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jueves, 17 de marzo de 2011

Alto copete

Por Albert Valor


Se avecina la parte noble de la temporada. Ya sólo quedan ocho. En la primera semana, los nombres del Shaktar Donetsk y el Tottenham Hotspur entraban en la aristocracia de la Champions por la puerta grande y por vez primera. Los ucranios vencieron en ida y vuelta a una Roma que ya está pasada de moda. Sobran nombres y falta fútbol en la capital italiana. Luego están los Spurs, apuesta encarecida del PLF desde hace tiempo y candidatos a revelación de la competición. Luego hablaremos más de ellos. De momento, la victoria en San Siro es su mejor carta de presentación. El Barça, un clásico, se colaba con un argumento tan antiguo como el propio balompié: el balón. Messi fue ángel en casa se confirmó como el diablo con la mayor horquilla de la historia moderna del Arsenal. También como la más real de las pesadillas de Manuel Almunia.

El Schalke 04 completaba la nómina de los primeros clasificados. Es la germana una institución con gloria intermitente en las dos últimas décadas. Y ahora, se ha encomendado al jerarca de la Champions. Su mayor problema será que en el futuro el halo de González Blanco empequeñecerá la gesta de todo un conjunto. Partidazo de Farfán. Fresca la aparición la de Gavranovic. Trepidante el partido de Gelsenkirchen. Y maldita la suerte del Valencia, que apostó por jugar al fútbol pero se olvidó de detallar en las áreas. Se esperaba más de Mata y de Aduriz. Otra vez será.

La jornada de ayer martes dejó dos nombres propios. El de Chicharito, avezado lanchero del gol en las islas que pone al United en una cita a la que no falta en el último lustro, y el de Samuel Eto’o. No sólo fue el mejor con un gol, una asistencia y un partidazo. Fue también el mejor de toda la serie y dejó en anécdota los imperdonables errores de Julio Cesar. Un auténtico MVP. Con Samuel sí hay paraíso. Y tripletes. Si Raúl es el rey de esta competición, el camerunés es su mejor amante.

Los últimos en pedir tanda, la vieja gloria y el nuevo clásico. El Real Madrid, grande desde que la Copa de Europa es Copa de Europa, vuelve a tener sangre azul. Estará porque se le esperaba. Y Mourinho podrá colocar otro asterisco en su currículum. El Chelsea, juguete del mecenas Abramovich, intentará de nuevo su asignatura pendiente. La orejuda siempre tiene pretendientes y algunos aún sueñan con agarrarla.

Como decíamos, mención aparte merece el Tottenham. Este histórico de la Premier llega a la parrilla final desde muy atrás. Sus laureles ochenteros ya estaban caducos. El año pasado, se atrevió a romper el Big Four y el talonario de los jeques del City y se coló en la mejor fiesta. De momento, los dos grandes de Milán se han arrugado ante ellos. Si yo fuera uno de los favoritos, no los querría ni en pintura. Crouch, Lennon, Bale, Modric o Dawson –y su fútbol- podrían pasar por cualquier rendija. En White Hart Lane, la proporción entre pasión y propuesta futbolística está equilibrada. Y Harry Redknapp tiene buena culpa de ello.

Y Abidal. Qué decir de Abidal. Se perdió la final de Roma en 2009. Y ahora se perderá lo mejor de la temporada. Maldito cáncer. No te rindas, atleta.

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jueves, 29 de abril de 2010

El campeón se desentiende del ataque

Por Cristian Naranjo

Cantaban los Héroes que todo arde si se aplica la chispa adecuada. Y el Barça dispuso de 90 minutos de pólvora ante un equipo encantado de exponerse al fuego. Pero nadie prendió la mecha. No hubiera ocurrido ni jugando hasta el alba. Pues la chispa estaba en el bando contrario, recorriendo las venas sacrificadas de Samuel Eto'o, al que ya ni por actuar de lateral izquierdo se le caen las alhajas. Algo tendrá el camerunés, que embruja cada vestuario por el que pasa. Será el perfume del ganador. Será Esencia de Loewe. En verano no hubo nadie en el entorno azulgrana que cuestionara su venta. Desde esta noche, y formando parte de una plantilla de corte bajo, aspira al cortejo de su tercera Copa de Europa. Ahí es nada. Muy a su pesar no jugará de azulgrana, ni envuelto en la seda de Xavi y compañía. Lo hará rodeado de veteranos y algún que otro descartado, como es el caso de Sneijder. Ambos han encontrado regalo a su propia fe.

El ejercicio de impotencia del Barça es el que explica el reconocimiento al Inter de Mourinho. No hay nada que reprocharle al finalista, pues en todo momento ha sido el fiel reflejo de su entrenador: malo, mezquino, obsceno, grosero. Era previsible que el balón quemara en pies neroazzurri. No lo era tanto que al vigente campeón le pesara la bola. Sobró ansiedad en la mente. Faltó frescura en las piernas. Ni siquiera gozando una hora de superioridad encontró el Barça respuesta al oficio de Zanetti y su tropa. Sin inspiración ni desequilibrio, diluidos Xavi y Messi, sólo Piqué tuvo corazón para seguir creyendo. Por entonces ya era tarde. Malos y reiterados síntomas para el ataque de Guardiola, a quien Ibrahimović sigue respondiendo con partidos tan fantasmales que invitan a Piqué a escalar en solitario el Annapurna.

A estas alturas de curso, y tras quedar fuera de Europa con justicia, se confirma que a este Barça le falta oxígeno. Faltaron fichajes en verano, y los que se hicieron no mejoraron el equipo. Antes al contrario. Se constata que la delantera carece de fuego. Carece de chispa. El mismo Guardiola se la sacó de encima, argumentando en palabras vacías. Esta noche, menos de un año después, el destino le ha devuelto la jugada, recolocando a cada cual en su sitio. Y es que, digan lo que digan, Samuel Eto'o es cosa fina. Etiqueta negra. Esencia de Loewe.

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miércoles, 17 de marzo de 2010

Eficacia en la trascendencia

Por Albert Valor

En las noches mágicas, Eto’o es Esencia de Loewe. Feroz pero inmejorable. La escopeta de Samuel nunca falla. Nunca en las grandes citas. Decían que 'Mou' conocía los recovecos y pormenores de Stamford Brigde, las debilidades del Chelsea. También el camerunés. Y bien que lo sabía su entrenador. Se especulaban improperios de todo tipo estas jornadas pretéritas en las que el ariete 'chupó' banquillo.

Pero si a Eto'o le tiras balas, te responde con bombas. Siempre llega a tiempo para sellar alguna boca impertinente. Siempre. Porque pese a que algunos no puedan soportarlo, siempre aparece en las grandes citas. Siempre en las grandes plazas. Y The Bridge lo es.

Se le puede achacar falta de técnica, sí. Pero el gol de ayer ya lo quisiera para sí el mejor Van Basten. Control en carrera de un balón que cae con fuerza –bien tocado, eso sí–, carrera ganada a Ivanovic y definición con el exterior a dos metros de Turnbull. Dan igual cuáles sean sus carencias como futbolista. Fecha marcada en rojo, gol de Eto'o.

Parece además que en Italia añadirá una nueva prestación a su sello de garantía. Si en el Barça disponía de multitud de ocasiones para surgir y resultar decisivo, parece que no será así en el Inter. Ayer apenas apareció tres veces en un partido a cara de can. Así que parece que su oportunismo también crecerá.

Si mi equipo fuera cuartofinalista de Champions, no quisiera evitar ni al sanguinario Manchester ni al sorprendente y peludo Lyon. Tampoco al Arsenal ni al Bayern. Ni siquiera al Inter. Me conformaría con no cruzarme con la escopeta de Samuel Eto’o. Esa que nunca falla. Nunca en las grandes citas.
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sábado, 6 de marzo de 2010

Cifras y letras

Un análisis de Cristian Naranjo

Besar unos labios nuevos, reírse con los amigos hasta quebrarse el tórax o disfrutar del cine en buena compañía. Pocos placeres tan apetecibles como el fútbol en HD, que cuando falta, se hace notar. El balón es condición sine qua non, porque acostumbra a estar ahí para poder volver a sus cifras y letras. La letra es el juego; las cifras, el gol. En la Liga, el equipo literato por antonomasia desde hace un lustro es el Barcelona; lo más parecido a dos generaciones de brillantes poetas. De Rijkaard a Guardiola: la del 98 y la del 27. Ésta última con un joven en estado de gracia. El poeta fue Pedro Salinas; el futbolista, Pedrito Rodríguez, para quien la luna siempre parece estar llena a juzgar por el viento que impulsa sus certeros trallazos. En el contexto de la poesía, se diría que el juego de Pedro vive al límite de la paradoja sin solución de continuidad. Cuando menos interviene, más mortífero se muestra. Su estilo es directo y profundo: sólo aparece para partir en dos los encuentros. Es un pragmático en mitad del éter.

En conjunto, el Barça suele interpretar de forma celestial el lenguaje del fútbol. Tanto, que cuando el balón está en posesión azulgrana se hace polígamo; tiene que repartirse entre Iniesta, Messi, Busquets... Aunque todos saben que la niña de sus ojos es Xavi Hernández, el creador del campo semántico. Por sus botas pasan más llamadas que por una antigua centralita, y él siempre logra la conexión adecuada: recibe, toca, se mueve, recorta, se gira… En cada momento, la figura retórica que exige el soneto. Tal y como sucedía con Federico García Lorca, cuando está Xavi no hace ni frío ni calor: hace Xavi.

Otra de las plumas insignes del Barça es sin duda Ibrahimović, el delantero Art decó por definición; un aristócrata infiltrado en la plebe, cuyo juego desafía lo paradójico para acercarse al oxímoron. Es enorme, luego no precisa de catalejos en la grada y se deja ver desde cualquier atalaya, pero sin embargo no tiene en el remate de cabeza su especialidad. El cíngaro parece jugar con ansiedad y a contrapié, rumiando en exceso en cada acción, como con miedo al fallo; a precipitar la jugada. Y no obstante se acelera cuando el instante requiere pausa. Por momentos está tan fuera de contexto como una columna en mitad del baile. Y hasta donde se sabe, en las pistas los pilares suelen ser un estorbo. Para desgracia de todo buen aficionado, por ahora los hechos dicen que el fútbol de Ibrahimović evoca más al de Gudjohnsen que al del cisne Van Basten, un álter ego al que está tardando en invocar.

Samuel Eto'o era la antítesis del delantero estático: se las llevaba todas por mero amor propio, por confianza en sí, esa variable intangible que tanto influye en cualquiera de los órdenes vitales. Los primeros silbidos hacia el punta de origen balcánico suponen la añoranza implícita del camerunés. Por más que los media sigan silenciándolo, Pep Guardiola cometió un grave error para con Eto'o. Y en cambio volvió a demostrar finura y gusto en la herramienta elegida para motivar a los suyos. La historia de Iñaki Ochoa es un sobrecogedor canto a la libertad y un desafío a los límites de la amistad. Acabó mal, pero fue un milagro de 14 rostros. El reportaje, una obra maestra, eriza y detiene la respiración; simplemente, hace llorar. Es el espíritu de equipo al servicio de un rescate imposible, reconstruido a la perfección por Informe Robinson. En este caso, y como de costumbre, un diez para el minucioso técnico por transmitir ética además de épica.

