeado de críticas, el de Leonardo ─qué nombre más renacentista y bello, ¿no es cierto?─ se presentaba con graves heridas de bala. En plena caída libre desde que levantara su séptima Liga de Campeones, presidido por un demente que ha limpiado las arcas, estructurado en base a futbolistas neolíticos como Kaladze, Seedorf e Inzaghi y huérfano de Kaka', el Milan es hoy un sucio borrón de su leyenda. No hay forma de explicar cómo un gigante de Europa ha podido dejarse llevar así, exprimiendo una generación obsoleta desde incluso antes de aquella final de 2007 en Atenas. Deportivamente fue un suicidio acudir al desguace a por Ronaldo y Ronaldinho, incapaces ambos de mover su cuerpo de mamut. Y no es otra que la afición rossonera la que sufre las consecuencias de la corrupción de sus dirigentes, a los que no es necesario nombrar. Por todo ello llegaba el Milan herido de muerte y el Madrid, rompiendo apuestas, no lo remató. En el último lustro no había tenido el equipo blanco un partido en Europa más propicio para exhibir su bestial pegada. Ante un once deslavazado y hecho jirones, formado por ancianos del deporte, los de Pellegrini volvieron a colmar de razones a los escépticos.

Tras cinco años sin pasar de octavos a nivel continental los merengues habían perdido su temible aura. De la mano de Florentino, inédita y salvaje inversión mediante, todo parecía haber cambiado en Chamartín. Por chamba, todo menos Raúl, el único superviviente del naufragio. Ausente Cristiano Ronaldo y desdibujado Kaka', el Madrid se conjuró una vez más entorno al añejo pescador, que rodeado de sangre fresca aún puede permitirse brillar. Como recitaría Manolo García en relación a aquélla mujer madura, pese a ser uva de la vieja parra Raúl está bendecido por un dios: el de los años bien llevados. Larga vida al eterno capitán, que abrió el marcador de nuevo a su manera, recogiendo las conservas del área como haría Carpanta. Fue Dida quien le cedió los calamares. Quizá le supo mal la segada de Zambrotta a Benzema. A partir de ahí, lo sucedido fue más abstracto que un film de Lars von Trier. No tiene justificación alguna que el Madrid haga una fiesta en el geriátrico, regalándole el campo y el cuero a un grupo de jugadores vetustos, prejubilados, carentes de todo físico. El once blanco ninguneó al Milán, le permitió desplegarse a ritmo de caracol, ganar la zona de tres cuartos y maniobrar sin lastre en la frontal, donde Pirlo, Seedorf y Ronaldinho aún pueden resultar mortales. El italiano empató el marcador ya en la segunda parte, con un respingo precioso que sorprendió a un Casillas contagiado de tanta mediocridad. Acto seguido llegó el segundo en plena revolución senil, merced a un envío a la espalda de Pepe y Albiol que Casillas salió a abortar en falso, abriéndole paso a Pato para que definiera a placer. El tanto, que se antoja sencillo, va precedido de un asombroso quiebro al guardameta con el tronco. El joven brasileño es un escándalo.

Corría el 66' y al Madrid le tocaba recurrir a la épica, esa que tantas veces le salvó el culo a última hora. Entró Drenthe por Granero y activó la batidora. Gracias al holandés el conjunto blanco ganó revoluciones como para exigir a Dida, cuyos guantes tenían restos del desayuno. En el 76', tras una carga de ocasiones y por una cuestión de justicia, Drenthe empató el choque con un zurdazo seco adonde les duele a los porteros. El pase, del más listo del recreo. Siempre 'Tom Cruise'. 2-2 y una minutada por delante. Viento de cara para el Madrid, obligado a cerrar el choque ante un rival que iba en pantuflas por el Bernabéu. No fue así. Un minuto después del empate, Ronaldinho se calzó las botas por primera vez, dejó de rueda a Pepe y su centro terminó a pies de Seedorf, que lo enganchó a bote pronto mandándolo arriba. No fue sino el trailer de lo que estaba por venir. En el 85' Pato exigió lo mejor de Casillas. En el 86', fruto de un córner limpio, llegó el 2-3. El árbitro lo anuló por decoro. Ni así, aprovechando el juego del mentiroso, pudo el Madrid adelantarse en la recta final. De nuevo fueron los saurios los que pusieron cerco al marco contrario, avanzando a paso lento pero a campo abierto, sin oposición alguna. En mitad del ida y vuelta, la zurda de Seedorf alcanzó la media luna y dirigió el balón con plumas de ganso a Alexandre Rodrigues da Silva, 'Pato', que rubricó su exhibición con un remate en suspensión, al primer toque y acolchado de interior. Gol de figura mundial en el mejor escenario posible. No debería tardar mucho el brasileño en migrar de Milán.

Finalmente 2-3 en el Bernabéu en una velada tan fría como la de anoche en el Camp Nou. Si por algo destaca la Liga de Campeones es por ser caprichosa. Depara trampas en lugares inesperados y no concede indultos: quien perdona, lo paga. Los dos grandes ya están apercibidos. Sobre todo el Barcelona, obligado a ganar en Rusia y después ante un Inter que ya prepara el abrigo de borrego. De no ser así deberá ir a Kiev a batirse el cobre de los octavos. Hipotecarse en Europa supone un interés muy elevado, en ocasiones insalvable, como le ocurre a un Atlético para quien lo trágico siempre ha sido magnético. Sólo el Sevilla se mantiene en pie, heráldico, con nueve puntos y goleando fuera de casa. El equipo de Jiménez desprende aromas de jazmín de España, el más oloroso y radiante de su especie.
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viernes, 25 de septiembre de 2009

Cristiano y Messi ya dan lustre a la Liga

Un análisis de Cristian Naranjo

Cuatro jornadas, cuatro victorias. Pleno de puntos para Madrid y Barcelona, que están firmando el arranque liguero más parejo de su historia. Con un total de 27 goles a favor entre ambos, los grandes no han tardado en poner de manifiesto la bicefalia de la Liga. Si en Santander los marcianos fueron 'Ibra', Messi y Xavi, anteanoche recogieron el testigo Cristiano, Guti y Kaka' en el Madrigal. Frente a un Villarreal en recesión, por fin con tres centrocampistas abrigando al astro brasileño, el conjunto blanco dominó una primera parte marcada por el súbito eslalon de Ronaldo, jugador que por sus cifras comienza a hacer honor a su nombre y dorsal. No obstante, al analizar el choque en panorámica, un referente obligado como Santiago Segurola hubiera aseverado: "En el mejor de los casos, fue un partido mediocre". Se podría ir más allá. Tratándose de un aspirante al triplete tuvo una actuación lacrimosa, cercana al cinismo de la Vecchia Signora, a la que se asemeja peligrosamente. A pesar de la reunión de ges en la cocina, formada por Guti, Granero y Gago, el Madrid sigue abonado a la comida rápida: hamburguesas por doquier a cargo de Cristiano.

Resultado a parte, irreprochable a todos los efectos, el equipo blanco insinúa síntomas conocidos. Esto es: elevados niveles de mordiente y escasa elaboración; alto contenido calórico a cambio de bien pocos nutrientes. Esta vez ni siquiera participó Kaka', que pasa por ser el único gastrónomo de primer nivel. Tampoco hizo acto de presencia Granero, ese corsario indiscutible para estructurar el buque. Apenas si apareció Guti, de cuya zurda sólo brotan claveles. Por el contrario, inopinadamente y para sonrojo de sus críticos, el mejor en los fogones fue Gago, que superó la prueba con intensidad máxima atrás y fuego lento pero seguro en la creación. El argentino ha sido sentenciado antes de tiempo por seguidores y periodistas. Se ha sido injusto con su fútbol, siempre laborioso y solidario. Etiquetado desde la cuna como sucesor de Redondo, Fernando Gago nunca ha podido brillar con luz propia. Vino muy joven, procedente de una liga menor, y se le exigió que resolviera el mal endémico de un equipo mayor: la ausencia de discurso. No llegó al lugar correcto en el momento adecuado. Y ahora, el fichaje de Xabi Alonso le cierra todas las compuertas. Definitivamente, Concha Espina no es su sitio. Tarde o temprano deberá buscar otros retos que impulsen de nuevo su carrera. Hay vida después del Madrid. Muchos pueden constatarlo.

En mitad de la nada, hubo más protagonistas secundarios. Lassana Diarra, fontanero al servició de Pellegrini, se confirma como integrante del club de Super Mario. Aprobó con nota el remiendo, al tiempo que Sergio Ramos completaba un asombroso despliegue de facultades. Son pocos pero elegidos los que, a día de hoy, consideran más central que lateral al sevillano. Ni Schuster, ni Juande Ramos, ni Aragonés, ni Del Bosque, ni Pellegrini forman parte de esa lista. Por el contrario, Manu Sarabia, comentarista de Canal+, sí es uno de ellos. El ex futbolista participa de la opinión de que, liberado del tráfico de banda, con un radio de acción menor, las virtudes de Ramos se multiplican: puede exhibir su contundencia y celeridad en el corte, así como su portentoso salto. Por no hablar de las capacidades ofensivas.

