sábado, 8 de agosto de 2009

La Liga más bipolar (I)

Un análisis de Cristian Naranjo

Introducción
Desde que la Liga es Liga, Madrid y Barcelona han dominado el torneo con mazo de hierro. Atrás quedaron los años dorados de Atlético, Athletic, Valencia y Real Sociedad, todos ellos campeones en al menos dos ocasiones. En los últimos 25 años, el torneo nacional por excelencia ha evidenciado una bipolaridad prácticamente total ─no podía ser de otro modo en un país con sólo dos colores políticos─. Salvo cinco excepciones puntuales, donde otros clásicos de la Liga se hicieron un hueco en el palmarés, Barça y Madrid se han erigido siempre como campeones. Durante esos años, escasas han sido las temporadas donde algún otro equipo les haya disputado siquiera el trofeo. En cualquier caso, siempre han sido equipos con tradición los encargados de salpimentar el campeonato. Desde 2004, cuando el Valencia de Benítez salió vencedor con autoridad, ningún equipo ha osado a discutirle la hegemonía a los dos grandes. La Liga no es ajena al mal endémico mundial de las desigualdades: los ricos se enriquecen cada vez más, mientras que los necesitados se empobrecen al mismo ritmo. Las diferencias presupuestarias entre Madrid, Barcelona y el resto son cada vez más abismales, lo cual también acrecenta las diferencias deportivas. Los medios tampoco contribuyen a escurrir las desigualdades. Día tras día, privilegian la información de Madrid o Barça, pero nunca la referente a otros equipos, cuyo tratamiento sólo encuentra cobertura en los medios locales. Deportivamente, temporada tras temporada las grandes estrellas del fútbol se congregan en la Liga, merced a los ingresos de televisión. Eso atrae a los aficionados, que se multiplican alrededor del mundo. Con todo, la situación dibuja un círculo cerrado muy difícil de quebrantar. Esta temporada, con los fichajes de Florentino Pérez y el equipazo que ha formado el Barcelona, no se presume una rebelión contra el orden establecido. Es por ello que, una vez que los onces iniciales de Guardiola y Pellegrini ya pueden ser descifrados, ha llegado el momento de radiografiar a los dos grandes jugador a jugador. He aquí el análisis pormenorizado de PLF.

Capítulo I: La sobriedad y el milagro

Cabeza rapada, músculos prietos, tatuajes y gesto serio, desafiante, casi de perdonavidas. Podría pasar por ser la descripción de Derek Vinyard, personaje central de American History X. Por suerte, a Víctor Valdés no se le conoce ideología tan radical y devastadora, aunque desde siempre le ha perseguido una fama de altivo e inaccesible. Pese a ser el guardameta titular del Barcelona desde 2003 y haber contribuido decisivamente en la consecución de cinco títulos mayores, nunca ha encontrado el reconocimiento proporcional a sus méritos. Cualquier error puntual ha sido señalado con fluorescente por parte de medios y aficionados. En cambio sus intervenciones clave, las que ganan títulos, suelen ser sepultadas por los goles de otros. El aficionado azulgrana, de corte operístico, exige al futbolista la perfección a todos los niveles. El modelo a seguir es Xavi, fiable como un Rolex tanto en el césped como después de la ducha. Su secreto estriba en que siempre se muestra accesible, ya sea para recibir el pase del compañero o la pregunta del periodista. Para deleite de la masa social culé, Xavi no es el único cortado por el mismo patrón. En general, todos los canteranos salen bien educados de La Masia: Puyol, Iniesta, Messi, Piqué… Valdés también participa de los mismos valores. Es un profesional ejemplar y sus declaraciones son el reflejo de una cabeza bien amueblada. El problema es otro. Además de su timidez mal comprendida, ser arquero del Barça siempre ha sido una profesión de riesgo. Los rivales llegan poco, y cuando lo hacen no basta con ser un portero cualquiera. Hay que ser un portero de discoteca, preparado para negar el paso a cuantos delanteros se presenten. A lo largo de su trayectoria en el primer equipo, Valdés se ha reivindicado como el mejor para esa tarea. De no ser por él, ni París ni Roma se hubieran convertido en templos azulgranas. Henry o Drogba pueden dar fe de ello. Tampoco las Ligas se hubieran logrado con esa pulcritud. Mientras que hay deportistas que viven de la inspiración, otros no serían nada sin concentración. Valdés forma parte del segundo grupo. Es admirable cómo saca lo mejor de sí mismo en momentos de máxima tensión. Con todo, el Barcelona tiene su cajón a buen recaudo. Valdés es mentalmente pétreo, portentoso con ambos pies, bloca con seguridad y funciona como un candado en el una para uno. Como todos los porteros tiene puntos flacos, pero sólo están al alcance de las mejores ganzúas. En definitiva, no encontraría el equipo culé un portero mejor ni en un millón de años.

Si la imagen que proyecta Valdés no se corresponde con la realidad, no sucede lo mismo con Casillas, cuya personalidad sólo ofrece una lectura posible. Pese a tener 28 años, el mostoleño conserva la mirada despierta de un adolescente. Su extrema humildad es otro de los rasgos que le caracterizan, así como su cercanía. Casillas tiene la virtud de poder ser él mismo siempre, en cualquier contexto. Es risueño, sincero y auténtico. No se esconde ante los medios, sino que más bien se gusta. No rehúsa pregunta alguna, pero jamás se embarra. Es insólito que un deportista de élite, encumbrado con su equipo y su selección, se muestre tan natural y sencillo. Lo cierto es que donde Valdés genera controversia, Casillas genera unanimidad. Cuatro Ligas, dos Ligas de Campeones, una Copa Intercontinental y una Eurocopa. Ocho títulos de altura, además de tres Supercopas de España y una de Europa. Un palmarés que asusta y habla por sí solo. Tras ser considerado durante años como uno de los mejores porteros del mundo, la Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol (IFFHS) le encumbró definitivamente en 2008, tras levantar la Eurocopa como capitán.

La carrera de Casillas está salpicada de episodios mágicos, como su inesperada entrada en la final de la Champions de 2002, en la que César se lesionó. Su concurso acabó siendo clave para conseguir el trofeo, merced a paradas repletas de reflejos, casi milagrosas. Ese tipo de actuaciones, repetidas en decenas de partidos de Liga, comenzaron a forjar su fama de santo. Con la selección, sus milagros se han manifestado también en forma de penaltis parados. Gracias a él, el combinado nacional superó los octavos de final frente a Irlanda en el Mundial de Corea y Japón 2002, con un total de tres penas máximas detenidas a lo largo del partido. Una actuación similar en los cuartos de final de la última Eurocopa, frente a Italia, permitió extender el puente hacia el Ernst Happel de Viena.

Si Valdés es un candado, Casillas es lo más parecido a un tabique. La gran diferencia entre ambos es que desde que son titulares indiscutibles, la defensa del Madrid ha acostumbrado a hacer más aguas que la del Barça, por lo que Casillas ha tenido que manifestar continuamente sus reflejos gatunos. Valdés para mucho y bien; Casillas lo repele casi todo. Esa es otra de sus grandes diferencias, ya que el catalán destaca por aquello en lo que flaquea el madrileño: salidas por alto y paradas a un tiempo. Casillas aún es algo vulnerable en ese sentido, aunque en la Eurocopa se pareció bastante a su mejor versión de siempre. El sustantivo que mejor define a Valdés es 'sobriedad'. Sigue la tradición de los clásicos porteros españoles, pero añadiendo la capacidad de golpear el balón como un mediocentro. Por su parte, a Casillas le describe cualquier adjetivo similar a 'imposible'. Dos porteros distintos para dos clubes distintos, aunque primos hermanos en el fondo. Cada uno, a su manera, es el portero ideal para su equipo, lo cual evidencia su clase. Valdés y Casillas, dos guardianes de altura para las porterías más cotizadas.
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miércoles, 5 de agosto de 2009

La limpieza étnica, el precio de una constelación

Un reportaje de Cristian Naranjo

Hablar del Madrid actual supone hablar de Florentino Pérez, de sus galácticos y de sus cheques en blanco. El constructor ha culminado la incorporación de Xabi Alonso, su séptimo fichaje ─sin contar a Negredo, que se irá por donde vino─. Finalmente, el donostiarra se convierte en el cerebro de Pellegrini, al que supuestamente no le convence Gago. El ritmo al que funciona el mediocentro español dobla las revoluciones del argentino, cuyo fútbol aún conserva el tran tran propio de su tierra. Es un jugador muy académico y por tanto válido: recibe, toca, se mueve, vuelve a recibir y vuelve a pasar. Todo pulcro y correcto, pero sin enseñar las fauces. En definitiva, no admite comparación con Xabi Alonso, el complemento idóneo para una turbina como Lass. Alfredo Relaño escribía estos días que el donostiarra está para dirigir el tráfico y unir las perlas. Dos símiles magistralmente hallados. A sus 27 años, el ex jugador del Liverpool se ha convertido en la mejor versión posible de sí mismo. Se lo debe todo a Rafa Benítez, que lo ha cincelado hasta conseguir al pivote perfecto. Era un grandioso futbolista cuando se marchó a Inglaterra, hace ya un quinquenio. Aún es un misterio por qué entonces no cuajó su fichaje por el Madrid, si ciertamente los protagonistas eran los mismos: Florentino, Valdano y la predisposición del jugador.

