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lunes, 1 de marzo de 2010

El mundo es un balón y la Premier, un triángulo

Por Albert Valor

Y el fútbol, como la vida misma. Lo realmente curioso es que líos como el acaecido a raíz de la terna formada por Wayne Bridge, John Terry y Vanesa Perroncel no se produzcan más a menudo. Se dice que eran muy amigos antes del affaire. Ahora, ni se saludan. Pasan a menudo estas cosas. Lo curioso es ver como casi siempre se culpa al corneador. ¿Acaso no le debía Perroncel fidelidad al bueno de Wayne? ¿Acaso alguna mujer tiene dueño?

Bien, tras la primera inmersión de PLF en el mundo rosa –o amarillo, o del color que quieran-, hablemos de fútbol. Se habló mucho del partido antes de su disputa. Pero más dio que hablar mientras se jugaba, e incluso después. El partido de los citizens en Stamford Bridge –nada que ver con Wayne Bridge- expuso al gran público el poderío de los Bellamy, Tévez o Wright-Phillips al contragolpe y de rebote, se intuyó que con un par de inversiones más –dinero no le falta al vecino rico de Manchester-, el City puede ser la próxima campaña un candidato a todo. Una mañana de domingo más, en los bares de Barcelona se habló de lo bien que le iría éste o aquél al Barça. Muchos olvidaban, también una vez más, las pocas opciones que se le plantean a los culés para jugar contragolpeando.

Además, todo ello le da otro aire a la Premier, que otra vez se resolverá entre tres aspirantes. El United queda casi como estaba. Casi porque sigue a un punto. A un punto pero con una Copa de más, esa Carling que carga el calendario de partidos y que deja el pecho henchido a quien la conquista. Otra vez Rooney, aunque suplente, fue decisivo. Y el Arsenal, que tras descolgarse una jornada sí y otra no, coge otra vez el rebufo. Se presume que si se cae en otra curva, ya no llega a la foto finish. La verdad es que no acostumbran el Chelsea y el United a dar muchas alternativas. De hecho, los gunners han perdido ya este año los cuatro partidos ante blues y red devils. Pero también ellos han sufrido derrotas que les han penalizado. Ahora, diez jornadas por delante, 30 puntos en juego y sólo tres entre ellos. Otro triángulo. Pero se intuye que éste no será amoroso.

Tampoco será idílica la lucha a tres bandas por la cuarta plaza. A ella se aferraba, como se apuntaba antes, el Manchester City con esa victoria de enjundia en Londres. Y ayer, los que se apuntaban al incendio de pasiones, eran el Tottenham y el Liverpool. Ninguno de los dos está acostumbrado a estos contextos. Bueno, quizá sí un poco los reds. Aunque vienen los de Merseyside precedidos de un gran prestigio europeo forjado durante el último lustro, la verdad es que en la competición doméstica suelen andar a la cola del Big Four. Y bien es cierto que la temporada pasada pelearon hasta las últimas fechas el cetro al ManU. Pero este año, y tras ver como transcurría el campeonato, quizá se vea esto como un mal menor. Con la vuelta del binomio Gerrard-Torres, Anfield aún alberga esperanzas. Ayer, lograron un gol por barba y tres puntos para seguir en la pomada. Tampoco es habitual ver al equipo de White Hart Lane por aquí. Los del noreste de Londres son un equipo histórico, y hay mucho que contar de ellos en los anales de la liga inglesa. Y tras ese esplendor perdido, parece que por fin un técnico ha sabido transmitir una filosofía que le está dando a los Spurs el lugar que merecen en la clasificación. La victoria de ayer ante el Everton fue de las importantes, ante un rival que juega y hace jugar. Los goles de Pavlyuchenko y Modrić nos hicieron recordar que no sólo de España vivió aquella Eurocopa de Austria y Suiza.

Hablando de la Eurocopa y de España, hablemos del Mundial y de España. Ya nadie quiere renunciar esa ilusión. Somos favoritos. Y aunque una Copa del Mundo es otra cosa, ya nadie obvia la candidatura de la selección española. Sobretodo por plantilla. Y aún más por fútbol. Casillas es el mejor portero, aunque también lo son Julio César o Buffon. Puyol y Piqué son la pareja de centrales del Barcelona hexacampeón, cualquiera los quisiera para sí, puede que no haya otro dúo mejor. Los laterales fallan un poco más. Cuando hablamos de carrileros con recorrido siempre pensamos antes en Maicon, Alves, Glen Jonson e incluso Inkoom –la nueva perla ghanesa- antes que en Capdevila, Ramos, Arbeloa o Fernando Navarro.

El centro del campo ya es otro cantar. Nadie tiene una sala de máquinas donde intervengan Xavi, Iniesta, Cesc o Silva. Realmente, esa sociedad se puede ver superada por físico. Nunca por fútbol. Sobretodo teniendo en cuenta que si alguno se rompe, Xabi Alonso, Busquets o Jesús Navas estarán a la espera. Luego está la delantera. Villa y Torres son fijos en la convocatoria, probablemente titulares. Y las otras dos plazas se deciden partiendo de otro triángulo. El formado por Güiza, Negredo y Llorente. Parece que el riojano, tras tener su esplendor meses atrás, ha quedado un poco a remolque. Le ha ganado la partida ese vallecano con apariencia de miura. El rebautizado por Alfredo Relaño como el Trueno de Zenica. De momento, y pese a no pasar por su mejor momento como goleador, Güiza parece ocupar el hueco de tercer delantero. La realidad es que lleva temporada y media lejos de su mejor nivel. Pero cuando se enfunda la Roja, siempre demuestra su talento. Del Bosque lo sabe. No se puede desperdiciar tanto arte. No se puede desperdiciar tanta pasión.

Se acerca el fin del curso y con él, esa guinda que será el Mundial. Mientras eso llega, las competiciones de clubes empezarán a arder en breve. Está a punto de desatarse más de una hoguera. En algunos casos, de vanidades. En otros, esperemos que de puro fútbol. Pero por ahora, todo se plantea a partir triángulos.

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lunes, 14 de diciembre de 2009

Sir Arshavin, el señorito andaluz y el 'Taladro'

Por Albert Valor


Ayer, mientras en la calle arreciaba el frío invernal, yo decidí apostar por lo que en PLF llamamos Lady Fútbol. Y lo decidí por un motivo llamado Liverpool-Arsenal. Lo decidí por la liturgia de un estadio mítico que acoge a un equipo histórico en horas bajas y porque el Arsenal, gane o pierda, no escatima nunca en su apuesta balompédica. He de reconocer que ver a Gerrard y Torres en la alineación me hizo aproximarme aún más al clímax. Sus nombres se unían a los de Cesc Fábregas, Samir Nasri o Andrei Arshavin. Arshavin. Menudo jugador. Aunque ya hablaremos más tarde de este querubín. Todo esto, aderezado con los agudos comentarios de José Manuel Díaz y con el licenciado José Antonio Martín ‘Petón’. El aragonés volvió a impartir, una vez más, clases de dicción, vocabulario y fútbol. Sobretodo de fútbol. Hay personajes como Cañizares o el propio 'Petón' que perderían gran parte de sus virtudes como comentaristas sino añadieran a sus sentencias esa dosis imprescindible de pasión.