Lo que Guardiola buscaba era un golpe de efecto en un momento bajo del equipo. Y es que, trasladando los escritos al campo, se diría que el exceso de letra produce hastío, al igual que la cajeta empalaga y las cifras confunden. Para el Barça es siempre temporada de fresas, pero este año le cuesta montar la nata; bruñir el juego. Más deberes para el míster, a quien se le acumulan los exámenes en la mesa. Su ariete púrpura necesita mejorar y lo hará; y el equipo con él. Otros, como Chygrynskyy o Henry, lo tienen más crudo. Hace tiempo que el francés abandonó los tacones de aguja para ponerse cómodo. Y el ucranio ocupa el último pupitre desde su llegada, sin dar indicio alguno de resurrección cristiana. Su expediente es tan simple como triste: cero coma cero en todo, a excepción de un aprobado en geometría, por unos pases que en ningún caso le redimen. Por momentos pareciera que al central le falta alguno de los sentidos. ¿Acaso la vista? ¿Acaso el oído? El caso perfecto para el Dr. Hannibal Lecter, que gusta de examinar a jóvenes introvertidos, esbeltos y de larga cabellera. Un caso perdido a todas luces. El segundo salto al vacío de Guardiola.

En Concha Espina se viven momentos bien distintos. El Madrid es pura praxis. Funciona con valores absolutos. Es el culmen del facta non verba. Mientras que el Barcelona hace de la letra su bandera, las cifras son cosa de Cristiano Ronaldo, Higuaín y compañía. Sumas y más sumas al servicio de Pellegrini. El atleta portugués va camino de borrar el estigma de su nombre, que traía consigo abandono, desidia y nocturnidad. Más que actuar, Cristiano sobreactúa. Pero el luso está justificando la inversión de sus archimillonarios patrocinadores. Es el ejemplo de que ser egocéntrico no es óbice para mantenerse en la cumbre.

Por su parte, Gonzalo Higuaín es algo más que un delantero a la vieja usanza. Más bien pertenece al medievo. Lo constata su aspecto rudo y desaliñado, así como la crudeza de su fútbol febril; vestigios de un superviviente a la peste bubónica. El 'Pipa' juega como reivindicando al gremio de carpinteros, pues jamás esconde sus herramientas: el martillo y el serrucho. Sus cifras dictan sentencia: más que un martillo, martillo pilón.

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miércoles, 30 de diciembre de 2009

El millor any de la nostra vida

Un reportaje fotográfico de Albert Valor
La eternidad en imágenes

































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miércoles, 25 de noviembre de 2009

La cruda realidad

Por Albert Valor

Hace 24 horas, el barcelonismo tiritaba. Los enemigos públicos culés, en cambio, se frotaban las manos y hasta los ojos. No era para menos. Samuel Eto’o y Jose Mourinho llegaban –supuestamente- con el cuchillo entre los dientes para apear al campeón de todo a las primeras de cambio. La prensa catalana –y la afición, ¿para qué negarlo?- se lamentaba de las bajas de Ibrahimović y Messi y tomaba como elementos de juicio los últimos tropiezos del equipo ante rivales aguerridos. En la capital, en cambio, las portadas eran para Samuel. Decían de él que volvía a jugar para el Real Madrid.

Y llegó la hora. En el túnel de vestuarios, Eto’o saludó y abrazó uno por uno a todos sus ex compañeros. Lo mismo hizo tras escuchar la emocionante melodía de la Champions. El Camp Nou le brindó la ovación merecida y Bussaca pitó el inicio. Cabe decir en este momento que la realización del evento por parte de TVE fue de lo peor visto en años, ya que obvió la salida al campo de los equipos y parte del momento en que los jugadores escuchaban de cara al palco la musiquita europea para conceder una entrevista vacía e inoportuna a ¡Luis Figo! Pregunten a cualquier barcelonista que estuviera viendo el partido en el sofá de su casa. No entraremos ahora a valorar qué significa o deja de significar el portugués para la parroquia culé, pero en ese momento lo importante era ver y escuchar íntegramente el reencuentro de Eto’o con su afición y por supuesto, la previa del partido -¿no?-.

Del partido en sí poco se puede decir que la gente no sepa ya. Monólogo culé ante la apatía –o quizá haya que decir incapacidad- del Inter. Uno escuchará ahora que los nerazurros no fueron un rival de peso. Lo mismo que se escuchó el año pasado acerca de Olympique de Lyon, Bayern de Munich, Manchester United, Sevilla o Real Madrid. Pero algún mérito habrá que conceder al Barcelona. Porque un equipo en el que cada jugador toca, se mueve y se vuelve a ofrecer para recibir nuevamente el balón es muy difícil de defender. Y eso es lo que hizo ayer el Barça contra los italianos y lo que hizo también en el pasado reciente contra todos los equipos antes mencionados. Jugar al fútbol según el libreto de Guardiola. Los goles del cabecilla Gerard Piqué y de Pedro, que golpeó al balón con toda la ilusión de la juventud –expresión acuñada por Alfredo Martínez, ¡grande!-, son lo de menos. Con el 2-0, el Barça sintió plasmada su superioridad y levantó el pie, pero si no hubieran sido esos los goles hubieran sido otros. La gallardía de Sergio Busquets en la zona ancha y la constante percusión de Alves por su costado son también sujetos dignos de mención. Incluso la solidaridad de Henry debe ser elogiada.

Y ahora queda hablar del protagonista real del encuentro. Y digo real porque a fin de cuentas, pasara lo que pasara, todo el mundo acabaría hablando de él. Y así fue. Porque hasta Mourinho, discreto y extrañamente comedido, pasó desapercibido. Pero para desgracia para el fútbol, para demostrar la incapacidad de la mayoría de la masa culé una vez más y para dejar en evidencia a los oportunistas que sólo quieren polémica, Eto’o fue protagonista para que se hablara mal de él. Que si vino con la camiseta del Barça debajo, que adónde va dando besos a todo el mundo, que no hizo nada en todo el partido, que si al final del partido estaba concediendo una entrevista a la televisión sonriendo y abrazado a Gerard Piqué… la lista de improperios es interminable. Y es que la realidad es que al africano forma junto a Guti, Raúl, Cristiano Ronaldo, Beckham o Ronaldinho y alguno más ese grupo de futbolistas a los que criticar es una tarea a la que todo el mundo se apunta. Y es que, ¿qué haría usted si volviera a la empresa donde estuvo cinco años trabajando, conoció a tanta gente que le marcó, fue feliz e hizo feliz a tantas personas? Eso por un lado. Por otro, el rendimiento deportivo del camerunés. No hizo nada, quizá sea verdad. Quizá sea verdad para aquellos que consideran que si un delantero no mete un gol no es nada. Y Eto’o es un goleador. Un goleador al que ayer no le llegaron balones en condiciones –y quizá es ahí donde habría que ensalzar la figura de Xavi e Iniesta-. No sé que partido vieron ustedes, yo sólo sé que en el minuto 80, con el partido ya perdido para el Inter, Samuel aún presionaba la salida de balón del Barcelona. Eso sí, más solo que la una.

El cambio ya está hecho. Eto’o ya es pasado. Y Zlatan, su recambio, todo un jugadorazo. Pero por favor, no olvidemos a quien nos ha hecho tan grandes. En 2004, con la llegada de Samuel, el Barça lucía en sus vitrinas una solitaria Copa de Europa. A su marcha, el pasado verano, lucía tres. Dos más. Una en 105 años y dos en 5. Y no es que él sea el único responsable. Aunque sí que es el único denominador común junto con Valdés, Puyol e Iniesta y alguno más –aunque Xavi no jugó en París, recuerden- de ambas consecuciones. Sin las paradas de Víctor, la tenacidad del de la Pobla o la clarividencia que aporta el manchego tampoco habrían sido posibles las dos orejudas. Pero mami, algo será lo que tiene el negro.

Una vez más el fútbol ha demostrado su grandeza. Siempre dejando lugar a todo tipo de preguntas, comentarios y deseos. Eso sí, después de un partido, se pueden desmontar los vaticinios más indudables, y quien dijo digo, ahora dice Diego. Fíjense que se ha llegado escuchar que tras el partido de ayer, ¿no será que Messi e Ibra sean quizá el problema? De chiste. Sin duda, lo que siempre sucede es que el balón deja al descubierto la cruda realidad. A todos los niveles.

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sábado, 31 de octubre de 2009

Noches tintadas de azul y grana

Reflexiones insomnes de Cristian Naranjo
para 'Sir' Eduard Ferreres

Sobre Johan, Pep y Samuel

Y lo sabes, Sir. Y lo sabes ─en referencia a un comentario sobre Chygrynskyy de la última entrada─. Tú sabes que estoy en lo cierto. Guardiola está aplicando, y en ocasiones mejorando, todo lo bueno de Cruyff. ¿Dónde está el pero? En que también ha empezado a calcar los mismos errores de autor. Después de Atenas, Cruyff se desprendió de sus cuatro grandes para traer a Escaig, Korneiev, Eskurza, Prosinecki, Hagi y más tarde a Kodro, además de subir al primer equipo a figuras como Sánchez Jara, su yerno Angoy, y su hijo Jordi. Quería una revolución y la tuvo: una revolución patética, fracasada, lamentable.

Casi quince años después, Guardiola desechó a Ronaldinho, Deco y también a Eto'o, al que no quería porque prefería a 'Manolito' Adebayor ─jugador sedoso, por cierto─. Eran tres de los más gigantes que han pasado por aquí. No vamos a descubrirlos ahora. Finalmente se fueron los dos brasileños, y al poco se comprobó que la decisión fue acertada. Aunque personalmente opino que nunca se sabrá qué hubiera pasado con ellos aquí. Quizá eran recuperables para la causa, o quizá no habríamos ganado nada. El caso es que sólo se quedó Eto'o. Y con él, con su espíritu animal, volvimos a ganarlo todo. Y yo vuelvo a preguntarme una y otra vez: ¿En qué cabeza cabe desprenderse de un nueve en su plenitud, que ha marcado 36 goles (120 en el cómputo total) y ha dado tres Ligas y dos Champions? Pues tan sólo en la de un genio algo trastocado, como lo fue Cruyff y como lo es Guardiola. ¿A quién se le ocurriría despreciar a un buen central de perfil defensivo, rápido, intenso y contundente ─Cáceres─, para fichar a un 'no defensa' del género tronco, todavía más lento que Márquez ─que ya es decir─? Pues primero se le ocurrió a Cruyff ─no tengo dudas sobre su influencia en las operaciones del trueque de nueves y del zaguero ucranio─. Y después, Guardiola le obedeció. No discuto el fichaje de Ibrahimović en ningún sentido; desde el primer momento entendí lo que se buscaba con el cíngaro. En cambio sí discuto que el señalado para saltar fuera el 'Negro' y no el gendarme francés, un punta reconvertido, cuatro años mayor, físicamente débil y pasado de vueltas.