Xabi Alonso se convierte pues en la cuarta adquisición nacional de la nueva directiva blanca, que ha cumplido con creces la promesa de españolizar el Madrid. Esta vez, el cuento de los 'Zidanes y Pavones' sí era cierto. Aunque rebautizado por el propio Florentino: "Di Stéfanos, Amancios y Raúles". Esa terna suena excesivamente vintage, por no decir que desprende olor a ácaro. El primero en actualizar el nombre de la política de reunir a mediáticos, canteranos y españoles ha sido Luis Nieto, del diario As. "Cristianos y Graneros" es el título más apropiado para el faraónico proyecto de Florentino Pérez, absolutamente inédito en la historia del fútbol moderno. Ha fichado estrellas mediáticas, sus inversiones predilectas; ha adquirido jugadores nacionales y ha repescado canteranos. La majestuosidad de la obra reside en su precio y en el tiempo en que lo ha logrado: ¡252 millones de euros en un solo verano! Tras cerciorase de que urgía echar el resto por tratar de desbancar a la 'Guardiola Mecánica', Florentino y su séquito se lo han apostado todo a una carta. En menos de un año se conocerá si realmente han jugado bien su mano o si por el contrario la suerte del fútbol funde para siempre su gestión. Por ahora, los representantes del proyecto disparan con bala. Cristiano aspira a convertirse en el mejor futbolista de todos los tiempos, mientras que Granero no titubea: da por acabado el reinado azulgrana.

Cuando se conocieron los créditos que le otorgaron al club blanco Caja Madrid y el Banco Santander, los 300 millones parecían interminables. El resultado de la inversión no debía ser otro que un campo minado de estrellas. Cristiano Ronaldo, Kaka' y Ribéry parecían alcanzables. Los dos primeros fichajes fructificaron pronto. Eran operaciones que contaron con la connivencia de United y Milan. La llegada del tercer galáctico se dio por hecha durante días, dada la estrecha relación de Ribéry y Migliaccio con Zidane. Scarface estaba decidido a ocupar la banda izquierda del Bernabéu y la mesa, con manteles nuevos y cubertería de plata incluida, ya estaba puesta. Pero entonces sucedió algo extraño en el mundo del fútbol. Por norma, cuando un equipo grande quiere a un jugador, éste presiona hasta forzar su marcha, ante la que el club de origen no puede negarse en redondo. Los tres lados se unen y se forma el polígono. Es una ley tácita, que casi siempre se da. Este verano, en cambio, se han sentado algunos precedentes. Equipos como el Valencia con Villa y el Bayern con Ribéry se han hecho fuertes, hasta el punto de conseguir la continuidad del jugador a base de demandar cantidades sobredimensionadas. Sin embargo no está todo dicho en el caso del galo. Para discernir el desenlace de su romance con el Madrid sólo hay que remitirse a la jurisprudencia reciente. El United de Ferguson consiguió retener a Cristiano Ronaldo, pero una sola temporada.

Más allá de las pretensiones económicas del Bayern y de la actitud de sus responsables, se presume intrigante el siguiente movimiento de Florentino, que a buen seguro apurará las opciones de ligar su trío de ases. Por su parte, Valdano podría ir de farol asegurando que la plantilla está totalmente cerrada. Con todos sus principales objetivos cumplidos, nada parece imposible para el presidente madridista. Sólo las estrellas azulgranas son terreno vedado ─aunque a algunos periodistas les ha asegurado off the record que su verdadero sueño es Messi─. Conjeturas aparte, por ahora la diferencia entre el 'debe' y el 'haber' del Madrid esta temporada es abismal. Con sólo 15 millones obtenidos por venta de jugadores, el saldo negativo asciende a 237 millones. Desprenderse a granel de los descartes se presume como única alternativa para acometer el fichaje de Ribéry, que pasa por ser el deseo expreso de Zidane. Exquisito paladar el del maestro marsellés.

Con nueve altas y nueve bajas, por ahora la plantilla blanca no ha crecido ni ha menguado respecto a la temporada pasada. Los ocho fichajes y el regreso de Garay han impedido el adelgazamiento del plantel, al que en estos momentos le sobran un mínimo de tres jugadores pese a la rescisión de contrato a Míchel Salgado. El cerco se sigue estrechando en torno a Negredo y al clan holandés a excepción de Van Nistelrooy, con quien el club parece sentirse en deuda. Si a la espera del último galáctico sobran tres hombres, todo apunta en primer lugar hacia el delantero vallecano, quien no tiene reparos en buscar destino. Siempre es una lástima y una injusticia que a igualdad de condiciones caiga antes el producto nacional que el foráneo. En segundo término, el que parece sentenciado es Van der Vaart, cuyo divorcio con Pellegrini ya es público. El holandés llegó a Madrid como uno de los supuestos galácticos de Calderón. Apenas jugó y ha tenido problemas de adaptación en el vestuario, que sigue comandado por el cacique Raúl. Sólo un año después de su aterrizaje lo arrinconan contra la puerta de emergencia.

Van der Vaart es una víctima más de la trituradora de los equipos grandes. Suelen equivocarse al comprar, lo hacen muy caro y siempre tienen dificultades para dar salida a sus descartes. Les cuelan cobre a precio de platino y ellos lo convierten en morralla, mientras los intermediarios chupan del proceso. El último caso evidente se ha dado en el Barça. Henrique y Keirrison pertenecían, ambos, al Palmeiras y a la empresa Traffic. Sus fichajes han supuesto un desembolso cercano a los 30 millones. Tras su cesión en Alemania, Henrique está fracasando en la pretemporada. La prueba de que Guardiola no confía en él es su apuesta decidida por Chygrynskiy, un central ucranio ─con los pros y contras que ello conlleva─. El caso de Keirrison supone la misma operación, pero aún más cara al tratarse de un delantero. Jugará en el Benfica y con suerte marcará 15 ó 20 goles, la gran mayoría al primer toque y algunos de penalti. Como no es mejor jugador que Saviola, su próximo compañero en la delantera, volverá de la cesión y habrá que cederle de nuevo. Así hasta que alguien muerda el anzuelo y lo compre por la mitad de lo que el Barça pagó. Una ruina económica y deportiva, que convierte el capital del club en comisiones para unos pocos. Todo muy sospechoso, corrupto y maloliente. El asunto de Van der Vaart es distinto. No es mal futbolista. Él llevaba la manija del Ajax primero y del Hamburgo después, dos buenos equipos en sus respectivas ligas, lo cual le acredita como un futbolista aprovechable. En su día lo pretendió el Valencia. No sería una mala noticia para Emery contar con sus servicios. Villa, Silva, Mata, Van der Vaart y Emaná. Suena de perlas.

Finalmente, de entre Huntelaar, Sneijder, Drenthe y Robben debería salir al menos uno. Del rebelde cazador ya se ha escrito en PLF. La repudia que sufre por parte del club sólo se entiende por sus dificultades de adaptación. De otro modo debería convertirse en el relevo natural de Van Nistelrooy. Benzema tiene más caché, más potencia y más brillo, pero Huntelaar nació ariete. De aspecto desairado, facciones futuristas y cuerpo enjuto, lleva el gol tatuado en su piel sonrosada, e inyectado en sus ojos indolentes. Sneijder es otro jugador engendrado por la prolífica escuela del Ajax. Compañero de generación de Huntelaar y Van der Vaart, su caso es divergente. Completó una primera temporada sensacional, con una buena dinámica de juego, trufada de cañonazos. Por su naturalidad, daba la sensación de que había estado siempre en el Madrid, siempre en la Liga. Parecía totalmente acoplado al mecanismo de Schuster. Pero no. Su luz se fundió. Perdió continuidad y acabó cumpliendo un papel casi tan secundario como el de Van der Vaart. Se dice que entre los dos formaron el gueto holandés, y él mismo reconoció en rueda de prensa que salía mucho por las noches. Con todo, es un jugadorazo completo como pocos. Presumiblemente se quedará por un acuerdo con su representante. A Pellegrini le gusta y por tanto tendrá minutos. Con Drenthe también parece contar el técnico, pese a las críticas de prensa y afición. Se dice de él que su juego es alocado e indisciplinado tácticamente. Pero es insultantemente joven y tiene recorrido para ilustrarse. Hacerle actuar de interior, a quince metros de la banda, sería una opción interesante para explotar su nervio de pequeño Tyson. No ocurrirá. Su única vía para tener minutos es el lateral zurdo.