La primera hora del partido fue brutal. El más típico fútbol inglés. Intensidad, ritmo, intercambio de golpes y, por supuesto, cada uno fiel a su estilo. Los reds buscaban robar el balón lo más arriba posible y llegar al área con un juego directo, abriendo a la bandas y buscando centros. En esta faceta destacaba Glen Johnson. El carrilero británico percutía una y otra vez su banda. El joven Armand Traoré, un correcto pero inexperto lateral zurdo típico de la factoría Wenger, fue el que más lo sufrió. Los gunners estaban incómodos, puesto que Benítez, fiel a su dogma, apostó por ir al choque. Los londinenses no consiguieron enlazar seis pases seguidos hasta el último tramo del primer tiempo. Su única baza fueron las internadas por la derecha paridas por el binomio Walcott-Sagna. La llegada del descanso parte dejó lugar a sentimientos contradictorios, casi todos con el Liverpool como protagonista. El primero, que el único gol fuera un remate a puerta vacía de Kuyt tras un barullo a la salida de una falta. Después del espectáculo vivido, el gol del holandés no era una buena muestra de lo que había sido el partido. En segundo lugar, se hacía raro echar la vista a la tabla y observar que el equipo de Anfield esté este año tan abajo.

Pero en la reanudación quedaron normalizadas ambas percepciones. El transcurso del partido quiso que en un cuarto de hora, el Arsenal se viera por encima en el marcador. El gol en propia puerta de Glen Johnson mostró que quizá los reds no estén teniendo suerte en momentos clave de los partidos durante esta temporada, de ahí su mala cosecha. El segundo tanto es otra historia. Simplemente una obra de arte con el sello de Andrei Arshavin. Control, quiebro y disparo seco a la escuadra derecha de Pepe Reina. Se puede explicar de muchas maneras, pero lo mejor sería verlo. El gol sirvió como guinda al partido. Ahora sí que había una culminación que le ponía una fotografía al choque. Otra temporada, el Liverpool hubiera empatado e incluso remontado. Pero este año los ánimos no son los de antaño. En su afán por reinventarse a sí misma, la escuadra de Anfield tiene primero que recuperar su autoestima. Algo que no debe ser fácil tras haber caído en Europa a las primeras de cambio y tener el liderato a una distancia quimérica. El Arsenal fue el gran beneficiado de la jornada en Inglaterra, puesto que su victoria, unida a los tropiezos de Chelsea y United le dejó a seis puntos del liderato y con un partido menos.

Pero el fin de semana nos dejó a otros protagonistas. El primero en ser nombrado debería ser Dani Güiza, señorito andaluz. El delantero del Fenerbahçe parece estar apartado de nuestras vidas en la lejana Estambul, pero sigue marcando goles que mantienen a su equipo arriba. Aunque a muchos les pese, él, Villa, Torres y Negredo deberían ser los delanteros del Mundial. Su filia por el gol debe tenerse en cuenta. Ojalá retorne pronto a nuestra Liga.

De momento, aquí nos conformamos con lo que hay, que sigue siendo lo de siempre. La liga vuelve a ser bipolar –si es que alguna vez dejó de serlo- y cada vez queda más claro que Sevilla y Valencia se rifarán la tercera y la cuarta plaza. El Real Madrid sale reforzado de la jornada tras su gran victoria en Mestalla. Benzema brilló por fin e Higuaín sigue a lo suyo, que es encontrar con suma facilidad posiciones de gol y mostrar en todo momento ese ardor tan suyo a la hora de competir. Pepe dijo adiós a la temporada después de oír como crujía su rodilla. Todos le echaremos de menos, pero más su equipo. La Copa del Mundo de Sudáfrica perderá a uno de sus mejores centrales. Vuelve pronto, sultán del área.

El Barça, por su parte, salió rápido hacia Abu Dhabi tras el derbi, como huyendo de la polémica suscitada tras el penalti –o no penalti- sancionado por Iturralde en el derbi. La única realidad es que, tras un año excelso, los azulgranas pueden adornar 2009 con la sexta copa. Algo insólito hasta ahora. Nadie ha cosechado más en doce meses. Que la gloria esté de su parte.

Luego está el Atleti, que juega a la ruleta rusa semana sí, semana también. Dice el bueno de mi hermano, colchonero él, que Juanito debería haberse quedado en Betis. Y le digo yo: y Ujfalusi en la Fiore, y Pablo en el Albacete, y Antonio López y Raúl García en Osasuna, y Sinama en el Recre… Posee el Manzanares un estigma, un tipo extraño de presión, que convierte a los grandes jugadores en jugadores normalitos y a los jugadores normalitos en mediocridades. Mejor no analizar lo que hace de los jugadores mediocres…

La jornada dominical se acabó con un hecho que no hizo sino consumar la situación convulsa que vive el fútbol argentino. Mientras Boca y River, gigantes del torneo, acabaron undécimo y decimocuarto respectivamente, Banfield, un Getafe bonaerense, se proclamó campeón por primera vez en su historia pese a perder, precisamente, en la Bombonera. Su rival por el título, Newell’s, también cedió en su propio estadio ante San Lorenzo. Aun así, habrá que reconocer el mérito del combinado verdiblanco. Felicidades, ‘Taladro’. Si Lady Fútbol te ha concedido la gloria, a buen seguro la mereces.

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miércoles, 9 de diciembre de 2009

Por amor

Por Cristian Naranjo

Sábado tarde. Mientras ahí fuera arrecia el frío de esperar lo extraordinario, la mejor compañía sigue siendo Lady Fútbol. En Italia, un Milan al alza aprovechó la visita de la Samp para barrer la casa sin quitarse las pantuflas, en un nuevo ejercicio de prodigiosa lentitud similar al que llevara a cabo en Chamartín. Más tarde, Juve e Inter ahondaron en la idea de cómo jugar de perlas al calcio y de pena al fútbol sin sonrojo ni complejo alguno, lo cual no hace sino acentuar la decadencia de la Lega. En la Premier, alguien se atrevió por fin con el Chelsea de Ancelotti, el equipo más empedrado, zafio y cínico del continente. Por una vez encontró premio a tanto derroche el antihéroe Tévez, y con su gol se apretó la tabla en beneficio del United, que cada jornada se muestra más acorazado con Rooney como eje de rotación. Se fueron los goles de Cristiano, pero a cambio Sir Alex ha dotado al equipo de un carácter más homogéneo y gremial.

Y por lo que a nuestro fútbol respecta, a estas alturas el Madrid ya debe saber que sin un modelo tampoco arribará muy lejos en 2010 por más rupias que invierta el hombre del maletín. A pocos días de presentarse en Mestalla el conjunto blanco es todo un enigma: ha crecido en confianza tras recuperar a su estrella, pero acumula tantas derrotas como rivales con cuajo ha enfrentado. Cayó con justicia en Sevilla, fue narcotizado por el Milán y no aprovechó la opción de puntuar en el Camp Nou. Todo ello sin obviar la lección de juego impartida por los pupilos de Anquela en Copa del Rey, un torneo maldito para el club de Concha Espina desde el '93. Anoche los de Pellegrini cerraron el grupo de Champions con un triunfo algo ambiguo en el Vélodrome, puesto que las costuras del once son tan visibles como el imponente trapecio de Cristiano Ronaldo. Quien quiera que diseñe los esquemas del Madrid está tardando demasiado en percibir que la disfunción se encuentra en el medio terreno, y que sólo la inclusión de un contrafuerte por detrás de Lass y Alonso podría paliar el problema. Apestado Gago, el Diarra malí no se antoja como una mala opción. Pero, chi lo sa, es tan azarosa la rueca del fútbol que Guti y Granero han dimitido en favor de Van der Vaart. Por suerte para el aficionado no todo son malas noticias: Benzema ha abdicado antes de tomar posesión y su trono por fin pertenece a Higuaín, un delantero menos mundano y pomposo, de mayor raza y hemoglobina.