Tener a Eto'o en el campo suponía siempre un plus, por físico, carácter ganador e instinto. Y además, en el tramo final demostró que también servía para entrar por banda. No habría delantera más feroz que Messi, 'Ibra' y Eto'o. El debate brillaría por su ausencia. Gente como Henry, a moldear banquillo o mejor al desguace. Gente como Pedro, de revulsivo y sacacorchos ─gran complemento de segundas partes y partidos menores─. Gente como Bojan, al Júpiter si pretende ser titular algún día. ¿Gente como Robinho? Esa delantera no daría lugar a un refuerzo invernal con pedigrí mediático. No lo veo claro, Sir. Salta a la vista que sin Eto'o la plantilla ha perdido tantos goles como voltios. Ni Henry, ni Robinho, ni siquiera Ribéry tienen esa presencia escénica de: 'Hola, soy Eto'o, he venido a buscar otra Copa de Europa'. El díscolo escandinavo es un jugador de bodega, un gran reserva del fútbol, sólo apto para gastrónomos de paladar exquisito. Pero ha venido como recambio, no como refuerzo. Ahí esta el matiz. Con Henry en el IMSERSO y Bojan en el recreo, es Pedro el que habita la banda, pero la tiene arrendada, no en propiedad. Si viene Robinho, bienvenido sea: el lado izquierdo del ataque tendrá nuevo inquilino. Pero no dejará de ser otro pespunte sobre la marcha.

El centro del campo no presenta mejores síntomas. Iniesta aún tardará en ser Iniesta; los africanos están llamados a otra guerra; Busquets ha perdido apresto durante el verano; y Xavi, la placa base, sostiene a duras penas el sistema. En defensa, más de lo mismo: pocos eslabones en la cadena, algunos de ellos débiles o muy débiles. A saber: Márquez, Maxwell y, sobre todo, Chygrynskyy. El mejicano ya está ajado por el tiempo aunque puede resurgir; el brasileño simplemente cubrirá el expediente; y el ucranio evoca a personajes que poco tienen que ver con la esfera de cuero: Jesucristo, Frankenstein o el hombre de las nieves entre otros. Del profeta posee la extrema benevolencia y el discurso. Poco después de fichar por el Barça declaró: "Este club es como una religión". Y de hecho predica con el ejemplo: es un central de lo más religioso, máxime con el balón en juego. Al personaje de Mary Shelley recuerdan sus movimientos mecánicos y al ralentí, como si fuera un sonámbulo de hojalata. Y en cuanto al hombre de las nieves, 'Dima' se asemeja en el pelaje y en ese aspecto desaliñado y abominable, pero no en el carácter. Antes al contrario. Chygrynskyy no muerde. No tiene fauces: sólo come hierba.

Por arte de birle y birloque, este verano se ha malgastado mucho a cambio de bien poco. Tanto como 100 millones en billetes usados, todos al agua en un maletín, por cambiar a un delantero 'súper' por otro que puede serlo, en condicional. 48+20 'quilos' se fueron por ahí. Otros 25 en 'Yo, robot'. 14 más en 'Romarinho' Keirrison. Y los cinco últimos en Maxwell, en este caso bien invertidos por relación calidad-precio.

Es ciertamente triste que con el equipo que había, más una inversión considerable, y después de haber criticado airadamente el desembolso de Florentino, tengamos que acudir a las rebajas de enero, unas rebajas que en términos económicos son en realidad una subida de precios. En fin, veremos qué ocurre cuando se abra el plazo. Hasta entonces no se sabrá qué hay de cierto al respecto de Robson de Souza.

Ya queda menos para el regreso de 'Papá' al Camp Nou. El sentido común se impondrá a los cuatro merluzos disidentes, y se llevará el abrazo absoluto que merece. Si bien el debate al respecto de los sueldos en el deporte sería interminable, lo que sí tengo claro es que tras hacer algo grande sí merecen la gloria y el homenaje del aficionado. No hay que olvidar que un futbolista 'solamente juega para ganar', y no según el volumen de la chequera. En el campo son todos iguales. No corren más los mejor pagados. En todo caso al contrario. El ejemplo está en Milán: fue bañarse en oro y éxito, y 'Ronie' dejó de correr.

Esa misma semana, 28/29-N, se jugará el gran clásico, una vez más el del siglo. No tengo pronóstico, pues son siempre partidos de triple en la quiniela. Pero otra cosa que tengo clara es que con Eto'o me sentiría más rápido, más fuerte, más seguro. Mucho más. El de la piel azul saldría a dejársela por nosotros, como hizo siempre, fiel a su cita con las grandes ocasiones.
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jueves, 17 de septiembre de 2009

No todos los días son Iniesta

Una crónica de Cristian Naranjo

Ni vencedores ni vencidos. Indiscutibles tablas en San Siro. No todos los días son Iniesta. Como suele suceder cuando se espera mucho de algo, sea lo que sea, a la postre acaba defraudando. Inter y Barça empataron justamente en un partido donde se les fundieron los plomos en tres cuartos. Fue una grata sorpresa el planteamiento inicial de Mourinho, que no contradijo la naturaleza de sus jugadores. Finalmente apostó por Muntari en lugar de Stanković, y aún así el Inter le discutió el cuero al reputado campeón. Al menos durante el primer tiempo, los neroazzurri no despreciaron la posesión. Y a pesar de su desventaja en el porcentaje final ─37-63%─, los datos revelan que el Inter no mereció menos que el Barcelona. Inició más ataques ─112 por 103─, remató lo mismo a puerta ─3 veces─ y exigió más a Valdés ─12 intervenciones a 7─. Sólo los disparos desviados ─5-11─, así como la sensación de monopolio de la segunda parte ponen en duda la estadística global. El conjunto de Guardiola halló la continuidad tras el descanso, cuando el técnico corrigió los desajustes sobre la marcha. El esférico se puso entonces a la entera disposición del Barcelona. Xavi encabezó una revolución tan loable como estéril: sólo el Inter calibró a Valdés. De hecho el equipo culé no volvió a crear auténtico peligro desde el octavo minuto, momento en el que el choque deliraba. Es cuanto menos significativo. Por idéntica anomalía se vio fuera en Stamford Bridge, pasó serios apuros en Mónaco y volvió a tener problemas en Getafe. Anoche confirmó los peores augurios. Parafraseando a García Márquez, enfrentar al Barça ya no es crónica de una muerte anunciada. Por más que Guardiola se anticipe a las dificultades fichando a defensas que ataquen y delanteros que asistan, el único éxito que asegura es el de la campaña Som Un, de Nike.

Es evidente que el Barcelona ha perdido duende tras las vacaciones. Se lesionó Iniesta y el elegido para suplirle es Keita en lugar de Busquets. Se prescindió de Eto'o, mientras que Ibrahimović y Chygrynskyy fueron las principales incorporaciones. El central ha mostrado detalles de interés, pero no puede competir en Europa. El sueco tampoco ha tardado en enseñar la amplitud de su gran angular. Tiene la visión de un mediapunta y su fútbol abre nuevas compuertas en ataque. Pero también cierra otras, quizá las principales. Anoche tuvo la ocasión más franca del partido en el minuto 7. Amortiguó un balón magistralmente con el pecho, y en boca de gol lo mandó a la grada. Así es Ibrahimović, un futbolista de contrastes. Sea ansiedad o simple desacierto, la ineficacia del nueve titular es una lacra para cualquier equipo. Concretamente, con ese fallo se diluyó todo el picante del Barcelona, que gozó casi siempre de una superioridad ficticia. Eran los despliegues del Inter, puntuales y decididos, los que olían a plomo. Diego Milito fue una amenaza constante, y todas las arrancadas de Eto'o las hubiera firmado el caballo de Atila. Júlio César tuvo menos trabajo que Valdés, cuyo concurso fue crucial. El de Hospitalet, que ha desechado el rechace como recurso, sigue acreditando su categoría ante la ceguera de Del Bosque.

El punto conseguido tampoco hubiera sido posible sin Puyol, y especialmente sin Piqué. Los centrales catalanes se vaciaron para sujetar al dueto africano-argentino, constatando que la merma de nivel no pasa por su zona. No menos brillante estuvo la línea defensiva del Inter, comandada por Lucio y Chivu, dos zagueros infranqueables. Maicon y Alves apenas tuvieron pista libre, pero son dos machetes sobrenaturales. Espeso y falto de inspiración, el Barça se encomendó a una aventura individual. Empresa difícil para un once que vive del colectivo. Ibrahimović no volvió a desatarse de los centrales. Henry, motivado, no probó suficiente a Maicon. Le sustituyó Iniesta, que no tuvo tiempo de engrasar. De modo que Messi, el último de los carasucias ─así se conoce en Rosario a los futbolistas de potrero─, era el tercero en discordia. Libre de ataduras por detrás del punta cíngaro, el argentino arrancó una veintena de veces. La intensidad de Chivu y Lucio le dificultó la existencia tanto como su renuncia a ocupar la banda. El entendimiento con Ibrahimović aún tardará en consolidarse, y de momento se taponan a menudo. En conjunto, la sensación final que dejó el choque es que el Inter, pese a estar en plena reforma, ofreció lo mejor de sí. No regaló el balón en la primera parte y sí dio un paso atrás en la segunda, pero sin soltar nunca la guadaña. Por el contrario, el Barcelona estuvo lejos de su máximo nivel. El regreso de Iniesta y Márquez alimenta las opciones de Guardiola, que no obstante tiene muchos deberes en el frente de ataque.

El empate en San Siro es un saldo valioso para afrontar la fase de grupos, con lo que el equipo azulgrana continúa sin ningún borrón. El tricampeón crecerá necesariamente. Será candidato a todo, aunque su plantilla no desprende la fiabilidad deseada. En verano, el Barça vertió la gran ocasión de blindarse con algún otro jugador de peso. A la espera de Fàbregas, un delantero de banda como Arshavin y un pivote como Poulsen hubieran bastado. Beguiristain prefiere apostar por plebeyos como Henrique y Keirrison, mientras que Guardiola propició un negocio ruinoso a fin y efecto de desprenderse de Eto'o. El entrenador también priorizó el fichaje de un central pese a poder elegir entre Muniesa y Fontàs. Con todo, el Barcelona sigue siendo un equipo serio pero no invulnerable. Hay informaciones que dan respuesta a la obsesión por desterrar a Eto'o. Las publicaciones aseveran que la convivencia entre el camerunés y Henry era insostenible debido a su egocentrismo. Tanto es así que la pretensión de Guardiola era desprenderse de los dos. Sólo ante la dificultad de adquirir un extremo, el técnico aceptó al francés. A tenor de la información, es sangrante la permanencia de Henry, que jamás se acercó a su rendimiento en Londres, que pasa de la treintena y que no deja de ser un punta reconvertido, en detrimento de Eto'o: más joven, más fiable y más goleador. Analizado en global, el balance del mercado de verano es desalentador y peligroso. La plantilla es más corta y los fichajes están en cuarentena. No admite debate que el Barcelona ha desperdiciado la opción de alargar su hegemonía. El estado de las cosas ha cambiado. En este curso, cada compromiso será una dura prueba para una plantilla que no puede ir a más. Acaparar el cuero y triangular no será suficiente. Bien pronto se hará necesaria la máxima eficacia. Tanto en Liga como en Europa, no todos los días son Iniesta.
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miércoles, 16 de septiembre de 2009

Muñecas rusas en San Siro

Una previa de Cristian Naranjo

Los enfrentamientos de primer nivel no requieren excesiva presentación. Es el caso de un inmejorable pulso de campeones entre Inter de Milán y Barcelona, en el que todos los protagonistas implicados le son familiares al gran público. El choque de esta noche es lo más parecido a una muñeca rusa, en tanto que su interior alberga multitud de duelos individuales. El cara a cara que concita más expectación es sin duda el que medirá a los mejores nueves del continente, aunque ni por asomo será el único. Con el inesperado trueque Ibrahimović-Eto'o, Inter y Barça permutaron literalmente sus respectivas suertes. Es por eso que, generada en los medios, no extraña la premura por concluir quién sale vencedor y quién vencido del intercambio. Finalmente, periodistas y aficionados empatan en cuanto al ansia por recibir respuestas. Y sin embargo, lo que distingue a estos partidos es la total incertidumbre al respecto de su desenlace. Predecir el ganador de la hipotética escaramuza entre arietes es poco menos que imposible. Aún así se hace inevitable el augurio.