Y por último Robben. El más caro y sin duda el más talentoso de la saga oranje. Nadie duda de su clase ni de sus virtudes de extremo sin aleaciones. Velocidad, desborde, verticalidad y gol. Es especialista en todo lo que compete a un futbolista clásico de banda, en unos tiempos donde los buenos extremos puros son especie protegida. Cuando las lesiones lo han respetado ha desequilibrado siempre, tanto para asistir como para marcar. Durante un tramo de la última Liga sostuvo al equipo de Juande a base de diagonales imposibles. Tanto es así que la prensa madrileña lo llegó a comparar con Messi. Salvando las distancias, él también tiene lo más difícil de encontrar en un futbolista: la capacidad para eliminar rivales. Ante todo se trata de un jugador especial, que parece salido de El curioso caso de Benjamin Button, porque transmite la sensación de envejecer al revés: de viejo a joven. Quizá por eso, como dice Albert Valor, sus músculos sean de cristal de Bohemia. De todos modos, si no llega Ribéry deberá alternarse en la franja izquierda con los minutos que le preste Granero, cuyo enorme rendimiento le hará titular.

Fichar galácticos, españoles y canteranos. La premisa de Florentino era clara y ha sido cumplida a rajatabla. Obviando los precios, el Madrid se ha reforzado mucho y bien. Ha renovado el armario entero, merced a llevarse lo mejor de cada casa, sin salirse del presupuesto proyectado. Ha podido incorporar a ocho jugadores de nivel mundial a pesar de sus dificultades para traspasar a los descartes. Desde un punto de vista formal, un ejercicio perfecto, que dará sus frutos a medio plazo. Con el objetivo de la décima Copa de Europa en el Bernabéu, Florentino ha querido asegurar el tiro con un proyecto de tres años condensado en uno. Una gran muestra del respeto que siente por la temporada del Barça. Una apuesta decidida por borrar cuanto antes el recuerdo de unas temporadas aciagas en Europa. Posiblemente, en el hipotético once ideal de la afición sólo falta un nombre más: Franck Ribéry. Para afrontar su espinoso fichaje, Florentino debe recuperar millones a través de los traspasos. Negredo, Van der Vaart y Huntelaar parecen los elegidos. Aunque desprenderse de dos grandes delanteros jóvenes no es una medida inteligente a priori, es más lógico que mal vender a jugadores de la talla de Sneijder o Robben. Traspasar a más de dos holandeses no respondería a motivos deportivos; supondría evidenciar la intención por eliminar cualquier vestigio calderoniano, una medida fea y prepotente que suelen adoptar los presidentes neófitos, como si el club fuera su casa. Deshacer la facción holandesa, teniendo en cuenta que jugadores como Miguel Torres ─que si fuera feo ya estaría en el Getafe─ seguirán en plantilla, equivaldría a un genocidio deportivo. Y como es sabido, la limpieza étnica nunca tiene sentido.
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domingo, 2 de agosto de 2009

Enemigos íntimos

Un reportaje de Cristian Naranjo

El periodo estival avanza inexorablemente al encuentro de las grandes competiciones. Sin ir más lejos, la Champions y su hermana pequeña, la Europa League, ya han echado a andar en sus rondas previas. Puede dar fe de ello el Athletic, que se dejó hace unos días media eliminatoria en San Mamés frente al pintoresco Young Boys suizo. El resto de equipos españoles, exentos todavía de partidos oficiales, invierten el tiempo en entrenar duro, jugar partidos amistosos y reforzar sus planteles. Hasta el momento, los dos gigantes de la Liga, Madrid y Barça, están dibujando trayectorias diametralmente opuestas tanto en el plano deportivo como a nivel de despachos. Las diferencias no responden más que al reflejo del anterior curso, donde el Barcelona hizo las delicias de sus aficionados a base de arte, goleadas y conquistas. Por su parte, el Madrid fue cayendo de las competiciones hasta poder optar sólo a la Liga, de la que finalmente también se descolgó. Guardiola y sus bajitos le precipitaron al vacío con un vendaval de juego incontestable. En un clásico, el resultado de 2-6 tiene necesariamente un efecto demoledor. Tras ese partido, aficionados, dirigentes y medios de comunicación colgaron el cartel de cerrado por reformas en el club blanco. Urgía una revolución en todos los estratos, comenzando por la presidencia y pasando por el cuerpo técnico y la plantilla. Florentino Pérez, señalado como el salvador, asumió la responsabilidad de reflotar a un equipo devastado por sus resultados mediocres y las victorias del eterno rival.

Con 300 millones de euros a su disposición, Florentino sólo tuvo que señalar sus objetos de deseo: Kaka', Cristiano Ronaldo y Benzema. Valdano y Pardeza entre otros, se han dedicado a un trabajo menor y sin embargo requerido: recuperar a los principales exponentes de la cantera madridista. Arbeloa y especialmente Granero se ganarán por derecho propio una plaza fija en el once de Pellegrini. Albiol y a buen seguro Xabi Alonso elevarán a cuatro el número de incorporaciones nacionales. No en vano, una de las líneas maestras del nuevo proyecto era españolizar el equipo. Se camufló con ese nombre la aspiración de repetir el modelo del Barcelona, capaz de ganar una Liga de Campeones con siete canteranos.

Más allá de las cantidades invertidas, Florentino y su equipo no han errado ningún tiro. Todas las incorporaciones y las que aún están por llegar tienen aptitudes suficientes para remodelar cualquier plantilla. Ahora bien, los descartes, ya sean de Pellegrini o de la directiva, están causando migrañas. Huntelaar, Van der Vaart, Negredo… buenos jugadores todos ellos, pero al fin y al cabo desechados. Supondrían un hallazgo para cientos de equipos. En el Madrid son un problema. A la espera de ir deshaciendo poco a poco ese nudo, el proceso para hacer nuevos fichajes no se detiene. Una vez que Xabi Alonso ha agotado todas las vías para expresar su voluntad, José Ángel Sánchez y Christian Purslow, directores ejecutivos de Madrid y Liverpool, están condenados a entenderse. El donostiarra podría ser el último refuerzo para Pellegrini, siempre y cuando Florentino no fabrique billetes para comprar a Ribéry.

Con la plantilla prácticamente diseñada a la espera de cerrar las últimas altas y bajas, Pellegrini ha podido acumular entrenos y probar a sus futbolistas en cuatro amistosos. Dicen los entendidos que esa clase de partidos no sirven para sacar conclusiones, que son meros entrenamientos con público. Esa opinión no se ajusta a la realidad. En primer lugar, Pellegrini ha dispuesto el dibujo táctico que pretende aplicar. Un sistema moderno, a medio camino entre el 4-4-2 y el 4-3-3, donde las bandas sólo son ocupadas llegado el momento. Al chileno no le convence que los extremos, ya sean Cristiano o Robben, actúen en paralelo a la banda. Prefiere apostar por la movilidad de todos los elementos de ataque como instrumento para sorprender al contrario. En segundo término, el técnico también ha dado a conocer qué espera de los jugadores que presumiblemente no parten como titulares: Míchel Salgado, Metzelder, Garay, Miguel Torres, Drenthe, Guti, Higuaín, Sneijder, Negredo, Granero… todos han tenido minutos para tratar de convencer a Pellegrini. Sólo algunos lo han logrado. Entre ellos Granero, a quien no le ha sido difícil avalar su fichaje: calidad en ambas piernas, inteligencia táctica y violencia en el disparo. Esas son las armas del 'Pirata', que está llamado a ser una de las sensaciones del campeonato que se avecina. Además de Granero han habido más sorpresas. Metzelder, Drenthe y por supuesto Higuaín han rallado a buen nivel. En tercer y último lugar, Pellegrini ha podido constatar el potencial de sus dos fichajes estrella para la vanguardia. La sensación es que a ambos les queda mucho recorrido para alcanzar el nivel esperado. Benzema ha enseñado sus cañones, pero del viejo Ronaldo sólo parece poseer la forma de correr. Si del francés se ha podido extraer poco, menos jugo se ha obtenido de Cristiano. El portugués desprende sensación de ansiedad, de no poder plasmar lo que imagina. Es francamente preocupante lo indeciso que se muestra al encarar. Y sobre todo, que entre Pellegrini y él hayan olvidado sus virtudes de extremo puro, supone un atraso mayúsculo. De todos modos, es pronto para ser categóricos. La Liga arranca en un mes, y será en ella donde cada uno dará su auténtica medida.