Sea como fuere, las palabras mayores de la Liga las pronuncian otros. Con cinco tantos cada uno, Cristiano y Messi no han esperado para opositar a la jefatura del campeonato. Caracterizados por ser jóvenes velocistas incubados en la banda, el portugués y el argentino son hoy en día mucho más que extremos. La línea de cal no es sino su punto de salida para destrozar el crono. A Cristiano le han bastado las últimas citas para acreditarse como el pistolero más rápido de Texas, en tanto que el revólver de Messi acumula cinco muescas en tres partidos. Uno a babor y otro a estribor, generalmente ambos ejercen el oficio a pierna cambiada, y sus diagonales son brocas del 9 para las defensas.

De cuerpo compacto y tejidos fibrosos, los ases de Barça y Madrid son simétricamente cruciales para sus equipos. El rasgo distintivo de Messi es que, además de ser una centella, el balón siempre está de su parte, zurcido a su bota con hilo de oro. Salvo excepción, la izquierda es el pincel con que traza esos zigzags de vértigo que acostumbran a ser carne de portada. Es justo ahí donde reside el valor añadido del genio azulgrana: su juego margina el exhibicionismo en beneficio del pragmatismo. Es fácilmente comprobable la sencillez con que juega Messi, cuyas cuatro acciones básicas le bastan para ser dominante. Sólo con esprintar, asociarse, fintar y tirar ─habilidades inherentes a cualquier delantero─ tiene suficiente para ser el mejor. ¿Motivo? Es insuperable por velocidad, regatea como nadie en carrera, opta por la pared en el momento preciso y sólo engatilla en posición franca. Resultado: pura cicuta para los rivales. Una pluma del nivel de Alfredo Relaño, director de As, publicaba este miércoles: "Messi es un genio del regate corto, el cambio de dirección, la visión y la capacidad para ponerla en los rincones". Palabra de veterano.

Si el desequilibrio de Messi va ligado a su punta de velocidad, el de Cristiano no sería posible sin su físico de atleta. Merced a una musculatura acerada, fruto de la genética y el intenso trabajo, el luso marca diferencias en todas las facetas del juego, casi siempre por mera potencia. Es explosivo al correr. Es explosivo al saltar. Es explosivo al disparar. Parece salido de un laboratorio. Mientras que Messi estuvo al borde del raquitismo, Cristiano aúna, en sus 185 centímetros, las proporciones del Hombre de Vitruvio con las características del deportista total. Eclosionó irrevocablemente en Manchester hace dos temporadas, cuando rebasó los 40 goles, 31 de ellos en liga. Ese curso plasmó en el campo su extenso catálogo de maniobras demoníacas, básicamente diseñadas para abatir porterías. Jugadas en solitario, cohetes multicolor, remates siderales, fusilamientos a sangre fría, cócteles molotov… Todo ese abanico de recursos, unido a su condición de imán para los medios, convenció a Florentino Pérez de que CR9 era el robot que buscaba. Una vez en España, Cristiano se ha adaptado al medio igual que el oso polar al ártico: cinco partidos oficiales, siete dianas. Inmejorable. Relaño le sintetiza así: "Es un fenómeno físico y técnico, de carrera incontenible, disparo tremendo, llegada, cabezazo y magníficos tiros libres". Lo cual, qué duda cabe, es mucho.

Procedentes de Funchal y de Rosario respectivamente, ambos de origen humilde, Lionel Messi y Cristiano Ronaldo han alcanzado la cumbre del fútbol. Tienen títulos como para desbordar márgenes: Ligas, Premiers, Ligas de Campeones, copas domésticas y una ristra de galardones individuales. Cristiano agrega, además, la extinta Copa Intercontinental y el Balón de Oro: un premio discutible, pero clásico y de prestigio. Cristiano lo consiguió en una temporada de frenesí. En contrario a Messi, que recibirá a final de año el primero de varios, a modo de reconocimiento planetario, con absoluta unanimidad y por clamor popular. Tras lacrar un ejercicio artístico, triunfal e irrefutable, la joya rosarina, el último de los carasucias, ya desprende aromas de emperador. Por más que lo idolatre, no piensa detenerse como hizo Ronaldinho. Sus declaraciones, así como su mirada, anuncian más. Según Miguel Rico, en este caso un reputado periodista de Mundo Deportivo, los 80 mejores partidos de Messi aún están por llegar. A tenor de su edad, es probable que los de Cristiano también. Por simple evolución de la especie, cada vez son más los futbolistas precoces que, reclamados por la élite, alcanzan la cima tan pronto como despuntan. Los dos iconos de la Liga, ya curtidos con 22 y 24 años, son el mejor ejemplo. El devenir de sus carreras determinará, en buena medida, el próximo lustro de los dos grandes. El luso, un jugador selvático, tiene a su favor la versatilidad, porque además de ser una liebre lleva lanzamisiles en ambas piernas y un hacha en la frente. Sin embargo, será un llanero solitario, el simple trazo de un lienzo surrealista. Por su parte, Messi engrana un mecanismo que nunca se detiene, repleto de ruedas dentadas como Xavi, Iniesta, Busquets, Touré, Alves o Piqué. Poseedor de una gambeta única, Lionel Messi es el cometa Halley del fútbol, un individuo astral dentro de un sistema que funciona a la luz de Guardiola, el auténtico galáctico en esta Liga de estrellas.

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miércoles, 23 de septiembre de 2009

La caja de música pertenece a Granero

Un análisis de Cristian Naranjo

La realidad no admite dudas: el Madrid está de vuelta. De la mano de Florentino Pérez, poco menos que el dios Ra de Concha Espina, el club blanco ha recuperado sus rasgos distintivos. El reencuentro con la esencia que le llevó a gobernar Europa a principios del 2000 es hoy un hecho. De aquellos tiempos sólo han sobrevivido los canteranos. No está Del Bosque ni queda rastro de los antiguos galácticos, pero el modelo ha sido reinventado. La regresión no atañe sólo al presidente. Con él han llegado Valdano, Butragueño, otro entrenador dócil y una nueva promoción de deslumbrantes estrellas. Florentino tenía naftalina para todos. 250 millones después, el Madrid ha completado un cambio radical. El equipo seguirá funcionando sin pentagrama, pero encenderá una fogata en cada llegada.

Pese a la rutilancia de Cristiano Ronaldo, Kaka' y Benzema, son mayoría los informadores de la capital que consideran el fichaje de Xabi Alonso como el definitivo para cimentar la reconstrucción del Madrid. No les falta razón, pues en su ausencia se han activado todas las sirenas de alarma. Ayer tarde, a poco más de 24 horas del Villarreal-Real Madrid, se produjo un encuentro de altura entre dos doctores en fútbol: Julio César Iglesias y Santiago Segurola. Hablaron del esquema de Pellegrini, de las rotaciones, de la cuestionable titularidad de Raúl, de la validez de Guti, de Fàbregas y, sobre todo, de la desigualdad entre Xabi Alonso y su sustituto. Es una evidencia que el donostiarra supera en todas las facetas a Gago, vigente titular hasta su llegada. Con el cambio, el club blanco se ha asegurado un doble pivote extraordinario, que debiera garantizar la fijación de las líneas con cola de impacto. Ocurre que, sorprendentemente, entre Alonso y Lass el más agitador y perpendicular es el futbolista de raza negra. No es una cuestión baladí. El mediocentro tolosarra destaca por ser completo y equilibrado. Es magistrado en desplazamientos en largo, y en Inglaterra ha crecido incorporando el sentido táctico y defensivo. En relación a Gago, lo rebasa claramente en la asignatura de música. Los biorritmos del bonaerense están muy por debajo de lo que exige el Bernabéu ─que ya le ha repudiado─, mientras que la distribución de Alonso goza de distintas velocidades. El español es por tanto un jugador más enriquecedor porque reúne un mayor número de registros. Con todo y con eso, pese a estar a años luz el uno del otro, Xabi Alonso no es abrumadoramente más apto que Gago. El por qué reside en la posición que ocupan, así como en los efectivos que dispone Pellegrini en mitad de la cancha. Es constatable que ambos abarcan la misma parcela y comparten funciones. A efectos reales los dos acaban por dedicarse a lo mismo, por más que el recién llegado se imponga de manera indiscutible. Con el donostiarra el Madrid gana categoría al tiempo que conserva a su recambio, pero en contra de lo esperado el dibujo no varía. El guipuzcoano ha asumido las tareas de inicio y contención, renunciando así a la proyección que tenía en Liverpool.