Caracterizado por la estridencia de su carácter, Ibrahimović regresa a un estadio que conoce bien. No es previsible que le afecte la presión. Tampoco a Eto'o. El delantero africano juega en casa y las citas de máxima exigencia no tienen secreto para él. A priori no hay apuesta más segura que los goles del camerunés. Sus números cantan. En Mallorca es poco menos que una leyenda merced a la histórica conquista de la Copa del Rey. Con el Barcelona logró cinco títulos mayores en sendos cursos, alcanzando cifras desorbitadas ─32 tantos de media─ siempre que no estuvo lesionado. De hecho, las dos temporadas de sequía azulgrana coincidieron con su mal estado. Los datos no acaban ahí. Disputó dos finales de la Liga de Campeones. Ganó ambas. Sólo sus goles lo hicieron posible. Más que estadística, es historia. Se trata del bagaje de un delantero demoledor. Es el currículo de Samuel Eto'o Fils, el portador del mazo más contundente de Europa. Por lo que se refiere a Ibrahimović, nada que objetar a su condición de Capocannoniere ni al resto de sus títulos personales y colectivos, donde destacan tres Scudettos consecutivos. Triunfar en la Lega Calcio entraña una dificultad añadida con respecto al resto de ligas europeas. Los planteamientos avaros, profundamente arraigados en Italia, complican la supervivencia de los atacantes más técnicos, mientras que privilegian a los arietes acorazados. De modo que los éxitos de Ibrahimović se explican por sí solos. Es un futbolista salvaje, al que sólo un club como el Barcelona podía darle el impulso que demandaba su clase. Es innegable el atractivo de un careo entre dos puntas tan opuestos y sin embargo tan calcados de temperamento.

Otra de confrontaciones con más contraste reside en los banquillos. Mourinho y Guardiola son viejos amigos. Allá por finales de los 90 compartieron vestuario. El portugués, tras ejercer de intérprete de Robson, se convirtió en entrenador en ciernes de la mano de Van Gaal. Guardiola todavía ejercía de capitán en su penúltima temporada de azulgrana. A buen seguro el técnico del Barça absorbió conocimientos de 'Mou' con la facilidad de una esponja. El camino inverso también alcanza la evidencia. Guardiola ha marcado tendencia al confirmar que es más probable ganar jugando bien. No son pocos los entrenadores que se han aplicado el concepto. Es explícito que uno de ellos es Mourinho, que no esconde su aspiración a cambiar de estilo. Sin ir más lejos esta noche va a reunir en el centro de la cancha a sus centrocampistas más finos: Motta, Stanković, Zanetti y Sneijder. No deja de ser significativo, más allá de que en esta ocasión el Inter asuma el papel de secundario. El equipo neroazzurro dispondrá dos líneas de cuatro por detrás del balón. El objetivo será neutralizar a Xavi justo cuando cruce el centro del rectángulo. A partir de ahí, la solución es un libro abierto: balones al pura sangre. El Barcelona también va a depender de las individualidades. Más que un partido de fútbol, esta noche dará lugar a una gala de estrellas. Messi está obligado a reventar la cintura de Chivu o Santon, y la cita exige la explosión de Ibrahimović. Con todo y con eso la clave del encuentro estará en la media. Si Xavi consigue abrir su cajón de sastre el equipo de Guardiola tendrá mucho ganado. Para finalizar, será delicioso cotejar a Lucio con Piqué y a Maicon con Alves. Lo más granado del fútbol mundial se da cita en San Siro.
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lunes, 14 de septiembre de 2009

Los capos no entienden de perdones

Un análisis de Cristian Naranjo

La etiquetada por algunos como 'Liga de las Galaxias', que ha desfasado literalmente a la de las estrellas por obra y gracia de Florentino, ya cuenta dos jornadas. Posiblemente insuficientes para adivinar el destino final de unos y otros; francamente concluyentes respecto a la identidad de los aspirantes al título. Esta vez las predicciones no admiten margen de error: los dos gigantes, otro año más, se postulan como únicos candidatos al cetro estatal. Real Madrid y Barcelona, en orden invertido, ya encabezan la tabla merced a trayectorias equivalentes pero no calcadas. El equipo capitalino abrió la Liga convirtiendo el Bernabéu en un campo de tiro, mientras que el vigente campeón controló su encuentro hasta resolverlo por vía aérea. La diferencia entre el ejercicio del Bernabéu y el del Camp Nou estribó básicamente en las formas. El Barcelona monopolizó el juego en términos de posesión, llegadas al área, disparos a puerta, córners y ocasiones de gol. Circunstancialmente sólo encontró respuestas a balón parado, pero siempre se mantuvo fiel a su idea. Por contra, el once de Pellegrini funcionó de forma discontinua, a dentelladas, sin presentar un patrón definido. Le concedió en todo momento oxígeno al Depor, que no cesó en el empeño por crear peligro. Tanto es así que el choque únicamente se decidió en un definitivo cara o cruz entre Valerón y Lass. En cualquier caso el Madrid venció por una cuestión de infantería y se agenció el mismo número de puntos que los facultados azulgranas. Estilos ambivalentes; resultados convergentes.

Para disputar el encuentro de ayer los dos visitaron la ciudad del enemigo. El Barça para enfrentarse al Getafe de Míchel y el Madrid para estrenar oficialmente el inmaculado estadio de Cornellà-El Prat. La resolución de ambos partidos quedó a medio camino entre lo similar y lo idéntico: los jugadores caros sentenciaron tras el perdón de los humildes. Para el conjunto de Míchel, Albín y Soldado olisquearon la miel en dos ocasiones bien ganadas. Moisés y David García corrieron la misma suerte en el Espanyol. Sucede que el tópico del cine negro es tan recurrente como veraz: la misericordia ante los capos se paga con la vida. Así de implacable va a transcurrir la Liga más hemisférica de la historia. Sujeto a los contratiempos que siempre conllevan las citas internacionales, Guardiola les confirió a Messi, Iniesta y Alves la categoría de soldados de tercera línea. A estas alturas son innegables las dotes de estratega del técnico azulgrana. Conocedor del potencial de su pacífica milicia, el de Santpedor escondió en un hoyo a sus hombres más valiosos, dando entrada a los más bisoños. De este modo evitó el sobreesfuerzo de sus figuras y les brindó a los jóvenes la ocasión de crecer en confianza sintiéndose importantes. Por tanto Pedro y Jeffren actuaron juntos de inicio, en una decisión arriesgada, cuestionable, y sin embargo abrumadoramente certera. Los canteranos de menor rango no percutieron las bandas, pero contribuyeron a madurar el partido con su limpio y ordenado juego de posición. Los números dicen que Guardiola cuenta con escasos efectivos, de modo que tiene que maximizar recursos y repartir protagonismos.

Chygrynskyy fue el otro beneficiado por el barbecho del técnico. El ucranio sigue siendo un desconocido para gran parte de los aficionados. El encuentro de ayer no es el indicado para valorar en panorámica sus condiciones, aunque la mayoría ya son de dominio público. Su perfil natural es el zurdo, y no obstante domina el desplazamiento en largo con ambos pies. Los cambios de orientación desde su posición al extremo opuesto están garantizados. Alcanza por ende el Barcelona un inicio de jugada todavía más depurado, necesario en situaciones de ahogo por la presión del rival. También gana Guardiola más simetría y finura en su esquema, en tanto que puede componer un once completamente sutil substituyendo a los menos dotados técnicamente ─Abidal y Puyol─. El orden simétrico viene dado por la condición de zurdos tanto de Chygrynskyy como de Keita, que en ese sentido también enriquecerán las variantes tácticas del equipo. Por último, el central del Este también permitirá a Guardiola hacer permutas de posición con los hombres más polivalentes. En conclusión, Chygrynskyy será un jugador de gran valor en un elevado porcentaje de partidos. Y en cambio su fichaje sigue ofreciendo dudas por su elevado coste en contraposición a la venta de Eto'o por 20 millones. La otra variante por desvelar es su capacidad de respuesta en fase defensiva. En la final de la Supercopa de Europa, un gran escenario para analizarle, estuvo siempre muy cobijado excepto en la jugada del gol, donde estuvo tan flojo como el resto de defensas. Apunta un cierto déficit de intensidad en relación con Puyol y Piqué. No obstante por alto va fenomenal, de tal modo que, cuanto menos, merece el beneficio de la duda. Guardiola es un avanzado a su tiempo, casi un visionario. Ha demandado personalmente a Chygrynskyy por activa y por pasiva. No hay mejor argumento para avalar su fichaje que la insistencia del timonel. Para el técnico será un reto personal convertirle en un defensor de referencia.

Por lo demás no merece la pena profundizar en el duelo. Sería abusivo, barroco e innecesario enfrascarse en un partido sin vuelta de hoja. El Barcelona se guardó el balón para sí ante el elegante Getafe de Míchel, que tuvo sus opciones de adelantarse en dos remates claros. No lo hizo y firmó su defunción cuando entró en escena la flor y nata del fútbol mundial. Con los guerrilleros silenciosos sobre el campo no hubo color. El cambio de ritmo que imprimieron Messi, Iniesta y Alves finiquitó el choque. Asimismo Kaka' hizo lo propio en el futuro fortín de Cornellà-El Prat, que acabó convertido en el Circo del Sol. El bucanero Granero emitió un código de barras que el brasileño leyó a la velocidad de Bolt. El resultado, más que un simple tabique, fue una casa adosada a las afueras. El 0-1 martilleó el ánimo de los pupilos de Pochettino, que habían merecido abrir el marcador previamente. No fue así, de forma que Kaka' abandonó las funciones de aparejador y prosiguió con su espectáculo circense en el papel de funambulita. No tardó en añadirse al festival un domador como Guti, a cuya morfología le sobra todo excepto su inmisericorde zurda. Ya marcó el curso anterior en campo blanquiazul y anoche repitió tras un pase con diamantes de Kaka', el jugador que realmente va a lavarle la cara a este Madrid. 0-2 y a sestear. Incluso Cristiano se incorporó a la fiesta ejerciendo como payaso para delirio del personal. Hizo el 0-3 al contraataque a servicio de Guti. Dos jornadas participando de forma testimonial, dos goles. El ex-futbolista 'Poli' Rincón, madridista recalcitrante, se soltó con el tanto del portugués: "¡Hostia, qué golazo, es que la pone ahí, la pone ahí!". En fin, para todo aquél que haya visto la jugada sobran las palabras ante semejante afirmación. Por lo visto en la capital le piden pocos réditos a una multinacional que ha costado más de 90 millones. El partido de Cornellà tampoco tuvo más enjundia ─gran palabra, hallazgo de Albert Valor, y salida de la firma de Alfredo Relaño, un analista magistral al que los colores le rebosan demasiado a menudo─.