Situado en un lugar totalmente opuesto al Madrid, el Barcelona vive un momento dulce, heredado de la conquista del trébol y reforzado por una adquisición de campanillas: Zlatan Ibrahimović. Mientras que Florentino ha gastado cerca de 220 millones en seis fichajes, el Barça ha optado por confiar en la plantilla del triplete a excepción de Sylvinho y Eto'o, que han sido reemplazados con solvencia. Mientras no llegue un centrocampista, los gastos del equipo azulgrana ascienden a 86 millones, teniendo en cuenta que Eto'o ha sido valorado en 20. Dado que la lista de efectivos de Pep Guardiola es corta, y debido a la ausencia de los internacionales, el de Santpedor optó por llevarse al stage a un abanico de canteranos: Muniesa, Fontàs, Jonathan Dos Santos, Jeffren, Gai Assulin, Rueda, Montoya y Espasandín. De ellos, Guardiola escogió a cuatro para que formaran parte de la gira americana. En los tres partidos amistosos disputados hasta la fecha, todos los jóvenes, casi sin excepción, han mostrado un buen nivel. En Inglaterra, frente a Tottenham y Al-Ahly, Muniesa, Fontàs, Dos Santos y Assulin se presentaron al gran público. De hecho, Guardiola eligió a tres de ellos para la gira, con el único cambio de Assulin por Jeffren, en una decisión posiblemente discutible. El israelí transmite desparpajo y frescura pese a su precocidad. Por su parte, Jeffren es un extremo más académico y está maduro, pero no se le intuyen cualidades especiales.

Así, mientras el Madrid completa las alineaciones con descartes, el Barça apuesta por la cantera. El paralelismo es francamente inevitable. En sus tres partidos, ya sea repleto de canteranos o con los internacionales, el equipo de Guardiola ha sido fiel a su identidad: posesiones largas y persistir en el ataque. Frente a Los Ángeles Galaxy, el nuevo lateral izquierdo, Maxwell, demostró por qué Beguiristain se fijó en él. Messi, Touré, Henry, Puyol y el resto de pilares se mostraron muy frescos pese a las cargas de trabajo a las que se están sometiendo estos días. Mantener esa chispa será la clave de la temporada, y parece que el equipo no se ha desenchufado de la fórmula del éxito. Una gran noticia para culés y buenos aficionados al deporte rey.

En la gira americana no puede participar activamente el fichaje más caro de la historia del Barça. Una lesión en la mano se lo impide. En sus primeras entrevistas a la prensa catalana, Ibrahimović se muestra como un jugador extremadamente ambicioso. No tiene reparos en asegurar que estará en la fotografía del equipo ganador de la Champions en el Bernabéu. No existe mayor reto para un azulgrana, y que un recién llegado aspire a conseguirlo es una carta de presentación asombrosa. Al parecer el sueco no ha querido perder la ocasión de dar muestras de su carácter. Ibrahimović es la pieza que faltaba en el ajedrez de Guardiola, que pierde un caballo como Eto'o, pero gana una torre. El camerunés no vivía del artificio. Sólo estaba para el gol. Justo al contrario que el delantero cíngaro, un ariete tecnológico, fruto del mestizaje cultural. De Ibrahimović se puede esperar todo. En ocasiones parece desmontable y repleto de herramientas, como el Inspector Gadget. Pero sobre todo se asemeja a Gulliver, un gigante entre liliputienses. El sueco viene a dar si cabe más lustro a la Liga española, engrandecida por los últimos fichajes. En unas semanas, su debut será un hecho. Será el momento de comenzar a valorar qué gana el Barcelona con el delantero agitanado. Lo que ha perdido es conocido: la raza en sí misma.

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Epílogo
Aunque los medios reflejen lo contrario, hay vida lejos de la brillantina galáctica que aglutinan los dos grandes. Algunos equipos de tamaño mediano y otros incluso más humildes, sin apenas presupuesto, se mueven en el bazar de fichajes con la agilidad de los peces. Es el caso de Villarreal, Sevilla, Espanyol y Valladolid. El equipo amarillo se ha reforzado con el prometedor lateral Iván Marcano y con Nilmar, delantero brasileño capaz de hacer las maravillas con las que sueña Keirrison. El Sevilla, con Monchi a la cabeza de la secretaría técnica, ha optado este verano por los caballos ganadores. Las incorporaciones de Zokora y Sergio Sánchez así lo atestiguan. Por su parte, Valladolid y Espanyol, clubes sufridores por antonomasia, se han movido de forma ejemplar. Con 7 millones y uno respectivamente, pucelanos y periquitos han importado a jugadores como Manucho, Pelé, Nakamura o Ben Sahar. Ellos también son galácticos. De corte bajo, más humildes, pero galácticos al fin y al cabo.

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martes, 28 de julio de 2009

Adrián Colunga, la maña hecha futbolista

Por Albert Valor


Suena raro que hasta hace unos días ningún equipo haya mostrado interés real por Adrián Colunga. Tras rumores durante la temporada, el Betis es su primera 'novia' seria del verano. Y viendo la falta de talento que hay en algunas delanteras de nuestro fútbol, resulta criminal ver que tras el descenso del Recreativo, jugadores como él hayan de conformarse con el vilipendio de la división de plata. Y el Betis es un equipo de Segunda, sí. Pero de la parroquia verdiblanca retumban ecos de primera por todos los recovecos. Aunque, eso sí, sus 24 años quizá exijan un proyecto de Primera a corto plazo.

Al escuchar su apellido el subconsciente nos traslada a la parte más occidental de la Península, más concretamente a Portugal. Es más, el nombre del genial Coluna, el atacante que formó con Eusebio en la delantera durante los años gloriosos del Benfica, allá por los 60, puede ser procesado por más de una mente. Aun así, los orígenes del jugador se ubican en el norte de España. Criado futbolísticamente en la Asturias que le vio nacer, hace gala de la entrega que paisanos suyos como Luis Enrique, Villa o Luís García han mostrado ya por los campos de nuestra Liga. Su paso por el archipiélago canario acabó de tallar su perfil balompédico y le sirvió de trampolín hacia la elite. Allí le quedó claro que el fútbol también es una pasión, y como tal debe practicarse.

Todos esos aprendizajes se han mancomunado ya con su técnica, capacidad de conducción y velocidad. Sus incisivas caídas hacía la banda pueden ser motivo de migraña para cualquier sistema, sobretodo a la contra. El bajo centro de gravedad que posee juega siempre en perjuico de sus rivales. Las retaguardias de algunos grandes pueden dar fe de ello, pues resultó bastante nocivo en Mestalla. El tricampeón, por su parte, no tuvo clara su victoria en Huelva hasta el segundo tiempo. En el primero, los contragolpes recreativistas dirigidos por Colunga pudieron costar algún sobresalto. La gran temporada del Málaga en su retorno al fútbol champán también se vio sobresaltada por la actuación del menudo delantero asturiano.

Quizá su mayor carencia sea el acierto de cara a puerta. No es ni mucho menos una escopeta de feria. Pero tampoco un AK-47. Harto talento juntaba el Decano la pasada temporada en ataque. El nombre de Colunga siempre iba ligado al de Camuñas y la sociedad que formaban siempre suscitaba alerta. Lástima que Javi Guerrero o Ersen Martin no pudiesen completar un triunvirato de garantías. Con un ‘9’ puro y en estado de gracia –con el resurgido Aranda hubiera bastado, con Tchité hubiera sobrado- y algo más de fortuna las mañanas onubenses seguirían siendo hoy de Primera. Pese al buen hacer en el terreno de juego, los del Colombino acabaron colistas y fueron el combinado menos goleador de la categoría. Si bien el balance defensivo quedó en buen lugar, no ocurrió lo mismo en el área rival. El negativo rush final del equipo hizo que la cifra anotadora del asturiano quedara en 9 tantos. No es mala la proporción teniendo en cuenta que la plantilla entera logró 34.

El bueno de Adrián ha demostrado en su trayectoria en el fútbol profesional que es de aquellos jugadores que define por calidad, no por instinto. No es un ariete de referencia. Pero sí sería ese el tipo de delantero que mejor complementaría sus virtudes.