Lo cierto es que es Lassana Diarra y no Xabi Alonso el que ejerce de playmaker junto a Kaka', de modo que el Madrid pierde el hilo en ataque. Lass, curiosamente de origen malí como Mahamadou, ha supuesto un hallazgo por su ambivalencia. Ha acreditado su potencial ofensivo tanto con pases cartesianos como con bombas inteligentes, pero no destaca por ser ordenado. Le falta sensibilidad para mantener el compás de juego inherente a los grandes timoneles; en contraste con Alonso, que sí incorpora brújula. Se hace francamente extraño ver al tolosarra por detrás de Lass teniendo en cuenta la naturaleza de uno y otro. El francés no es ni mucho menos un mal socio para Kaka', pero no es la opción más sensata. Al respecto, el maestro Segurola apunta: "Creo que Xabi Alonso está más cómodo con un jugador como Lass a su alrededor, preferiblemente por detrás". En cualquier caso así ha quedado el once tipo de Pellegrini, con sólo dos centrocampistas puros, un medio netamente ofensivo como Kaka' y tres delanteros natos como Cristiano, Raúl y Benzema. En Madrid ya nadie debate sobre cuál es en la práctica el dibujo del técnico chileno. El 4-2-4 es plenamente reconocible. En líneas generales es un esquema tan racional como su propio creador. Tanto la media goleadora ─¡4 dianas por partido!─ como los resultados lo avalan. Y sin embargo hay matices que generan ciertas suspicacias. En la primera jornada frente al Deportivo, durante los primeros minutos en Cornellà, por momentos en Zúrich y por supuesto ante el Xerez, el astronómico Madrid padeció una seria fractura entre la vanguardia y la retaguardia. Ante la disidencia defensiva de la línea de ataque, abundó la desconexión entre líneas. Consecuentemente, los blancos se dejaron arrebatar la posesión, cedieron terreno y concedieron excesivas ocasiones, muchas de ellas a balón parado.

Por más abultados que hayan sido sus marcadores, es un secreto a voces que el desgobierno es la tónica general en los partidos del equipo blanco. Dado que en Madrid unos cuantos periodistas entienden de la materia, las reflexiones acerca de los desajustes no se han hecho esperar. Para algunos, la opción fácil ha sido disparar contra Gago. Los que participan de esa opinión olvidan que Xabi Alonso estaba sobre el campo cuando Valerón tuvo el 2-3 en el Bernabéu o cuando el Espanyol pudo adelantarse en Cornellà. Por otro lado, los especialistas más insignes han colocado el bisturí en la raíz del problema: el centro del campo. Con buen criterio, apuntan que la sangría defensiva podría paliarse dando entrada a un tercer centrocampista en detrimento de un delantero. No hay forma de esconder que el modelo a seguir es el Barcelona. Lass haría las veces de Touré, Xabi Alonso las de Xavi Hernández, y Granero ─o Guti─ las de Iniesta, con Kaka' gozando de total autonomía. Salvando las inevitables distancias, con esa fórmula el Madrid encontraría la anhelada caja de música. Un simple cambio de pieza lo haría posible: Granero por Raúl. Es una opción que no escapa a Pellegrini, porque de hecho la ejecuta en las segundas partes. La barrera que impide el cambio definitivo de sistema no es otra que la grandeza de los damnificados: Raúl, Benzema y Cristiano. En otras palabras, el macho alfa de la plantilla y dos galácticos recién estrenados, que además están metiendo goles a porrillo. Por lógica y necesaria que sea, no es una decisión fácil para Pellegrini dar la titularidad a Granero o Guti a costa de prender fuego al vestuario. De momento, el técnico chileno ha tomado el camino del centro. A través de sus rotaciones, estudiadas a conciencia, está consolidando un pilar esencial: la harmonía del grupo. Tanto es así, que ahora incluso Drenthe se siente útil.

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lunes, 14 de septiembre de 2009

Los capos no entienden de perdones

Un análisis de Cristian Naranjo

La etiquetada por algunos como 'Liga de las Galaxias', que ha desfasado literalmente a la de las estrellas por obra y gracia de Florentino, ya cuenta dos jornadas. Posiblemente insuficientes para adivinar el destino final de unos y otros; francamente concluyentes respecto a la identidad de los aspirantes al título. Esta vez las predicciones no admiten margen de error: los dos gigantes, otro año más, se postulan como únicos candidatos al cetro estatal. Real Madrid y Barcelona, en orden invertido, ya encabezan la tabla merced a trayectorias equivalentes pero no calcadas. El equipo capitalino abrió la Liga convirtiendo el Bernabéu en un campo de tiro, mientras que el vigente campeón controló su encuentro hasta resolverlo por vía aérea. La diferencia entre el ejercicio del Bernabéu y el del Camp Nou estribó básicamente en las formas. El Barcelona monopolizó el juego en términos de posesión, llegadas al área, disparos a puerta, córners y ocasiones de gol. Circunstancialmente sólo encontró respuestas a balón parado, pero siempre se mantuvo fiel a su idea. Por contra, el once de Pellegrini funcionó de forma discontinua, a dentelladas, sin presentar un patrón definido. Le concedió en todo momento oxígeno al Depor, que no cesó en el empeño por crear peligro. Tanto es así que el choque únicamente se decidió en un definitivo cara o cruz entre Valerón y Lass. En cualquier caso el Madrid venció por una cuestión de infantería y se agenció el mismo número de puntos que los facultados azulgranas. Estilos ambivalentes; resultados convergentes.

Para disputar el encuentro de ayer los dos visitaron la ciudad del enemigo. El Barça para enfrentarse al Getafe de Míchel y el Madrid para estrenar oficialmente el inmaculado estadio de Cornellà-El Prat. La resolución de ambos partidos quedó a medio camino entre lo similar y lo idéntico: los jugadores caros sentenciaron tras el perdón de los humildes. Para el conjunto de Míchel, Albín y Soldado olisquearon la miel en dos ocasiones bien ganadas. Moisés y David García corrieron la misma suerte en el Espanyol. Sucede que el tópico del cine negro es tan recurrente como veraz: la misericordia ante los capos se paga con la vida. Así de implacable va a transcurrir la Liga más hemisférica de la historia. Sujeto a los contratiempos que siempre conllevan las citas internacionales, Guardiola les confirió a Messi, Iniesta y Alves la categoría de soldados de tercera línea. A estas alturas son innegables las dotes de estratega del técnico azulgrana. Conocedor del potencial de su pacífica milicia, el de Santpedor escondió en un hoyo a sus hombres más valiosos, dando entrada a los más bisoños. De este modo evitó el sobreesfuerzo de sus figuras y les brindó a los jóvenes la ocasión de crecer en confianza sintiéndose importantes. Por tanto Pedro y Jeffren actuaron juntos de inicio, en una decisión arriesgada, cuestionable, y sin embargo abrumadoramente certera. Los canteranos de menor rango no percutieron las bandas, pero contribuyeron a madurar el partido con su limpio y ordenado juego de posición. Los números dicen que Guardiola cuenta con escasos efectivos, de modo que tiene que maximizar recursos y repartir protagonismos.

Chygrynskyy fue el otro beneficiado por el barbecho del técnico. El ucranio sigue siendo un desconocido para gran parte de los aficionados. El encuentro de ayer no es el indicado para valorar en panorámica sus condiciones, aunque la mayoría ya son de dominio público. Su perfil natural es el zurdo, y no obstante domina el desplazamiento en largo con ambos pies. Los cambios de orientación desde su posición al extremo opuesto están garantizados. Alcanza por ende el Barcelona un inicio de jugada todavía más depurado, necesario en situaciones de ahogo por la presión del rival. También gana Guardiola más simetría y finura en su esquema, en tanto que puede componer un once completamente sutil substituyendo a los menos dotados técnicamente ─Abidal y Puyol─. El orden simétrico viene dado por la condición de zurdos tanto de Chygrynskyy como de Keita, que en ese sentido también enriquecerán las variantes tácticas del equipo. Por último, el central del Este también permitirá a Guardiola hacer permutas de posición con los hombres más polivalentes. En conclusión, Chygrynskyy será un jugador de gran valor en un elevado porcentaje de partidos. Y en cambio su fichaje sigue ofreciendo dudas por su elevado coste en contraposición a la venta de Eto'o por 20 millones. La otra variante por desvelar es su capacidad de respuesta en fase defensiva. En la final de la Supercopa de Europa, un gran escenario para analizarle, estuvo siempre muy cobijado excepto en la jugada del gol, donde estuvo tan flojo como el resto de defensas. Apunta un cierto déficit de intensidad en relación con Puyol y Piqué. No obstante por alto va fenomenal, de tal modo que, cuanto menos, merece el beneficio de la duda. Guardiola es un avanzado a su tiempo, casi un visionario. Ha demandado personalmente a Chygrynskyy por activa y por pasiva. No hay mejor argumento para avalar su fichaje que la insistencia del timonel. Para el técnico será un reto personal convertirle en un defensor de referencia.