Por presupuesto, por inversión, por espesor y calidad de plantilla, por desequilibrio, por tener un bloque consolidado, por registros goleadores y defensivos, por ser el actual tricampeón, por tener a los mejores del mundo… Y sobre todo por inercia. Éstos son los principales motivos por los cuales Barcelona o Madrid están condenados a llevarse el campeonato. El Atlético no puede llegar lejos en ninguna competición por plantilla, entrenador, secretario técnico, presidente y propietarios. No es un club. Es un burdel. El Sevilla acumula revólveres arriba, pero el resto del once y el banquillo no le alcanzan para superar el listón del curso anterior. Y finalmente, el único rival en ciernes con el que posiblemente podrán pugnar es el Valencia, que acumula 6 puntos con marcadores abultados. Emery ha armado un buen bloque que va camino de consolidarse, con un Banega demostrando quién es, una defensa bien apuntalada con Dealbert y Saltor y una vanguardia salvaje, las abejas, como denomina Pedro Morata al cuarteto formado por Silva, Villa, Mata y Pablo Hernández. Un once francamente bueno a la par que atractivo para el espectador. Emery no dispone de un gran fondo de armario, pero tiene la rebeldía de Joaquin y a Vicente en la recámara, al que sería vital recuperar. Sería sano para la Liga y sus aficionados que un club grande como el Valencia se uniera a la pelea cuando nadie lo esperase.

El resto de ligas de primer nivel futbolístico también han reanudado el trajín. En Inglaterra, el Chelsea se está mostrando intratable y suma 15 puntos de 15 posibles pese a no haber renovado el plantel. Sin embargo son United, City y Tottenham, con 12 puntos, los que ponen el juego. Mark Hughes ha conseguido ensamblar en tiempo récord los relucientes fichajes, en especial a Adebayor, una experiencia para los sentidos, al que pretendió Guardiola de forma decidida. Si Robinho regresa motivado de la lesión, el City acumulará más veneno. El Tottenham de Harry Redknapp es sin duda el equipo más simpático de la Premier, porque apuesta por un fútbol vertical, veloz y atractivo. Lennon, Defoe, Robbie Keane y Luka Modrić, sustentados por jugadores todoterreno como Huddlestone, Jenas o Palacios están haciendo las delicias de los aficionados más selectos. Por su parte el vigente campeón, el United, ha perdido purpurina con la marcha de Cristiano pero se ha petrificado como un bloque más unido y uniforme, donde Valencia y Owen están funcionando y en el que el líder es por fin un entregado a la causa como Rooney. Del Arsenal de Wenger poco que decir. Jugadores potencialmente muy buenos pero inconstantes para una liga tan competitiva. Y Benítez a lo suyo, arrastrando al Liverpool por territorio inglés, con eminencias como Kyrgiakos y Voronin. Mala señal que la estrella sea Benayoun ─buen futbolista, pero no para liderar a un grande─.

En la Bundesliga, el Bayern recupera la confianza con una goleada en Dortmund ─1-5─. Gol de falta de Ribéry incluido y celebrado a lo grande con Van Gaal. Mucha belleza junta. Ahora el galo dice que quiere renovar con el Bayern. Quien lo entienda, que lo compre. Y en el Calcio, dardos envenenados hacia Guardiola. Gol de puro ariete y liderato para la Juve de Martín Cáceres, un nuevo Puyol en potencia. Era necesario que alguien pusiera en evidencia a Guardiola por una vez. A nadie escapa que hoy por hoy es el entrenador por antonomasia, pero no son de recibo las felaciones públicas ─denominación de origen José María García─ que recibe por parte de la prensa catalana. Tanto es así que Eto'o ha prendido la mecha de la Liga de Campeones con un gol sublime que también sirve para rebatirle. Gol de genio con acuse de recibo hacia el Camp Nou. Llega la liga entre las ligas, la Champions. Y llega el primer combate de altura: Inter-Barça, con enormes cuentas pendientes. Vuelve Ibrahimović a San Siro y lo hace desafiante. Vuelve Eto'o, pero juega en el adversario. Duelo de centrales privilegiados: Lucio-Piqué. Desafío en ambas porterías: Julio César-Valdés. Electricidad entre los dos mejores laterales del planeta: Maicon-Alves. Contraste de caracteres en los banquillos: Mourinho-Guardiola. Y, por supuesto, choque de caballerías: Eto'o-Ibrahimović. La Liga de Campeones es la mejor plataforma para dictar sentencia. Que nadie olvide quién aparece en el momento justo de los partidos decisivos. Si alguien tiene que retratar a Guardiola, que lo haga Eto'o, el capo por excelencia.
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viernes, 11 de septiembre de 2009

Íntimo y personal

Por Cristian Naranjo

Llevo siguiendo al Barcelona desde el 20 de mayo del '92, aunque de Wembley sólo recuerdo el destello de la indumentaria oranje. Tenía 7 años. La televisión quedaba a varios metros de la cama y el sueño me venció. Quizá me desvelara el gol, pero no podría asegurarlo. Tras proclamar al Barça campeón de Europa por vez primera, el Dream Team continuó en pleno apogeo y me enganchó definitivamente en el '94, con el memorable 5-0 al Madrid. Aquel histórico repaso, indeleble para todos por el coletazo de Romario a Alkorta, me inyectó para siempre el fútbol en las venas. O Baixinho era la estética al servicio del gol, y Laudrup la elegancia que le completaba. El deporte rey no ha vuelto a generar un bazooka como el de Koeman, mientras que a Stoichkov siempre lo idolatré por su raza. Guardiola era lento, enclenque y débil, pero jugaba con el kit del delineante: compás, escuadra y cartabón. El actual técnico trazaba la geometría de un equipo gourmet, donde los foráneos marcaban la diferencia. Aquel Barcelona se diluyó por sorpresa en Atenas, y la marcha de Cruyff tuvo tantos defensores como detractores. Fue Sir Bobby Robson, ya en el '96, quien acudió a enyesar aquella fractura social. Núñez no escatimó en gastos y le regaló al jugador más caro de la época. Ronaldo se convirtió bien pronto en el estandarte de aquel fugaz proyecto. El astro sólo disputó una temporada de azulgrana, pero tuvo tiempo de causarme el asombro equivalente a un siglo. Mi abuelo siempre comenta que no había visto nada parecido desde Pelé. Yo rallé la cinta de sus goles y lamenté la pérdida con la nostalgia propia de lo que pudo haber sido. Nunca entendí aquella venta.

Se dice que los clubes están por encima de cualquier jugador. Es cierto que a pesar de todo el Barcelona no se detuvo. Pero quedó huérfano de embrujo. Sin Ronaldo, como escribió Sabina, la vida siguió como siguen las cosas que no tienen mucho sentido. Tras el 'Fenómeno' han triunfado con rotundidad Rivaldo, Figo, Ronaldinho, Eto'o y por supuesto Messi. El salto cualitativo sigue corriendo a cargo de los extranjeros, aunque la cantera ha evolucionado hasta el punto de producir primeros espadas. Iniesta, Xavi e innegablemente Messi tienen hoy en día una categoría reconocida a nivel mundial. La historia reciente demuestra que Barcelona es el ecosistema propicio para incubar a los mejores. No hay duda de que nací en el momento y el lugar idóneos para degustar buenos manjares. Pero no es menos cierto que me perdí a Kubala y a Luis Suárez; a Di Stéfano, Gento, Puskas y Kopa; a Eusebio; a Pelé, a Garrincha y a Zico; a Beckenbauer; a Platini; a Sir Bobby Charlton y a George Best; a Cruyff y a Van Basten. Y también a Maradona. A cambio he disfrutado de una saga de brasileños incomparables, de jugadores de casta y genio a los que realmente he idolatrado, y de una cantera exquisita. Paralelamente, en Madrid también han explotado grandes futbolistas que he seguido con atención. Los primeros años de Raúl fueron deslumbrantes. Roberto Carlos era una especie única. Zidane simplemente bailaba claqué. Sobre aquellos que sentaron cátedra en el pasado, ya sea aquí o en el extranjero, apenas puedo opinar. De la humilde porción de fútbol que he consumido en 15 años, me quedo con el temperamento de Stoichkov, Luis Enrique y Eto'o. Con la pareja de ases que formaban Rivaldo y Figo. También con Ronaldinho. Por supuesto con Guardiola, Xavi, Iniesta y Messi. Pero por encima de todos ellos, con enorme diferencia, siempre estará aquel Ronaldo venido del espacio exterior.

En la actualidad, dejando al Barça de lado, hay otros jugadores jóvenes y/o consagrados que me fascinan. En Italia, Alexandre Pato destaca sobre el resto. Es técnico, rápido, potente y versátil. Le sobra talento para derivar en figura mundial. El estado de su equipo y Dunga ya son harina de otro costal. De Alemania es imposible no señalar a Ribéry, que engrosará la nómina de galácticos en 2010, y al paraguayo Haedo Valdez, que la pasada madrugada le hizo un roto aún mayor a Argentina. De la Premier me quedo con el talento puro de Arshavin y la prematura veteranía de Fàbregas. Con la fantasía de Robinho y la suavidad de Adebayor. Con la velocidad de vértigo de Defoe y la calidad que esconde Modrić. Con la jerarquía de Rooney, la pegada de Valencia y todo lo que apunta Macheda. Y qué decir de la Liga, que este verano ha disipado cualquier duda sobre su estatus: Kaka', Xabi Alonso y Granero son garantía de calidad; Villa, Silva, Banega y Mata, todos juntos, equivalen a mimbres de categoría; Kanouté y Luis Fabiano ya son tiradores clásicos del campeonato; De Marcos en particular y el Athletic en general son mi apuesta personal; Nakamura asegura último pase para el Espanyol, mientras que Ben Sahar tiene buenos detalles. Y en el Atlético, Forlán y Agüero contra el mundo. Nunca dos delanteros tan brutales habían formado parte de un once tan maloliente. Asenjo ha sido un hallazgo, pero la línea defensiva tiene más huecos que un jersey de punto. El centro del campo conduce directamente a la depresión.