El Manchester City ya quedó prendado cuando vino a verle a la Rosaleda en primavera. Quién sabe si Colunga no apunte ya hacia esos ambiciosos proyectos. Pero ya tendrá tiempo de saborear las mieles de los más grandes. Por ahora, podría encajar perfectamente en la ‘operación retorno’ del Zaragoza a Primera o ser la apuesta para recomponer la delantera del Racing. En Depor y Valencia –que apareció como presunto interesado- tampoco debería desentonar. Lo que no admite dudas, es que su talento merece seguir en Primera División. No es un Adonis ni tampoco un chico de anuncio; más bien todo lo contrario. Su chata silueta, su cuello corto y su cara rechoncha así lo atestiguan. Su prestación es otra. Es la maña hecha futbolista.

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domingo, 26 de julio de 2009

Carta abierta a Samuel Eto'o

Por Albert Valor


No sé por donde empezar. No sé por donde acabar. Aunque sería bueno recordar que alguien me dijo un día ─leyendo este blog queda claro quién─ que te podías permitir el lujo de ser el mejor delantero del planeta aún siendo patizambo, aún sin ir bien de cabeza, sin ser ambidiestro y sin ser bueno técnicamente. Sólo velocidad, raza y hambre ─sobretodo hambre─. Cualidades todas ellas infinitas.

Un día les contaré a mis nietos quién fuiste. Les diré que tu periplo por España empezó en el Real Madrid. Y que allí te cedieron al Leganés, donde montaste uno de tus primeros líos. Que luego, el Espanyol te consideró inválido para su plantilla ─bendita equivocación─. Les diré además que siempre te repudiaron allá en Concha Espina. Y que luego te traspasaron al Mallorca. Y ahí podría empezar a hablarles de tu hambre. De tu hambre de gol.

Será entonces cuando empiece la parte más bonita del cuento. Y les diré que un día fichaste por el Barça. Que prometiste nada más llegar que correrías "como un negro para mañana vivir como un blanco". Les hablaré de tus primeros goles con la elástica culé y de que ese año tu hambre te jugó una mala pasada. Ibas a ser Pichichi pero la fijación por la red te cegó al final. Forlán se quedó el distintivo. Como consuelo, tu primera Liga. Buen botín, pero insuficiente para un ser como tú. Para un ser insaciable como tú. Y ahí podría seguir hablándoles de tu hambre. De tu hambre de victorias.

Llegó el año de la reválida. Había que defender el título doméstico, asaltar el Pichichi e intentar la gloria europea. En todos esos frentes fuiste protagonista. La Liga volvió a ser culé y tú conseguiste el ansiado título de mejor goleador del campeonato. Ya sólo quedaba conquistar París. Siempre nos quedará París. A ti y a todos los culés. Una vez más, no te abandonó tu hambre. Tu hambre de gloria.

Tras tocar el cielo, tú y aquel virtuoso equipo conocisteis la cruz de la moneda. Tras la borrachera de éxitos, llegó la recesión. Dos años en blanco con derrotas pusilánimes, partidos regalados y conflictos internos en el vestuario. Muchos señalarán tus declaraciones en Vilafranca como un motivo de peso de aquella travesía por el desierto. Seguías marcando goles, pero un par de lesiones graves te dejaron fuera de combate durante buena parte de ese par de temporadas. Un par de temporadas que se fueron al limbo.

Entonces llegó Guardiola, que te metió en el saco junto a Deco y Ronaldinho. Como si tuvierais algo que ver. Como si fuerais compañeros de fiesta. Como si tu falta de protagonismo en el equipo también fuera por descuidar los entrenamientos. Pero todo el mundo merece una segunda oportunidad, sobre todo si realmente se la ha ganado. En tu pretemporada más goleadora, empezaste a dar visos de lo que sería el planteamiento y el desenlace del curso. Decidieron quedarse contigo. Y tú respondiste con goles, goles y más goles. Un hat-trick al Almería, cuatro al Valladolid... Te disparaste en la tabla de goleadores y parecía una vez más que el Pichichi volvería a tu casa. Pero no. Otra vez el hambre te traicionó. Y otra vez Forlán te superó en la foto finish. 30 goles no fueron suficientes para superar el tercer trimestre del uruguayo. Pero entonces llegó Roma. Tras la Copa y la Liga llegó Roma. Tras tu mejor temporada como blaugrana llegó Roma. Si hubiera apostado un euro con cada uno de los que dudaron de tu gol en esa final, ahora me podría cambiar de moto. Pero me sobra con la satisfacción de no haberlo dudado nunca. De no dudar de que vendrías al rescate. De nunca vacilar sobre tu hambre. De tu hambre por entrar en la historia. Ser insaciable.

Ahora te vas. Más bien, te echan. Te han tratado como a un perro. Primero te subastan como a un barril de petróleo. Subasta a la baja, para más inri. Como si no te hubieras dejado hasta el último suspiro de tu aliento por esta camiseta. Como sino fueras el mejor delantero de la actualidad. Como sino fueras el jugador más decisivo de la historia del Barça. Para postre, Pep Guardiola, el considerado por todos como gurú del barcelonismo, tratado incluso como el único artífice del triplete, dice que prescinde de ti por cuestiones de feeling. Como si fueras un jugador discreto. Como si tu aportación no hubiese sido decisiva como la que más en la consecución del trébol. Como si se pudiera encontrar tu recambio al girar la esquina. El colmo. Lamentable.

De todos modos, no debieras preocuparte. La historia te pondrá en tu sitio. No te pondrá al nivel de Kubala, ni de Cruyff, ni de Ronaldinho. Te pondrá por encima de ellos. El sitio que realmente mereces. No es que fueses mejor que ellos. Es que has sido más relevante. La historia recordará tus goles. Tus goles decisivos. Recordará también que siempre dabas el 101% en cada partido, en cada entreno, en cada pachanga. Recordará que siempre empezabas tú la presión al rival, que no sólo eras el mejor delantero sino también el primer defensa. No se acordará de los goles cantados que fallabas, sino de los que anotabas y daban la gloria. Tanto al equipo como a ti mismo. Quizá recuerde también que siempre decías lo que pensabas, y que si alguna vez tu tono no fue el adecuado, nunca lo hiciste actuando en contra del Barça, si acaso en contra de los que te despreciaban. Y, sobre todo, recordará que tú fuiste el denominador común del quinquenio más glorioso de la vida del Fútbol Club Barcelona.

Ahora nos han traído a un crack. Zlatan Ibrahimović traerá nuevos aires al Camp Nou. Seguro lo colmará de aplausos y ovaciones. De goles de fantasía y de ovillos para la retina. Y seguro lanzará mejor los penaltis. E irá mejor de cabeza. Pero créeme, todos lo que te idolatraban, todos los que te odiaban, todos, te echarán de menos algún día. Aunque sólo sea uno. Aunque sólo sea el día de una final de la Copa de Europa.

Realmente habrá que estar de enhorabuena si un día, no Zlatan, sino quien sea, logra superarte. Significará que el Barça habrá seguido abarrotando sus vitrinas. El Inter te espera a ti a partir de ya. Ya has entrado en la historia del Barça. Ya lo has alzado a los altares a base de goles. Intenta cambiar ahora el porvenir nerozzurro. Está en tus pies entrar también en los anales interistas. Pasar de jugador histórico a leyenda de este maravilloso deporte. Ten en cuenta que el Dios del Fútbol siempre se acabará poniendo de tu parte. Y recuerda una cosa. Jamás te olvidaremos, Samuel. Jamás.

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jueves, 23 de julio de 2009

Galácticos

Por Cristian Naranjo

El fútbol no cierra por vacaciones. En Europa terminan los campeonatos tan pronto como se activa la ruleta de los fichajes. Despachos, restaurantes y mansiones son testigos de excepción de las operaciones más significativas. Este verano se está produciendo un hecho insólito: los reyes de las barajas europeas están cambiando de palo. El Madrid de Florentino abrió la veda contratando en cuestión de días al mejor jugador de la Serie A y al más valioso de la Premier League. A Kaka' y a Cristiano les seguiría Benzema, el delantero con más renombre de la Ligue 1 francesa. Un montante total que roza los 200 millones de euros. Florentino no entiende de contextos económicos. Siempre encuentra resquicios por los que hacer realidad sus ambiciones. Expropiadas tres de las grandes ligas, el siguiente objetivo es el más protegido. Ribéry, tasado por el Bayern en 80 millones, supondría completar un póker de ases inédito en la historia moderna del fútbol. Si bien el constructor ya reunió a Figo, Zidane, Ronaldo y Beckham, lo consiguió en cuatro estíos y no de una tacada. De momento, desde el Madrid no se ponen de acuerdo respecto a las posibilidades de incorporar a Scarface. Mientras que Valdano aseguró que el francés ya no era asunto del club, Pardeza ha declarado que no está descartado. Diferentes versiones, generadas merced a la duplicidad en el cargo de interlocutor de Florentino. No se adivina diferencia entre las funciones de Valdano, Pardeza y Butragueño, tres viejas glorias reconvertidas a portavoces del mismo faraón.