Por su parte, el perfumado Barcelona de Guardiola ha entrado de nuevo en la otra dimensión, pues parece haber entendido que no basta con disecar el balón, sino que más bien se trata de hacer llover. Y pese a que la banda izquierda siga huérfana de simetría y artificio por el ocaso de Henry, cuando hubo de tronar, tronó. Merced al fuego de un dragón rojo y el veneno de una culebra mortal, el Barça ha regresado al futuro. Puede que con Ibrahimović y Messi rayando lo celestial, secundados por el entusiasmo de Pedrito y la ambivalencia de Iniesta, sea suficiente para opositar a la reválida doméstica y europea, pero esa banda zurda anhela querubines de mejillas pigmentadas o algún indio de tren inferior compacto y centro de gravedad bajo. Con la potencia incontrolable de Pato, Arshavin o Agüero, el Barça convertiría por vez primera el deporte rey en ciencia exacta. Saldría campeón de cuanto quisiera sin margen de error. Pero sucede que ni el fútbol ni la existencia viven de quimeras. Mientras no se filtre un golpe de suerte en mitad de la ventisca, mientras no caigan del cielo las rosas y el tiempo apenas se merezca el beneficio de la duda, la única opción es volver a los barracones de uno mismo. Al origen. Al amor por las cosas. A ese desván donde espera rescate todo aquello que siempre estará ahí, comenzando por la sangre, los hermanos, la libertad… y el balón.
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jueves, 29 de octubre de 2009

Semana vista, semana enfermiza

Por Cristian Naranjo

Semana psicótica para los amantes del fútbol televisado. El sábado en el Allianz Arena, en partido de Bundesliga, Van Gaal hizo bueno el recurso del central a repicar campanas para doblegar al Eintracht en el último suspiro. Anoche, sólo unos días después, esta vez en Frankfurt y en partido de Copa, el Eintracht recibió un rapapolvo por parte del propio Bayern ─0-4─. Así de malcriado es el deporte rey. El domingo, también en Alemania, Schalke y Hamburgo se dieron al frenesí goleador ─3-3─. Mientras que el gigante de Múnich no llegará muy lejos si pretende vivir a costa de sus monolitos y un centro del campo próximo a la Edad de Piedra, otro futuro bien distinto promete el conjunto norteño, cuyo gozne pertenece a Zé Roberto. Ironías del fútbol: el brasileño, desechado por el Bayern este verano, es justo el resorte del que carece ahora el club bávaro. En un renovado Hamburgo, al veterano todoterreno le secundan jóvenes figuras en ciernes, caso de Pitroipa, Berg y por supuesto el chispeante Eljero Elia, gran revelación de la Bundesliga por una cuestión de velocidad pura. Estará en el Mundial, posiblemente gozando de bastantes minutos en pantalla.

También durante el fin de semana, en la Lega Calcio, los centrocampistas del Inter insistieron en encubrir a sus puntas, el Milán enseñó destellos de resurrección a base de trompazos, la Juve se reencontró con Amauri, y la 'Samp', a lo suyo, disfrutando de su sueño en otra dimensión. Los festivales dejaron de ser noticia en el Luigi Ferraris. Y ayer miércoles, en lugar de la Copa, perseveró la liga. A la espera del líder, el Inter de Mourinho que juega hoy en Palermo, la conclusión es que el Milán seguirá sufriendo los achaques de la vejez y que las cebras de Turín están definitivamente de vuelta. Aplastaron a su vecino en la tabla, la Sampdoria, con una alineación para soñar en grande: Buffon; Grygera, Cannavaro, Chiellini, Grosso; Camoranesi, Sissoko, Felipe Melo, Giovinco; Diego; Amauri. Como ya se presumía, la lesión de Iaquinta será como savia para Amauri, que a partir de ahora dispondrá de todo el frente de ataque, y para Giovinco, el sustituto elegido. Su asociación con Diego, complementada por el apache Camoranesi y la fuerza animal de Sissoko y Melo, ya ha comenzado a generar beneficios. La bien parecida 'Samp' puede dar fe de ello. Le cayeron cinco en Delle Alpi, merced a una exhibición de catálogo de toda la 'Juve', en bloque. La sociedad Amauri y Asociados, especialistas en encimeras de granito, es por fin un hecho.

En Inglaterra es ya una costumbre que el Chelsea golee sin sacudirse el hombro. Essien ─¡qué futbolista!─, Lampard, Anelka, Drogba y compañía van camino de recuperar el cetro doméstico y de alcanzar el europeo. De la mano de Ancelotti, no parecen acusar los blues ni los años ni las decepciones pasadas. Arrollaron al Blackburn en la Premier y anoche hicieron lo propio con el Bolton en la Carling. La zaga sigue funcionando, la delantera es un martillo y la media ha enrolado a un timonel de campanillas. No es un fichaje; es un regreso. En efecto: Deco is back. En cuanto al vigente campeón, el United, nada que reprochar a su inicio de temporada. Si bien no se muestra tan pétreo como Chelsea, dispone igualmente de un grupo contrastado que acumula puntos de experiencia. Sucumbió en Anfield porque Torres gusta de hacerle retratos a la pareja Ferdinand-Vidic ─centrales vulnerables a campo abierto y por tanto sobrevalorados─, pero aguantará a la rueda del Chelsea hasta el final. Del Liverpool, poco que añadir a lo conocido: Torres, Benayoun… y hasta ahí. Un año más ─¡otro más!─, irá dando tumbos por la tabla hasta aburrirse de sí mismo. Anoche en partido de Carling, plagado de suplentes, confirmó tener peor plantilla que el Arsenal además de peor equipo. Y es que Wenger tiene incubadoras para todos. Qué diferencia de modelo. Ambos clubes llevan un siglo sin ganar, pero el baby Arsenal sigue un patrón, tiene una idea, responde a una filosofía: mucha juventud, algo de veteranía y toneladas de talento. El equipo B, con Fran Mérida al mando, simplemente jugó al escondite con los reds. Il Principino Aquilani, que por fin debutó, no anuncia una revolución: es algo más que Lucas Leiva y algo menos que Xabi Alonso.

Analizada en panorámica, ha sido por tanto una semana delirante, generosa en espectáculo, emoción y goles. Y todo sin llegar a España, país de locos geniales, donde se han vivido siete días intensos y convulsos. Es la Liga un torneo tan igualado y cambiante que las fronteras entre la clase media y la baja se difuminan semana tras semana. El Sevilla, que ajustició con arte al Madrid y se ganó el derecho a réplica, cayó después en A Coruña sin paliativos. Se reivindicó entonces el 'Depor' de Lotina, días antes de ser vilipendiado por el Valladolid de Mendilíbar. La conclusión es que la española es una liga rica en matices, repleta de jugadores competitivos y trufada de entrenadores que trabajan sus equipos a conciencia. Eso, que por un lado sanea el torneo y seduce al aficionado, por el otro elimina candidaturas al título. Que los equipos malos sean minoría es lo que finalmente impedirá a Sevilla y Valencia opositar al título. Los números hablan tras ocho jornadas. Los de Jiménez y Emery, que en líneas generales han firmado un buen arranque, están a seis y siete puntos del líder respectivamente. Una distancia sideral a estas alturas. El Valencia cotiza al alza en las últimas jornadas tras un comienzo dubitativo, al tiempo que el Sevilla se presume como un conjunto sólido y fiable, máxime en el Pizjuán. Pero ahí está, en la práctica, la brecha con respecto al Barcelona.