Aunque su plantilla no dé para más, Abel Resino pasa por ser el peor entrenador de Primera. Por no hablar de propietario, presidente y secretario técnico, que han vuelto a convertir el club en un polvorín. Con todo y con eso, Forlán y Agüero se bastan para competir. Clasificaron al equipo para la previa de Champions y lo han colocado en la fase de grupos. No se le puede pedir más al mejor dúo atacante de Europa. Tener a Forlán supone un contrato vitalicio con el gol, porque domina por igual el arte del desmarque, el posicionamiento y el remate. Es fuerte, potente, va fenomenal por alto y tiene un revólver en cada bota. Sin embargo mi debilidad es Agüero. Messi, Kaka', Iniesta y Xavi son un lujo para los sentidos. Son jugadores prêt-à-porter. Pero ninguno llama tanto mi atención como lo hace Agüero. El Kun tiene demasiados días grises porque casi nunca se generan huecos para él. Ni en el Atlético ni en la albiceleste. Puede asociarse con Forlán o Messi, pero de nada sirve sin gozar de espacios y un buen pasador. Lo que distingue al Kun es que cuando aparece acostumbra a hacer ruido. Sus conducciones y recortes siempre llevan electricidad y encabezan su repertorio. Son esos enormes recursos técnicos los que le permiten fabricar un pase peligroso o inventarse una maravilla de la nada. Siempre que puedo sigo al Kun con la esperanza de ver en directo alguna de sus gambetas. Desvalijados como están sus equipos no suelo obtener premio. Anoche me llevé otra desilusión con el Paraguay-Argentina. Salió de titular pero nunca conectó con Verón. A la 'Brujita' ya no le alcanza el físico para ser el enganche que pide a gritos la delantera argentina. Si algo caracteriza a Agüero es que jamás se esconde. Es más, suele aparecer en los días señalados. Madrid, Barça y Panathinaikos pueden dar fe. Al sucesor de Romario sólo le falta saltar a un grande para hacer buena la comparación. Del mismo modo que Torres encontró su mejor nivel emigrando a Liverpool, Agüero sólo sacará lo mejor de sí mismo cuando fiche por un equipo exquisito y ganador.

Como no se cansa de repetir el gran Joaquín Caparrós, el fútbol es de los futbolistas. Ellos originan el espectáculo y la pasión por unos colores. Cada club tiene su estandarte y cada país su jugador bandera. El aficionado también siente predilección por unas figuras u otras. El criterio es libre, y la mochila de favoritos ilimitada. Elegir un equipo también es condición sine qua non para el hincha. Todos nos debemos a un escudo. Son múltiples los factores que determinan una decisión que no tiene vuelta a atrás. La ciudad en la que se vive, el entorno donde se crece y la influencia de la familia suelen marcar la identidad del nuevo amante del cuero. El tiempo huye y la vida cambia. Algunos amigos no continúan el viaje. Por contra se incorporan otros. Por el camino también se pierden amores, y hay matrimonios que quiebran. El dinero dibuja parábolas. La salud va empeorando. Junto con la familia, sólo las propias convicciones permanecen. El nexo de unión entre el aficionado y sus colores no tiene fecha de caducidad. Cada cual escoge libremente su escudo y sus emblemas. La oferta es infinita, de modo que el mosaico de culturas está asegurado. Yo me decanté en los 90 por el Barça de Stoichkov. Vi en directo la hecatombe de Atenas. Me decepcioné con el fallo de Salinas y la contra magistral de Baggio. Gocé del Ronaldo original. Me identifiqué con Figo y lo maldije por su traición. Contemplé con asombro la impecable trayectoria de Rivaldo, así como la hechicería de Ronaldinho. Quedé prendado para siempre de Eto'o y en su ausencia no tengo más opción que seguir vibrando con el Barça de Guardiola. Siempre nos quedará el fútbol para mitigar la soledad. Esta ha sido la pequeña historia de una desmedida pasión.
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martes, 1 de septiembre de 2009

El debe y el haber del nuevo Barça

Un análisis de Cristian Naranjo

Volvió la Liga y volvió el campeón. Trámite saldado ante el Sporting. Suma y sigue el Barça en su asombroso duelo al Sol. Hasta ahora ningún equipo había ganado en el campo cinco entorchados de una tacada. Al menos que se sepa. Ha perdido el Barcelona un argumento poderoso como Eto'o, pero mantiene intactas las constantes vitales; esas señas de identidad que le han aupado a la cima: talento, conjunción y sobre todo trabajo. Mucho trabajo. El equipo engendrado por Guardiola tiene más estética que épica, pero en Mónaco, ante el pegajoso Shakhtar de Lucescu, volvió a dejar claro que está preparado para cualquier epopeya. El eterno rival se ha reconstruido de arriba a abajo, mientras que Beguiristain sólo ha alcanzado un fichaje de peso. Además Ibrahimović no es un refuerzo, sino un recambio. A falta de presupuesto, Guardiola ha priorizado apuntalar la defensa con una incógnita de la Europa profunda. Una decisión arriesgada, al más puro estilo Cruyff. Con todo y con eso este Barça sigue transmitiendo confianza. Posee algunos jugadores superlativos, que rozan la perfección partido tras partido. Mención especial merece Touré, un coloso que domina todas las facetas del juego. Es un privilegiado física, técnica y tácticamente, lo cual equivale a ser el futbolista integral. Él solo abarca latifundios, y su polivalencia es oxígeno para Guardiola, que no dudó en situarle de central en los partidos definitivos de la pasada temporada. A saber: Londres, Valencia y Roma. La decisión demostró no ser un experimento, sino un recurso de garantías. Aparentemente lento, el africano exhibió una poderosa zancada y una inteligencia admirable. Touré no sólo respondió a la necesidad del entrenador, sino que rindió al nivel de los mejores centrales del mercado. Nadie hubiera adivinado su posición natural a juzgar por aquellos tres partidos. Y la versatilidad del marfileño no acaba ahí. Guardiola también lo ha probado de mediocampo en adelante, con la intención de explotar la llegada y el trallazo de que dispone.

Gerard Piqué es otro de los superdotados del Barça. No ofrece dudas la jerarquía del canterano, consolidado como un mariscal en el eje defensivo. Es evidente que, por fortaleza y manejo del cuero, podría aspirar al mediocentro si así lo requiere el equipo. Futbolistas tan completos son un tesoro para los entrenadores. Con Touré y Piqué, Guardiola dispone de utensilios dos en uno, lo cual compensa algunas carencias de la plantilla. En ataque es Iniesta el que se multiplica. El manchego es junto a Xavi la lúcida cabeza pensante del Barcelona. Su talento le permite funcionar en cualquier parcela, ya sea cocinando el juego o amortizando la banda izquierda. Y donde no lleguen los doctorados llegarán los hambrientos aspirantes. De hecho ha sido Pedro, un emergente canterano, el que literalmente ha solucionado las dos supercopas. El juego espumoso y dinámico del canario amenaza con romper en una de las sensaciones de la temporada. El gran protagonismo de la cantera será insólito, sorprendente y fascinante. Los revulsivos del equipo para las segundas partes acostumbrarán a ser Pedro, Bojan y Busquets. Las soluciones de urgencia, Muniesa, Fontàs, Dos Santos y compañía. La fórmula que diseñó Cruyff, basada en la proporción de ocho canteranos por tres extranjeros en cada once, es hoy una realidad.

La efervescencia de la fábrica azulgrana es una red de seguridad, pero es natural la congoja del aficionado culé ante el despliegue de Florentino, en contraste con los cuestionables movimientos de Beguiristain y Guardiola. La puñalada a Eto'o ha sido una ruina económica, además de una incalculable pérdida deportiva. Los sospechosos fichajes de Henrique y Keirrison huelen a perro muerto. Unos 24 millones al limbo por dos futbolistas mediocres, cuyo disfraz de promesas se ha tragado Txiqui. Por no hablar de Cáceres y Hleb. Otros 30 millones desperdiciados en dos nombres que sí eran contrastados. Sorprende que Guardiola, que fue quien los solicitó, no responda ante el derroche. De momento el técnico no interviene en la parcela económica. Todo llegará. Que tome nota el candidato que pretenda abordar la presidencia. Guardiola está destinado a convertirse en mánager de forma natural, con plenos poderes deportivos y financieros. Como Wenger, Ferguson o Benítez. Y como el propio Cruyff. El mejor fichaje de la historia del Barcelona sería el contrato vitalicio para Pep Guardiola. Por capacidad y compromiso es el único candidato posible. Su arenga al grupo, ante la inminente prórroga frente al Shakhtar, no admite descripción verbal. Es una prueba de que el club debe estar en manos de un barcelonista de cuna, y el de Santpedor es sangre de la sangre del Barcelona.

Sea como fuere, el ser humano no puede vivir de desgracias pasadas, ni tampoco de esperanzas futuras. Es una ley natural. Como canta Julieta, el presente es lo único que hay. Y el presente cuenta que el Barcelona se ha dejado 100 millones de euros a cambio de meros sustitutos. La inversión exigía sufragar la llegada de Ribéry, Fàbregas o Mascherano. No ha sido así. Y finalmente la plantilla ha quedado innegablemente corta. Ibrahimović, el fichaje estrella, acusará la presión de todas las miradas. Sabe que está obligado a eclosionar desde ya, o la sombra de Eto'o se irá ensanchando. A nadie escapa que el sueco está repleto de quilates, con lo que su incorporación ha de interpretarse como una inversión. El otro refuerzo válido es Chygrynskyy, el deseado. El central es algo más que el amor de verano de Guardiola. Le ha llegado al corazón. Tanto se ha enamorado que ha pedido al ucranio por activa y por pasiva, y no le ha importado estrujar las cuentas. Deportivamente Chygrynskyy es una duda por despejar. Dice Pep que tiene el nivel exigido desplazando el balón. La final de la Supercopa no arrojó demasiada luz sobre sus condiciones. Tuvo a seis hombres dándole cobijo, y apenas intervino en el juego. Se sabe que es de tallo largo, zurdo y que parece Jesucristo. Domina los espacios, pero el gol de Pedro le dejó en mal lugar. Se comprobó que no destaca por ser un defensa intenso. Y reflexionando un poco se concluye, sin margen de error, que no será posible que mueva el cuero como Márquez o Piqué. Dice Pitxi Alonso que es mejor jugador que defensa. Reveladora definición. Sin duda estamos ante un central considerablemente fino y presumiblemente blando. Pronto se conocerá en qué queda, tras pasar por el tamiz de Guardiola.

Esta noche no ha actuado Chygrynskyy, ni Touré, ni tampoco Iniesta. Y con Messi en Buenos Aires, el equipo volvió a recaer sobre los jóvenes opositores. La alineación, francamente desangelada, no modificó el nuevo esquema de Guardiola. Alves y Maxwell habitaron en campo contrario, mientras que Piqué hizo de aguador junto a Busquets. Arriba, Bojan y Pedro fueron los cachorros de papá Ibrahimović. Las rotaciones supusieron apuros poco habituales en un equipo tan curtido. La respuesta a tanto revuelo fue deficiente también gracias a Preciado, que ha armado un equipo serio. La presión en media cancha incordió y mucho al Barça, cuyo riego sanguíneo se resintió. Por extensión, la chispa escaseó en ataque. Ibrahimović estaba bien sujetado por Gregory, y Pedro no hizo acto de presencia. De modo que fue Bojan el portador de todo el peligro. El canterano protagonizó las mejores tentativas de un once mermado, al que le costó encontrar la ganzúa del partido. A pesar de todo el once de Guardiola acaparó la posesión, las llegadas y los tiros a puerta, pero la noticia fue que no pasara el rodillo.