En medio de la vorágine insostenible en la que había entrado el Madrid, se precisaba un atisbo de cordura. El discurso sensato del que carecieron los responsables de comunicarlo, no llegó hasta la irrupción de Manuel Pellegrini. El chileno, un hombre tan sereno y reflexivo como Valdano, le mostró al Director General sus credenciales de ingeniero. Dijo no a la erradicación holandesa, afirmando tener planes para Sneijder. En el primer amistoso, colocó sin complicarse todas las piezas del ajedrez. Su dibujo, un 4-4-2 casi tan vetusto como el propio fútbol, no es más que el reflejo de su naturalidad. Posesiones largas y no más de tres toques. Así hizo funcionar al Villarreal y así tratará de cambiarle la cara al Madrid. Se modifican los nombres y sus habilidades, pero no el ideario de Pellegrini, inalterable como su gesto. El chileno ha dado luz verde a la incorporación de Granero con la idea de situarlo por la derecha y no en el eje, que a la espera de Xabi Alonso es territorio de Gago y Lass. Más sentido común. Finalmente, al técnico no le altera el sueño la situación de Ribéry. Él conoce la mejor alternativa. Joven, talentoso e infinitamente más barato, Cazorla se presenta como la solución terrenal al deslumbrante extremo francés. Nadie como Pellegrini conoce las prestaciones del asturiano, que añadiría voltios a la banda sin alterar el statu quo del vestuario.

Hasta hace unos días, se daba por hecho que los grandes fichajes mediáticos sólo estaban al alcance de los lingotes de Florentino. Ni el United, ni el Milan, ni el Barcelona, entre otros grandes, parecían dispuestos a poner en riesgo su economía a cambio de una carta, por alta que fuera. Las declaraciones de los responsables invitaban a la austeridad y el transcurso de las jornadas así lo constataba. Joan Laporta criticaba el derroche de Florentino mientras negociaba con el Valencia por Villa. La operación con el asturiano ya se daba por hecha, hasta que de tanto tensar reventó la cuerda. Fue entonces cuando se precipitaron los acontecimientos. Zlatan Ibrahimović, el obelisco deseado por Guardiola para lucir el '9' del Barça, volvió a la primera línea informativa. En una operación arriesgada, el sueco debía acabar en la Ciudad Condal a cambio de 45 millones más el traspaso de Eto'o y la cesión de Hleb. Con el acuerdo entre clubes, Ibrahimović no titubeó y aceptó el traspaso. Sólo quedaba la conformidad de Eto'o. Tras varios días de especulaciones sobre las intenciones del camerunés de torpedear el fichaje, la operación ha cristalizado definitivamente hace unas horas. La afición del Barcelona ya tiene un nuevo tótem al que adorar. Guardiola por fin posee el bastión que anhelaba. Laporta ha conseguido al galáctico que necesitaba para rubricar su mandato y contraatacar ante Florentino. Futbolísticamente, lo que puede aportar Ibrahimović al Barcelona es por todos conocido: tamaño, fuerza, potencia, remates de toda clase y fantasía a puñados. Ciertamente, el Barcelona gana un gran activo deportivo y económico. Adquiere al ariete más completo y resplandeciente del mercado, que a buen seguro hará las delicias de los socios culés. Estamos pues ante un jugador poliédrico, en tanto que su lista de atractivos es variopinta y extensa. Pero no deja de ser finita.

Para bien o para mal, el apellido Ibrahimović, hijo de Ibrahim, estará ligado para siempre al de Eto'o Fils. El camerunés ya forma parte del pasado del Barcelona. Nunca fue un gran ídolo de la afición. No dejó grandes gestos técnicos ni tampoco obras de arte. No tenía sensibilidad en las botas, lo cual lo enemistaba con el balón. No corría de forma natural, sino que sus pies se arqueaban. Sólo tenía una pierna buena y no destacaba por sus disparos de media distancia. Tampoco era infalible ante el portero. Finalmente, no iba bien de cabeza, ni dentro ni fuera del campo. Tenía pues el Barcelona un delantero que acumulaba una extensa lista de defectos. Ocurre que la sociedad en general y el deporte en particular no sólo privilegian al talentoso. Como futbolista, Eto'o sólo tenía tres variables a su favor: velocidad, raza y ambición. Aparentemente, sus virtudes eran escasas. Sólo aparentemente. Mientras que Ibrahimović es un delantero de diseño, que esconde recursos en cada centímetro de su cuerpo, Eto'o no es un futbolista chic. Sin embargo, las virtudes del sueco se acaban. En algún lugar remoto, pero se acaban. Puede que en una final de la Copa de Europa, justo donde empiezan los recursos del camerunés, que con tres activos tiene suficiente. Eto'o, transparente como un riachuelo, no esconde su secreto. Todos los delanteros de primer orden, la mayoría potencialmente mejores que él, revientan porque encuentran su límite. El secreto de Samuel Eto'o es tan simple como único. Su velocidad, su raza y su ambición no conocen fronteras.

Sólo el tiempo dará el resultado fehaciente de la operación. Por lo pronto, el Barcelona firma un delantero de referencia además de un filón mediático ─con todo lo que ello comporta en la actualidad─. No obstante, invierte 45 millones y pierde a un delantero de incalculable valor. Algunos goles de Eto'o, indelebles en la retina de los hinchas azulgranas, han pasado a la posteridad. No hay dinero que pague maniobras como la de Eto'o en Roma. Esos tiempos en los que el Barcelona y Eto'o, juntos, fueron los mejores, ya no volverán. Así lo ha decidido Guardiola. Así lo ha querido el Barça y gran parte de la masa social. Su carácter ganador ya forma parte de otro vestuario. Que nadie dude del peligro que adquiere el Inter ahora. Con Mourinho en la banda y Eto'o en el campo, todo es posible. Incluida la Champions. Que sea el tiempo quien dé y quite razones.

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martes, 21 de julio de 2009

Benzema se estrena; una generación se pierde

Por Cristian Naranjo

Florentino Pérez ya no puede evitar que la sonrisa le inunde el rostro. Su segundo proyecto, si cabe más galáctico que el anterior, ha echado a andar. Frente al campeón irlandés y ante 10.000 espectadores, Cristiano Ronaldo y Benzema oficiaron la presentación del Real Madrid 2009-10. A la espera de Kaka', aún de vacaciones, el portugués y el francés acapararon todas las miradas. Si bien los partidos de pretemporada no son más que meros entrenamientos con un rival enfrente, sí permiten adivinar conceptos que se repetirán en el futuro. Queda claro que el sistema de Pellegrini es un 4-4-2 que puede convertirse en un 4-3-3. Todo depende del once inicial. Es evidente que Guti no puede ejercer de extremo como Robben, ni tampoco Sneijder como doble pivote. Da la sensación de que serán habituales los cambios en el esquema en función de los protagonistas.

Del primer tiempo, donde actuaron la mayoría de previsibles titulares a excepción de Benzema, destacó la posesión estéril del Madrid, falto de un jugador pequeño, talentoso y vertical. Véase Iniesta. Véase Cesc. Xabi Alonso mejoraría a Gago, pero no le añadiría profundidad. El argentino es un jugador infravalorado. Siempre se ofrece para iniciar la jugada y acostumbra a saber qué hacer con el balón, ya sea tocar en corto o en oblicuo. Evidentemente, acusa el ritmo cansino heredado de la liga argentina. Ahí es donde Xabi Alonso sí marcaría la diferencia: en velocidad de circulación. Sin embargo, el fichaje del guipuzcoano no ayudaría a abrir pasillos interiores. El desequilibrio recaerá con toda seguridad sobre los hombres de banda, que serán Cristiano y Robben a la espera de lo que ocurra con Ribéry. El portugués no ha enseñado nada positivo. Frente a una defensa numantina, se ha mostrado impotente. En España, se encontrará con muchos campos así: estrechos y plagados de minas. De momento está lejos de su mejor estado de forma, cuando su efervescencia se convierte en peligro.