En cualquier caso es una gran noticia que los modestos sí tengan voz y voto. El sábado, en Gijón, 'Super Mario' Preciado ganó la partida a la galaxia, gracias a una defensa numantina más que asturiana. Canella se ha consolidado, Gregory y Botía han sido un hallazgo, y Lora, que era un delantero cerrado en infantil, se ha adaptado con naturalidad al lateral. Junto a Juan Pablo completaron un partido inmaculado. Sin duda, en El Molinón habita una de las defensas a tener en cuenta: rigor táctico, intensidad y clase con el cuero. El empate, visto como un tesoro en Gijón, no cayó bien en Madrid después de la derrota frente al Milán. Lo que nadie podía augurar era el esperpento de Alcorcón, donde las pirámides de Florentino se desmoronaron al unísono y con estrépito. En ocasiones, el fútbol produce resultados de tal sonrojo y contundencia que apenas si dan lugar al escarnio. Pellegrini tiene alarmas en todas las líneas, comenzando por la media, donde apenas la anarquía de Guti ofrece garantías.

Por su parte, el Barça de Guardiola aprovechó la reverencial visita del Zaragoza para recuperar la sintonía y, de paso, castigar la candidez de Marcelino, empeñado en perder sin salir del vestuario. Ibrahimović va a más: descuelga balones de la azotea, asiste, finta, remata y, sólo en sus ratos libres, lanza misiles. El otro destacado fue Keita, que pese a su aspecto abnegado y frágil ya tiene a la grada en el zurrón. Las patas de flamenco del malí son el recurso de moda. Y en Copa, ayer el protagonista volvió a ser Pedro, dotado con un sentido arácnido para el gol. Gai Assulin es pura fantasía, Jeffren aprobó como lateral y Maxwell va ganando confianza a ritmo de minutos. En negativo, Chygrynskyy ofrece cada día nuevas dudas aunque no lo refleje la prensa. Lento, frío y descoordinado, todo un galápago, no hay en él vestigios de Koeman sino más bien de Christanval. No es una sorpresa: las referencias hablaban de un central mediocre. 25 millones al desagüe, imputables euro a euro a Guardiola, un tipo presumiblemente concienciado con las desigualdades. El fútbol lo corrompe todo.
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lunes, 14 de septiembre de 2009

Los capos no entienden de perdones

Un análisis de Cristian Naranjo

La etiquetada por algunos como 'Liga de las Galaxias', que ha desfasado literalmente a la de las estrellas por obra y gracia de Florentino, ya cuenta dos jornadas. Posiblemente insuficientes para adivinar el destino final de unos y otros; francamente concluyentes respecto a la identidad de los aspirantes al título. Esta vez las predicciones no admiten margen de error: los dos gigantes, otro año más, se postulan como únicos candidatos al cetro estatal. Real Madrid y Barcelona, en orden invertido, ya encabezan la tabla merced a trayectorias equivalentes pero no calcadas. El equipo capitalino abrió la Liga convirtiendo el Bernabéu en un campo de tiro, mientras que el vigente campeón controló su encuentro hasta resolverlo por vía aérea. La diferencia entre el ejercicio del Bernabéu y el del Camp Nou estribó básicamente en las formas. El Barcelona monopolizó el juego en términos de posesión, llegadas al área, disparos a puerta, córners y ocasiones de gol. Circunstancialmente sólo encontró respuestas a balón parado, pero siempre se mantuvo fiel a su idea. Por contra, el once de Pellegrini funcionó de forma discontinua, a dentelladas, sin presentar un patrón definido. Le concedió en todo momento oxígeno al Depor, que no cesó en el empeño por crear peligro. Tanto es así que el choque únicamente se decidió en un definitivo cara o cruz entre Valerón y Lass. En cualquier caso el Madrid venció por una cuestión de infantería y se agenció el mismo número de puntos que los facultados azulgranas. Estilos ambivalentes; resultados convergentes.

Para disputar el encuentro de ayer los dos visitaron la ciudad del enemigo. El Barça para enfrentarse al Getafe de Míchel y el Madrid para estrenar oficialmente el inmaculado estadio de Cornellà-El Prat. La resolución de ambos partidos quedó a medio camino entre lo similar y lo idéntico: los jugadores caros sentenciaron tras el perdón de los humildes. Para el conjunto de Míchel, Albín y Soldado olisquearon la miel en dos ocasiones bien ganadas. Moisés y David García corrieron la misma suerte en el Espanyol. Sucede que el tópico del cine negro es tan recurrente como veraz: la misericordia ante los capos se paga con la vida. Así de implacable va a transcurrir la Liga más hemisférica de la historia. Sujeto a los contratiempos que siempre conllevan las citas internacionales, Guardiola les confirió a Messi, Iniesta y Alves la categoría de soldados de tercera línea. A estas alturas son innegables las dotes de estratega del técnico azulgrana. Conocedor del potencial de su pacífica milicia, el de Santpedor escondió en un hoyo a sus hombres más valiosos, dando entrada a los más bisoños. De este modo evitó el sobreesfuerzo de sus figuras y les brindó a los jóvenes la ocasión de crecer en confianza sintiéndose importantes. Por tanto Pedro y Jeffren actuaron juntos de inicio, en una decisión arriesgada, cuestionable, y sin embargo abrumadoramente certera. Los canteranos de menor rango no percutieron las bandas, pero contribuyeron a madurar el partido con su limpio y ordenado juego de posición. Los números dicen que Guardiola cuenta con escasos efectivos, de modo que tiene que maximizar recursos y repartir protagonismos.

Chygrynskyy fue el otro beneficiado por el barbecho del técnico. El ucranio sigue siendo un desconocido para gran parte de los aficionados. El encuentro de ayer no es el indicado para valorar en panorámica sus condiciones, aunque la mayoría ya son de dominio público. Su perfil natural es el zurdo, y no obstante domina el desplazamiento en largo con ambos pies. Los cambios de orientación desde su posición al extremo opuesto están garantizados. Alcanza por ende el Barcelona un inicio de jugada todavía más depurado, necesario en situaciones de ahogo por la presión del rival. También gana Guardiola más simetría y finura en su esquema, en tanto que puede componer un once completamente sutil substituyendo a los menos dotados técnicamente ─Abidal y Puyol─. El orden simétrico viene dado por la condición de zurdos tanto de Chygrynskyy como de Keita, que en ese sentido también enriquecerán las variantes tácticas del equipo. Por último, el central del Este también permitirá a Guardiola hacer permutas de posición con los hombres más polivalentes. En conclusión, Chygrynskyy será un jugador de gran valor en un elevado porcentaje de partidos. Y en cambio su fichaje sigue ofreciendo dudas por su elevado coste en contraposición a la venta de Eto'o por 20 millones. La otra variante por desvelar es su capacidad de respuesta en fase defensiva. En la final de la Supercopa de Europa, un gran escenario para analizarle, estuvo siempre muy cobijado excepto en la jugada del gol, donde estuvo tan flojo como el resto de defensas. Apunta un cierto déficit de intensidad en relación con Puyol y Piqué. No obstante por alto va fenomenal, de tal modo que, cuanto menos, merece el beneficio de la duda. Guardiola es un avanzado a su tiempo, casi un visionario. Ha demandado personalmente a Chygrynskyy por activa y por pasiva. No hay mejor argumento para avalar su fichaje que la insistencia del timonel. Para el técnico será un reto personal convertirle en un defensor de referencia.