Como premio a tantas expediciones al ataque, el Barcelona halló un yacimiento de córners que solucionaron el atasco. Keita, una de las debilidades de Guardiola, resolvió el partido con sus patas de flamenco. El malí es una rara avis, sólo comparable a algunos pocos como Kanouté. De mirada ausente y constitución enclenque, es un jugador que constata el engaño al que induce la apariencia. Tácticamente es un centrocampista de gran valor. Siempre acude a cubrir cualquier boquete, y se ofrece constantemente al compañero. Sucede que al tener de socios a Xavi e Iniesta, queda retratado en cuanto a velocidad de movimiento. Y sí es cierto que funciona con un ritmo cansino. En Londres o Mónaco supuso un problema porque ralentizó la circulación. Sin embargo lo compensa con una buena zurda, llegada y gol. Capacidades nada desdeñables. Su fichaje no fue discutido por proceder de Sevilla, pero pocos conocían su idiosincrasia. Una temporada después, Keita ha certificado ser válido en un equipo ganador. La religión musulmana mantiene equilibrados a este tipo de jugadores. Les dota de cierta frialdad. Pero se ha comprobado que no les merma en la parcela competitiva. Guardiola tiene un sacacorchos. Sin ir más lejos, esta noche el Barcelona sólo ha encontrado alivio en los zancos de Keita, que ha tocado techo en cada salto. Dos de ellos han acabado en gol y el tercero en la madera. Ha sido el mejor por detrás de Bojan, cuyo concurso fue vital. Se hace mayor el de Linyola, que mariposeó por el área hasta lograr el 1-0. El encuentro prácticamente se cerró ahí, pero el campeón fue de menos a más.

El 2-0 aseguró los tres puntos, y en la segunda parte sí se gustó el Barcelona. Ibrahimović jugó los 90 minutos pese a su discutible estado de forma. Trufó la actuación con gestos que definen su estilo. De momento se desplaza como un elefante sin trompa. Aún le falta contundencia, en parte porque en su manual prima la estética. Hoy ha firmado el 3-0 con el remate propio de un '9' puro. Pero que nadie cuente con las cifras de Eto'o. Ibrahimović es otra cosa. Es una bestia distinta, a la que Guardiola debe domesticar a marchas forzosas. Dice Paco González que el técnico de Santpedor ha querido poner solución a un problema que aún no existe. No parece mal encaminado. Es un entrenador que ha marcado tendencia a todos los niveles. Y paralelamente es un tipo muy peculiar, de ideas tan claras como fijas. Sobre todo obsesivo e intervencionista. Más que sesera, Guardiola ha demostrado tener un vademécum. Tira de él a menudo. Casi siempre con éxito. Ocurre que, cuando falla, lo hace con estrépito. De momento el Madrid de Pellegrini es una filatelia repleta de sellos caros. Sí. Correcto. Pero cualquier anomalía en el plan de rodaje sería mortal para el Barcelona. El tiempo apremia, y no está permitido fallar en Can Barça: de las botas de Kaka' sólo puede surgir arte. Arte renacentista.

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sábado, 29 de agosto de 2009

La cantera extiende la supremacía azulgrana

Por Cristian Naranjo

Definitivamente el Barcelona de Pep Guardiola es un equipo ecológico y sostenible. No destruye a sus rivales. Más bien razona con ellos, para finalmente seducirles con argumentos irrefutables. El hilo de la conversación siempre lo teje Xavi, maestro costurero que hace fluir el discurso. A su alrededor gravitan el resto de contertulios, interviniendo en el momento preciso para dar fuste a las ideas del conjunto. La filosofía nace en el cerebro de Guardiola, la expone Xavi y cristaliza en los silogismos que proponen Iniesta y Messi. De ahí la sostenibilidad del equipo, cuyo núcleo procede de la propia cantera. Touré, Alves o Henry, entre otros foráneos, también juegan un papel necesario en la producción de melodía y harmonía, componentes indispensables en un buen grupo de oradores. Así lo propugna desde siempre Arrigo Sacchi. Los extranjeros aportan otras soluciones dialécticas. Son el complemento perfecto para una espina dorsal que pertenece a los futbolistas nacidos en La Masia.

Los hombres de confianza de Guardiola, que no completarían dos onces, han formado algo más que un buen conjunto de pensadores. Han hallado la fórmula del éxito: hacer una familia del vestuario. Este Barcelona caerá algún día como cayeron todos los paradigmas dominantes, pero las bases de su ideología garantizan su regeneración infinita. De las cenizas de un canterano siempre nacerá el siguiente. Así lo acredita la hornada actual, con jugadores como Muniesa, Fontàs, Dos Santos o Thiago. En cualquier caso, para la historia y la memoria quedará la belleza de un fútbol despojado de acritud y miedo. Valdés; Alves, Piqué, Puyol, Abidal; Touré Yaya, Xavi, Iniesta; Messi, Eto'o y Henry. Una alineación plagada de argumentos indiscutibles; repleta de pasión, orgullo y compromiso. Casi todos al ataque, sin más artillería que los mimos al balón. Hubo un tiempo en que se consideraba incompatibles a Xavi e Iniesta en la medular. Se argumentaba que ambos eran bajitos, livianos y carentes de músculo, lo cual evidenciaba que no mezclaban bien. Es asombroso como Guardiola, ideólogo de la teoría, refutó el argumento de forma fulminante, apostándolo todo a la carta del talento. El resultado no encontró precedente en el fútbol español: Copa, Liga y Liga de Campeones.

Anoche, sobre el estadio Louis II, no compareció la prodigiosa sociedad blanquecina, dado que Iniesta aún se recupera de su sobreesfuerzo en Roma. Tampoco actuó Eto'o. Se hizo extraño no verle en el césped, en un partido que en buena parte le pertenecía a él. La final de Mónaco no era más que la herencia de su gol en Roma, donde acudió al rescate de la dama cuando ya estaba en las fauces del lobo. Ocurre que las mentes privilegiadas esconden parcelas encriptadas, en las que se fraguan las decisiones más dogmáticas. Es el caso de Guardiola, un genio capaz de prescindir de la cantidad de goles y sacrificio que asegura Eto'o. A cambio se presentó Ibrahimović en un partido de altura. Era la oportunidad de comprobar las evoluciones del díscolo delantero sueco, destinado a hacer las delicias de la afición azulgrana con remates imposibles, asistencias asombrosas y regates sui géneris. Hasta el momento se había mostrado falto de forma y desubicado. La primera parte de la final corroboró su bajo estado físico, pero desmintió algunas sospechas. Comienza a dar síntomas de su adaptación con pinceladas de fuoriclasse.

A parte del delantero cíngaro, la otra atracción del primer acto fue la disposición táctica de Guardiola, con Touré ejerciendo de líbero, los laterales de centrocampistas y Messi en la mediapunta. Las mezclas de probeta no funcionaron. Con un terreno de juego devastado, el discurso del Barcelona no fluyó con la agilidad habitual. Tampoco ayudó la propuesta de Lucescu, basada en interrumpir al rival sin proponer nada a cambio. Con todo, la final se desarrolló en forma de monólogo. Con el Barcelona de protagonista, no sería noticia si no fuera por la inocencia de sus ataques, abortados sin más problemas por los antiaéreos del Shakhtar. Chygrynskyy, pero sobre todo Kucher, se erigieron como dos fortalezas. Sólo Messi, siempre Messi, se armó de valor para penetrarlas.

La segunda mitad no alteró el orden establecido, con lo que el partido alcanzó un espesor desagradable. Los azulgrana se hincharon a lanzar córners en vano, y sólo Messi conseguía inquietar a Pyatov. La rueda de sustituciones, activada por Lucescu casi en el '80, por fin agitó el duelo. El experimentado entrenador rumano acertó con sus decisiones, basadas en añadir velocidad para enganchar la contra definitiva. Por suerte Guardiola hizo lo propio con Pedro, al que dio entrada en detrimento de Ibrahimović. El sueco dejó el campo extenuado, pero siguió avanzando detalles de su juego plástico y anárquico. Por su indolencia, será difícil encajarle en el esquema defensivo; por sutileza, está condenado a entenderse con Henry y Messi. Conjeturas a parte, fue Pedro el que cambió la cadencia del Barcelona. En su juego, fresco y punzante, el equipo de Guardiola encontró por primera vez argumentos de peso. A casi nadie le preocupa ya Ribéry. La cantera, por sí sola, ha generado una nueva estrella para el ataque. No es francés y su nombre no suena bonito, pero es garantía de calidad y compromiso. Se llama Pedro. Y anoche acabó con el indulto a Pyatov.

El Shakhtar, un equipo incómodo por definición, se resistió a claudicar y envió el partido a la prórroga. Lucescu dio entrada a Aghahowa para que castigara el cansancio de Puyol y Pique, mientras que Guardiola introdujo dos canteranos más: Bojan y Busquets. Con hasta ocho efectivos de La Masia afrontó el Barcelona el tramo decisivo del partido. Corría el minuto 100 y el depósito estaba en reserva, pero la ambición y el orgullo estaban intactos en el bando azulgrana. Tanto es así que las bombas de mortero parecieron caer sobre el área del Shakhtar. No eran más que las trenzas verbales de Messi y compañía. Se engrandecía el Barcelona pero también el conjunto ucranio, encomendado a una aventura de Aghahowa, Kobin o del clan brasileño. La balanza permanecía todavía en punto muerto, a la espera de decantarse de forma definitiva. Los penaltis suponían una amenaza para un equipo plagado de imberbes y carente de cañoneros como el Barcelona.

Pero entonces emergió la figura de Pedro, un futbolista cuya confianza en sí mismo lo ha catapultado. Con libertad para sobrevolar el área, el canario se dejó caer por la izquierda, desde donde encaró y buscó el centro para asociarse con Messi. Desde el instante en que el argentino recibió el balón hasta que terminó la jugada, pasaron sólo dos segundos. Más que suficientes para dos albañiles de sueños, que construyeron una pared de palabras con sólo mirarse. Los defensas del Shakthar, inmunes a cualquier balón aéreo, no lo vieron ni pasar por abajo. Chygrynskyy también quedó retratado, como en varias jugadas anteriores. El tuya-mía de Messi y Pedro, rubricado por el canario con una calidad extrema, cerró un partido que, excepcionalmente, jamás debería haberse disputado. El Barcelona se coronó supercampeón de Europa ya en Roma, con su baile asombroso frente al vigente campeón. En aquel partido se ganó el Barça su condición de jerarca de Europa. Era un equipo de ensueño, casi calcado a éste, pero con el hambre de Eto'o.