En punta, Pellegrini ha optado por los galones en detrimento de Benzema. Raúl, un año más, sigue aferrado al trono sin noticias de querer abdicar. Su fe es indestructible y su esfuerzo encomiable, pero su hora ha llegado. Va a tener por delante a Kaka', Benzema e Higuaín, más jóvenes y con más vigor, pero no se prevé una rendición. Seguirá peleando hasta sumergido en formol. De momento, por más que arrugue el gesto al correr, sigue generando respeto a su alrededor. Decenas de jugadores y un ramillete de entrenadores han ido desapareciendo. Él ha permanecido, como la palabra escrita. Pegado al gran capitán, absorbiendo sus enseñanzas, ha comparecido Higuaín. El argentino posee todas las virtudes necesarias para jubilar al '7', pero carece de purpurina. La llegada de Benzema, más mediático, le cierra las puertas de la titularidad.

Otro que no tendrá sitio en el once será Guti, un fino especialista en el último pase. Todo el crédito que ha recibido Raúl le ha faltado siempre al '14', taponado todas las temporadas por grandes fichajes. Antaño fue Zidane. Ahora es Kaka'. Esta noche ha actuado de interior izquierdo, ayudando en la fase de creación. Pellegrini, como casi todos los anteriores, le busca acomodo en posiciones que no le pertenecen. Nadie acierta a colocarle en su posición natural, unos metros por detrás de los puntas, trazando líneas mortales.

Con empate a nada en el marcador, el segundo tiempo sirvió para comprobar las aptitudes de Benzema. El joven francés avaló su fichaje en 45 minutos, con tres ocasiones claras y un gol. El juego del lionés está repleto de matices interesantes que remiten a su gran ídolo: el viejo Ronaldo. Potencia de arranque, calidad en el control y cañones en lugar de botas. Esas son las características de Karim Benzema, un delantero imponente a sus 21 años.

Además del estreno goleador de uno de los nuevos galácticos, la segunda mitad permitió analizar el juego de varios futbolistas en entredicho, caso de Drenthe, Sneijder y Van der Vaart. Como ocurre con Huntelaar y Robben, el núcleo de holandeses formado por Mijatovic está bajo sospecha. Por el momento, Pellegrini parece contar con Sneijder y Robben. Al primero lo quiere para nutrir el centro del campo, mientras que al extremo lo necesita para ocupar el flanco izquierdo, deshabitado sin la presencia de Ribéry. A Drenthe, en cambio, lo ve como una alternativa para el lateral. Por su parte, Van der Vaart ha jugado de falso extremo, siendo el mejor con Benzema. Sorprende la intención del club de desprenderse de gran parte del clan naranja. Se intuye como una pretensión de arrasar con el legado de Calderón. En caso de deberse a razones estrictamente deportivas, no es comprensible la necesidad de desprenderse de un jugador como Huntelaar, un delantero preparado para ejercer de sicario a sueldo. Otros que parecen sentenciados son Drenthe y Van der Vaart, dos futbolistas totalmente válidos para rellenar el centro del campo. El ex-director de orquesta del Ajax le vendría de perlas a cualquier equipo consagrado, como puede ser el Barcelona de Guardiola. Asimismo, Van der Vaart sería la estrella indiscutible de cualquier conjunto de clase media. Su juego, como el del resto de holandeses, ha sido víctima de la inestabilidad del Madrid. A Drenthe, se le tiene en la capital por un negado del fútbol. Sin embargo, nadie le ha visto colocado en su posición natural ─interior zurdo─, en un equipo hecho. Se equivoca el Madrid dándole salida de apestados a los oranje. Gente como Salgado, Marcelo, Torres o Javi García sí que apesta de verdad.

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viernes, 17 de julio de 2009

El fútbol esperará a De la Red

Por Cristian Naranjo

En ocasiones, la vida nos echa un pulso. Nos reta con un giro inesperado que frena en seco la progresión de nuestro proyecto vital. La pérdida de un ser querido, un desamor o la detección de una enfermedad grave son algunos de los contratiempos más habituales. El mundo del deporte no es ajeno a los desajustes físicos y emocionales. Sería imposible cuantificar cuántos deportistas de elite han visto mermado su rendimiento por culpa de sufrir un revés. Con suerte, muchos consiguen escapar de la telaraña que tejen, a medias, mente y cuerpo. Otros, en cambio, quedan lastrados hasta el final de su carrera. Lance Armstrong forma parte del primer grupo. Antes de sufrir el cáncer testicular era un ciclista de perfil bajo, carne de pelotón, que en todo caso destacaba por ser un especialista de clásicas. Ni el más optimista podría haberle augurado lo que estaba por venir. No sólo se recuperó, sino que volvió y ganó siete Tours con una superioridad aplastante. Todos consecutivos; un hito en la historia del ciclismo. Con 33 años, se retiró en lo más alto de su carrera. Ahora, con 37, ha vuelto. Como ya hiciera Michael Jordan, regresa para demostrarse a sí mismo que su mejor etapa aún está por llegar.

Por desgracia, al futbolista Rubén de la Red hay que incluirlo en el segundo grupo. En 2008, tras completar con el Getafe una temporada inmejorable, en la que disputó 49 partidos al máximo nivel, Luis Aragonés le convocó para la Eurocopa de Austria y Suiza. Aunque apenas tuvo minutos, Pumuky formó parte de la generación que hizo historia. Sus acreditadas virtudes de mediocentro le llevaron de vuelta a su club de origen. De hecho, la temporada 2008-09 debía ser la de su consagración en Madrid. Alto y técnicamente muy bien dotado, el juego de De la Red es precioso para un equipo que aspire a llegar al gol de forma limpia y constante, pero sin descuidar el equilibrio. Por eso destaca justamente el mostoleño, por ser un jugador tan equilibrado como los alimentos integrales.

A finales de octubre de 2008, cuando comenzaba a carburar su motor diesel, sufrió un síncope por esfuerzo que le hizo desplomarse. Las imágenes del futbolista desvanecido en el césped remitieron a otros casos de funesto desenlace. Foé, Feher, Antonio Puerta… Por suerte, De la Red volvió en sí e inició su proceso de diagnóstico. Hasta hoy, se le han realizado decenas de pruebas, entre ellas una biopsia que se complicó. No se ha podido esclarecer el origen de su cardiopatía, por lo que el Madrid se ve obligado a no inscribirle para la próxima temporada. A De la Red, ha sido el destino y la genética los que le han jugado una mala pasada. A sus 24 años, y con el Madrid buscando creador desesperadamente, tenía ante sí una buena oportunidad de consolidarse. Ahora, el mediocentro del Madrid es Gago, a la espera de poder firmar a Xabi Alonso. A cualquiera de ellos podría sustituir Pumuky sin demasiados problemas. No en vano domina el arte de sacar al equipo de la caverna, además de conocer los secretos del pase largo y la anticipación por arriba. Se le auguraba un recorrido tan largo como una década. Estaba llamado a ser la versión madrileña de Guardiola, Xavi, Cesc y compañía. Con un factor añadido: el cañón de su pierna buena.

De momento, a De la Red no le queda más opción que esperar una nueva oportunidad. Las pérdidas se asimilan, los amores se renuevan y las enfermedades se superan. Se trata de seguir corriendo, sin caer en el desaliento. Posiblemente, Pumuky, un tipo de rictus optimista, jamás perderá la fe como no la perdió Armstrong. Algún día, los médicos adivinarán el defecto de su corazón. Será entonces cuando el fútbol saldará su deuda con él. No ganará siete Tours, pero se meterá a 80.000 personas en el bolsillo. Alguien recibirá el balón y lo mandará con elegancia al extremo opuesto. Todos sabrán que es él, que ha vuelto: Rubén de la Red.

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He aquí la cuestión

Por Albert Valor


De haberlo pensado durante horas, nunca se nos hubiera ocurrido tal carambola. El sabor a hiel del retorno de tierras ucranianas tras la segunda negativa de Chygrynskiy se tornó meloso en unas horas. Para ello, bastó una escala en Milán. Ibrahimović jugará en el Barça a partir de los próximos días. A cambio, unos 45 millones, Eto’o envuelto con un lazo y la cesión de Hleb.

Jugada maestra, pensarán algunos. Entre ellos, Pep Guardiola. Para el de Santpedor, el sueño de una noche de verano. Se lleva al delantero que anhelaba desde los primeros días del estío y, de paso, se libra de verse las caras con el camerunés.

