jueves, 21 de mayo de 2009

Gerard Piqué, el central del futuro

Por Cristian Naranjo

La cuenta atrás para la gran final de Roma ha comenzado. Cuando restan seis días, es un buen momento para abordar uno de los temas de la temporada: el descubrimiento de Gerard Piqué. Ante todo, me confieso converso a su religión. Cuando se confirmó su fichaje por el Barça, nunca imaginé que se convertiría en pieza clave en una sola temporada. Lo veía más como un complemento. Se decía que Guardiola lo iba a utilizar como recambio de los centrales o incluso de Alves. Nadie podía imaginar que se ganaría la titularidad indiscutible. Desde el inicio del curso, quedó patente que el entrenador culé iba a darle muchos minutos. En esos primeros partidos, la afición azulgrana comenzó a descubrirle. Al que escribe no terminaba de convencerle su juego. Me parecía lento, falto de cintura y que sufría demasiado cuando se desplazaba a la banda. Unos meses después, su rendimiento me selló la boca. Ha demostrado ser sólido en todas las facetas del juego y ha acreditado su gran clase para sacar el balón. Muchos comienzan a compararle con Koeman por sus envíos de cuarenta metros, lo cual me parece exagerado. En conjunto, Piqué supera por mucho al holandés, pero al César lo que es del César.

El actual '3' del Barça llegó el verano pasado procedente del Manchester, precisamente el rival en la final. Con los red devils ganó la pasada Champions, aunque apenas contó para Ferguson, obstinado con darle minutos a Brown antes que a él. Sin embargo, Piqué aprovechó todas y cada una de sus experiencias fuera del Camp Nou para curtirse y mejorar. Él mismo reconoce que cuando salió del Barça no era ni por asomo tan sólido como ahora. Así las cosas, fue un acierto para ambas partes su salida del club. Jugó en Zaragoza y demostró que era válido para Primera; volvió a Manchester y continuó aprendiendo. Cuando volvió, ya estaba preparado para ser central del Barça, con todo lo que ello supone. Dice el propio Piqué que su referente futbolístico no es ni Beckenbauer ni Koeman, sino Fernando Hierro, un madridista. El central destaca la capacidad goleadora del malagueño pese a ser defensa, lo cual da pistas sobre cuál será la evolución de Piqué, que no se conforma con dedicarse a proteger su retaguardia.

En el ámbito personal, confieso que tampoco era santo de mi devoción. Lo veía altivo, sobrado, pijo. Meses después y tras escucharle en varias entrevistas mi opinión ha cambiado radicalmente. Lo veo humilde, sencillo, trabajador e implicado. En Can Barça cuentan con un activo impagable. El central del futuro juega de azulgrana.

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1 comentario:

Chema dijo...

Qué ritmo de trabajo llevas!
Ahora has cumplido la petición que te hizo el Tocino, ¿no?
Ya me iré pensando una idea para el próximo que te pida...
No, en serio, muy bien otra vez, aunque me parece más encomiable (y supongo que coincidirás conmigo) el esfuerzo que realizaste con el artículo de la previa de la final (aunque sólo sea por el hecho de ser más extenso).
Esto es para que no me digas que soy blando con mis críticas ;)
De todas formas, me parece un muy bien escrito y que viene al pelo en estos días previos a la final (Piqué está destinado a tener un papel protagonista...creo!).
Bueno, sólo me queda felicitarte otra vez.
Ah! Pincha un poco al Valor a ver si también él nos regala algún artículo.
Un abrazo!

-Chema-