En cualquier caso la 'Guardiola Mecánica' sigue imparable, superando a rivales a través del razonamiento y no de la crueldad. Es un equipo ecológico porque conquista trofeos de forma limpia, justa y generando unanimidad. Incluso cuando sus jugadores no tienen el día, siempre proponen algo vistoso. No es el Barcelona un club al que históricamente le haya sonreído la fortuna en Europa. Su modelo no conoce la mezquindad italiana, ni los escuadrones alemanes o ingleses, ni tampoco los golpes de suerte del mismo Madrid. Siempre ha tenido que batirse el cobre para ganar. Sólo siendo el mejor, sin discusión, ha encontrado el premio de la victoria continental. Precisamente esa es la filosofía de Guardiola: sólo jugando bien se puede vencer. Es un modelo propio y genuino, casi inimitable, que no debe cambiar jamás. En la esencia del Barcelona anida su auténtico secreto: la belleza del juego como único argumento.

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domingo, 2 de agosto de 2009

Enemigos íntimos

Un reportaje de Cristian Naranjo

El periodo estival avanza inexorablemente al encuentro de las grandes competiciones. Sin ir más lejos, la Champions y su hermana pequeña, la Europa League, ya han echado a andar en sus rondas previas. Puede dar fe de ello el Athletic, que se dejó hace unos días media eliminatoria en San Mamés frente al pintoresco Young Boys suizo. El resto de equipos españoles, exentos todavía de partidos oficiales, invierten el tiempo en entrenar duro, jugar partidos amistosos y reforzar sus planteles. Hasta el momento, los dos gigantes de la Liga, Madrid y Barça, están dibujando trayectorias diametralmente opuestas tanto en el plano deportivo como a nivel de despachos. Las diferencias no responden más que al reflejo del anterior curso, donde el Barcelona hizo las delicias de sus aficionados a base de arte, goleadas y conquistas. Por su parte, el Madrid fue cayendo de las competiciones hasta poder optar sólo a la Liga, de la que finalmente también se descolgó. Guardiola y sus bajitos le precipitaron al vacío con un vendaval de juego incontestable. En un clásico, el resultado de 2-6 tiene necesariamente un efecto demoledor. Tras ese partido, aficionados, dirigentes y medios de comunicación colgaron el cartel de cerrado por reformas en el club blanco. Urgía una revolución en todos los estratos, comenzando por la presidencia y pasando por el cuerpo técnico y la plantilla. Florentino Pérez, señalado como el salvador, asumió la responsabilidad de reflotar a un equipo devastado por sus resultados mediocres y las victorias del eterno rival.

Con 300 millones de euros a su disposición, Florentino sólo tuvo que señalar sus objetos de deseo: Kaka', Cristiano Ronaldo y Benzema. Valdano y Pardeza entre otros, se han dedicado a un trabajo menor y sin embargo requerido: recuperar a los principales exponentes de la cantera madridista. Arbeloa y especialmente Granero se ganarán por derecho propio una plaza fija en el once de Pellegrini. Albiol y a buen seguro Xabi Alonso elevarán a cuatro el número de incorporaciones nacionales. No en vano, una de las líneas maestras del nuevo proyecto era españolizar el equipo. Se camufló con ese nombre la aspiración de repetir el modelo del Barcelona, capaz de ganar una Liga de Campeones con siete canteranos.

Más allá de las cantidades invertidas, Florentino y su equipo no han errado ningún tiro. Todas las incorporaciones y las que aún están por llegar tienen aptitudes suficientes para remodelar cualquier plantilla. Ahora bien, los descartes, ya sean de Pellegrini o de la directiva, están causando migrañas. Huntelaar, Van der Vaart, Negredo… buenos jugadores todos ellos, pero al fin y al cabo desechados. Supondrían un hallazgo para cientos de equipos. En el Madrid son un problema. A la espera de ir deshaciendo poco a poco ese nudo, el proceso para hacer nuevos fichajes no se detiene. Una vez que Xabi Alonso ha agotado todas las vías para expresar su voluntad, José Ángel Sánchez y Christian Purslow, directores ejecutivos de Madrid y Liverpool, están condenados a entenderse. El donostiarra podría ser el último refuerzo para Pellegrini, siempre y cuando Florentino no fabrique billetes para comprar a Ribéry.

Con la plantilla prácticamente diseñada a la espera de cerrar las últimas altas y bajas, Pellegrini ha podido acumular entrenos y probar a sus futbolistas en cuatro amistosos. Dicen los entendidos que esa clase de partidos no sirven para sacar conclusiones, que son meros entrenamientos con público. Esa opinión no se ajusta a la realidad. En primer lugar, Pellegrini ha dispuesto el dibujo táctico que pretende aplicar. Un sistema moderno, a medio camino entre el 4-4-2 y el 4-3-3, donde las bandas sólo son ocupadas llegado el momento. Al chileno no le convence que los extremos, ya sean Cristiano o Robben, actúen en paralelo a la banda. Prefiere apostar por la movilidad de todos los elementos de ataque como instrumento para sorprender al contrario. En segundo término, el técnico también ha dado a conocer qué espera de los jugadores que presumiblemente no parten como titulares: Míchel Salgado, Metzelder, Garay, Miguel Torres, Drenthe, Guti, Higuaín, Sneijder, Negredo, Granero… todos han tenido minutos para tratar de convencer a Pellegrini. Sólo algunos lo han logrado. Entre ellos Granero, a quien no le ha sido difícil avalar su fichaje: calidad en ambas piernas, inteligencia táctica y violencia en el disparo. Esas son las armas del 'Pirata', que está llamado a ser una de las sensaciones del campeonato que se avecina. Además de Granero han habido más sorpresas. Metzelder, Drenthe y por supuesto Higuaín han rallado a buen nivel. En tercer y último lugar, Pellegrini ha podido constatar el potencial de sus dos fichajes estrella para la vanguardia. La sensación es que a ambos les queda mucho recorrido para alcanzar el nivel esperado. Benzema ha enseñado sus cañones, pero del viejo Ronaldo sólo parece poseer la forma de correr. Si del francés se ha podido extraer poco, menos jugo se ha obtenido de Cristiano. El portugués desprende sensación de ansiedad, de no poder plasmar lo que imagina. Es francamente preocupante lo indeciso que se muestra al encarar. Y sobre todo, que entre Pellegrini y él hayan olvidado sus virtudes de extremo puro, supone un atraso mayúsculo. De todos modos, es pronto para ser categóricos. La Liga arranca en un mes, y será en ella donde cada uno dará su auténtica medida.

Situado en un lugar totalmente opuesto al Madrid, el Barcelona vive un momento dulce, heredado de la conquista del trébol y reforzado por una adquisición de campanillas: Zlatan Ibrahimović. Mientras que Florentino ha gastado cerca de 220 millones en seis fichajes, el Barça ha optado por confiar en la plantilla del triplete a excepción de Sylvinho y Eto'o, que han sido reemplazados con solvencia. Mientras no llegue un centrocampista, los gastos del equipo azulgrana ascienden a 86 millones, teniendo en cuenta que Eto'o ha sido valorado en 20. Dado que la lista de efectivos de Pep Guardiola es corta, y debido a la ausencia de los internacionales, el de Santpedor optó por llevarse al stage a un abanico de canteranos: Muniesa, Fontàs, Jonathan Dos Santos, Jeffren, Gai Assulin, Rueda, Montoya y Espasandín. De ellos, Guardiola escogió a cuatro para que formaran parte de la gira americana. En los tres partidos amistosos disputados hasta la fecha, todos los jóvenes, casi sin excepción, han mostrado un buen nivel. En Inglaterra, frente a Tottenham y Al-Ahly, Muniesa, Fontàs, Dos Santos y Assulin se presentaron al gran público. De hecho, Guardiola eligió a tres de ellos para la gira, con el único cambio de Assulin por Jeffren, en una decisión posiblemente discutible. El israelí transmite desparpajo y frescura pese a su precocidad. Por su parte, Jeffren es un extremo más académico y está maduro, pero no se le intuyen cualidades especiales.

Así, mientras el Madrid completa las alineaciones con descartes, el Barça apuesta por la cantera. El paralelismo es francamente inevitable. En sus tres partidos, ya sea repleto de canteranos o con los internacionales, el equipo de Guardiola ha sido fiel a su identidad: posesiones largas y persistir en el ataque. Frente a Los Ángeles Galaxy, el nuevo lateral izquierdo, Maxwell, demostró por qué Beguiristain se fijó en él. Messi, Touré, Henry, Puyol y el resto de pilares se mostraron muy frescos pese a las cargas de trabajo a las que se están sometiendo estos días. Mantener esa chispa será la clave de la temporada, y parece que el equipo no se ha desenchufado de la fórmula del éxito. Una gran noticia para culés y buenos aficionados al deporte rey.

En la gira americana no puede participar activamente el fichaje más caro de la historia del Barça. Una lesión en la mano se lo impide. En sus primeras entrevistas a la prensa catalana, Ibrahimović se muestra como un jugador extremadamente ambicioso. No tiene reparos en asegurar que estará en la fotografía del equipo ganador de la Champions en el Bernabéu. No existe mayor reto para un azulgrana, y que un recién llegado aspire a conseguirlo es una carta de presentación asombrosa. Al parecer el sueco no ha querido perder la ocasión de dar muestras de su carácter. Ibrahimović es la pieza que faltaba en el ajedrez de Guardiola, que pierde un caballo como Eto'o, pero gana una torre. El camerunés no vivía del artificio. Sólo estaba para el gol. Justo al contrario que el delantero cíngaro, un ariete tecnológico, fruto del mestizaje cultural. De Ibrahimović se puede esperar todo. En ocasiones parece desmontable y repleto de herramientas, como el Inspector Gadget. Pero sobre todo se asemeja a Gulliver, un gigante entre liliputienses. El sueco viene a dar si cabe más lustro a la Liga española, engrandecida por los últimos fichajes. En unas semanas, su debut será un hecho. Será el momento de comenzar a valorar qué gana el Barcelona con el delantero agitanado. Lo que ha perdido es conocido: la raza en sí misma.

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Epílogo
Aunque los medios reflejen lo contrario, hay vida lejos de la brillantina galáctica que aglutinan los dos grandes. Algunos equipos de tamaño mediano y otros incluso más humildes, sin apenas presupuesto, se mueven en el bazar de fichajes con la agilidad de los peces. Es el caso de Villarreal, Sevilla, Espanyol y Valladolid. El equipo amarillo se ha reforzado con el prometedor lateral Iván Marcano y con Nilmar, delantero brasileño capaz de hacer las maravillas con las que sueña Keirrison. El Sevilla, con Monchi a la cabeza de la secretaría técnica, ha optado este verano por los caballos ganadores. Las incorporaciones de Zokora y Sergio Sánchez así lo atestiguan. Por su parte, Valladolid y Espanyol, clubes sufridores por antonomasia, se han movido de forma ejemplar. Con 7 millones y uno respectivamente, pucelanos y periquitos han importado a jugadores como Manucho, Pelé, Nakamura o Ben Sahar. Ellos también son galácticos. De corte bajo, más humildes, pero galácticos al fin y al cabo.

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