Por primera vez en muchos años, la secretaría técnica del Barcelona toma la sartén por el mango. Primero, se advirtió a Manuel Llorente, se pisó el ego de Lendoiro y se desvaneció la ilusión de Filipe Luís. Don Augusto, ante la tentativa de vender paletilla a precio de cinco jotas, se queda ahora a un jugador descontento. Pero la adquisición de Maxwell no fue sólo un farol intimidatorio. Llorente podrá seguir ahora mimando al Guaje, y explicarle de paso por qué se quedará un tiempo más a orillas del Turia. El asturiano ya no deberá plantearse si merece la pena perder dinero para recalar en el Camp Nou. El Barça ya tiene a su delantero.

Jugada maestra, pensarán algunos. No exactamente. Tras menospreciar hasta la saciedad al delantero que más gloria le ha reportado en su historia, el Barcelona tenía ya poco margen de maniobra. Todo tipo de improperios se han lanzado sobre el camerunés hasta el día de hoy. Eso, unido a la mala gestión del club para darle una salida, ha llevado al Barça a pinchar unos cuantos huesos. O Eto’o se quedaba cual bomba de relojería o se le regalaba al primero que pasara. Teniendo en cuenta que la opción del '8' interista se tanteó a principios de junio, ese plan no se vislumbraba ya ni en el horizonte. Pero al final, el roto ha encontrado su remiendo. Mucho dinero, sí. Un ligero cálculo mental nos da un montante de no menos de 60 millones. 40 en efectivo y los 20 que pueda costar un infravaloradísimo Eto'o. Juzguen ustedes mismos el precio de la cesión de Hleb.

La operación pretende ser el ungüento perfecto para el sarpullido que ya le salía a muchos culés viendo como se prescindía gratuitamente del mejor goleador del último lustro. Además, Hleb se marcha un año. Más pomada para los detractores del bielorruso. Veremos si se reivindica o acaba de retocar su nicho.

Llega Zlatan Ibrahimović. El perfil que pedía el técnico. Si se prescindía del africano, poco variaba en lo deportivo la entrada en escena de Villa. Teniendo a un delantero veloz, de raza y goleador como el que más, ¿realmente valía la pena regalarlo? ¿Sería de recibo pagar luego 50 millones por un –magnífico- futbolista con unos gramos más de técnica y un océano menos de visceralidad?

Con la llegada del sueco, se cierra un abanico y se abre otra retahíla. Se pierde fiereza pero se gana técnica. Los centros de Alves serán mejor aprovechados, aunque costará más ver punterazos gloriosos. Los recursos de barrio serán sustituidos por las jugadas de Play Station. A fin de cuentas, el instinto dará paso a la fantasía con todo lo que ello conlleva.

Zlatan y Samuel. Eto’o e Ibrahimović. A buen seguro seguirán repartiendo polémica allá adonde van, ahora con las chaquetas cambiadas. De momento, demos la bienvenida a la Liga a otra pieza del museo futbolístico. Al camerunés, démosle mil gracias. El barcelonismo jamás podrá olvidarlo.

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miércoles, 15 de julio de 2009

'Monsieur' Henry y el rompecabezas imposible

Por Cristian Naranjo

Pasan los días y el Barcelona sigue instalado en una coyuntura delicada. Los fichajes no cuajan y los transferibles se aferran a la plantilla como a una tabla de salvación. Ni tan siquiera fructifica la contratación de Filipe Luís, destinado a ocupar la plaza liberada por Sylvinho. El joven brasileño arde en deseos de ser azulgrana y así se lo ha manifestado a Lendoiro, que de momento no desenrosca la tuerca. Hay un abismo entre los 9 millones que ofrece el Barça y los 14 que demanda el Deportivo. Tremendo negocio al que aspira Lendoiro: multiplicar por siete lo que le costó el jugador hace un año. No presenta buen aspecto la situación para el Barcelona, al que los clubes vendedores siempre esperan con las hachas en alto. Si la operación del lateral está complicada, no menos espinosa es la aspiración de fichar un central. Chygrynskiy y Bruno Alves, los deseados, no supondrían un desembolso menor de 25 millones. Una aberración teniendo en cuenta por cuánto se contrató a Cáceres y a Piqué. El primero llegó mediante el pago de la cláusula de rescisión. Apenas ha participado. Por contra, el catalán aterrizó sin hacer ruido por seis millones y se ha erigido como un estandarte inamovible. Por delante de los centrales hay otro hueco vacante. Mascherano es el mediocentro defensivo escogido por Guardiola y Beguiristain. En este caso, el muro a saltar va más allá de lo monetario. Mientras que Benítez sí accedería a traspasar a Xabi Alonso, ni se plantea desprenderse del ancla de su navío. Todo son complicaciones para un Barcelona que aspira al caviar beluga a precio de sucedáneo.

Al seguir avanzando por el esquema de Guardiola se llega a una posición clave. Xavi e Iniesta, los dos relojeros, regentan casi en exclusiva los interiores. Sergio Busquets no desmerece con el balón en los pies, pero su perfil responde al de un retén defensivo. Keïta es la otra alternativa, mucho más intermitente y oscura, como las luces de socorro. Así las cosas, no es de extrañar que el Barcelona dirija sus miras hacia Cesc Fàbregas. El capitán del Arsenal encajaría como un guante en el sistema de Guardiola. Su fichaje aseguraría la posesión total y permitiría a Iniesta actuar de falso extremo zurdo. El impedimento es una vez más el precio. Santo y seña de su equipo e imprescindible para Wenger, su mentor, Fàbregas sólo podría abandonar Inglaterra por una cifra cercana a los 50 millones. Muchos euros para unos bolsillos en crisis. Ya en la delantera, el mismo dinero que aleja al Barça del resto de sus pretendidos es el que sitúa a Ribéry a años luz de su alcance. 80 millones sólo son accesibles para un jeque, un magnate o un megalómano como Florentino. La misma regla es aplicable al traspaso de Villa. 50 millones es una cifra hinchada con mancha, inabordable con cinturones estrechos. Más mundanos son los 36 que marca la cláusula de Forlán, un producto en exposición, preparado para ser empaquetado y llevado a domicilio. En este caso, el problema no es el dinero sino las buenas relaciones entre Barça y Atlético, que se verían truncadas si el uruguayo acabara en el Camp Nou. Las opciones para ocupar la punta de flecha acaban ahí. Benzema terminó en Madrid por un precio ajustado e Ibrahimović fue sólo fruto de una ilusión. Otros nombres, como Luis Fabiano o Güiza, no figuran entre los preferidos por la secretaría técnica.

El atasco en el que se encuentra el Barcelona es por tanto notable. Las semanas pasan y los precios no descienden. Los refuerzos no llegan y la afición se impacienta. Urgen medidas imaginativas, así como establecer un orden de prioridades. El fichaje de un lateral es ciertamente más necesario que el de un central. Entre otras cosas, porque Filipe Luís relegará al banquillo a Abidal. El mismo mecanismo es válido para la pradera. Mascherano es un muro de cemento armado, pero Cesc le añadiría más registros melódicos al equipo, al tiempo que generaría la ilusión propia de los mediáticos. Y arriba, el mismo sistema de selección natural. Con Ribéry imposible, no tiene sentido rastrear el mercado en busca de substitutos. Ninguno estaría a su nivel, por más que Arshavin y Cazorla pudieran rellenar el flanco con garantías. El resto de nombres, sobre los que se ha especulado más, son de risa. El último en sonar con fuerza ha sido Mata. Un buen jugador sin más, que sin ser extremo destaca por ser cumplidor y tener gol. Lo mismo que ha acreditado Henry. El francés lleva dos temporadas exiliado en la banda, demostrando ser útil fuera de su área de influencia. Aún así, se busca substituto con intensidad para las dos demarcaciones que ocupa. Con Eto'o echado a los pies de los caballos y con Villa muy lejos, la hora de Henry como '9' puede haber llegado. Con un simple giro de 90 grados, Tití podría verse como inquilino del vértice. Sólo sería necesario un fichaje: un centrocampista o un extremo. Cualquiera de las dos opciones desplazaría a Henry de forma natural. La primera llevaría a Iniesta a la banda y a Tití al centro, mientras que la segunda supondría mover al delantero francés para dar entrada al extremo. Parece más viable la primera opción, dado que Fàbregas no oculta sus deseos azulgranas. En cualquier caso, es demostrable que el Barcelona no requiere seis refuerzos exógenos: un lateral, un centrocampista y un extremo deberían ser suficientes. Filipe Luís, Fàbregas y quién sabe si Ribéry, más canteranos como Thiago Alcántara devolverían al Barcelona a su posición de poder. No tiene sentido temer por el '9'. La punta puede quedar en manos de Henry, un aristócrata del gol.
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