Por lo demás no merece la pena profundizar en el duelo. Sería abusivo, barroco e innecesario enfrascarse en un partido sin vuelta de hoja. El Barcelona se guardó el balón para sí ante el elegante Getafe de Míchel, que tuvo sus opciones de adelantarse en dos remates claros. No lo hizo y firmó su defunción cuando entró en escena la flor y nata del fútbol mundial. Con los guerrilleros silenciosos sobre el campo no hubo color. El cambio de ritmo que imprimieron Messi, Iniesta y Alves finiquitó el choque. Asimismo Kaka' hizo lo propio en el futuro fortín de Cornellà-El Prat, que acabó convertido en el Circo del Sol. El bucanero Granero emitió un código de barras que el brasileño leyó a la velocidad de Bolt. El resultado, más que un simple tabique, fue una casa adosada a las afueras. El 0-1 martilleó el ánimo de los pupilos de Pochettino, que habían merecido abrir el marcador previamente. No fue así, de forma que Kaka' abandonó las funciones de aparejador y prosiguió con su espectáculo circense en el papel de funambulita. No tardó en añadirse al festival un domador como Guti, a cuya morfología le sobra todo excepto su inmisericorde zurda. Ya marcó el curso anterior en campo blanquiazul y anoche repitió tras un pase con diamantes de Kaka', el jugador que realmente va a lavarle la cara a este Madrid. 0-2 y a sestear. Incluso Cristiano se incorporó a la fiesta ejerciendo como payaso para delirio del personal. Hizo el 0-3 al contraataque a servicio de Guti. Dos jornadas participando de forma testimonial, dos goles. El ex-futbolista 'Poli' Rincón, madridista recalcitrante, se soltó con el tanto del portugués: "¡Hostia, qué golazo, es que la pone ahí, la pone ahí!". En fin, para todo aquél que haya visto la jugada sobran las palabras ante semejante afirmación. Por lo visto en la capital le piden pocos réditos a una multinacional que ha costado más de 90 millones. El partido de Cornellà tampoco tuvo más enjundia ─gran palabra, hallazgo de Albert Valor, y salida de la firma de Alfredo Relaño, un analista magistral al que los colores le rebosan demasiado a menudo─.

Por presupuesto, por inversión, por espesor y calidad de plantilla, por desequilibrio, por tener un bloque consolidado, por registros goleadores y defensivos, por ser el actual tricampeón, por tener a los mejores del mundo… Y sobre todo por inercia. Éstos son los principales motivos por los cuales Barcelona o Madrid están condenados a llevarse el campeonato. El Atlético no puede llegar lejos en ninguna competición por plantilla, entrenador, secretario técnico, presidente y propietarios. No es un club. Es un burdel. El Sevilla acumula revólveres arriba, pero el resto del once y el banquillo no le alcanzan para superar el listón del curso anterior. Y finalmente, el único rival en ciernes con el que posiblemente podrán pugnar es el Valencia, que acumula 6 puntos con marcadores abultados. Emery ha armado un buen bloque que va camino de consolidarse, con un Banega demostrando quién es, una defensa bien apuntalada con Dealbert y Saltor y una vanguardia salvaje, las abejas, como denomina Pedro Morata al cuarteto formado por Silva, Villa, Mata y Pablo Hernández. Un once francamente bueno a la par que atractivo para el espectador. Emery no dispone de un gran fondo de armario, pero tiene la rebeldía de Joaquin y a Vicente en la recámara, al que sería vital recuperar. Sería sano para la Liga y sus aficionados que un club grande como el Valencia se uniera a la pelea cuando nadie lo esperase.

El resto de ligas de primer nivel futbolístico también han reanudado el trajín. En Inglaterra, el Chelsea se está mostrando intratable y suma 15 puntos de 15 posibles pese a no haber renovado el plantel. Sin embargo son United, City y Tottenham, con 12 puntos, los que ponen el juego. Mark Hughes ha conseguido ensamblar en tiempo récord los relucientes fichajes, en especial a Adebayor, una experiencia para los sentidos, al que pretendió Guardiola de forma decidida. Si Robinho regresa motivado de la lesión, el City acumulará más veneno. El Tottenham de Harry Redknapp es sin duda el equipo más simpático de la Premier, porque apuesta por un fútbol vertical, veloz y atractivo. Lennon, Defoe, Robbie Keane y Luka Modrić, sustentados por jugadores todoterreno como Huddlestone, Jenas o Palacios están haciendo las delicias de los aficionados más selectos. Por su parte el vigente campeón, el United, ha perdido purpurina con la marcha de Cristiano pero se ha petrificado como un bloque más unido y uniforme, donde Valencia y Owen están funcionando y en el que el líder es por fin un entregado a la causa como Rooney. Del Arsenal de Wenger poco que decir. Jugadores potencialmente muy buenos pero inconstantes para una liga tan competitiva. Y Benítez a lo suyo, arrastrando al Liverpool por territorio inglés, con eminencias como Kyrgiakos y Voronin. Mala señal que la estrella sea Benayoun ─buen futbolista, pero no para liderar a un grande─.

En la Bundesliga, el Bayern recupera la confianza con una goleada en Dortmund ─1-5─. Gol de falta de Ribéry incluido y celebrado a lo grande con Van Gaal. Mucha belleza junta. Ahora el galo dice que quiere renovar con el Bayern. Quien lo entienda, que lo compre. Y en el Calcio, dardos envenenados hacia Guardiola. Gol de puro ariete y liderato para la Juve de Martín Cáceres, un nuevo Puyol en potencia. Era necesario que alguien pusiera en evidencia a Guardiola por una vez. A nadie escapa que hoy por hoy es el entrenador por antonomasia, pero no son de recibo las felaciones públicas ─denominación de origen José María García─ que recibe por parte de la prensa catalana. Tanto es así que Eto'o ha prendido la mecha de la Liga de Campeones con un gol sublime que también sirve para rebatirle. Gol de genio con acuse de recibo hacia el Camp Nou. Llega la liga entre las ligas, la Champions. Y llega el primer combate de altura: Inter-Barça, con enormes cuentas pendientes. Vuelve Ibrahimović a San Siro y lo hace desafiante. Vuelve Eto'o, pero juega en el adversario. Duelo de centrales privilegiados: Lucio-Piqué. Desafío en ambas porterías: Julio César-Valdés. Electricidad entre los dos mejores laterales del planeta: Maicon-Alves. Contraste de caracteres en los banquillos: Mourinho-Guardiola. Y, por supuesto, choque de caballerías: Eto'o-Ibrahimović. La Liga de Campeones es la mejor plataforma para dictar sentencia. Que nadie olvide quién aparece en el momento justo de los partidos decisivos. Si alguien tiene que retratar a Guardiola, que lo haga Eto'o, el capo por excelencia.
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viernes, 11 de septiembre de 2009

Íntimo y personal

Por Cristian Naranjo

Llevo siguiendo al Barcelona desde el 20 de mayo del '92, aunque de Wembley sólo recuerdo el destello de la indumentaria oranje. Tenía 7 años. La televisión quedaba a varios metros de la cama y el sueño me venció. Quizá me desvelara el gol, pero no podría asegurarlo. Tras proclamar al Barça campeón de Europa por vez primera, el Dream Team continuó en pleno apogeo y me enganchó definitivamente en el '94, con el memorable 5-0 al Madrid. Aquel histórico repaso, indeleble para todos por el coletazo de Romario a Alkorta, me inyectó para siempre el fútbol en las venas. O Baixinho era la estética al servicio del gol, y Laudrup la elegancia que le completaba. El deporte rey no ha vuelto a generar un bazooka como el de Koeman, mientras que a Stoichkov siempre lo idolatré por su raza. Guardiola era lento, enclenque y débil, pero jugaba con el kit del delineante: compás, escuadra y cartabón. El actual técnico trazaba la geometría de un equipo gourmet, donde los foráneos marcaban la diferencia. Aquel Barcelona se diluyó por sorpresa en Atenas, y la marcha de Cruyff tuvo tantos defensores como detractores. Fue Sir Bobby Robson, ya en el '96, quien acudió a enyesar aquella fractura social. Núñez no escatimó en gastos y le regaló al jugador más caro de la época. Ronaldo se convirtió bien pronto en el estandarte de aquel fugaz proyecto. El astro sólo disputó una temporada de azulgrana, pero tuvo tiempo de causarme el asombro equivalente a un siglo. Mi abuelo siempre comenta que no había visto nada parecido desde Pelé. Yo rallé la cinta de sus goles y lamenté la pérdida con la nostalgia propia de lo que pudo haber sido. Nunca entendí aquella venta.