Por lo demás no merece la pena profundizar en el duelo. Sería abusivo, barroco e innecesario enfrascarse en un partido sin vuelta de hoja. El Barcelona se guardó el balón para sí ante el elegante Getafe de Míchel, que tuvo sus opciones de adelantarse en dos remates claros. No lo hizo y firmó su defunción cuando entró en escena la flor y nata del fútbol mundial. Con los guerrilleros silenciosos sobre el campo no hubo color. El cambio de ritmo que imprimieron Messi, Iniesta y Alves finiquitó el choque. Asimismo Kaka' hizo lo propio en el futuro fortín de Cornellà-El Prat, que acabó convertido en el Circo del Sol. El bucanero Granero emitió un código de barras que el brasileño leyó a la velocidad de Bolt. El resultado, más que un simple tabique, fue una casa adosada a las afueras. El 0-1 martilleó el ánimo de los pupilos de Pochettino, que habían merecido abrir el marcador previamente. No fue así, de forma que Kaka' abandonó las funciones de aparejador y prosiguió con su espectáculo circense en el papel de funambulita. No tardó en añadirse al festival un domador como Guti, a cuya morfología le sobra todo excepto su inmisericorde zurda. Ya marcó el curso anterior en campo blanquiazul y anoche repitió tras un pase con diamantes de Kaka', el jugador que realmente va a lavarle la cara a este Madrid. 0-2 y a sestear. Incluso Cristiano se incorporó a la fiesta ejerciendo como payaso para delirio del personal. Hizo el 0-3 al contraataque a servicio de Guti. Dos jornadas participando de forma testimonial, dos goles. El ex-futbolista 'Poli' Rincón, madridista recalcitrante, se soltó con el tanto del portugués: "¡Hostia, qué golazo, es que la pone ahí, la pone ahí!". En fin, para todo aquél que haya visto la jugada sobran las palabras ante semejante afirmación. Por lo visto en la capital le piden pocos réditos a una multinacional que ha costado más de 90 millones. El partido de Cornellà tampoco tuvo más enjundia ─gran palabra, hallazgo de Albert Valor, y salida de la firma de Alfredo Relaño, un analista magistral al que los colores le rebosan demasiado a menudo─.

Por presupuesto, por inversión, por espesor y calidad de plantilla, por desequilibrio, por tener un bloque consolidado, por registros goleadores y defensivos, por ser el actual tricampeón, por tener a los mejores del mundo… Y sobre todo por inercia. Éstos son los principales motivos por los cuales Barcelona o Madrid están condenados a llevarse el campeonato. El Atlético no puede llegar lejos en ninguna competición por plantilla, entrenador, secretario técnico, presidente y propietarios. No es un club. Es un burdel. El Sevilla acumula revólveres arriba, pero el resto del once y el banquillo no le alcanzan para superar el listón del curso anterior. Y finalmente, el único rival en ciernes con el que posiblemente podrán pugnar es el Valencia, que acumula 6 puntos con marcadores abultados. Emery ha armado un buen bloque que va camino de consolidarse, con un Banega demostrando quién es, una defensa bien apuntalada con Dealbert y Saltor y una vanguardia salvaje, las abejas, como denomina Pedro Morata al cuarteto formado por Silva, Villa, Mata y Pablo Hernández. Un once francamente bueno a la par que atractivo para el espectador. Emery no dispone de un gran fondo de armario, pero tiene la rebeldía de Joaquin y a Vicente en la recámara, al que sería vital recuperar. Sería sano para la Liga y sus aficionados que un club grande como el Valencia se uniera a la pelea cuando nadie lo esperase.

El resto de ligas de primer nivel futbolístico también han reanudado el trajín. En Inglaterra, el Chelsea se está mostrando intratable y suma 15 puntos de 15 posibles pese a no haber renovado el plantel. Sin embargo son United, City y Tottenham, con 12 puntos, los que ponen el juego. Mark Hughes ha conseguido ensamblar en tiempo récord los relucientes fichajes, en especial a Adebayor, una experiencia para los sentidos, al que pretendió Guardiola de forma decidida. Si Robinho regresa motivado de la lesión, el City acumulará más veneno. El Tottenham de Harry Redknapp es sin duda el equipo más simpático de la Premier, porque apuesta por un fútbol vertical, veloz y atractivo. Lennon, Defoe, Robbie Keane y Luka Modrić, sustentados por jugadores todoterreno como Huddlestone, Jenas o Palacios están haciendo las delicias de los aficionados más selectos. Por su parte el vigente campeón, el United, ha perdido purpurina con la marcha de Cristiano pero se ha petrificado como un bloque más unido y uniforme, donde Valencia y Owen están funcionando y en el que el líder es por fin un entregado a la causa como Rooney. Del Arsenal de Wenger poco que decir. Jugadores potencialmente muy buenos pero inconstantes para una liga tan competitiva. Y Benítez a lo suyo, arrastrando al Liverpool por territorio inglés, con eminencias como Kyrgiakos y Voronin. Mala señal que la estrella sea Benayoun ─buen futbolista, pero no para liderar a un grande─.

En la Bundesliga, el Bayern recupera la confianza con una goleada en Dortmund ─1-5─. Gol de falta de Ribéry incluido y celebrado a lo grande con Van Gaal. Mucha belleza junta. Ahora el galo dice que quiere renovar con el Bayern. Quien lo entienda, que lo compre. Y en el Calcio, dardos envenenados hacia Guardiola. Gol de puro ariete y liderato para la Juve de Martín Cáceres, un nuevo Puyol en potencia. Era necesario que alguien pusiera en evidencia a Guardiola por una vez. A nadie escapa que hoy por hoy es el entrenador por antonomasia, pero no son de recibo las felaciones públicas ─denominación de origen José María García─ que recibe por parte de la prensa catalana. Tanto es así que Eto'o ha prendido la mecha de la Liga de Campeones con un gol sublime que también sirve para rebatirle. Gol de genio con acuse de recibo hacia el Camp Nou. Llega la liga entre las ligas, la Champions. Y llega el primer combate de altura: Inter-Barça, con enormes cuentas pendientes. Vuelve Ibrahimović a San Siro y lo hace desafiante. Vuelve Eto'o, pero juega en el adversario. Duelo de centrales privilegiados: Lucio-Piqué. Desafío en ambas porterías: Julio César-Valdés. Electricidad entre los dos mejores laterales del planeta: Maicon-Alves. Contraste de caracteres en los banquillos: Mourinho-Guardiola. Y, por supuesto, choque de caballerías: Eto'o-Ibrahimović. La Liga de Campeones es la mejor plataforma para dictar sentencia. Que nadie olvide quién aparece en el momento justo de los partidos decisivos. Si alguien tiene que retratar a Guardiola, que lo haga Eto'o, el capo por excelencia.
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miércoles, 9 de septiembre de 2009

Brasil se refuerza a costa de Maradona

Un análisis de Cristian Naranjo

Sucede a menudo que los partidos más esperados por el aficionado acaban reducidos a cenizas una vez terminan. La expectación generada no acostumbra a reflejarse en el juego, y el resultado siempre deja damnificados. El triunfo de unos supone el sinsabor de otros, mientras que el empate suele descontentar a ambos. Los espectadores neutrales, que se cuentan por millones en este tipo de choques, también tienen algo que perder: su tiempo. La madrugada del pasado sábado al domingo, según horario peninsular, buena parte del planeta se acomodó frente a un televisor con señal de Rosario. El duelo se presentaba como una cita ineludible: Argentina-Brasil, un nuevo volumen del clásico de clásicos, con la clasificación mundialista en juego. Una albiceleste en apuros frente a una canarinha confiada. Maradona frente a Dunga. Messi contra Kaka'. Y el escenario, el Gigante de Arroyito, literalmente a reventar. En definitiva, todos los alicientes posibles en el campo, en los banquillos y en la grada.

Argentina llegaba al encuentro necesitada de algo más que puntos. Hasta el momento su trayectoria había sido titubeante, ya fuera con Basile o Maradona al mando. La última derrota frente a Ecuador, así como la debacle sufrida en Bolivia, generaron críticas en todas direcciones. La mayoría cayeron sobre Maradona y Messi, las dos cabezas visibles de la selección. Se cuestiona la validez del técnico, mientras que impacienta el escaso rendimiento de la estrella culé. Parece un hecho que Messi no encaja en el sistema del 'Pelusa', y los periodistas argentinos apuntan hacia el propio director técnico. Así las cosas, la albiceleste compareció al partido con sus líderes sitiados y el ambiente enrarecido. La coyuntura exigió a entrenador y jugadores actuar según el procedimiento habitual: aislarse todo lo posible del entorno. La medida quizá funcionó, pero hay filtraciones del exterior que son inevitables. Es una evidencia que el caldo de cultivo no era el idóneo para afrontar 90 minutos a cara de perro.