Se dice que los clubes están por encima de cualquier jugador. Es cierto que a pesar de todo el Barcelona no se detuvo. Pero quedó huérfano de embrujo. Sin Ronaldo, como escribió Sabina, la vida siguió como siguen las cosas que no tienen mucho sentido. Tras el 'Fenómeno' han triunfado con rotundidad Rivaldo, Figo, Ronaldinho, Eto'o y por supuesto Messi. El salto cualitativo sigue corriendo a cargo de los extranjeros, aunque la cantera ha evolucionado hasta el punto de producir primeros espadas. Iniesta, Xavi e innegablemente Messi tienen hoy en día una categoría reconocida a nivel mundial. La historia reciente demuestra que Barcelona es el ecosistema propicio para incubar a los mejores. No hay duda de que nací en el momento y el lugar idóneos para degustar buenos manjares. Pero no es menos cierto que me perdí a Kubala y a Luis Suárez; a Di Stéfano, Gento, Puskas y Kopa; a Eusebio; a Pelé, a Garrincha y a Zico; a Beckenbauer; a Platini; a Sir Bobby Charlton y a George Best; a Cruyff y a Van Basten. Y también a Maradona. A cambio he disfrutado de una saga de brasileños incomparables, de jugadores de casta y genio a los que realmente he idolatrado, y de una cantera exquisita. Paralelamente, en Madrid también han explotado grandes futbolistas que he seguido con atención. Los primeros años de Raúl fueron deslumbrantes. Roberto Carlos era una especie única. Zidane simplemente bailaba claqué. Sobre aquellos que sentaron cátedra en el pasado, ya sea aquí o en el extranjero, apenas puedo opinar. De la humilde porción de fútbol que he consumido en 15 años, me quedo con el temperamento de Stoichkov, Luis Enrique y Eto'o. Con la pareja de ases que formaban Rivaldo y Figo. También con Ronaldinho. Por supuesto con Guardiola, Xavi, Iniesta y Messi. Pero por encima de todos ellos, con enorme diferencia, siempre estará aquel Ronaldo venido del espacio exterior.

En la actualidad, dejando al Barça de lado, hay otros jugadores jóvenes y/o consagrados que me fascinan. En Italia, Alexandre Pato destaca sobre el resto. Es técnico, rápido, potente y versátil. Le sobra talento para derivar en figura mundial. El estado de su equipo y Dunga ya son harina de otro costal. De Alemania es imposible no señalar a Ribéry, que engrosará la nómina de galácticos en 2010, y al paraguayo Haedo Valdez, que la pasada madrugada le hizo un roto aún mayor a Argentina. De la Premier me quedo con el talento puro de Arshavin y la prematura veteranía de Fàbregas. Con la fantasía de Robinho y la suavidad de Adebayor. Con la velocidad de vértigo de Defoe y la calidad que esconde Modrić. Con la jerarquía de Rooney, la pegada de Valencia y todo lo que apunta Macheda. Y qué decir de la Liga, que este verano ha disipado cualquier duda sobre su estatus: Kaka', Xabi Alonso y Granero son garantía de calidad; Villa, Silva, Banega y Mata, todos juntos, equivalen a mimbres de categoría; Kanouté y Luis Fabiano ya son tiradores clásicos del campeonato; De Marcos en particular y el Athletic en general son mi apuesta personal; Nakamura asegura último pase para el Espanyol, mientras que Ben Sahar tiene buenos detalles. Y en el Atlético, Forlán y Agüero contra el mundo. Nunca dos delanteros tan brutales habían formado parte de un once tan maloliente. Asenjo ha sido un hallazgo, pero la línea defensiva tiene más huecos que un jersey de punto. El centro del campo conduce directamente a la depresión.

Aunque su plantilla no dé para más, Abel Resino pasa por ser el peor entrenador de Primera. Por no hablar de propietario, presidente y secretario técnico, que han vuelto a convertir el club en un polvorín. Con todo y con eso, Forlán y Agüero se bastan para competir. Clasificaron al equipo para la previa de Champions y lo han colocado en la fase de grupos. No se le puede pedir más al mejor dúo atacante de Europa. Tener a Forlán supone un contrato vitalicio con el gol, porque domina por igual el arte del desmarque, el posicionamiento y el remate. Es fuerte, potente, va fenomenal por alto y tiene un revólver en cada bota. Sin embargo mi debilidad es Agüero. Messi, Kaka', Iniesta y Xavi son un lujo para los sentidos. Son jugadores prêt-à-porter. Pero ninguno llama tanto mi atención como lo hace Agüero. El Kun tiene demasiados días grises porque casi nunca se generan huecos para él. Ni en el Atlético ni en la albiceleste. Puede asociarse con Forlán o Messi, pero de nada sirve sin gozar de espacios y un buen pasador. Lo que distingue al Kun es que cuando aparece acostumbra a hacer ruido. Sus conducciones y recortes siempre llevan electricidad y encabezan su repertorio. Son esos enormes recursos técnicos los que le permiten fabricar un pase peligroso o inventarse una maravilla de la nada. Siempre que puedo sigo al Kun con la esperanza de ver en directo alguna de sus gambetas. Desvalijados como están sus equipos no suelo obtener premio. Anoche me llevé otra desilusión con el Paraguay-Argentina. Salió de titular pero nunca conectó con Verón. A la 'Brujita' ya no le alcanza el físico para ser el enganche que pide a gritos la delantera argentina. Si algo caracteriza a Agüero es que jamás se esconde. Es más, suele aparecer en los días señalados. Madrid, Barça y Panathinaikos pueden dar fe. Al sucesor de Romario sólo le falta saltar a un grande para hacer buena la comparación. Del mismo modo que Torres encontró su mejor nivel emigrando a Liverpool, Agüero sólo sacará lo mejor de sí mismo cuando fiche por un equipo exquisito y ganador.

Como no se cansa de repetir el gran Joaquín Caparrós, el fútbol es de los futbolistas. Ellos originan el espectáculo y la pasión por unos colores. Cada club tiene su estandarte y cada país su jugador bandera. El aficionado también siente predilección por unas figuras u otras. El criterio es libre, y la mochila de favoritos ilimitada. Elegir un equipo también es condición sine qua non para el hincha. Todos nos debemos a un escudo. Son múltiples los factores que determinan una decisión que no tiene vuelta a atrás. La ciudad en la que se vive, el entorno donde se crece y la influencia de la familia suelen marcar la identidad del nuevo amante del cuero. El tiempo huye y la vida cambia. Algunos amigos no continúan el viaje. Por contra se incorporan otros. Por el camino también se pierden amores, y hay matrimonios que quiebran. El dinero dibuja parábolas. La salud va empeorando. Junto con la familia, sólo las propias convicciones permanecen. El nexo de unión entre el aficionado y sus colores no tiene fecha de caducidad. Cada cual escoge libremente su escudo y sus emblemas. La oferta es infinita, de modo que el mosaico de culturas está asegurado. Yo me decanté en los 90 por el Barça de Stoichkov. Vi en directo la hecatombe de Atenas. Me decepcioné con el fallo de Salinas y la contra magistral de Baggio. Gocé del Ronaldo original. Me identifiqué con Figo y lo maldije por su traición. Contemplé con asombro la impecable trayectoria de Rivaldo, así como la hechicería de Ronaldinho. Quedé prendado para siempre de Eto'o y en su ausencia no tengo más opción que seguir vibrando con el Barça de Guardiola. Siempre nos quedará el fútbol para mitigar la soledad. Esta ha sido la pequeña historia de una desmedida pasión.
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viernes, 26 de diciembre de 2008

A ver si aprendemos

Por Albert Valor


Es la primera vez que vivo en directo el Boxing Day, puesto que nunca he tenido plataformas digitales para poder seguir fútbol internacional. Ahora, gracias a Teledeporte, ese magnífico canal propiedad de TVE que ha adquirido los derechos de la Premier y del Calcio y que podemos disfrutar ya todos gracias a la TDT, visualizo regularmente muy buenos partidos de fútbol.