Por su parte, Brasil se presentaba en una situación diametralmente opuesta. Acudía a la cita como líder, colmada de confianza y sabedora de que podía obtener billete a Sudáfrica en caso de vencer. La pentacampeona ha dominado con mano de hierro la fase de clasificación, donde se ha destacado como la selección más realizadora y menos goleada. Lo cierto es que nadie ha hecho sombra a Brasil desde 2007, cuando se alzó con la Copa América. Fue la primera competición de Dunga como seleccionador. La verdeamarela no carburó durante los primeros partidos, de modo que el técnico recibió tantas críticas como Maradona ahora. En cambio la seleçao se hizo fuerte ante la adversidad. Sacó brillo a sus espadas y escaló hasta la final, donde aguardaba la incontestable favorita: Argentina. El desenlace, 3-0 para Brasil, fue tan contundente como inesperado. El impacto de aquella final explica el actual estado de las cosas. Argentina cayó de forma inapelable pese a tener a los mejores, y la derrota aún sangra. Los tres directos de Brasil sumieron a la albiceleste en una crisis de identidad de la que aún convalece.

La milicia de Dunga no se detuvo ahí. Llegó a la Copa Confederaciones y también la ganó, en un ejercicio de pragmatismo sólo comparable con USA '94 y Corea-Japón 2002. Definitivamente, Brasil se ha reinventado con el paso de los años. La mutación le ha permitido cosechar más triunfos, al tiempo que se ha resentido su lírica. No hay lugar para la nostalgia. Se llevan los repliegues, los trivotes, los balones colgados y, cómo no, los socorridos contraataques. No ha quedado ni rastro de Zico, Sócrates, Falcão, Junior y compañía, aquellos que maravillaron en España '82. Pero que no vencieron. Salta a la vista que la Confederación Brasileña prioriza el resultado por encima del estilo. No en vano prefiere apostar por tipos como Scolari ─cuyo ideario tiene algo rescatable─ o Dunga, en una nueva vuelta de tuerca. La elección parece tan segura como comprar un melón garantizado. El objetivo es ganar a cualquier precio, y entrenadores de esa calaña tienen el secreto. Conscientes del potencial que por generación natural siempre tendrán arriba, su fórmula se basa en blindar la propia portería y esperar buenas nuevas. Antes eran Rivaldo, Ronaldinho y Ronaldo. Ahora son Kaka', Robinho y Luis Fabiano. Cambian los nombres; permanece el estilo. Poco juego y mucho gol. Pura praxis, sin noticias del jogo bonito.

Finalmente, el clásico respondió a la lógica. Maradona hizo la convocatoria a su modo. Recurrió a un estadio pequeño para intimidar. Cargó toda la presión sobre Messi. Proyectó un vídeo de motivación. Y finalmente dispuso un once de postguerra, con los centrales de Vélez, los laterales del Medievo, el centro del campo comandado por Mascherano y por un Verón de Serie B, y una delantera donde se echó a suertes el compañero de Messi. En su fijación por presentar un dibujo simétrico, Maradona dejó las bandas a cargo de Maxi Rodríguez y Dátolo, que salvo noticia no inventaron el oficio de extremo. Con todo, la improvisación era de enormes proporciones. El vídeo no funcionó, la pizarra más bien no existió, y la albiceleste saltó al campo hecha un manojo de nervios. Tuvo más el balón porque a Brasil le convino, pero Verón no conectó jamás con Messi y Tévez.

En realidad, el partido estaba visto para sentencia desde que Maradona dio a conocer los convocados. Ausencias como las de Zabaleta, Garay, Banega o Higuaín son francamente denunciables. También es digna de llevar a juicio la sustitución de Riquelme por el prejubilado Verón. Pablo Aimar, Ariel Ibagaza y por supuesto Ever Banega serían opositores más capacitados. La no convocatoria de un extremo serio como Di María en beneficio de un jugador plano como Dátolo ─golazo a parte─ tampoco es comprensible más allá del reducido campo de visión de Maradona. Además de los alistamientos, las alineaciones de Maradona también atentan contra el buen gusto. A nadie escapa que 'Nico' Pareja y Coloccini deberían ocupar el eje de la zaga, que el 'Kun' ha de ser un fijo en ataque, y que las bandas son un desperdicio si las regentan Maxi y Dátolo. El anacrónico 4-4-2 de Maradona, donde la movilidad brilla por su ausencia, no conduce más que al naufragio. Sólo un improbable cambio hacia algo similar al 4-3-3, con Messi gozando de un ecosistema más propicio, corregiría el rumbo de Argentina de cara a sus definitivos duelos.

La balanza del clásico la decantó Maradona porque además de ser inepto no tiene ningún plan de acción. Dunga tiene ideas prehistóricas, pero es consecuente con ellas. Sabe cómo hacer fuego con dos piedras, y volvió a constatarlo en territorio enemigo. Los mecanismos que ha introducido compensan el escaso atractivo del esquema. Es cierto que utiliza un trivote de poca elaboración, pero los tres hombres tienen una función perfectamente definida. Gilberto Silva es el ancla del equipo. Barre su zona y no complica la entrega. Su concurso es vital para mantener la firmeza del esqueleto. Felipe Melo es el jugador equilibrado y completo por excelencia. Tiene llegada, disparo y remate aéreo, además de abarcar grandes espacios y asegurar trabajo. Elano es el más fino del trío. Goza de una derecha depurada que le asegura distribución y peligro a balón parado. Como Gilberto y Melo, tampoco rehúye las obligaciones defensivas. La gran ventaja de jugar con tres unidades en el medio es la importancia que adquieren los laterales. André Santos y sobre todo Maicon tienen libertad para surcar su banda con asiduidad porque en su ausencia son los volantes los que cubren el hueco. En cuanto a los centrales, Lucio y Luisão forman una de las mejores parejas de la actualidad. Por arriba, son torres en defensa y catapultas en ataque, además de tener criterio con el balón. Es conocida la capacidad de Lucio de superar líneas de presión con sus decididas conducciones. Y delante, toda la fantasía aglutinada. Kaka' en la mediapunta trazando líneas maestras. Robinho sobrevolando el área en busca de inspiración. Y en punta Luis Fabiano, un goleador de amplio repertorio.

A pesar de que su equipo se asemeja cada vez más a un yunque, Dunga también comete atentados. Alves no debería ser incompatible con Maicon en el once titular. Jugadores de la talla de Alexandre Pato, Diego y Hulk no pueden sobrar nunca en la seleçao. Otros, como Amauri, Anderson, Bastos o Ederson también merecen toda la atención. El caso es que el Brasil actual no levanta pasiones pero es tan fiable como las viejas costumbres. Su juego es un pestiño porque no tiene hilo conductor. Funciona a ráfagas, al ritmo descompasado del propio Kaka'. Su centro del campo no goza de grandes atractivos y sus puntas tampoco deslumbran pese a su categoría. Sin embargo Dunga ha construido una estructura de sólidos cimientos. Ha rastreado la oferta de compatriotas en busca del gen competitivo y a la vista está que lo ha encontrado. Este equipo ganó la Copa América, la Confederaciones y aspira al Mundial 2010. Según lo demostrado, el resto de candidatos deben ponerse a la cola. Incluida España. La pentacampeona quiere más. En Rosario dio un nuevo aviso de su ambición. El manual de Dunga es feo, rudimentario y limitado, pero los resultados lo avalan. Frente a Argentina, la canarinha volvió a mostrarse infalible. Primero apeló al oficio y encontró oro en dos tiros libres. Después ahogó la reacción argentina con una contra bella y letal que finiquitó el partido. Brasil no necesitó más. Maradona le allanó el camino a Dunga. Messi no tocó más de diez balones, y Argentina no existió. Se derrumbó con las decisiones de su entrenador. En conjunto, el partido fue una farsa, un engaño al espectador y una inútil pérdida de horas de sueño. Urge la vuelta de Liga y Champions, con el tricampeón poniendo a prueba su escasa plantilla y Florentino controlando cómo crece su parque de atracciones.

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domingo, 30 de agosto de 2009

El Madrid de Florentino enseña la dinamita

Por Cristian Naranjo

Se confirma lo que ya se presentía. El Madrid casi nunca alcanzará la continuidad en su juego. Tampoco la excelencia. Pero en su primer partido ha acreditado poseer el mayor arsenal del campeonato. Kaka', Cristiano, Benzema, Lass y Xabi Alonso garantizan el fuego a discreción, mientras que en el banquillo aguardan otros cañoneros de primera, como Granero o Higuaín. Incluso Drenthe tiene misiles en reserva, por más que Pellegrini lo haya fijado en el lateral. Y a la artillería pesada se une Raúl, el último superviviente de la primera era galáctica. El eterno capitán sigue resistiendo año tras año por más que cambie el estado de las cosas. El resto de figuras han sido substituidas con paralelismos evidentes. Cristiano emula a Beckham. Kaka' a Zidane. Benzema a Ronaldo. Marcelo, por qué no, a Roberto Carlos. Raúl, inalterable, sigue siendo Raúl. Sólo falta Ribéry, el extremo que haría las veces de Figo. Individualmente no encontrará rival el Madrid. Todos sus efectivos de ataque poseen la pegada de los buenos boxeadores. En cambio el juego colectivo ofrece más dudas. Xabi Alonso es el mejor surtidor del mundo, pero no aporta excesivo dinamismo. Y Lass es un hallazgo de petróleo, pero no un especialista a la hora de temporizar. Finalmente será Kaka' el único encargado de comandar el frente de ataque, con su juego basado en la mezcla de asociación y conducción. Sólo el evangelista, con mucho el mejor fichaje de Florentino, decidirá cuando activar y cuando parar el cronómetro del Madrid. No deja de ser arriesgado fiarlo todo a un solo cerebro, por lo que jugadores como Granero o Guti irán ganando protagonismo. Cristiano Ronaldo tampoco ayuda a la fluidez del juego. El portugués está acostumbrado a guardarse el balón y a encarar con espacios. La Liga no es la Premier, de modo que su fútbol se acartonará por momentos.

Pellegrini ya ha encontrado su esquema básico, un clásico 4-4-2 con Kaka' gozando de total autonomía y Raúl manteniéndose en vanguardia. De momento el Madrid es una aglutinación de talento, pero carece de mecanismos grupales. El equipo todavía no es tal. Le falta el cuajo que da el rodaje. Tiene un largo camino por recorrer, que culminará en una estructura mejor armada. Difícilmente en un estilo definido. Los nuevos galácticos funcionarán a fogonazos. La lluvia de proyectiles producirá destrozos y marcadores abultados. El Madrid arrasará pueblos y ciudades, al tiempo que su juego se alejará de conceptos como aseo o ecología. Así se impuso anoche al Depor de Lotina, un equipo pulcro que jamás dio su brazo a torcer. Kaka' no tardó en exhibir sus galones de bombardero. Ningún intento lejano encontró portería, pero todos tenían un alto contenido de veneno. El brasileño es mucho más que un francotirador. Lo demostró a los 26 minutos, encontrando un pasadizo secreto hacia Benzema. El lionés tiró a reventar. Pero la jugada, necesariamente mortal, la culminó Raúl tras barrer el polvo del área como sólo él sabe hacerlo. Primer gol de la Liga. De nuevo Raúl, el último superviviente.

El Depor, valiente de principio a fin, no se encogió. Más bien al contrario. Se fue arriba con determinación y encontró el premio en una falta magistralmente tocada por Juca, cuyo balón encontró a Riki como paloma mensajera. 1-1. El empate tampoco anestesió al Madrid, que reanudó la ofensiva con todas las unidades. A los cinco minutos el partido volvió a decantarse. Esta vez fue Lass, un superdotado física y técnicamente, el que detectó un resquicio en el área. Allí acudió Raúl, como veterano de guerra, para chocar con Aranzubia y emplazar al árbitro al punto de penalti. En la moviola la acción ofrece algunas dudas, porque el '7' blanco recurre al contacto con descaro. En directo y a ojos del árbitro, sí pareció penalti. La responsabilidad de lanzarlo recayó sobre Cristiano, inédito hasta entonces. Con un golpe seco a la base del poste, el portugués se estrenó en la liga española. Apenas volvió a ser noticia en todo el encuentro.

El descanso no atenazó a los deportivistas, que volvieron a equilibrar la balanza al minuto 1. Valerón, que ha renacido con 34 años, convirtió un centro con nieve de Guardado en una obra de arte. El 'Flaco' domesticó el balón con los tacos y lo mandó a gol con la potencia justa y la colocación precisa. Así es Valerón, un mago capaz de desaparecer para volver al partido en el momento oportuno. Por estética, hasta el momento el gol de la Liga. Con el 2-2 el partido se descontroló, y el Bernabéu volvió a convertirse en caldo de cultivo para la épica. Cristiano amenazó con su mejor recurso. Su disparo desde el perímetro, altamente tóxico, no encontró puerta por bien poco. El Depor también pudo aprovecharse del ruido. De nuevo Guardado acuchilló su banda en beneficio de Valerón, que como los grandes genios marró el remate fácil tras acertar en el difícil. Es conocido lo que suele ocurrir después del fallo ante un grande. La piedad se paga con la derrota. En el '60, al poco tiempo del perdón a Casillas, Lass cogió su fusil. El motorcito francés certificó ser un jugador ambiguo y nocivo, porque nunca se sabe donde acaban sus facultades defensivas y donde empieza su potencial atacante. Lo que se presiente es que posee más clase que mordiente, lo cual ya supuso un naufragio en Liverpool y frente al Barcelona en el Bernabéu. Es un buen recuperador, pero no alcanza la intensidad de los mejores en ese puesto. No sería un problema en un equipo más blindado, pero en un Madrid tan desnudo atrás la trampa está servida.

De hecho el Depor también descubrió las vergüenzas defensivas del once de Pellegrini. Los flancos hicieron aguas por derecha e izquierda, y el equipo blanquiazul tuvo el 2-3 en los pies de Valerón. Se presumen muchos partidos de ida y vuelta en el Bernabéu, donde la contundencia de los galácticos jugará un papel esencial. En cualquier caso, Lass resolvió el primer escollo de la temporada con una maravilla: recorte en la frontal y disparo ajustado. Queda toda una Liga por delante para seguir escudriñando al Madrid. El gol y el espectáculo están garantizados en Concha Espina. La retaguardia ofrece más dudas. Y el banquillo, que hace días daba miedo, ha quedado algo reducido sin Robben y Sneijder. Que nadie lo dude: Florentino echará el resto por Ribéry. Lo niega Valdano. Lo niega Pellegrini. Se niega el Bayern. De momento Scarface y Robben ya forman la pareja de extremos más letal del planeta. Pero algo sigue oliendo mal. Florentino quiere completar el álbum a toda costa con el último galáctico. Pretende conseguir el perfume definitivo, y considera necesario añadir una última esencia. Sin duda sería una mezcla explosiva reunir al mejor de cada gran liga. Sería la culminación de un proyecto faraónico, inédito en la historia del fútbol. El auténtico sueño prohibido es Messi. El único sucedáneo del mercado es Ribéry. Querer es poder para Florentino, que ya contrató a Beckham después de negarlo tres veces. La historia, en tanto que es cíclica, siempre se repite.

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jueves, 23 de julio de 2009

Galácticos

Por Cristian Naranjo

El fútbol no cierra por vacaciones. En Europa terminan los campeonatos tan pronto como se activa la ruleta de los fichajes. Despachos, restaurantes y mansiones son testigos de excepción de las operaciones más significativas. Este verano se está produciendo un hecho insólito: los reyes de las barajas europeas están cambiando de palo. El Madrid de Florentino abrió la veda contratando en cuestión de días al mejor jugador de la Serie A y al más valioso de la Premier League. A Kaka' y a Cristiano les seguiría Benzema, el delantero con más renombre de la Ligue 1 francesa. Un montante total que roza los 200 millones de euros. Florentino no entiende de contextos económicos. Siempre encuentra resquicios por los que hacer realidad sus ambiciones. Expropiadas tres de las grandes ligas, el siguiente objetivo es el más protegido. Ribéry, tasado por el Bayern en 80 millones, supondría completar un póker de ases inédito en la historia moderna del fútbol. Si bien el constructor ya reunió a Figo, Zidane, Ronaldo y Beckham, lo consiguió en cuatro estíos y no de una tacada. De momento, desde el Madrid no se ponen de acuerdo respecto a las posibilidades de incorporar a Scarface. Mientras que Valdano aseguró que el francés ya no era asunto del club, Pardeza ha declarado que no está descartado. Diferentes versiones, generadas merced a la duplicidad en el cargo de interlocutor de Florentino. No se adivina diferencia entre las funciones de Valdano, Pardeza y Butragueño, tres viejas glorias reconvertidas a portavoces del mismo faraón.