Pero a lo que ibamos. La primera vez que veo dos partidos seguidos de nivel en plenas fiestas navideñas me ha servido para hacer un ejercicio de meditación. A los verdaderos enfermos de fútbol, a los que queremos goles a todas horas, esos que nos conformamos con una bicicleta bien hecha y hasta con un paradón cuando nos vemos en medio del desierto de los parones ligueros, no nos agrada que el fútbol descanse. Ni en Navidad. Incluso cuando acaba el último partido del domingo, ya queremos que sea martes para poder disfrutar de la Champions, y cuando vemos la final de un Mundial o una Eurocopa deseamos que pase ese infumable mes y medio hasta que comienza la siguiente temporada lo más rápido posible.

Evidentemente, tanta sobredosis no es posible, pero de momento me conformaría con adoptar las costumbres de la Premier League. Cierto es que allí el fútbol es una tradición, casi una religión, y en un día como hoy, Boxing Day allí y San Esteban en mi tierra, acabar la comilona y sentarte delante del televisor para ver saltar al césped a todo un Liverpool repleto de españoles y luego disfrutar de un duelo de nivel entre Aston Villa y Arsenal es, desde luego, gratificante. Sobretodo si uno de los contendientes remonta un 0 a 2 en la última fase del partido, con gol incluido en el descuento. Máxima emoción hasta el final. Para los futbolistas, la jornada es de todo menos festiva.

Lo cierto es que la sesión futbolística del Boxing Day coincide con la fecha dedicada a la solidaridad y a los actos benéficos en el Reino Unido. Además, antiguamente, a finales del siglo XIX y principios del XX, el 26 de diciembre era el único día del año en que el servicio doméstico libraba. Los trabajadores guardaban sus aguinaldos en cajas -boxes en inglés, de ahí el nombre de la festividad-. Pero lo que más les reconfortaba era poder ir con toda la familia al estadio a disfrutar del fútbol.

Pero ese contexto histórico que aquí no tenemos no debe ser una excusa para que en nestra liga no sea así. También en año nuevo o el día de Reyes –días festivos casi universales- se juegan partidos en Inglaterra, y por ejemplo, este año se disputarán más de cincuenta encuentros durante las fiestas. Creo que con el simple hecho de no hacer un parón de dos semanas muchos ya se conformarían. Porque hay algo que no debemos olvidar. Si todos los que componen la burbuja del balompié son lo que son y cobran lo que cobran –no sólo los futbolistas, también los árbitros, entrenadores y directivos- es gracias al espectador. Y éste es siempre el más perjudicado.

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jueves, 13 de noviembre de 2008

Hacer la cama

Por Albert Valor

Cuando eres pequeño y estás pasando de niño a personita, la primera tarea de responsabilidad que tus padres te empiezan a exigir es que te hagas la cama. Cuando te haces mayor, te das cuenta que esa norma hogareña tiene un sentido un poco más amplio en el mundo real. Es algo así como fastidiar a alguien hasta tal punto que ya no aguanta más una situación y, por uno u otro motivo, debe desparecer del mapa. En el mundo del fútbol, se daría este caso cuando los jugadores ya no aguantan más a su entrenador y fuerzan su marcha a base de derrotas. La primera situación que recuerdo fue cuando, en la segunda etapa de Van Gaal en el Barça, los jugadores, hartos de sus absurdos planteamientos tácticos, protagonizaron derrotas dolorosas y sonrojantes. Tal fue el número de éstas, que se llegó a especular con que los culés podían dar con sus carnes en segunda. Al final, claro está, Van Gaal fue destituido. Más recientemente, algo parecido le pasó al Vanderlei Luxemburgo y a su cuadrado mágico, o la temporada pasada a Koeman en un Valencia que no quiso acatar sus estrictas normas. Pero este año un entrenador español ha recibido ese trato en el extranjero. Es Juande Ramos.

Cuando el mercado veraniego empezaba a cerrarse, echando un ojo a la Premier League, más allá de los eternos favoritos, veía al Tottenham con un claro aroma a candidato. Además de fichar a dos porteros de garantías como Heurelho Gomes y César Sánchez, el club del norte de Londres se hizo con los servicios de dos de los mejores jugadores de la Euro ’08, más allá de los españoles: Luka Modric y Roman Pavlyuchenko. Si a eso le unimos la columna vertebral formada por Woodgate, Jenas o Huddlestone, más el potencial de atancantes como Lennon, Bentley o Bent, además de otras incorporaciones como Vedran Corluka o Giovanni Dos Santos, la verdad es que la suma era, cuanto menos, inquietante para los rivales. Bien es cierto que el club había vendido a sus dos delanteros estrella, Robbie Keane y Dimitar Berbatov, pero los millonarios traspasos de ambos (28 millones el irlandés y 37 el búlgaro) fueron lo que permitieron a los Spurs realizar algunos de sus nuevos fichajes, dejando para diciembre alguna posible bomba como la incorporación de Andrei Arshavin.

Pero la temporada empezó y con ella la cuesta abajo del Tottenham. Transcurridas las primeras ocho jornadas, el equipo sólo sumaba dos puntos, es decir, dos empates y el resto derrotas, algunas de ellas ante rivales tan débiles como el recién ascendido Stoke City. Evidentemente era colista. Un bagaje demasiado negativo –y sospechoso- para una plantilla de ese potencial. La derrota en la primera jornada de la liguilla UEFA fue la gota que colmó el vaso de la paciencia del presidente Daniel Levy. Juande, tras un año en el club, de llegar con la vitola de convertir en oro –o más bien en títulos- todo lo que tocaba, era destituido. Al día siguiente de su relevo, Harry Redknapp, que dejaba el Pompy para ocupar el banquillo de los de White Hart Line, cosechaba la primera victoria del equipo en la temporada. A los pocos días, se supo que dos de los pilares del vestuario, Jonatan Woodgate y Jermaine Jenas, acudieron tras la derrota europea ante el Udinese al despacho del presidente para pedirle que prescindiera del manchego. Y así fue. Cuesta creer que el central inglés, reclutado para la causa por Juande en el pasado mercado de invierno para reforzar la defensa, tuviera esa actitud con el técnico. Pero así es el fútbol, y en las situaciones límite, cuando las cosas no funcionan, se demuestra que los que verdaderamente mandan son los jugadores. Quizá fuera el sistema, quizá sus alineaciones, puede que su desconocimiento del idioma, pero el caso es que algo no les gustó a Woody y compañía.

Hoy, casi veinte días después de su marcha, se confirma que, o el técnico milagro del Sevilla no supo sacar rendimiento a su plantel, o que los jugadores le ‘hicieron la cama’. Lo que está claro es que la segunda es una opción más evidente, ya que las alineaciones de Redknapp apenas han cambiado respecto a las de Ramos. Desde la primera victoria del nuevo técnico no han parado de llegar resultados de prestigio. Los dos primeros viviendo en la ‘zona Cesarini’, puesto que el empate final a cuatro goles en el Emirates Stadium y la victoria local ante los ‘reds’ llegaron en los últimos compases de partido. Después llegó la goleada en UEFA contra el ex equipo de Modric -4 a 0 ante el Dinamo de Zagreb- para que al fin de semana siguiente llegara la victoria que sacaba al equipo de la zona de descenso. Fue en Manchester, en casa del que siempre ha sido el vecino pobre y que ahora quiere ser el más rico de la Premier: el City de Robinho, Kompany y Zabaleta, entre otros. Tras el tanto inicial del brasileño, los Spurs remontaron con sendos tantos de Darren Bent.

Pero la confirmación llegó anoche. Tocaba Carling Cup, y tocaba otra vez enfrentarse al Liverpool. Cierto es que Rafa Benítez alineó a muchos suplentes, pero la machada fue considerable. Al poco de reanudarse el partido (52’), los Spurs ya ganaban por 4-1. Un doblete de Pavlyuchenko y otro del habitual suplente Frasier Campbell tuvieron la culpa. Un poco más tarde llegó el 4-2 definitivo tras un testarazo de Hyppia.

Así pues, el equipo londinense no conoce la derrota desde que Juande Ramos fue destituido. Quizá ahora piensen que de haber rendido a su nivel durante las primeras jornadas, ahora estarían en el grupo de cabeza amenazando al póker de intocables. Ahora todo apunta a que la temporada será similar a la anterior: mal inicio, relevo tempranero en el banquillo, pocas opciones de clasificarse para la Champions, avanzar lo máximo posible en UEFA y rascar lo máximo posible en la Cup y la Carling. Recordemos que el año pasado se consiguió ganar esta última frente al Chelsea tras lustros de ostracismo en lo que a títulos se refiere.

De momento, los Spurs siguen con su despegue. Mientras, Juande no ve más fútbol que el que dan por la tele. Pero quizá antes de lo que imagina –o imaginamos- en otra casa del fútbol europeo, los jugadores le 'harán la cama' a un tipo rubio que siempre está de mal humor y él ocupa su puesto. Al tiempo.

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jueves, 30 de octubre de 2008

Football is football

Por Albert Valor

El mundo del fútbol se llena día sí día también de topicazos como el de que los partidos duran noventa minutos y que no hay que bajar los brazos hasta que el árbitro pite el final o que un derby siempre es un derby. A veces, parecen poco más que frases hechas a las que siempre se recurre cuando faltan argumentos mejor construidos. Pero esta noche, el duelo entre los dos contendientes del norte de Londres nos ha recodado que los tópicos están ahí por algo.

Esta mañana leía en la programación que La 2 iba a emitir en diferido el Arsenal-Tottenham y, hambriento de ligas europeas, he decidido que vería el partido. Incluso cuando la jornada copera estaba acabando y Carrusel se disponía a relatar lo sucedido en la décima jornada de la Premiership, he apagado la radio para no saber nada acerca del partido. Justo en ese momento comenzaba la retransmisión en diferido en el Emirates Stadium. Un amigo me ha dicho minutos antes que no me diría el resultado del partido, pero que me garantizaba goles. Justo lo que me faltaba para ponerme delante del televisor sin prestar atención a nada más.

Me gusta la Premier. Me gusta porque apuesta siempre por el cuerpo a cuerpo, porque allí juegan los mejores del planeta, porque sabe venderse al resto del mundo, porque el juego de estrategia siempre conlleva goles. Pero ante todo me gusta porque siempre aparecen jugadores –sobretodo de segunda línea- que chutan sin ningún complejo a portería desde media o larga distancia. Y antes del cuarto de hora, Bentley, que formaba en el ataque de los Spurs junto a Pavlyuchenko –jugadorazo, aún no le sonríe la suerte- se ha sacado una bomba inteligente que tras tomar un espectacular efecto se ha colado en la portería del navarro Almunia tras recorrer cuarenta metros. Al Arsenal le ha costado arrancar, más cuando Cesc estaba totalmente anulado por la maraña que formaban Huddlestone y Jenas –muy bien ayudados por Modric- en la medular. Pero ante tal atasco, el balón parado ha conseguido consumar la reacción Gunner, que con dos goles de cada uno de sus centrales –Silvestre y Gallas- ha conseguido voltear el marcador con sendos testarazos antes y después del descanso. Los Spurs no han sabido encajar la desventaja y han sufrido mucho durante la reanudación. En el 63’, Adebayor ha inaugurado el primer acto loco del partido poniendo el 3-1. Bent, recién ingresado en la cancha, ha recortado las diferencias tres minutos después en el segundo balón que tocaba. Ese gol ha nacido fruto del descaro de Huddlestone para bombardear un balón muerto a cinco metros de la frontal que ha obligado a Almunia a rechazar a pies del talentoso delantero inglés. Pero un minuto después, enésimo fallo del lateral visitante Hutton, balón para Adebayor, pase diagonal para Van Persie, y éste fusila a Gomes con su pierna menos buena. En cinco minutos, el marcador se ha doblado: del 2-1 se ha pasado al 4-2. El choque estaba presuntamente cerrado. Pero solo presuntamente, como bien dice el tópico, no hay sentencia hasta que el trencilla pita. Wenger ha empezado a sustituir a sus hombres de talento a cambio de músculo, y la verdad es que el Arsenal ha podido marcar el quinto antes de un final de taquicardia.

Juande Ramos, fichado hace un año por el mecenas Daniel Levy para llevar al Tottenham a lo más alto, fue despedido el fin de semana pasado. Al parecer, la plantilla ya no confiaba en su técnico y se produjo una situación similar a la que vivió Ronald Koeman durante la temporada pasada en el banquillo de Mestalla. Su sustituto en el banco, Harry Redknapp, parece haber dotado al equipo de nuevos ánimos, y tras cumplir otro tópico el pasado domindo –a entrenador nuevo, victoria segura-, ha seguido motivando a los suyos, incluso ha incorporado en el campo a Gunter y otro jugador de clara vocación ofensiva como Aaron Lennon, a la postre decisivo. Con el tiempo a punto de cumplirse Jermaine Jenas ha recogido un balón suelto en la zona de medios, lo ha empujado con más alma que cuerpo hasta la frontal y desde allí, ha colocado un latigazo que el meta español del Arsenal solo ha podido seguir con la mirada. Y casi ni eso. Quedaban aún cuatro minutos de alargue. Al Arsenal, que ya se creía ganador, le ha faltado, como en otras ocasiones, tener la cabeza fría, y tras un saque de portería en largo de Gomes, el balón se ha convertido en una bola de billar hasta acabar a pies de Modric, que estaba en el jardín del área y que hasta entonces había jugado a ráfagas. Desde allí, le ha bastado un control orientado y un chut más colocado que potente que ha pegado en el poste de Almunia. El rechace y el gol para Lennon, y la celebración dedicada a los sufridos hinchas de White Hart Line, allí donde Bentley había celebrado el primero de los suyos. La pesadilla, para Almunia, que esta noche soñará que hombres con camiseta blanca y con el escudo de un gallo sobre un balón en el pecho le acribillan a metrallazos. O a bombazos.

Este espectáculo acaecido en el país que inventó el fútbol ha servido para mostrar la esencia del fútbol y de sus tópicos y para que servidor retome sus artículos en este blog tras meses de dejadez. No olviden que también podrán volver a leer al gran Cristian Naranjo, que hoy también ha decidido abandonar su letargo creativo. De momento, hola de nuevo, ‘Pienso, luego fútbol’.

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