En medio de la vorágine insostenible en la que había entrado el Madrid, se precisaba un atisbo de cordura. El discurso sensato del que carecieron los responsables de comunicarlo, no llegó hasta la irrupción de Manuel Pellegrini. El chileno, un hombre tan sereno y reflexivo como Valdano, le mostró al Director General sus credenciales de ingeniero. Dijo no a la erradicación holandesa, afirmando tener planes para Sneijder. En el primer amistoso, colocó sin complicarse todas las piezas del ajedrez. Su dibujo, un 4-4-2 casi tan vetusto como el propio fútbol, no es más que el reflejo de su naturalidad. Posesiones largas y no más de tres toques. Así hizo funcionar al Villarreal y así tratará de cambiarle la cara al Madrid. Se modifican los nombres y sus habilidades, pero no el ideario de Pellegrini, inalterable como su gesto. El chileno ha dado luz verde a la incorporación de Granero con la idea de situarlo por la derecha y no en el eje, que a la espera de Xabi Alonso es territorio de Gago y Lass. Más sentido común. Finalmente, al técnico no le altera el sueño la situación de Ribéry. Él conoce la mejor alternativa. Joven, talentoso e infinitamente más barato, Cazorla se presenta como la solución terrenal al deslumbrante extremo francés. Nadie como Pellegrini conoce las prestaciones del asturiano, que añadiría voltios a la banda sin alterar el statu quo del vestuario.

Hasta hace unos días, se daba por hecho que los grandes fichajes mediáticos sólo estaban al alcance de los lingotes de Florentino. Ni el United, ni el Milan, ni el Barcelona, entre otros grandes, parecían dispuestos a poner en riesgo su economía a cambio de una carta, por alta que fuera. Las declaraciones de los responsables invitaban a la austeridad y el transcurso de las jornadas así lo constataba. Joan Laporta criticaba el derroche de Florentino mientras negociaba con el Valencia por Villa. La operación con el asturiano ya se daba por hecha, hasta que de tanto tensar reventó la cuerda. Fue entonces cuando se precipitaron los acontecimientos. Zlatan Ibrahimović, el obelisco deseado por Guardiola para lucir el '9' del Barça, volvió a la primera línea informativa. En una operación arriesgada, el sueco debía acabar en la Ciudad Condal a cambio de 45 millones más el traspaso de Eto'o y la cesión de Hleb. Con el acuerdo entre clubes, Ibrahimović no titubeó y aceptó el traspaso. Sólo quedaba la conformidad de Eto'o. Tras varios días de especulaciones sobre las intenciones del camerunés de torpedear el fichaje, la operación ha cristalizado definitivamente hace unas horas. La afición del Barcelona ya tiene un nuevo tótem al que adorar. Guardiola por fin posee el bastión que anhelaba. Laporta ha conseguido al galáctico que necesitaba para rubricar su mandato y contraatacar ante Florentino. Futbolísticamente, lo que puede aportar Ibrahimović al Barcelona es por todos conocido: tamaño, fuerza, potencia, remates de toda clase y fantasía a puñados. Ciertamente, el Barcelona gana un gran activo deportivo y económico. Adquiere al ariete más completo y resplandeciente del mercado, que a buen seguro hará las delicias de los socios culés. Estamos pues ante un jugador poliédrico, en tanto que su lista de atractivos es variopinta y extensa. Pero no deja de ser finita.

Para bien o para mal, el apellido Ibrahimović, hijo de Ibrahim, estará ligado para siempre al de Eto'o Fils. El camerunés ya forma parte del pasado del Barcelona. Nunca fue un gran ídolo de la afición. No dejó grandes gestos técnicos ni tampoco obras de arte. No tenía sensibilidad en las botas, lo cual lo enemistaba con el balón. No corría de forma natural, sino que sus pies se arqueaban. Sólo tenía una pierna buena y no destacaba por sus disparos de media distancia. Tampoco era infalible ante el portero. Finalmente, no iba bien de cabeza, ni dentro ni fuera del campo. Tenía pues el Barcelona un delantero que acumulaba una extensa lista de defectos. Ocurre que la sociedad en general y el deporte en particular no sólo privilegian al talentoso. Como futbolista, Eto'o sólo tenía tres variables a su favor: velocidad, raza y ambición. Aparentemente, sus virtudes eran escasas. Sólo aparentemente. Mientras que Ibrahimović es un delantero de diseño, que esconde recursos en cada centímetro de su cuerpo, Eto'o no es un futbolista chic. Sin embargo, las virtudes del sueco se acaban. En algún lugar remoto, pero se acaban. Puede que en una final de la Copa de Europa, justo donde empiezan los recursos del camerunés, que con tres activos tiene suficiente. Eto'o, transparente como un riachuelo, no esconde su secreto. Todos los delanteros de primer orden, la mayoría potencialmente mejores que él, revientan porque encuentran su límite. El secreto de Samuel Eto'o es tan simple como único. Su velocidad, su raza y su ambición no conocen fronteras.

Sólo el tiempo dará el resultado fehaciente de la operación. Por lo pronto, el Barcelona firma un delantero de referencia además de un filón mediático ─con todo lo que ello comporta en la actualidad─. No obstante, invierte 45 millones y pierde a un delantero de incalculable valor. Algunos goles de Eto'o, indelebles en la retina de los hinchas azulgranas, han pasado a la posteridad. No hay dinero que pague maniobras como la de Eto'o en Roma. Esos tiempos en los que el Barcelona y Eto'o, juntos, fueron los mejores, ya no volverán. Así lo ha decidido Guardiola. Así lo ha querido el Barça y gran parte de la masa social. Su carácter ganador ya forma parte de otro vestuario. Que nadie dude del peligro que adquiere el Inter ahora. Con Mourinho en la banda y Eto'o en el campo, todo es posible. Incluida la Champions. Que sea el tiempo quien dé y quite razones.

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martes, 7 de julio de 2009

Ronaldo 2.0

Por Cristian Naranjo

Llegó el día de la bestia. Esta noche ha sido presentado Cristiano, la versión evolucionada del primer Ronaldo: más alto, más bello y sobre todo más artificioso. Con 85.000 aficionados reventando las gradas, la ceremonia de recibimiento al portugués ha sido propia de una estrella del rock. Ningún jugador en el mundo había sido tan costoso ni había generado tanta expectación a su alrededor. Aparecer teñido de blanco nuclear, con el 9 a la espalda y con la inscripción 'Ronaldo' ha sido toda una declaración de intenciones: no le pesan ni el estadio, ni la camiseta, ni el dorsal. Tanto es así que se ha atrevido incluso a eliminar cualquier rastro de su primer nombre. Ronaldo a secas, con todo lo que conlleva. Más allá de las estudiadas estrategias comerciales, al portugués no le falta osadía. Esa combinación de nombre y dorsal tenía un único dueño conocido y una marca registrada: R9. Son palabras mayores las referidas al Ronaldo original, pues suponen hablar de cianuro para porteros. En su momento también fue el jugador más caro de la historia y el más mediático. Los tiempos cambian y los referentes también. El brasileño no se ajusta a los cánones actuales, mientras que Cristiano marca la pauta de toda una generación: pedruscos por pendientes y el culto al cuerpo llevado al extremo. Cualquier aspirante a metrosexual debe mirarse en el espejo de Cristiano, cuya figura parece haber sido tallada en la ebanistería. Ni siquiera Beckham, cada vez más alejado del fútbol de élite y más próximo a las pasarelas, parece ya hacerle sombra.

La brillantina de su presentación le ha venido como anillo al dedo al portugués, acostumbrado a los excesos: gastar mucho dinero, conducir deportivos de muchos caballos y hacer muchas abdominales. Miles de ellas. Cristiano no ha nacido para ser discreto como Messi sino para hacerlo todo a lo grande. Así, desproporcionados, han sido su traspaso y su presentación. Tanto como lo es su fútbol, repleto de arabescos y de herramientas para llegar al gol. Cristiano Ronaldo posee una navaja suiza de la que aún no conoce todas sus posibilidades. Su ramillete de aptitudes es por todos conocido: potencia, velocidad, disparo, remate aéreo, desborde y ante todo un gran sentido del gol. Un purasangre a dos patas. Tiene todas las condiciones para llegar a ser un grandioso futbolista, pero cojea en la azotea. Peca de individualista, de altivo, de no saber descifrar el juego colectivo y de tener mal perder. El Madrid ha apostado fuerte por él con el convencimiento de limar sus aristas. De conseguirlo, estaríamos ante un monstruo de enormes dimensiones. Los primeros partidos servirán para adivinar qué intenciones tiene Pellegrini con respecto a él. El fútbol de Cristiano tiene multitud de variantes posibles, pero todas pasan por el predominio de su figura en el juego. La contrapartida de reunir a la Liga de los hombres extraordinarios es que todos están acostumbrados a hacer acopio de protagonismo. Kaka', Cristiano, Benzema y quien sabe si Ribéry. Todos antropocéntricos y ninguno de perfil silencioso. La mejor mano del tapete no siempre asegura la jugada. Obviando el montante invertido, Florentino está tropezando dos veces en el mismo escollo. Los mejores jugadores no garantizan la galvanización del mejor once. Es lógica la euforia desencadenada en la capital, pero en el madridismo sigue latente la idea de cuál es el modelo anhelado. Incluir un motor de gran cilindrada como Cristiano en un equipo asegura una explosión de revoluciones. Por eso ha costado 94 millones. La brisa marina que suponen Xavi e Iniesta, por contra, no tiene precio.

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viernes, 26 de junio de 2009

Alves subsana la ineptitud de Dunga

Por Cristian Naranjo

Brasil se salvó en el 87' de sufrir la misma humillación que España. Alves, que había ingresado en el campo seis minutos antes, conectó un golpe crudo al palo de Khune, que nada pudo hacer para evitar el tanto. Quien todavía dudara de la identidad del mejor lateral de mundo, ya tiene la respuesta. Hasta ese momento, Sudáfrica estaba destapando las carencias del sistema de Dunga, falto de inspiración desde el día en que se hizo con el cargo de seleccionador. Los Bafana Bafana, con Modise y Pienaar a la cabeza, estaban tuteando a la pentacampeona del mundo en cuanto a posesión y ocasiones se refiere. La sensación era incluso de cierto dominio sudafricano, gracias al alegre 4-2-3-1 dispuesto por Joel Santana. Una superioridad relativa, ya que Brasil nunca se sintió realmente amenazada. Sudáfrica le ha mostrado al mundo que tiene cosas que decir, pero aún está lejos de ser una selección nociva para los rivales. Tshabalala y Parker, el mediapunta y el punta, no están a la altura del resto del equipo, lo cual merma sus opciones de victoria.

El planteamiento de Dunga fue una vez más caótico y lamentable. Nadie sabe a qué juega actualmente Brasil. Lo que sí es evidente es la ceguera de su entrenador, capaz de apartar sistemáticamente del once inicial a Alves y Pato, dos referencias a nivel mundial y en sus respectivos equipos, Barça y Milan. Las alineaciones de Dunga son indescifrables, al igual que sus convocatorias, de tal modo que es imposible saber qué aptitudes busca en sus futbolistas. Acaso privilegia a los jugadores de su corte. Quién sabe. El caso es que pese a ser brasileño, su fisonomía y sus formas son de centroeuropeo, lo cual es cuanto menos sintomático. Se puede decir que su apuesta es un 4-2-1-3, con Kaka' y Robinho como únicos exponentes del talento brasileño. Lo demás es pura morralla. Es un once envidiable a juzgar por los nombres, pero carece de atractivo. Con un sistema similar, ya ganó Brasil el Mundial 2002 y la Copa América 2007, con Ronaldinho, Rivaldo, Ronaldo y Robinho, las cuatro erres, como abanderados. La magia suele acudir al rescate de Brasil, cuya gloriosa tradición está por encima de cualquier entrenador, por pésimo que sea.

Jugaba la canarinha de forma lenta y monótona, esperando que algún golpe de inspiración resolviera el encuentro, confiada en que Sudáfrica no podría hacerle daño. Un gol de los Bafana Bafana hubiera puesto a Brasil tan al límite de la eliminación que no se habría repuesto. Todo son hipótesis. Hablar por hablar. Lo único cierto es que Dunga tardó 81 minutos en percibir que el partido demandaba a Alves como agua de mayo. Donde lo situara era lo de menos. La intensidad de la tarántula cambiaría el sino de la eliminatoria. En seis minutos demostró más que un once entero en ochenta y uno, señal inequívoca de que Dunga no está a la altura de su cargo. Es probable que Brasil gane esta Copa Confederaciones porque acumula en su plantilla demasiado talento. Comenzando por Kaka', que se basta para ganar una final. Por más que el seleccionador ponga palos en las ruedas de su carromato, Brasil ha de imponerse por acopio de calidad. O no. Kaka', Robinho, Ramires y Luis Fabiano no suenan mejor que Xavi, Cesc, Torres y Villa. Haría bien el staff técnico de Brasil en repasar el España-Estados Unidos. Puede que no sea suficiente con el cuadrado mágico. Dunga está obligado a inventar algo deprisa. No es complicado. La respuesta al sudoku está en su banquillo: Alves y Pato.

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lunes, 8 de junio de 2009

Balas vienen, balas van

Por Cristian Naranjo

Cerrado por vacaciones en las grandes ligas. Momento propicio para dimes y diretes, rumores y portadas infundadas. El mercadeo lo encabeza Florentino Pérez, con los Kaka', Silva, Villa, Ribéry, Xabi Alonso y compañía. En Madrid, se da por hecho que el constructor invertirá hasta 300 millones de euros en un solo verano. Todo sea por regalactizar de una tacada el club de Chamartín. Al parecer, en cuanto Florentino abra el fuego, el mercado sufrirá un efecto dominó. Nada va a evitar que sea Kaka' el primer fichaje en galvanizar. No menos de 65 millones de euros tendrán la culpa. Esa cifra pasará a las arcas del Milan, que a ciencia cierta tendrá que reinvertir el dinero para no enervar más a los tiffossi. Quién sabe si Berlusconi volverá a mirar hacia Barcelona, donde juega un delantero codiciado: Samuel Eto'o.

Por segundo año consecutivo, al camerunés le abren la puerta de atrás del Camp Nou, la misma por donde desfilaron Ronaldinho y Deco, como si su rendimiento fuera comparable. Al parecer a Guardiola, hombre de ideas fijas, no termina de convencerle el africano. Su carácter díscolo y extravagante no casa con su modelo, más cercano a la cultura de silencio y trabajo de Iniesta. Tampoco colman sus deseos las características técnicas de Eto’o, más rudimentarias de lo esperado: explosividad, zancada, fuerza e instinto. Un león hecho futbolista. Nada tienen que ver los violines que deleitan a Guardiola con el sonido selvático que desprende el camerunés. El de Santpedor aboga por un delantero de corte moderno, caracterizado por tener un amplio ramillete de capacidades: juego de espaldas, caída a bandas, remate de cabeza, disparo con ambas piernas, técnica depurada… Todas las características remiten a un nombre: Zlatan Ibrahimovic. Descartado Adebayor por sus bajas cifras goleadoras, el sueco es el sueño prohibido de Guardiola, aunque también suenan con fuerza Forlán, Villa y Benzema. Por una cuestión económica, cualquier opción parece llevar consigo la marcha de Eto'o, una decisión arriesgada a juzgar por los números del camerunés. Incomprensiblemente, nadie en el Barça parece discutir la continuidad de Bojan, falto de estatura y muy verde todavía.

El segundo nombre que aparece en la hoja de ruta de Florentino es la pieza más anhelada del mercado. Franck Ribéry, jugador del Bayern de Múnich, es considerado incorporación prioritaria por Real Madrid, Barça, Chelsea y Manchester United –para suplir la posible marcha de Cristiano Ronaldo–. Se avecina un serial de varios volúmenes, donde el giro final sólo lo conoce el jugador. En Madrid se dice que Zidane, asesor del presidente, ya le ha convencido. El Chelsea cuenta con la chequera en blanco de Abramóvich, mientras que el Barça tiene a su favor la boyante situación del equipo y la amistad entre la señora Ribéry y la señora Abidal. Todo dependerá de lo que priorice Scarface, si el dinero o la posibilidad de integrarse en un equipo de ensueño.

Pase lo que pase, es evidente que la política de fichajes de algunos equipos como Madrid o Chelsea sólo responden a palos de ciego. Mientras Florentino no piensa en otra cosa que en delanteros y Abramóvich no hace más que comprar cromos a precio de oro, el Barça de Beguiristain y Guardiola sabe lo que se hace. Hay cuatro o cinco demarcaciones que cubrir y un nombre prioritario para cada una de ellas. La idea es abordar a los primeros de la lista pero sin enloquecer. Si no es Ribéry será Robinho. Si no es Ibrahimovic será Forlán. Sorprendentemente, hay jugadores que suben como la espuma en la bolsa de la rumorología, mientras que de otros apenas se habla. En el Arsenal, sigue jugando un imberbe veinteañero capaz de dirigir él solo a un equipo de Champions. En caso de enfermar por alguien, haría bien Florentino de hacerlo por Cesc Fàbregas, la única pieza del mercado que tiene aromas de Masia, el valor más perseguido del mundo futbolístico. De no hacerlo, muchos culés se frotarían las manos. Nadie alcanza a imaginar el producto que saldría de la asociación de Xavi, Iniesta, Cesc y Messi, los cuatro heladeros más delicados. Un placer para los sentidos.

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